Hola lectores! Espero les este gustando la historia, estos últimos capítulos era para dejar en claro algunas cosas como mostrar mas la historia de la tercera generación, algunos cambios; como el nombre de Albus, cambio por razones que se explicaran con el tiempo y que ni la historia de Snape pudo hacer cambiar la mente de Harry por bueno que este fuera.
Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes no me pertenece. Todo es basado en la historia de la aurora J.K. Rowling. Yo solamente hago uso de ellos creando historias, no busco animo de lucro.
Agradecimientos: Quiero darle un especial agradecimiento a Bel potter por permitirme basarme en su historia para hacer y continuar avanzando mi historia, también a todos los autores con los que me inspire para realizar esta historia, haré mi mayor esfuerzo para terminar todos los libros.
Fragmento sacado de la historia de la Fuente de la Buena Fortuna de los Cuentos de Beedle el Bardo J.K. Rowling.
Recuerdos, Noviazgos y Más Presentaciones
Todos jadearon sorprendidos, sobre todo Ron, que miraba espantado la expresión de dolor e ira que tenía su hija; Hermione, por su parte, miraba a Ron con una intensidad que hacía temblar al ya inquieto pelirrojo.
- Y tuvo que salir con su drama la pequeña Rosie – Dijo con amargura Scorpius.
- ¡Hyperion, compórtate! – Le regaño Victoire.
- ¿Por qué debería de hacerlo con alguien como ella? Con una chica que no es capaz de hacerle frente a su padre para defender lo que quiere, no malgastaría mi educación de esa forma.
- Malfoy, te lo advierto, detente – Dijo, la voz de James salió dura y amenazante, pero el rubio no dio el menor indicio de miedo.
- ¿Qué me vas a hacer, Potter? ¿Lanzarme bombas fétidas? Por favor, tus amenazas no asustan a nadie, ten en cuenta que ni siquiera quisiste ser entrenado por tu padre, quizás por lo mediocre que eres.
James estaba a punto de saltar a maldecir a Scorpius cuando la misma Rose los interrumpió.
- Baja la varita, James Sirius Potter, yo no pedí que me defendieras; lo que es entre Malfoy y yo pase no tiene que importarte – Dijo Rose con expresión triste.
- Pero Ro… - Intento decir el chico, fulminando con la mirada a Scorpius.
- Pero nada, de todas formas, él tiene razón, no valgo nada, ni siquiera puedo hacerle frente a mi padre – Dijo la chica.
- Pobrecita Rosie Weasley ¿Acaso tu padre puso un Imperius sobre ti? – Escupió Scorpius con pura burla en su voz – Por supuesto que no, su pequeña y perfecta familia llena de magos de la luz nunca haría semejante cosa, y pensar que nuestro padrino es mi maestro – Rose se estremecía libremente al escuchar la dulzura burlona en el tono de voz de Scorpius – No seas hipócrita, Weasley, tu padre no te amenazo de muerte, tu solita te fuiste por el camino de los cobardes. Aunque no me puedo esperar nada mejor de alguien como tú.
- ¡¿Quién te crees que eres, Malfoy?! – Bramo James furioso, siendo rápidamente agarrado por Dominique para que no se lanzara a defender el honor de su prima.
- Me creo lo que quiero, Potter – Respondió desafiante – Tu tan adorada primita sabe de lo que hablo ¿o no, Rosie?
Rose se estremeció nuevamente al escuchar su nombre ser dicho con tal desprecio, que lo hacía sonar como el peor de los insultos imaginados. Mas en el fondo de su dañado corazón, entendía perfectamente a Scorpius y realmente no podía culparlo, porque todo lo que estaba sufriendo era un castigo por su cobardía. Con cansancio se dirigió a su sobreprotector primo.
- Él tiene razón, James, déjalo en paz. No quiero más peleas, esto es entre Scorp… digo, entre Malfoy y yo.
- ¿Por qué no mejor nos explica de que está hablando, señorita Weasley? – Preguntó McGonagall suavemente.
- Por supuesto, profesora, pero pensé que después de todo este tiempo habrían entendido, además es un poco vergonzoso mostrar mi vida frente a tantas personas – Dijo Rose con vergüenza.
- Rose, nuestra familia tiene derecho a saber el porqué de esto, así que te pido que nos muestres ese recuerdo, así todos pueden entender de qué rayos hablan – Dijo Albus, obviamente no estaba de mejor humor, así que Rose obedeció sin chistar e hizo lo mismo que los demás y puso el tan ya conocido recuerdo dentro de este y este reflejo para todos como si fuese una pantalla grande lo que sucedía. Ahora todos sabrían la historia de amor de Rose y Scorpius.
La muy conocida torre de astronomía apareció ante los ojos de todo Hogwarts. El cielo nocturno brillaba debido a los centenares de estrellas que lo cubrían junto con la hermosa luna creciente en forma de sonrisa, todo está romántico paisaje complementaba a la perfección a la bonita y nerviosa pelirroja de 16 años que ahí revoloteaba.
Muchas chicas suspiraron audiblemente imaginándose a sí mismas junto con sus respectivos enamorados en esa hermosa escena.
Pasaron unos minutos hasta que por las escaleras apareció un igual de nervioso Scorpius Malfoy.
- Siento haberme tardado, pero tuve un problema con Filch – explico el chico con voz trémula.
- No importa – dijo Rose moviendo la mano - ¿Qué es lo que querías decirme?
- Eh…bueno…y-y-yo…mmm…Rose yo que-quería decirte q-qu-q-que… - Dijo, Scorpius comenzó a balbucear con torpeza, intentando unir las palabras con coherencia y así decir lo correcto.
- Eres todo un Romeo, Scorp – Se mofó Dominique intentando aligerar la tensión. Funciono, pues muchos rieron suavemente.
- ¿Qué? ¿Decirme qué?
Scorpius gruño con impotencia e hizo lo que todo chico que no podía expresarse correctamente hubiera hecho; agarro a Rose delicadamente por la parte trasera del cuello y la beso con ternura.
El decir que Rose estaba sorprendida era poco, la pelirroja estaba completamente anonadada, más igualmente maravillada ante la dulzura con la que él la trataba. Estuvo unos segundos completamente quieta, sin reaccionar ante el beso; justo cuando Scorpius se iba separar, decepcionado por el rechazo, Rose reacciono y respondió el beso con mayor intensidad, apegándose aún más a él y envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
A pesar de que ya casi todos sospechaban que era sobre eso de lo que hablaban los dos jóvenes hace un rato, eso no quitaba el hecho de que estuvieran sorprendidos al ver a una Weasley y a un Malfoy, eternos enemigos, besándose.
Ron, que estaba a punto de gritar completamente enojado, fue detenido por la mirada furiosa de Hermione y su hermana.
- Di una sola palabra y me encargare de que Rose se consiga otro padre, porque dudo que puedas tener hijos después de lo que te haga – Dijo, la amenaza de Ginny no fue tomada a la ligera por Ron, quien se sentó y se puso a gritar todas sus frustraciones dentro de su cabeza, adoptando un desagradable color morado rojizo.
Todo era muy diferente con Draco, el veía el recuerdo con una pequeña sonrisa, aunque no pudo evitar pensar que se alegraba de esto ya que eso molestaría más a Ron.
Cuando el aire se hizo realmente necesario, ambos se separaron, respirando con pesadez y de forma irregular. Al abrir los ojos, el gris tormentoso de Scorpius y el azul zafiro de Rose se unieron en un hermoso silencio que transmitía todos los sentimientos que las palabras no podían expresar.
- ¿Eso te explica lo que venía decirte?
- Creo…Creo que si – respondió sonriendo – y me parece, Sr. Malfoy, que si usted me vuelve a besar así estaré completamente segura – Scorpius rio con alegría y volvió a besar a Rose, esta vez con un poco más de pasión, pero con la misma caballerosidad del principio.
- Ahora si estoy completamente segura - dijo Rose sonriendo como boba.
- Entonces Srta. Weasley ¿Me haría el magnífico honor de ser mi novia? – pregunto uniendo sus frentes y mirando fijamente a los ojos de la pelirroja.
- ¡Por supuesto que si Scorp!, ¡me encantaría! – chilló emocionada la chica, besándolo nuevamente.
- Ese es un recuerdo – Explicó Rose mirando nostálgicamente la imagen de ella y el joven Malfoy besándose – Ahora mostrare en donde comenzó todo este odio – Repitió el proceso anterior y todos prestaron mayor atención a la imagen que emitía el pensadero
Una nueva imagen comenzó a formarse, parecía ser una calle residencial común y corriente en un cálido día de verano que llegaba a su fin, por la acera se podía apreciar a los dos adolescentes, de aparentemente 16 años, caminar tomados de la mano, ambos vestidos de forma Muggle. Conversaban alegremente y de vez en cuando se besaban suavemente en los labios.
De pronto se detuvieron frente a una casa de aspecto Muggle, pintada de un color celeste suave con el jardín decorado con varios tipos de flores.
Se podía sentir la tristeza de Rose y Scorpius al pararse frente a la puerta de la residencia. Scorpius agarro suavemente el rostro de Rose entres sus manos y la beso amorosamente.
- Te voy a extrañar Rosie.
- Mmm…yo también, espero nos podamos ver antes de subir al tren – murmuro Rose entre besos.
- Entra a casa, Rosebud – Escucharon, ambos adolescentes saltaron asustados al escuchar la tranquila pero amenazante voz de Ronald Weasley. Ambos habían estado tan inmersos en sí mismos que no se dieron cuenta que la puerta se había abierto y que ahí parado, con una expresión indescifrable, se encontraba el padre de Rose.
- Atrapados, y con las manos bien puestas en la masa – exclamaron los gemelos.
- Pa-Papá…p-p-pued-puedo explicarlo – dijo Rose intentando no sonar tan insegura.
- ¡Entra! ¡Ahora! – gruño Ron ignorando completamente las palabras de su hija.
Rose obedeció a regañadientes y se dirigió hacia su hogar, no sin antes pedirle a Scorpius que aguardara un momento. Camino hasta una bonita sala de estar con sillones color azul y paredes color crema con varias fotos distintas adornándolas, el fuego crepitante en la chimenea le daba un último toque hogareño.
Ron cerró la puerta con un violento golpe y se dirigió furiosamente hacia su muy nerviosa hija.
- ¡¿PORQUE MIERDA TE ESTABAS BESANDO COMO SI NADA CON UN MALFOY?!
- Papá por favor déjame explicarte – sollozó Rose poniendo sus manos sobre los hombros de Ron intentando tranquilizarlo. Ron se removió, quitándoselas con brusquedad.
- ¡EXPLICARME QUE! ¿¡ACASO TE TROPESASTE Y CAISTE SOBRE LOS LABIOS DE ESE MORTIFAGO!? – Rose tiritaba por los incontrolables sollozos que se escapaban de sus labios mojados por las lágrimas que caían de sus ojos.
- Ron eres y serás el mayor idiota de todos los tiempos – Dijeron los gemelos sin una pisca de humor en sus voces.
- Y llamas a los mortifagos discriminadores, eso es exactamente lo que estás haciendo con Scorpius, mirándolo como si fuera su abuelo – Exclamó Hermione disgustada – Debes formar una opinión por lo que esa persona hace no por lo que su familia decide hacer años antes de que él siquiera naciera.
Ron solo atino a bajar la cabeza, avergonzado, intimidado nuevamente por Hermione.
- ¡QUIERO QUE VAYAS EN ESTE MISMO INSTANTE A DECIRLE A ESE CHICO QUE NO LO VAS A VOLVER A VER MÁS Y QUE NUNCA VUELVA A BUSCARTE DE NUEVO! ¿ENTENDISTE?
- Por favor, papá, no, por favor, déjame... – Dijo, Rose se agarró de las túnicas de su padre intentando convencerlo de que no la obligara a romper con Scorpius.
- ¿No fui lo suficientemente claro? Ve ahora, Rosebud – Dijo, Ron había dejado de gritar y ahora miraba con profundo enojo a su hija, su voz no admitía replicas, así que, obedientemente, Rose camino hasta la puerta y salió para encontrarse con Scorpius.
- ¿Qué sucedió, Rosie? – pregunto preocupado por la cara de dolor de su novia.
Rose no respondió y solo se lanzó a abrazarlo con fuerza hundiendo la cara en su pecho y comenzando a sollozar con aún más fuerza. Scorpius solo pudo comenzar a acariciar su espalda con suavidad, murmurando palabras dulces en su oído.
- Me-me ob-obli-obligo a rom-ro-romper contigo – dijo levantando su enrojecido rostro y mirando directamente a Scorpius.
- Rosie, lo siento mucho, pero veremos qué podemos hacer, hablar con tu madre…
- No entiendes, Scorpius, mi padre fue muy claro, no puedo luchar contra él, no podría ver su cara de decepción – explico la pelirroja separándose para ver mejor el rostro de su novio.
- Así que – Comenzó débilmente el rubio, mirándose traicionado – Así que te das por vencida ante la primera rabieta de tu padre – Scorpius se separó por completo mirando con dolor a Rose.
- No me doy por vencida, Scorpius, es solo que no puedo soportar su enojo y decepción, nunca lo había visto tan furioso – se excusó débilmente la chica.
- No pudiste soportar verlo tan enojado – Repitió Scorpius incrédulo – tu papito se enoja y tú te arrodillas ante él como si fuera un dios colérico. Simplemente no puedo creer que seas tan cobarde.
- ¿Por qué no quieres entender que esto es difícil para mí? – grito Rose llorando.
- Difícil, ¿crees que un maldito padre gritón es un problema? – Pregunto el rubio burlonamente – Mi abuelo uso la maldición Cruciatus sobre mi cuando se enteró que eras mi novia, y mis padres no pudieron hacer nada pues estaban en Francia, ¿sigues creyendo que tu padre enojado es lo peor que te puede pasar? Al menos él no te torturo por dos días seguidos
Todos en el Gran Comedor ahogaron la respiración ante lo dicho por el adolescente. Incluso James se mostró un poco avergonzado ante los tratos que le había dado al rubio sin darse cuenta de lo mucho que había peleado por la relación con su prima. Pero de repente el aire se tornó pesado y se hizo difícil respirar, todos se giraron al ver a Harry que estaba con su mirada baja, pero se notaba sin duda que estaba furioso, su cabello estaba flotando.
- Ahora sé muy bien que cometí el error de haber dejado con vida a esa maldita escoria, debí matarlo cuando tuve la oportunidad – Dijo Harry con voz dura y fría pero muy clara donde todos pudieron escucharla. Fue la misma Ginny la que trato de calmarlo diciéndole que ya habría una solución para eso.
- ¿Él te torturo? – Preguntó débilmente Draco.
- Pero sabes que, no importa, ya sucedió, y recién ahora me doy cuenta de que tenía razón, no puedo creer que he perdido un año y medio de mi vida con una chica que es incapaz de levantarse contra su papito el Auror – Escupió con desprecio – Alguien que incluso sigue siendo un mediocre y un envidioso cuando se trata de su mejor amigo, así que en palabras más claras, te concedo tu deseo, lo nuestro llega hasta aquí, Weasley y espero que tu papito te haga compañía hasta que te mueras porque nadie va querer a una cobarde como tú
Con esas últimas palabras Scorpius abandonó la residencia Weasley-Granger, dejando tras él a Rose, que había caído al piso y lloraba agarrando su rostro. Ni siquiera noto cuando su padre salió y puso una mano reconfortante en su hombro.
- Te dije que ese chico no era bueno, entremos a casa que ya está oscureciendo – consoló, sin éxito, Ron a su rota hija, quien se levantó, alejándose de su padre.
- ¡No me toques, todo esto es por tu culpa! ¡Te odio, te odio a ti y a tus malditos perjuicios! – Exclamo, y con eso entro corriendo a la casa sin voltearse a mirar a su padre en ningún momento, dejándolo ahí solo y sorprendido.
El recuerdo termino y el Gran Comedor se llenó de murmullos comentando lo recientemente visto.
- Scorp – Susurró Albus – No seas un idiota, mírala, se ve de verdad arrepentida, si no lo estuviera no hubiera mostrado ese recuerdo – Scorpius dirigió su mirada hacia la pelirroja que se encontraba sentada junto a Hermione – Esa es la señal, deja de lado tu orgullo de una vez por todas, sabes que quieres volver con ella, esta de verdad muy arrepentida y hasta el idiota más idiota que puedas encontrar se puede dar cuenta de que ustedes se quieren montones.
- Escúchalo, él tiene razón, aunque creas que no – Dijo Victoire, uniéndose a la conversación. Scorpius le envió una última mirada a Rose antes de levantarse y caminar hacia donde ella estaba. El joven rubio no puedo evitar que sus ojos se desviaran a su padre quien para sorpresa suya y de su madre, quien había estado observando los movimientos de su hijo, dio un pequeño y casi imperceptible asentimiento de cabeza mostrando su silencioso apoyo a la decisión de su primogénito.
- Rose – Dijo, la joven pelirroja pego un pequeño salto al escuchar la voz de Scorpius y lo miro con sus ojos azules llenos de esperanza y miedo - ¿Podemos hablar?
- Por supuesto, Scorpius – Respondió con una tranquilidad que no sabía que poseía y siguió al rubio fuera del Gran Comedor.
Mientras tanto, Harry estaba frente a Ron y lo agarro de la camisa para que lo viera fijamente, su mirada era fría y dura.
- Te advierto una cosa, Ronald Weasley, si mi ahijada pierde al chico que ama por tus malditos prejuicios, te aseguro, no me importa que sigas teniéndome envidia, no me importa tus inseguridades, ni nada, ni siquiera tus hermanos, pero yo hare tu vida miserable, y me asegurare que Hermione y mis sobrinos nunca más los vuelvas a ver, porque así como me enfrente a ustedes por defender mi amor por Ginny, así defenderé el amor de mis ahijados, así que más te vale cambiar de parecer, al menos si no quieres perder a tu familia – Dijo Harry con voz calmada, pero dura, todos escucharon claramente lo que decía, y Harry estaba dispuesto a todo, era alguien sin prejuicios y odiaba aquellos que los tuvieran. Luego de soltar a Ron se giró a ver a la mesa de Slytherin, pero en especial a al joven Lucius – Se muy bien que los trajeron aquí para cambiar las cosas, entre ellas su forma de pensar, una vez pensó en su familia, pero no dejo atrás sus prejuicios, así que con usted hare una advertencia más significativa, si no cambia de parecer y hace algo por su familia y deja de seguir a un estúpido mestizo de mierda, le aseguro que correrá el mismo destino que todos los mortifagos, la muerte – Dijo Harry mientras se giraba para sentarse junto a Ginny que lo abrazo con fuerza para que se tranquilizara.
Mientras esto ocurría en el Gran Comedor, afuera los dos chicos estaban recorriendo el colegio. Ambos caminaron en un cómodo silencio hasta los nevados jardines de Hogwarts.
Scorpius iba un poco por delante de Rose, dirigiéndoles hasta una banca alejada de los ojos curiosos. Se sentó sin dirigirle una sola palabra a la esperanzada pelirroja, quien solo atinó a sentarse torpemente junto a él.
- No sé si pueda perdonarte, Rose – Dijo, las duras, pero a la vez suaves palabras de Scorpius rompieron la calma que entre ellos se había formado. La pequeña luz de esperanza que se había formado en el pecho de Rose se esfumo como si un fuerte y congelado viento hubiera pasado, dejando una sensación de entumecimiento y dolor en su corazón. - Me hiciste más daño del que crees – Continuó el rubio, aún sin mirarla – De todas las personas que pensé me darían la espalda, jamás, ni en la peor de mis pesadillas creí que tú fueras una de ellas. Siempre estuvo la fuerte convicción de que lo nuestro era más especial que cualquier otra cosa, que nada nos separaría, que estaríamos juntos para siempre, incluso mi padrino fue el que me dio ánimos de declararme a ti, incluso mi padre me apoyo, y lo hice pensando que todo sería perfecto, obviamente me deje llevar por el brillo de los cuentos de hadas – Scorpius soltó una carcajada sin humor - No existen los "Felices por siempre", y creo, que me di cuenta de la peor forma posible – por primera vez Scorpius se dignó a mirar a la joven junto a él, dirigiéndole una mirada cargada de tantos sentimientos que simplemente terminaron de romper la frágil tranquilidad de Rose. Las lágrimas de dolor comenzaron a caer de sus ojos, más esta no bajo la mirada y siguió mirando los ojos grises de su amado - Te amo Rose, te amo más que nada en este maldito mundo – las manos pálidas del chico tomaron delicadamente el rostro pecoso y mojado de la pelirroja, limpiando con cuidado las lágrimas con sus pulgares – Te amo, tal vez solo sea un amor adolescente, tal vez seas la única persona que llegue a amar con tanta intensidad, la verdad es que no lo sé. Lo único de lo que estoy seguro es que no quiero que nada, ni nadie me impida aprovechar cada instante que pueda contigo.
Con cada palabra dicha, sus rostros se acercaban más y más hasta solo quedaban un par de milímetros de espacio entre sus labios entreabiertos. Scorpius cerró cualquier espacio que entre ellos existiera, uniendo sus labios en un beso febril que compensaba meses de separación. Las manos de Rose se dirigieron automáticamente a la nuca de Scorpius, enredando sus dedos con su suave cabello, las manos de él se posaron en sus caderas, atrayéndola más hacia él. No se separaron hasta que el oxígeno se les hizo realmente necesario y, aun así, sus frentes seguían pegadas y sus narices se rozaban cariñosamente.
- Te amo, Scorp, perdóname, por favor, perdóname, estos meses han sido un infierno sin ti, y no sé si pueda soportarlo más – Rogó Rose, agarrando con fuerza su camisa, mirando penetrantemente sus ojos. Este no pudo hacer nada más que sonreír con dulzura y besarle cariñosamente la frente.
- Te perdono Rosie, pero quiero que le hagas frente a tu padre, no a este Ronald Weasley, sino al del futuro del que venimos – Dijo Scorpius.
- P-or supuesto, es lo menos que podría hacer – Dijo para luego sonreír ampliamente y abrazarlo con una fuerza rompe huesos, haciendo que ambos cayeran a la nieve con un golpe sordo.
- ¡Auch! ¡Creo que son suficiente ranas de chocolates, Rosie! – Exclamó Scorpius con sus ojos brillando con diversión.
- ¿Me estas llamando gorda? – Chillo fingiendo estar indignada, colocándose de rodillas sobre él y poniendo sus manos en las caderas.
Scorpius se apoyó en sus antebrazos y le dio una sonrisa brillante.
– Por supuesto que no, eres perfecta – Dijo, esta lo miro y le dio un suave beso en la nariz antes de levantarse y sacudirse en la nieve de sus ropas.
- Será mejor que volvamos, aun quiero ver las reacciones cuando se presente el resto – Dijo Scorpius y juntos regresaron al Gran Comedor.
Justo cuando entraron completa y absolutamente felices y enamorados una voz exclamo.
- ¡QUE VIVAN LOS NOVIOS! – Gritó Albus levantándose y lanzando con la varita miles de virutas de colores sobre ellos. Otras dos chicas lo imitaron, pero estas hicieron que palomas salieran de sus varitas y música comenzaron a sonar por todos lados. La pareja sonrió con un suave rubor cubriendo sus mejillas y los ojos brillantes de alegría.
- Haces que suene como si estuviéramos casados, Al – Dijo Rose abochornada.
- Nop – Exclamo marcando la "p" al final – Si estuvieran casados yo sería el padrino y Scorpius no me lo ha pedido.
- ¿Quién dijo que tu serias mi padrino? ¿Eh? – Dijo Scorpius burlón.
- Pues no es necesario decirlo, recuerda quien fue el que te ayudo luego de que tú y el idiota de Charlie hicieran una competencia de quien podía comer más mocos de flabberworm sin vomitar, recuerda que fuiste tú el que tuvo el estómago débil ese día.
- Ah, palabras que demuestran que un verdadero amigo es el que se queda contigo sin importar cuan asquerosa sea la situación – Dijo Sirius solemnemente mirando a sus amigos.
- Bueno, creo que yo ya termine de presentarme, ah por cierto, dije que mis padrinos son Harry y Ginny Potter, pero no solo eso, Harry es mi maestro, él me ha entrenado desde que tenía 5 años junto a Albus, lo hizo ya que nosotros veíamos a Harry como un modelo a seguir, un mago talentoso y poderoso y por eso decidió entrenarnos, además él también entreno a papá – Dijo Scorpius mientras sonreía a su maestro y a su padre, este le dio una sonrisa de agradecimiento a Harry.
Cuando el rubio se fue a sentar se llevó a Rose con ella para presentársela a sus padres, después de las presentaciones, Rose se volvió a sentar junto a su madre. Fue cuando todos se dieron de cuenta que un par de rubios se colocó enfrente de todos, ambos chicos tenían el pelo corto y lacio.
- Buenos días a todos, espero que los nargles no los estén molestando – Dijo, todos se voltearon a ver a Luna sorprendidos.
- Ah, ya se dieron cuenta de quién es nuestra madre, debe ser por nuestros ojos grises – Siguió el otro chico, haciendo que todos rieran.
- Okey, ahora que tenemos su atención nos presentaremos - Anunció emocionado, dando saltitos el otro chico.
- Mi nombre es Lorcan Neville Scamander. – Dijo el primero.
- Y yo soy Lysander Harry Scamander – Dijo el segundo sonriendo.
- Espera, espera, ¿Scamander como Newt Scamander, el escritor de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos? - Cuestionó Remus grande sorprendido y los chicos asintieron.
- Él es el abuelo de mi papá, Rolf, al que mi mamá conocerá dentro de cuatro años y con el que pasarán algunos años en busca de nuevas criaturas, hasta que mi papá le propuso casamiento y volvieron a Londres a establecerse – Contestó Lysander con una gran sonrisa.
- Luego aparecimos nosotros y mamá se convirtió en escritora, para la comunidad Muggle ella es una gran escritora de historias fantásticas, pero para nosotros, es una historiadora – Dijo, Pandora estaba orgullosa del futuro de su hija, al igual que Xenophilius - Creo que nos fuimos mucho de tema, estábamos presentando nosotros, no a mi madre – Ambos hicieron un tierno puchero al que tanto su madre como su abuela no pudieron resistirse
- Como decíamos, yo Lysander Harry Scamander, tenemos 15 años y estoy en la casa de Ravenclaw. Mis padrinos son el tío Harry y la tía Ginny – Dijo Lysander mientras sonreía, Harry y Ginny le agradecieron a Luna, pero fue Harry el que más le agradeció por ponerle a su nombre a su hijo, Luna estaba muy feliz ya que le había puesto el nombre de su más querido amigo a uno de sus hijos.
- Bueno y yo soy Lorcan Neville Scamander. – Dijo, Neville, fue esta vez el que se levantó y la abrazó fuertemente agradeciéndole - Padrino, haces lo mismo cada vez que la ves. Para ti es algo extraordinario que alguien te tenga tanto aprecio como para ponerle tu nombre de segundo nombre a su hijo – Dijo, Neville se sonrojó y Alice y Frank se miraron y se sonrieron al ver que muchas personas le tenían un gran aprecio a su hijo - Ya que les dije quién es mi padrino, les diré que mi madrina es la abuela Molly.- La nombrada se sorprendió por eso - Ella fue una madre para todos después de la guerra, y para nosotros es nuestra abuela, al igual que la abuelita Minnie - McGonagall se sonrojó y los merodeadores se giraron a verla con sorpresa - Durante el embarazo de mamá, ella tuvo algunas complicaciones y mi madrina le abrió las puertas de la casa y entre ella y el tío Harry la cuidaron hasta que nacimos - Pandora abrazó a la señora Weasley.
- Gracias Molls, no sé por qué no estuve con ella en ese momento tan importante, pero te agradezco por cuidarla. Eres una gran amiga – Dijo Pandora mientras la abrazaba.
- Te lo prometí cuando terminamos el colegio, Pam, siempre estaría ahí para ti - Dijo, Todos los jóvenes se sorprendieron al escuchar eso: ¿La señora Weasley era amiga de la mamá de Luna?
- Igual te lo agradezco, Molls – Dijo, Ambas se sonrieron y Lorcan siguió con su presentación.
- Siguiendo con mi presentación...Desde que tengo uso de razón, quería quedar en Hufflepuff, me parecía la casa más acorde a mi personalidad, y cuando llegó mi carta, estaba tan entusiasmado que llené toda mi habitación de los colores de la casa de los tejones. El sombrero, solo por molestarme, me ofreció ponerme en Slytherin.- Neville gruñó, su sobrino no podía ir a esa casa - Pero, cuando casi me pongo a llorar, gritó Hufflepuff y fui con mi querida prima a nuestra casa favorita - Hannah sonrió por el sobrino que tendría y miró a Luna, apenada por lo mal que alguna vez la había tratado - No tenemos más hermanos, aunque mamá está pensando en pedirle otro hijo a papá - Luna se sonrojó - Con Ly estamos esperando la carta que nos confirme a nuestro futuro hermano - Luna hacía competencia con el pelo de los Weasley - Eso es todo de nosotros. Los dejo con mi mejor amiga - La chica caminó torpemente hacia su mejor amigo y lo abrazó fuertemente, para luego mostrar a una chica igual a Alice Longbottom.
- Buenas - Saludó con una gran sonrisa que era igual a la de Hannah - Mi nombre es Alice Hannah Longbottom – Dijo sonriendo.
- ¿Qué?, entonces tú también… – Habló la Alice mayor.
- Sí, soy su nieta, me alegra mucho verlos - Dijo con un poco de emoción, ella si había conocido a sus abuelos, pero nunca había podido hablar como era debido con ellos.
- Ay, pero que hermosura – Atajó la mujer yendo a abrazar a su nieta. Alice abrazó a la futura esposa de su futuro hijo.
- Tengo 15 años, soy la última hija de Neville y Hannah - Hannah, Alice y Augusta sonrieron orgullosas - Como mi mejor amigo dijo, estoy en Hufflepuff, y estoy muy orgullosa de eso. Lorcan, Ly y yo nos criamos prácticamente como hermanos, y nos queremos como tales, es por eso que Lorcan casi se bate a duelo con Albus cuando él me propuso ser novios - Neville fulminó con la mirada al hijo de su amigo, que se achicó en su lugar - Y mis padrinos son Justin Finck-Flecther y Susan Bones, quienes para tu información mamá, si se casaron - Hannah gritó emocionada mientras los mencionados se sonrojaban - Todavía no tuvieron hijos, porque se casaron hace unos pocos meses, y fui yo la que convenció a mis padrinos de que se confesaran - Su madre sonrió orgullosa de su pequeña.- Y bueno, no tengo nada más que decir... Bye - Se despidió la chica dejando pasar a una pelirroja marca Weasley.
- Buenas tardes, me presento, mi nombre es Molly Weasley II – Dijo, Molly exclamó alegre y corrió a abrazar a su tercer hijo.
- Lo sabía, sabía que ibas a cumplir tu promesa - Murmuró ella abrazándolo fuertemente.
- Si abuela, mi padre es Percival Weasley. Y mi madre es Audrey Moody – Dijo, Alastor abrió el ojo enfurecido y se levantó para encarar al chico Weasley, mientras Percy se escondía detrás de su madre y el resto de los Weasley se iban a levantar para ponerse ante su hermano, pero alguien más detuvo al viejo Auror, Harry había aparecido frente a Alastor y le habla en susurros para tranquilizarlo.
- Abuelo, por favor, no lastimes a mi padre - Dijo, el pedido de la chica hizo que él se girara a verla - Él le hará muy bien a mamá. Él está completamente prendido de ella. Además, tú moriste un poco antes de la guerra, y ella quedó destrozada, pero ahí estaba mi papá para consolarla. Se casaron y nací yo. De eso ya hace 23 años. Quedé en Ravenclaw, como mi madre. Mis padrinos son Bill y Fleur - La pareja le agradeció a Percy - Mi tío favorito es Harry ya que fue el hombre que más te conoció y al que más confianza le diste, siempre he pensado que mi tío Harry es el mejor y más grande mago de todos los tiempos.
- Bueno, no sé qué decir, pero hay que tener en cuenta que yo todavía no he hecho nada importante por ahora – Dijo, y un segundo de silencio después la sala estallo en estruendosas carcajadas, incluso Dumbledore reía por lo bajo - ¿Qué?
- Harry, esa no te la crees ni tú, ¿acaso no recuerdas todo lo que hiciste en primero con lo de la pi…? – Dijo Ron, pero Hermione le había dado tal golpe en la cabeza para que se callara que Harry pensó que era una suerte que Ron estuviese lejos de la mesa, porque lo más seguro es que su cabeza hubiera revotado contra ella. Hermione, sin mostrar el menor arrepentimiento por casi arrancarle la cabeza a Ron de un golpe, miro disimuladamente a las madres de ambos chicos y sus abuelas, mal que mal tanto Harry como ellos habían roto un montón de reglas en el colegio y estaba segura de que ellas no lo tomarían muy bien, mucho menos la madre y las abuelas de Harry – Oye, no tenías que golpearme tan fuerte, ¿Por qué a mí me pegas con tantas ganas y a Harry con suerte lo regañas? – Dijo.
- Creo que es el momento de que se presente otra persona – Se apresuró a decir Albus, su padre le había contado que cuando a ese par le daba por discutir podían estar horas – Lily, es tu turno.
- Si claro - Dijo la pequeña chica pelirroja que era la copia exacta de Lily Evans y Ginny Weasley, Harry y Ginny se sonrieron.
- Hola papi, hola mami, hola abuela Lily, hola abuelo James, hola abuela Molly, hola abuelo Arthur, hola abuelo Charlus, hola abuela Dorea, hola abuelo John, hola abuela Lizz, hola abuela Minnie, hola abuelo Hagrid, hola abuelo Hocicos – Dijo, Ambos Sirius rieron - hola tío Remus - Sirius la interrumpió en su súper largo saludo.
- Espera, espera, ¿Por qué él es "Tío Remus" y yo "abuelo Hocicos"? - Preguntó ofendido, mientras su versión joven asentía.
- Porque para papá tú eras como su padre, mientras tío Remus siempre fue un tío. Además, no te olvides que mi hermano Teddy es su hijo, por lo que no puedo verlo como un abuelo – Dijo, Sirius le sonrió a su ahijado orgulloso y dejó continuar a la mini-pelirroja.- Como decía, hola a todos - Concluyó con una sonrisa súper tierna - Mi nombre es Lily Luna Potter Weasley – Término de decir antes de ser rodeada por sus dos abuelas pelirrojas y sus dos bisabuelas que no dejaban de decir lo hermosa que era. No por desmeritar a James Sirius o Albus Charlus, pero sin duda ellas preferían a su querida nieta. Después de que las dos orgullosas abuelas y bisabuelas abrazaran a la pequeña Lily, esta iba a seguir con su presentación cuando se escuchó un chillido de alegría que venía de Luna que otra vez se abalanzo sobre Harry en un fuerte abrazo.
- ¡Harry, eso es muy lindo de tu parte, le pusiste mi nombre a tu hija! – Dijo Luna volviendo abrazar con sus brazos el cuello de Harry para abrazarlo con fuerza, la bonita rubia tenía los ojos llorosos.
- Como no ponerle tu nombre, si eres mi pequeño ángel rubio, Lunita, sin duda les pondría a mis hijos nombres de personas a las que quise mucho, aunque hay ciertas excepciones – Dijo mirando tanto su padre y padrino como a su hijo mayor. Harry bajo a Luna, ya se había acostumbrado a que la pequeña rubia se le abalanzara cuando este hacia cosas lindas por ella, sin duda eran cosas que sucedían con mucha frecuencia.
La pequeña Lily al ver a su padre y a su madrina sonrió radiante, siempre le causaba gracia como esos dos se trataban, era muy gracioso ver a una Luna de casi 40 años hacer lo mismo que acababa de hacer con su padre, todos siempre reían y sonreían con ternura cuando esto pasaba, pero como no hacerlo, si desde que eran niños eran muy unidos, sin mencionar cierto incidente que los había hecho amigos muy cercanos, ellos se querían como si fuesen hermanos, pero era un lazo de hermandad diferente al que tenía con su tía Hermione, su padre la quería mucho pero el lazo que tiene con ella no es tan intenso como el de Luna, de hecho, aparte de Ginny, Luna es la única que puede controlar y calmar a Harry cuando está molesto.
Ya todos de vuelta a su sitio, la pequeña Lily siguió con su presentación.
- Bien seguiré, mi segundo nombre no solo es por mi madrina Luna – Dijo, la rubia chillo emocionada por eso - Sino también por Tío Lunático - Remus, emocionado, le agradeció a Harry - Mi padrino es Tío Hagrid - El semi-gigante comenzó a sollozar, siendo consolado por Dumbledore - No llores padrino - La ternura con la que la chica le habló hizo que el semi-gigante sonriera - Tengo 13 años siendo la última hija de los Potter-Weasley.
- Wow, 15, 14 y 13 - Le interrumpió Fred - Fueron casi seguidos, es que no tenían en que divertirse, ¿o qué?
- ¡Fred, cierra la boca! - Le grito Ginny toda roja, su hija continuó.
- Soy de Gryffindor y acabo de entrar en el equipo de Quidditch como cazadora – Dijo, para ese momento, ya todos en el Gran Comedor aplaudía, era obvio que los hijos de Harry heredaran el amor por el Quidditch de sus padres, como no si los dos eran muy buenos, comenzando por Ginny que era una gran cazadora y fue gracias al mismo Harry que hizo que ella entrara al equipo de Quidditch en el segundo año de esta, se entrenó con él y se volvió una gran cazadora, pero sin duda el mejor era Harry, a pesar de que al ser el único de su casa y no tener equipo de Quidditch no le importo practicarlo pero haciéndolo a lo grande, entrenando con jugadores profesionales, desde los 8 años había sido un genio en la escoba y desde entonces se dedicó a practicar cuando no estaba estudiando, practicaba con jugadores profesionales que venían a ver al pequeño prodigio, enfrentándose a jugadores de la talla de Viktor Krum entre muchos otros, se le considero el mejor jugador de Quidditch de Hogwarts al jugar el solo contra un equipo conformado por los mejores jugadores de todo Hogwarts, Harry usaba su magia para cubrir todas las posiciones, y esto lo planeo el mismo con el propósito de entrenarse en combate, pero Harry sin duda destacaba en ser un buscador, con un récord de 30 segundos de partido, sin duda era obvio que los hijos de este con Ginny heredarían la pasión por este deporte y si eran como los padres, sin duda eran muy talentosos.
- Si, ella es la que casi dirige al equipo a pesar de que soy el capitán y además la ingrata de mi hermana que tiene como favorito al Príncipe Serpiente de Albus – Exclamó James poniéndose de pie y levantando ridículamente sus brazos intentando llamar la atención de todos.
- Eres un idiota, James, pero serpiente o no, Al siempre será mi favorito porque a él jamás, repito, jamás se olvidó de mi mientras estaba en Hogwarts, todas las semanas recibía una carta por parte de él, y tú solo me mandabas una cada tres meses y con suerte, Teddy también calzaba en la sección favoritos hasta que se conseguía novia o tenía exámenes. Pero al menos me regalaba ranas de chocolate en señal de disculpa – Dijo, los mencionados se ruborizaron bastante y miraron con vergüenza a su hermana pequeña que los observaba con las manos en sus caderas.
- ¡Por Merlín y Morgana! ¡No hagas eso! ¡Te pareces a mamá! – Gritó James cubriendo dramáticamente su rostro. Lily, Albus y Teddy rodaron los ojos, y Dominique golpeo a su primo en la parte trasera de su cabeza.
- ¿Por qué no muestras tu recuerdo, Lilu? – Preguntó Victoire.
- Mmm… - Dijo, puso una mano en su barbilla y adoptó una expresión pensativa, para luego sonreír y llevar la varita a su sien, sacar el recuerdo y ponerlo en el pensadero. Luego fue a sentarse junto a Al, quien puso un brazo alrededor de ella y besó su frente cariñosamente.
- ¿Qué recuerdo colocaste? – Le preguntó.
- Recuerdas que papá nos contó que nunca supo lo que se sentía tener una verdadera familia hasta que se casó con mamá y nos tuvo a nosotros – Dijo, Albus asintió y le indico que continuara – Bueno pues quiero mostrarle que es un papá asombroso, aunque a veces son como un niño pequeño – Termino con una enorme sonrisa.
La oscuridad reinaba el recuerdo. Apenas se podían apreciar los pequeños rayos de luz que se colaban por debajo de lo que parecía ser una puerta. El sonido ahogado de una respiración entrecortada, y el roce de ropas era lo que más llamaba la atención del recuerdo.
Pesados pasos retumbaron con un eco casi siniestro, siendo acompañados por un fuerte resoplido.
- No podrás esconderte para siempre, pequeña. Tarde o temprano de encontrare y deberás cumplir con tu destino.
La respiración entrecortada fue reemplazada por un jadeo de horror que provenía de la oscuridad. Solo se pudo oír un grito de triunfo antes de que la puerta se abriera bruscamente y la luz inundara por completo la proyección.
- Esto parece historia de miedo – Resopló James.
- ¡Shhhh! – James frunció el ceño, pero obedeció.
- ¡Te encontré, pequeña luciérnaga! – Se escuchó, la menuda figura de una niña fue lo primero que todos notaron cuando la luz dejó de cegarlos. Escondida entre cajas, botas y capas de viaje, se encontraba un cuerpecito acurrucado en posición fetal, intentando cubrir su pelirroja cabeza con sus pecosos y delgados brazos, sin mucho éxito.
- No creo que este sea el mejor lugar para esconderte, sabes – Dijo, la voz con dueño desconocido sonaba bastante divertida – Con el polvo y las arañas.
La niña levantó la cabeza de su escondite y miro un segundo con horror hacia el frente antes de saltar fuera del armario sacudiéndose violentamente sobre los dedos sus pies, haciendo que sus trenzas golpearan fuertemente su rostro.
- ¡Nooo! ¡No se vale, papi! ¡Eso es trampa! – Exclamó, los agudos chillidos entremezclados con risas resonaron por el lugar, uniéndose rápidamente al ruido unas risas masculinas.
Harry miró con una ceja alzada a Lily, preguntando qué rayos significaba eso, pero esta solo le sonrió e hizo un gesto en dirección al recuerdo.
El recuerdo comenzó a enfocarse en otra persona, más precisamente la versión más adulta de Harry Potter a la cual algunos ya se habían acostumbrado, aún tan joven, pero más imponente.
- Parece que Ron te ha pegado su fobia a las arañas – Comentó Harry tomando entre sus brazos a Lily y colocándola firmemente sobre su cadera. Esta hizo un puchero y acomodo su cabeza en el hueco del cuello de su padre.
- No me dan tanto miedo, mientras no me toquen y caminen sobre mi – Dijo, la pequeña se estremeciéndose y acurrucándose con más fuerza contra Harry.
- ¿Qué edad tenías en esos instantes? – Preguntó Hermione mirando a Lily con curiosidad.
- Alrededor de cinco y medio, un poco más un poco menos – Informó la pelirroja, sin levantar la vista del recuerdo.
- ¿Qué te parece si te das un baño para quitar todo rastro de arañas? Como prevención solamente – Dijo Harry con tono negociador, alzando las cejas ante el ceño fruncido de la pequeña en sus brazos.
- Tanto escándalo solo por un simple baño – Dijo Sirius con incredulidad.
- Todos los niños son iguales – Dijo, Molly miró a cada uno de sus siete hijos al decir esto – Primero no quieren entrar y luego no quieren salir.
- No entiendo que es lo que te sorprende tanto, Sirius, contigo era lo mismo solo que tu mordías – Se burló Remus del animago, quien se ruborizó y lo fulmino con la mirada para diversión del resto.
- Mmm...Las arañas ya no parecen tan malas ahora, papi – Dijo, Lily sonrió tensamente, saliendo con rapidez del agarre de Harry, sacudió su trajecito de jardinera y acomodó torpemente sus deshechas trenzas.
- Bueno… - Suspiró Harry mirando con fingida decepción a su pequeña hija – Entonces creo que iré a dormir, mañana tengo que ir a trabajar muy temprano y estoy cansado – El pelinegro se volteó lentamente y comenzó a caminar por el pasillo hacia las escaleras al final de este.
La expresión de Lily se volvió una de profundo horror, para luego transformarse en una de pura pena. Sus ojos marrones estaban abiertos y llenos de lágrimas, su labio inferior estaba doblado en un diminuto puchero, temblando suavemente y su nariz llena de pecas estaba arrugada en un intento de "suprimir las lágrimas".
Todos los niños Potter y Weasley, así como Teddy y, sorprendentemente, Scorpius, jadearon con terror.
- ¡Es la mirada de cachorro! – Gritó Dominique cubriéndose dramáticamente los ojos - ¡Alerta Roja! ¡Evacuen el lugar, peligro de caer derrotado por esos ojos de perro mojado…!
- ¡Hey! – Exclamó, Sirius se mostró bastante ofendido ante esta analogía, pero fue ignorado por todos.
- … ¡Repito, cierren los ojos o evacuen inmediatamente!
- ¡Tú puedes, papá! ¡Véncela, si pudiste con Voldemort puedes con esos ojos! – Exclamó, James había agarrado los hombros de Harry y comenzado a agitarlo violentamente, con una expresión suplicante en su rostro, pero este solo podía mirarlo incrédulo por sus palabras.
- Es imposible, no vale la pena intentarlo – Dijo, Albus suspiró y miro a su hermana negando con la cabeza. James soltó a su adolescente padre y volvió a sentarse con aire de derrota sobre él.
- Idiotas – Rió Lily antes de volver su atención a la memoria.
Harry tenía la mano en la baranda de la escalera, cuando un sollozo ahogado hizo que se quedara tieso como una estatua. Giro levemente su cabeza, solo para observar la desgarradora escena que Lily estaba haciendo.
- Sin… ¿Sin cuento para dormir, papi? – Susurró Lily mirando fijamente a Harry con sus enormes ojos castaños llenos de lágrimas. Este cerró sus ojos y dirigió su rostro hacia el cielo en una plegaria silenciosa.
- Tú puedes, papá, yo sé que tú puedes – Dijo, James había comenzado a repetir esa frase una y otra como si su vida dependiera de eso. O al menos hasta que Dominique puso un hechizo silenciador sobre él.
- Temo, mi querida Lily, que yo solo le leo cuentos en la cama a niñas que se van a bañar cuando sus padres se lo ordenan – Informó Harry en tono serio, provocando que los ojos de Lily soltaron todas sus lágrimas retenidas y que ella corriera hacia su padre, rodeando sus piernas con sus delgados brazos. Levantó su rostro, dirigió su mirada hacia la de Harry y dijo con voz rota.
- Pero papi, no me podre quedar dormida sin un cuento, y tendré sueños feos. Por favor, papi, por favor léeme una historia – Dijo, la voz suplicante de la pequeña pelirroja parecía estar quebrando rápidamente la máscara de indiferencia de Harry, pero este negó con la cabeza y se arrodillo frente a Lily y puso sus manos sobre los hombros de la pequeña, en un intento de tranquilizarla.
- Escúchame, pequeño saltamontes – Dijo, Lily le dio una pequeña sonrisa ante el apodo, que demostraba que su amado padre no estaba enojado con ella – En la vida uno tiene responsabilidades que cumplir, la tuya y la de tus hermanos es que deben obedecer cuando tu madre y yo les ordenamos hacer algo, además de varias otras – la pelirroja hizo un mohín – pero debes entender que el leerte un cuento es un premio por obedecer y si tu no cumples, entonces no hay premio.
Lily parecía contemplar lo dicho. Soltó pequeño suspiro, asintió a su padre, dándole la razón y lo abrazo con fuerza, envolviendo su cuello con sus brazos y colgándose de este. Harry la abrazo por la cintura y se levantó del piso, quedando Lily abrazada completamente a su torso.
- Prometo ser una niña buena, papi – Dijo Lily con su voz ahogada por la camisa de su padre. Harry hizo un intento de suprimir la sonrisa victoriosa que estaba comenzando a aparecer en su rostro, teniendo apenas éxito - Pero… ¿Puede ser un baño de burbujas por favor? – la pequeña niña levanto su cabeza y miro suplicante a los ojos de Harry.
- Por supuesto, ¿Con olor a vainilla y miel?
- ¡Si! – Exclamó, la sonrisa de Lily parecía brillar sobre su hinchada carita, provocando que Harry devolviera su sonrisa y limpiara con un pulgar los restos de lágrimas que cubrían sus mejillas.
- Entonces vamos ya, para que podamos leer tu cuento - Harry comenzó a hacer su camino hacia una de las puertas del pasillo, justo cuando el recuerdo se volvió borroso.
- ¿Terminó? – Preguntó Harry decepcionado. Estaba más que feliz de ver la familia que siempre había soñado como un niño y ahora como un adolescente, quizás no de la manera que él esperaba, pero una familia de todos modos.
- No, pero no tengo deseos de que todo Hogwarts me vea desnuda como una niña de seis años – Dijo, Harry asintió de acuerdo volvió su rostro hacia el recuerdo que comenzaba a hacerse definido.
El recuerdo había cambiado de escena, mostrando ahora una habitación que, obviamente, pertenecía a una niña pequeña. Paredes pintadas de un color rosa pálido con diseños de flores en color dorado, guarda polvos blancos tallados y una cama de cuatro postes con cortinas transparentes cayendo como un velo alrededor de esta. La habitación parecía una versión en miniatura del cuarto de una princesa. Muñecas y animales de peluche adornaban los estantes de las paredes, así como una casa de muñecas en forma de castillo y mesitas para tomar el té adornaban el piso junto alfombras peludas.
- Parece ser que eras la princesita de la casa – Se burló Fred observando con diversión el rostro avergonzado de la pelirroja menor.
- Eso no es todo, convenció a mamá y a papá de que le compraran un conjunto de vestidos de princesa con tiara y zapatos incluidos – Dijo, James sonreía ante el recuerdo de su mimada hermanita.
- ¿Acaso a ti no trataban bien? – Preguntó Hermione con el ceño fruncido. Esperaba que ni Harry ni Ginny mostraran diferencias muy obvias con sus hijos, eso hubiera sido más que cruel.
- Por supuesto que sí – Exclamó James ante el tono de Hermione – A todos nos mimaban un poco, pero con Lily es distinto ella es la más pequeña y todos la consentimos y sobreprotegemos – la castaña asintió, un poco avergonzada de la poca fe que tenía en sus amigos – Yo prefería jugar en la tierra con Freddie o volar en escoba.
- Eres como nuestro querido cornamenta – Dijo Canuto mirando sonriente a su amigo que veía a su nieto orgulloso.
Al parecer el baño fue de maravilla pues Lily se encontraba saltando animadamente sobre su cama, con su cabello húmedo rebotando sobre sus hombros.
- Está bien, pequeño saltamontes, es hora de dormir – Informó Harry mirando cuidadosamente que Lily no fuera a caerse de la cama en un salto descuidado. La niña bajó de un salto y corrió hasta un pequeño tocador al lado de su cama, de ahí tomo un bonito cepillo de madera con delicados tallados de flores.
Los merodeadores del presente se le llenaron los ojos de lágrimas y de alegría, los del pasado miraban sonriendo a Lily y a su nieta.
- El cepillo de la pelirroja – Murmuró Sirius maravillado. Harry lo miró con sorpresa, ante esa información y presto más atención a las palabras de su padrino – Pensé – su voz se quebró un poco – Pensé que se había destruido con la explosión o que lo hubieran robado de la casa.
- Ese cepillo se lo regale a Lily en su cumpleaños número diecisiete – Dijo James al ver la mirada anhelante por información de Harry – Siempre me encanto el cabello de tu madre – Mirando a Lily con mirada embobada a su novia que lo miraba con ternura.
- Cierto, podías escucharlo todo el día hacer cumplidos sobre su cabello – Dijo, Lunático sonrió y miró a Harry – Ella siempre lo odió, decía que era imposible pasar desapercibida con un color de cabello así.
- Recuerdo que cuando Lily estuvo embarazada de ti, James podía pasar horas simplemente cepillando su cabello, a ella le encantaba pues se quedaba dormida fácilmente mediante esto, y considerando que tú eras un pequeño pateador, eso era algo – Dijo, los ojos de Harry estaban llenos de alegría ante el pequeño trozo de información obtenido acerca de sus padres. Esto rompió el corazón de sus padres, el hecho de que Harry no supiera absolutamente nada sobre ellos sea muy poco.
Harry dirigió su mirada hacia sus hijos, obviamente con la intención de preguntar cómo habían conseguido el cepillo, Albus se le adelanto rápidamente.
- Luego de que la guerra terminara y Gran Bretaña mágica comenzara a estabilizarse, te diste la misión de recuperar toda la información posible sobre los abuelos. Reuniste todos los objetos personales que habían quedado en la pequeña cabaña donde se estaban escondiendo, que no habían sido robadas por el simple hecho de que alguien puso Encantos antirrobo sobre esta, y entre ellos estaba ese cepillo. Accediste a la bóveda familiar Potter y leíste las cartas que ellos habían dejado en caso su muerte. Ellos dijeron muchas cosas, cosas que no sabemos y que no queremos saber, simplemente porque es algo privado y muy personal entre tú y tus padres – sus hermanos asintieron de acuerdo con Albus. Harry parecía contento con esta explicación y sonrió a sus hijos.
- ¿Me cepillas el cabello, papi? – Preguntó Lily extendiendo tímidamente el instrumento hacia su padre. Harry asintió y señalo el espacio frente a él en la cama para que Lily pudiera acomodarse y así cepillarle el cabello.
- Por supuesto que sí, querida – Dijo, Harry comenzó a pasar suavemente los dientes del cepillo por los nudos en la cabeza de Lily, quien había cerrado los ojos y echado su cabeza hacia atrás. Un par de minutos después el cabello caía recto y libre de nudos sobre la espalda de la pequeña, mojando levente el camisón con dibujos de unicornios que esta traía puesto. Harry sacó su varita y con dos simples movimientos, tanto el cabello como la ropa de Lily estaban completamente secos.
Lily sonrió cariñosamente a su padre y le dio un sonoro beso sobre la mejilla en modo de agradecimiento, para luego volver a levantarse y dejar con cuidado el cepillo sobre su tocador. Mientras tanto Harry había movido el edredón y sabanas superiores de la cama para que Lily pudiera acomodarse con facilidad, y luego de eso fue hasta un estante de donde recogió uno de los tantos libros infantiles que ahí había.
Al darse vuelta, Lily ya se había acomodado en la cama, abrazando un peluche con forma de Snitch. Ella sonrió y bostezo, haciendo un gesto a Harry para que se acomodara a leer junto a ella en la cama. Este obedeció y se recostó en el colchón, con Lily acurrucada y envuelta en las mantas firme y cálidamente junto a él.
Harry se aclaró la garganta y comenzó a leer con voz suave y calmada:
-"En lo alto de una colina que se alzaba en un jardín encantado, rodeado por altos muros y protegido por poderosos hechizos, manaba la fuente de la buena fortuna".
El rostro de Lily se iluminó con alegría.
- ¡La fuente de la buena fortuna! Es uno de mis cuentos favoritos. Gracias papi – Harry besó dulcemente su sien e hizo un gesto de silencio, el cual Lily siguió con prontitud.
- El día más largo del año, durante las horas comprendidas entre el amanecer y el ocaso, se permitía que un solo desdichado intentara llegar hasta la fuente, bañarse en sus aguas y gozar de buena fortuna por siempre jamás.
El día señalado, antes del alba, centenares de personas venidas de todos los rincones del reino se congregaron ante los muros del jardín. Hombres y mujeres, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, con poderes mágicos y sin ellos, se reunieron allí de madrugada, todos confiados en ser el afortunado que lograra entrar al jardín.
Tres brujas, cada una con su carga y aflicción, se encontraron entre la multitud y se contaron sus penas mientras aguardaban el amanecer.
La primera, que se llamaba Asha, padecía una enfermedad que ningún sanador…"
La imagen comenzó a volverse lentamente borrosa, consumida por la bruma del sueño, y la voz de Harry a hacerse más lejana con cada segundo hasta que el recuerdo desapareció completamente.
Los comentarios sobre el recuerdo no tardaron en aparecer, desde suspiros de ternura hasta elogios dirigidas a los involucrados, pero no se atrevían a burlarse.
Todas las mujeres, pero principalmente, Elizabeth, Dorea, Lily, Hermione, Tonks, Molly y Ginny miraban con ternura a Harry, que no puedo evitar ruborizarse ante las miradas de las mujeres.
- Ya ves papá, eres el mejor y tienes una familia que te ama – Exclamó James extendiendo sus brazos para abarcar a todos sus hermanos y parientes.
El ojiverde sonrió con felicidad, aún ruborizado por los arrullos.
- No tengo nada más que decir, además de que estoy muy feliz de ver a mis abuelas juntas – Término mientras sus abuelas de nuevo la abrazaban y la consentían.
- Ves, te dije que la preferían a ella - Dijo Albus a su hermano.
- Si, ya lo veo – Agregó con cierta acusación James Sirius.
La chica que tantas sorpresas había causado, caminó dulcemente hacia sus padres y los abrazó tiernamente mientras se sentaba en el regazo de su padre junto a su madre, dejándole lugar a un pelirrojo igual a Ron.
- Tienes 13 años y sigues siendo la niña de los ojos de papá - Dijo un joven que acababa de situarse donde momentos antes estaba Lily, ella le sacó la lengua y Ginny sonrió - Hola, mi nombre es Hugo Bilius Weasley, tengo 13 años y mis mejores amigas son Lily Potter y Alice Longbottom, mis padres son Ron Weasley y Hermione Granger.
- ¿Dos? – Preguntó, fue lo primero que dijo Ron, provocando la risa de algunos.
- Sí, y bastante que se demoraron en decidirse a tenernos, y no por falta de empeño, por lo que nos contó tío George - Dijo el niño, provocando que a Ron se le pusieran rojas hasta las orejas, al igual que a Hermione, y la risa del resto - Aunque nunca he podido entender a qué se refería con que la mesa de la cocina es sólo para comer comida, eso es obvio ¿no? - Continuó sin darse cuenta del aprieto en el que estaba poniendo a sus padres - Tío George dice que nunca más ha podido entrar a la cocina sin recordar, pero nunca dice que recuerda, sólo dice algo sobre los lunares raros en partes raras.
En este punto todos estaban riendo, incluso los Slytherin y hasta a Snape le costaba mantener la cara inexpresiva. Lily Luna y Hugo sólo sonreían, pues no entendían muy bien a que se referían los mayores.
- Yo no tengo ningún lunar - Dijo Ron en voz alta, confundido por ese dato, hasta que miró a Hermione que estaba tan roja como la nube que trajo a sus hijos y que intentaba hacerse pequeña en su asiento - ¿Tú tienes un lunar? - Preguntó irreflexivamente Ron, sin bajar el volumen de voz, haciendo que muchos pusieran atención a la extraña conversación. Hermione sólo asintió con la cabeza aparentando no darle importancia.
- ¿Dónde diablos tienes ese lunar? Créeme que he visto lunares en lugares extraños y no sé por qué el tuyo debería sorprenderme - Metió cizaña George, sólo para ver cómo, de forma milagrosa, el rojo alcanzaba nuevos tonos en el rostro de Hermione.
- Ya sé cuál debe ser - Gritó de pronto Lavender, sin percatarse de la cara de horror de Hermione continuó - debe ser el que tienes con forma de media luna en el muslo derecho, el que está cerca de la entrepie… - Parvati, que estaba a su lado, se dio cuenta de la metedura de pata de su amiga y le tapó la boca con la mano, pero ya era demasiado tarde, ya todos sabían lo que quiso decir. Era imposible decidir quién estaba más rojo, si Ron o Hermione. La pequeña Rose, intentaba ocultarse entre los brazos de su padre, pues ella si sabía a lo que se referían, al parecer el lunar era hereditario.
Todo el resto se partía de la risa, hasta que a Harry le dieron pena sus amigos.
- Continua, Hugo, antes de que tus padres desaparezcan en una combustión espontánea de lo rojos que están – Dijo, el niño asintió, sin saber muy bien la causa de la hilaridad de los presentes.
- Soy Ravenclaw – Dijo y Hermione exclamó orgullosa - Mis padrinos son la abuela Minnie y tío Víctor - Ron gruñó y miró enojado a su futura esposa que sonrió nerviosa - Papá, no te pongas celoso, tío Víctor ya se casó y viven muy felices juntos, bueno yo no tengo nada más que decir - Se despidió el chico corriendo hacia su madre, que lo abrazó fuertemente y lo llenó de besos, orgullosa del que sería su hijo.
- Hola - Saludó una chica de pelo cobrizo y de piel morena - Mi nombre es Roxanne Alicia Weasley, tengo 13 años, soy Gryffindor y mi madrina es Alicia Spinnet, yo no tengo nada más que decir, así que los dejo con mi prima – Dijo, una castaña de ojos cafés muy parecida a ojo Loco, camino hacia el frente.
- Hola a todos, mi nombre es Lucile Weasley. Pero todos me dicen Lucy desde que nací. Soy la segunda y última hija de Percy y Audrey y tengo 13 años – Dijo, la sonrisa de la niña en una cara tan parecida a la de Moody sorprendió a todos - Mis padrinos son Oliver Wood y Penélope Zabini - Blaise abrió los ojos de par en par - Oh si Blaise, te casaste con una mujer mayor e hija de Muggles, no sabes lo felices que estaban tus padres - La risa de todos resonó en el salón por la burla de la chica - Mi madrina está embarazada, por lo que vas a ser padre - El Slytherin sonrió y Draco colocó la mano en su hombro para demostrarle que estaba feliz por él - Soy Gryffindor como papá y creo que no tengo nada más que decir - Todos se emocionaron por saber que ya conocieron a todos los chicos del futuro y los del futuro esperaban ansiosos empezar a leer.
Luego de media hora en la que cada familia se abrazó, besó y lloró, Dumbledore se levantó y llamó la atención de todos.
- Creo que es hora de que comamos y vayamos a dormir, ha sido un día largo y lleno de emociones, mañana continuaremos con la lectura – Dijo, todos asintieron - Del otro lado de la puerta pasarán a la sala de menesteres, que estará dividida en habitaciones familiares. Les advierto que una vez entremos a la sala, no saldremos más y el tiempo se detendrá aquí afuera – Dijo, las caras de todos eran de sorpresa - Señores Lupin, su problema está controlado, no tendrá que preocuparse por eso durante la lectura - Ambos Remus sonrieron aliviados - Y estos son todos los anuncios, a comer - Kreacher y Dobby aparecieron sorprendiendo a todos.
- Harry Potter - Murmuró Dobby emocionado - Para Dobby es un placer servirle señor, espero el señor Harry Potter allá disfrutado las comidas de su servidor - Harry se sonrojó mientras sus abuelos, padres y sus hijos lo miraban sonriendo.
- Hola Dobby – Dijo Harry mientras se inclinaba sobre el elfo y lo abrazaba como un amigo – Si, amigo he disfrutado mucho tus comidas – Dijo Harry sonriendo mientras el elfo sonreía feliz, luego el ojiverde miro a Kreacher – Kreacher, esperó no te estés esforzando mucho, amigo – Dijo Harry mirando al elfo que hizo una reverencia al ojiverde.
- Solo lo necesario para ser digno de servirle, señorito Potter, su amabilidad y grandeza merecen ser recompensadas – Dijo Kreacher mientras veía con adoración a su amo.
- ¡Kreacher! - Gritó emocionada Lily Luna corriendo hacia él y abrazándolo, haciendo que el pobre elfo doméstico se cayera hacia atrás de la impresión - Kreachercito, ¿Podrías por favor traernos algo de comer? - La forma en la que la niña le habló hizo que los ojos del elfo se llenaran de lágrimas.
- Claro señorita, enseguida – Dijo, ambos elfos desaparecieron y volvieron a aparecer, solo que ahora junto a ellos apareció un montón de comida - Aquí tienen, espero que les agrade la comida del viejo Kreacher - El elfo sirvió la comida con amabilidad, hasta a ambos Sirius trató bien, mientras Dobby lo ayudaba.
- Yo me preguntó por qué Teddy pidió consejos a Harry, para eso estaba yo – Dijo Lunático mientras miraba a su hijo que comía junto su prometida y sus padres, ósea él mismo y Tonks.
- No solo tú tienes preguntas, Lunático, para empezar, ¿Dónde estás tú y Canuto? Además, ¿Si nosotros morimos porque no se quedó con mis padres?
- Seguro fue cosa de Dumbledore, ¿Por qué no lo dejo con Lunático? – Dijo Canuto – O con uno de sus abuelos, ellos también tienen su sangre, ya fuera los Evans o los Potter.
- No me pude quedar con mis abuelos Canuto, ni con los Evans ni con los Potter, es decir esta es la primera vez que veo a mis abuelos – Respondió Harry. Al escuchar esto James, Lily, Remus y Sirius se estremecieron, pues solo hay una razón por la cual Harry no se podía quedar con sus abuelos. Los cuatro mencionados empezaron a llorar y fueron a abrazar a sus respectivos padres, Cornamenta, Lunático y Canuto con los Potter y Lily con los Evans.
- ¡Ustedes no pueden estar muer… muertos! – Grito James que estaba abrazando a su madre - ¡No me pueden dejar! – Y se volvió para ver a su hijo - ¿Cuándo murieron? – Harry se quedó viendo a los ojos de su padre, aquí comenzaba el propósito de salvar a su familia, primero debía comenzar a salvar a sus abuelos, así que respiro profundamente, saco aire y dijo.
- Dos semanas después de que saliste de tu último curso de Hogwarts - Dijo, y los tres jóvenes empezaron a llorar más.
- ¡Papá Charlus no puedes morir, me vas a dejar huérfano! – Le grito a Charlus - ¡Y lo peor con este cuatro-ojos y con el conde chocolatín! – Termino de decir, tratando de aligerar al ambiente, que logro solo a medias.
- ¡Canuto! – Regañaron James y Remus dándole un zape cada uno.
- ¡Auch!, Me van a deformar – Dijo Canuto mientras se sobaba la parte adolorida.
- ¡Pues te lo mereces! – Dijeron los dos.
- Ya chicos no se peleen – Dijo Charlus – Además nosotros no vamos, para eso estamos aquí, para evitar todos los desastres.
- Es cierto, así que dejen de llorar que todavía seguimos aquí – Agrego Dorea, dándole un abrazo y un beso a cada uno de sus hijos.
Lily no había hablado en todo ese rato, no podía creer que su futuro fuera tan horrible, iba a perder a sus padres, también a su novio y para colmo su hijo tendría que quedarse con su hermana, que le va a ser la vida imposible, todo por ser un mago.
Lily que estaba abrazada de su padre, se separó de él y fue a pararse al lado de su hijo. Harry volteo a ver quién estaba parado junto a él y se encontró con su madre, que tenía los ojos rojos de tanto llorar y se podía notar en su mirada una profunda tristeza.
- Mamá – Susurro Harry, pero supo que ella logro escucharlo. Y sin previo aviso su madre se refugió en los brazos y en el pecho de su hijo y empezó a llorar.
- Lo sien… siento tanto cariño… por mi… culpa… mi hermana te hará… la vida imposible… - Sollozaba Lily en el pecho de su hijo – Si hubiera… hecho… algo más…
- Shhhh ya tranquila mamá, no es tu culpa, hiciste lo mejor que pudiste. Tranquila, todo saldrá bien, además, hay algunas cosas que no te he dicho, ya te enteraras conforme pase la lectura, además ya verás cómo cambiamos todo y todos seremos una gran familia – Dijo Harry que se separó un poco de su madre y le sonrió, para comenzar a besar su cara con amor. Lily estaba feliz, su hijo la amaba mucho, los besos de su hijo le demostraban lo mucho que la amaba.
- Esta bien – Dijo sonriendo un poco, aunque todavía sus ojos reflejaban tristeza – Dime ¿Cuándo mue… mueren mis papás?
- 3 meses antes de tu boda con papá – Dijo Harry con algo de tristeza.
- Tranquila amor, no nos pasara nada – Dijo John a su hija – Y como dice Harry y Charlus, estamos aquí para arreglar todo el futuro tan horrible que viene.
- Lils ya no llores, además sigo aquí contigo – Agrego su madre – Y lo mejor de todo es que gracias a todo esto pude conocer a mi nieto y a mis bisnietos.
- Si tienen razón, hay que seguir leyendo – Dijo y fue a su lugar con James, este abrazo por la cintura a Lily y la acerco más a pego más a él y sus padres también se sentaron juntos y abrazados mientras Harry se quedaba al frente con sus amigos, Sirius y Canuto había regresado a sus lugares junto a Tonks.
- Bueno ¿supongo que eso no es todo, ¿verdad? - Preguntó Alice I poniendo en evidencia que Neville y Luna habían pasado junto al resto, pero no habían dicho nada, los músculos de ambos se entumecieron, pero fueron apoyados por sus amigos que no los abandonarían fácilmente.
- Comenzaré yo, ¿Te parece, Neville? - Preguntó la rubia con esa normalidad no tan normal que sorprendía a todos. El chico asintió - Mamá, serás una gran madre, durante mi infancia fuiste mi mejor amiga y nunca me fallaste en nada - La sonrisa de Pandora sólo era oscurecida por su referencia al pasado - Pero eras una Lovegood, y no podías evitar tu curiosidad, sino fuera así, no te habrías casado con papá ni yo sería tu hija - Xenophilius abrazó a su mujer, mientras Lysander y Lorcan miraban a su madre con pena - Cuando yo tenía ocho años, estabas experimentando con un hechizo del que habías estado leyendo, pero éste falló y...- No fue fácil para sus amigos ver cómo Luna se quebraba. Harry se acercó rápidamente a Luna y la abrazo con fuerza, la pequeña rubia se refugió en los brazos de su más grande amigo, cuando ya estaba calmada, aun en los brazos de Harry siguió – El hechizo fue tan fuerte que causo una fuerte explosión y este causo un incendio, yo estaba ahí, vi como moriste pero me quede atrapada en el fuego – Dijo mientras ella seguía llorando abrazada a Harry, los padres de Luna estaban horrorizados con lo que estaba diciendo su hija, pero luego ella levanto la mirada para ver a Harry y dio una pequeña sonrisa – De alguna manera, alguien había aparecido en la casa y me salvo, él se volvió mi mejor amigo, nos volvimos tan cercanos, casi como hermanos, papá sufrió mucho por la muerte de mamá, pero agradeció mucho a Harry que estuviera para mí. Al final papá y yo salimos adelante. Solo porque era lo que tú querrías para nosotros - Pandora asintió y le dio un beso a Xenophilius transmitiendo su amor en ese beso. Una vez que la familia Lovegood se recuperó, fue el tiempo de Neville para hablar.
- ¿Nosotros también estamos muertos? - Preguntó Frank I con la mirada ensombrecida abrazando a su mujer.
- No precisamente - Contestó su hijo - Una semana después de la muerte de los Potter, un grupo de mortifagos fue por ustedes creyendo que tenían a su señor. Bellatrix Lestrange, Rodolphus Lestrange, Rabastan Lestrange y Barty Cruch Jr. Ellos cuatro los secuestraron y los torturaron con la maldición Cruciatus hasta hacerlos perder la cordura. Fueron encarcelados por ello, mientras ustedes se encuentran en San Mungo. Aunque voy a visitarlos desde que tengo memoria, la única muestra de que me reconocen es que mamá siempre me da una envoltura de chicle. Tengo un gran cuaderno lleno de ellas, cada una con su fecha y lo que hicieron ese día, pero ahí no termina todo, hace unos meses, los mortifagos asesinaron a la abuela cuando entraron a su casa, a pesar de que la abuela se defendió, no pudo con ellos y termino asesinada - Las lágrimas caían de cada uno de los Longbottom. Y ahora estaban todos acomodados en los sillones, todos unidos esperando a comenzar la lectura. Ya sabían el pasado, era hora de afrontar el futuro.
- Ahora, las cosas son más complicadas, no solo estamos salvando a los del pasado, como mis abuelos, mis padres o los padres de Neville y la madre de Luna y otros más, sino a los de este presente, hay cosas que me he dado cuenta y que debemos cambiar por la felicidad de los chicos del futuro – Dijo Harry con voz muy seria. Se puso de pie y comenzó a pasearse frente a ellos, ante la atenta mirada de todos los presentes, incluso Snape y los Malfoy parecían atentos a lo que fuera que él iba a decir.
Hola lectores! Aquí esta de nuevo esta historia reescrita. Es la típica historia de los libros, pero con algo de trama original. Espero les guste y me compartan su opinión, dependiendo de como les parezca la forma en que los estoy escribiendo, haré cambios durante la historia. Por ahora disfruten de la historia.
LewisNashSkoll
