Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes no me pertenece. Todo es basado en la historia de la aurora J.K. Rowling. Yo solamente hago uso de ellos creando historias, no busco animo de lucro.


Agradecimientos: Quiero darle un especial agradecimiento a Bel potter por permitirme basarme en su historia para hacer y continuar avanzando mi historia, también a todos los autores con los que me inspire para realizar esta historia, haré mi mayor esfuerzo para terminar todos los libros.


Lo escrito en negrita es sacado del libro Harry Potter y La Piedra Filosofal

Capítulo 4 - El guardián de las llaves

La tercera generación había quedado pensativa ante lo leído, habían hablado muy poco ya que querían entender algunas cosas, el Harry de los libros era tan diferente, pero a la vez tan parecidos, ambos sufrieron el maltrato de aquellos que se hacían llamar sus familiares, que tuvo que luchar de maneras diferentes para sobrevivir, el Harry del libro teniendo paciencia soportando a sus tíos, y el Harry de ellos enfrentándose a lo que sea con tal de vivir una vida tranquila.

Los hijos de Harry Potter estaban tristes, molestos, indignados, asombrados y muchas emociones que no sabían describir, su padre era alguien estricto, pero amoroso, duro, pero tierno, frío, pero tan cálido cuando estaba con ellos que comenzaban a entender por qué su padre no les contaba algunas cosas, querían que su padre estuviera con ellos, para demostrarle que lo apoyaban, querían estar con él porque tenían sus diferencias, pero eran tan pequeñas a diferencia por lo que había pasado.

Los demás guardaban solemne silencio respetando lo que habían leído del hombre más querido y respetado para ellos, el hombre que demostraba que sería capaz de dar su vida por ellos, él veía en ellos el futuro, veía en ellos no sus talentos sino su corazón y cuando no se equivocaba sentían que lo decepcionaban.

Para la mayoría de los chicos allí presentes, por no decir todos, sentían un gran respeto a Harry, era alguien de confianza y con el que siempre se podía contar, fue Harry el que ayudo a Teddy a declarársele a Vicky, fue él el que lo defendió de Bill cuando supo la relación entre él y su hija, fue Harry la que ayudó a Dominique a conseguir los papeles para ir a trabajar con su tío Charlie en Rumania, fue Harry el que ayudó a Louis a sacar su maestría en encantamientos, y así entre otros, había ayudado mucho a sus sobrinos y no podían estar más agradecidos con él.

Fue cuando se decidió quien leería ahora a lo que Dominique fue la que eligió leer. Abrió el libro en la página que seguía leyó con una sonrisa al ver de qué se trataba.

- Capitulo 4: El guardián de las llaves – Leyó.

- ¡El tío Hagrid! – Exclamaron todos felices ya que al fin saldría alguien que conocían y no habían vuelto a leer desde el primer capítulo.

- Al parecer, mi padrino es el que le va entregar la carta a papá, que genial – Dijo Albus feliz de que su padrino aparecería de nuevo y esta vez como alguien importante.

Mientras tanto, en la primera generación, todos estaban listos y ansioso para leer el siguiente capítulo.

Fue el turno ahora de leer a John Evans que tomó el libro y leyó.

- Capitulo 4: El guardián de las llaves.

- Al parecer, Hagrid será quien le entregue la carta a mi hijo – Comentó James con una sonrisa.

- Eso será genial – Habló Sirius - Ellos que no querían recibir la vista de un mago, ahora la tendrán y lo que es mejor, de uno que es dos veces más grande que ellos, me muero por saber la reacción de esa bola de grasa.

- Es muy cierto, Black, más vale que les dé un buen susto - Dijo Fabián.

- Sí, para que nunca olviden ese día - Lo apoyo su gemelo.

...

Hagrid cogió el libro, carraspeó un poco y empezó a leer.

- Capítulo 4: El guardián de las llaves - Empezó con una sonrisa.

- ¡Hagrid! - Exclamó el comedor sorprendido y preguntándose qué tendría que ver él con la suerte de Harry.

BUM. Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente.

Algunos rieron a carcajadas, mientras los demás pensaban que Dudley se merecía despertar bruscamente.

—¿Dónde está el cañón? —preguntó estúpidamente.

- ¿Es que puede hablar de otro modo? - Bromeó Hermione.

Sirius, Ron, Ginny y los gemelos soltaron una risita.

- Hasta el libro sabe que tu primo es un i.…- Dijo, pero Fred no pudo decir más porque la mirada de su madre lo hizo callarse.

Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que contenía el paquete alargado que había llevado.

- ¡¿Qué?! - Gritó Tonks - ¿Llevaba un arma cerca de dos niños? ¿No sabe lo peligroso que es? Vale que nosotros llevemos las varitas encima, pero si las coge un crio no pasará nada, en cambio, si coge un rifle puede herir a alguien sin proponérselo - Terminó soltando un bufido ante la poca precaución de hombre.

Molly se la quedó mirando con cariño ya que desde que habían comenzado a leer Tonks había hecho varios comentarios en lo referente a los niños. Su instinto le decía que, si Remus podía dejar a un lado su licantropía, él y Tonks no tardarían en tener un hijo. Se alegró por ello ya que tener a un bebé en tiempos de guerra ayudaba muchísimo a mantener el humor alto; ella lo sabía por experiencia.

- ¿Un rifle? - Preguntó una alumna de Hufflepuff mientras todos los que no sabían lo que era prestaban atención, pensaban que si Tonks reaccionó así debe ser algo peligroso.

- Es un arma muggle muy peligrosa, puede resultar letal - Explicó Charity Barbage, la profesora de estudios muggles. Muchos se estremecieron ante eso.

—¿Quién está ahí? —gritó—. ¡Le advierto... estoy armado!

- Como si me importará eso - Dijo Hagrid, deteniendo la lectura.

Varios sonrieron antes de que se pusiese a leer de nuevo.

Mientras tanto, en la primera generación.

- Un arma no es garantía de seguridad - Dijo molesta Lily.

- ¿Eso es un arma? – Preguntó James curiosos al igual que muchos nacidos de magos.

- Si, cariño, pero en el mundo muggle es más probable lastimar a alguien cercano que aun invasor – Comentó la chica - Es muy peligroso tener una cosa como esa en la casa – Explicó.

Aun cuando algunas personas no sabían muy bien que era eso del rifle, después de escuchar la explicación de la pelirroja todos comprendieron un poco la indignación de la joven.

Hubo una pausa. Luego... ¡UN GOLPE VIOLENTO!

Hagrid gritó esto tan alto que todos saltaron de sus asientos sobresaltados.

- ¡Hagrid! - Le regañó McGonagall enderezándose el sombrero - ¿Se puede saber a qué ha venido eso?

- Lo siento, profesora - Se disculpó sonrojándose hasta las orejas - Solo pensé que como estaba en mayúsculas tenía que gritarlo... Para que se metiese todo el mundo en la historia, ¿sabe?

- Bueno, Hagrid, pues lo has conseguido - Gruñó de mal humor - Todos nos hemos sentido como si estuviésemos presentes cuando se produjo ese golpe. Ahora, si no te importa, ¿puedes seguir, por favor?

- Por supuesto, profesora - Respondió y se apresuró a leer.

La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.

- Hagrid, me parece que no controlas tu fuerza - Dijo Charlie aguantando la risa. Siempre se había llevado muy bien con el gigante.

- Eso lo llamo entrar con estilo Hagrid - Dijo Remus.

- Si mientras más se asuste la morsa y el caballo mejor - Dijeron los gemelos

- Eso fue genial, Hagrid - Dijo Ron sobre las risas del comedor.

Mientras tanto, en la primera generación estaban sonriendo.

- Vaya, que gran entrada – Ironizó Gideon.

- Sí, tirar toda la puerta – Apoyó su hermano continuando con la broma.

Un hombre gigantesco apareció en el umbral.

- Hagrid - Dijeron los merodeadores y los gemelos sonriendo.

- Hey, que no soy el único hombre robusto del mundo - Se quejó el mencionado, aunque sonriendo.

- Si claro - Dijeron los gemelos al mismo tiempo.

Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera.

La gente reunida en el comedor no sabía si reír o no. Al final, aptaron por esbozar una sonrisa o reír disimuladamente.

Hagrid, quien había leído su descripción lo más despacio que pudo, se encontraba absoluta y completamente rojo al finalizarla.

- ¡Que buena descripción! - Dijo Sirius a través de su risa. Fred, George y Remus, al igual que Sirius, reían a carcajadas.

- Realmente sabe cómo hacer una buena descripción - Comentaron Fred y George, levantando el dedo pulgar en señal de aprobación.

- Definitivamente me encantas estas descripciones - Dijo Ron riendo.

- Ya veremos si te ríes tanto cuando te describa a ti - lo pinchó Hermione, quitándole la sonrisa de la cara, giro su cabeza para mirar al ojiverde que la miro tranquilo - Harry... - Comenzó a decir Hermione lentamente - ¿Crees que siempre se hará descripciones así?

Harry se encogió de hombros; mientras Ron y ella se veían con cierto nerviosismo, preguntándose cómo sería la suya.

El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo.

- Bonita entrada, Hagrid - Dijo Bill sonriendo.

- Sí, nada podía alegrarles más la noche que el que un gigante entrase en su cabaña tirando la puerta - Rio George.

- Era justo lo que buscaban los Dursley cuando se habían ido a una cabaña diminuta en una roca en medio del océano - Dijo Fred.

No eran los únicos que reían. Se estaban imaginando la escena con Harry mirando al gigante con la boca abierta, los tres Dursley aterrorizados en una esquina y Hagrid entrando en la cabaña como si fuese su casa. ¡Era absurdo! Justo lo que necesitaban para echarse unas risas y eliminar la tensión.

Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar.

- Claro, ¿no es lo que hace siempre? - Preguntó Fred inocentemente.

- Eso creía yo - Dijo George fingiendo estar confundido - Que entraba y en vez de cerrar la puerta la tenía que volver a enganchar en su sitio.

Todos rieron de nuevo. En el fondo la situación no tenía tanta gracia, pero después de los dos últimos capítulos, estaban deseando reírse y estaban con la risa fácil.

El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.

—Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil...

- ¡Eso, Hagrid! - Felicitó Sirius entusiasmado - ¡Así me gusta! No se merecen ni un "Hola, ¿cómo va la noche?" ni nada de eso.

Se escucharon risas por toda la sala.

- Sólo Hagrid puede llegar a una casa y pedir té - Dijo riendo Remus, acompañado del resto, mientras el semi gigante se sonrojaba.

El gigante sonreía abochornado por toda la atención.

Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrificado de miedo.

- Que saludo - Comentaron al mismo tiempo los gemelos Prewett.

- Seria fascinante haber estado ahí para ver su cara – Dijo, fue James quien lo dijo con una sonrisa.

- Y ahí está el primer susto de la noche – Inició Sirius- ¿Cuántos creen que haya en total? - Preguntó divertido.

- Yo diría que como unos seis – Opinó Remus.

- Así, pues yo creo serán cinco - Le aseguró el animago

- ¿Apostamos? - Lo reto el castaño.

- ¡Vale! – Aceptó gustoso el ojigris - Diez galeones

- Perfecto, solo no te pongas como princesa cuando pierdas.

- Yo no me pongo como princesa

- Si lo haces - Aseguraron James, Lily, Remus, Marlene, la profesora McGonagall, incluso la misma Narcissa.

—Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.

- ¡Ja! ¡Bien dicho, Hagrid! - Le felicitaron los gemelos.

- ¡Así se hace, Hagrid! - Gritó Sirius encantado de que alguien asustase a los Dursley.

El comedor estaba disfrutando la lectura también, todos inclinados hacia delante en sus asientos y sonriéndole al gigante. Incluso los de Slytherin tenían que reconocer que el gigante estaba consiguiendo que la historia fuese mucho más agradable.

Ahora ya entendían todos por qué Harry había estado tan emocionado al principio de capítulo. Ojalá hubiese muchos más así.

Mientras tanto, en la tercera generación había puesto atención a la llegada de Hagrid y los chicos no podrían estar más contentos.

- ¡Si, el tío Hagrid es genial! – Gritaron James Sirius y Albus haciendo reír a todos los presentes.

Dudley se escapó de allí y corrió a esconderse junto a su madre, que estaba agazapada detrás de tío Vernon.

- Serán cobardes - Murmuró Hagrid interrumpiéndose a sí mismo con el ceño fruncido. Aquella noche había estado muy emocionado por ver de nuevo a Harry después de diez años y no había prestado demasiada atención a los Dursley. Ahora, viéndolo desde la perspectiva del niño, se daba cuenta de lo cobardes que eran.

El resto tenía una opinión parecida. Los tres Dursley, que eran los que supuestamente iban armados, encogidos en una esquina muertos de miedo. Y su sobrino, el más pequeño de la familia, en medio de la habitación. Y sí, estaba sorprendido por la entrada de Hagrid, ya que quién no lo estaría, pero no asustado.

Ese pequeño tenía el corazón de un león pensó McGonagall orgullosa de él.

—¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante. Harry levantó la vista ante el rostro feroz y peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.

- Hagrid no es lo que aparenta - Dijo Harry.

- No, no lo es - sonrió Ron.

- Me acuerdo la primera vez que le vi - Dijo Neville - Estaba aterrorizado.

- Como todos - Rio Hermione - Pero luego te das cuenta de que no da para nada tanto miedo.

- En el fondo Hagrid no haría daño ni a una mosca, ¿verdad? - Dijo Sirius. Los merodeadores también habían pasado alguna tarde en la cabaña de Hagrid, sobre todo ayudándole a aprender a usar la varita que tenía escondida en ese paraguas rosa horroroso.

- No, ¿pero te acuerdas el susto que le dio a aquella chica de primero cuando llegamos en el tren y él iba a llevarnos en los botes? - Rio Remus.

- ¡Es verdad! - Recordó Sirius echándose a reír - La pobre se dio tal susto que se cayó de espaldas al suelo.

- ¡Sirius! ¡Remus! - Les regañó la señora Weasley, pero ella también estaba escondiendo una sonrisa al imaginárselo - No es educado que se rían de alguien porque se haya asustado.

- Oh, vamos, Molly - Dijo Sirius con una sonrisa contagiosa - Es una broma. Incluso ella misma se rio después, cuando ya había conocido a Hagrid.

- Bueno, en ese caso...

—La última vez que te vi eras sólo una criatura —dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre.

Es tan cierto, es una copia de James, salvo los ojos que son los de Lily. Reflexionó Sirius con un deje de tristeza.

Tan parecido a James, pero con la personalidad de Lily. Repasó Remus, mientras miraba a Harry un tanto deprimido.

Esos ojos...esos ojos que tanto me gustaban., esos ojos que tanto me recuerdan a mi Lily son los mismos que tiene Potter, ¿Por qué tengo que sufrir así? Se preguntó Snape con una tristeza antes de que la voz de Hagrid le indicase que se seguía leyendo. Pero los tres fueron sacados de esos pensamientos cuando Harry habló.

– Eso sin duda le hará mucha ilusión al Harry del libro, escuchar que me parezco a mi padre, pero con los ojos de mi madre, es mejor que me digan que un mago oscuro mató a mis padres por que una persona al que consideraban su amigo los traicionó, les aseguró que no es algo que un niño de 8 años quiera oír – Dijo Harry tranquilo, pero con una voz fría que caló a muchos, en especial a Sirius y Remus que fueron los que le dijeron eso.

Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.

- Se habrá dado cuenta de que Hagrid es un mago porque ha hablado de tus padres - Dijo George.

- Y no querrá que le cuente nada - Añadió Fred - Así que ahora intentará echarle y evitar que se enteres de todo.

- Pero no lo conseguirá - Terminó George sonriendo maliciosamente.

- Gran deducción, chicos, espero que no los estén interrumpiendo ya que los demás ya lo sabían – Dijo Harry sonriendo burlón mientras algunos reían ante la cara de los gemelos.

—¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—. ¡Esto es allanamiento de morada!

- ¿Se le puede llamar morada a esa choza? - Preguntó con escepticismo Cho.

- ¿Señor? - Se mofó Sirius - ¿A qué vienen ahora esos modales cuando crees que están "allanando tu morada"?

Algo de razón tenía. Si encuentras a un ladrón o a un extraño en tu casa no le empiezas a llamar de usted.

—Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero —dijo el gigante.

- ¡Así se habla, Hagrid! - Exclamó el comedor, encantado por el actuar de su profesor.

- Ya dejen de interrumpir - Dijo la profesora McGonagall seriamente - A este ritmo el capítulo lo terminamos mañana.

Nadie objetó nada a eso

Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación.

Los aplausos no se hicieron esperar en el Gran Comedor debido a que estaban muy contentos por el tratamiento de Hagrid con los Dursley y hasta los demás profesores no se pudieron resistir de enviarles sonrisas, demostrándole así, respaldo con su actuar.

Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón.

- ¡Ja! ¡Toma esa, Dursley! - Gritaron Fred y George.

Por su parte en la primera generación, la mayoría estaban divertidos

- El segundo susto de la noche - Habló James divertido.

—De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la espalda a los Dursley

- ¡Bien hecho Hagrid! - Aplaudió el comedor.

A estas alturas el capítulo estaba siendo de lo más entretenido.

—, te deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.

Ron y Hermione se miraron horrorizados antes de girarse hacia Harry con una sonrisa comprensiva. Las dotes culinarias de Hagrid dejaban mucho que desear y en esa cabaña no iba a tener mucho sitio donde esconder lo que sea que le fuese a dar.

Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con «Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.

- Vaya Hagrid, eso fue muy amable, quizás mi yo del libro no lo diga, ya que esta aun sorprendido, pero gracias, supongo que fue su primer pastel de cumpleaños – Dijo Harry amablemente sonriendo a Hagrid que le devolvía la sonrisa encantado.

Ninguno de los dos se dio cuenta de cómo todos miraban apenados al chico ni de cómo algunos ya planeaban venganza contra los Dursley.

- Me gusta tu estilo, Hagrid - Dijo Fred sonriendo para que volver al buen ambiente - Primero tiras la puerta...

- Y luego propones que un té - Terminó George.

- Después amenazas a su tío y doblas un rifle como si fuese plastilina...

- Antes de repartir un pastel de cumpleaños.

- ¡Genial! - Exclamaron a la vez.

Mientras tanto, en la primera generación la mayoría estaban contentos de que el pequeño Harry recibiera un pastel de cumpleaños.

- Su pastel de cumpleaños - Añadió risueño James - Aunque si mal no lo recuerdo la comida de Hagrid llega a tener ciertos inconvenientes.

- ¡James! - Le recrimino su novia.

- Pero es cierto, en una ocasión casi me rompo una muela – Dijo, pero se cayó al recibir una mirada de advertencia de parte de la pelirroja.

Por otro lado, en la tercera generación, cuando se leyó la parte en que Hagrid le entregó el pastel a Harry, la pequeña Potter reaccionó.

- Oh, papá – Dijo mientras se ponía triste mientras Albus la abrazaba y le preguntaba por qué estaba así – ¿Al, no te das cuenta? Estoy segura que ese fue su primer pastel de cumpleaños, ahora entiendo por qué nos consiente tanto a nosotros, quiere que tengamos siempre un cumpleaños memorable, pero papá de niño nunca los tuvo – Dijo Lily Luna mientras Albus la reconfortaba dándose cuenta de eso.

Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:

—¿Quién es usted?

- Oh ahora entiendo Harry querido, eso estuvo muy bien, y lo entiendo, el pobre Harry del libro estaría tan sorprendido que no sabía más que decir, que bueno que tú le diste las gracias por él – Dijo Molly sonriente al ver lo educado que era Harry, los hermanos Weasley, a excepción de Ginny, evitaron rodar los ojos, para su madre todo lo que hacía el ojiverde estaba bien, ahora entendían quizás porque era el único que lograba calmarla, era su consentido.

El gigante rió entre dientes.

—Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.

- Y el amigo más fiel que puedas encontrar - Terminaron todos los que le conocían de cerca, incluyendo al director, lo que hizo que Hagrid se pusiera rojo de tal forma que le hacía competencia al cabello de los Weasley.

Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry.

Hagrid se sonrojó furiosamente y todos los miraban divertidos.

- Ja siempre pasa lo mismo - Comentaron los que conocían bien al hombre.

- ¿Ves, Hagrid? - Rio Charlie - Te dije que no controlabas tu fuerza.

El gigante se sonrojó nervioso por si alguien se había molestado por eso. Intentaba evitarlo, pero ellos eran todos tan pequeños que era más complicado de lo que parecía. Pero ninguno parecía ofendido, solo reían con cariño.

—¿Qué tal ese té, entonces? —dijo, frotándose las manos—. Pero no diría que no si tienen algo más fuerte. Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despectiva. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como si estuviera metido en un baño caliente.

- Mi pobre niño que frío debía estar pasando - Protestó Lily poniendo mala cara.

Mientras tanto, en la segunda generación.

- Pues sí que hacía frío - Musitó Ginny frotándose los brazos distraídamente como si ella estuviese en esa cabaña. Harry la rodeó los hombros confortándola y la pelirroja se sintió mucho mejor.

El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un líquido color ámbar, de la que tomó un trago antes de empezar a preparar el té.

- ¡Pero qué! - Exclamó algunos, asombrados. Muchos no tenían el contacto suficiente con Hadrig, por lo que, no estaban habituados a sus hábitos. Los que sí lo estaban, reían a carcajadas mientras murmuraban ¡Ese es Hadrig!

- Wow - Silbaron otros sorprendidos y mirando al gigante con nuevos ojos. Ese hombre escondía muchas más cosas de lo que parecía.

- Hagrid, ¿Cuántas cosas guardas en tu abrigo? - Preguntó Tonks sorprendida.

El gigante se encogió de hombros. Había ido acumulando cosas porque le hacían falta en un momento dado, las guardaba y luego se le olvidaba sacarlas. Después de años sin vaciar esos bolsillos, te podías encontrar casi cualquier cosa en ellos.

- ¿De verdad trae todo eso encima? - Preguntó Theo sorprendido, por lo que sabía Hagrid no podía hacer magias, por lo que no pudo haber aplicado hechizos de expansión indetectable a los bolsillos.

- Es una vieja costumbre, estar siempre preparado para todo - Contestó Hagrid, y Ojoloco le dio la razón en silencio, la vida dependía de estar preparado para diferentes situaciones.

Muy pronto, la cabaña estaba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante:

—No toques nada que él te dé, Dudley.

- ¿Se creía que eran para todos ellos? - Dijo Bill con una ceja alzada.

- Después de cómo han tratado a Harry no se merecen ni agua - Bufó Tonks cruzándose de brazos.

- Pero ellos no veían nada malo en cómo le habían tratado – Dijo, Hermione hizo una mueca - Seguro que hasta pensaban que estaban haciendo lo mejor para él.

El gigante lanzó una risa sombría.

- ¿Hagrid es capaz de reírse de forma sombría? - Murmuró Ron intentando imaginárselo.

- Imposible – Negó Hermione por lo bajo - Si es como un oso de peluche crecido. ¡No es capaz!

—Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar más, Dursley, no se preocupe.

- ¡Sí! - Exclamaron los gemelos levantando el puño para celebrar.

- Así se habla Hagrid - Dijo Arthur animando al semi-gigante que se sonrojó violentamente.

- No me puedo creer que les dijeras eso - Dijo Remus con una sonrisa enorme

Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan hambriento que pensó que nunca había probado algo tan maravilloso,

Las risas se silenciaron al instante y el ánimo decayó en un segundo ¿Cómo esos libros lograban cambiar el ánimo en un sólo segundo?

Mi madre nunca nos dejaba hambrientos y mi amigo sí lo estaba. Pensó Ron aturdido. Él se estaba dando cuanta, poco a poco, que no había razón para sentir celos de su amigo.

Maldito sean los Dursley, espero que estén pudriéndose en el infierno. Gruñó Sirius mentalmente enrabiado.

¡Maldita sea mi condición! Pensó Remus, regañándose por no haber sido tan estúpido.

- Me encargaré que eso nunca más suceda - Graznó enojada la señora Weasley, lanzándole un maleficio a los maniquíes, sorprendiendo a la gran mayoría.

pero todavía no podía quitarle los ojos de encima al gigante. Por último, como nadie parecía dispuesto a explicar nada, dijo:

—Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es usted.

- Así me gusta, Harry - Aprobó la señora Weasley sonriendo - Eso está mucho mejor.

Se alegraba de que pareciese que la falta de modales del chico se había debido solo a la sorpresa porque ahora volvía a tratar con educación incluso a ese extraño que se había colado en la casa donde estaban.

El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano.

—Llámame Hagrid —contesto—. Todos lo hacen. Y como te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto.

—Pues... yo no... —dijo Harry

- Esto va a ser divertido - Dijo Canuto frotándose las manos.

- Si, no creo que Hagrid se tome bien que los Dursleys no le contaran sobre nosotros - Comentó James con la misma sonrisa que su amigo perruno.

Hagrid parecía impresionado.

—Lo lamento —dijo rápidamente Harry

- ¿Lo lamento? - Exclamaron muchos alterados -. ¡Ni que fuera culpa tuya!

- Harry es un chico educado - Explicó Hermione con una sonrisa mientras Snape lo ponía en duda.

Mientras tanto, en la primera generación.

- Y encima mi pobre niño se disculpa - Dijo Lily mirando al libro imaginándose la mirada avergonzada que su hijo debía tener en ese momento en el libro, James a su lado la abrazó.

- Cambiaremos esto, Lily, te lo juro, aunque tenga que dar mi vida, tú lo criarás

Lily se estremeció.

- No digas eso, James no podría seguir adelante yo sola.

- No estarías sola, tus padres, mis padres, Sirius, Marlene, Remus, Alice, Frank estarían dispuesto a cuidar de ti y de Harry si a mí me pasara algo.

Lily lo miró.

- No quiero una vida en la que tu no estés, James, pero espero que sepas que esto es reciprocó, lo sabes, ¿no?

James se estremeció, no podía imaginarse un mundo donde su esposa no estuviera

Sin ser capaz de hacerle una promesa de ese tipo en ese momento decidió volver su atención al libro.

—¿Lo lamento? —preguntó Hagrid, volviéndose a mirar a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos son los que tienen que disculparse! Sabía que no estabas recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde lo habían aprendido todo tus padres?

- El tercer susto de la noche - Comentaron los hermanos Prewett

- Al parecer, Hagrid no va a cambiar mucho en el futuro - Comentó James al notar que dijo lo mismo.

—¿El qué? —preguntó Harry

—¿EL QUÉ? —bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo! Se puso de pie de un salto. En su furia parecía llenar toda la habitación.

- Vamos, Hagrid demuéstrales quien manda - Animaron los merodeadores.

- Vamos, Hagrid conviértelos en algún animal - Animaron por otro lado los Prewett.

Los Dursley estaban agazapados contra la pared.

- Ese el cuarto susto de la noche a ese paso le tendrás que pagar a Remus - Comentó con alegría Lily.

- Gracias por tu apoyo, pelirroja.

- De nada - Respondió con simpleza.

—¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este muchacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?

- Suena como que no sabes nada de las cosas, porque… - Comenzó a explicar Hermione, exponiendo su punto de vista; pero se quedó callada al ver la expresión de su amigo.

Harry pensó que aquello iba demasiado lejos. Después de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.

Ron captó de inmediato lo que quería decir Hermione anteriormente y río divertido.

- Si, Hermione, no debiste decir eso.

- Ya lo sé.

Este intercambio dejó a todos confundidos, sorprendidos e intrigados, ¿de qué cosa estaban hablando Harry, Ron y Hermione?

Por más que tratasen de entender, no podían, incluso sus más cercanos no sabían qué había pasado entre ellos.

¿Así funcionan los tres? Se preguntó la gran mayoría del Gran Comedor. Porque parece que hablasen en clave.

Nadie se atrevió a hacer ningún comentario porque creyeron que con la lectura de los libros podrían entender de mejor manera a los tres amigos.

—Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y todo eso. Pero Hagrid simplemente agito la mano.

Hermione alzó una ceja, queriendo decir que de eso no se trataba.

- El pobre Harry del libro quería dejar en claro que al menos sabía algo – Dijo Harry divertido mientras Ron reía y Hermione negaba divertida.

Todos miraban confundidos al trío, no sabían de que estaban hablando.

—Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Mi mundo. El mundo de tus padres.

- Esto va a ser divertido - Dijo Arthur mirando a Hagrid - Estoy seguro de que no te gustará esa respuesta

Hagrid se encogió de hombros pensando que su yo del libro reaccionará como es debido.

- Creo que a nadie le gusta mucho la situación - Contestó el semi-gigante.

—¿Qué mundo?

Los gemelos y otros comenzaron a reír ya que al parecer su padre tenía razón, esto sería divertido.

En cambio, había otros que no le veían la gracia. ¿Qué tenía de divertido que le hubiesen mentido a un niño sobre quién era y quiénes eran sus padres?

- Ese que del que no has oído hablar nunca, pero en el que has sido famoso casi toda tu vida - Murmuró Tonks triste. Le tenía mucho cariño al chico y le parecía triste pensar que todo el mundo mágico conocía su historia y le alababa como a un héroe mientras él dormía en un armario y se moría de hambre.

Remus se dio cuenta de lo que estaba pensando, porque le estaban pasando las mismas cosas por la mente, y le lanzó una sonrisa de apoyo para reconfortarla. A él tampoco le hacía gracia pensar en la infancia de su sobrino.

Tonks le devolvió la sonrisa sin poder evitarlo cuando sintió cosquillas en el estómago.

Hagrid lo miró como si fuera a estallar.

- Preparados - Dijo Fred.

- Tres... - Empezó a contar George.

- Dos...

- Uno...

—¡DURSLEY! —bramó.

Los gemelos gritaron entusiasmados cuando Hagrid les siguió el juego y empezó a leer en el momento justo.

Todos los miraban divertidos, eran como niños. Eran imposible aburrirte si estabas alrededor de los gemelos. Tenían una forma especial de ver el mundo, de lidiar con las cosas mediante bromas y chistes para no perder esa ilusión que tenían desde niños.

Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que sonaba como mimblewimble. Hagrid, enfurecido, contempló a Harry.

- ¿Eh? - Se extrañaron.

- ¿Cómo ha dicho? - Dijo Bill frunciendo el ceño.

- ¿Ha dicho minguebinble? - Preguntó Sirius confundido.

- Aquí pone "mimblewimble" - Repitió Hagrid, pero él tampoco lo entendía.

- Me parece que nunca voy a entender cómo funciona la cabeza de tu tío, Harry - Dijo Hermione.

- No creo que a nadie le interese entenderlo, no vale la pena - Rio Harry.

—Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu padre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú eres famoso.

James sonrió con arrogancia, pero después se convirtió en una expresión de tristeza, siempre le gusto la fama, pero la razón por lo que lo era en ese momento no era para estar alardeando.

Mientras tanto, en la segunda generación, algunos que conocían a Harry y su aberración de esa fama lo apoyaban.

- No, en realidad no tenía ni idea - Dijo Hermione intentando mantener el tono ligero en el ambiente y tomárselo todo a broma.

- Y vivía muy a gusto sin tener ni idea de que era famoso, ¿verdad, Harry? - Dijo Ron entendiendo la idea de la chica.

- Ni que lo digas - Murmuró él mirándolos sonriendo divertido - Creo que eso es algo que sí me gustaba más antes. Nada de miradas...

- Ni personas que te apabullen y te acosen… - Dijo Ginny mirando a Harry, ella sabía muy bien lo que era para él eso.

- Ni de cuchicheos... - Dijo George dándole un codazo a su gemelo para que él también ayudase.

- Ni de rumores... - Dijo Fred que se frotaba las costillas mirando mal a su hermano. Lo habría hecho igual sin el golpe...

- Era más tranquila, ¿verdad? - les sonrió Harry a ellos también. Siempre echaban una mano.

Entre los seis habían conseguido que la gente no se tensase por la situación y los mirase divertidos.

—¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En serio?

—No sabías... no sabías... —Hagrid se pasó los dedos por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que ellos eran? —dijo, por último. De pronto, tío Vernon recuperó la voz

—¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo, señor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!

- ¡Ja! - Exclamó Sirius - Ya me gustaría a mí ver cómo intenta detener a Hagrid.

- Sí, como si Hagrid fuese a hacer caso a ese muggle - Soltó un bufido Charlie.

- ¿Qué pensaba hacer tu tío para evitar que te lo dijese? - Rio Ron - ¿Intentar ponerle un bozal a Hagrid?

- Probablemente habría acabado con él puesto si lo hubiese intentado - Rio Bill - No puede ganar contra Hagrid.

Mientras tanto, en la primera generación.

- Creo que si Hagrid les pega una buena paliza el mundo se lo agradecerá - Dijo Marlene que estaba empezando a exasperarse.

- No me puedo creer que no me hallan mandado a mí a atormentar a los Dursley - Dijo Sirius molesto más para sí mismo que para nadie en concreto - ¿Dónde se supone que estoy yo?

Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría acobardado ante la mirada furiosa que le dirigió Hagrid. Cuando éste habló, temblaba de rabia.

—¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el contenido de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?

—¿Qué es lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.

- Eso es, Harry, esfuérzate por saber la verdad, se tan terco como tu madre… auch – Dijo, su novia le dio un golpe en la cabeza.

- Aquí el terco eres tú - le reclamo la joven - Siempre molestando, aunque que te den una negativa.

- Y tú siempre negando cuando yo te proponía algo - Se defendió el azabache - Y mira como terminamos.

- Lo que demuestra que tú eres más terco, porque yo termine cediendo - Contraataco ella y ante eso su novio no supo que más decir.

- Y el punto es para Lily – Comentó Lunático como si estuviera narrando un encuentro de lucha.

- ¿Y cuál es la cuenta de sus peleas de la semana? – Preguntó Sirius.

- 4 a favor de Lily, 2 a favor de James y un empate – Recitó el licántropo.

- ¿Cuentan quién gana cada una de las peleas que tenemos? - Se impresionó el azabache que no sabía eso de sus amigos.

- Sí, lo hacemos desde cuarto año, y debo decir hermano que te lleva demasiada ventaja – Aseguró Canuto con una sonrisa de burla.

El aludido miro mal a sus amigos mientras estos se reían divertidos, y la pelirroja ponía una sonrisa arrógate solo para fastidiar un poco a su novio.

—¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tío Vernon aterrado. Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.

—Voy a romperles la cabeza —dijo Hagrid—.

- ¡HAZLO HAGRID! - Exclamaron todos en la habitación, incluido McGonagall, que en cuanto todos lo oyeron miraron a la profesora como si a este le hubieran salido dos cabezas.

- ¡¿Qué?! - Exclamó cuando se percató de las miradas de todos - Ese matrimonio me está sacando de mis casillas desde que empezó el primer capítulo.

Harry debes saber que eres un mago.

- Ta tara - Canturreó Sirius - Harry va a creer que a Hagrid se le derritió el cerebro.

- Exacto, hasta a mí me costó creerlo - Dijo Hermione - Y eso que fue la profesora McGonagall quien me lo contó.

Algunos sangre pura y mestizos intentaban imaginarse cómo sería enterarse a esa edad acerca de la magia, ninguno pudo hacerlo.

Mientras tanto, en la primera generación, todos sonreían ante lo directo que era Harry.

- Eso fue de golpe - Dijo Charlus - Muy de Hagrid

- Este hombre me está cayendo muy bien – Dijo John sonriendo.

- Hagrid es magnífico, papa, debes conocerlo - Dijo Lily sonriendo, estaba encantada estar con sus padres, y en especial que ellos se llevaran tan bien con las personas de su mundo

Se produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del viento.

—¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.

—Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser?

- Demasiada presión, Hagrid - Dijo Tonks meneando la cabeza - No es bueno compararlo con sus padres y hacerse expectativas en base a ellos, y, lamentablemente, ellos están muertos, y a los muertos se les suele magnificar las virtudes y los defectos olvidar.

Muchos le dieron la razón, es especial Snape que pensaba que todos recordaban a James Potter como una especie de héroe y olvidaban lo arrogante que era.

Mientras tanto, en la primera generación, todos sonreían ante lo dicho por Hagrid.

- Exactamente - Sonrió orgulloso James, mientras Lily golpeaba su cabeza, haciendo reír a varios, incluyendo a McGonagall, que estaba no solo reír sino asombrada de ver lo alegres que estaban sus viejos estudiantes, y viendo la vida que Harry se había merecido tener.

Y creo que ya es hora de que leas la carta.

- ¡Por fin! - Exclamó Dean - Ni siquiera yo tuve tantos problemas para leer mi carta, y eso que mis padres no querían dejarme abrirla por si era una broma peligrosa.

- ¿En serio? - Preguntó Seamus mirando a su mejor amigo con los ojos como platos.

- Se asustaron un poco cuando ponía hasta mi habitación en la dirección - Respondió encogiéndose de hombros.

Los gemelos estaban sonriendo como si les hubiesen hecho el regalo perfecto.

- ¡Señores Weasley! - Les llamó la atención la profesora McGonagall y se giraron siete pelirrojos hacia ella - Los gemelos - Aclaró y todos miraron hacia ese par, que intentaba sin mucho éxito parecer totalmente inocente - No quiero oír nada sobre noticias de alguna carta con una broma incluida, ¿entendido?

- Como usted diga, profesora - Respondieron a coro, pero les seguía mirando suspicaz.

Harry extendió la mano para coger, finalmente, el sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al «Señor H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar». Sacó la carta y leyó:

Los gemelos empezaron a hacer ruidos de tambores, repicando las manos contra sus piernas.

Dumbledore sonrió, hizo una pausa para darle más emoción (aunque todos sabían lo que ponía) y leyó:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Una vez más, la gente aplaudió. Harry rodó los ojos ante eso, pero igualmente esbozó una sonrisa debido a que Hogwarts era su hogar.

Director: Albus Dumbledore (Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo, Confederación Internacional de Magos).

- Sigues coleccionando títulos ¿Eh, Dumby? Pronto tendrás el título a la persona con más títulos - Dijo Sirius burlón haciendo reír a varios y otros le miraron asombrados por dirigirse al director como "Dumby".

- Sería un título interesante, no lo niego, pero creo que ya tengo más que suficientes - Dijo el director con una sonrisa. Pero luego sacudió la cabeza fingiendo decepción: - Pero de tantos títulos, se les olvidado poner que soy un cromo en las ranas de chocolate.

Los gemelos, Ron y Ginny soltaron una carcajada.

Querido señor Potter: Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente, Minerva McGonagall directora adjunta

Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como fuegos artificiales, y no sabía cuál era la primera. Después de unos minutos, tartamudeó:

—¿Qué quiere decir eso de que esperan mi lechuza?

- ¿En serio? - Rio Ron - No tiene ni idea de nada del mundo de la magia, lee una carta así, donde dice que es un mago, ¿y pregunta por la lechuza? ¡Con la de cientos de preguntas que podía haber hecho!

- Trata de entenderlo - Dijo Harry calmado – El Harry del libro quería ir a ese sitio, fuese cual fuese, y le pedían una lechuza para poder ir. Se acaba de enterar de cómo poder alejarse de esos… Dursley y luego se entera de a dónde se va ir. Solo estaba quería ser prácticos.

El pelirrojo solo gruñó de acuerdo y Harry no pudo evitar una sonrisa orgullosa.

Ojoloco le miraba más que orgulloso. Eso era algo que le costaba aprender a sus aurores. Hay que ser prácticos. Si estás en una situación espinosa y te ofrecen una salida, no cuestiones los detalles y haz lo que puedas para tomarla. Ya te enterarás de todo cuando estés a salvo. El chico Potter lo estaba haciendo muy bien, muy bien en realidad.

—Gorgonas galopantes, ahora me acuerdo —dijo Hagrid, golpeándose la frente con tanta fuerza como para derribar un caballo. De otro bolsillo sacó una lechuza (una lechuza de verdad, viva y con las plumas algo erizadas), una gran pluma y un rollo de pergamino. Con la lengua entre los dientes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.

Querido señor Dumbledore: Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar sus cosas. El tiempo es horrible. Espero que usted esté bien.

Hagrid

- Me gusta - Dijo George.

- Es directo y claro. Sin rodeos - Rio Fred.

- Ya hemos visto que Hagrid va siempre al grano - Sonrió Bill recordando la bomba que le había soltado a Harry no hace ni un minuto.

Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que la cogió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechuza en la tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como hablar por teléfono.

- Lo sé, Hermione, a cualquiera le parecería normal, incluso a mí, pero el pobre Harry del libro no lo veía así, era algo nuevo para él - Le dijo a su amiga antes de que esta pudiera decirle que aquello era realmente tan normal como hablar por teléfono. Hermione bajó la cabeza delatando así que Harry tenía razón al pensar que su amiga iba a decir eso. Muchos los miraron impresionados por cómo se conocían y adivinaban las palabras que iban a decirse antes de decirlas.

Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la cerró rápidamente.

—¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfadado, se acercó a la chimenea.

—Él no irá —dijo. Hagrid gruñó.

Lo mismo sucedía a lo largo del comedor, todos incluyendo a los Slytherin, gruñían.

- Claro que mi ahijado irá a Hogwarts y tú no tienes derecho a prohibírselo, Dursley - Siseó Sirius, lanzando un maleficio al globo.

—Me gustaría ver a un gran muggle como usted deteniéndolo a él —dijo.

—¿Un qué? —preguntó interesado Harry

—Un muggle —respondió Hagrid—. Es como llamamos a la gente «no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia de los más grandes muggles que haya visto.

- Bueno – Intervino el señor Weasley - En realidad ser muggle no es malo por lo que no debería utilizarse como insulto, lo que es malo es ser unos imbéciles llenos de prejuicios que es justo lo que esos Dursley son.

Los gemelos aplaudieron de acuerdo con su padre. Arthur les sonrió.

—Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íbamos a sacar de él! ¡Un mago, ni más ni menos!

—¿Vosotros lo sabíais? —preguntó Harry—. ¿Vosotros sabíais que yo era... un mago?

- ¡Oh, claro que lo sabían! - Exclamó Snape - Tu tía siempre ha vivido con envidia de su hermana, por eso es una amargada.

Todos miraron a Snape sorprendidos, preguntándose qué relación tenía este con la madre de Harry.

- Hablando de amargados... - Le susurró Sirius a Remus mientras miraba a Snape. Remus intentó demostrar su madurez permaneciendo en silencio, pero sus años en Hogwarts le impidieron que pudiera reprimir una sonrisa.

—¡Saber! —chilló de pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana?

Todos la que la conocían bufaron ante eso.

Mientras tanto, en la primera generación, el ambiente era tenso.

- Petunia - Dijo Lily mientras algunas lágrimas caían por sus mejillas.

- ¿Qué hicimos? – Preguntó Elizabeth que estaba en las mismas condiciones - ¿Qué hicimos para que ella odie a su propia hermana?

- No lo sé - Admitió el señor Evans - Pero lo cambiaremos, estamos aquí para cambiar lo malo, la muerte de Lily y su marido, y el odio que le tiene Petunia.

- Si - Dijo Elizabeth, mientras limpiaba sus lágrimas y volvía a sonreír - Lo haremos

- Cambiando de tema - Dijo James de la nada - ¿Cómo es eso de que transformabas las tazas de té en ratas? Tenemos prohibido hacer magia fuera del colegio.

- Los hijos de Muggle tienen un día para mostrar que aprendieron en el colegio - Respondió McGonagall.

Oh, ella recibió una carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y convertía las tazas de té en ratas.

Yo era la única que la veía tal como era: ¡una monstruosidad! Pero para mi madre y mi padre, oh no, para ellos era «Lily hizo esto» y «Lily hizo esto otro». ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la familia!

Hermione sonrió recordando la reacción de sus padres cuando recibió la carta. Al principio se asustaron, luego se sintieron aliviados al saber que lo que hacía su hija tenía una explicación y finalmente emocionados y orgullosos.

Al igual que ella, en la primera generación, Lily sonrió ligeramente recordando a sus padres y lo orgullosos que siempre habían estado de ella, por supuesto su hermana había envidiado que cada vez que volvía a casa sus padres le prestaran más atención a ella que era la que se estaba un año entero casi fuera de casa.

Recordó durante unos minutos como habían reaccionado sus padres a la noticia de que era una bruja, siempre habían sabido que era diferente, pero nunca se imaginaron cuanto, su madre siempre había sido más supersticiosa y creyó inmediatamente a la profesora McGonagall, pero su padre era mucho más escéptico y había costado convencerle, sobre todo cuando le dijeron que su hijita tenía que pasar todo el año escolar en un colegio en Escocia.

Lily también recordó cuando volvió ese primer año por navidades, sus padres se habían abalanzado sobre ella llenándola de besos y caprichos durante la primera semana y ahora recordaba que probablemente había recibido muchos más regalos por Navidad que su hermana, por supuesto eso no era culpa suya…

Recordó también el día que llevó a Marlene y a Alice a casa para pasar una semana juntas, sus padres habían estado encantados con ellas y no hacían más que preguntarles cosas sobre el mundo mágico, también recordó lo muy nerviosos que estaban sus padres mientras esperaban a conocer a James.

Sus padres habían estado siempre orgullosos de las dos, sin embargo, Petunia siempre quería ser el centro de atención, siempre ser ella la protagonista, por encima de Lily, por lo que cuando Lily llamaba la atención la odiaba, y ese odio había ido creciendo con los años y las circunstancias.

No le importaba que su hermana la odiara, tendría a Harry, pero ahora tenía a James, a Sirius, a Remus a Marlene, a Alice y a un montón de amigos que la querían mucho más de lo que Petunia la quería ella, pero le dolía que su hermana descargara su odio con su hijo inocente, que no tenía la culpa de nada.

Se detuvo para respirar profundamente y luego continuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.

- Es que yo no entiendo, tiene su propia vida, tiene a su esposo, a su hijo, una linda casa, ella no tiene nada que envidiarle a Lilly - Dijo McGonagall - Es que mientras ella estaba tranquila en su casa, Lilly vivía en plena guerra y lidiando con un monstruo que se había obsesionado con matarla a ella a James y a su hijo y se pasó el último año y medio de su vida luchando por mantener vivo a su hijo, así que, ¿Qué demonios tiene que envidiarle Petunia Dursley a Lily? Díganme porque, yo no lo entiendo

- Tienes razón, ella no tiene nada que envidiarle a Lily- Contesto Kingsley.

Snape asintió grave e imperceptiblemente.

- Debería haberlo sacado todo años antes, en cuanto tuvo la oportunidad - Intervino el señor Weasley - Ahora lo ha llevado dentro demasiado tiempo, carcomiéndole y haciéndole actuar de esta manera.

- Es tan triste que no hubiese podido hacer las paces con su hermana - Dijo Molly con la voz temblorosa, alegrándose, al menos, de que sus hermanos hubiesen muerto sin estar enfadados y sabiendo que ella los quería.

El comentario de Molly estaba removiendo viejos y horribles recuerdos dentro de Dumbledore rápidamente desecho esos pensamientos antes de pensar todavía más en su familia y pasado.

—Luego conoció a ese Potter en el colegio y se fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a ser igual, igual de raro, un... un anormal.

Una gran cantidad de gritos maldiciones e insultos se dejaron escuchar por todo el largo y ancho del gran comedor, incluso algunos profesores se escudaron con el ruido para expresas sus propios improperios. Después de casi diez minutos que tardaron en calmarse regresaron a la lectura.

¡Y luego, como si no fuera poco, hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo! Harry se había puesto muy pálido.

- ¿Te dolió? - Preguntó Ginny suavemente, cogiéndole una mano.

- ¿Qué? - Preguntó Harry confundido.

- Bueno, quiero decir cuando te enteraste de tus padres, pero si lo escucharas así de ellos, debió ser muy duro a esa edad, o incluso, a la edad que tuviste cuando te libraste de ellos, pudo haber sido algo muy cruel enterarte de la verdad sobre la muerte de tus padres.

- Sí, dolió, me confirmó que estaba solo en ese momento - Dijo Harry, pero no agregó nada más, Ginny no insistió tampoco, solo le apretó la mano para hacerle saber que estaba con él, que siempre estaría con él.

Tan pronto como recuperó la voz, preguntó:

—¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un accidente de coche!

—¿ACCIDENTE DE COCHE? —rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron al rincón

James se rió y se frotó las manos con satisfacción, Sirius y Remus le imitaron con las sonrisas malvadas.

- Hagrid se está enfadando - Canturreó Fabian.

- ¿Sabes lo que eso significa, hermano? - Preguntó Gideon.

- Problemas para esos muggles - Dijeron a la vez los gemelos

—. ¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un accidente de coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo!

- Primero fueron los gritos - Dijo James con una sonrisa malévola.

- Después la furia - Continuó Sirius.

- Y después los hechizos originales de Hagrid - Continuó Remus para terminar.

¡Que Harry Potter no conozca su propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!

—Pero ¿por qué? ¿Qué sucedió? —preguntó Harry con tono de apremio. La furia se desvaneció del rostro de Hagrid. De pronto parecía nervioso.

—Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y con aire preocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah, Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe hacerlo. No puedes ir a Hogwarts sin saberlo.

- Habría sido realmente gracioso - Dijo Fred imaginándoselo.

- ¿Por qué todo el mundo me mira? ¿Por qué todos saben mi nombre? - Dijo George mientras se ponía las manos en la cara haciendo como que eran gafas e imitando al Harry niño del libro de mala manera y muy exageradamente. Muchos empezaron a reír.

- No es un tema gracioso - Dijo Molly calmada, pero con voz potente haciendo que los gemelos y las risas se detuviesen de inmediato.

Mientras tanto, en la primera generación, la mayoría se preguntaba qué le contaría al joven Potter, todos habían escuchado de parte de Dumbledore la confianza que este le tenía, pero no creían que supiera toda la historia, por otra parte, eso desvelaría un poco más el misterio que rodeaba la caída de Voldemort y del bebe que en su momento era Harry.

Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.

—Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo decirte... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una parte... Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos instantes, y luego continuó.

—Comienza, supongo, con... con una persona llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo saben...

- No lo hagas sentir mal Hagrid - Dijo Sirius con voz apagada, había oído la pequeña conversación entre Harry y Ginny y se había sentido mal por muchas razones, además sabía que ahora vendría una breve reseña de cómo murieron los Potter, y eso le dolía a él.

—¿Quién?

—Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo dice.

- No va a conseguir que lo diga - Dijo Tonks riendo.

- No me puedo creer que se vaya a quedar sin saberlo - Murmuró Bill divertido.

Todos conocían el miedo de Hagrid a decir este nombre y que nunca lo decía. Evitaba pensar en él, incluso.

—¿Por qué no?

—Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya, esto es difícil. Mira, estaba ese mago que se volvió... malo. Tan malo como te puedas imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era...

- No va a decirlo - Dijo Sirius confiado - James y yo estuvimos siete años intentando que lo dijese, pero nunca lo conseguimos. Ni con engaños, ni con alcohol, ni con chantaje, ni con persuasión... Nada. Hagrid nunca dice ese nombre.

Hagrid tragó, pero no le salía la voz.

- Si logras hacer que diga su nombre eres mi ídolo Harry - Dijo Sirius intentando recuperar su buen humor.

—¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.

—No... no sé cómo se escribe. Está bien...

Voldemort - Dijo Harry compadeciéndose de él al ver los apuros por los que estaba pasando. Ya que se acababa de enterar de las dificultades de su amigo para decirlo, apreciaba mucho más que se lo hubiese dicho al Harry del libro aquella noche. Lo mínimo que podía hacer ahora era que él lo dijera por él para que no lo pasase mal.

Todos saltaron de sus asientos, excepto Dumbledore y los dos merodeadores.

- ¿A qué ha venido eso, Harry? - Dijo Ron molesto.

- ¿Qué? Quería ahorrarle el mal trago de que lo tuviese que leer. El Hagrid del libro tuvo que pasarla muy mal, imaginen el esfuerzo de Hagrid aquí presente - Se defendió.

- Espera, espera - Dijo Sirius – Primero, ¿Cómo supiste que el Hagrid del libro lo diría y segundo, ¿Estás diciendo que Hagrid dijo "Voldemort"? - todos hicieron una mueca, pero él no les hizo caso - ¿Tan solo porque tú se lo pediste?

- Lo sabía por qué sé que Hagrid era el que tenía que decírmelo para saber de quien se hablaba, y bueno lo otro es obvio, Hagrid haría lo que fuera con tal de decirlo todo sin importar de que mundo sea - Respondió Harry tranquilo.

- Vale. Ron tiene razón. Consigues lo imposible - Suspiró Sirius -. ¡Lo estuvimos intentando siete años! ¡Siete años! ¿Y tú cuánto has tardado? ¿Un minuto? No creo que haya llegado siquiera a eso.

Bufó casi molesto por la ofensa.

- Canuto - Dijo Remus con una sonrisa - No me digas que te molesta que Harry les haya superado a los dos, ¿verdad?

- ¿Qué? - Se giró sorprendido hacia él - ¿Por qué me iba a molestar? Solo estoy sorprendido.

- Sí, bueno, ya veremos - lo dejó pasar Remus. Pero iba a volver a sacarlo en la comida -. Sigue Hagrid.

Mientras tanto, en la primera generación, algunos se habían estremecido ante la mención del nombre del lord oscuro.

- El pequeño cornamenta logo lo que nosotros nunca pudimos – Comentó Sirius.

- Ese es mi pequeño - Lo alabo James.

- No tienen ni idea – Pensó la profesora McGonagall del futuro recordando las hazañas de su estudiante.

—Hagrid se estremeció—. No me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos...

- Eso es lo que él quiere - Dijo Harry lúgubre.

- ¿Qué cosa? - Preguntó Charlie.

- Que desconfiemos unos de otros, fíjate en el ministerio que no quiere creer en el regreso de Voldemort, provocando de paso que yo tampoco confíe en el ministerio ― Se explicó Harry, hablando con Charlie, pero mirando al ministro - Y eso es lo que quiere Voldemort, que nos separemos. Si estuviéramos todos unidos, apoyándonos y luchando juntos, la derrota de Voldemort sería menos difícil, como dicen los muggles, la unión hace la fuerza, pero en estos tiempos parece que es cada vez es más difícil. Por ejemplo, Percy, que prefiere creer al ministerio y pelearse con ustedes antes que creer en la verdad, si le pasó eso a su familia ¿Qué se puede esperar del resto de la comunidad mágica? Pero yo no voy a esperar a que esta haga algo, yo no confío en ellos porque son cobardes, prefiero hacer las cosas a mi manera

Luego de sus palabras se produjo un silencio, en el que todos trataban de digerir sus palabras. Él tenía razón, pero ¿Qué podían hacer para cambiarlo?

Percy por su lado estaba cabizbajo, su familia era lo más importante para él, ¿Sus ambiciones valían más que lo que amaba?

Mientras que el ministro se aferraba con uñas y dientes a que Potter mentía, pero, aun así, ¿Cómo se produjo la fuga en masa de Azkaban? ¿Era remotamente posible que los dementores ya no estuvieran bajo el control del ministerio? Fudge prefirió no seguir indagando sobre el tema, lo ponía nervioso.

Sucedían cosas terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opusieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú-sabes temía. No se atrevía a apoderarse del colegio, no entonces, al menos. » Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja y el mejor mago que yo he conocido nunca.

Los que le conocían asintieron con una sonrisa, recordando al intrépido, arrogante e inconsciente James y a la estudiosa, tranquila, pero explosiva Lily.

¡En su época de Hogwarts eran los primeros!

Los profesores asintieron recordando a los que, seguramente, fueron unos de sus mejores alumnos.

Supongo que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su parte... Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.

- Ofendes, Hagrid ¡James y Lily no se habrían pasado a el lado oscuro, aunque no hubiesen conocido nunca a Dumbledore! - Se quejó Sirius.

- Supongo que no me expliqué bien. Me refería a que Voldemort no trató de ponerlos de su lado porque pensó eso, ya que él no los conocía.

Sirius asintió, satisfecho con la explicación.

- En realidad, los Potter nunca confiamos en Dumbledore, no negamos que tenía buenas intenciones y es alguien de buen corazón, pero cometió errores, mi bisabuelo Henry lo vio, supo de las aspiraciones de juventud de él, su ideología del "bien común" y sus… amistades, luego mi abuelo Charlus supo de sus sueños frustrados, pero él le dio su apoyo cuando Voldemort se alzó con el poder, después de que fuesen asesinados, mi padre se enfrentó a Voldemort no por seguir a Dumbledore, sino porque quería un mundo mejor, eso es lo que aprendí de ellos, si tengo que hacerlo solo lo haré si ustedes son tan cobardes de enfrentarse a él, yo lo he hecho y prevalecí varias veces, ¿Qué han hecho algunos de ustedes? – Dijo Harry dejando la pregunta en el aire, dejando en silencio a los presentes cosa que la aprovecho Hagrid para continuar.

» Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizá simplemente quería quitarlos de en medio. Lo que todos saben es que él apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez años. Tú tenías un año. Él fue a vuestra casa y.… y...

Sirius cerró los ojos intentando olvidar. Intentando no pensar en ello. Pero no podía evitar recordar lo que había sentido cuando había entrado en Godric's Hollow y los había visto ahí en el suelo...

James con las gafas caídas, la boca un poco abierta y totalmente inmóvil... Y por mucho que le había sacudido, le había rogado, le había dicho que esta broma no tenía gracia, su hermano había seguido mirándole a los ojos sin verle...

Después había encontrado a Lily en la habitación de Harry. Caída como una hermosa muñeca de trapo a la que le han cortado las cuerdas, con el pelo desparramado alrededor de su cabeza y esos preciosos ojos verdes sin el brillo que siempre tenían... Ella tampoco le había respondido por mucho que le había suplicado...

Y por último había encontrado a Harry, a su ahijado, llorando en su cuna. Con la cicatriz por la que se le conocía en todo el mundo ya grabada en su frente. Y había sentido el alivio más grande de su vida al cogerle en brazos y sentir que estaba bien y a salvo. Porque esa noche había sido la más horrible de su vida, en la que había visto como todo su mundo se caía a pedazos, y si hubiese perdido al último pilar que le mantenía derecho, a la última razón que tenía para vivir, no sabía qué hubiese hecho. Si en vez de encontrarle llorando, le hubiese encontrado tan inmóvil como a sus padres...

Reprimió un escalofrío y sacudió la cabeza intentando deshacerse de esas imágenes. Harry está bien, está aquí, se repetía a sí mismo. Y era cierto. Podía verle ahí sentado a gusto, tranquilo y feliz. Pero seguía estremeciéndose de miedo al pensar lo que podría haber pasado.

Por su parte, en la primera generación el ambiente también era muy triste, Lily y James se abrazaron fuertemente el uno al otro, aun no asimilaban que morirían y peor aún, que dejarían a su pequeño hijo a su suerte, teniendo que vivir con esos remedos de personas a los que tenía que llamar tíos.

De pronto, Hagrid sacó un pañuelo muy sucio y se sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.

—Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías encontrar...» Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el verdadero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Supongo que quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para entonces, disfrutaba matando. Pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú, y eso que acabó con algunas de las mejores brujas y de los mejores magos de la época (los McKinnons,

Sirius bajo la cabeza al recordar a la hermosa Marlene, el tiempo que había perdido en el colegio y en Azkaban.

los Bones,

Susan Bones, de Hufflepuff, bajó la cabeza apenada. Les echaba mucho de menos, Amelia al ver a su sobrina triste la abrazo mientras su amiga Hannah le acariciaba la espalda.

los Prewetts...)

La señora Weasley se volvió a abrazar a su marido al recordar a sus hermanos. Se acordaba de ellos cada vez que veía a los gemelos y por eso cada uno de ellos llevaba de segundo nombre el de uno de sus hermanos.

Los hermanos Weasley apretaron los dientes. Sobre todo, Bill, Charlie y Percy eran los que más sentían la muerte de sus tíos porque eran los únicos que tenían recuerdos de ellos y sabían que habían luchado valientemente contra Voldemort.

y tú eras muy pequeño. Pero sobreviviste. Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría. Hagrid lo miraba con tristeza.

—Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...

Sirius apretó los puños enfadado consigo. Él había tenido a Harry en brazos y se lo había dado a Hagrid. Ojalá hubiese insistido más en llevárselo él mismo, en que él podía ocuparse de él... Pero es que estaba tan destrozado, y tenía tantas ganas de ir a destrozar a esa rata, además de que sabía que el ministerio le iba a perseguir porque le creían culpable, que cuando Hagrid le había dicho que Dumbledore se ocuparía de él, no había sabido decir que no.

Había fallado en su deber de padrino. Era lo que él sentía, y sabía que iba a intentar el resto de su vida poder compensar a su ahijado de alguna forma. Pero también sabía que su ahijado tenía un corazón de oro y que no le reprochaba nada.

—Tonterías —dijo tío Vernon. Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los Dursley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su valor. Miraba con rabia a Hagrid y tenía los puños cerrados. —Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos buenos golpes no curen. Y todo eso sobre tus padres... Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el mundo está mejor sin ellos...

- ¡Pero como se atreve! ¡Esto es el colmo! - Gritó Astoria Greengrass poniéndose de pie, teniendo que ser calmada por su hermana, que también estaba molesta. Harry le sonrió a la pequeña de las Greengrass logrando que esta se calmarse de inmediato devolviendo la sonrisa.

Recibieron lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre supe que iban a terminar mal...

- Esos malditos muggles – Increpó la profesora McGonagall – ¿Cómo se atreve a decir tales cosas?

- Y más enfrente de un niño se solo once años – Apoyó Andrómeda

Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una espada, dijo:

—Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una palabra más y... Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un paraguas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció otra vez. Se aplastó contra la pared y permaneció en silencio.

- El quinto susto – Comentó Marlene sonriendo - Aquí se define todo, uno más y Remus gana

—Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con dificultad y sentándose otra vez en el sofá, que aquella vez se aplastó hasta el suelo. Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que hacer, cientos de ellas.

—Pero ¿qué sucedió con Vol.… perdón, quiero decir con Quién-usted-sabe?

- Espero que mi hijo no se le pegue esa manía de llamarle de esa forma, se llama Voldemort no hay que tenerle miedo el nombre - Dijo James un poco molesto con el sobrenombre del mago oscuro, él no le tenía miedo al nombre y no quería que su hijo se lo tuviera - De hecho, si consigo averiguar cuál es su auténtico nombre me gustaría llamarlo de esa forma, estoy seguro de que él lo odiaría.

- No creo que debas enfadarlo, James, ya te tiene bastante bronca para que encima lo enfurezcas más - Dijo Marlene cautamente.

- Marlene tiene razón - Intervino Ted – Sé que eres un cabezota Gryffindor, pero por tu bien, el de Lily y el de tu hijo yo no lo llamaría ni por su nombre de alias, y menos aún por su nombre de pila.

- Tendrá que pasar por encima de mi cadáver para llegar a Lily o a Harry.

- De hecho, Potter, en el libro ya llegó - Dijo Narcissa señalando lo obvio, demostrando que era cierto, la mujer había habla contra los Dursley cuando trataban mal a Harry, era un niño después de todo, Lucius evitaba participar.

James pareció preocupado por su esposa y su hijo.

- Pues yo lo apoyaré si descubre su verdadero nombre - Intervino Lily - No me importa si nos persigue, si averiguo como se llama lo llamaré por su verdadero nombre, no le pienso mostrar miedo a ese maldito asesino - Dijo la pelirroja furiosa, todos en la sala la miraron con sorpresa y admiración.

- Se nota que Harry es hijo suyo - Dijo McGonagall mirando con orgullo a los señores Potter – No se preocupen, Harry nunca ha temido llamarle Voldemort, al principio lo hacía por que todo el mundo lo llamaba "el que no debe ser nombrado" pero en seguida empezó a llamarlo Voldemort porque lo consideraba estúpido, incluso me convenció a mí de hacerlo.

- Ese es mi ahijado - Dijo Sirius con una gran sonrisa.

- Si, Harry siempre acababa llamándolo por su nombre verdadero, sobre todo cuando se enfrentaba a él – Dijo McGonagall.

- ¡Que Harry se enfrentó a Voldemort! - Exclamó horrorizada Lily.

- No puedo decir nada, deben seguir leyendo, todo aparece en los libros.

La profesora recibió varias miradas de frustración por parte de todos en la sala, pero no pensaba dar el brazo a torcer.

—Buena pregunta, Harry Desapareció. Se desvaneció. La misma noche que trató de matarte. Eso te hizo aún más famoso. Ése es el mayor misterio, sabes... Se estaba volviendo más y más poderoso... ¿Por qué se fue? » Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo suficiente de humano para morir. Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros. Algunos salieron como de un trance. No creen que pudieran volver a hacerlo si él regresara. » La mayor parte de nosotros cree que todavía está en alguna parte, pero que perdió sus poderes.

- ¡Esta muerto! - Afirmó el ministro molesto - ¡Solo están diciendo tonterías sin fundamento!

Harry sintió que la furia lo invadía y recorría todas las partes de su cuerpo. Se puso de pie de golpe y sin que nadie supiera como, Harry había aparecido sobre la mesa alta frente al ministro como si de un depredador sobre su presa se tratará.

- ¡¿La muerte de inocentes que el ministerio está encubriendo fue una tontería sin fundamento?! - Preguntó gritando, estaba liberando una sensación de peligro y ansias de matar que todos en el comedor se estremecieron - ¡¿Las fugas de Azkaban son una tontería sin fundamento?! ¡Y no se atreva a culpar a otros, ministro! ¡Si no fuera por mi poder en el Wizengamot, la inocencia de Sirius se vería aun en duda! ¡Le aseguró que si sigue con su estúpida negación y su maldita ineptitud lo pagará caro, y no habló de su puesto! TENGA LAS PELOTAS DE ACEPTAR LA VERDAD ¡Es usted un bastardo incompetente! ¡Le escupiría en la cara con mucho gusto en este mismo momento, pero yo tengo educación a pesar de mi situación! - Le dijo casi rozando nariz con nariz, entonces se dirigió a Percy - ¡Y tú abre los ojos de una puta vez! Me da igual que me taches de mentiroso, me importa una mierda lo que tu o la gente piense, pero tu familia está sufriendo por tu culpa ¡Y tú también, maldito imbécil! Si no fuera porque tus padres están aquí te daría una paliza, pero los respeto demasiado, a ellos y a tus hermanos.

Molesto y sin importarle que todo el mundo le observara con la boca abierta se dirigió a la salida del comedor.

- Harry - La llamó Hermione con la voz más tranquila que pudo conseguir - ¿Y el libro?

- Ya más tarde me dan un resumen, tengo cosas que pensar – Dijo Harry, sacudió la varita y la puerta del Gran Comedor se abrió, cruzó la puerta y volvió a agitar la varita, la puerta se cerró de golpe. Cuando se cerró se escuchó un crack y giraron a ver que había sido dándose cuenta que el desconocido se había ido, quizás para convencer a Harry de volver, en parte era eso.

Harry se había movido por el castillo tan rápido que ya se encontraba en el séptimo piso frente a la sala de menesteres y entraba para tranquilizarse, era una sala que tenía todas las cosas que podrían distraerlo desde libros hasta instrumentos musicales, pasando por una tarima de duelo y escobas, etc.

Harry simplemente se sentó mientras suspiraba, luego tomo una guitarra acústica y comenzó a tocar una canción algo triste y melancólica

(copiar el link para la canción /qcONuZMlIBM)

Cuando terminó, escuchó los pasos de alguien y aun sin girarse dijo.

- Las personas son estúpidas e hipócritas, su indignación y molestia a la hora de escuchar por lo que paso el Harry del libro no me importan, pero por alguna razón están leyendo estos libros – Dijo el ojiverde mientras el desconocido se sentaba frente a él.

- A pesar de que tus canciones son melancólicas, tienen la capacidad de tranquilizarte – Dijo el desconocido mientras lo veía, Harry bajo la cabeza tocando pausadamente - Solo tú tienes las respuestas, tú mismo fuiste el que realizó todo esto y solo tú sabes lo que debe pasar – Dijo el desconocido mientras Harry alzaba la mirada – Solo estoy aquí para que se haga, por eso me mandaste… - Dijo tristemente mientras se quitaba la capucha - Papá.

Harry se quedó mirándolo fijamente; tenía ante él una copia exacta de el mismo. El mismo pelo largo y desordenado, el mismo rostro, los mismos ojos... tampoco tenía gafas, así como tampoco tenía cicatriz. Asimiló las palabras del hombre frente a él que estaría en sus 17 o 18 años, si lo que él decía era cierto (y no parecía ser falso), él era su padre.

- En el futuro del que vengo vives en paz, tienes la familia que tanto deseaste... Eres feliz. Pero en el mundo de los libros y el cual se debe dar equilibrio, murió mucha gente, gente que, como tú, tendrían que tener el derecho de tener ese futuro feliz. Por eso solo tú lo entiendes, sé que lo haces, como sé que siempre haces lo que es correcto por difícil que sea.

Harry asintió mientras entendía lo dicho por el joven.

- ¿Y tú? - Pregunto Harry lentamente - ¿Eres feliz?

- Lo soy - Afirmó sonriendo - Tengo la mejor familia del mundo, soy extremadamente feliz, más aún que sé por lo que pasaste y paso el Harry del libro y te entiendo.

Harry se quedó pensativo mientras veía a su futuro hijo.

- Sabes, durante toda mi vida, cada vez que miraba hacia delante, veía a Voldemort enfrente de mí. Destruí mis miedos y me volví alguien que a pesar de que no pudiera tener un futuro, me enfrentaría a ese bastardo por el simple placer de verlo caer, nunca me importó si con mi vida podía dar un futuro a otra gente. Por eso siempre hago las cosas solo, no sé cómo será el Harry del libro, quizás aprenda algunas cosas de él, pero siempre he luchado solo. Siempre he pensado que si he de morir sería luchando como mis padres y otros más que murieron por culpa de Voldemort... Pero al fin veo una luz en todo esto, algo que me da esperanzas de un futuro, yo seguiré luchando, no para vencer a Voldemort, sino para tener un futuro el cual mi hijo es feliz... - Dijo sonriendo - Haré frente a lo que sea para que la gente sea feliz, para que seas feliz – Dijo mientras tomaba la cara de su hijo con una mano.

El chico tenía los ojos muy abiertos, estaba sorprendido y maravillado por la madurez de su padre a los quince años. Sabía que él nunca podría compararse con su padre, pero nunca supo que la diferencia que había entre ellos era tanta. Harry sonrió con algo más de fuerza. El chico supo entonces que todo saldría bien.

- ¿Cómo te llamas? – Preguntó Harry.

- Albus - Dijo simplemente, Harry sonrió satisfecho de su yo futuro por la elección del nombre de su hijo, al parecer, las cosas serían diferentes en el futuro y su rencilla con Dumbledore quedaría olvidada, incluso para ponerle el nombre del anciano a su hijo.

- ¿Tienes algún hermano? - Le preguntó sin dejar de sonreír.

- Sí, esta James que es mayor que yo y Lily que es dos años menor - Dijo Albus sonriendo también. Harry ensanchó más su sonrisa, tenía tres hijos, tenía un bonito futuro detrás de Voldemort. Solo tenía que llegar hasta él.

- Me los imagino, James, un bromista y con solo talento para las bromas como mi padre y Lily, igual que mamá, supongo que tú te pareces a mi – Dijo Harry sonriendo divertido mientras Albus reía.

- Si, quizás por eso me enseñaste mucho, sobre todo a luchar, James por su parte es una combinación de algunos familiares y Lily, digamos que ella heredo el carácter de las mujeres pelirrojas – Dijo Albus riendo describiendo la personalidad de sus hermanos, Harry reía junto a su hijo y giró a ver la tarima de duelo y su hijo lo imitó. Como si supieran lo que pensaba el otro, sonrieron de igual manera.

Mientras tanto en el Gran Comedor, los gritos de Harry con el ministro y su salida precipitada habían dejado el Gran Comedor en silencio. El ministro no sabía que decir y Percy intentaba, sin conseguirlo, repetirse a sí mismo que lo que estaba haciendo era lo correcto. Tras unos incomodos minutos de silencio Hagrid decidió que era hora de seguir con la lectura.

Que está demasiado débil para seguir adelante. Porque algo relacionado contigo, Harry, acabó con él. Algo sucedió aquella noche que él no contaba con que sucedería, no sé qué fue, nadie lo sabe... Pero algo relacionado contigo lo confundió.

Fred pensaba hacer una pequeña burla a Harry en ese momento para aligerar el ambiente, pero no se atrevió.

El amor tan grande de una madre por su hijo. Y algo que él jamás conocerá Pensó Albus Dumbledore mirando oscuramente al libro. Para suerte de él, todos estaban tan absortos en la historia, que nadie se fijó en esa mirada del director.

Mientras tanto, en la primera generación, Lily escuchaba todo sin poder evitar preguntarse que fue aquello que salvo a su pequeño de tan trágico final, y si eso lo podría volver a proteger en caso que fuera necesario.

Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que había una terrible equivocación.

- Mi pobre niño - Dijo Lily - Teniendo en cuenta como lo han tratado no va tener confianza en sí mismo, no va a creerse que es especial.

James abrazó a su esposa.

- Ya te he dicho que vamos a arreglar eso, nuestro hijo será el niño más malcriado del mundo - Dijo James abrazando a su esposa, está sonrió.

- ¿Y tener a un mini-James torturando a chicos y chicas por todo Hogwarts por su prepotencia? No, gracias - Terminó Lily fingiendo enojo, pero divertida con la posibilidad.

¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible?

- Es lógico que se sienta así, incluso yo tuve dificultades para créelo aun cuando la profesora McGonagall me lo explico con detalle – Mencionó Lily simpatizando con el pensamiento de su hijo.

Había estado toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia y tío Vernon. Si realmente era un mago, ¿por qué no los había convertido en sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerraban en la alacena? Si alguna vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía pegarle patadas como si fuera una pelota?

- Ese maldito hijo de…- Increpó James al tiempo que sus amigos lo sujetaban y le quitaban la varita, cuando se molestaba tenía la mala costumbre de romper y tirar todo lo que tenía enfrente.

Aun cuando también estuviera indignada la pelirroja se acercó a su novio y logro calmarlo con un par de besos, se volvieron a sentar lo más cerca que podían jugando con el cabello del otro para relajarse.

—Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado. No creo que yo pueda ser un mago. Para su sorpresa, Hagrid se rió entre dientes.

—No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan cosas cuando estás asustado o enfadado?

Todos sonrieron y algunos soltaron alguna risita recordando el incidente de la boa.

- Un buen ejemplo es lo de la serpiente - Dijo Sirius.

- ¿Canuto, estás intentando convencer al Harry del libro? – Preguntó Remus a su mejor amigo en burla.

- Cállate, "Lunático" - Dijo Sirius recalcándola última palabra dando a entender del segundo significado de su mote.

Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello... todas las cosas raras que habían hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfadado: perseguido por la banda de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al colegio con aquel ridículo corte de pelo, éste le había crecido de nuevo y, la última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? ¿No le había soltado encima el boa constrictor?

Todos volvieron a reír, esta vez más tranquilos, sin tanta presión.

Mientras tanto, en la primera generación, muchos sonreían al recordar ese momento.

- Sin duda hacia muchas cosas – Comentó Fabián.

- Si eran más impresionantes de lo que nosotros hacíamos - le siguió Gideon.

- Es que mi hijo es original hasta para eso - Dijo James poniendo cara de estar muy orgulloso.

Lily no dijo nada en esa ocasión por que sinceramente esa pequeña bola de grasa se lo merecía

Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que el gigante lo miraba radiante.

—¿Te das cuenta? —dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy famoso en Hogwarts. Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.

- Otra vez - Gimió Tonks - Será imbécil, ¿No le puede dejar en paz de una vez?

—¿No le hemos dicho que no irá? —dijo con desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por ello. Ya he leído esas cartas y necesitará toda clase de porquerías: libros de hechizos, varitas y...

—Si él quiere ir, un gran muggle como usted no lo detendrá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Potter para que no vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá al mejor colegio de magia del mundo. Siete años allí y no se conocerá a sí mismo. Estará con jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y estará con el más grande director que Hogwarts haya tenido: Albus Dumbled...

—¡NO VOY A PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tío Vernon.

Todos en la sala contuvieron el aliento bruscamente, los niños se llevaron las manos a la boca exaltados por el insulto al venerable director.

- ¡Sí! - Gritó eufórico Sirius, todos lo miraron como si se hubiera vuelto loco - ¿Qué? Ahora Hagrid le dará su merecido, nadie insulta a Dumbledore en su presencia y sale impune.

Ahora que entendían su arrebato de alegría muchos reían y miraban expectantes a Hagrid para que este continuara leyendo.

Mientras tanto, en la primera generación muchos se molestaron por el insulto al director, sin embargo, los merodeadores, y los gemelos Prewett sonrieron de lado.

- Oh no, no debió decir eso - Dijo Remus.

- Cierto, está dentro de las cinco cosas que nunca debes hacer - Apoyaron sus amigos y todos los que sabían de que hablaban asintieron.

- Ese muggle es un suicida - Dijo Frank - Maldecir a Dumbledore delante de Hagrid es claramente una sentencia de muerte

- Cierto, cualquiera que diga algo en contra del director delante de Hagrid está firmando su sentencia de muerte - Confirmó Fabian.

Mientras tanto, en la tercera generación, la pequeña Potter tenía algo que decir.

- Qué pena, me da tristeza – Dijo Lily Luna, mientras todos la miraban con cara de ¿Qué? - Esa pobre especie está en peligro de extinción, y el propio animal se buscó su muerte

Todos en la sala comenzaron a reír.

Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid empuñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.

—¡NUNCA... —bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MIPRESENCIA! Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras gemía de dolor.

- ¿Qué ha hecho? - Preguntó la señora Weasley algo temerosa. Hagrid tenía buen corazón, pero podía ser un poco impulsivo cuando se enfadaba.

Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.

La sala se llenó de ruidosas carcajadas, muchos aplaudían a Hagrid emocionados, los gemelos Prewett y los merodeadores eran los que reían con mayor intensidad, con esfuerzo tomaron el pergamino donde anotaban sus bromas y tacharon una de ellas, por desgracia para ellos Hagrid se les había adelantado.

- Eso ha sido increíble - Le aseguraron los gemelos mientras reían.

Por otro lado, las mujeres que eran más serias, intentaban contener la risa, al final sin éxito porque ellas también empezaron a reírse, sobre todo por lo mal que se había portado aquel mocoso con el pequeño Harry.

Mientras tanto, en el gran comedor con la segunda generación, las carcajadas se oirían probablemente desde el piso de arriba. Algunos se habían vuelto a caer del asiento y otros volvían a agarrarse el estómago con fuerza.

- Hagrid - Dijo Sirius intentando recobrar el aliento - Eres... eres...

- Eres increíble - Terminó Remus por él cuando al otro le entró otro ataque de risa antes de unirse a él.

- ¡Estupendo!

- ¡Maravilloso!

- ¡Magnífico!

- ¡Insuperable! - Gritaban los gemelos entusiasmados. Después se acercaron a él, le sacudieron la mano para felicitarle y le preguntaron - ¿Te importa que lo usemos para alguna de nuestras bromas?

- Eh... No, supongo que no - Aceptó azorado.

En realidad, los gemelos estaban pensando en crear algún producto. En plan, se lo echas en la bebida a alguien y cuando se lo bebe, le sale la cola de cerdo. Ya se lo estaban imaginando. ¡Iba a ser un éxito! Si seguían así iban a conseguir un montón de ideas en estos libros.

Hagrid, disfrutando de las risas debido a lo que el Hagrid del libro había causado, esperó a que estas cesaran para seguir leyendo.

Dumbledore también sonrió, Alastor felicitó al semi-gigante también entre risas, incluso se pudo vislumbrar pequeñas sonrisas en los labios de Snape. e incluso McGonagall parecía divertida, aunque intentaba parecer severa.

Las risas se seguían prolongando y era imposible que Hagrid se sonrojase más. Al cabo de unos minutos, McGonagall consiguió calmar a todos.

Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Hagrid y cerró con fuerza la puerta detrás de ellos.

- ¡Por fin se han ido! - Exclamó Hermione.

- Si solo hacía falta que Hagrid le pusiese una cola de cerdo a ese mocoso, ojalá Hagrid lo hubiese hecho antes y no habríamos tardado ni la mitad de tiempo en librarnos de los Dursley – Dijo Sirius.

- Yo creo que ha valido la pena la espera - Dijo Remus también con una sonrisa.

Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.

—No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.

El gran comedor se llenó nuevamente de risas, pero esta vez, ante la mirada severa de McGonagall, Hagrid no esperó a que cesaran para continuar.

Mientras tanto, en la primera generación, todos sonreían.

- Al fin alguien le da su merecido a eso muggle – Habló Lunático cando termino de reír - Y, por cierto, Sirius, paga - su amigo lo vio extrañado - Ese fue el sexto susto de la noche así que perdiste.

- ¿Qué? Hay no es justo lunático, por qué no mejor…

- Ya deja de dar excusas y de actuar como princesa - Le reclamo divertido – Paga – Ordenó. De mala gana el hombre saco los diez galeones que había apostado y se los entregó al castaño - Fue un placer hacer negocios contigo.

- Si como sea, de cualquier forma, ese dinero ni me hacía falta - Dijo el animago.

Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.

—Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie de Hogwarts —dijo

- Estoy seguro que el Harry del libro nunca lo dijo – Dijo Ron sonriendo sabiendo que Harry era muy bueno guardando secretos.

—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando estrictamente. Conseguí permiso para hacer un poquito, para que te llegaran las cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...

—¿Por qué no le está permitido hacer magia? —preguntó Harry.

- Porque fue acusado injustamente - Rugió Ron enfadado.

—Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser franco, me expulsaron. En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero Dumbledore dejó que me quedara como guardabosques. Es un gran hombre.

—¿Por qué lo expulsaron?

- ¡Ay! La curiosidad de los Evans - Rememoró Remus afectuosamente.

Todos los que habían conocido a Lily sonrieron con cariño. Snape intentó no pensar demasiado en todas las semejanzas que Potter parecía tener con su madre.

- Sueña que te lo dirá - Dijo sonriendo con satisfacción los gemelos.

- Segundo libro - Dijeron a la vez Ron y Hermione sonriendo.

- ¿Saben porque me expulsaron? – Preguntó el gigante sonrojado

- Lo descubrió Harry, pero sabemos que todo fue una trampa y que el ministerio fue muy incompetente – Dijo Hermione seriamente.

—Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que hacer mañana

- Y esa es la muy poco sutil forma que tiene Hagrid de cambiar de tema - Dijo Remus con una media sonrisa, el mencionado se sonrojó un poco, pero sonreía.

—dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y conseguirte los libros y todo lo demás.

- Así que Hagrid será el que lo llevé al Diagon Alley por primera vez - Dijo Remus, sonrió triste. A James y a Lily les habría encantado estar con él esa primera vez. James estaba planeando incluso despistar a la pelirroja en algún momento para llevarle a la tienda de artículos de Quidditch y comprarle su primera escoba de verdad.

Sin embargo, luego habían tenido que ir a esconderse y había sido Sirius el que le había comprado su primera escoba por su primer cumpleaños porque James no podía salir de la casa. Harry había estado encantado con su escoba de juguete, volando a dos palmos del suelo por toda la casa chocando con todo y volviendo locos a sus padres.

Sonrió pensando que a lo mejor a Harry le seguía gustando volar. Y si encima estuviese en el equipo de Quidditch... James habría explotado de orgullo si eso fuese cierto.

Se quitó su grueso abrigo negro y se lo entregó a Harry

Molly le agradeció a Hagrid con la mirada por preocuparse por Harry.

—Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.

- ¿Lirones? - Preguntó Ron mientras Hagrid cerraba el libro - ¿Tienes lirones en uno de esos bolsillos?

Ya estaba prometiéndose a sí mismo que nunca metería la mano en ninguno de esos bolsillos.

- Creo que sí que tenía - Se encogió de hombros Hagrid.

Y con unas pequeñas risas finales el capítulo llegó a su fin. Apenas Hagrid terminó con la lectura, la puerta del comedor se abrió, por ella entró Harry, muy serio, muy decidido. Ese semblante adulto y maduro en un joven de quince años impresionó a todos en la sala y todos siguieron su recorrido con la mirada. Harry caminó rápidamente y se sentó donde antes, junto Ginny y Hermione, quienes, sin saber que decir, se limitaron a sonreírle. Este se los devolvió y vieron como después volvía aparecer aquel desconocido y por alguna razón, Harry sonrió divertido al sujeto, nadie dijo nada, solo esperaron a que el chico hablará y dijo.

– Bien, ¿Qué ha pasado? – Preguntó el ojiverde mientras Hermione le respondía.

– No mucho, acabamos de terminar el capítulo con Hagrid, solo te perdiste que Hagrid enfadado trato de convertir a Dudley en un cerdo, pero solo le puso una cola de cerdo… - Dijo y apenas terminó Harry soltó una gran carcajada mientras cuando se calmó dijo.

– Jajaja sin duda, Hagrid hiciste lo que pudiste, ya no podías agregarle más jajaja ahora si entiendo por qué Dumbledore te envió a que le dieras la carta al Harry del libro – Dijo Harry sonriendo divertido mientras la gran mayoría quedaba confundida y fue Sirius el que preguntó.

- ¿De qué hablas, Harry? ¿Cómo sabes que fue Dumbledore el que eligió a Hagrid y por qué sabías lo que iba a suceder? – Preguntó el animago confundido mientras el chico sonrió.

- Dumbledore es un bromista – Dijo el ojiverde dejando a todos sorprendidos – Quizás sabia o no lo que le hacían esos muggles al Harry del libro, pero eligió a Hagrid por que los haría pasar un muy mal rato, es posible que incluso cometerían el estúpido error de insultar a Dumbledore – Dijo Harry divertido a lo que muchos asintieron anonadados, eso fue exactamente lo que paso, era increíble las rápidas deducciones a las que llegaba el chico.

- Muy bien, eso es suficiente por hoy, es hora de dormir – Dijo el desconocido ante las satisfacciones de unos y molestia de otros.

- Pero, usted dijo que el tiempo afuera estaría detenido, yo digo que continuemos con la lectura – Reclamó Sirius que fue apoyado por la mayoría de los alumnos.

- El tiempo estará congelado, pero el cansancio persiste, señor Black – Dijo el desconocido - Estos libros están aquí para aprender de ellos y evitar las calamidades que se avecinan, hasta el más insignificante detalle en ellos puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota, no nos podemos dar el lujo de dejar cosas que pueden ser trascendentales solo porque nuestras mentes y cuerpos se encuentren agotados.

Los alumnos comenzaron a salir rumbo a sus salas comunes, los adultos visitantes de quedarían en las salas comunes de sus hijos o familiares, por ejemplo; Sirius, Remus, la familia Wealsey, entre otros se quedarían en la sala común de Gryffindor, habían habitaciones para visitantes que siempre aparecían cuando eran necesarias, así que todos se fueron a descansar, Remus y Sirius quisieron hablar con Harry, pero a pesar de que pensaron que lo encontrarían con sus amigos, estos le dijeron que se fue a pasear, siempre lo hacía antes de dormir, así que tuvieron que irse a dormir.

Llegaron a la habitación donde estaban todos los varones Weasley que no estaban ya en Hogwarts. Era una habitación muy parecida a cualquiera de los otros dormitorios de la torre, pero era más grande para que pudiesen caber más camas. Al pie de cada cama había un baúl con un nombre indicando la cama de cada uno. Las de los dos merodeadores estaban justo a la derecha, con la de Sirius al lado de la puerta y la de Remus a la derecha de esta. Y en cada baúl había prendas de ropa suficientes para más de un mes, como mínimo, con la talla perfecta de cada uno.

Me encanta la magia pensó Sirius con una sonrisa mientras sacaba un pijama del baúl.

En unos minutos, los dos se quedaron dormidos y ya no quedaba ni un alma despierta en toda la torre. Había sido un día muy largo para todos y necesitaban descansar. Excepto por dos figuras que estaban en la torre de astronomía hablando.

– ¿Comprendes lo que te digo? En cualquier momento ellos vendrán, papá, ¿estarás bien? – Preguntó Albus sin su capucha mirando a su padre que observaba la luna pensativo, su hijo le acaba de decir que era posible que sus padres se unieran a la lectura, no solo ellos también sus abuelos, pero además sus hijos que estaban leyendo los libros.

– Todo estará bien, Albus, además estoy curioso de conocer a tus hermanos, te veré a ti también, pero va ser mucho más interesante saber cómo reaccionaran mis padres al conocer a sus nietos – Dijo Harry mientras se giraba a ver a su hijo que sonrió, sin duda será divertido.

- Estoy de acuerdo, pero todos estarán felices de conocerse, pero hay cosas que sin duda debes saber, papá, habrá cambios según avance la lectura, los cambios que sucedan también pasarán en mi tiempo, así que es posible que aparezcan también – Dijo Albus mientras Harry se quedaba pensativo y luego sonrió.

- Las cosas se pondrán muy interesantes – Dijo Harry sonriendo.

En la primera generación habían acabado de leer el capítulo y la profesora McGonagall dijo que era el momento de descansar, así que los presentes vieron como unas puertas aparecían y se acercaron a ver, en las puertas estaba escrito algunas cosas como: "Familia Evans", "Familia Potter", "Familia Longbottom", "Familia Malfoy", "Familia Tonks" etc., eran las habitaciones donde dormirían, así que cada familia o persona entraron y vieron que habían camas y habían baúles con ropa a los pies de la cama, lo curioso es que en la habitación donde decía "Familia Potter" incluían a Sirius y Remus, estos felices se fueron a dormir con ellos, Lily se fue a dormir con sus padres, pero también se incluyó con ellos a Marlene, ella era la mejor amiga de Lily, así se fueron a descansar para continuar la lectura al día siguiente.

En la tercera generación, los chicos querían seguir leyendo, pero Hermione los mandó a dormir y nadie se atrevió a contradecirla, en la sala aparecieron puertas donde decía "Familia Potter-Weasley", "Familia Weasley-Granger", "Familia Malfoy-Greengrass" etc., así que todos se fueron a sus respectivas habitaciones mientras Hermione se iba a dormir con sus hijos, ya todos estaban en la cama, pero habían tres hermanos que a pesar de estar en sus camas, no estaban dormidos.

– Albus, ¿Crees que veremos a papá de joven? – Preguntó la pequeña Potter a su hermano que dormía en el camarote junto a ella mientras James estaba arriba.

– Eso es lo más probable, Lilu, después de todo, deben unir las tres líneas para que se hagan los cambios, no solo con leer los libros basta – Dijo Albus mientras pensaba lo que iba a suceder.

– Yo quiero ver a papá, él nos necesita en ese tiempo, ha pasado por tantas cosas, él lo único que quiere es su familia, pero con la lectura de estos libros se sentirá solo – Dijo la pequeña pelirroja con tristeza pensando en su padre.

– Puff, vamos, Lily, sabes que papá no está sólo, en su tiempo debe estar con el tío Canuto y el tío Lunático, con todos Weasley, la tía Hermione, pero en especial, con mamá, estoy seguro que ella estará ahí para él, siempre lo ha estado, solo debemos tener paciencia, además estoy seguro que también conoceremos a nuestros abuelos, yo estoy muy emocionado por conocer al abuelo James – Dijo James Sirius emocionado pensando en que pronto conocería a uno de sus héroes, a su abuelo.

– Y yo quiero conocer a la abuela Lily – Dijo Lily Luna sonriendo imaginándose el momento en que abrazaba a su abuela, la madre de su querido padre.

Los hermanos Potter se quedaron dormidos con ese pensamiento, preparados para lo que viniera.


Hola lectores! Aquí esta de nuevo esta historia reescrita. Es la típica historia de los libros, pero con algo de trama original. Espero les guste y me compartan su opinión, dependiendo de como les parezca la forma en que los estoy escribiendo, haré cambios durante la historia. Por ahora disfruten de la historia.

LewisNashSkoll