La adrenalina recorría todo mi cuerpo mientras los jadeos salían de mi boca. El sabor embriagante de Draco me tenía hechizado, creía que nunca podría cansarme de besarlo.
- D-Draco. -intenté decirle mientras lamía mis labios con tanta sensualidad que creía que me vendría en ese mismo momento.
Ignorando mi llamado me apretó más contra él, lo que no creía posible. Notaba su erección debajo de mí, en mi trasero, cada vez más dura.
Con una fuerza que creía desconocida me levantó y me puso sobre un pupitre. Siguió masageando mis nalgas como si fuesen una pelota anti-estrés.
Gemí tan fuerte que lo desconcentré y pareció darse cuenta de lo que estábamos haciendo.
- ¿Harry? -preguntó con una voz desconcertada y los ojos tan sorprendidos que me entró la risa.
No recuerdo cuando fue la última vez que solté una carcajada pero la cara de Draco era demasiado graciosa.
Le sonreí tan calmado que él pareció calmarse también. Un escaso minuto después él pareció decidirse.
- ¿Puedo volver a besarte? -la pregunta me hizo sonreír aún más.
- Tus besos han hecho que me olvide de mi... Tio. No tienes que volver a preguntar, si es contigo claro que quiero.
Me encontraba lamiendo, chupando y mordiendo cuanto encontraba a mi alcance. Por una vez era libre, por primera vez podía elegir que hacer, ¡y me encantaba! Podía apretar sus hombros mientras me restragaba contra sus piernas, creando una fricción tan placentera que solo conseguía jadear. Podía marcar una y otra vez el blanco y dulce cuello que tenía a mi entera disposición. Escuchar los suspiros de éxtasis que daba Draco a cada momento.
Adoraba este nuevo sentimiento.
De repente Draco hizo algo que me desconcertó, metió las manos en mis pantalones y frotó mi pene con rapidez y cuidado, que por una vez se encontrada duro.
Los instantes siguientes están fuera de mi memoria, por que la mente se me puso en blanco. Solo podía escuchar un pitido sordo y de fondo un fuerte gruñido.
Una vez que pude volver en mí me si cuenta de algo.
Me había corrido,¡por primera vez me había corrido!
Con los cuerpos sudorosos y calientes por el esfuerzo, nos deslizamos hasta quedar sentados otra vez en las sillas. Yo con la ayuda de Draco pues me temblaban las piernas como gelatina. Y con pase de varita, Draco nos limpió y desapareció los restos de nuestra, ¿aventura?
Ahora llegaba el momento incómodo. Después de recobrar el aliento y de que el cerebro pudiese aclararse, estaba jodido.
¿Cómo podría mirarle a la cara despues de esto? Recordaría cada momento y en solo pensarlo fuerte calores recorrían mi cuerpo y todo mi rostro.
- Harry.
Nervioso e indeciso fui levantando la cabeza, todo el rato en el que habíamos estado en silencio, había estado mirando el suelo.
- ¿Te arrepientes?- la voz de Draco era tan lastimera que creó una alarma en mi.
- ¿Qué?¡No!- exaltado me acerqué más a él, aunque casi nos rozabamos sentados en las sillas. -Sólo... yo...
Cuando las personas dicen que los ojos son la ventana al alma, tienen razón. No puedes esconder tus sentimientos, tus temores, por muy bueno que seas escondiendolos.
Draco debió descubrirlo porque se relajó y me miró con tanta dulzura que me calentó el corazón.
- Anda, ven aquí. - sonriendo me abrió sus brazos y me lancé a él buscando refugio.
Fuertes, protectores y cálidos eran los brazos de Draco para mí.
-Draco. -le llamé levantando la vista, buscando la reacción.- Gracias.
Una sonrisa y un fuerte apretón del abrazo es lo que obtuve como respuesta.
¡No me maten! Sé que he tardado en actualizar pero tengo cosas que hacer y muchas veces no encuentro tiempo o inspiración.
Aquí os dejo un nuevo capítulo, es un poco más corto pero creo que tiene lo suficiente hasta el próximo.
Gracias por esperar y sobre todo a: Cristine Malfoy y a Beginnerdreams.
