—Mamá nos va a asesinar —susurra para que su hermano sea el único el que lo escuche, sin embargo, Roxas hace oídos sordos y con una traviesa sonrisa se dirige a la cocina. Ventus dirige su mirada recelosa a los recipientes de vidrio.
Sora paraliza su juego de Disney en el teléfono, levanta la mirada con curiosidad y se acerca a su hermano para observar bien el líquido de su interior. La emoción y la ansiedad se apoderan de él por romper las reglas, sabe bien que su madre lo castigaría por solo probar una gota de, como ella le dice, "el líquido del mal" antes de que cumpla sus 18 años.
Riku desea permanecer indiferente a las propuestas del pelirrojo mas no puede ocultar la gracia que le genera ver en esos inocentes ojos un toque de picardía. Él en muchas otras ocasiones ha bebido moderadamente y no es algo que considere como algo indispensable para pasarlo bien, además para sus gustos prefiere la preparación de cocteles dulces que el mismo líquido puro.
Roxas presiente muy por dentro que en un futuro cercano se arrepentirán de seguir los caprichos de su amigo, pero no quiere arruinar los planes de Axel y la sonrisa de Sora. Al entregarle los jugos al pelinegro su gemelo lo agarra por la capucha de la sudadera para sacarlo de la sala y poder hablar en privado.
—Roxas debemos detenerlos. Mamá nos desollará vivos —lloriquea—. Recuerda que haber estado gran parte de su vida como miembro importante del ejército y haber luchado a muerte en batallas hará que no dude en cortarnos la cabeza por desobedecerla —culmina atropellando las palabras.
Siendo un misterio para ambos el cómo su alegre padre pudo fijarse en su estricta progenitora, Roxas resopla desviando la mirada mientras toca el hombro de su igual para intentar calmarlo.
—Ventus, nuestra madre nos ama, ella nunca haría algo para lastimarnos —habla dulcemente para poder hacerlo entrar en razón y no asustarlo más—. Por eso debes respirar, calmarte y disfrutar estos días. Sé que no es una buena idea y que si nos descubren estaremos castigados por un buen tiempo, pero mamá no llegará hasta el domingo en la noche. Actuar como unos adolescentes despreocupados que no tienen una madre estricta por una vez en la vida no nos hará daño. Además, dicen que el alcohol es el mejor amigo para reparar un corazón roto. ¿No deseas olvidar ese dolor por un momento? ¿No quieres olvidarla?
—El alcohol solo te lleva a un estado en que no sabes que sucede contigo y con lo que te rodea… —su tono de reclamo cambia a uno de despecho—. Pero… sí tienes algo de razón, aunque sea por unos segundos, deseo olvidarla.
Roxas sonríe para para reconfortarlo, debe de cuidar a las personas que más quiere, principalmente a su gemelo que siempre ha estado con él.
—¡Vamos Ven! Diviértete un poco. No haremos un desastre, puede que Axel sí pero no será grave, él es inofensivo la mayoría del tiempo. Solo no dejemos una caja de fósforos o un encendedor cerca y claramente alejarlo de la cocina. —Pone una cara de terror al recordar las ocurrencias de su mejor amigo.
Roxas lo anima a reintegrarse al grupo, enlaza su mano y lo arrastrar por los pasillos.
—Lo que dices no ayuda.
Se detiene para usar su última carta para poder convencer al inseguro de su gemelo.
—¡Mira la cara de Sora! Él está deseoso y feliz por portarse mal, exclusivamente con el permiso de su insoportable hermano. —Al ver su mueca de desagrado insiste una última vez—. Todos los adolescentes hacen esto, necesitamos contarles estas cosas a nuestros nietos, no historias de cómo terminamos odiándonos por una partida de Monopolio o un +4 de Uno… —Recurre a usar su cara de cachorro abandonado bajo la lluvia—. Por favor Ven, quizás así consiga que Sora...
—Dime que no estás hablando en serio. Hermano debes recapacitar. Entre la mala idea de beber en nuestra casa sin permiso, tus otras malas ideas y en lo que estás planeando ahora mismo, en definitiva ESA es la peor de todas.
—Tengo que hacerlo, lo necesito. —Tuerce los ojos cuando su hermano cruza los brazos con disgusto—. Mira, si todo sale mal tomaré las consecuencias de mis actos, no puedo permitir que Riku me gane. Puedo hacer lo que sea por ti hermano, pero en serio lo necesito. Haré lo que quieras, hasta hacer todos los quehaceres por un mes —implora desesperado.
Ventus saca todo el aire retenido en su pecho.
—Que conste que te lo advertí, estoy seguro que no va a terminar bien. Y si todo se vuelve un desastre, lo tendrás que arreglar tú solo.
Lo prometo, palabra de hermano —responde rápido antes de que cambie de opinión.
—Ahora necesito un trago para animarme. —Dando por zanjado el tema, Ventus se dirige a reunirse con el resto del grupo.
Los gemelos caen en cuenta que sus amigos no están dónde los dejaron minutos antes y persiguiendo sus voces a la lejanía descubren a los tres chicos observando con interés todos los movimientos de Axel al preparar sus cocteles. Finaliza la preparación de las seis bebidas al dividirlas "equitativamente", los vasos de los dos mayores tienen el doble de la cantidad que la de todos sus compañeros.
Sora coge el recipiente cercano a él, su momento de felicidad es interrumpido por Riku quién le arranca la bebida y la declara como suya, alegando que el castaño no tiene la madurez adecuada para tales actos. Sora dispuesto a pelear y a dar a conocer sus derechos es callado por su hermano al permitirle el dichoso líquido.
—Lo hago más por la gran curiosidad que tengo de ver cómo sobrevives a esto. —El pelinegro se ríe maliciosamente en su interior al dar en marcha su plan para divertirse un poco por las posibles consecuencias de la ingesta excesiva de alcohol en un primerizo.
El menor traga grueso al mirar vacilante el líquido. Debido a las burlas de Riku adquiere coraje para ingerir un gran sorbo, alejando el vaso como reacción inmediata de sentir ese líquido quemarle la garganta.
—¡Eh! tranquilo. Esto se toma poco a poco, a menos que quieras matar tan rápido esas pocas neuronas que tienes allá dentro. —Goza observar las muecas de desagrado del chiquillo.
Axel al percatarse de la presencia de los gemelos le entrega a cada uno su respectiva bebida. Todos nuevamente se dirigen a la sala, donde Axel conecta su teléfono a las cornetas poniendo música a un alto volumen.
—Ahora que ya tenemos alcohol, ¿jugamos algún juego? Podemos jugar strip póker, nunca nunca, verdad o reto, 7 minutos en el paraíso, o podemos ir llenar una casa de papel y escapar de la policía —añade el más joven emocionado pensando en las posibilidades de vivir lo mismo que las típicas películas de adolescentes.
—¡Alto ahí! El hecho que por primera vez estás bebiendo alcohol no determina que tengas que actuar de esa manera. No vamos a hacer que la policía nos persiga y luego actuar como unos fugitivos… Pero… es buena idea jugar póker —aclara el rockero.
Sora se desilusiona ¿Cuál es el chiste de ingerir ese asqueroso líquido si no actuarían como típicos adolescentes hormonales rebeldes que desean llamar la atención?
—Me gusta jugar póker pero… ¡no habrá desnudos! necesito mantener mi mente sana sin ningún trauma —determina Ventus reacio a verse en una situación incómoda por sus deficientes habilidades en los juegos de azar.
—Voy a mi cuarto por las barajas.
Luego que Roxas se pierda de vista por las escaleras Sora cae en cuenta que no trajo consigo nada de dinero.
—Yo no tengo dinero.
—Yo te puedo prestar algo para que juegues Sora. —El peliplata saca de su bolsillo su billetera y le entrega unos cuantos billetes.
Unas rondas más tardes. Los seis chicos están sentados en el piso alrededor de la meza de café. Varias cartas están sobre la mesa al igual que unas cuantas montañas de dinero. Ventus fue el primero en perder todo lo que tenía, al igual que el platinado ahora están pobres y miran con rencor a los restantes jugadores. Increíblemente Sora ha tenido una considerable suerte que lo ha mantenido en el juego justo a la raya, quedando en sí la partida entre Roxas, Axel y Vanitas. Para conveniencia de los menores Axel se ha pasado de tragos por lo que ahora le cuesta razonar su siguiente jugada.
La carta que acaba de salir beneficia al pelinegro y en su turno sonríe victorioso apostando todo su dinero. Los demás presentes le entran los nervios por tener que elegir lo que posiblemente sea su ruina.
El gemelo menor observa bien sus cartas y las posibilidades de ganar, sabe que quizás Vanitas no tenga una buena mano y solo lo haga para asustarlos. Sin pensarlo mucho se retira sin querer arriesgar lo poco que le queda de sus ahorros. En cambio el menor de todos se siente derrotado, por lo que decide acabar con su agonía de una vez al entregar lo poco que le queda. Y por último, el mayor en su poca cordura entra en la jugada sin rechistar.
Llega el momento de mostrar las cartas, todos están atentos al mazo del ojos dorados quien revela primero. El pelirrojo se enoja al entender que ha perdido todo por su extrema confianza. Por último y no menos importante, Sora en mar de lágrimas, gracias a los efectos del alcohol y por perder todo su dinero, revela las cartas en total humillación para luego lanzarse al cuello de Riku disculpándose de derrochar sus ahorros de esa forma.
Todos quedan en silencio, solo escuchando los lloriqueos del castaño. La sonrisa de Vanitas se borra viendo estupefacto las cartas de su hermano. No puede creer que el mocoso todo este tiempo tuviera Póker de As, en definitiva eso gana contra su mano. Molesto por ser un mal perdedor se levanta abruptamente, siendo para él impensable el perder de esa forma.
—Es-esto es solo suerte de principiante. En definitiva lo tarado se te recompensa con tu suerte. —Agarra su baso y sienta en el sofá refunfuñando, esperando que el alcohol apacigüe su mal genio.
El castaño sin percatarse de lo que sucede sigue sumido en su depresión. Riku abochornado por tener al chico tan cerca trata de calmarlo y así poder explicarle que no tiene razones para seguir así. Roxas un poco molesto se dedica en contar el dinero que ha ganado su mejor amigo, mientras que Axel se burla de la derrota del pelinegro.
—Por favor, Sora deja de llorar. No has perdido. —Con estas palabras al fin obtiene algo de atención y así procede con su explicación—. Sacaste cuatro Ases, es decir, que has ganado la partida, todo el dinero es tuyo.
—¿Yo… yo ga-gané? —Detiene sus lágrimas y lo mira directamente a los ojos procesando la información recibida. Como todo cambio drástico común por parte del menor, este se separa abriendo los ojos de asombro murmurando—. Gané… —Se levanta entusiasmado—. ¡Gané! ¡Le Gané a Vanitas! ¡Por mi victoria! —y así en plena euforia, ingiere lo que queda en su segundo baso de un solo trago.
Axel a ver tal acto no se queda atrás, toma su cuarto vaso de la noche para gritar fondo blanco e ingiere el líquido amargo de una sola vez mientras es apoyado por Sora y Roxas. Axel se tambalea pero se recompone, alegado que todavía está en buenas condiciones para continuar bebiendo.
Todos se encuentran bajo los efectos del alcohol en mayor o menor grado. De todos los presentes Ventus es el que más consiente se encuentra, normalmente se vuelve un chico muy alegre que se ríe por todo, pero cuando ya está en su límite entra en la fase de llorón, en la que siempre termina derramando un mar de lágrimas y se duerme en el primer lugar que encuentre cómodo, y no le falta mucho para terminar deprimido en una esquina llorando por sus penas, porque según a su criterio, toda acción le recuerda a su exnovia y en lo malvado que es como persona al no corresponder sus sentimientos como es debido. Por otra parte, Roxas es el borracho meloso y con una increíble hiperactividad, muy contrario a su personalidad.
El castaño al razonar que su vaso está vacío se le pega al gemelo menor para rogarle que le sirvan más, este felizmente le da el vodka por la falta del jugo.
—Vamos… Vamos a ce-celebrar mi vic-toria con una partida de Just Dance — comenta torpemente evitando tropezarse con las palabras.
Siendo apoyado por los gemelos y Axel, preparan todo el lugar para mover sus cuerpos con total libertad, dejando la habitación despejada. Ya con la consola colocada, todos se ponen en sus posiciones, arrastrando al pelinegro también a participar.
—¡Vamos a bailar una de Katy Perry! — exclama el castaño con el control en mano.
—¡No! Pon otra —contradice el pelirrojo.
Vanitas harto de ver que no escogen una canción, le arrebata el mando y busca una que le llamó la atención y la pone sin importarle las quejas de los demás.
—¿Black Pink? —pregunta Ventus.
—Es solo un grupo femenino que me gusta y ya —determina sin dar más detalles.
—¡Oh, dios mío! ¡Eres kpoper!
El pelinegro no niega ni confirma la acusación de su hermano e ignorándolo pone inicio a la música. Todos sin saber la coreografía hacen movimientos torpes, al finalizar, varios quedan impresionados por las cualidades no esperadas de Vanitas en el área del baile, que rápidamente en la mitad de la canción memorizó los pasos con facilidad, obteniendo de esa forma la victoria. Muy al contrario de Riku y Roxas que nacieron con dos pies izquierdos, que duraron durante toda la canción tropezándose entre ellos.
—No sabía que tu hermano bailara, nos acaba de dar tremenda paliza en una coreografía femenina —se burla el pelirrojo.
El ojidorado empieza a sentirse mareado por los movimientos ocasionados. Eso es lo negativo de tomar alcohol sentado, una vez que te levantes y te decides mover es cuando puedes sentir la necesidad de expulsar líquidos desagradables por la boca. Por su propia experiencia, el sentarse un momento no le vendría mal y de esa manera se queda observando a los demás jugar.
Varias partidas más tarde, donde hay muchos pisotones, manotazos y quejas porque la consola no lee sus movimientos o porque los han intercambiado de personajes, escogen una coreografía de pareja, donde Sora de inmediato agarra del brazo a Riku para formar equipo, mientras que Axel escoge a Roxas.
Ventus al verse solo pensando que su pareja ideal no existe toma asiento al lado del pelinegro, quien le entrega la última botella con solo tres dedos.
—Solo quiero ahogarme en este malvado líquido.
—Mi consejo para ti es si te sientes triste o deprimido déjalo ir, permite que el alcohol haga lo suyo. Vamos, bebe un gran trago —anima al chico.
Siguiendo sus palabras, el rubio complace a su inconsciente queriendo olvidar el dolor. Si las cosas fueran diferentes, él estaría emocionado preparando un regalo especial para Mei y ansiaría tanto el dárselo para ver su reacción, pero lo único que le viene a la mente es ella llorando preguntado ¿qué es lo que pasó entre ellos?, ¿qué fue lo que hizo mal? ¿En qué momento se distanciaron tanto? ¿En qué momento entre tanta felicidad se empezó a sentir asfixiado?
—¡Riku agárrame! —El joven alegre decide lanzarse al peliplata porque así lo hacen los personajes de la pantalla y con el objetivo de ganarle a la otra pareja no toma en cuenta que ninguno está en condiciones para hacer esas maniobras. Lo ideal es que uno de ellos salte, sea atajado en el aire y ponga sus piernas alrededor de la cintura del otro para luego terminar dando varias vueltas y finalizar de esa forma la coreografía, mas el par termina en el suelo con Sora encima de su mejor amigo en una posición que a ojos del peliplata es muy comprometedora.
En pleno ataque de risa por su torpeza es levantado por el gemelo menor que pregunta preocupado por si se ha lastimado, pero el chico no le da una respuesta por no parar de reírse. En cambio, Riku abochornado se reincorpora sin hacer comentarios de lo sucedido.
—Ya me aburrí de bailar, mejor cantemos karaoke —dice Roxas lleno de energía conectando dos micrófono a las cornetas.
Al abrir YouTube Sora agarra con entusiasmo en micrófono y le da el otro a Roxas, para empezar a cantar unos de sus duetos favoritos, avanzándose enérgicamente y gritando la mayoría del tiempo cosas inteligibles con sus voces nada angelicales, dejando en evidencia que los dos no nacieron para el canto.
Una vez finalizada la música Axel les arrebata los micrófonos por sus desastres en su primera canción. Alardeando que él y Riku son mejor dueto.
—Ya vas a ver lo que es saber cantar y tener flow. Nosotros cantaremos 7 Rings de Ariana Grande.
—Yo no pienso cantar, ni me sé la canción —alega el peliplata tratando de escapar de ser obligado a hacer el ridículo.
—Tú cantaras porque yo lo digo, no pienso perder ante tales novatos. —Le da play al video sin importarle los abucheos del equipo contrario, que terminan riéndose de todas las incoherencias que salen de sus bocas.
—I want it, I got it, I want it, I got it
You like my hair? Gee, thanks, just bought it
I see it, I like it, I want it, I got it
—Ni en un millón de años quisiera tener el cabello como un cerro prendido.
Ventus tiene sus ojos aguados puestos en la pantalla, su rostro rojo evidencia que no le queda mucho para terminar brotando sus lágrimas, siendo esto no pasado por alto por parte del pelinegro.
—¿Tienes miedo de ser tan malo como ellos? No tengas pena, no creo que cantes peor que yo. —Intenta animarlo burlándose de sí mismo pero no surte efecto. La verdad es que le resulta muy incómodo verlo tan desbastado después de descubrir su lago alegre y juguetón.
—Yo… realmente no tengo ganas…
—¿Hay algo en particular que te incomode?
Ventus solo niega con la cabeza sintiendo como sus mejillas comienzan a empaparse. Toma de un solo trago las últimas gotas de la botella y se hace un ovillo en el sofá mientras esconde su rostro en un cojín.
Riku culmina devastado por su patética presentación con el pelirrojo, quien infantilmente se queja del otro equipo. Sin embargo, el rubio lo calla al darle su teléfono para que grabe su victoria, e inmediatamente sostiene la mano de Sora para llevarlo a escoger otra canción, siendo esta vez una romántica muy empalagosa.
Los chicos metidos en su papel de pareja cursi comienzan a cantar con mucha pasión, mientras Sora acaricia con delicadeza el rostro de Roxas, este lo acerca a su cuerpo con la mano en su cintura. Tales actos tan sobreactuados y exagerados causan carcajadas en Axel que no ha dejado de grabar ningún momento para tener material con el que pueda chantajear al rubio en un futuro, todo lo contario de lo que ocasiona internamente en el peliplata que se retuerce de celos.
El performance de los chicos termina con un final memorable donde Roxas se arrodilla frente a Sora besando su mano y proponiéndole matrimonio en el acto, quien de acepta con un gran abrazo.
—¡Claro que acepto casarme contigo! Seremos felices por siempre
—Sora, eso solo sucede en los cuentos de hadas —responde burlándose del puchero del menor.
—Muy bien, basta de cursilerías ahora es nuestro turno. —Vanitas en un intento desesperado de animar a Ventus lo agarra del brazo sin previo aviso, que desorientado se deja guiar por el pelinegro.
—Yo no quiero cantar —dice Ventus mientras su palabras van disminuyendo de tono hasta casi ser inaudible.
—Cantar es una excelente forma de desahogarse. Créeme te hará bien, no como a ellos que se les zafó el único tornillo que hacía funcionar su cerebro—. Ventus solo responde asintiendo lentamente y se dedica a escoger una canción digna de sus sentimientos.
El alcohol ha entrado en los sentidos del pelinegro de manera tal que ya no mide sus acciones, una parte de él sabe que si se encontrara sobrio nunca en su corta existencia se hubiera motivado a consolar a un desconocido y mucho menos a exponerse cantando en un karaoke a las 3 de la madrugada.
Al comenzar la letra a Ventus se le quiebra la voz, siendo un llanto y palabras poco entendibles las que salen de las cornetas, por otro lado su compañero, comienza a cantar con una dulce voz que de un segundo a otro se vuelven gritos con un falso tono de melancolía.
—¡Desde siempre he sido tu fan número 1! ¡Ese es mi talentoso hermano! —amina el castaño desde atrás con Roxas amarrado a su brazo.
—Oye Sora… ¿por qué no cantamos una canción tú y yo? Podemos escoger cualquiera de Disney —intenta Riku llamar su atención.
—¡Tú compañero está por allá! —recalca el rubio menor sin deseos de darle el castaño.
Axel que aún no ha dejado de grabar se enfoca en la actitud posesiva de su mejor amigo y disfrutando aún más de su faceta cursi invita a Roxas a darle un beso en la mejilla al castaño, esto provoca un leve sonrojo del menor quien no se niega al sentir los labios de su amigo en su rostro. Riku pierde la poca compostura que retenía por respecto y le arrebata el castaño abrazándolo con fuerza entre sus brazos.
—Yo también puedo besar a Sora sin problemas.
Ante tales palabras Roxas lo reta con la mirada, mientras que el castaño siente su cara arder y su corazón palpitar con rapidez mientras espera ansioso la cercanía de su mejor amigo, sin embargo, Sora siente un vacío al sentir solo un pequeño beso en su mejilla.
Axel queriendo más material para que el rubio muera de vergüenza cuando lo vea al día siguiente, echa más leña al fuego alegando que el beso de Riku fue más tierno. Roxas desafiante insinúa que es mejor que Riku en todo y que este nunca podría llegarle a los tobillos.
—Mis besos son mucho más delicados.
—Los tuyos lo que dan es asco.
—Chicos no peleen, para mí los dos besos son igual de buenos. —Intenta calmarlos sin poder logarlo siendo ignorado por ambos.
—¿Cuál de los dos es mejor? —demanda Riku intimidando un poco al castaño en el proceso.
—Sí Sora, dinos cuál escoges —aborda Roxas para hacer presión.
—Yo… yo… —Sora no sabe que decir, se siente acorralado e indefenso, pide ayuda a Axel con la mirada, quién solo se ríe de la situación. Siente los nervios apoderarse de él, no entiende por qué no puede elegir a uno, los quiere a ambos y sabe que esa no es la respuesta que esperan.
—Esto es lo más interesante de la noche, esto está listo para hacerlo un libro y luego una película —expresa Axel emocionado por el giro drástico de los eventos.
—Uch. Ya pedí mi paciencia. —Roxas harto de la espera sin meditar un momento en lo que está por hacer agarra abruptamente el suéter de Sora, quien asustado lo mira sorprendido por el repentino acercamiento—. Observa niño listo, como yo soy mejor y más valiente que tú, —Reta con la mirada por una última vez a Riku.
Lo siguiente deja atónito a todos los presentes, incluso Ventus y Vanitas dejaron de cantar para prestar atención a la discusión, Axel se tapa la boca con asombro sin ser capaz de decir algo.
—No puede ser… lo hiciste —dice Ventus decepcionado.
—En definitiva no olvidaré esta noche —murmura el pelinegro divertido.
Sin mover un músculo, estático, como si estuviera pegado al piso, sin ser capaz de soltar algo por su boca, sin permitir entrar un poco de aire a sus pulmones siente como el mundo se derrumba a su alrededor. Es como si alguien le ha clavado un puñal en el corazón, que lo retuerce para hacerlo sufrir más. Sus ojos bien abiertos observan con detenimiento como le han arrebatado algo preciado, algo que quería solo para él. Riku ve por unos eternos segundos como los labios de Roxas son el primer beso oficial de su castaño.
—¿No es suficiente para ti? —Roxas aleja su rostro pero no suelta al menor que se encuentra totalmente aturdido y rojo de la vergüenza.
Riku por fin reaccionado ante esas crueles palabras intenta separarlos pero se detiene en mitad de camino justo con la mano levantada cerca de ellos. Una cosa era ver como Roxas le había quitado el primer beso de su amado, pero otra cosa mucho más dolorosa es ver otro beso donde esta vez son los labios de Sora los corresponden al otro. Bajando su brazo con total lentitud confirma como se escapa frente de él su única esperanza llegando ante su ausencia un gran dolor.
Sora siente como el peso de los labios se alejan de los suyos, dando inicio a un fuerte mareo que lo lleva pagar sus ojos y terminar desmayado en el suelo entre todos sus amigos.
Unas horas más tarde.
El dolor que azota a su cuerpo es descomunal, más que todo a su cabeza, aún en pura oscuridad siente miles de punzadas a su cerebro. Con el cuerpo entumecido, empieza a concebir cada parte de su cuerpo, haciendo ligeros movimientos para creer que todavía existen. Intenta abrir los pesados párpados lentamente pero los cierra con fuerza al quemarle la luz. Espera unos segundos, toma aire con fuerza para oxigenar un poco su cerebro y decide poner su antebrazo por encima de los ojos para que al poder abrirlos la luz no lo queme.
Todo a su alrededor está borroso, parpadea varias veces para acostumbrarse siendo el techo lo primero que puede ver con nitidez. El dolor de cabeza se intensifica, lo cual no toma en cuenta, para comenzar a sentarse con dificultad. Se ha quedado dormido en el piso, en medio de la sala, ahora comprende por qué tiene todo el cuerpo adolorido.
La horrible corriente que corre por su pierna derecha debido al calambre no permite que pueda levantarse. Llevándose sus dos manos a los oídos por el fuerte repentino pito que retumban sus tímpanos.
—¡Oh, mierda! —exclama finalmente al percatarse de las condiciones de su propia casa. Todo es un desastre, hay vidrios rotos, manchas de qué sabe que en el sillón y en el piso, parte de la cortina negra, además de muchas cosas regadas en todos lados. —Mamá me va a matar…
