Disclaimer: Digimon no es mío, nunca lo fue y nunca lo será.

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II

Esnob

–¡Hola, hermano! –saludó Takeru más entusiasmado de lo normal.

Yamato acababa de llegar a su apartamento de lo que le había parecido el día más largo de su vida, y él no solía exagerar. Había tenido examen de física en su primer periodo, y hasta que estaba a punto de comenzarlo se dio cuenta que no tenía su calculadora consigo, así que corrió tocando todos los salones que pudo hasta conseguir una decente. Regresó tarde a su examen y no lo pudo terminar.

Además de eso, regreso a su apartamento, se quedó dormido en el metro y despertó al menos cuatro estaciones después de la que le correspondía, ¡lo cuál nunca le pasaba! Lo único que deseaba en esos momentos era llegar a su casa, cocinar y estar en paz viendo los programas documentales sobre el espacio que tanto le gustaban.

Sin embargo, tenía que llegar y ver al muchacho de diecisiete años con la sonrisa más expectante que le había visto en mucho tiempo.

–¿Qué haces aquí? –cuestionó antes de saludar. Yamato lanzó su mochila y se metió a su baño para echarse agua en la cara un par de veces. Quizá así su hermano menor desaparecería, o al menos lograría despertar un poco.

–A mí también me da gusto verte, hermanito. –Takeru estaba acostumbrado a esas actitudes de su hermano, no era exactamente conocido por ser cariñoso–. Esperaba que me ayudaras con una tarea.

–Pero no llevas ninguna clase complementaria de matemáticas, ¿o cambiaste la idea loca de ser escritor para seguir los pasos matemáticos de tu hermano? –No porque su hermano estuviera en su presencia iba a cambiar de planes, cenar y ver documentales seguía en pie; se lo merecía.

–¿Trabajas hoy? –ignoró su comentario anterior, Takeru jamás abandonaría la loca idea de ser escritor.

–No, estás de suerte –suspiró mientras sacaba los ingredientes para prepararse de cenar, y suponía, prepararle de cenar al adolescente también.

Yamato llevaba trabajando como DJ en uno de los clubs cercanos a la Universidad de Tokio desde que comenzó la carrera. No le gustaba estar viviendo del dinero de su papá, siempre había tenido una necesidad de independencia, así que cuando se lo ofrecieron no pudo decir que no. No podía decir que su pasión estaba en los platos, ser DJ le divertía y se lo habían ofrecido debido a que cuando estaba en secundaria tenía una banda medianamente exitosa con sus amigos, y se hizo de contactos.

Pero después de tanto tiempo se había aburrido. El mundo de noche era repetitivo, y él no se acoplaba por completo. Quizás sus primeros meses a cargo de la música sí había caído en lo típico: alcohol, fiesta, quizás mujeres. Pero ese tipo de vida lo cansó muy rápido. Yamato tenía un plan con la física, y era entrar al programa aeronáutico de Japón, por lo que debía ser estricto con su forma de vida, y si quería lograrlo debía empezar a acostumbrarse lo antes posible.

Yamato era lo que se podía decir, rutinario. Se levantaba temprano, al nivel de lo que la gente normal calificaría como locura. Comenzaba por nadar por una hora, para después hacer trabajo muscular por otra. Asistía a la universidad, cocinaba su comida todos los días y trabajaba. No había tenido la experiencia universitaria que el cliché exigía, pero la estaba disfrutando a su manera.

–¿Me vas a decir de qué es tu tarea? ¿O tendré que adivinar? –Sentía que nunca era tan feliz como cuando cocinaba. Yamato no comprendía de donde le había agarrado el gusto, o si fue algo que no podía evitar, ya que lo hacía desde pequeño. Había veces que regresaba tan cansado de su rutina que se veía obligado a pedir algo de comida rápida, pero terminaba arrepintiéndose cada vez. Siempre prefería ser él quien cocinara.

–Dudo que lo adivines, pero puedes intentarlo… –La seriedad que le regresó su hermano mayor hizo a Takeru callar. Sabía que no quería ser grosero, y que el cansancio le ganaba, por lo que no lo sentía personal–. Es de mi clase de sociología, tengo que trabajar en un experimento social: "Amor en tiempos de Millennials".

–… –Yamato no contestó, ¿cómo iba a hacerlo? Su hermano estaba tan globalizado que a veces sentía que Takeru hablaba un idioma distinto al japonés, ¡y eso que ambos hablaban francés, también!

–Los Millennials son una terminología que se usa en occidente para definir a una generación que llena su vacío existencial a base de tecnología y selfies.

–¡¿Qué te hace pensar que yo caigo en esa categoría?! –sonó ofendido. Yamato a penas utilizaba su celular para otra cosa que no fuera su alarma matutina. Pero entendía lo que decía su hermano, las personas hablaban más a base de textos que cara a cara. ¿Él? Le gustaba mantenerse más bien, reservado.

–Naciste en el rango establecido, yo no hago las reglas –dijo burlón, mientras tomaba un pedazo de la carne que Yamato acababa de colocar en la mesa–. ¿Me vas a ayudar, o no?

–Prometí que lo haría –jugueteó con la cabellera de su hermano. Los dos no podían ser más distintos sin importar de lo mucho que se parecieran físicamente, Yamato siempre pensaba, aunque Takeru no lo supiera, que su hermano era la mejor persona–. Solo espero no arrepentirme.

–Y yo no puedo prometer que no lo harás, pero existe diversión asegurada –guiñó su ojo, el mayor le devolvió el gesto rodando los suyos–. Únicamente necesito tu celular.

Yamato decidió que ya no valía la pena hacer más preguntas, Takeru planeaba algo y no estaba seguro de qué trataría. Pero si se trataba del desempeño académico de su hermano, sentía la obligación moral de ayudarlo. Eso y que su mamá lo mataría si llegara a enterarse de que no lo ayudó. Así que le entregó su dispositivo móvil mientras veía como Takeru cambiaba su semblante a uno más serio.

–Espero no me estés subastando en internet, o algo similar –intentó no ser curioso y mirar lo que su hermano hacía con tanta concentración, pero no podía evitarlo.

–Algo similar, tal vez –sonrió sin levantar la vista del aparato electrónico–. Verás, para mi trabajo debía encontrar a algún individuo que viva en la soltería para ver como reaccionaba en la búsqueda del amor por sitios de citas, específicamente Tinder.

–¡¿Tinder?! –Yamato podía no ser la persona más sociable del mundo, pero por supuesto que conocía de Tinder. Sus compañeros de trabajo, todos, la utilizaban, ¡inclusive algunos que tenían novia! Aunque él debía admitir que en más de una ocasión había sentido curiosidad hacia el fenómeno de esa red social.

–Me escuchaste bien –mordió sus labios como si se tratara de una operación de vida o muerte. Takeru llevaba más de diez minutos en posición del celular de Yamato, contagiando su nerviosismo hacia el mayor–. Mi ventaja es que yo no necesité buscar a nadie, vivo con alguien que encajaba en la descripción a la perfección.

–Pero no vivimos juntos.

–No me quites la diversión, me entendiste –alzó la vista, finalmente–. Et voilà! –Le regresó el celular a su hermano, y este quedó completamente atónito.

Ahí estaba, frente a sus ojos, su perfil de Tinder. Debía admitir que Takeru había hecho una selección decente de las fotografías que mejor lo representaban, aunque quizás un poco exageradas. Una con lentes de sol, otra con su motocicleta, otra trabajando hacía no mucho. Se sorprendió de tener tantas fotos de si mismo, todas tomadas por el presente.

–¿No te parecen muy esnob? –preguntó avergonzado. La última foto era de él con un perro que ni siquiera le pertenecía, era de su mamá. Takeru notó su cara de confusión.

–Las fotos con perritos son las que más proporcionan éxito, científicamente comprobado. –Le dio un pulgar arriba, Yamato rodó los ojos. Lo último que vio fue la descripción de su perfil, inmediatamente se arrepintió de leerla, era una vergüenza.

"Además de música, me apasiona la física. ¿Quieres descubrir cuánta física (y química) tenemos tú y yo?"

–¡TAKERU!


Notas

Tenía mucho sin escribir comedia, me encanta la comedia y me estoy divirtiendo muchísimo escribiendo esta historia sin sentido. Espero ustedes también.

¡Muchas gracias por sus comentarios! No esperaba tan buena recepción, prometo contestarlos pronto. Esta fue prácticamente la segunda parte del primer capítulo, jiji, pero sentí la necesidad de separarlos.

Dejen su review, de verdad me hacen muy muy muyyy feliz.

Xoxo, GossipChii.