Capítulo 8. Indicio.
A pesar que las horas pasaran, que sudara cada vez más, sintiera sus manos ásperas por la cantidad de químicos que ha utilizado y maldijera varias veces por haber accedido a los caprichos de cierta persona, todavía habían cosas que limpiar y ordenar, parecía eterno. Acaba de terminar de echar por enésima vez el quita manchas por la alfombra que apenas daba indicio de desaparecer esa horrorosa marca de salsa de tomate. Su estómago le ha reclamado un par de veces exigiendo más alimento que un miserable sándwich de jamón y queso, debería cocinarse algo más elaborado pero claramente su mal humor no le permite tener la paciencia para eso.
Detiene su tarea de frotar la tela al escuchar el repicar del teléfono de la casa, eso no era una buena señal, ese simple hecho podía significar tres cosas: siendo la primera opción estafadores llamando con la excusa que han ganado un concurso de la cual se desconoce su existencia y para reclamar el premio debes dar tus datos bancarios; segundo el secuestrador de Riku y Axel llama con el objetivo de pedir una cantidad exagerada como rescate, y por último y no menos terrorífico, sería su madre al otro lado del teléfono para confirmar su bienestar.
Con sus alarmas activadas se acerca lentamente, traga grueso antes de descolgar y dice un apenas audible "Diga" Son pocos segundos que espera en silencio hasta que por fin se escucha un grito emocionado y alegre.
—¡VESTUS! ¿O es Roxas? ¡Espera! Déjame adivinar, por el silencio puedo asegurar que es el menor de mis hijos. ¡ROXAS! —El mencionado se aleja un poco aturdido—. ¡Mi querido hijo favorito! Aunque Ventus también lo es. —susurra lo último— ¿Cómo han estado?
—¡Hola papá! —Le saca una sonrisa su enérgico progenitor. No era su madre y eso le indicaba que no tendría que mentirle a ella, tarea que es casi imposible, ella podría oler de lejos si estabas ocultando algo. —Todo está bien por acá.
—¡¿En serio?! ¿Están todos en casa? ¿Tus amigos se quedaron a dormir?
—¡Sí! Todo perfecto, vimos un par de películas y jugamos videojuegos, nada relevante ha pasado. —Observa por un segundo la ausencia del jarrón chino y la parte chamuscada de la cortina.
—¡Dios Roxas! ¿Ni siquiera fueron capaces de hacer una fiesta o algo por el estilo? —pregunta lo último en voz baja para evitar ser oído por su esposa.
—¿P-por qué dices eso? Nosotros no hicimos nada. —Miente y sabe que está mal hacerlo pero no quiere preocupar a sus padres.
—Roxas… Roxas… Mis queridos hijos, no tiene nada de malo actuar como chicos de su edad. Deben por una vez en su vida enfrentar a su madre y hacer lo que ustedes quieran. —Su padre a veces es un poco particular con sus consejos—. En mi juventud fui a varias fiestas aunque la mayoría me contrataban como fotógrafo, hasta me escapaba para ir a acampar con mis amigos ¡Vaya qué tiempos aquellos! Pero eso no importa. —Ya se ha desviado del tema—. Pueden contar conmigo para lo que sea, hasta ocultarle cosas a mamá.
Roxas piensa por un momento si decirle o no hasta que no tuvo de otra al escuchar lo siguiente por su padre.
—Por cierto, volveremos esta misma noche, al parecer…
—¡No! No pueden volver hoy ¿Qué pasó con su velada romántica? Todavía hoy es San Valentín, deben dedicarse este día para ustedes. Y…
—Roxas, ¿hay algo que debas decirme? —El adulto utiliza una voz más seria esperando la respuesta de su hijo.
Acorralado confiesa.
—Te mentí papá, bebimos anoche y la casa es un desastre, si mamá llega y ve la casa como está nos mandará a la escuela militar. —No había de otra, el decir la verdad quizás le conseguiría un poco más de tiempo.
—¡Lo sabía! Me siento un padre orgulloso —canturrea contento al saber que sus sospechas eran ciertas—. Si quieren más tiempo te lo puedo dar, solo debo entretener a tu madre. Pásame a Ventus debo decirle yo mismo que no se preocupe que su súper papá resolverá todo.
—No puedo hacer eso, Ventus no está, él salió en busca de reponer algunos objetos que rompimos.
—¿No fue algo de mamá o sí? —interroga con algo de miedo.
Después de un trago grueso suelta la bomba.
—Rompimos el jarrón de mamá, el traído de china.
—¡¿QUÉ?! Estás bromeando, hijo te he dicho varias veces que ese tipo de bromas son de mal gusto… No estas bromeando, ¿verdad? —Recibe una simple negativa—. Esto es malo, muy malo.
—Y… también quemamos la cortina y rompimos la puerta del baño— murmura apenas, encogiéndose esperando el regaño.
—Apoyo la idea que fueran adolescentes revoltosos pero no vándalos. Dime por favor que no les pasó nada a mis videojuegos. —Su padre deja escapar un suspiro aliviado al recibir una negativa como respuesta—. Los ayudaré, les daré el mayor tiempo posible, sin embargo, ya están muertos, mamá no pasará esto por alto, así que vayan haciéndose una idea de cómo se verán calvos. Trataré que sean enviados a la mejor escuela militar.
—¡PAPÁ! —se queja Roxas por las pocas esperanzas que le tienen.
—Es broma, es broma, pero aun así no saldrán ilesos… Confía en mí, su madre no sospechará na… ¡Hola cariño! —Habla más alto de lo normal—. Estoy hablando con Roxas, dice que está todo bien, no hay nada que te debas preocupar. —Por último se escucha una risa incómoda.
Roxas pide varias veces a su progenitor que hiciera lo imposible para no hablar con ella pero su esposa es más rápida al arrebatarle el teléfono.
—¡Roxas, hijo! ¿Por qué ninguno contesta mis llamadas? He llamado más de 10 veces a tu celular y ni un mensaje has devuelto ¿Acaso yo te críe de esa forma?
—Ma-mamá ho-hola. —Mal momento para que salga a flote sus nervios—. lo siento, no he estado pendiente de él, no volverá a suceder —se disculpa mordiendo su labio pensando que lo descubrirán si no encuentra su celular pronto.
—Me tenían preocupada. Ventus no es de tardar en responder. Pásame a ese niño que voy a hablar con él ahora mismo —exige la voz al otro lado del teléfono.
—Ven no puede contestar ahora… —se queda en silencio pensando rápido que puede decir—. Él se está…
Salvado por el timbre de la casa, que suena en el momento perfecto para decirle a su madre que debía atender, quien le recuerda que no debe abrirle la puerta a personas desconocidas, pero no era alguien desconocido la persona que se encuentra al otro lado de la puerta, con un gran alivio al descartar la idea de que fuese secuestrado y con una sincera sonrisa decorando su rostro saluda al pelirrojo que se sobresalta a verlo.
—¡AH! ¡¿ROXAS, QUÉ LE PASÓ A TU ROSTRO?! ¿Estás bien? —Sin nada de discreción comienza a alterarse diciendo cosas a toda velocidad que ponían al rubio cada vez más en aprietos— ¿Te peleaste con Saifer? ¿Fue su pandilla? ¿Cuántos eran? ¡Dios eso se ve horrible!
Calla cuando es jalado con fuerza y golpeado en el estómago por el menor que no hizo caso a sus quejas y le pidió que hiciera silencio con sus manos.
—¿Roxas? ¿Qué fueron esos gritos? ¿Quién es Saifer? —pregunta su madre con preocupación.
—No, no ha pasado nada, todo está bien, es solo…—Es ahí que el Axel entiende la incomodidad del chico y el por qué recurrió a la violencia para que no siguiera hablando de más.
—¡Hola señora Argentum! —Toma el celular sin permiso alguno ganándose una mala mirada del rubio— ¡Cuánto tiempo sin verla! La extraño mucho. Ya quiero la revancha, he estado entrenando mucho. —Las últimas palabras son obviamente mentira, el pelirrojo tiende a ser muy flojo y mucho más si se trata de alguna actividad que requiriera un gran esfuerzo físico.
—¡Oh Axel, querido! Ya te he dicho varias veces que no me digas señora, me hace sentir vieja. Llámame por mi nombre Aranea. —Drásticamente el tono serio que empleaba para regañar al menor de sus hijos pasó a ser dulce y calmado.
En un principio Aranea no confiaba en Axel pensando que era un chico algo mayor para ser amigo de sus preciados hijos (teniendo una diferencia de cinco años) que solo bastó para que un día pisara esa casa para que la mujer lo adorara, nadie sabía como pero el pelirrojo la conquistó con su carisma y de esa forma la mayor le tomó mucho aprecio considerándolo también como alguien más de la familia. Así en varias ocasiones que Axel los visitaba tenía largas platicas con la madre de los gemelos y algunas veces terminaban realizando una competencia de pulso que por obvias razones siempre el chico salía perdedor, pues no podía comparar su fuerza con aquella mujer que tuvo en gran parte por su vida entrenamiento militar.
—Ja, ja, ja. Veremos si tienes algo de suerte en la próxima ¿Cómo has estado? ¿Ya terminaste las clases?
Roxas se tranquiliza al comprender el rumbo que tendría esa conversación, el más alto ha sido muy ingenioso al ayudarlo en desviar la atención de su madre que luego de varios minutos de charla se despidieron sin saltar sospechas. Ambos jóvenes se sentaron en el sofá a comer unas hamburguesas que trajo el mayor, un gento que el estómago de Roxas agradece.
—¿Qué te dijo tu madre?
—No sabe nada todavía, solo me ha reclamado por no contestar mi celular, no he podido encontrarlo por mucho que lo busque —comenta desanimado mientras le daba gustosamente un mordisco a su comida—. Gasias po la gomida me mogia de hambge —gesticula con la boca llena.
—¡Cierto!
El pelirrojo se sobresalta al recordar que debe devolverle el objeto que había tomado esa mañana sin su consentimiento. Recordaba que lo puso en vibrador debido a las constantes llamadas que entraban, lastimosamente no le dio el tiempo de verificar la procedencia de todas la llamadas debido a todo el trabajo que tuvo.
—Creo que te debo muchas explicaciones—. Se rasca en la nuca avergonzado—. Sin embargo creo que también me debes explicar cómo sucedió eso. —Señala con la cabeza el hematoma de color morado.
Ambos aclararon las dudas del otro obteniendo el pelirrojo varios reclamos del rubio debido a su imprudencia al haber desaparecido de tal forma preocupando a todos (principalmente a él pero eso es algo que no admitiría en voz alta) y por haber sido tan tonto como no llevarse un cargador en vez de su celular. Por otra parte, la mueca de disgusto de Axel no se fue al no tener una respuesta concreta del causante del estado lastimoso de Roxas, por un momento creyó que tenía que vérselas con Saifer para que este dejara de una vez en paz al chico.
Desesperanzadamente la conclusión era la misma sin nada nuevo que agregar, no recordaban nada de lo sucedido y no tenían la menor idea donde estaría escondido el platinado, tendrán que mantener la calma hasta que pasaran 24 horas que es cuando se reporta ante la policía la desaparición de una persona. Todavía quedan esperanzas para que Riku de señales de vida.
—Sora me tiene preocupado —confiesa con la mirada perdida en ningún lugar en específico—. Algo le sucede, sé que le afecta que no esté Riku. No me gusta verlo así.
—Creo que algo grave pasó entre ellos—. Lo dicho genera una sonrisa amarga en el gemelo, pues por mucho que se haya propuesto alejar a Riku de Sora tiene el presentimiento de que no es lo correcto—. Tengo la sensación de que es mi culpa.
—¡No digas tonterías! No eres culpable de nada. ¡No señor, aquí no hay culpables hasta que se demuestre lo contrario! —le reprende con el objetivo de animarlo, aunque la verdad es que las cosas no tenían a simple vista una buena trayectoria—. El problema que presentan ahora es algo que vienen arrastrando los dos. No sé qué sucedió exactamente pero puedo asegurar a que se debe porque todavía no se han tomado el tiempo de ser sinceros consigo mismos.
Dicha esas palabras ambos jóvenes se sumergen en sus pensamientos dejando entre ellos un silencio cómodo que estaban más que acostumbrados por los días que veían el atardecer desde la torre del reloj. Muchas cosas habrán pasado desde que Axel entró a la universidad pero eso no ha sido lo suficiente como para quebrantar esa sincera amistad que se tienen.
—Ups— dice Axel al ver como una gota de salsa caer justamente encima de la alfombra que por casualidad de la vida era precisamente el lugar que el gemelo pasó horas restregando.
El menor en silencio dirige su mirada al lugar que observa el mayor, no hacía falta decir algo, pues el aura oscura la pudo sentir con facilidad a pesar de que se encontraba en el otro extremo.
—Lo siento, ya lo arreglo— se disculpa incómodo, sin tener conocimiento que lo arruinaría aún más, toma una servilleta para limpiar su torpeza logrando esparcir la mancha.
Gran error.
Roxas termina su hamburguesa con gran tranquilidad dejando a Axel a la expectativa de los movimientos de su mejor amigo qué sabe que está esperando el momento ideal para explotar.
—Tienes tres segundos —comenta con parsimonia una vez que termina de comer y pone el plato en la mesa de Té—. 1… 2… 3…. ¡AXEL! —El mencionado ha salido corriendo escaleras arriba huyendo de su trágico destino.
—¿Ya encontraron el jarrón? Les envié una foto para que pudieran buscar lo más parecido posible.
—Estamos en eso. Hemos entrado a una tienda de cerámica, ahora mismo "Vanitas" está hablando con el dueño. —Pronuncia el nombre del pelinegro con un poco de rencor, llenando de curiosidad al que reside al otro lado de la línea— ¿Ya terminaron de hacerle las medidas a la cortina? Luego tendremos que ir a comprar la tela.
—Tienes que ver a Roxas, el enano está tratando de medirla pero lo más gracioso es su ceño fruncido con su cara de cu… ¡Agh!, eso duele —se queja Axel cuando Roxas deja caer intencionalmente la cinta métrica en su cabeza.
—Yo no sé a qué te refieres —responde la voz indiferente en el fondo.
—No te creo… Como sea, ya casi hemos terminado aquí, pese a que hay unas manchas en la alfombra que son muy difíciles de quitar. —"fuiste tú el que lo volvió a ensuciar" chilla nuevamente la voz de su hermano—. Me he visto un montón de tutoriales y es increíble la cantidad de cosas que pueden hacer solamente el bicarbonato con limón, parece magia.
Roxas hastiado cambia la dirección de la conversación al hablar en un tono alto para que sea escuchado.
—Ven, ¿cómo sigue Sora?
—Él…
A unos pasos más alejados del rubio se encuentra un cabizbajo castaño hablando también por teléfono, se nota incómodo y a la vez triste, pues este recibió una llamada de su mejor amiga que tuvo el valor de invitar al castaño a una cita más sus planes fueron frustrados ante el rechazo sincero de Sora. No está con los suficientes ánimos para ir a salir a divertirse, además se había cansado de no ser sincero ante sus sospechas de los sentimientos que tiene la pelirroja hacia su persona y no era un buen momento para seguir inventado excusas para no estar a solas con la chica de manera comprometedora.
Aún con el mal trago de haber sido rechazada no pasa desapercibido para Kairi el tono de voz apenas audible del Sora, así que pensando en su mejor amigo y en el chico que le gusta lo interrogó para saber las causas de su estado anímico.
—¿Pasó algo? Sé que esto es muy incómodo para ambos debido al motivo de mi llamada pero a pesar de todo me sigues siendo mi amigo, me importas mucho y me preocupo por ti así que si pasas por algo o necesitar desahogarte con alguien yo estoy para escucharte.
Sora se sintió conmovido, su mejor amiga le estaba consolado y está ahí para él, pero lo cierto es que él mismo se está hundiendo y ha rechazado la ayuda que le han ofrecidos sus amigos en todo momento. Notó como Vanitas no busca molestarlo con algún insulto o comentario petulante o como Ventus ha intentado animarlo al comprarle dulces, nada funciona, no se siente capaz de desahogarse de sacarse ese sentimiento de angustia del pecho porque no sabe qué decir, no se siente preparado para hablar de cosas que él mismo no comprende. Lo único que si sabe es su deseo de encontrar al platinado y al mismo tiempo le aterra, miedo de enfrentarlo porque hasta ahora desconoce el motivo que lleva a Riku a alejarse de todos esencialmente de él.
—¿Has visto a Riku? —esquiva la pregunta.
—¿Riku? ¿no estaba contigo? —El responderle con más preguntas solo evidencia que el platinado no se encuentra con la chica y que mucho menos se ha comunicado con ella, pues cada vez que había algún tipo de discusión ella era quien los juntaba y obligaba a hablar para solucionar sus cosas.
—Sí estaba… pero se ha ido y no puedo encontrarlo.
—¿Han peleado? —se extraña la chica
—No lo sé…
—¿Llamaste a su casa?
—Lo hice pero tampoco está.
—Eso es preocupante ¿Pasó algo grave? —indaga la chica aún más alarmada.
—Tampoco lo sé… —dice con una voz queda.
Tanto Ventus como Vanitas vigilan discretamente los movimientos de Sora quien sigue escuchando los consejos que le dedica la pelirroja.
—¿Ventus?
—Lo siento, me distraje. —Vuelve su atención a su gemelo y se aparta un poco más del grupo para no ser escuchado por el castaño. —Está muy cabizbajo, casi no habla. Demyx llamó y dijo que tardaría un poco más en encontrar a Riku. Al parecer Kairi tampoco sabe nada de él. Estoy empezando a preocuparme ¿y si le pasó algo malo?
—Espero que no… Roxas ¿puedes traerme algo de agua? —Ventus no entiende el por qué ese cambio de conversación tan repentino.
—¿Desde cuándo me pides algo? Siempre actúas como si estuvieras en tu propia casa.
—Roxas por favor, estoy muy cansado como para ir a buscarlo yo, no ves que estoy muriendo debido a todo el trabajo forzado que me has dado —exagera y lloriquea pero nada de eso inmuta al rubio—. ¡Te compro un helado de sal marina!
Y sí, eso fue suficiente para que el rubio fuera directo a la cocina sin rechistar.
—Tengo que contarte algo antes de que Roxas vuelva —sus palabras cambian a unos murmullos serios—. Creo saber que ha pasado con Riku. —Eso fue suficiente para que Ventus le preste la máxima atención.
—¿De qué estás hablando?
—Creo que Riku está bien, bueno realmente no pero estoy seguro que no está desaparecido ni secuestrado. Puse a cargar mi teléfono apenas llegué y he encontrado una pista que no me ha gustado. —dice lo último con desagrado.
—¿A qué te refieres? ¿Qué has encontrado? —pregunta más bajo para no llamar la atención de los otros dos.
—Yo sinceramente no recuerdo nada pero el video muestra la verdad. —Toma una pausa generando más suspenso en Ventus—. Anoche Riku y Roxas fueron los que se pelearon, Riku es el causante del morado que tiene Roxas en el ojo, sin embargo no puedo decir que el otro haya salido ileso.
—¿Qué? —Ahoga un grito—. Yo sé que siempre discuten pero son solo tontas amenazas nunca han recurrido a los puños.
—Créeme yo también estoy sorprendido pero hay algo mucho peor pero no puedo decírtelo.
—¿Es algo muy malo?
—Yo… no sé cómo explicarlo, solo puedo decirte que no es nada agradable… ¡Eh! Roxas No estoy holgazaneando, no me mires con esa fea cara. —Se escucha un quejido y se corta la llamada.
"¿Qué habrá descubierto Axel que no fue capaz de decirlo y además lo está ocultando de Roxas?" Sin importar que ideas se hiciera ninguna tenía buena espina.
Varias horas atrás
El viento helado golpea directamente a su rostro, esa noche las temperaturas bajaron como de costumbre pues aún no entraban a primavera, así que el frío le cala hasta los huesos sintiéndolos entumecidos y los labios un poco resecos. Las calles solas y vacías evidencian lo tarde que es y lo peligroso de estar caminando en ellas, o en su caso corriendo si darse un poco de descanso. Se detiene en una encrucijada debido a su respiración errática, ha corrido sin parar por varias cuadras, voltea hacia atrás para comprobar que se encuentra solo, se ha alejado bastante como a unos 10 minutos de ese lugar. Herido y sin rumbo huyó a toda prisa de la casa de los gemelos, no quiere regresar a casa, ni tampoco devolver sus pasos y enfrentar la realidad, no puede aceptarlo. Su muñeca y su labio roto duelen como un infierno más no tanto como su corazón.
Volvía a hacer lo mismo a cuando sus padres se separaron, huyó y se alejó de todos, no dio explicaciones, no pidió ayuda, solo se dejó consumir por el rencor hacia sus padres y por la tristeza de haber pensado que las cosas mejorarían entre ellos. La bomba cayó cuando su madre descubrió que le habían sido infiel, al final ese juego del engaño lo jugaban ambos así que ninguno tenía la moral para reclamarle al otro por eso decidieron que se separarían y así Riku terminó viviendo con su madre y solo siendo capaz de ver a su padre un par de veces al mes. Fue una época donde solo estuvo rodeado de oscuridad y aunque con el tiempo fue algo que iba superando lo cierto es que aún podía sentir esas sombras perseguirle y atormentarle para atacarle cuando estuviera débil.
Se siente igual a aquel entonces, traicionado, ingenuo y sobre todo lleno de odio hacia sí mismo. Debe exteriorizarlo, acudir a alguien o se terminará derrumbando y eso era algo a lo que tenía miedo. Su teléfono vuelve a vibrar por enésima vez lo desbloquea al comprobar las llamadas no contestadas por parte de Sora y Ventus, así como los mensajes que le estaban empezando a llegar que desistieron a la idea que tomaría alguna de las llamadas. No quiere leerlas, no desea saber su contenido, seguro eran las mismas palabras que le dedicó el castaño antes de que saliera huyendo de esa casa, ya tiene suficiente que su mente lo abrume al reproducirlo una y otra vez.
Retoma el camino esta vez a un paso lento y desdichado pensando en sus posibilidades de a dónde ir. La primera opción que le vino fue Kairi y así tan rápido como vino la descarta por completo, la chica está encantada por el castaño e ir a su hogar a esa hora a desahogarse por su corazón roto era simplemente un acto cruel que la terminaría lastimando. Y esa así como de alguna forma termina frente a una casa y subiendo por las ramas de un árbol para poder llegar a la ventana de segundo piso. Falla en su primer intento, cayendo sobre su trasero con un sonoro crujido del teléfono que corre las consecuencias de su torpeza aunque no le da importancia, por ahora su objetivo es llegar a esa habitación por lo que vuelve a intentar hasta tocar suavemente con sus nudillos aquel frío cristal.
El ruido del viento mueve las hojas de los árboles dando un toque sombrío que si viera su situación desde otra perspectiva concluiría que es el villano de una película de terror siendo el asesino que está a punto de entrar a matar a sus víctimas. Toca una segunda vez ansioso de no haber sido escuchado, la ventana se abre con fuerza revelando a una chica pelinegra aterrorizada con un bate en la mano lista para golpearlo.
—¡Oh dios, Riku! —Se lleva la mano al pecho mientras trata de calmar su respiración, deja caer el bate y habla histérica— ¿Qué demonios haces aquí a esta hora? ¿Cómo se te ocurre despertarme de esta forma? Es que no… —Seguiría un sinfín de reclamos pero desiste al ver grandes lágrimas surcar la pálida piel.
—¿Puedo pasar? No quiero estar solo… —comenta con la voz quebrada.
La chica sin decir nada se hace a un lado para permitir al chico entrar a su habitación. Xion jamás ha visto a Riku llorar y mucho menos imaginó verlo en ese estado, algo debe estar atormentándolo pues no puede idear buenas noticias para que suba su ventana a las 4 de la madrugada en ese estado. Riku por primera vez ha bajado todas sus defensas y se está mostrando como realmente como un adolescente vulnerable al que han lastimado.
La chica prende la lámpara de su mesa de noche y visualiza al joven sentando en su cama llorando en silencio con la cabeza baja por el miedo de ver directamente a los ojos de Xion quien se tapa la boca con las manos para ahogar el grito de asombro al verlo malherido.
—Riku —dice con compasión.
Más preguntas se formulan cuando el platinado saca de su bolsillo su teléfono estropeado, pretende encenderlo pero este mismo tuvo su final al caerse. De alguna manera eso le llena de paz pues no tendrá que luchar contra su curiosidad al seguir recibiendo los mensajes del castaño.
—No creo que tengas ganas de hablar —comenta Xión preocupada sentándose a su lado con cautela—. Riku. —coloca su mano encima de la pálida como señal de apoyo—. Por favor, dime… ¿Qué fue lo que pasó?
—Duele mucho Xion… Me odio a mí mismo por causar este dolor pero sobretodo me destruye el alma las últimas palabras que él me dijo —confiesa al romper en un silencioso llanto mientras es abrazado por la pelinegra.
Hola de nuevo! Al fin sabemos algo de Riku, no está del todo desaparecido pero sí muy herido. Pobre Riku T.T
He revelado la identidad de la famosa madre estricta de los gemelos, para quienes no la conozcan Aranea es un personaje de Final Fantasy XV (amo ese juego, todavía me duele mucho Noctis) Aranea es una guerrera dragontina especialista en el combate aéreo. Era la capitana del tercer cuerpo del imperio de Niflheim hasta que se dio cuenta que el imperio es malo y deserta de él. Desde que la vi yo la amé y la comencé a shippearla con Prompto Argentum, quien es mejor amigo del protagonista Noctis, tiene una personalidad extrovertida, alegre y juguetona. Se le da bien la tecnología y es un aficionado a los videojuegos y al anime. Además tiene una pasión por la fotografía por lo cual durante todo el juego vas tomando fotitos.
¿Han jugado el juego? o ¿vieron el anime y/o película?
¿Qué han hecho en esta cuarentena? ¿Cómo se han encontrado? Yo encontré un trabajo para entretener mi mente y he estado aprendiendo coreano. Je je.
