¡2 meses! ¡Desapareci 2 meses (casi)!

LO SIENTO, pero tengo mis razones. PERDON, PERDON, PERDON A TODOS. No saben lo mal que me siento! :'(

Antes de que comiencen a leer les digo que conmigo NADA es lo que parece. Intentare engañarlos mientras leen, no se asusten ;)

Sin más los dejo para que lean.

Como entrenar a tu dragón no me pertenece yo solo escribo este fic por diversión si algún personaje no pertenece a los libros o películas, es invención mía.

Summary: Entre los miles de miedos que una persona puede tener, Hipo Haddock le teme a las pesadillas. Pero no a sus pesadillas, sino a las de Astrid, porque si ella tiene un mal sueño, entonces las cosas NUNCA terminan bien para él.

Modern AU

"Hay sueños que producen angustia y temor… en algunos casos, también dolor físico a quienes más amamos"

Ella, conocida por ser una chica ruda, inteligente, hermosa y muy buena en los deportes, prácticamente todos los chicos babeaban por ella. A sus 15 años Astrid ya llamaba la atención de sus compañeros, aunque ella no les prestaba atención, a cada chico que se le acercaba ella con una mirada le decía todo, incluyendo el peligro de muerte que corría si se atrevía a insistir.

Patán Jorgenson era la clara muestra de eso, la única diferencia era que el chico nunca se alejaba y siempre seguía insistiendo.

Con el pasar de los años ella siguió siendo la misma, a excepción que había cambiado en físico, a sus dieciocho años las facciones de niña se fueron para convertirla en una hermosa mujer. Ese cambio a nadie le sorprendió pues ella siempre había sido muy bonita.

Luego, estaba Hipo Haddock, un muchacho inteligente y con extrañas ideas en su mente, este chico sí que sorprendió a sus compañeros. En tan solo dos años dio un cambio radical, de pies a cabeza, a sus 18 años, el chico comenzó a llamar la atención de gran parte de las chicas de su escuela.

Había cambiado de tal forma que ahora era más alto, su desaliñado cabello había crecido y las facciones de su rostro cambiaron dejándole solo unas pecas de la infancia.

Pero entre Hipo y Astrid sorprendieron a todos cuando en un descuido hicieron pública su relación. Habían estado saliendo en secreto por algunas semanas, los únicos que lo sabían eran sus amigos cuando los encontraron de improvisto en pleno beso.

Fueron esas muestras de afecto que se daban únicamente a escondidas las que los delataron. Se habían acostumbrado tanto a su relación que solo se besaron mientras estaban juntos en el patio de la escuela.

Algunos decían que veían venir aquella relación pues ambos chicos eran muy amigos desde hacía años. Sin embargo otros no les tenían muchas esperanzas, decían que terminarían en cuestión de semanas.

Grande fue su sorpresa cuando al cabo de otros dos años decidieron vivir juntos. Las tareas de la universidad los mantenían gran parte de sus días ocupados o en ocasiones salían con amigos, prácticamente el tiempo que tenían para ellos se les había acabado, por lo que tomaron tal decisión.

Y fue una mañana de sábado en la que todo comenzó para Astrid. Los ruidos la despertaron temprano, al levantar el rostro de la almohada noto que Hipo ya no estaba con ella, el chico se estaba abrochando el cinturón del jean, terminando de vestirse.

-¿Qué haces?- Pregunto ella.

-Saldré…

-¿A dónde? Últimamente sales mucho en las mañanas.

-Lo sé, es que ando algo ocupado- Hipo tomo su billetera y llaves disponiéndose a salir.

-Hipo…- Llamo Astrid -¿Y mi beso?

-Cierto- El castaño se le acerco rápidamente solo para dejarle un casto beso en la frente. –Adiós Astrid, volveré tarde.

-My lady.

-¿Qué?

-Hace mucho no me dices My lady.

-Volveré tarde… My lady. Ya me voy Astrid. –Termino con irritación.

El castaño salió por la puerta apresuradamente, dejando detrás a Astrid con su mente llena de dudas y angustias.

Hacía mucho que estaban en esta situación, habían comenzado de a poco, lentamente los te amo fueron despareciendo de la boca del castaño, así como los My lady, y los hermosos besos en los labios que se daban siempre que se separaban. O los besos en mejillas, barbilla, frente, nariz, siempre se daban una muestra de afecto por más mínima o casta. Y en un solo y pequeño beso, Hipo siempre encontraba la forma de hacerle saber que la amaba y cada día se enamoraba más y más de ella.

Pero eso había desaparecido y Astrid tenía miedo.

No quería que algo tan maravilloso como lo que tenía con Hipo solo dejara de existir. Si había algo que ella tenía en claro, era que Hipo era el amor de su vida, la pregunta era… ¿Era ella el amor de SU vida?

¿Por qué Hipo podría dejar de amarla? ¿Sería por su carácter? Ella siempre había sido conocida por ser una chica valiente de carácter duro, y antes Hipo le decía que eso sumado a su inteligencia siempre le había atraído de ella. ¿Sería entonces por los golpes que le daba a veces antes de besarse? ¿O seria tal vez por… porque simplemente ya no la quería? Porque ese algo solo había desaparecido ¿O por… por otra?

La sola palabra la llenaba de angustia y no quería ni imaginarse un escenario como ese. Ella siempre enfrentaba sus problemas con valentía y encontraba la manera de resolverlos, nunca le gusto ser débil.

Pero lo era, tenía una inmensa debilidad por él, por Hipo. Después de todo, no habría logrado sus objetivos de no ser por él, que siempre la acompañaba a todos lados y la ayudaba en lo que necesitase.

La vida podía quitarle lo quisiera y a quien quisiera, pero si le quitaban a Hipo, simplemente no sabría que hacer.

Paso la mañana entre profundos pensamientos o intentando distraerse estudiando para la universidad.

Ella no era la mejor cocinera y nunca se había esforzado por serlo sin embargo intentaba hacer lo mejor posible las comidas cuando le tocaba a ella cocinar, para no matar de intoxicación a Hipo.

Las horas pasaron y el castaño no llegaba, la comida ya se estaba enfriando. Ese día ella había dado mucha dedicación en preparare algo rico o pasable, pero en ningún momento la puerta se abrió.

Tomo el teléfono y busco el número del chico con nerviosismo, marcándolo con manos temblorosas.

-Hola- Preguntaron al otro lado de la línea.

-Hipo, estoy en casa. La comida ya está lista y te estoy esperando.

-Lo lamento My lady. No llegare, perdóname pero estoy muy ocupado en verdad.

-¿Qué haces? ¿Puedo ayudarte?

-No lo creo amor… Estoy con mi padre, arreglando unos… problemas.

-¿Volvieron a pelear?

Astrid pudo escuchar como desde el otro lado de la línea Hipo suspiro y conociéndolo como lo conocía podría jurar que estaba frotándose el rostro con una mano.

-Podría decirse que si… Debo irme hablamos luego. Lamento no haber llegado, pero esta noche estaré allí.

-Perfecto, te amo amor.

-Adiós

El chico colgó el teléfono sin más, sin saber que le dejaba un sabor amargo a su lady. Ella necesitaba hablar con alguien, y solo conocía a una persona indicada en esos casos.

(&-&-&-&)

Una chica rubia corrió por todo el apartamento cuando escucho que tocaban la puerta. La abrió de golpe sin la necesidad de preguntar si quiera quien era, y allí estaba ella, una pelinegra de ojos verdes con una trenza de lado. La tomo de la mano y prácticamente la tironeo hacia adentro del lugar.

-Veo que lo que sucede es grave- Dijo Heather. -¿Puede saberse que te pasa?

-Ven… siéntate.

Ambas chicas se sentaron en los sillones a degustar el café que preparo la rubia, mientras la misma le contaba de su "pequeño" problema con Hipo.

-Entonces, resumiendo…tú piensa que él te engaña.

-O que ya no me ama…

-¿Astrid que estupideces dices? Si algo nos ha quedado en claro a todos es que Hipo te ama.

-Lo sé, pero ponte en mi lugar. Él ya no actúa como antes, ya no me besa o me dice que me ama o me llama My lady.

-¿No me dijiste que hablaste con él?

-Pues si… hace un rato por teléfono.

-Y te dijo que había peleado con su padre.

-Aja.

-Pues tal vez sea eso, tal vez Hipo solo esta así por una fea pelea con Estoico.

-¿Tú crees?

-Estoy segura. Has algo, ponte linda y prepara una hermosa cena románica esta noche para ambos, si quieres puedo ayudarte con la comida.

-Gracias Heather, eres la mejor.

-Lo sé… Ahora cambiemos de tema, que tal van los preparativos para tu cumpleaños 21 ¿Planeas hacer fiesta?

-La verdad no sé. No tengo ánimos para festejos.

-Vamos, no cumples 21 todos los días Astrid. Seguro Hipo te sorprenderá con algo.

-¿De nuevo?

-De nuevo. ¿Ves que si te ama? Todos los años te hace un regalo especial.

-Pues si…

-¿Qué hora es?

-Las cinco.

-Muy bien, párate y vístete que nos vamos.

-¿A dónde?

-Esta noche tú tienes una romántica cena y te conozco lo suficiente como para saber que no tienes mucha variedad de vestidos elegantes en tu armario. Ahora arriba.

Heather la tomo de la mano y la levanto de un tirón del sofá, Astrid se puso las zapatillas y ambas salieron rumbo al centro.

(&-&-&-&)

Ambas amigas terminaban de cocinar todo, en unos minutos Hipo debía de llegar y todo debía estar perfecto.

-Listo- Dijo Heather. –Ya son las nueve, seguramente Hipo no tarda en llegar.

-Perfecto, gracias Heather.

La pelinegra se despidió y salió corriendo a puro trote de la casa, rogando que todo saliera bien para su amiga.

En el departamento de Astrid, ella se arregló con todo lo que habían comparado y termino de decorar la sala. Al escuchar la puerta abrirse se preparó para recibir a Hipo.

El chico muy cansado abrió la puerta con pereza, encontrándose con todo apagado y pétalos rojos en el suelo. La puerta tras él se cerró y sus ojos fueron cubiertos por un par de manos muy conocidas.

-Astrid…-Dijo el castaño con tono irritado, posando sus manos sobre el par que le cubrían la vista –Hoy estoy muy cansado.

La chica no pudo evitar un "Ohu" al escuchar a su novio, bajando sus manos con lentitud y agachando la mirada. Hipo se dio la vuelta y la vio… el suave maquillaje que le cubría el rostro, su típica trenza a un costado le quedaba hermosa y un vestido rojo un poco más arriba de las rodillas que delineaba su hermosa figura.

-Pero…- Tomo la barbilla de la chica en sus dedos, levantándole la vista –Siempre tengo tiempo para ti- Sonrió. La apego a su cuerpo, pasando una de sus manos por los rizos dorados y acercando su rostro al suyo, pegando sus labios en un tierno beso.

Recorrió la espalda de la chica en suaves caricias con una mano, donde descubrió que el hermoso vestido se la dejaba descubierta.

Hipo profundizo más su beso, pegándola contra la pared y levantándola unos centímetros del suelo. Astrid rodeo el cuello del chico con sus brazos, pegándose a él aún más. Sin darse cuenta ella comenzó a caminar en reversa, mientras él la llevaba entre besos a la habitación.

-Espera…-Dijo ella al darse cuenta de sus claras intenciones –Aun no campeón… te tengo toda una cena preparada.

-Tendré que esperar entonces…- Astrid se rio y le dejo un suave beso en los labios. -¿My lady, dijiste cena?- Pregunto él con temor palpable en su voz.

Ella lo golpeo en el brazo con un poco de fuerza –Heather me ayudo.

-Entonces me tranquilizo.

-Idiota…- Volvió a besarlo y ambos se encaminaron a la mesa únicamente alumbrada por velas y con los deliciosos platillos en medio.

(&-&-&-&)

Astrid se despertó con unos brazos rodeándola, se dio la vuelta encontrándose a Hipo plácidamente dormido, abrazándola por detrás. Llevo una de sus manos a los castaños cabellos del chico. Este se removió un poco y abrió los ojos.

-Hola…-Dijo ella.

-Hola…

-¿Qué tal dormiste?

-Mejor que nunca- Se acercó a ella y le dejo un tierno beso en los labios. El teléfono del chico sonó y este se dio la vuelta, tomándolo de la mesa de luz junto a la cama.

-¿Quién es?- Pregunto con un poco de duda y miedo en su voz.

-Mi padre.

-¿De vuelta iras con él?

-No…- Hipo se dio la vuelta y la volvió a abrazar-Hoy prefiero quedarme… contigo- Finalizo besándole el cuello.

No cabía duda de que Heather tenía razón, si había alguien que más la amaba en este mundo era Hipo, y no tenía porqué dudar de él.

(&-&-&-&)

En la casa de Estoico, todos hablaban animadamente, no solo estaba la familia sino también los chicos; Patapez, Patán, Brutacio, Brutilda, Heather y Dagur. Se habían reunido en la casa del padre de Hipo para festejar Snoggletog. Estaban sentados en los sillones mientras esperaban a que la comida estuviese lista.

-¿Y tú qué dices muchacho?- Pregunto el padre de Astrid -¿Cuándo planeas desposar a mi hija?

-No lo sé. ¿Cuándo me pedirás matrimonio my lady?-Todos rieron incluyendo a la rubia, que era abrazada por el chico. Al principio de su relación Hipo solía ponerse increíblemente nervioso con las preguntas del hombre, que se volvieron peores cuando los jóvenes decidieron vivir juntos, sin embargo con el tiempo el chico encontró la forma de contestarle a su suegro sin ser descortés o iniciar una disputa familiar.

-¿Te casarías conmigo babe?

-Por supuesto.

La pareja se beso mientras eran ovacionados con un "Ohoooo" de los demás invitados.

-Acuérdate de respirar hermano- Bromeo Tannlos, hermano de Hipo.

-La comida esta lista- Dijo la madre de Patán apareciendo por una puerta, secándose las manos con un trapo.

-No sé ustedes, pero yo ya tengo hambre- Stormfly se paró de su lugar dirigiéndose al comedor, siendo seguida de los demás invitados.

-¿Vamos babe?- Pregunto Astrid.

-Vamos.

En cuanto se pararon el teléfono del castaño sonó. –Tú adelántate, en un minuto estoy allá.

Aunque Astrid se sintiera mal de desconfiar de él, no podía evitarlo. Aun había un atisbo de duda en su mente, pero sería peor si se dejaba guiar solo por eso, en realidad ya no tenía motivos para desconfiar. Por lo que solo con una sonrisa y un pequeño asentimiento, se dirigió al comedor con los demás.

Tomo asiento a un lado de Estoico, al parecer nadie había esperado demasiado pues ya todos tenían comida servida en su plato.

-Ensalada Rusa, siempre mi favorita- Hablo Estoico. –Astrid, no te vi llegar ¿Y mi hijo?

-Se quedó atendiendo una llamada ¿Todo está bien entre ustedes?

-Por supuesto, ¿Qué podría estar mal?

La chica abrió los ojos como platos, palideciendo un instante. Sintiéndose como idiota y una indiscreta.

-Pues… pues na-nada es so- so- solo una… una pregunta. Discúlpeme señor Haddock, en un momento vuelvo.

Astrid prácticamente corrió hacia el pasillo, por suerte para ella sin ser notada por nadie a excepción de su suegro, ya que los demás estaban demasiado metidos en sus conversaciones o comida.

No podía dejar de dar vueltas por el angosto pasillo, estaría mal espiar, pero Hipo no tenía porqué mentirle. Tenía sus motivos para estar desconfiando, de nuevo…

Por su mente pasó la posibilidad de preguntarle a Heather, pero ya sabía la respuesta "Hipo te ama, jamás te engañaría". No necesitaba eso ahora, necesitaba algo con que atar cabos y darse cuenta que Hipo JAMAS la engañaría, que tal vez ella estaba equivocada o Estoico le entendió mal cuando le pregunto por los problemas, o solo no quiso decirle para no preocuparla. Quería pruebas, y si ella estaba equivocada he Hipo la amaba tanto como todos decían, entonces el chico entendería por que hizo lo que estaba a punto de hacer.

Siguió el recorrido por el largo corredor hasta llegar a una puerta, se asomó un poco por esta y ahí lo vio, seguía hablando por teléfono. Astrid trago duro y aunque no estuviese lista para lo que sea que pudiese escuchar, esta era su oportunidad, tal vez no lograría tener una así en meses y no resistiría tanto con la incertidumbre.

-Lo sé… lo sé- Decía el castaño –Pronto hablare con ella… No sé cómo reaccione, si de algo estoy seguro es de que se sorprenderá- Agrego con gracia –Tu tranquila, yo me encargo de todo ¿El viernes entonces? A las seis, probablemente todos la tengan muy ocupada felicitándola por su cumpleaños, tendremos tiempo. Y como siempre a las ocho ella está en un curso literatura… Perfecto Adiós.

Hipo colgó el teléfono, Astrid se quedó paralizada viendo el suelo. No podía ser, ni podía ser y no era. Levanto la vista y vio al chico acercarse a la puerta, sin saber cómo logro reaccionar y corrió. Corrió por todo el extenso pasillo, hasta llegar a un punto en el que ya no aguanto.

Se quebró, ahí mismo con el corazón latiéndole a mil por segundo, las lágrimas escurriendo por sus ojos, la agitada respiración, era demasiado. Una parte de ella le decía que solo con eso no era suficiente, que tenía que esperar, ser paciente, pero otra parte le decía que no, que peor sería esperar, que si terminaba lo antes posible con todo esto, entonces sería mejor, mejor para ella, no saldría lastimada.

Los pasos acercándose la alertaron, se limpió rápidamente las lágrimas, tratando de calmarse, aunque sin poder evitarlo más lagrimas salían de sus ojos, acompañadas de los sollozos.

Se dio la vuelta mirando la pared en cuanto se dio cuenta de que no podría calmarse, de que Hipo estaba cerca y no podía hacer nada, ni modo de que se fuera y enfrentara a todas las personas presentes con los ojos hinchados. No armaría un drama por algo que solo podía ser una simple confusión al momento de escuchar la llamada.

-Astrid…- Escuchar la voz del chico no le ayudo en nada, menos los pasos presurosos que él hizo hasta llegar a su lado. –Te dije que te adelantaras, ¿Pasa algo amor?- Ella se corrió un poco justo cuando el pretendió poner una mano en su hombro.

-Nada… no pasa nada.

-No te creo.

-¡Hipo no pasa nada!

El chico la tomo de la muñeca y la dio vuelta. Viendo el aspecto de la rubia frente a él.

-¿My lady que sucede?- Pregunto posando sus manos en las mejillas de ella. Astrid solo negó agachando la mirada. Y a pesar de sus dudas, a pesar de todo, se dejó abrazar y se acurruco en su pecho, abrazándolo también mientras un par de silenciosas lagrimas seguían corriendo por su rostro.

-Quiero irme Hipo. No me siento bien, llévame a casa.

-Está bien, está bien lo hare.- Calmaba mientras le acariciaba el cabello, tomo su rostro con ambas manos, levantándole la mirada y haciendo que lo viese, mientras con sus pulgares le quitaba algunos letargos del llanto- ¿Puedo ir con mi padre? ¿Te parece? Me despido y vuelvo contigo ¿Si?

Ella solo pudo atinar a asentir un par de veces.

Una vez que Hipo se despidió de su familia, ambos se dirigieron al departamento. Sin duda, necesitaba pensar. Tenía dos opciones o fingir que nada pasaba o seguirlo al encuentro que tendría a las seis ese mismo viernes…

(&-&-&-&)

Estar sentada y verlo prepararse para irse era todo lo que podía hacer… por el momento. Afuera de la habitación, en el pequeño comedor, estaban su madre, Heather y Brutilda, habían ido para decaerle un feliz cumpleaños. Su padre estaba muy ocupado con un proyecto que tenia con Estoico, que al parecer era más importante que ir al cumpleaños de su hija, en cuanto a su demás familia o amigos al parecer justo a todos les había surgido algún inconveniente.

-¿Tardaras mucho? –Le pregunto a Hipo.

-Nosé, puede ser…

-¿Me recuerdas a donde iras?

-Astrid te dije como diez veces que debo ir a la universidad porque hubo un problema en la sala de computación y Patapez necesita mi ayuda.

-¿Por qué me hablas así?

-¿Así como?

-Así, por momentos me tratas hermoso y por otros parece que te molestara estar conmigo, como si… como si ya no me quisieras.

El chico se acerco a la cama, sentándose junto a la rubia y tomándola de la nuca, uniendo sus bocas en un apasionado beso, sus manos recorrían su espalda mientras la apegaba aun más a él. Ella le rodeaba el cuello con los brazos y sus manos acariciaban el enredado cabello.

Hipo la sentó sobre sus piernas y de a poco se fueron recostando. Los besos y caricias siguieron, parecía no importarles que tenían visitas, la boca del castaño bajo por la clavícula de la chica, dándole pequeños besos por el cuello.

Sin embargo el teléfono del chico vibro arruinándoles el momento. Se separaron un poco con las respiraciones agitadas. Hipo se fijo en el celular el mensaje, suspirando al ver de quién era y enterrando su cabeza en el hombro de la rubia.

-¿De quién es?

-Nada solo… los chicos me apresuran para ir.

El castaño se levanto con pereza y tomo las llaves del auto.

-Ya me voy Astrid.

Antes de que abriera la puerta, la chica se le acerco corriendo, tomándolo por la camisa, dándolo vuelta y lo beso. Si algo tenía en claro era que sin importar lo que pudiera pasar quería mantener en su memoria el tacto de aquellos suaves labios sobre los suyos.

-Adiós… - Le susurro ella contra su boca.

-Adiós…

Hipo salió presuroso de la habitación. Ahora Astrid no tenía mucho tiempo para pensar como "deshacerse" de sus invitadas.

Se acomodo un poco la ropa y el cabello y se dirigió al comedor.

-Al fin llegas, ya pensábamos que ustedes estaban "fabricando" un niño ahí dentro- Se quejó Brutilda.

Astrid solo rodo los ojos y tomo su bolso, que estaba sobre una pequeña mesa de madera.

-¿A dónde iras hija?- Pregunto su madre.

-Iré a comprar, quiero comer algo dulce ¿Vienen?

-¿Por qué no le pediste a Hipo ir si él acaba de salir?- Pregunto Heather.

-Él tiene que ir a la universidad urgente, Patapez lo necesitaba para arreglar los programas de la sala de computación.

-¿Patapez?- Volvió a preguntar la pelinegra, confundida –Pero el está en la panadería de su madre, la ayuda con un pastel creo.

-Ohu, creo que me confundí. Ya sabes que esos dos siempre andan planificando proyectos juntos. En fin… ¿vienen?

-Bien…-Dijo Heather levantándose –Yo también quiero algo dulce.

Las cuatro tomaron sus abrigos y salieron al pasillo, donde tomaron el ascensor para ir hasta la planta baja. En aquel momento Astrid se arrepintió enormemente de no haber tomado las escaleras, estaban tardando mucho y no tenía mucho tiempo para "librarse" de sus acompañantes y seguir a Hipo.

Cuando al fin llegaron a la recepción, la rubia salió prácticamente trotando hasta afuera.

-¿Oye, que te pasa Astrid? –Pregunto Brutilda.

-¿A mí?

-Si hija, pareces algo nerviosa.

-¿Yo? Para nada…- Astrid fingió que le vibraba el teléfono y leía un mensaje –Uhm, ¿Pueden ir ustedes a comprar? Una compañera de la universidad me llamo diciendo que tiene unos libros míos en su casa.

-¿No puedes ir en otro momento?- Pregunto Heather.

-No, en verdad son importantes- Agrego viendo entre los autos, intentando encontrar al castaño, rogando que no se hubiera ido ya.

Al encontrarlo a punto de arrancar su auto, una sonrisa se formó en sus labios, aún estaba a tiempo.

-¿De qué te ríes?- Pregunto la pelinegra.

-¿Yo? Em nada, solo… ya me voy.

Corrió a tomar un taxi y una vez en él, le dijo al hombre que siguiera al auto negro de su novio. Probablemente su madre y amigas ya la veían como una loca, pero le importaba poco ahora.

Con prudencia el taxista manejaba tras el coche negro, llegando al final a una plaza con hermosos árboles y decorada con globos.

-Muchas gracias- Agradeció la rubia entregándole al hombre el dinero y bajándose presurosamente. Astrid se mantuvo a una distancia segura del chico castaño, lo vio bajarse del auto y quedarse en la vereda mirando a todas partes, sin duda buscando a alguien entre la multitud.

La rubia se acercó más, camuflándose entre la gente, aunque esta le impedía ver, por lo cual troto hasta detrás de un árbol sin ser vista por el castaño. El chico miraba impaciente su reloj a cada medio minuto hasta que un grito inconfundiblemente femenino le llamo la atención.

-¡Hipo!- Una castaña se acercó corriendo a él y lo saludo con un fuerte abrazo, el cual el chico recibió gustoso. Después ella dejo sus brazos alrededor de su cuello mientras él la abrazaba por la cintura mientras hablaban, tal cual como solía hacer con Astrid.

Las uñas de la rubia se clavaban aún más a cada segundo sobre el tronco del árbol. Entonces paso…

La castaña tiro de la nuca de Hipo y lo beso apasionadamente. Y esto no era error un mal entendido, sin duda el chico correspondía gustoso a la castaña.

Con las lágrimas ya siendo derramadas por sus ojos, Astrid sentía que su mundo se venía abajo. No cabía pensamiento en su mente y no lograba reaccionar. La chica apego su cabeza contra el tronco mientras más lágrimas eran derramadas por sus azules orbes. Sus intentos eran inútiles al momento de acallar los sollozos que salían de sus labios.

(&-&-&-&)

El cómo, no lo sabía pero había logrado tomar un colectivo y llegar de vuelta al apartamento. Para su surte no había nadie, sus invitadas no estaban charlando animadamente en el sillón para encontrarla y consolarla. Incluso le habían enviado un mensaje diciendo que les había surgido un inconveniente y mejor se veían en casa de su padre.

Cerrando la puerta tras de sí con un sonido sordo, Astrid dejo que más y más lágrimas corrieran por sus ojos. Y sin pensarlo corrió a su habitación tumbándose en el suelo junto a la cama.

Fue ahí, en el mismo cuarto donde había consumado su amor con Hipo tantas veces, cuando se permitió derrumbarse por completo, las lágrimas salían como cascadas de sus ojos azules. Tenía un nudo en el pecho que le apretaba el corazón y no dejaba a sus sentimientos ser totalmente libres. Astrid sentía la necesidad de golpearse a sí misma por estúpida, y como una niña chiquita golpeo el suelo con los pies y se sujetó la cabeza.

Sus ojos vagaron por la habitación hasta dar con una fotografía de ellos en la mesa de luz. La chica se estiro un poco hasta tomarla, sus dedos se deslizaron por la sube superficie de vidrio y el refinado marco dorado. Allí estaban Hipo y ella en su primera cita. Todavía recordaba los nervios del castaño aquel día.

Astrid rio sin darse cuenta, aunque pronto dio un bajo sollozo y se aferró a esa fotografía como si fuese lo último que le quedaba.

Un ruido sordo la despertó. La rubia se había dormido en el suelo abrazada a la fotografía y el golpe de la puerta al ser cerrada la alarmo. Se escuchaban risas y pasos presurosos que por momentos se detenían, también podía oír el ruido de algunas cosas de la casa que caían al suelo.

Astrid se fijó en el reloj, las ocho, por alguna razón ese número le aterraba, la chica se abrazó aún más a sus piernas mirando la puerta con curiosidad, la cual se abrió y se cerró de repente, solo que dos figuras abrazadas habían entrado.

El castaño se besaba apasionadamente con la chica del parque sin percatarse de la rubia. Pero Astrid no podía dejar de mirar la cama y luego al apasionado par. Las ocho, esa hora se repetía continuamente en su cabeza. ¿Cuántas veces esos dos lo habían hecho en su cama cuando ella se iba al curso? ¿Cuántas veces ella había llegado tan cansada solo para acostarse a dormir en aquellas sabanas?

La rubia se aclaró la garganta al ver que aún no se habían percatado de ella. Al momento el par se separó y la miro con los ojos como platos. Mientras que ella solo miraba el suelo y se abrazaba más a sus piernas.

-¡Eres un idiota!- Estallo de repente, volviendo su mirada al chico. -¡Creíste que no me daría cuenta! ¡Eres demasiado obvio! ¿Por qué Hipo? ¿Por qué?- Golpeo el suelo con sus pies como una niña chiquita y volvió a sujetarse la cabeza.

-¿Por qué?- Respondió el castaño –Porque me canse, me aburrí…

-Eres un idiota- Susurro ella entre dientes. Astrid se paró de repente y fue ahí cuando sintió el peso de todo sobre sus hombros, el cuerpo entero le pesaba y sentía que caería en cualquier momento. -¿Era tan necesario hacerme sufrir así?- Pregunto mientras más lagrima caían de sus ojos -¿Cuál es el punto de todo esto? ¿No podías simplemente decirme "Astrid ya no quiero estar contigo" y listo? ¿Tenías que hacerme sufrir así?

-Te lo diríamos cuando llegaras de tu cursito- Dijo la castaña. En circunstancias normales Astrid le abría roto la nariz sin pensarlo mucho, pero estas no eran circunstancias normales.

-Mira tú… tu…- No pudo terminar la frase y se llevó las manos al rostros, el marco con la foto aun lo sostenía. A mirar la bella foto se dio cuenta, no estaba lista para confrontación, su corazón latía lento, ahogándose en el mar de la desesperación. Estaba segura que si miraba a los ojos del castaño se quebraría pero si seguía mirando el retrato pasaría lo mismo.

Sin poder evitarlo más lágrimas salieron de sus ojos, acompañadas de fuertes sollozos, miro al chico y a la castaña frente a ella. Todo a su alrededor empezó dar vueltas, el marco se deslizo de sus dedos y cayó al suelo en fragmentos de vidrio. Era cada vez menos capaz de poder sostenerse y sola se sintió caer sin nadie para sostenerla.

Entonces abrió los ojos, a su alrededor todo era oscuro, Astrid distinguió las cortinas blancas de su habitación, al parecer estaba en su cama. La rubia se alarmo al sentir un brazo que le rodeaba la cintura y empuja la figura sentándose.

Como era de sueño pesado, el castaño solo se dio la vuelta tapándose más con las colchas inconscientemente.

Astrid lo miro confundida ¿Qué había pasado? ¿Si quiera había sido real? ¿Qué hacía Hipo durmiendo tan pacíficamente allí si todo esto era real? ¿Todo había sido un sueño?

De repente la ira carcomió por dentro a la rubia. Tal vez no estaba segura, pero bien dicen que mejor prevenir que curar. En ese momento todo el valor que antes le había faltado, le llegó. Tomo de la mesa de luz lo primero que encontró y se abalanzo sobre el castaño. Pagaría caro…

Ups…

Pobre Hipo… ¿Se entiende que todo fue solo una horrible pesadilla de la pobre Astrid? Todos sabemos que Hipo JAMAS la engañaría. Pero por esto el pobre pagara caro.

Intentare actualizar mañana o pasado, les traeré ahora el sueño de Hipo ;)

Si leen mi perfil se darán cuenta que ODIO las infidelidades por eso, a no ser que se trate de un horrible malentendido, yo jamás haría que Hipo engañase a Astrid o viceversa.

Gracias por los favoritos a: Gaby Chanii, LadyAiraHH, Nayita-Uzumaki-Hofferson, Ruizemban, Shinki S, evlR y twinklingmelody18

Gracias por los seguidores a: Gaby Chanii, LadyAiraHH, Nayita-Uzumaki-Hofferson y Ruizemban.

REVIEWS:

EvlR: ¿En serio reíste todo el fic? Jajaja Creo que si lo considero la situación si era divertida. Creo que Hipo haría lo que sea por defender a Astrid y su hija, incluso enfrentarse a su propio abuelo. La verdad es que hacer rato tenía ganas de publicar un Modern AU, tengo otros guardados en el cajón que no creo que vean la luz por un largo tiempo. Espero te haya gustado el capi. Saludos.

Sakura Yellow: Sabes, no me había dado cuenta pero sí bastante Tsundre el abuelo jajaja. Ojala te haya gustado el capi, saludos.

Shinki S: Wow, no puedo creer que te haya gustado tanto, en verdad me alagas y emocionas, perdón por tardarme en actualizar pero tuve problemas con la compu y el pendrive donde guardo los fics, por suerte nada se perdió, todo está recuperado. No es mucho pedir lo que quieres, es más estoy abierta a ideas, tenía planeado un par de cosas con Asdis como protagonista pero no sabía si al público le gustaría. Intentare no tardarme con el mini fic que me pides. Gracias de nuevo y ojala nos leamos pronto. Saludos.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS.

Muy bien creo que eso es todo. Oh por si no se entendió Tannlos es Chimuelo en su versión humanizada, es otro nombre que he leído en varios fics y ahora se me hace imposible identificarlo de otra forma.

Gracias a todos por leer, comentar, seguir o agregar a favoritos. Nos leemos pronto CHAUSIS.

¿REVIEWS?