Caso XV. Pijamada oscura (según Barty Crouch Jr.)
Barty se llevó las manos a su regazo en un intento por hacerse más pequeño y pasar desapercibido. No quería modelar su pijama. El placer se lo dejaba a Lucius y Bellatrix que no paraban de presumir la finura de su ropa de dormir. El Señor Oscuro estaba sentado a lo lejos con aire aburrido; fue chocante para todo mundo darse cuenta que incluso en pijama lucía imponente y guapo. El pequeño Señor Potter se hallaba al lado del líder de los mortífagos. A diferencia de los demás, que vestían seda y demás materiales caros, el joven usaba un simple pijama de algodón.
Una vez que la pasarela terminó, empezaron a contar chismes. Los hermanos Carrow hicieron gala de su capacidad de enterarse de la vida privada y escandalosa de los sangre pura. Rabastan y Rodolphus Lestrange tampoco se quedaron atrás.
El pequeño Señor comentó en un susurro que esos cuatro eran más cotillas que las periodistas de la revista Corazón de Bruja.
Barty no estaba seguro de cuánto tiempo pasó antes de que todo mundo contará lo que había escuchado por allí. Al final de la noche, madrugada, lo que sea, los mortífagos se enteraron de la vida de la mitad de la población mágica.
Caso XVI. Heladería oscura
Tom recibió una invitación para la inauguración de una heladería en el Callejón Knockturn. Ahora bien, el ocupado Señor Oscuro nunca de los nunca hubiera asistido a un evento tan plebeyo pero, oh la desdicha, la persona que había abierto el negocio era Harry Potter.
Riddle se llevó una mano a su frente para sobarla. ¿Por qué su querido niño era tan ingenuo, independiente y raro? Sólo a él se le ocurría abrir una heladería en el callejón de dudosa reputación. Lo peor de todo es que Harry intentó con todas sus fuerzas hacer que la fachada concordara con los alrededores y pintó las paredes de negro, la foto que le envió con la invitación daba fe de ello.
La mayoría de los mortífagos se acercó a Tom, en diferentes días y horas, para preguntarle si debían de ir a la inauguración para evitar que el corazón de su joven amante se rompiera. Riddle tuvo que decirles que sí, que fueran y que compraran algo.
Cuando llegó el día del evento, Tom usó sus mejores ropas y llegó puntual al lugar en el que fue citado por Harry.
Había globos en forma de helado adornando las puertas y las ventanas, la gente en el interior lucía animada. Riddle no pudo dejar pasar el letrero neón que se prendía y apagaba y sobresalía en medio de tanto negro:
Heladería Oscura
Siendo malos desde 1926
Tom resopló. El amor volvía estúpidas a las personas, él era la prueba viviente, si fuera de otra manera no estaría complaciendo y cuidando cada paso que el joven Potter daba.
Entró a la heladería esperando lo peor. Harry estaba parado en medio de varias personas, diciéndoles sobre lo feliz que se encontrara por su nuevo negocio en honor a la maldad y el lado oscuro. También les mostró el menú y al final les señaló un cuadro en una de las paredes. Tom dirigió su vista a dicho lugar. Ah, Morgana lo estaba castigando por todo lo malo que había hecho en su vida. En la pared estaba un retrato suyo, debajo había una placa que recitaba: Su Real Maldad, Tom M. Riddle.
En el momento que Harry se dio cuenta de que estaba ahí se despidió de todos y corrió hacia él.
—¡Tom, viniste!, me alegra tanto que estés aquí. ¿Ya viste el cuadro que puse en tu honor? Tú eres mi inspiración.
Riddle asintió. Abrazó a Harry y besó su despeinado cabello con resignación.
—¿Quieres ver el menú? Tenemos helado con chispas de maldad, banana split de la venganza, malteada hecha con sangre de tus enemigos, té helado con rodajas de muerte y...
Tom desconectó su cerebro. No estaba dispuesto a seguir oyendo porque podría sufrir una crisis nerviosa. Volvió a besar la cabeza de su adorado niño para evitar el deseo de tomar a un subordinado al azar y torturarlo para liberar el estrés.
Caso XVII. No hay nada que hacer
—Así que... —empezó Sirius Black—, ¿no tienen la sensación de que últimamente no hay trabajo para la Orden? Riddle y secuaces han estado en calma.
Lily se llevó su taza de té a la boca para evitar que se mostrara la sonrisa que amenazaba con salir de su boca. James escondió su rostro en el hombro de su amada esposa para no reírse. Diablos, ellos sabían a la perfección lo que estaba sucediendo con el Señor Oscuro y sus mortífagos.
Dumbledore miró al matrimonio Potter con curiosidad y al cabo de unos minutos preguntó:
—¿Saben algo al respecto, Lily, James?
La pelirroja le dio un trago a su té y meditó durante varios instantes.
—Quizá —dijo.
—¿Quizá? —cuestionó Sirius.
—Creemos que Harry tiene la culpa de la aparente calma —comentó James con una mano en la boca.
—¿El pequeño Cornamenta?
—Riddle adora a Harry así que lo complace —explicó James—, aunque eso implique perder tiempo organizando unas Olimpiadas Oscuras.
Los miembros de la Orden del Fénix observaron con diversos grados de duda e incredulidad al hombre.
—Harry nos pidió consejos hace unos días sobre los hechizos que podía usar para transfigurar y encantar una casa y adecuarla a una competencia deportiva. No sé de dónde sacó la idea pero estaba tan entusiasmado que no pudimos evitar ayudarlo. A mí me parece que Riddle y sus seguidores se vieron inmiscuidos en dicha competencia.
—Oh —dijo Sirius—. ¿Así que no están planeando ninguna redada enorme y esperando a que bajemos la guardia?
—Dudo que tengan tiempo para ello —respondió Lily—. Harry tiene una agenda con muchas actividades malvadas, o eso nos comento, pero hablamos de mi hijo, ¿de verdad crees que tiene un pelo de crueldad en su cuerpo?
Sirius se echó a reír.
