Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes no me pertenece. Todo es basado en la historia de la aurora J.K. Rowling. Yo solamente hago uso de ellos creando historias, no busco animo de lucro.
Agradecimientos: Quiero darle un especial agradecimiento a Bel potter por permitirme basarme en su historia para hacer y continuar avanzando mi historia, también a todos los autores con los que me inspire para realizar esta historia, haré mi mayor esfuerzo para terminar todos los libros.
Lo escrito en negrita es del libro Harry Potter y la Piedra Filosofal.
Capítulo 8 – El Profesor de Pociones
Todos pusieron atención a lo que estaba a punto de decir Harry, se habían revelado las cosas por las que paso los padres de Neville y lo que sucedió con la madre de Luna, pero aún quedaba más cosas por revelar.
- Esto va más allá de las cosas que hemos hecho durante estos años, poco me importa que se enteren, además no todo está en estos libros, estoy seguro que en estos libros no mostraran lo que hemos hecho, sino lo que hizo el Harry de ese mundo, esto va mucho más allá de las cosas que hemos hecho, Hermione ¿No has visto las miradas que le dirige Teddy a Remus y a Tonks, o Freddy a Fred? - Hermione negó sin entender, y no era la única, ninguno de los presentes entendía a qué se refería Harry.
- ¿De qué estás hablando, Harry? - Gruñó Moody, eran pocas las veces que él se dirigía a él con su nombre, siempre era "capitán" o su nombre código del escuadrón, pero cuando lo hacía era porque sabía que el chico tenía algo en mente, y sin duda iluminaria las mentes de los demás. Harry se acercó a Teddy y se paró frente a él y lo miro fijamente, Teddy estaba pálido y bajo la mirada, no podía soportar la mirada de Harry, era demasiado intimidante, y cuando lo hacía era porque ya sabía todo de él.
- La mirada que tiene Teddy al mirar a Remus y a Tonks es la misma que tenía yo - Dijo Harry con voz hueca, volviendo a sentarse al lado de Ginny, pues habían quedado todos sentados con sus respectivas familias futuras. Los que sabían sobre el incidente de Harry de niño y lo que ello significó para Harry abrieron mucho los ojos y miraron a los implicados con incredulidad, incluso Dumbledore parecía haber envejecido de golpe. Harry continuó hablando sin prestar atención a las pregustas susurradas que hacían sobre el espejo o de lo que había pasado con él - Teddy - se volteó a mirar directamente al chico, que seguía con el cabello castaño, haciéndolo parecer una copia juvenil de Remus Lupin - ¿Qué paso con ellos? – Preguntó sin dilatación Harry.
Teddy miro a Harry temeroso, luego simplemente miró a sus padres, y fue entonces cuando Ron y Hermione vieron esa mirada, la misma mirada triste y de añoranza que había en Harry, a pesar de que no era tan marcada e intensa como en su amigo, no se podía negar que era la misma.
- Sí - Dijo con la voz enronquecida - Tú me criaste junto a mi abuela Andrómeda y a mi madrina.
- ¿COMO QUE ÉL TE CRIO? - Gritó Tonks asustada - ¿Y nosotros? - Preguntó señalando a su presunto futuro esposo y a ella misma.
- Bueno eh... - Se giró a mirar a sus amigos que, con ojos tristes asintieron dándole permiso para dar la noticia - Tanto tú como papá murieron en la guerra. Mi abuelo Ted murió antes de que yo naciera - Concluyó dejándolos a todos asombrados. Sus miradas se ensombrecieron
- Y esto recién empieza - Anunció Victoire agarrando la mano de su novio.
Tonks, con lágrimas corriendo por sus mejillas y sollozos contenidos, simplemente abrazó al chico, quien durante un momento se quedó estático, y luego le devolvió el abrazo, mientras silenciosas lágrimas brotaban de sus ojos y se perdían en el hombro de su madre, en parte tristeza, por saber que cuando volviesen al futuro nunca más sentiría los brazos de su madre rodeándolo, y en parte de felicidad, por haber cumplido un sueño que creía imposible. Remus parecía tan impactado que ni siquiera se movía.
Andrómeda Black de Tonks lloraba abrazada a su marido. No podía creer lo que su supuesto nieto acaba de decir. Su marido, el hombre del que estaba enamorada desde que tenía quince años, moriría sin conocer a su primer y único nieto. Y, por último, su niña, su inocente y torpe hija, muerta con un hijo recién nacido. No podía dejar de apretar a su familia, como queriendo asegurarse que siguieran ahí.
- ¿Cómo fue posible que haya permitido que mataran a la mujer que amaba? ¿Y más aún cómo fue posible que haya abandonado a mi hijo? – Dijo un Remus muy decaído.
- ¿Qué? - Reaccionó Teddy al escuchar a su padre - ¡No, papá! - Dijo él, separándose un poco de su madre para poder mirar a Lupin a los ojos - Harry me lo contó, tú y mamá lucharon para darme un futuro mejor, sin un Voldemort al que temer, tú moriste primero, intentando proteger a mamá, y luego mamá - nuevas lágrimas corrían por el rostro de Teddy y Tonks, y no pudo evitar que la voz se le quebrara al terminar la oración - Harry ha sido un padre sustituto increíble, siempre me ha hecho sentir parte de la familia, ni siquiera cuando nacieron sus hijos me sentí desplazado - Remus simplemente a su hijo sintiendo un cúmulo se sentimientos en su interior, felicidad, porque tendría un hijo con la mujer que amaba, aunque aún no lo admitiera, agradecido con Harry por cuidar de su hijo, orgulloso del hombre en el que se convertiría su hijo, y una profunda tristeza por no poder verlo hacerse hombre, no compartir con él sus primeros pasos, escuchar la primera vez que, siendo niño, lo llamara papá. Deseaba con todas sus fuerzas que eso no se hiciera realidad, que ni él ni Dora murieran, pero sabía que con tal de que las personas que amaba estuvieran a salvo lucharía.
Sirius también parecía consternado, no podía creer que su amigo moriría, que se repetiría la historia y que el hijo de otro merodeador crecería sin conocer a sus padres. Harry se puso de pie y le dio un abrazo, tanto para reconfortarlo a él como a sí mismo. Remus y Sirius eran lo más cercano a un padre o tío que había tenido en su vida.
- Eso significa - Dijo George con voz ahogada, cuando todos se volvieron a verlo se asustaron, pues estaba pálido, y parecía temblar ligeramente - ¿Que Fred también morirá? ¿Por eso lo nombraste?
- ¡NO! - Gritó la señora Weasley con voz rota - No mi niño, no - El llanto de su madre hizo que los hermanos se mirasen preocupados, y luego vieran al gemelo. Nuevas exclamaciones ahogadas se escucharon, Harry simplemente miró a Freddy, quien afirmó con la cabeza, con la vista fija en el piso.
Molly se levantó y fue a abrazarlo, sin poder dejar de llorar.
- Lo siento, abuela - Murmuró Fred II, y poco a poco, todos entendieron. George miró su gemelo con los ojos repletos de lágrimas. Ginny comenzó a llorar y se abrazos a Harry, que comenzó a consolarla. Los gemelos Prewett no podían creerlo y se acercaron a George a consolarlo, ninguno de los dos podría vivir sin el otro, y sabían lo mal que se debía sentir él al saber que su otra mitad moriría - Pasará en la batalla de Hogwarts, en dos años. Según lo que me contó tío Percy, ambos estaban peleando juntos, y por primera vez en años, hizo una broma, tío Fred se asombró y le dijo que no podía creer que estuviera bromeando, que era la primera vez en años que lo escuchaba bromear. Esas fueron sus últimas palabras, hubo una explosión y él... murió. Nadie volvió a ser el mismo en la familia. Todos cambiaron, papá dejó de hacer bromas y casi cierra Sortilegios Weasley, fue mamá la que lo convenció de no hacerlo - Fred II seguía hablando, sin poder dejar de llorar, mientras una muchacha de pelo negro lo abrazaba - Mamá le hizo entender que cerrar la tienda sería dejar que los sueños de Fred se perdieran, que él no lo dejaría hacer eso. Así fue como papá decidió hacerla su novia - Angelina le sonrió a su hijo y, se acercó a la familia Weasley, apoyando su mano en el hombro de George, que le sonrió entre lágrimas.
- Serás buena para mi hermano. Eligió bien - Le dijo Fred a la futura esposa de su gemelo -Gracias por cuidarlo - A Angelina se le hicieron agua los ojos y lo abrazó fuertemente.
- No permitiré que nos abandones Fred. Tú no puedes dejarnos. Nada sería igual sin ti.
- Gracias, Angie - Respondió devolviéndole el abrazo.
Los Weasley comenzaron a llorar casi al mismo tiempo, extrañamente el que parecía más compuesto, aunque un poco pálido, era el propio Fred. Se veía más preocupado por la reacción de su familia, en especial la de George, cuya mirada de pronto pareció apagarse, como si la noticia de la muerte de Fred lo matara a él también un poco.
- ¡Hey! Que yo aún no me muero - Dijo Fred, intentando aligerar un poco el ambiente, sin resultado. George simplemente lo abrazó, como si de esa forma consiguiera negar lo dicho por su hijo y evitar que algo le sucediera a su hermano.
- Por eso es que no me importa lo que digan los demás, que tan peligroso sea leer estos libros, no me importa que se enteren de todo lo que paso, lo que hice, de todas formas no me castigaran por hacer lo que debía hacer, eso sería injusto y egoísta, sobre todo si lo hacen mis padres, yo hago lo que hago no porque quiero, sino por qué debo hacerlo, la lectura continuará y se sabrá todo para ayudar al pasado a sobrevivir, al presente a salvarse y hacer que el futuro viva feliz, por eso decidí que debía suceder todo esto – Dijo Harry con voz sería.
Todos estaban en silencio, Fred y George seguían abrazados, siendo estos a su vez abrazados por Freddy, Angelina, y también por Katie, quien abrazaba a Fred por la espalda, mientras silenciosas lágrimas caían de sus ojos marrones hasta perderse en su bufanda. Teddy abrazaba a Tonks por los hombros, mientras Lupin la agarraba de una mano y la otra la mantenía sobre el hombro de su hijo. Los señores Weasley se abrazaban intentando encontrar consuelo en los brazos del otro, Bill, Charlie y Percy tenían los codos apoyados en las piernas mientras se sujetaban la cabeza con las manos, no se les veía la cara, ni se escuchaba ruido alguno proveniente de ellos, pero los temblores que recorrían esporádicamente sus cuerpos delataban que estaban llorando. Ron era consolado por Rose, por Hugo, que de forma torpe le palmeaba la espalda y por Hermione, que también lloraba silenciosamente, puede que se pasara el día discutiendo con ellos por las trastadas que hacían con los Sortilegios Weasley, pero eso no quitaba el enorme cariño que les tenía a ambos. Ginny se había apoyado en el hombro de Harry dejando que las lágrimas fluyeran, mientras era observada por sus hijos, quienes nunca antes la habían visto llorar y, aparte del nudo que sentían en la garganta, se sentían impotentes por no poder hacer nada por ella, siempre supieron que la muerte de su hermano era un gran dolor para su madre, pero ella nunca hizo nada más que mostrar una sonrisa triste y nostálgica cuando hablaba de él, era muy distinto a verla sufriendo como en ese momento. Lily dio el primer paso en su dirección, con los ojos llorosos. A los hermanos Potter les dolía enormemente ver a su madre sufriendo, luego de un segundo los tres estaban envolviendo a Ginny en un abrazo reconfortante mientras Harry los abrazaba a los 4, mientras intentaban aguantar las lágrimas.
Los hermanos Potter sabían que su madre había sufrido mucho por la muerte de su hermano, pero muchas veces, en las ocasiones en las que su padre se iba de misiones largas, la veían triste y apagada, y nunca soportaban verla así, así que trataban en lo posible hacerla sentir bien, pero sabían que solo había una persona que podía alegrar su vida de una manera casi inmediata, su padre, Harry. Cuando su padre volvía, su madre reaccionaba y regresaba a la vida de inmediato, su padre cada vez que llegaba la buscaba a ella y ella al verlo saltaba a él llorando de felicidad, y caían al suelo abrazados, Harry la acurrucaba en sus brazos mientras la sentaba en su regazo y la abrazaba por largo rato mientras hablaban y se demostraban lo mucho que se extrañaban con solo gestos o caricias, mientras ellos solo veían desde lejos, ellos habían aprendido que ese momento era solo para ellos, ya habría tiempo para que ellos saludaran a su padre, así que les parecía muy doloroso ver a su madre así justo en ese momento.
Si dolía de esa forma cuando la muerte de Fred era algo que aún no sucedía ¿Cómo dolería cuando se hiciera realidad?
Pasaron los minutos mientras todos se calmarán y dejasen de llorar y fue en ese momento que el mismo Harry volvió hablar.
- Debemos continuar leyendo estos libros, debemos saber que más va pasar, debemos cambiar algunas cosas y evitar otras, así que quien será el siguiente en leer – Dijo Harry seriamente.
- No, pero hay cosas que debemos aclarar, tienes que decirnos que pasó, nunca se han mencionado que paso con los Dursley, tu dijiste que hay cosas que no aparece en loa libros y merecemos saberlas – Dijo James mirando a su hijo.
- Lo sabrán a su tiempo y cuando yo lo decida, así que por favor continuemos la lectura – Dijo Harry tranquilamente, pero con una voz que no admitía objeciones, pero su padre no se iba a rendir.
- ¡NO! – Exclamó James – Debo saber que paso, hay muchas cosas que no nos has dicho y tu madre y yo debemos saberlas… – Dijo James, pero no pudo terminar porque de la nada fue levantado de su asiento y miraba unos furiosos ojos verdes, Harry hacía magia debido a su furia.
- Escúchame, papá, las cosas se hacen a mi manera, yo elijo si contarles o no, es algo personal y yo elijo si quieren saberlo o no, nunca estuviste en esos momentos, así que no me exijas algo de lo que tú eres en parte responsable al igual que tus amigos – Dijo Harry mientras soltaba a su papá haciéndolo sentarse de nuevo, Harry regresó a su asiento junto a Ginny y sus hijos.
- Das miedo cuando te enojas, Potter - Dijo Daphne que había visto la cara de Harry cuando se enojó.
- Solo lo hago cuando defiendo mi posición o a las personas que me importa.
- ¿Y cómo puedo hacer que yo te importe para que me cuides? - Preguntó Daphne sin dobles intenciones.
- Si quieres yo te cuido - Dijo Blaise de inmediato.
- Es de tipos como tú que quiero que me cuiden - Le respondió ella haciendo reír a muchos, en especial a los de la tercera generación - ¿Qué dices, Potter?
- Para comenzar solo dime Harry, en cuanto lo que dices, mis amigos son mi familia, y no hay nada que me importe más que mi familia.
- ¿Y tú crees que podamos ser amigos? – Preguntó la mayor de las hermanas Greengrass sinceramente curiosa.
- Claro, eres de los pocos Slytherin que acepta a mis amigos y eres agradable - Le dijo Harry.
Daphne sonrió.
- ¿Yo también puedo ser tu amiga? - Dijo una voz.
Harry se volvió a ver en la dirección de la que provenía la voz, y localizó a una Astoria un tanto avergonzada.
- Claro que sí, además tú serás la madrina de mi hijo, así que supongo que sería genial que fuéramos amigos - Dijo sonriendo, sonrisa que le devolvió la chica.
Por su parte Daphne también sonrió, a pesar de lo que dijo sobre que la protegieran, ella también creía que Potter o Harry era un chico honesto y bastante interesante, en especial por lo que había llegado a leer, o escuchar, de él. En ese momento, una Jean Granger traía arrastrando a un William que se le veía fascinado, pero tenía una expresión de frustración mientras le suplicaba a su mujer que lo dejará.
- ¡Mamá, papá! - Exclamó Hermione aterrada, lo que provocó que sus padres se acercaran a ella.
- Discúlpenos por la tardanza, Will no dejaba de asombrarse con todo lo que veía y cuando vio los retratos que se movían, conversó con algunos de ellos, casi no logró que se venga – Dijo Jean con expresión de disgusto, luego miró a los del futuro y miró a su esposo – Ves, William, nos perdimos la llegada de los chicos del futuro – Dijo Jean moleste.
- N-no te preocupes, mamá, llegaron justo a tiempo para continuar la lectura, lamentó que estén… digo, lamentó que se hayan perdido la llegada de los del futuro - Dijo la bruja completamente ruborizada, intentando hacer caso omiso a las risas contenidas de sus dos mejores amigos.
- Si, bueno, es que no pude evitar fascinarme con todo lo que hay en este castillo, es fantástico y las personas de los cuadros son geniales, excepto por algunos que era algo groseros, pero los demás eran muy amables, pero dejando eso, de todas formas, Hermione ¿nos podrías presentar a estas personas? - Preguntó el hombre percatándose de lo juntos que estaban su hija y el chico pelirrojo, y al resto que estaba cerca de ella.
- Ah, bueno emmm… este, bueno – Dijo y Hermione iba presentando apresuradamente a los chicos del futuro, incluso les hablaba de todo lo que habían hecho. Los Weasley, Harry y muchos otros no pudieron contener las sonrisas socarronas cuando Hermione incluso presento a los padres y padrinos de loa chicos casi sin respirar. Fue cuando ella empezó a presentar a los hijos de Harry y Ginny diciendo que era la madrina de uno de ellos cuando su padre la interrumpió.
- ¿Qué es lo que estás ocultando? – Preguntó, el señor Granger parecía divertido ante el vómito verbal de su hija.
- ¿Qué? - Chilló Hermione con la voz un poco aguda.
- Somos tus padres a pesar de que apenas hace poco te conocemos, pequeña - Le dijo su madre y Hermione se sonrojó un poco por el apodo - Pero sabemos perfectamente que yo cuando empiezo a hablar demasiado es porque quiero ocultar algo y nos dimos cuenta que eras muy parecida a mí, lo que queremos es saber qué es lo que ocultas ― la mujer sonreía dulcemente a su hija.
- Bueno - Dijo ella un poco cohibida – Seguro se dieron cuenta que les presente a los chicos del futuro.
- Si, pero te olvidaste de ellos dos, que parecen estarse ahogando por no poder reírse - Comentó mirando a Rose y Hugo que estaban rojos de tanto aguantar la risa.
- Er, si, o sea ellos, Hugo y Rose, ellos, si claro, emmm - Balbuceó Hermione nerviosa - Ellos son hijos míos - Dijo atropelladamente - Pero en muchos años más claro - Se apresuró a añadir.
Por un momento los señores Granger se quedaron estáticos, y luego les sonrieron ampliamente a sus futuros nietos, que habían estado un poco nerviosos en espera de la reacción de sus abuelos.
- Hola abuelos - Dijo Rose sonriendo ampliamente y adelantándose a abrazar a sus abuelos, siendo seguida por su hermano pequeño.
- ¡Esto es rarísimo! - Exclamó encantado Hugo, y luego pasó la mirada de Jean a Hermione luego a Rose y por último la fijó en Ron con una amplia sonrisa - ¿Ves, papá? - Dijo mirando fijamente a Ron sin percatarse de la cara de horror de este que intentaba ocultarse tras Harry sin éxito alguno - Te dije que Rose y mamá se parecen a la abuela, pero tú siempre dices que la abuela tiene muchas arru…
- Creo que a Hermione se le olvidó mencionar que el padre de ellos será Ron - Se apresuró a decir Harry al darse cuenta de lo que iba a decir el pequeño pelirrojo, creyó que era más fácil que su amigo sobreviviera a su suegra si sabían que algún día se casarían y tendrían hijos antes de que la tratara de vieja arrugada - Cosa que fue una sorpresa para todos, ya que actualmente sólo son amigo y se la pasan discutiendo, ¿verdad? - añadió dándole un fuerte codazo a su amigo que parecía petrificado en su asiento, y de un blanco aún más pálido que un fantasma.
Ron finalmente reaccionó y ante la mirada divertida de todos se puso de pie y los saludó torpe, pero educadamente, estaba tan nervioso que hasta les hizo una profunda reverencia.
Harry intentaba aguantar la risa, cosa realmente difícil teniendo en cuenta que Ginny lo había abrazado, mordiendo su hombro hasta casi enterrar los dientes en su piel en un esfuerzo por acallar sus carcajadas, para evitar la vergüenza del pelirrojo y la de Hermione, la profesora McGonagall llamó la atención.
- Muy bien, creo que ya es hora de retomar la lectura, ya que al parecer todos hemos terminado de comer y aclarar ciertas… cosas.
- Estoy completamente de acuerdo con usted, profesora. Ahora la pregunta sería, ¿Quién desea leer este nuevo capítulo? – Preguntó Dumbledore.
- ¿Cómo se titula? - Preguntó Hermione.
Dumbledore leyó:
- "El profesor de pociones".
- ¿Snape tiene un capítulo solo para él? - Dijo Sirius con incredulidad.
- Eso parece, Black.
El profesor acababa de entrar al Gran Comedor y miraba al libro de manera extraña, aunque el desdén en sus palabras no tenía nada de raro teniendo en cuenta que estaba hablando con Sirius.
- El siguiente capítulo debe de ser el de mi primera y única clase de Pociones, entonces - Dijo Harry a Ron en voz baja.
A pesar del tono con el que había hablado, Snape lo oyó y tomó una decisión. Gesticuló a Dumbledore para que le entregase el libro, lo que ella.
- Severus - Dijo Dumbledore - ¿Qué…?
- Voy a leer el siguiente capítulo - Le cortó Snape, respondiendo a la pregunta no formulada. Si el libro tenía un apartado reservado para él, en el que aparecía su primera y única clase con Potter, entonces, iba a tener que ser él mismo quien lo leyese. Además, de ese modo evitaría que se ocasionasen mil interrupciones, algo que, teniendo en cuenta como había ido aquella primera clase, estaba seguro que se producirían.
- Está bien - Dijo Dumbledore, sorprendido - Como quieras ¿Están todos listos para continuar?
Snape suspiró, maldijo por enésima vez en aquel día a esos libros y, después de tomar aire, comenzó a leer:
– Capítulo 8: El profesor de pociones.
Todas las miradas se dirigieron a Snape, quien, inconscientemente, se encogió en su asiento. Los merodeadores hicieron una mueca de desagrado y Lily una de preocupación ya que ella sabía que Severus se iba a desquitar con su hijo solo por ser hijo de James.
- Más te vale no haberle hecho nada a mi ahijado, Quejicus - Dijo Sirius fríamente mientras fulminaba con la mirada al profesor de pociones que estaba en ese momento encogiéndose todavía más en su asiento.
Apenas si abrió la boca cuando Snape fue interrumpida por Tonks.
- ¿Amaba? - Dijo a voz de cuello mirando a Remus con una sonrisa enorme - ¿Me amas?
Harry no sabía si reír o no, no sabía si Tonks había estado excesivamente conmocionada para darse cuenta antes, pero había reaccionado realmente tarde a las palabras de Lupin. Todo el mundo estaba atento a la conversación, y Sirius parecía hacer grandes esfuerzos por no reírse, contrario a los merodeadores.
- Bueno… yo… tú… yo…no…bueno…si…- Empezó a tartamudear Remus, provocando risitas por toda la sala y que Sirius tuviera que morderse la lengua para no soltar la carcajada que estaba seguro soltaría si abría la boca, los merodeadores seguían riéndose esta vez del pobre Remus.
- Deja de tartamudear y responde sí o no - Le exigió Tonks, pues, aunque a ella también le parecía graciosa la reacción del hombre lobo, estaba demasiado ansiosa como para disfrutarlo.
- Yo… sí, te amo - Reconoció al final el hombre, que de alguna manera parecía rendido, rendido ante lo inevitable. Tonks chilló emocionada, se separó de su hijo que aún la abrazaba por los hombros, se sentó sobre las piernas de Remus y agarrándolo de la pechera de la túnica lo atrajo hacia sí y lo beso con vehemencia.
En un principio Remus se mostró sorprendido, pero luego tomó a Tonks por la cintura y le devolvió el beso con entusiasmo.
Teddy sonreía feliz, era algo realmente único ser testigo del primer beso entre sus padres. Aunque se sentía un poco incómodo por la posición de sus padres.
La pareja se separó avergonzada al escuchar los aplausos y silbidos de los presentes, ambos sonrojados, pero con una evidente sonrisa en el rostro.
- ¡Así se hace Lunático! - Dijo Sirius que finalmente soltó la carcajada perruna que llevaba rato conteniendo.
Al no saber qué contestar y para distraer la atención de ellos Tonks y Remus le indicaron a Snape que podía seguir leyendo mientras Tonks ocupaba nuevamente su lugar.
—Allí, mira.
—¿Dónde?
—Al lado del chico alto y pelirrojo.
—¿El de gafas?
—¿Has visto su cara?
—¿Has visto su cicatriz?
El fastidio en la voz de Snape era evidente al leer eso y tuvo que contenerse para no rodar los ojos.
- ¿Estuvieron así todo el día? - Preguntó Tonks con una mueca de disgusto.
- Más bien toda la semana - Dijo Ron con el ceño fruncido. En aquel momento no lo había notado porque estaba más concentrado en otras cosas, pero ahora se daba cuenta de lo molesto que debía de haber sido para Harry que estuviesen observando cada uno de sus movimientos.
- Ugh, qué incordio - Dijo la metamorfomaga molesta.
- Por lo menos no duró todo el curso - Se encogió de hombros Harry.
- Por supuesto que no, ya a mitad de curso te tenían miedo, parecía que maldecirías a cualquiera que lo señalará o hablará a tus espaldas, no ayudaba el hecho que siempre ibas con tu serpiente enrollada en tu cuello – Dijo Hermione sonriendo mientras el ojiverde solo escogía los hombros.
Los murmullos siguieron a
Snape pausó la lectura durante una milésima de segundo y luego continuó. Fue tan breve que casi nadie se dio cuenta, pero Harry sí y se preguntó por qué lo había hecho.
Harry
Su propio nombre le sonaba extraño pronunciado por el maestro de pociones y Harry comprendió el porqué de la vacilación de Snape momentos antes. El profesor nunca había dicho su nombre de pila, excepto en contadas ocasiones.
desde el momento en que, al día siguiente, salió del dormitorio. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas se ponían de puntillas para mirarlo, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolo con atención.
La voz de Snape iba destilando más irritación con cada palabra que leía. No le hacía ninguna gracia tener que leer un capítulo entero de "Potter la celebridad"
- Hey, que no es una entretención ambulante - Se quejó Lily un poco preocupada por su hijo, ya que si este se parecía a ella no iba a estar muy contento con tanta atención, aunque si se parecía a James…
Se giró a mirar a su esposo y se dio cuenta de que este también parecía un poco molesto.
Harry
Esta vez Snape leyó el nombre con normalidad, aunque seguía siendo raro para él llamar al chico de esa manera.
deseaba que no lo hicieran, porque intentaba concentrarse para encontrar el camino de su clase.
Snape casi se atragantó al leer esa parte. No entendía para nada a que jugaba Potter. Se suponía que tenía que adorar toda la atención recibida.
- No creen que es paradójico – Comentó Canuto - Que el cachorro no quiera que los demás lo vean y que su padre hubiera dado una de sus piernas por tener esa atención en su primer año.
- Hey – Reclamó el azabache.
- Eso demuestra - Lo interrumpió Alice - Que es en actitud más parecido a Lily que a James - todos los que conocían a la pelirroja asintieron en conformidad.
En Hogwarts había 142 escaleras, algunas amplias y despejadas, otras estrechas y destartaladas.
- Antes que pregunten - Se adelantó Harry - No las conté, lo leí en las vacaciones.
- Sigo sin creer que hayas leído ese libro aburrido – Dijo, James puso cara de horror.
- No es aburrido - Dijeron Lily y Hermione al mismo tiempo.
- Es muy interesante - Dijeron los dos Remus.
- Tu opinión no cuenta, lunático - Dijo Sirius y Remus joven le tiro un zape.
- Hermione, tú encuentras todo libro interesante así sea el más aburrido - Respondió Ron - Y no trates de justificarte porque sabes que estoy en lo cierto - Finalizó el pelirrojo.
- Por favor, profesor, continúe - Pidió Ginny al ver que la castaña estaba por contestarle a Ron y comenzar una nueva pelea, Snape continúo leyendo.
Algunas llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar.
Neville gimió en voz baja mientras sus compañeros de Gryffindor soltaban risitas. Él llevaba dos años ya en Hogwarts, pero la misma mala memoria que impedía que se acordase de la contraseña a la sala común la mayor parte de las veces aún conseguía que cayese en los escalones falsos cuando usaba esas escaleras. Sus padres también gimieron, ella por su torpeza y él por su memoria.
Después, había puertas que no se abrían, a menos que uno lo pidiera con amabilidad o les hiciera cosquillas en el lugar exacto, y puertas que, en realidad, no eran sino sólidas paredes que fingían ser puertas.
En la mesa de Slytherin se escuchó la risa de uno de ellos, lo mismo que en la mesa Gryffindor y el sonrojo de Draco, aunque trataba de estar indiferente.
Astoria miraba a su hermana que estaba llorando de la risa y como no paraba miro a Theo y este entendió lo que le pedía su pequeña compañera de casa.
- Es que, en nuestro primer año, Malfoy dijo que jamás confundiría una puerta de verdad con una falsa, ya que su padre se lo había dicho - Dijo el chico.
- Pero el idiota se confundió e intento abrir la pared que parecía puerta con un Alohomora - Siguió Daphne.
-Y no contento con eso, intento derribar la puerta con una patada – Dijo, Theo trataba de controlar la risa cosa que Daphne no podía - Y Malfoy termino la primera noche en la enfermería con fractura en los dedos - volvió a reír el chico y esto hizo que el resto de las casas que no conocía la historia se rieran igual que los dos Slytherin.
- Si te paras a pensarlo - Empezó Charlie - Este castillo es un laberinto. Es como si estuviese especialmente pensado para confundir a cualquiera que se despiste.
- Pero también ofrece así protección a los estudiantes si alguien ataca el castillo - Añadió Bill - Si alguien que no ha venido a Hogwarts atacase, los estudiantes tendrían mucha ventaja a la hora de poder huir y esconderse.
- Pero casi todo el mundo en Inglaterra ha venido a Hogwarts - Replicó Percy con el ceño fruncido.
- En cualquier caso, no viene mal que el castillo sea así por si acaso - Se encogió de hombros el mayor de sus hermanos - Bueno, excepto para los estudiantes de primer curso que aún no se lo conocen, claro - Dijo divertido.
- Por cierto, Harry, ¿Memorizaste todo eso? - Se impresionó Hermione viendo a su amigo.
- Tal parece que si – Comentó sonriendo, el hecho era que nunca había reparado en los detalles que era capaz de recordar.
También era muy difícil recordar dónde estaba todo, ya que parecía que las cosas cambiaban de lugar continuamente. Las personas de los retratos seguían visitándose unos a otros, y Harry estaba seguro de que las armaduras podían andar.
- Pueden hacerlo - Le aseguró la profesora McGonagall con una sonrisa - Cuando la situación lo amerita claro está - Comento por lo bajo la profesora McGonagall.
Los fantasmas tampoco ayudaban. Siempre era una desagradable sorpresa que alguno se deslizara súbitamente a través de la puerta que se intentaba abrir. Nick Casi Decapitado siempre se sentía contento de señalar el camino indicado a los nuevos Gryffindors,
- Nick siempre ha sido muy amable con todos nosotros – Comentó un chico de Gryffindor quien como muchos de ahí habían llegado a sus salones gracias a la ayuda de su fantasma residente.
pero Peeves el Duende se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase.
- Peeves - Dijo con una sonrisa James, Sirius y los gemelos - Sin él, el colegio seria aburrido - Finalizó James.
Lily mira a su novio con cara de horror.
- El colegio sería mucho mejor sin él - Dijeron Lily y Hermione.
- En realidad Peeves es él que hace más interesante la estadía aquí con sus bromas – Habló Ginny y Lily miro sorprendida - Es que ese poltergeist es muy gracioso - Se defendió la pelirroja.
- Bueno no es de mi agrado, pero es alguien muy curioso - Dijo Luna junto a su padres - Aunque a veces se pasa en sus bromas.
- Bueno mientras no se meta con mi hijo no diré nada contra Peeves – Finalizó la pelirroja.
James miro a los gemelos y les pregunto.
- ¿Ginny también es bromista? – Preguntó, a lo que los gemelos sonrieron.
- Que su cara ángel no lo engañe, señor Potter, la enana es un demonio que cuenta con la total protección de Harry - Dijo Fred.
- Es por eso que Peeves la adora y nunca le hace bromas, por eso y por qué le teme a Harry – Continuó George.
James miro a su futura nuera con una sonrisa de orgullo, sonrisa que noto Lily y le dio un pisotón.
- Ni se te ocurra corromper a la niña, Potter - Lo amenazó - Y no digas nada que la lectura debe continuar - James asintió sin emitir ningún sonido, pero ya hablaría con la pelirroja para una broma.
También le tiraba papeleras a la cabeza, corría las alfombras debajo de los pies del que pasaba, les tiraba tizas o, invisible, se deslizaba por detrás, cogía la nariz de alguno y gritaba: ¡TENGO TU NARIZ!
Snape no tenía ninguna intención de gritar, y menos una frase tan estúpida como aquella, así que se limitó a leerla en un tono de voz normal.
Los gemelos miraron decepcionados al maestro de pociones. Ellos habían visto a Peeves hacer aquello en directo, y no se parecía en nada a como lo había leído el profesor. Desde luego hubiese sido muy gracioso escucharle chillar esa frase.
Canuto comenzó a reír como loco y golpeo la espalda de Lunático.
- Eso fue lo mejor que le enseñaste y lo único que pudo aprender - Siguió Canuto y Lunático solo sonreía, mientras Remus y Sirius sentado en la mesa de profesores veía con nostalgia la escena.
- En mi defensa - Dijo Lunático al ver la mirada de McGonagall - Eso se lo enseñe para que se lo hiciera a Snivellus - y esta vez fue Remus y Sirius quienes soltaron una carcajada.
Y antes que comenzara una discusión entre los merodeadores y Snape, Dumbledore pidió que la lectura prosiga.
Pero aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador, Argus Filch. Harry y Ron se las arreglaron para chocar con él, en la primera mañana. Filch los encontró tratando de pasar por una puerta que, desgraciadamente, resultó ser la entrada al pasillo prohibido del tercer piso. No les creyó cuando dijeron que estaban perdidos, estaba convencido de que querían entrar a propósito y los amenazó con encerrarlos en los calabozos,
- Albus, no podemos dejar que eso siga así - Protestó McGonagall -. ¡Hay que hacer algo con Argus! ¡No puede seguir amenazando a todos los estudiantes!
- Creo que Minerva tiene razón, Albus – Dijo, Flitwick frunció el ceño - Los señores Potter y Weasley solo eran de primer curso y era su primera semana en el castillo. ¡Merlín sabe que todo el mundo se ha perdido más de una vez los primeros días hasta que ha conseguido conocer mejor Hogwarts!
- Me parece que tenéis razón. Creo que tengo que hablar otra vez con él sobre sus métodos de castigo - Suspiró Dumbledore.
Le esperaba una larga discusión con Argus, sabiendo lo testarudo que era el hombre y que iba a tener que prohibirle de nuevo que amenazase a los alumnos y negarle el permiso para colgarles del techo con cadenas. De vez en cuando se preguntaba por qué Filch insistía en no dejar su trabajo y buscar otro, si tanto odiaba a los adolescentes.
hasta que el profesor Quirrell, que pasaba por allí, los rescató. Filch tenía una gata llamada Señora Norris, una criatura flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch. Patrullaba sola por los pasillos. Si uno infringía una regla delante de ella, o ponía un pie fuera de la línea permitida, se escabullía para buscar a Filch, el cual aparecía dos segundos más tarde.
- Esa gata hija de...- Comenzó Sirius, pero un zape de Ginny y Lily lo hicieron callar - Hija de su gata madre – Finalizó el pelinegro sobándose la cabeza bajo la risa de todos.
- Tienes que cuidar tu vocabulario - Le dijo Lily.
- Hay niños presentes, y más si están mis hijos – Terminó Ginny.
James miraba a Lily a Ginny con una sonrisa divertida.
Snape miraba a las dos pelirrojas y siento una especie de deja-vu al ver la mirada del menor de los Potter al ver a la más chica de los Weasley, era la misma mirada con la que James Potter miraba a Lily Evans y ver a la joven Weasley devolverle la mirada y la sonrisa a Potter de la misma manera solo pudo confirmar lo que se estaba dando cuenta con la lectura, que ellos dos estaban hechos el uno para el otro.
Sirius solo se sobaba la cabeza mientras ambas pelirrojas chocaban las cinco bajo la risa de todos.
Filch conocía todos los pasadizos secretos del colegio mejor que nadie (excepto tal vez los gemelos Weasley),
Los merodeadores incluyendo el Remus de ese tiempo, hicieron un sonido con la garganta dando a entender que ellos eran los que conocían más que los gemelos.
- Y fue gracias a un gran mapa que lo descubrimos - Dijo George.
- Juro solemnemente...- Dijo Fred
- Que mis intenciones no son buenas - Finalizaron los merodeadores y sonrieron como niños traviesos que acababan de salvarse de una travesura.
y podía aparecer tan súbitamente como cualquiera de los fantasmas. Todos los estudiantes lo detestaban, y la más soñada ambición de muchos era darle una buena patada a la Señora Norris.
Filch fulminó a todos los alumnos con la mirada mientras algunos se encogían en sus asientos, pero otros…
Muchos asintieron, pero nadie con más energía que Sirius.
- Todo el mundo sabe que los perros y los gatos no se llevan bien – Dijo - Pero mi odio hacia esa gata es desmesurado.
- Y tantas oportunidades que tuvimos y nunca aprovechamos - Se lamentó Canuto moviendo la cabeza con pesadumbre.
- Cosas más urgentes nos llamaban - Le dijo James sonriendo levemente al recordar los paseos nocturnos - Además Remus siempre nos lo impedía.
- Si no lo hubiera hecho nos hubieran atrapado.
La mayoría sonrió, pero Hermione arrugó un poco el entrecejo.
- Vamos, Hermione - Dijo Sirius al verlo - Era una broma. No detesto a todos los gatos; ya sabes que me encanta Crookshanks.
- No, no. Si no estaba pensando en eso - Dijo la muchacha rápidamente y con una sonrisa - Lo que pasa es que no entiendo cómo puede vivir tanto un gato. Si tú ya la conocías cuando ibas a Hogwarts y hace bastante tiempo que dejaste de ser un estudiante…
- ¿Has oído ese "bastante", Canuto?
- Oh, cállate, Remus - Dijo Sirius luchando por no esbozar una sonrisa. No le gustaba en absoluto pensar que estaba haciéndose viejo pero su amigo siempre conseguía hacerle reír, incluso con un tema como ese.
- Sirius, lo siento. No me refería…- Dijo Hermione dándose cuenta de lo que había dicho.
El animago rió.
- Tranquila, no pasa nada. Es Lunático que siempre está atento, si no fuera por él ni me habría dado cuenta – Mintió - Y para responder a tu pregunta sobre la Señora Norris… Bueno, los animales mágicos viven más que los normales, así como los magos también viven más que los muggle. Supongo que tiene que ver con la magia y eso. Pero desde luego, lo de la Señora Norris es un récord.
Hermione asintió.
- Tiene sentido, gracias.
Sirius inclinó la cabeza aceptándolas.
Snape, harto ya de tantas interrupciones, continuó leyendo para no dar la oportunidad de hablar a nadie más,
Y después, cuando por fin habían encontrado las aulas, estaban las clases. Había mucho más que magia, como Harry descubrió muy pronto, mucho más que agitar la varita y decir unas palabras graciosas.
- Palabras graciosas - Comentaron varios curiosos.
- Creció con muggles, la idea que tienen de la magia son simples trucos que cualquiera puede aprender y distracciones con humo y palabras sin sentido - Defendió el ojiverde a su yo de los libros.
Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout,
Esta se ruborizó ante su descripción, pero más todavía cuando todos los miembros de Hufflepuff la aplaudieron.
Por su parte, Ginny dejó escapar una carcajada al oír a Snape decir la palabra "regordeta", por suerte pudo hacerla pasar por una tos y nadie se dio cuenta de nada. La única excepción fue Harry, quien se había girado para mirarla en cuanto empezó a reír. El chico se encontró con la mirada de Ginny y ella le señaló con la cabeza a Snape, para después colocar los brazos a cierta distancia de su barriga. Harry lo comprendió y esbozó una sonrisa que Ginny devolvió. Pasaron un par de segundos mirándose y sonriendo.
y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas.
- Es la mejor clase de Neville - Comentó Hermione.
- Te va bien en herbolaria - Comentó Alice ilusionada, pues esa era su clase favorita y era en la que mejor le iba.
- Sí, incluso la profesora Sprout dice que podría ocupar su puesto cuando ella se retire – Confesó el chico.
Ante eso su madre le dio un fuerte abrazo a su pequeño, estaba orgullosa por él y le encantaría que pudiera convertirse en uno de los profesores de Hogwarts.
Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia, la única clase dictada por un fantasma. El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo. Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacía que Elmerico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran.
- ¿Es eso cierto? - Preguntó Dumbledore.
Todos los alumnos asintieron.
- Mm. Yo creía que era simplemente una cuestión de falta de interés de los estudiantes, no del profesor - Se acarició pensativamente la barba - Quizás habría que hacer algo al respecto.
- Debería, historia es una materia que puede ser interesante, pero en este caso es aburrida – Dijo Harry.
- La clase no es tan aburrida - Dijeron al mismo tiempo Hermione y Lily.
- Si lo es - Respondieron los que estaban cerca - Creo que solo Hermione no se dormía en la clase – Continuó Ron.
- No creo ser la única - Rebatió ella enojada.
- Pues sinceramente, yo no conozco a nadie más que no se haya dormido, aunque sea una vez – Aseguró Ginny.
- ¿Tú también te dormías, Ginevra? – Habló Molly molesta.
- No es mi culpa, fui mal influenciada por ellos – Señaló a sus hermanos mientras hacia un puchero y se refugiaba donde Harry.
Todos los pelirrojos vieron mal a su hermanita que los había metido en apuros mientras que Harry soltaba una soberbia carcajada cuando la pelirroja dejo de hablar, después de eso el ojiverde la felicito mientras ella se acomodaba en su pecho y el pasaba un brazo por su cintura. Tanto Lily como James veían ahí más que una simple amistad.
El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio. Al comenzar la primera clase, sacó la lista y, cuando llegó al nombre de Harry, dio un chillido de excitación y desapareció de la vista.
Snape leyó esa parte con los dientes apretados por la irritación.
Muchos soltaron risitas, imaginándose la escena.
El profesor Flitwick que estaba en la mesa de profesores se sonrojo y le pidió disculpas a Harry, este solo se encogió de hombros y le restó importancia al asunto mientras le sonreía divertido, de todos los profesores, Flitwick siempre estaba deseoso de enseñarle cuando el ojiverde lo pedía.
La profesora McGonagall era siempre diferente. Harry había tenido razón al pensar que no era una profesora con quien se pudiera tener problemas. Estricta e inteligente,
McGonagall sonrió a Harry, satisfecha con su descripción, este le sonrió de vuelta.
les habló en el primer momento en que se sentaron, el día de su primera clase.
- Usted tampoco cambio en esos años profesora – Comentó James con una sonrisa.
- Aunque tal vez debería considerar relajare un poco - lo apoyo Sirius.
- Con gusto lo haría, si no hubiera estudiantes dándome problemas con sus bromas – Agregó minerva en tono severo viéndolos fijamente.
—Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderéis en Hogwarts —dijo—. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya estáis prevenidos. Entonces transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original.
Sirius aplaudió con fuerza.
- Vaya manera de hacer una impresión - Dijo sonriendo - Pero eso de que echa a los que pierden el tiempo es mentira.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó George.
Sirius esbozó una sonrisa pícara.
- Digamos que cuando eres un animago las clases básicas de Transformaciones son demasiado fáciles para ti. Así que James y yo nos dedicábamos a idear planes para conquistar chicas, que - Reconoció en voz baja - Pocas veces funcionaban… Pero la cuestión es que nunca nos echó.
Los gemelos rieron.
Ginny rodó los ojos, estaba segura de que, si se hubieran dedicado a, simplemente, hablar con las chicas y no hacer tantas tonterías, les hubieran rechazado menos a menudo.
- Canuto - Dijo Lupin sonriendo – No nos echó precisamente porque tenías talento para Transformaciones, de lo contrario no os hubiera aguantado.
- Pero ¿Qué dices, Lunático? ¡Si McGonagall nos adoraba! Cierto, siempre nos ponía mil castigos - Dijo con los ojos brillando de diversión - Pero eran excusas para pasar más tiempo con sus alumnos preferidos.
Remus soltó un bufido a medio camino entre una risa y un suspiro de exasperación.
Los gemelos miraron al animago con admiración, ya sabían lo alucinante que era Sirius, pero alguien capaz de no prestar atención en clase de McGonagall y vivir para contarlo estaba en otro nivel.
La señora Weasley miró a sus hijos con un toque de desaprobación; Sirius era una gran persona, pero había ciertas cosas que no querían que sus hijos aprendiesen de él.
Todos estaban muy impresionados y no aguantaban las ganas de empezar, pero muy pronto se dieron cuenta de que pasaría mucho tiempo antes de que pudieran transformar muebles en animales.
- Evidentemente - Murmuró Snape con desprecio y en voz tan baja que casi nadie le oyó. Los que sí que lo hicieron decidieron que era mejor no decir nada al respecto.
Después de hacer una cantidad de complicadas anotaciones, le dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja. Al final de la clase, sólo Hermione Granger había hecho algún cambio en la cerilla.
- Yo lo hice al primer intento y no me dijo nada - Se quejó James como niño pequeño, dejando a muchos sorprendidos por la afirmación, provocando la risa de varios y que Lily lo besara en los labios para borrarle el puchero.
- Eso, señor Potter - Dijo la profesora seriamente - Es porque usted lo intentó por primera vez cuando quedaban veinte minutos de clases ya que durante todo el tiempo anterior se dedicó a hacer preguntas tontas e interrumpir la lección cada cinco minutos.
A pesar de lo dicho, se podía notar que la profesora estaba muy orgullosa de su alumno, pues tenía que reconocer que James Potter era probablemente el mejor alumno de transformaciones que había pasado por su aula.
- El año en que nosotros estuvimos en primero...- Comenzó lunático.
- Déjame adivinar - Dijo Harry - Fue mamá quien logro hacer el hechizo.
- En realidad - Respondió Lily - Fue James, él fue el único que lo logro – Finalizó ante la sorpresa de todos los del presente.
- Sé que es sorprendente que cornamenta lo haya logrado teniendo en cuenta sus notas - Se burló Sirius y antes que James contestara Lily se adelantó.
- También recuerdo que en esa clase tus cerillos comenzaron a caminar - Dijo y Sirius se puso rojo - Y uno de ellos te mordió - todos miraron al joven Black esperando una explicación, pero este no decía nada.
James comenzó a reírse y fue Lunático quien hablo.
- Lo que paso fue que este chucho comenzó a decir groserías y el hechizo a la vez, es por eso que sus cerillos caminaban - Dijo el joven licántropo.
- Sin contar que McGonagall le lavo la boca con jabón por tenerla muy sucia - Finalizo James el relato haciendo reír a todos y haciendo sonreír a McGonagall por el recuerdo.
Sirius solo murmuraba que así se hacían llamar sus amigos, luego que las risas pararan la lectura continua.
La profesora McGonagall mostró a todos cómo se había vuelto plateada y puntiaguda, y dedicó a la niña una excepcional sonrisa.
Hermione recordó ese día y sonrió ante el recuerdo, si bien ahora la profesora la felicitaba por sus logros, fue esa sonrisa lo que le hizo sentir orgullosa de ella misma y de que ese era su mundo.
La clase que todos esperaban era Defensa Contra las Artes Oscuras, pero las lecciones de Quirrell resultaron ser casi una broma. Su aula tenía un fuerte olor a ajo, y todos decían que era para protegerse de un vampiro que había conocido en Rumania y del que tenía miedo de que volviera a buscarlo.
- Eso es inaudito – Exclamó Remus con molestia - Defensa contra las artes oscuras es una buena materia en donde se conjugan la teoría y la práctica, y no puede ser impartida por alguien tan mediocre como él.
- Lo sabemos, Lunático, pero ya tranquilízate – Habló Sirius – Por alguna razón tendrá ese puesto.
- Sí, porque nadie más lo quería – Habló Ron - Nosotros tuvimos un maestro diferente cada año.
- ¡Un maestro diferente? - Se impresionó Lily - ¿Pues qué pasaba con ellos?
- Ya lo descubrirán - Respondió Harry.
Su turbante, les dijo, era un regalo de un príncipe africano como agradecimiento por haberlo liberado de un molesto zombi, pero ninguno creía demasiado en su historia. Por un lado, porque cuando Seamus Finnigan se mostró deseoso de saber cómo había derrotado al zombi, el profesor Quirrell se ruborizó y comenzó a hablar del tiempo, y por el otro, porque habían notado que el curioso olor salía del turbante, y los gemelos Weasley insistían en que estaba lleno de ajo, para proteger a Quirrell cuando el vampiro apareciera.
- Ajo - Dijo pensativa Hermione - ¿Por qué él olería a ajo? – Preguntó Hermione y miró a Harry que estaba serio.
- Eso era para que no lo delatara el olor de su podredumbre, tener a un parásito como Voldemort lo pudrió con su magia oscura - Dijo Harry sin mucho interés, dejando a todo aquel que no conocía la historia ni detalles, totalmente desconcertado y preguntándose de qué estarían hablando ellos.
- Pero ¿Qué hay de los profesores? - Siguió Ron - Ellos debieron de haberse percatado de eso.
- Pero ¿Quién iba a desconfiar de un profesor? - Respondió Hermione - Ellos siempre están aquí para ayudar.
- No todos son buenos, Hermione - Dijo Ron - Hay algunos que solo buscan vengarse por cosas del pasado - Ron miro directo a Snape y este solo lo ignoro.
Harry se sintió muy aliviado al descubrir que no estaba mucho más atrasado que los demás. Muchos procedían de familias muggle y, como él, no tenían ni idea de que eran brujas y magos. Había tantas cosas por aprender que ni siquiera un chico como Ron tenía mucha ventaja. El viernes fue un día importante para Harry y Ron. Por fin encontraron el camino hacia el Gran Comedor a la hora del desayuno, sin perderse ni una vez.
- ¡¿Recién el viernes?! - Se sorprendió James - ¿Por qué tanto tiempo? ¿Acaso no salías por las noches?
Harry iba a contestar, pero antes que emitiera alguna respuesta escucho al profesor Snape hablar.
- El señor Potter es tan arrogante como tú, Potter – Dijo, miro con desprecio a los dos jóvenes - Los dos siempre rompen las reglas, se pavonean creyéndose mejor que los demás cuando solo son unos pobre diab...- pero no pudo continuar porque un hechizo lo dejo callado, instintivamente el profesor miro a la menor de los Weasley ya que ese hechizo era su especialidad, pero, aunque esta vez no había sido tan potente como había visto antes.
- No fue Ginny - Dijo Lily aun con la varita apuntando a Snape - Pero si vuelves a insultar a mi novio y a mi hijo te vas arrepentir - la pelirroja guardó su varita mientras James y Harry la veían sorprendidos.
- Volviendo al tema, ¿En ocupabas las noches si no era para merodear por ahí cachorro? - Interrogó canuto
- En dormir, leer, estudiar, pensando…
- ¡¿Qué?, pero no es posible! – Continuó James - El hijo de un merodeador no puede…
- ¡Ya basta ustedes dos! - Les recriminó Lily – Como pueden incitarlo a que rompa las reglas saliendo de noche.
- Pero Lis…
- ¡Pero nada Potter!…
Por su parte Snape estaba rojo de la vergüenza y después que McGonagall le retirara el hechizo la lectura continuó.
—¿Qué tenemos hoy? —preguntó Harry a Ron, mientras echaba azúcar en sus cereales.
—Pociones Dobles con los de Slytherin —respondió Ron
- La verdad es que no es muy buena idea juntar a esas dos casas para algo tan delicado como Pociones - Comentó Remus.
Snape le observó con curiosidad.
- Eso es exactamente lo que llevo años intentando decirle al director - Dijo mirando de reojo a Dumbledore - Pero él cree que de este modo los alumnos aprenden a trabajar juntos o alguna tontería por el estilo.
- No es una tontería, Severus. De verás creo que les puede ayudar. De hecho - Dijo el director cerrando los ojos durante un instante - Creo recordar que me informaste hace tres años de que unos jóvenes Gryffindor y Slytherin desde primer se hicieron amigos en tu clase.
Snape soltó un suspiro de desesperación.
- Solamente porque de vez en cuando de resultado no significa que en general sea positivo. Juntar a las dos casas estropea la dinámica de la clase: los alumnos intentan sabotearse a cada momento y se insultan siempre que piensan que no me doy cuenta. Por supuesto que mi presencia hace que se mantenga el orden – Añadió - Pero no puedo estar pendiente de dar la clase y al mismo tiempo vigilar a una panda de zoquetes.
Dumbledore suspiró.
- Si eso es lo que piensas quizás podríamos cambiarlo de cara al año que viene. Aunque de esto nos ocuparemos luego; retomemos la lectura, por favor.
Snape asintió y comenzó a leer.
—. Snape es el jefe de la Casa Slytherin. Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad. —Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros —dijo Harry. La profesora McGonagall era la jefa de la casa Gryffindor; pero eso no le había impedido darles una gran cantidad de deberes el día anterior.
- Nos favorece, pero más sutilmente y cuando lo merecemos - Dijo Remus sonriendo levemente.
- Por supuesto, no como Snape que da puntos a sus serpientes por aprender a atarse los cordones.
- ¡Oye! - Reclamó Daphne molesta, aunque reconocía que su jefe de casa era un descarado favoritista, incluso dentro de la casa tenia a sus favoritos.
- ¡Pero si es cierto! - Se defendió Sirius, mientras Snape apretaba los dientes y se controlaba para no hechizar al estúpido de Black.
Justo en aquel momento llegó el correo. Harry ya se había acostumbrado, pero la primera mañana se impresionó un poco cuando unas cien lechuzas entraron súbitamente en el Gran Comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños, para dejarles caer encima cartas y paquetes.
- Y tú nunca recibías nada, ¿verdad? – Preguntó Lily a su hijo que negó con la cabeza. No le gustaba en lo más mínimo saber que había dejado así de desamparado a su bebe.
Hedwig no le había llevado nada hasta aquel día.
Lily le dio un suave apretón de mano a su hijo y este se lo devolvió, James que vio el gesto se prometió que, si lograban cambiar todo, él le mandaría todos los días dulces y pasteles que Lily preparada, porque si le mandaba él cosas que cocinara estaba seguro que su hijo moriría intoxicado.
Algunas veces volaba para mordisquearle una oreja y conseguir una tostada, antes de volver a dormir en la lechucería, con las otras lechuzas del colegio.
- ¿Tú lechuza hace eso? - Preguntó Charlie abriendo mucho los ojos.
- Sí, casi todas la mañanas - Respondió Harry sin darle importancia - ¿Por qué? ¿Qué pasa?
- Nunca había oído que una lechuza hiciese algo así - Explicó el pelirrojo asombrado todavía - Normalmente solo se acercan a su dueño cuando tienen una carta para él y muy pocas veces más.
- Pero yo no soy el dueño de Hedwig - Dijo Harry frunciendo el ceño - Ni siquiera la elegí yo. Fue ella la que vino a posarse en mi hombro en cuanto entré en la tienda y no se movió de ahí hasta que pagué por ella. Yo no soy su dueño - Repitió convencido - Soy su amigo y ella es mi amiga.
El resto le miraba con una mezcla de extrañeza, sorpresa, exasperación y confusión. Los primeros dos sentimientos los compartía todo el mundo al ver cómo el niño que vivió ni siquiera podía tener una mascota de forma normal. Los que le conocían eran los que estaban exasperados, ya totalmente acostumbrados a que cosas fuera de lo común ocurriesen en torno a Harry, y los que no eran los que estaban confundidos.
- ¿Ni siquiera puedes tener una mascota normal, Harry? - Preguntó Sirius divertido.
- ¿Qué? ¡Hedwig es perfectamente normal! Solo la trato como si fuese mi amiga, no mi mascota - Se defendió Harry indignado.
- Tan normal como tú, Harry - Dijo Neville haciendo reír a todos, incluso a Harry después de unos segundos.
Sin embargo, aquella mañana pasó volando entre la mermelada y la azucarera y dejó caer un sobre en el plato de Harry Este lo abrió de inmediato.
Querido Harry (decía con letra desigual), sé que tienes las tardes de los viernes libres, así que ¿te gustaría venir a tomar una taza de té conmigo, a eso de las tres? Quiero que me cuentes todo lo de tu primera semana. Envíame la respuesta con Hedwig.
Hagrid
- Gracias por todo, Hagrid - Dijo Lily.
- De nada, pequeña, como ustedes, él y sus amigos son bienvenidos en mi casa – Aseguró el hombretón.
- Muchas gracias, Hagrid – Dijo, fue James quien hablo - Desde que empezó el libro eres el que más ha hecho por él – sonrió - incluso más que mis amigos - miro con reproche a Remus.
- James...- Dijo el hombre cansadamente.
- Nada, Remus - Dijo James - Si vas a salir con lo de tu "PPP" no quiero que te excuses.
Remus solo suspiro resignado y continúo escuchando la lectura.
Harry cogió prestada la pluma de Ron y contestó: «Sí, gracias, nos veremos más tarde», en la parte de atrás de la nota, y la envió con Hedwig. Fue una suerte que Hagrid hubiera invitado a Harry a tomar el té, porque la clase de Pociones resultó ser la peor cosa que le había ocurrido allí, hasta entonces.
- Maldita sea - Dijo James por lo bajo. Por su parte Lily miraba a su amigo de la infancia decepcionada y un tanto dolida. Snape no la quiso mirar, sabiendo lo que encontraría en sus ojos y no quería enfrentarse a eso. Lily y James miraron mal a profesor de pociones, Lily sabía que Severus se desquitaría con Harry todo lo que James le hizo en el colegio. Por su parte James apretó los puños porque sabía lo mismo que Lily, que Severus se la tomaría contra Harry.
Al comenzar el banquete de la primera noche, Harry había pensado que no le caía bien al profesor Snape. Pero al final de la primera clase de Pociones supo que no se había equivocado. No era sólo que a Snape no le gustara Harry: lo detestaba.
- No a ti, a mí - Dijo James apesadumbrado, irritado porque Snape hiciera pagar a su hijo por sus bromas.
- En ese tiempo sí - Dijo Harry - Ahora me detesta por mí mismo - ambos sonrieron levemente, e incluso Lily lo hizo, aunque se le notaba tensa - Pero también me teme, después de todo, sabe que lo tengo agarrado de las pelotas, si no estaría en Azkaban sin importar que tenga la protección de Voldemort – Dijo el ojiverde ahora sonriendo de manera astuta.
Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, y habría sido igualmente tétrico sin todos aquellos animales conservados, flotando en frascos de vidrio, por todas las paredes.
- Eso siempre ha sido asqueroso - Dijo Dora.
- A ti también te dio clases este hijo de…
- Sirius
- Sí, y nunca trato bien a ninguna casa que no fuera la suya – Dijo, las miradas severas que el hombre recibía se intensificaron, en especial por parte de los profesores.
Snape, como Flitwick, comenzó la clase pasando lista y, como Flitwick, se detuvo ante el nombre de Harry
—Ah, sí —murmuró—. Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad. Draco Malfoy y sus amigos Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca. Snape terminó de pasar lista y miró a la clase. Sus ojos eran tan negros como los de Hagrid, pero no tenían nada de su calidez. Eran fríos y vacíos y hacían pensar en túneles oscuros. —Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo—. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... sí sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.
- Buen discurso, hasta que lo arruina al final - Dijo McGonagall un poco molesta, tal como se encontraban los señores Weasley y Granger.
Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque.
- ¡Harry! - Dijo Hermione roja ante las risas que se escuchaban.
- Eso es lo que parecía, no puedo controlar mis pensamientos - Respondió el aludido, causando más risas.
- Pues no te fijes tanto en todo – Reclamó nuevamente la chica.
- Eso lo mantendrá vivo - Intervino Ojoloco después de mucho rato callado - Los instintos y la observación pueden definir la línea entre la vida y la muerte.
Ese comentario apagó un poco la risa, pero de todas formas tuvieron que darle la razón, en especial aquellos que vivieron la primera guerra.
—¡Potter! —dijo de pronto Snape—. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
- Poco me importa lo que llega a sentir y que tan triste este al lamentar la muerte de mi madre, usted está vivo, ella no – Dijo Harry con desprecio y un odio absoluto que se le notaba a Harry.
- ¿Harry, de que hablas? Snape solo hizo preguntó una pregunta para avergonzarte ante todos – Dijo Hermione mientras los demás también lo miraban extrañado, pero Harry dijo sin dejar de ver a Snape.
- Es un mensaje oculto – Dijo Harry simplemente mientras los demás intercambiaban miradas aún más confundidos – En el Lenguaje, Lirio significa "Mi pesar te acompañará en la tumba" y el ajenjo significa "Ausencia", pero simboliza la tristeza amarga, en pocas palabras, Snape le dijo al Harry del libro "Lamento amargamente la muerte de Lily", pero yo no tengo por qué compartir mi dolor con él – Dijo Harry mirando a Snape mientras los demás se quedaban callados, ni siquiera Lily que veía a su hijo y luego al que fue su mejor amigo – Por cierto, es una gran ironía, pero al combinarlas obtiene El Filtro de Muertos en Vida - Esbozó su mejor sonrisa y miró directamente a los ojos de Snape. Sabía que aquello le molestaría. Los demás también lo notaron, Harry estaba provoca do a Snape.
El profesor de Pociones no hizo ningún comentario; se limitó a observarle durante un par de segundos después la lectura volvió a seguir.
¿Raíz en polvo de qué a una infusión de qué? Harry miró de reojo a Ron, que parecía tan desconcertado como él. La mano de Hermione se agitaba en el aire.
- Como siempre - Dijeron todos los de quinto, algunos con hastío, otros con indiferencia o simplemente constatando un hecho.
El matrimonio Granger se miró entre sí, estaban orgullosos de la inteligencia de su hija, pero sabían que a los sabelotodo les costaba hacer amigos y más si eran propensos a presumir como lamentablemente parecía tender a ser su hija.
—No lo sé, señor —contestó Harry. Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón.
—Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo.
- No he escuchado a Harry en ningún momento de lo que va de lectura presumir de su fama - Dijo Bill molesto, Harry había mostrado ser un buen chico desde que lo conocía y acababa de salvarle la vida a su padre, por lo que estaría eternamente agradecido. Pero lo que más le hacía ver que era un gran chico era lo mucho que amaba su hermana, a sus hijos y estaba enfrentarse a quien sea para defenderlos.
No hizo caso de la mano de Hermione. —Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?
- En el estómago de una cabra - Volvió a contestar Harry.
Snape le miró con indiferencia.
Ron sonrió al darse cuenta de lo que estaba haciendo su amigo. Rodeado de los adultos y, especialmente de Dumbledore, Harry podía permitirse el lujo de fastidiar a Snape sin sufrir las consecuencias, él controlaba la situación, él era el que decidía si se leía o no los libros.
Hermione agitaba la mano tan alta en el aire que no necesitaba levantarse del asiento para que la vieran, pero Harry no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy y a sus amigos, que se desternillaban de risa.
—No lo sé, señor.
—Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter? Harry se obligó a seguir mirando directamente aquellos ojos fríos. Sí había mirado sus libros en casa de los Dursley, pero ¿cómo esperaba Snape que se acordara de todo lo que había en Mil hierbas mágicas y hongos?
- Ese ni siquiera es el libro de Pociones, Potter - Bufó Snape celebrándolo en su cabeza. Esto les demostraría a todos los demás profesores lo estúpido que era Potter en realidad, sin poner ningún esfuerzo ni interés real por los estudios.
- Ya lo sé, profesor. Y también sabía perfectamente aquel día que Mil hierbas mágicas y hongos era el libro de Herbología - Replicó Harry sonriendo sabiendo que no le iban a creer si las caras de todos tenían algo que ver.
- ¿Ah, sí, Potter? Estos son sus pensamientos y no he oído que usted mencionara Filtros y pociones mágicas - Dijo el hombre con una sonrisa triunfante.
- Y apuesto a que tampoco ha oído que yo pensara que Mil hierbas mágicas y hongos fuese el de Pociones.
Snape abrió la boca para restarle veinte puntos a Gryffindor por mentirle a un profesor cuando se dio cuenta de que técnicamente el chico no había pensado eso, además de que no podría quitarle puntos.
Técnicamente.
Parecía que algún otro había llegado a esa misma conclusión, pero eso no explicaba nada. ¿Por qué iba a mencionar un libro que sabía que no pertenecía a la clase en la que estaba? No tenía sentido.
- Creo que no te seguimos, Harry - Rompió el silencio Sirius - ¿Qué demonios quieres decir con eso?
- Exactamente lo que he dicho. Sabía que no era el libro de Pociones, sino de Herbología. No sé cómo vean ustedes la magia, pero ya creo que las asignaturas están relacionadas y muchísimos de los ingredientes de Pociones se consiguen de Herbología. Están relacionadas porque sin Herbología no podría existir Pociones. O al menos no la mayor parte de las pociones de ahora - Explicó Harry como si fuese lo más lógico.
Los rostros de todos se iluminaron con una chispa de comprensión y, tal vez se lo había imaginado, pero Harry habría jurado que durante un instante había visto algo parecido a la sorpresa (¿y era eso una pizca de respeto?) en los ojos de Snape.
- ¿Pero por qué pensabas que la respuesta estaba en ese libro? - Preguntó Charlie sin entender.
- Bueno, Pociones era una de las asignaturas que más me interesaban antes de venir a Hogwarts y me había leído Filtros y pociones mágicas varias veces e hice varias de las pociones que estaban allí solo como practica - Confesó Harry sonriendo ante las miradas de sorpresa. ¿A Harry Potter le gustaba Pociones de todas las asignaturas? - Me aprendí muy bien ese libro. Así que pensé que a lo mejor estaban en el de Herbología por estar tan relacionadas. Lo que pasa es que Mil hierbas mágicas y hongos no lo había leído demasiado - Le mandó una mirada disculpándose a la profesora Sprout, pero la mujer no respondió. Estaba asombrada por que un niño de primer curso supiese relacionar así las asignaturas. Normalmente no era hasta mucho más tarde que los alumnos empezaban a darse cuenta de que cosas de Herbología servían en Pociones o de que Transformaciones y Encantamientos podían usarse en una pelea en DCAO - En ese tiempo, después de mi encuentro con Snape al inició de mi primera clase, decidí abandonar por completo esa clase y aprender por mí mismo, solo tenía que demostrar mi conocimiento en los exámenes.
- Siempre dije que eras demasiado inteligente y astuto para tu beneficio - Soltó Ron sorprendido. Hermione mientras miraba a su mejor amigo con una brillante sonrisa.
- Estoy tan feliz de ver que mi hijo heredo la misma pasión que yo por las pociones – Dijo Lily mirando encantada a su hijo.
Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione.
- Aunque sea hazle caso a la niña – Habló McGonagall - Quieres respuestas, pero ignoras a tus estudiante- le mando una mirada severa al profesor - Que decepción Severus.
Snape por respeto a McGonagall no le respondió y solo la ignoró, pero a quien casi mata en ese instante era a Black quien lo miraba burlón.
—¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?
- No hay diferencia. Es la misma planta.
- Vaya, Potter - Dijo Snape perdiendo finalmente la paciencia - Me complace ver que por fin has adquirido los conocimientos propios de un alumno de primer año. Ahora - Dijo con voz gélida - Sé que para ti puede parecer un gran logro, pero ¿podrías dejar de alardear sobre ello y no interrumpir la lectura?
Harry sonrió para sí mismo, consiguiendo lo que buscaba, todos lo sabían, incluso sus padres se quedaron callados porque era algo entre ellos.
- Por supuesto. Aunque no estaba alardeando. Solo intentaba dejarle claro que conozco la respuesta a esas preguntas. En realidad - Dijo mirándole directamente - Sé esos conceptos desde antes de mi primer año y hubiera podido responder correctamente si me lo hubiera preguntado aquella vez, pero mi odio hacía usted es más grande que necesitaba ponerlo en su lugar antes de permitir que me insultara o humillara ante la clase.
Snape frunció los labios y lo miro con furia contenida.
- Potter… ¿Se puede saber que intentas?
- Sí - Dijo Harry con calma - No sé si recuerda que hace un poco estábamos discutiendo sobre quien había empezado todo esto - hizo un gesto señalándose primero a sí mismo y luego Snape - Pues bien, creo que ha quedado bastante claro quien fue.
Snape apretó la mandíbula, mirando a Harry con furia.
- Si crees que por estar rodeado de tus familiares y amigos puedes hacer lo que te venga en gana y no sufrir las consecuencias…- Dijo, su voz temblaba de rabia - Estás terriblemente equivocado, Potter. No tengo porque darte explicaciones de ningún tipo. Eras una celebridad cuando llegaste a mi clase y quería dejarte muy claro que no recibirías ningún tipo de tratamiento especial. Alguien tenía que enseñarte que no eras diferente. Alguien tenía que dejar de tratarte como un príncipe mimado. Y eso es lo que hice.
Harry soltó una carcajada de incredulidad, dejando a un lado su actitud calmada. La tensión se respiraba en el aire.
- Merlín…- Dijo esbozando una sonrisa sarcástica - ¿Se da cuenta de lo que está diciendo? ¿Es que no ha escuchado nada de lo que hemos leído? ¿No ha escucha por parte de su amo por lo que he pasado? – Preguntó Harry señalando a Dumbledore - ¿Príncipe mimado? Lo que he hecho, lo hice por mi valía, todo lo que conseguí fue por mi herencia e hice valer mis derechos, me hice respetar y no me iba dejar aplastar por nadie, por eso hago lo que quiero y no tengo por qué rendirle cuentas a nadie, yo hice en mi corto edad mucho más de lo que usted hizo en toda su asquerosa vida sirviendo a un hijo de puta como Voldemort, me enfrente a él defendiendo lo que amo.
Snape, quien hasta hacía unos momentos parecía dispuesto a maldecir a Harry, cerró los ojos con fuerza. Había intentado ignorar todo lo que se había leído sobre la infancia de Potter porque solo le ponía las cosas aún más complicadas. No poder fingir que era exactamente como su padre para así odiarle en paz estaba siendo muy duro para el profesor de Pociones.
Harry esperó a que Snape le respondiera, observando con atención el rostro del profesor. Si no fuera imposible, hubiera jurado ver culpabilidad y tristeza en sus facciones. Entonces, Snape abrió los ojos y Harry solo vio determinación y frialdad en ellos.
- No eres la única persona en el mundo que ha tenido una mala infancia, Potter, eso no te da una excusa para ser tratado de diferente manera. Algo que lleva pasando desde que llegaste a Hogwarts – Dijo, el maestro de Pociones no iba a dejar que esos libros cambiasen su percepción del chico. Puede que su niñez no hubiera sido la ideal, pero seguía siendo el mismo crio arrogante, acapara-atenciones y rebelde de siempre.
- Yo no conseguí mi trato por ser quien soy, sino por la persona que quiero que vean que soy, alguien que no se deja controlar por nadie, alguien que hace lo que es justo y no lo que es fácil, como fue su caso, Dumbledore lo sabe, no me importa su maldita ideología del bien común, pero si hace al menos lo que es correcto me contará como aliado, solo si me habla con la verdad, pero conmigo no puede ser sincero, lo que hago lo hago para defenderme de personas como usted, pero si quiere una prueba de lo que puedo hacer, podemos hacer – Dijo Harry sonriendo deseoso de tener un enfrentamiento más directo.
Ante eso, Dumbledore intervino:
- Harry, Severus, ya es suficiente; todas estas discusiones no nos ayudan en absoluto. Es más, benefician a nuestro enemigo. Cuanto más tiempo pasa más poder va ganando Voldemort. Así que, por favor, retomemos la lectura.
- El tiempo no pasa afuera, Dumbledore, déjese de estupideces, además esta lectura también sirve para limar asperezas y dejar claro algunas cosas, pero la lectura debe seguir, ¿no? – Dijo Harry mirando a Snape.
Todos habían observado el enfrentamiento entre Harry y Snape, era tan tensa que nadie podía interferir y menos sin saber que decir, ni siquiera sus padres.
Snape, después de lanzar una última mirada de rabia contenida en dirección a Harry, consiguió calmarse con esfuerzo y volvió a leer.
Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra.
- No seas pedante - Dijo Zacharias indiferente. Recibiendo malas miradas de todos los Gryffindor.
—No lo sé —dijo Harry con calma—. Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?
- Eso es todo señores – Dijo, los gemelos se pusieron de pie y aplaudieron - Esto se terminó aquí.
- Fred, George – Habló Arthur mirando a sus hijos y estos con una sonrisa se volvieron a sentar.
- Eso es hijo – Dijo, James dejo de abrazar a Lily y chocó las manos con su hijo, mientras Lily sonreía.
- Esperen falta que Lily haga su gran discurso del por qué no se debe de faltar el respeto a los profesores - Dijo Sirius y Lunático y James solo negaron.
- No voy a decir nada - Se cruzó de brazos - Snape se lo busco y bien merecido tuvo la respuesta.
- Una respuesta digna de Potter - Dijo Snape con desprecio mirando a James.
- No - Dijo Lily - Es una respuesta que yo habría dicho, James te habría dicho que si el profesor no lo enseña como esperabas que lo supiera, Snape - Dijo Lily enojada, pues había escuchado la lectura mordiéndose la lengua y lamentando nuevamente que su antiguo amigo se haya convertido en un amargado.
Snape no pudo mirar siquiera a Lily, y mucho menos al saber que ella tenía razón, y que había sido por eso que él había reaccionado como lo hizo en aquel momento.
Unos pocos rieron. Harry captó la mirada de Seamus, que le guiñó un ojo. Snape, sin embargo, no estaba complacido.
—Siéntate —gritó a Hermione
- ¡Encima la haces sentarse! - Gritó Molly tan indignada como el resto de profesores.
- Severus, creo que, cuando acabemos los libros, debemos tener una buena charla tú y yo - Sentenció Dumbledore y Snape asintió en silencio sin mostrar emoción alguna. Esa era una de sus mayores cualidades, junto a su talento con las opciones. Snape había tenido que reprimir sus sentimientos durante muchos años, le hacían parecer débil y él no podía permitirlo, ahora, siendo un adulto maduro, podía permanecer indiferente ante casi cualquier situación (sobra decir que varios hechos que tuvo que aguantar junto a Voldemort habían reforzado esa habilidad).
—. Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo? Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo: —Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter.
- Eso es injusto - Dijo desconcertada Jean, no podía creer que un profesor tratara de aquella forma a un alumno sin ser sancionado.
- Ese hombre no conoce lo que es la justicia - Le dijo James intentando controlar su mal humor, en especial al ver a Lily que bajo el enfado se notaba dolida.
- Bah, tampoco está tan mal - Sonrió Tonks - Solo un punto por replicarle así en realidad es salir bien parado.
Todos se echaron a reír de nuevo al recordarlo. Había sido una respuesta épica, pero Snape no dejaba de ser un profesor y estaba en su derecho el restarle puntos por contestarle de esa forma. Hasta McGonagall lo habría hecho. Tal vez el único que le hubiese visto la gracia habría sido Dumbledore.
Las cosas no mejoraron para los Gryffindors a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape los puso en parejas, para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos. Se paseó con su larga capa negra, observando cómo pesaban ortiga seca y aplastaban colmillos de serpiente, criticando a todo el mundo salvo a Malfoy, que parecía gustarle. En el preciso momento en que les estaba diciendo a todos que miraran la perfección con que Malfoy había cocinado a fuego lento los pedazos de cuernos, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra. De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos de los alumnos. En segundos, toda la clase estaba subida a sus taburetes, mientras que Neville, que se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.
—¡Chico idiota! —dijo Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita
Dumbledore sacudió la cabeza; ya sabía que Snape carecía de las cualidades necesarias para ser un buen profesor, pero le necesitaba en Hogwarts.
—. Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?
- Mira quién es el idiota – Increpó Alice - Que no se supone que es tu maldito deber enseñarles estúpido - Le gritó.
El hombre iba a responder, pero una mirada fulmínate de la pelirroja lo hizo callar, no tenía moral para reclamar nada.
Neville lloriqueaba, mientras las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz.
Muchos miraron a Neville con compasión, tuvo que pasarlo mal.
- En serio, estoy seguro de que me pasé ese año entero llorando - Aseguró Neville sonriendo. Esa era una de las mejores cualidades de Neville, era un joven leal y bondadoso, aun sabiendo que lo pasó mal (e incluso el recuerdo le era bastante molesto) prefería que la gente riese con ese recuerdo a que lo miraran con lastima.
Mientras su madre y su hija lo reconfortaban.
—Llévelo a la enfermería —ordenó Snape a Seamus.
- ¿A la enfermería? Ese accidente también paso en este tiempo, pero tu apareciste para la cena, estoy seguro que Madame Pomfrey te habría dejado en la enfermería hasta al día siguiente – Dijo Dean mirando extrañado a Neville mientras este sonreía y miró a Harry y todos lo vieron. Neville fue el que habló.
- Cuando Seamus me llevaba a la enfermería, Harry me encontró y me puso una pomada que tenía y de inmediato las pústulas se fueron, desde entonces estudio con Harry pociones ya que se ofreció a ayudarme ya que vio que con el profesor Snape no aprendería – Dijo Neville sonriendo mientras todos miraban sorprendido a Harry.
- No iba a permitir que la incompetencia y el odio de Snape frustraran la educación de Neville – Dijo Harry sonriendo mirando Snape, los padres de Neville y su abuela miraban agradecidos al ojiverde, los familiares de este miraban a Harry orgullosos de lo amable que era.
- Pero, ¿Por qué tiene resentimiento hacía Neville? Él no le hizo nada y su padre tampoco a diferencia del tuyo, Harry – Dijo Ron mirando a su amigo que este miró a Neville y luego a los padres de este y dijo.
- Snape odia a Neville, porqué Voldemort me eligió a mí y a mi madre como objetivo – Dijo Harry seriamente mientras los demás lo veían, algunos como Dumbledore o Snape se preguntaban como Harry sabía eso.
Luego se acercó a Harry y Ron, que habían estado trabajando cerca de Neville.
—Tu, Harry Potter. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas? Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor.
- Yo, yo, yo lo mato - Dijo Lily sacando su varita y poniéndose de pie rápidamente y lo apunto - ¿Cómo te atreves a tratar así a mi hijo y a Neville? ¿Acaso ellos te molestaron cuando estábamos en la escuela? En serio no quería creerlo cuando James me decía que eras un hipócrita y es feo darte cuenta que tu supuesto amigo solo fingía ser bueno.
Snape a cada palabra de Lily sentía que se iba muriendo y lo peor es que no podía decirle que él estaba haciendo de todo protegiendo a Harry por ella, pero eso significaría decirle sus sentimientos y seria en vano porque ella amaba a James Potter.
- Lily amor – Dijo, James se puso a su costado y le bajo la mano - Mi vida, no merece que lo hagas por favor - le susurraba el azabache.
- Pero James – Dijo, Lily lo miro.
- No importa, amor no lo merece – Dijo, James miro a su hijo - ¿importa? – Preguntó y Harry iba abrir la boca para hablar - Lo ves ahora ven y siéntate - Lily guardó su varita y se fue a sentar de nuevo con James, el azabache solo le dio un beso en la mejilla haciendo que Lily se calmara por completo.
Aquello era tan injusto que Harry abrió la boca para discutir, pero Ron le dio una patada por debajo del caldero.
—No lo provoques —murmuró—. He oído decir que Snape puede ser muy desagradable. Una hora más tarde, cuando subían por la escalera para salir de las mazmorras, la mente de Harry era un torbellino y su ánimo estaba por los suelos. Había perdido dos puntos para Gryffindor en su primera semana... ¿Por qué Snape lo odiaba tanto?
—Anímate —dijo Ron—. Snape siempre le quitaba puntos a Fred y a George.
- Cierto, y a veces mucho más de dos puntos - Dijeron los gemelos al unísono.
- ¿Lo tenían ensayado? - Preguntó Sirius asombrado por la coordinación de los gemelos.
- No - Respondieron nuevamente a un tiempo.
- Es algo… - Empezó George.
- Innato – Siguió Fred.
- De Nacimiento.
- Completamente natural - Acabaron nuevamente juntos.
- A veces dan miedo - Dijo Sirius sonriendo.
- Es que somos gemelos - Dijeron Fred y George antes de que la lectura siguiera.
¿Puedo ir a ver a Hagrid contigo?
- Siempre son bienvenidos a mi casa - Sonrió el semigigante ganándose una sonrisa de todos menos algunos de la mesa de Slytherin.
Salieron del castillo cinco minutos antes de las tres y cruzaron los terrenos que lo rodeaban. Hagrid vivía en una pequeña casa de madera, en el borde del bosque prohibido. Una ballesta y un par de botas de goma estaban al lado de la puerta delantera. Cuando Harry llamó a la puerta, oyeron unos frenéticos rasguños y varios ladridos. Luego se oyó la voz de Hagrid, diciendo:
—Atrás, Fang, atrás. La gran cara peluda de Hagrid apareció al abrirse la puerta. —Entrad —dijo— Atrás, Fang. Los dejó entrar, tirando del collar de un imponente perro negro.
- ¿Hagrid con un perro? – Preguntó para sorpresa de todos Lily.
- Si, querida Lily, me lo regalo Charlie – Dijo, el pelirrojo sonrió asintiendo - Fue un gran regalo.
- Se lo di porque sabía que un perro no es peligroso, además así podía acompañar a Hagrid en sus guardias por el bosque – Sonrió - Aunque la idea fue de Tonks – Dijo mirando a la peli rosa.
- Los dos siempre paraban castigados – Dijo el semi gigante.
- En mi defensa - Dijo Charlie mirando a su madre – Las ideas eran de Tonks.
- Claro como si tú eras bien tranquilo - le respondió Tonks para luego reír junto con el pelirrojo.
Había una sola estancia. Del techo colgaban jamones y faisanes, una cazuela de cobre hervía en el fuego y en un rincón había una cama enorme con una manta hecha de remiendos.
—Estáis en vuestra casa —dijo Hagrid, soltando a Fang, que se lanzó contra Ron y comenzó a lamerle las orejas.
Todos rieron mientras que al pelirrojo menor de los varones Weasley se le ponían las orejas rojas.
Como Hagrid, Fang era evidentemente mucho menos feroz de lo que parecía.
- Hay que aceptar que visualmente nuestro amigo es muy imponente – Comentó Gideon.
- Y los que lo dude, pueden preguntárselo a los Dursley – Terminó Fabián aligerando un poco el ambiente por las risas al recordar esa parte de la historia.
—Éste es Ron —dijo Harry a Hagrid, que estaba volcando el agua hirviendo en una gran tetera y sirviendo pedazos de pastel.
—Otro Weasley, ¿verdad? —dijo Hagrid, mirando de reojo las pecas de Ron—. Me he pasado la mitad de mi vida ahuyentando a tus hermanos gemelos del bosque.
- Fred, George, les he dicho que no intentaran ni en broma entrar al bosque - Dijo Molly molesta y preocupada a partes iguales.
- Lo sentimos – Dijeron, pero por la cara que pusieron, igual de traviesas, quedó claro que lo seguirían intentando.
Molly miro frunciendo el ceño a sus hijos gemelos quienes estaban recibiendo aplausos de todos los leones.
- Gracias es todo un honor - Comenzaron a hacer reverencias.
- Déjalos, querida - Le susurró Arthur a su esposa cuando esta estaba por reclamarles - Ellos son así y eso nadie cambiara, además los dos son felices con sus bromas - Molly miro a sus hijos y vio que Arthur tenía razón. Así que suspiro y luego de que todos se calmaran la lectura continúo.
El pastel casi les rompió los dientes, pero Harry y Ron fingieron que les gustaba, mientras le contaban a Hagrid todo lo referente a sus primeras clases.
- No se preocupen - Dijo Hagrid - Ya sé que la comida para mi es diferente - Sonrió.
- Igual discúlpanos por haber fingido – Habló Harry - Solo que no queríamos hacer que te sintieras mal - lo dijo con un tono de culpabilidad.
- Ya dije que no hay problema – Dijo y dio por zanjada la charla, pero sin molestarse.
Fang tenía la cabeza apoyada sobre la rodilla de Harry y babeaba sobre su túnica.
Lily sonrió ante lo educado que podía ser su hijo, al parecer había heredado más de ella que su querido novio.
Harry y Ron se quedaron fascinados al oír que Hagrid llamaba a Filch «ese viejo bobo».
—Y en lo que se refiere a esa gata, la Señora Norris, me gustaría presentársela un día a Fang. ¿Sabéis que cada vez que voy al colegio me sigue todo el tiempo? No me puedo librar de ella. Filch la envía a hacerlo.
Dumbledore pensó que tenía que hablar con Filch, ya que Hagrid solo cumplía su deber para con el colegio como lo hacia él.
Harry le contó a Hagrid lo de la clase de Snape. Hagrid, como Ron, le dijo a Harry que no se preocupara, que a Snape no le gustaba ninguno de sus alumnos.
—Pero realmente parece que me odie.
- Y yo también lo hago, pero mi odio es superior al suyo - Hablo Harry mirando a Snape con asco y desprecio absoluto
- Señor Potter - Dijo Dumbledore.
- Cállese, Dumbledore, no tiene por qué decirme algo, Snape se ha ganado a pulso que lo odie y tengo mis razones que usted no conoce - Dijo el ojiverde – En el libro parece solo decir cosas para hacerme enojar, pero su mera existencia es la razón de mi odio
- Es usted él que siempre romper las reglas – Espetó Snape.
- No es cierto, en la primera clase quedo demostrado - Dijo el ojiverde lo miro sin inmutarse ni cambiar su expresión - Es usted el que no sabe diferenciar que yo soy Harry y NO James, que fue mi padre el que le hizo todas esas bromas no yo, pero le hice ver que conmigo no se puede meter y que puedo hacerlo vivir un infierno, maldito bastardo.
- Basta los dos – Habló Dumbledore – No quiero más discusiones ni peleas hasta que la señora Weasley continúe - miro a Harry y a Snape para luego dirigirse al resto- va para todos.
- ¿Y que va hacer? Usted no es nadie para decirme lo que tengo que hacer, ya se lo he dicho antes, Dumbledore, no trate de controlarme, yo soy el que decide en esta lectura y no permitiré que nadie me diga lo que debo o no hacer – Dijo Harry mirando al director con molestia.
—¡Tonterías! —dijo Hagrid—. ¿Por qué iba a hacerlo? Sin embargo, Harry no podía dejar de pensar en que Hagrid había mirado hacia otro lado cuando dijo aquello. —¿Y cómo está tu hermano Charlie? —preguntó Hagrid a Ron—. Me gustaba mucho, era muy bueno con los animales.
- Hagrid, si en verdad quieres cambiar de tema debes ser más astuto y sutil - Recomendó James - Ni a mí ni mucho menos a Lily nos podrías distraer de esa forma.
La pelirroja vio con ternura a su novio y lo beso en la mejilla, sin duda la conocía muy bien.
Harry se preguntó si Hagrid no estaba cambiando de tema a propósito. Mientras Ron le hablaba a Hagrid del trabajo de Charles con los dragones, Harry miró el recorte del periódico que estaba sobre la mesa. Era de El Profeta.
RECIENTE ASALTO EN GRINGOTTS
Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio. Se cree que se debe al trabajo de oscuros magos y brujas desconocidos.
- ¿El 31 de julio? - Dijo Lily pensando un momento - ¡La cámara setecientos trece! - Dijo de pronto ganándose varias miradas interrogantes - Ese mismo día fueron a Gringotts y Hagrid vacío la cámara setecientos trece, posiblemente irrumpieron en el banco después de eso o incluso mientras estaban ahí.
Los gnomos de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día. «Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene», declaró esta tarde un gnomo portavoz de Gringotts.
- Son tan desagradables – Dijo, hizo una nueva Sirius - Simplemente ahora entiendo porque todos los odian y nadie quiere ir a Gringotts.
- Pero igual debemos de tratar con respeto a todas las criaturas - Comenzó Hermione haciendo que Ron y Harry superarán de aburrimiento - Todos somos iguales y la ley debería ser así para todas las criaturas y seres mágicos del mundo.
- Nosotros somos diferentes a los Gnomos – Dijo Sirius, Hermione está preparada para cualquier respuesta.
- ¿En qué? - le pregunto Lily.
- En que yo soy más alto y más apuesto que ellos - Finalizó haciendo reír a todos y que Lily solo rodara los ojos.
Harry recordó que Ron le había contado en el tren que alguien había tratado de robar en Gringotts, pero su amigo no había mencionado la fecha.
—¡Hagrid! —dijo Harry— ¡Ese robo en Gringotts sucedió el día de mi cumpleaños! ¡Pudo haber sucedido mientras estábamos allí!
Lily y todos los demás se impresionaron por la similitud de ideas entre ella y su pequeño.
Aquella vez no tuvo dudas: Hagrid decididamente evitó su mirada.
- Eso es como confirmarle todo - Dijo Lily un poco preocupada, si su hijo era como ella iba a intentar averiguar lo que pasaba, y si tenía algo de James, se arriesgaría en el camino - Hagrid sabe más sobre ese robo – Habló Lily - Esa mirada solo significa que oculta información.
Hagrid miro a Lily y le sonrió, él sabía que Lily era muy perspicaz y muy observadora.
- Pero si quieren información, deben emborracharlo - Se carcajeo Sirius para luego sentir una especie de electricidad - ¡Oye!
- Se más respetuoso, pulgoso - Le llamo la atención Lily y Sirius solo se quedó en silencio ya que esa pequeña descarga lo había sacudido.
Gruñó y le ofreció más pastel. Harry volvió a leer la nota. «La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.» Hagrid había vaciado la cámara setecientos trece, si puede llamarse vaciarla a sacar un paquetito arrugado. ¿Sería eso lo que estaban buscando los ladrones?
Sin poder evitarlo la pelirroja envió una mirada tierna al chico, le gustaba ver que a pesar de no haber podido convivir con el más que solo unos meses, Harry era bastante parecido a ella, se acercó a él para darle un tierno abrazo y alborotarle el cabello como lo hacía con James.
Ese último comentario leído hizo que todos los adultos presentes reflexionaran al respecto, si fueran ciertas las suposiciones de Harry eso explicaba la actitud tan misteriosa de Hagrid, y por qué tanta seguridad para algo tan pequeño. Todos los miembros de la orden del Fénix se dieron cuenta de que aquel paquete aparentemente insignificante era la piedra filosofal, al menos eso indicaba el título del libro, pero no daba pistas para conocer quién sería la o las personas que estaban tan interesadas en ella como para irrumpir en Gringotts.
Los profesores y Moody sonrieron a Harry, era realmente un chico muy perspicaz.
- Vaya, Harry - Dijo Tonks con una sonrisa - Piensas como un verdadero auror.
- Aún no ha terminado, Tonks. Le quedan aún un par de cosas que plantearse... ¡Auch! ¿A qué ha venido eso? - Exclamó Ron frotándose la nuca donde su amigo le había golpeado estirándose por detrás de Hermione.
Mientras Harry y Ron regresaban al castillo para cenar, con los bolsillos llenos del pétreo pastel que fueron demasiado amables para rechazar; Harry pensaba que ninguna de las clases le había hecho reflexionar tanto como aquella merienda con Hagrid. ¿Hagrid habría sacado el paquete justo a tiempo? ¿Dónde podía estar? ¿Sabría algo sobre Snape que no quería decirle?
- Al parecer sí, no tengo ni idea y un montón de cosas - Dijo Sirius respondiendo las preguntas que formuló el libro y haciendo reír a Harry. Aunque la verdad es que todo el asunto de la piedra preocupaba bastante a Canuto no podía hacer nada, y menos sabiendo que eso había pasado hace más de cuatro años.
- Ese es el final del capítulo – Dijo, Snape miró a su alrededor, buscando que hacer a continuación con el libro.
- Er… ¿Profesor? – Escuchó, la voz provenía de uno de los gemelos, el maestro de pociones no sabía cuál - A mí me gustaría leer.
Snape le entregó el libro. El otro gemelo alzó una ceja.
- ¿En serio, Fred?
Fred hizo un gesto como de disculpa y a continuación asintió.
- Me apetece - Dijo encogiéndose de hombros.
- Entonces creo que yo leeré el siguiente capítulo a este - Dijo George.
Fred esbozó una sonrisa y abrió el libro para comenzar a leer.
- El siguiente capítulo se llama "El duelo a media noche"- esbozó una media sonrisa - Esto va a ser divertido.
Hola lectores! Aquí esta de nuevo esta historia reescrita. Es la típica historia de los libros, pero con algo de trama original. Espero les guste y me compartan su opinión, dependiendo de como les parezca la forma en que los estoy escribiendo, haré cambios durante la historia. Por ahora disfruten de la historia.
LewisNashSkoll
