Capítulo 3. Amigo
Café Moguri. 6:00 p.m.
Una vez que Sora y Roxas entran al baño y comprueban que no hay nadie es cuando el mayor deja salir un suspiro pesado, cosa que asusta al otro, ese suspiro solo puede significar que el rubio está molesto y agotado de la situación. El castaño comienza a jugar con sus manos nervioso, no sabe que esperar del otro y el hecho de que Roxas desvía su mirada al lavabo sin verlo directamente a los ojos puede significar varias cosas.
—Yo… Yo lo-lo siento mucho Sora —susurra el rubio avergonzado mordiéndose sus labios en el proceso.
Sora se impresiona ante la actitud vacilante de su amigo, esperaba muchas cosas, pero no una verdadera disculpa, cuyas palabras se traban al hablar.
Roxas por muy molesto que esté con el castaño sabe que su actitud no ha sido la adecuada y la verdad le hizo recapacitar al ver esa mirada de terror que le dedicaron esos ojos azules. Claramente está frustrado, no quiere que Sora le tenga miedo, su objetivo es hacerse lo más cercano a él y al descubrir que este le tenía guardado una información tan importante como lo es: tener un hermano a la cual nunca supo de su existencia; lo sacó de sus casillas, disculparse con el castaño es el primer paso para aceptar su error.
—No… No debí gritarte ni decirte esas cosas horribles. Yo sé que para ti lo más importante es la amistad. Y… —Roxas no sabe cómo continuar, su orgullo no le permite escoger bien las palabras, puesto que él casi nunca se disculpa, habitualmente cuando se molesta, hace una especie de rabieta, en la que todos esperan que se le pase y luego el mundo continúa como si nada hubiera pasado.
Sora comprende su esfuerzo, se enternece de tal manera que se lanza hacia su cuello para estrecharlo en sus brazos, le dedica una hermosa y humilde sonrisa a Roxas.
—Siempre seremos mejores amigos, Roxas. Yo valoro mucho tu compañía. Ya sabes "my friends are my power". —Levanta su brazo derecho mostrando su inexistente músculo tonificado, lo que saca una pequeña risa por parte del rubio quién corresponde el abrazo—. Disculpa aceptada Rox.
—Siempre serás un cursi —comenta el mayor para aligerar las cargas emocionales del ambiente.
—¿Estás mejor?
El rubio solo asiente alejándose del contacto del otro, los ojos azul cielo que hace unos momentos le miraban con miedo ahora tienen un aire de alegría y bondad. Sí, esos ojos son los que quiere para él, le gusta ser exclusivo, por eso odia cuando el menor ve de esa forma a Riku.
—Sora… Tu hermano es realmente lo contrario, él si es completamente insoportable —determina irónico.
—Je, je. Es que él… ¡Oyé! ¿Me estás diciendo que también soy insoportable? — reclama frunciendo el ceño de una forma muy tierna—. Creo que ahora voy a considerar mis palabras sobre ser amigos para siempre. —Se cruza de brazos dándole la espalda.
Roxas suelta una risa ligera y le pone el brazo por encima del hombro atrayéndolo hacia él.
—Sabes que hay veces que te pasas de insufrible. —Esas palabras provocan que Sora lo empuje jugando—. Pero… en ocasiones puedo hacer excepciones y hay maratón de películas animadas de Disney que tengo que ver con mi mejor amigo —agrega jalando con su mano una de las orejas del suéter, que tiene puesto el otro, de Stich.
Al castaño le hace ilusión de que tantas insistencias hacia el rubio, al fin este termina aceptando ver ese maratón que tanto anhela. Siendo comprado por las palabras de Roxas, se pega a su brazo entusiasmado.
Riku se encuentra un poco ansioso y por mucho que Axel le hable, no le presta ni una pizca de atención, necesita saber que ha pasado con el menor. Ya han pasado varios minutos desde que el pelirrojo terminó su turno.
¿Sería cruel no preocuparse por Ventus? Porque desgraciadamente fue enviado a la boca del lobo, todo para no soportar más al pelinegro y su odiosa personalidad.
A lo lejos visualiza al par de regreso, y cuando cree que por fin que tiene paz en su interior, una mueca se refleja en su cara al ver a Sora prácticamente amarrado al brazo del rubio con una enorme sonrisa. Así no actúan las personas recién peleadas. Riku todo el tiempo creyó que se encontraría con el menor triste y regañado, así él tendría un punto a favor y lo terminaría animando.
Roxas nota la ausencia de su hermano y del menor. Axel le expone que ya está listo para irse y que ha guardado todas sus cosas dentro del bolso. Sora al notar la inquietud del rubio capta que hay dos personas menos.
—¿Dónde están Vanitas y Ventus?
—Al parecer tu contraparte ha secuestrado a la princesa Ventus y ahora eres el elegido para rescatarlo de esas feroces garras —responde Axel divertido por la reacción de orgullo del menor. Por otro lado Roxas le indica que se explique—. Según lo que entendí, el chico no tiene mucha paciencia y ha decidido adelantarse con tu hermano.
—Voy a llamarlo. —En el momento que saca su celular escucha los reclamos del pelirrojo por ser un hermano sobreprotector y que no deja respirar.
El gemelo volteando los ojos, ignora todo comentario para marcar al número mientras Sora se queja de lo injusto que es su hermano por dejarlo a la deriva. Al segundo tono, la llamada es contestada. Sora pega la oreja al teléfono para escuchar mejor la conversación.
—Hola… Roxas. —Su voz se escucha alterada y con un deje de miedo. Roxas aleja su teléfono cuando el pito de la bocina de un auto a todo volumen retumba en su tímpano.
—¡Maldición! ¡Muévete imbécil! —Los insultos de Vanitas hacia otros conductores son tan altos que alcanzan ser captados por el rubio y el castaño.
—¿Venus? ¿Qué está pasando? —pregunta preocupado al no tener respuesta de su hermano.
—¿Eres idiota o qué? Nos vas a matar. —Los chillidos de su hermano lo preocupan, pero por mucho que intente que este vuelva al teléfono es dejado de lado— ¿A quién demonios se le ocurrió que sería buena idea el darte una licencia de conducir?
—¡Oh! El gatito también puede sacar las garras —agrega divertido por hacerlo enfadar.
—¡Izquierda! —Ventus se queja al golpearse contra la puerta debido al giro brusco—. Es aquí. Frena ¡FRENA!
Roxas y Sora escuchan todo sin decir una palabra, pero en sus caras se puede ver la preocupación por el bienestar del gemelo mayor.
—Creo que voy a vomitar. —Se llega a entender entre tanto escándalo.
Nuevamente Roxas intenta llamar la atención de su hermano.
—Ventus ¿Dónde estás? ¿Estás bien? por favor responde.
—Gracias a los dioses que no hemos muerto en el camino. —Antes de que lo interrumpa prosigue—. Te contaré cuando llegues, en este preciso momento creo que no me siento bien.
—De acuerdo. —Lanza un bufido inconforme con su respuesta—. Debes recostarte un rato. Aguanta, ya vamos para allá, iremos en tren.
—Nos ve-vemos. Creo que de verdad voy a vomitar ese pastel. —Ventus tranca el teléfono antes de que se pueda despedir.
—¡Mi hermano mató al tuyo! —exagera.
Los dos presentes que no escucharon nada lo miran sin entender de lo que está hablando. Roxas les dice que no es nada grave pero que es mejor no dejar a su hermano mucho más tiempo a solas con ese sujeto. Sin más nada que decir se ponen en marcha a su destino.
De camino a Twilight Tow- Noche
Un viaje tranquilo es lo que Riku desea, pero no puede pasar por alto el cómo su corazón se inquieta ante la vista de al frente. Sora está sentado junto al odiado rubio. En el momento de escoger los puestos Roxas fue mucho más rápido al ver sus claras intenciones de acercarse al castaño, al cumplir su objetivo declara con arrogancia perdedor al peliplata. Sin necesidad de generar una disputa por algo tan banal toma asiento con el pelirrojo.
Riku aprieta las manos en puños en el momento que la dulce sonrisa del menor se dirige a su acompañante y luego jala a este para pegarlo a la ventana para contemplar el paisaje. No hay rastro de haber discutido momento atrás, vuelven a ser lo mismo de siempre, como si el asunto de Vanitas nunca hubiera existido o algo peor para Riku "el volverse mejores amigos nuevamente" Y es por eso que odia al rubio, su corazón lleno de celos quiere eliminarlo, alejarlo completamente de sus vidas.
Le dedica una mirada silenciosa por más de cinco minutos, atenta ante cada movimiento, pero es interrumpido por su compañero quien se ha quitados los audífonos.
—Tranquilo. Roxas no te va a quitar a tu mejor "amigo" —En la última palabra alza las cejas de forma sugerente, esto provoca que le dé una mala cara.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?
| "¿Qué garantiza que lo que dices es cierto?"
Axel los señala, y las dos miradas se posan en el par.
—Son una especie de hermanos. Sólo míralos. No hay ninguna intención amorosa de por medio —habla en un tono bajo para no ser descubiertos—. Además, estoy yo, yo soy el primer y mejor amigo de Roxas y nadie me va a quitar ese puesto, así como nadie va a quitarte el tuyo. Solo relájate y deja que las cosas fluyan.
Axel se acomoda cerrando los ojos para dormir, y así no darle más importancia al asunto. El peliplata se hunde en el asiento incómodo ante el escenario. Al verse descubierto por esos tiernos ojos, que son como una ventana a un hermoso cielo despejado, siente como sus mejillas arden, evitando que se percate de su sonrojo mueve la cabeza hacia el lado contrario. No quiere ser tan evidente, no quiere que el chico de sus sueños lo descubra.
Sin embargo, contrario de lo que Riku piensa, Sora siente la tristeza invadirle al sentirse rechazado, vuelve su vista melancólica a la ventana. Lo sucedido no pasa desapercibido para el universitario, que con un solo ojo abierto listo para chismosear todo comprende que no debe meterse en problemas ajenos, pero su toque de entrometido no lo deja tranquilo.
—Según lo que yo veo, tu problema no es que Sora te llegue a dejar completamente de lado por el enano ese —interrumpe los pensamientos del peliplata. Axel se sienta rectamente y lo mira directo a los ojos—. Tu problema es que ya no quieres seguir siendo solo su mejor amigo, quieres mucho más que una amistad con el chiquillo. No te juzgo, él es una ternurita, sin embargo, esas cosas no me van.
Riku abre mucho los ojos de la impresión al verse descubierto.
¿Tan evidente era?
Sin necesidad de negarlo, su silencio y mirada perdida en el suelo afirma lo antes dicho.
—Es cierto, yo ya no quiero ser un amigo para Sora. —Su compañero asiente con la cabeza para permitirle proseguir—. No obstante, lo mejor para ambos es que siga guardando mis sentimientos en lo más profundo de mi corazón, si intento acercarme a él con otras intenciones lo terminaré asustándolo y alejándolo de mí… Yo no podría soportar eso.
Sus puños se aprietan sobre la tela de su pantalón hasta volverse un poco blancos. El de ojos verdes en no acepta la manera en que Riku se sacrifica por una causa que no está completamente perdida, sabe que mientras no se intente nunca podrán descubrir si ese par de amigos sienten algo más el uno por el otro. Claramente la decisión de Riku no está bien, él no tiene que sufrir por sus sentimientos.
"¿Y si él no es el único que sufre?"
Ve a través de la ventana el reflejo decaído del chico que tiene el corazón de Riku. Tiene que hacerlo entrar en razón ahora mismo.
—Mira. Admito que no quieras arruinar su amistad, pero no puedes condenarte a siempre estar a su lado pensando en que hay pocas posibilidades de ese que chico pueda fijarse en ti de la misma manera en como tú lo haces. —Axel lo reprende.
Él no es un experto en el amor, él ha tenido varias parejas, varios amoríos como decepciones. Pese a eso, ha aprendido que los amores vienen y van; y que nunca se debe anteponer la felicidad del otro ante la tuya. No es necesario autoflagelarse de esa forma, si lastimosamente esa persona no te quiere debes aceptar su decisión, dolerá, si es verdad, pero con el tiempo ese corazón sanará.
—El chico es muy despistado y muy inocente. ¿Quién dice que él no pueda llegar a forjar esos sentimientos por ti? Claro… si es que todavía no los tiene.
Una parte del peliplata siente esperanzas en esas palabras. Afloja sus puños, se siente más calmado, con un peso menos, supone que el haber guardado todo eso para él solo le ha llevado a ese estado. Se le ha levantado el ánimo, tanto que tiene una pequeña sonrisa en sus labios, e imagina por un momento el poder agarrar la mano de Sora frente a todos con sentimiento de amor puro. Niega con la cabeza matando sus ilusiones.
—Sora es muy valiente y terco, si el sintiera algo por mí me lo confesaría en el primer momento de darse cuenta de lo que siente, sin importar que lo pueda rechazar. En el caso hipotético de que ocurra, haría hasta lo imposible para ser correspondido.
Axel pone su mano en el hombro de Riku.
—Es doloroso el ser rechazado, pero nunca sabrás si tienes una posibilidad de estar con esa persona si nunca le cuentas tus sentimientos. Yo no le diré nada a Sora. Eso lo tendrás que hacer tú solito. Pensándolo bien, aprovecha el día de mañana, de esa forma será una confesión más cursi, eso le encanta al chico. Yo creo que puedes conquistarlo. —Le guiña el ojo deseándole buena suerte.
Vanitas frena de golpe frente a una casa de color blanco con grandes ventanales. En el momento que el pelinegro apaga el motor Ventus tranca la llamada sintiendo ganas de vomitar, aprovecha abrir la puerta lo más rápido que puede con una mano tapando su boca por inercia, ya que si vomitase, de igual manera haría un desastre. El trayecto a grandes velocidades a las que no está acostumbrado lo ha mareado al punto de querer redecorar el frente con la torta que se comió minutos antes. En todo momento su mente no deja de despotricar hacia el mayor. Él no es de juzgar a las personas a la primera, pero increíblemente el otro joven se está ganando su desagrado.
El pelinegro cree que está dramatizando, no iba lo suficientemente veloz como quería, si lo hacía se ganaría una multa, lo que conlleva a obtener sin duda alguna el peor regaño y castigo de su vida. Por obvias razones no violó todas las leyes de tránsito, solo algunas, pero ¿Qué es la vida sin un poco de riesgo y diversión?
Al bajarse de su deportivo y ponerle seguro, ve al pobre rubio apoyándose de la pared inclinado en 60°. Le hace gracia su sufrimiento exagerado. Orgulloso de su gran conducción espera de brazos cruzados recostado en su BMW a que el gemelo se tranquilice.
Dándole una mirada a su alrededor puede comprobar que se encuentran en un barrio de personas con dinero, claramente no son mansiones ni millonarios, pero sí con un gran valor adquisitivo. La enorme casa de tres pisos con un gran terreno no lo sorprende, él ha estado en lugares muchos más lujosos y espaciosos debido a su trabajo. Sin embargo, no puede pasar por alto el hecho de que a pesar que los gemelos deben vivir con muchas comodidades, al verlos a simple vista son como chicos normales sin aires de arrogancia o superiores. Muy diferente de las personas con las que ha tratado en Keyblade Graveyard, (un extraño nombre para una ciudad, pero él no es quién para quejarse de la falta de creatividad de las personas).
Cuando Ventus deja de sentir que su estómago en cualquier momento hará de la suyas, se endereza, viendo la sonrisa prepotente.
"Son solo dos días más, solo dos días más"
El rubio sin muchos ánimos pone el código en la cerradura electrónica e invita a su acompañante a pasar. Al apenas entrar lo primero que se visualiza es la pulcritud del recinto. La decoración minimalista da un aire ligero y libre, muy diferente a la casa donde vive. El estrecho vestíbulo decora sus paredes con muchas fotos familiares propias de un profesional, la gran mayoría relatan las etapas de la vida de los gemelos.
Ventus le dice que espere en la sala y que si quiere puede ver televisión mientras él se va a tomar una ducha. Vanitas asiente sin decir palabra alguna. Cuando el chico sale de su rango visual al subir las escaleras, deja caer su bolso en el piso y sin pensarlo dos veces se lanza en el cómodo sofá, se quita los zapatos mientras se acomoda para tener una dulce siesta, evitando la molesta luz tapa sus ojos con su antebrazo derecho.
Pasado los minutos, se escucha el abrir de la cerradura y unos cuantos pasos que revelan la cercanía del resto del grupo. Sora desesperado atropella a Roxas para entrar, indicando en voz alta su llegada, tales ruidos producen que Vanita gruñe entre dientes.
Seguido del castaño Axel entra como si fuera su propia casa alegando que extrañaba mucho el estar ahí. Roxas invita a pasar a regañadientes al peliplata. Muy diferente de la reacción de Vanitas, Riku si se sorprende del lujo que le rodea, nunca imaginó que los gemelos tuvieran ese estilo de vida. El de ojos aguamarina se acerca a su mejor amigo, quién está parado al lado de su dormido hermano.
Axel se deja caer boca abajo cual peso muerto en el cómodo sillón puff verde manzana, se remueve hasta que las pequeñas bolas de anime se acoplen a su cuerpo. Se encuentra exhausto y cansado de estar parado toda la tarde, comienza a considerar si fue buena idea conseguir un trabajo de medio tiempo en sus vacaciones, claro medio tiempo, porque él considera un gran pecado pararse temprano cuando no está estudiando, prefiere dormir toda la mañana y pararse cual vago al mediodía.
El castaño acerca su rostro al de su hermano para comprobar que realmente está dormido y posee la guardia baja, sonríe malicioso pensando en su pequeña travesura. De forma silenciosa se aleja escaleras arribas en busca de su objetivo.
Roxas al escuchar ollas y una batidora se dirige a la cocina, pensando que su hermano debe estar destacando su parte culinaria, como amante de la cocina prefiere una buena comida casera que pedir algo para comer, preparando platillos más sanos y creativos.
Se escuchan varios ruidos en la concina, y es de esperarse porque se está preparando todo para una deliciosa cena. La verdad es que a Ven siempre ha disfrutado de la cocina por lo que prefiere comer en casa que en la calle, considera que es mucho más sana y se puede ser más creativos. Ven se arremanga las mangas y se pone su delantal listo para la cocina.
Cuando la punta de un marcador roza la piel del pelinegro, se paraliza al verse descubierto y rápidamente esconde el arma del crimen tras su espalda.
—Ni se te ocurra hacer lo que piensas.
Sin hacer algún movimiento petrifica a Sora, juraba que este ya se encontraba en la etapa más profunda del sueño. Con una mueca de disgusto, tuerce lo labios aburrido, al momento de ocurrírsele una idea para divertirse se desaparece tan rápido como lo que acaba de pensar. Riku sin entender nada observa como regresa el castaño con una consola y unos controles, conecta la Nintendo Switch listo para matar su amistad en unas partidas de Super Smash Bros Ultimate.
Con solo escuchar la melodía del opening Axel se levanta a retar al chico alegre, quien también invita al peliplata a la partida. En la primera ronda solo se escucharon las quejas de Sora por ese par amigos tramposos que se dedicaron a golpearlo a él hasta que fuera eliminado y Axel saliera vencedor. Vanitas se despierta al escuchar las discusiones de ellos tres sobre el significado de hacer trampa y traición.
"Idiotas"
Pone los ojos en blanco considerándolos infantiles por discutir por un juego, decide ignorarlos, pero una pizca de interés no lo deja tranquilo y odiándose por querer revivir parte de su infancia le arrebata el control a Sora, quien se queja por sus actos, y comienza a seleccionar un personaje.
—Este personaje se parece mucho a ti mocoso.
—Sí, él se llama Pit. Me gusta mucho —responde con otro control en mano y escogiendo el personaje mencionado.
Vanitas es el primero en perder en manos de Riku, dirigiéndole una mirada asesina a su hermano por las burlas de su falta de experiencia en el juego. Alegando que solo le hace falta práctica se cruza de brazos esperando a un vencedor. El menor de todos por estar distraído molestando al otro muere al ser sacado del ring por el pelirrojo, quedando nuevamente la disputa del primer lugar entre Riku y Axel.
El gemelo menor (o copia barata como le dice Vanitas) al regresar a la sala se molesta cuando Riku alardea de su victoria, con ganas de darle una paliza en su videojuego favorito, toma el lugar de Vanitas. Con las grandes habilidades del rubio en ese juego duda que sea una posibilidad el perder ante ellos; y así juegan la quinta batalla.
El pelinegro ya aburrido de tanto perder se dirige a la cocina por un vaso con agua. Al llegar descubre una imagen graciosa y tierna ante sus ojos. Ventus lleva un delantal blanco con bordados verdes y algunas manchas de comida, sus mangas arremangadas y la pequeña capa de sudor de su frente revelan la dedicación y esfuerzo que da al cocinar. Cansado de batir la salsa bechamel se limpia el sudor con el dorso de su mano, toma una cuchara para degustar la salsa, sonríe al comprobar que está lista y procede a apagar la cocina.
—¿Dónde están los vasos? —Asusta al rubio, quién pega un pequeño brinco, no había notado su presencia y que ese extraño, ahora no tan extraño, dejó entrar a su casa.
—Están por allá. —Señala un estante con dos puertas de madera marrón oscuro—. Estoy haciendo la cena, esta noche comeremos lasaña, es una de mis especialidades… —agrega orgulloso de su gran platillo.
El chico no comenta nada con ningún interés en entablar una conversación, agarra un vaso de vidrio que llena con agua fría e ignorando épicamente al rubio sale por la puerta cortando el diálogo.
"Engreído"
—Deberían enseñarte los modales del buen hablante y oyente —refunfuña mucho más irritado.
Durante la cena todos disfrutaron de la explosión de sabores que les dedicó el platillo de Ventus. Los gemelos y Axel están enfrascados en una animada conversación sobre los lugares que les gustaría ir de vacaciones. Vanitas degusta todo en silencio sin lanzar un comentario sarcástico o cruel, una actitud extraña por parte de él. Sora se pregunta qué pasa por la cabeza de ese vanidoso.
—La comida estuvo muy buen.a —Eructa sobando su panza, había comido dos platos enteros sin dejar alguna sobra.
—No me hubiera imaginado que Ventus tuviera este talento a la hora de cocinar, muy diferente a ti. —Se ríe al ver como Sora tuerce los labios—. Por algo tu mamá no quiere que te acerques a la cocina.
—Es solo que no se me da el preparar alimentos sin quemarlos.
—Por eso muchas veces tu madre te ha dicho que debes casarte con una chica que pueda alimentarte o morirás de hambre. —Se burla del menor.
Por increíble que sonara al castaño no le produce gracia lo dicho el hecho de depender de alguien para comer.
—Ya verás que tomaré un curso de cocina y no podrás aguantarte a probar mis creaciones y veremos quien depende de quién.
Riku se ríe de la mirada decidida que transmite.
"Es tan tierno"
Su mirada se posa en una pequeña mancha que hay en la comisura de la boca de Sora, como toda una madre que cuida a su hijo agarra una servilleta y limpia su rostro. El menor abre los ojos apenado ante tal acto, con las mejillas sonrojadas se deja hacer por el otro. Por una razón desconocida le incomoda y le gusta la cercanía al mismo tiempo, ansioso y con el corazón latiendo más rápido se queda esperando algo que no sabe con certeza que es, pero nunca llega.
El peliplata después de su acción se da cuenta que lo asustó, se regaña mentalmente por sus impulsos. Se echa para atrás y recoge sus platos, usándolos como excusa para huir de ese incómodo momento entre los dos. Ventus es el único de los demás presentes que se fija en la tonta sonrisa de Sora.
—Mil canales y nada interesante que ver. —En esos casos de aburrimiento su diversión consiste en hacer zapping con el control. De pronto una figura se posa frente de él obstruyendo su vista hacia el televisor—. Supongo que tuviste una mala educación como para no entender que no somos invisibles, así que quítate imbécil.
—No podemos quedarnos aquí sentados sin hacer nada —regaña el pelirrojo poniendo sus manos en la cintura—. Somos jóvenes y hombres, deberíamos hacer algo más que solo ver televisión.
Su palabras atraen la atención del grupo que están echados en los muebles perdidos en sus teléfonos o viendo sin interés la pantalla del televisor.
—No señor. Yo no vine a solo ver una película o un maratón de una serie.
—¿Qué propones entonces genio? —le contesta tedioso.
—¿Roxas tienes jugo en tu nevera? —El mencionado asiente inseguro sin entender a dónde quiere llegar el pelirrojo.
—¿Para qué quiere jugo? —Pregunta Ventus curioso de como un jugo puede hacer su noche mucho más entretenida.
El pelinegro levanta una ceja cuestionando la salud mental del mayor.
—Esta noche vamos a pasarla… —No culmina sus palabras hasta llegar a su bolso y sacar dos objetos en específicos— ¡Vamos a pasarla en grande!
—¡Oh! Ahora sí estamos hablando el mismo idioma, y yo que creí que habías matados a todas tus neuronas. —Se levanta divertido para observar bien lo que tiene Axel en sus manos.
Ventus intercambia miradas de terror con su hermano, esas dos botellas de Vodka no puede significar algo bueno, ¿o sí?
—Nuca he visto esta marca ¿De dónde la sacaste? —pregunta el pelinegro tomando una de las botellas examinado su etiqueta.
Ventus siente el miedo recorrerle, si su madre se entera los descuartizaría vivos a los dos, no pueden dejar ningún rastro de alcohol en esa casa.
—Tengo un amigo llamado Demyx. Él me dijo que las compró en oferta.
Ahora claramente eso es una mala idea. Una pésima idea. ¡No! ¡ES UNA ESTÚPIDA IDEA!
