Hola a todos, planeaba publicar esto el domingo del día de la madre pero no llegue. Se que es tarde (muy tarde) pero feliz día de la madre. Saluden a sus madres, tías, abuelas y pásenla hermoso. Aqui les traigo dos especiales para festejar con HTTYD.

Disfruten!

Datos: Personajes principales; Hipo y Valka. 15 años.

Como entrenar a tu dragón no me pertenece si algún personaje no pertenece a los libros y/o películas es invención mía.

Día de la madre 1

Estaba desesperado, había recorrido todo Berk y nada. Nada en todo el pueblo, ¿Qué podía hacer?. Era el peor hijo del mundo, no tenia perdón de los Dioses, se merecía todos los castigos habidos y por haber. Se había olvidado de comprarle un regalo a su madre, era la pero escoria que jamás había existido.

Ni siquiera se había olvidado del día de la madre, sino que se olvido del regalo. Lo peor del caso es que no solo Berk estaba vacío de lugares abiertos y regalos sino que no tenia ni una pobre moneda de cobre partida en dos. Por lo tanto no importa que consiguiera un lugar abierto, si no tenia plata no haría nada.

Hipo y Chimuelo terminaron de volar apresuradamente sobre Berk buscando donde comprar un regalo y se dirigieron a la fragua.

-¡Bocón!- Grito el castaño bajando del Furia Nocturna. Dentro de la fragua estaban el herrero, Patán, Patapez, Brutacio, Brutilda y Astrid. Aunque poca atención les presto a estos. Fuera del lugar, asomados sobre las ventanas que hacían de recepción para quien quisiera comprar una silla para su dragón, estaban los padres de sus amigos.

Chimuelo se derrumbo en el suelo con la lengua afuera y el castaño casi se chocaba con una de las mesas.

-Hipo, ¿Qué te sucede?

-Quiero un sueldo.

-¡QUÉ!- Todos en el lugar se quedaron viendo al chico extrañamente, sobretodo el herrero.

-Quiero un sueldo- Repitió.

-Ya te escuche, pero... ¿Cómo? ¿Por qué?

-Me lo merezco. Es mi derecho como trabajador. Además llevo casi 10 años trabajando aquí y jamás vi que me dieras una sola moneda.

El hombre abría y cerraba la boca sin creer lo que escuchaba mientras su aprendiz estaba firme y de brazos cruzados, además de que no parecía que iba a desistir de su posición.

-No- Dijo por fin, y la pose recta del chico se vino abajo, descruzando los brazos y bajando los ojos casi como un muñeco.

-¿Por qué?

-Porqué, te pregunto yo a ti.

-Es mi derecho como trabajador además me debes el sueldo de diez años. Y te conviene comenzar ahora.

El chico camino al Furia Nocturna desplomado en el suelo y saco de la montura una gran cantidad de papeles y se los tendió al hombre sobre la mesa.

-¿Qué es todo esto?

-Todo esto especifica que si o si debes comenzar a pagarme un sueldo y compensarme los diez años en los que no me pagaste. De lo contrario puedo comenzar acciones legales en tu contra.

El hombre y los demás presentes se quedaron viendo estupefactos al chico.

-Hipo ¿Estas considerando denunciarme?

-S-si.- Respondió titubeante.

-¿Qué mosca te pico niño?

-Por favor Bocón estoy desesperado.- Dijo afligido.

-¿Qué pasó?

-Me olvide comprarle un regalo a mamá.

El silencio se hizo en el lugar y todos quedaron con los ojos muy abiertos y las bocas a medio abrir. Luego de lo que pareció una eternidad las risas estallaron resonando por todo el lugar, para consternación del chico.

-No es gracioso.

-¿Hipo de verdad te olvidaste del día de la madre?

-No, solo me olvide del regalo.

-¿Quien se olvida del regalo?- Pregunto entre confundida y con gracia Astrid.

El chico rodo los ojos y saco su atención de sus amigos y los padres de estos para mirar al herrero.

-Solo necesito que comiences a pagarme. Necesito dinero.

-Hipo aunque te pagara no encontraras nada abierto o que aun tenga mercancía aquí en Berk. Y aunque lo hicieras te costaría una fortuna, no te alcanzaría lo que yo pudiera darte.

-¿Y qué sugieres entonces?

-Yo que sé, escríbele a tu padre. Tal vez a él se le ocurra algo.

-O se burle de mi.

-Cualquiera de las dos opciones es posible.

-Ya le escribí esta mañana pero no me enviara un regalo para mamá desde Histeria y aunque lo hiciera no llegaría a tiempo.

-No se que decirte chico. Te hubieras acordado antes.

-Bien... nos vamos.

Hipo tomo sus papeles de la mesa y se dirigió a su dragón aun desplomado en el suelo. Aun con todo el esfuerzo Chimuelo logro levantar vuelo.

Esa mañana había sido demasiado extraña para el pobre Furia Nocturna, para empezar el chico lo había levantado bruscamente y no le había dado tiempo de nada cuando ya estaban volando con desespero. El colmo es que al inicio no sabia ni que buscaban o hacían. Había logrado darse una idea con información que recoleto en el camino.

Por lo que parecía los humanos tenían un día en el que festejaban a sus progenitoras, algo parecido al cumpleaños pero esto era exclusivamente para todas aquellas hembras que tuvieran crías.

En tanto la cabeza del castaño daba vueltas a una posible solución, entonces el rugido de su estomago y del de su dragón los saco de sus pensamientos. Además de que Chimuelo le dio una mirada suplicante.

Suspiro- Bien... Supongo que no nos haría mal parar a comer algo ¿Verdad amigo?

El furia respondió con un gorgoteo feliz y juntos se dirigieron al gran Salón.

Hipo descendió y entraron al lugar, este estaba lleno de familias festejando. Y él era el único idiota en Berk que se olvido del regalo para su madre. Pero no podían culparlo ¿Cierto? Este era le primer año en el que festejaría este día.

Dioses, eso solo lo hacia sonar peor. Hacia más o menos seis meses que se había enterado de que su madre estaba con vida, eso no era excusa para olvidarse. Al contrario debió de haberse esmerado en hacer de este el mejor día para ella.

El chico recogió unos cuantos pescado crudos para Chimuelo y una pata de pollo para él. Con mucha suerte logro encontrar una mesa completamente vacía. Hipo se desplomo en el banco y se detuvo a pensar mientras jugaba con su comida. En tanto Chimuelo disfrutaba del salmón.

Luego de treinta minutos el pollo ya había quedado completamente desarmado y ni un pedazo había ido a parar al estomago del chico.

¿Qué podía hacer? Ya lo había intentado todo. ¿Verdad? Y aunque siguiera intentando Bocón tenia razón. Jamás encontraría un lugar abierto en Berk.

Pero ¿Y qué fuera de Berk?

La idea lo golpeo de repente y nunca antes se sintió tan agradecido con el viejo herrero por ser tan negativo.

Hipo salió tan rápido del gran salón que Chimuelo apenas tuvo tiempo de reaccionar y seguirlo. Vaya a saber que idea se le ocurrió al castaño ahora.

.

Jinete y dragón volaban por sobre el mar en busca de una isla. Tal vez podía encontrar algún lugar donde aun tuvieran regalos. Llevaba un par de cosas con él como para negociar un intercambio.

Al poco tiempo encontró una de las islas vecinas. Ambos amigos comenzaron a volar más pegados al mar, no querían causar un revuelo en el lugar. La gente podría asustarse de ver a un Furia Nocturna en pleno día o bien los vikingos podrían atacar.

Hipo dejo a Chimuelo escondido en el bosque y se dirigió al pueblo. Allí las cosas no eran muy diferentes que como en Berk por excepción de los dragones claro.

La gente iba y venia con carretas o armas pero la mayoría parecían estar disfrutando de un agradable día en familia.

El castaño encontró varios puesto abiertos con diferentes objetos. Aprovechando la festividad la mayoría eran cosas para las madres.

En uno de ellos, Hipo encontró un cinturón de cuero con la hebilla de dos dragones, hechos de plata, enroscados entre si y formando un signo de infinito. A su madre le gustaría.

-¿Te gusta muchacho?- Pregunto el mercader -Solo 20 monedas de plata y es todo tuyo.

-Mmmm, no tengo monedas.

-Bien... podemos negociarlo.

-Esto es todo lo que tengo.

Hipo le enseño 3 catalejos y un libro de botánica que encontró entre cosas viejas en su casa.

El vikingo parecía meditarlo bastante, con una mano sobre su barbilla y un "mmmm" que impacientaba al castaño.

-Te propongo un trato- Ofreció el vikingo -Acepto lo que me ofreces más cinco monedas de plata y aquella vasija.- El hombre señalo un jarrón al otro lado de la calle, en el puesto de en frente. -Yo no puedo comprarla ya que ese viejo cascarrabias es mi competencia, tengo mi orgullo muchacho además jamás me lo vendería a mi.

-¿Y como planea que lo compre sin dinero, además los catalejos y el libro son todo lo que traje como canje?

-Ese no es mi problema, ya hice todo lo que esta en mis manos por ti chico.

Hipo suspiro y tomo sus cosas dirigiéndose al puesto de en frente, tal vez pudiera hacer algo.

-Disculpe señor...- El hombre lo miro con mala cara, el mercader tenia razón, era un viejo cascarrabias -¿Cuanto por el jarrón?

-Cinco monedas de oro.

-¿De oro? ¿De donde planea que yo saque eso?

-Yo que se niño, pregúntale a tus padres.

-No puedo pedirle a mi madre.

El hombre pareció caer en la realización del problema del chico y pareció meditarlo un poco.

-Mira muchacho, ¿ves allí?- Hipo se dio la vuelta y vio un lugar atestado de gente , tanta que no podía ubicar de que era el local allí. EL muchacho solo asintió al señor. -Bien... esa es la fragua del pueblo. El ayudante del herrero enfermo y esta solo ahora. Tal vez puedas ayudarle, así conseguirás un par de monedas.

Hipo asintió y se dirigió a la fragua. Le costo pasar por entre la gente pero al final lo consiguió. El lugar era mucho más chico que la fragua en Berk. Era de esperarse ya que después de todo esa había sido ampliada para la construcción de sillas para dragones. Tal como el viejo anterior había dicho, en el lugar se encontraba un herrero muy ocupado con miles de pedidos.

-Disculpe señor...- El viejo herrero ni siquiera lo escucho en medio de tanto alboroto, por lo que Hipo debió de acercarse más. -Señor... ¡Señor!

El viejo vikingo se sobresalto ante el grito y se dio la vuelta viendo al muchacho.

-¿Chico qué haces aquí? Espera tu turno afuera como los demás. – El viejo vikingo se dio la vuelta y siguió con su trabajo.

-N-no vine por eso. Yo... vine porque me dijeron que usted puede darme empleo.

-No estoy buscando ayudante, ya tengo uno.

-Pero me dijeron que esta enfermo.

-Pronto volverá.

-Sí, pero no estoy buscando algo permanente es solo por hoy. – Al ver que el hombre no le prestaría atención Hipo se decidió por su última carta. -Escuche, necesito comprarle un regalo a mi madre, por favor.

En medio de todo el alboroto, el vikingo se detuvo un momento a pensar. A Hipo le pareció increíble como podía hacerlo con tantos enormes vikingos a su alrededor gritando su pedido.

-¿Tienes conocimientos sobre el oficio?

-También soy ayudante de herrero en mi pueblo.

-Bien... Comienza afilando aquellas hachas y espadas, al final del día dependiendo de como te haya ido te pagare.

-Muchas gracias señor.

-Si, si , si, solo comienza chico.

A Hipo le sorprendió cómo el hombre no se detuvo a preguntarle cómo había llegado hasta allí si vivía en otro pueblo, pero el pobre hombre estaba tan atestado de cosas que seguro no le presto atención a esa metida de pata por parte del chico.

Afilo las hachas y espadas tal como le pidieron, cuando parecía que terminaría llegaban con otro pedido y la montaña de cosas aumentaba. Al principio el herrero no le había tenido fe puesto a su complexión pero el chico demostró ser realmente bueno en el oficio.

Luego de afilar les siguió construir espadas, hachas, mazas y escudos.

En síntesis había sido un día realmente agotador.

El sol ya se estaba poniendo cuando el revuelto de gente se esfumo. Hipo cayó sentado sobre una de las sillas. Más que el descanso del arduo trabajo era el silencio lo que más agradecía.

En frente suyo el viejo hombre contaba las ganancias el día, era bastante teniendo en cuenta lo mucho que trabajaron por el día de la madre.

El día de la madre, era el día de su madre y lo último que había hecho había sido pasar tiempo con ella.

El ruido de algo cayendo sobre la mesa lo saco de sus pensamiento. Allí había una bolsa con unas cuantas monedas de plata y algunas de oro.

-Esta es tu parte chico. Admito que te subestime, has hecho un gran trabajo.

-Muchas gracias señor.

El chico tomo la bolsa y tras despedirse se dirigió corriendo al puesto del viejo cascarrabias, rogando a los Dioses porque no hubieran vendido el jarrón.

-Veo que te ha ido bien muchacho.

-Aqui tengo las cinco monedas de oro.

-Es una pena... ya vendí el jarrón.

-¡¿Qué?!

La estruendosa risa del viejo resonó por todo el lugar y luego de mostrarle el objeto al chico y decirle que era solo una broma le acepto el dinero.

Hipo tomo el jarrón de mala gana y se fue dando pisotones en el suelo, murmurando para si mismo.

-Viejo loco.

Al llegar con el otro mercader este le acepto los catalejos, las cinco monedas de plata y tomo gustoso la vasija.

Hipo fue corriendo con Chimuelo quien se la había pasado descansando en el suelo. Juntos emprendieron vuelo hacia Berk lo más rápido posible, la noche estaba llegando y no había visto a su madre en todo el día.

Aquella mañana solo le había dejado el desayuno con una carta de "Feliz día mamá" y se fue corriendo, o más bien volando a por un regalo.

Si era sincero estaba tan cansado que lo único que quería hacer era irse a su casa a dormir pero bien sabia que ni podía ni debía hacerlo.

Estaban por llegar a Berk y el muchacho cabeceaba dormitando, manteniéndose únicamente despierto gracias a Chimuelo quien no le permitía dormir. Caer desde esa gran altura era lo último que necesitaban.

Cada vez más cerca de Berk llego un momento en el que Chimuelo no pudo mantener despierto a su jinete y este cerro los ojos. Fue un segundo, pero termino despertándose al momento por la rápida caída en picada que tenían.

Con lo justo Hipo logro reaccionar, ajustando su prótesis al dragón y tomando con fuerza la silla de montar logro tirar a Chimuelo hacia arriba, salvándose ambos con mucha suerte de una terrible caída.

-Uf, eso estuvo cerca. Auuu.

El chico recibió un golpe con la oreja de su amigo, quejándose mientras se frotaba con una mano la mejilla.

-¿Y eso por qué fue?

Chimuelo emitió una serie de gorgojos inentendibles pero que Hipo logro descifrar al momento. Prueba de que conocía demasiado a su dragón.

-Bueno perdón. Lamento haber trabajado todo el día y ahora estar tan cansado.

Más gorgojos...

-Lo sé, no se me va a olvidar el próximo año. Al menos no me quede de brazos cruzados sin un regalo-

Hipo se detuvo en seco con los ojos muy abiertos, al segundo reacciono y comenzó a palpar sus costados con desesperación.

-Ay no, no esta Chimuelo no esta.

Al dragón le costo entender lo que su amigo buscaba pero en un segundo entendió.

-Chimuelo, el regalo no esta.

Hipo se detuvo y miro en dirección al mar. Jamás lo encontraría.

-No puede ser...

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Las puertas del gran salón se abrieron y por estas pasaron un jinete y su Furia Nocturna. Ambos notablemente muy cansados.

Hipo se dirigió a la mesa en la que comúnmente se sentaba con sus amigos, al llegar allí, estos ya estaban allí. El castaño se desplomo en el banco con la cabeza contra la mesa.

-Creo que eso significa que no conseguiste el regalo- Dijo Astrid. El chico solo negó. -Hipo porqué mejor no vas con tu madre. Los regalos no los son todo, aun te quedan unas horas hasta media noche. Será mejor si pasas tiempo con ella.

De cierto modo la rubia tenia razón. En lugar de pasarse todo el día en busca de un regalo que podía romperse en cuestión de minutos (y no lo decía únicamente porque lo haya perdido en el mar) debió de concentrarse en estar con su madre y darle el mejor día de su vida. Los recuerdos eran algo que perduraban, no se caían en el mar y se perdían para siempre.

Al cabo de un rato de a uno se fueron retirando hasta sus hogares. Para Hipo era el momento de enfrentar a su madre. Junto con Chimuelo se fue caminando a su casa. Podían volar pero lo cierto es que prefería caminar no solo para tardar más en llegar sino porque necesitaba pensar en lo que le diría.

Al llegar a la puerta no encontró las palabras, todo lo que se le había ocurrido se había borrado de su mente. Era la hora de la verdad.

Con mucha timidez abrió la puerta y encontró a su madre cocinando. En otras circunstancias esa imagen le habría dado miedo pero ahora no podía pensar en eso.

La puerta rechino un poco al cerrase, lo que llamo la atención de la mujer que rápidamente se dio la vuelta.

-Hijo- Valka corrió a abrazarlo con cariño. -Oye ¿Qué sucedió? Estas todo sucio.

-Mmmmm, estuve trabajando.

-¿Trabajando?

-Si... Ma, yo... lo cierto es que me olvide de tu regalo. Estuve buscando cómo conseguir uno... al final se cayo al mar.

Valka miro sorprendida a su hijo y después pequeñas risas se escaparon de sus labios. Hipo la miro confundido y sorprendido.

La mujer se arrodillo para estar a la altura del muchacho y lo miró a los ojos.

-Hijo no necesito un regalo.

-Lo sé. Pero me concentre tanto en eso que no pase tiempo contigo. Yo... lo lamento mucho ma. Este es el primer año que lo festejamos juntos y lo último que hice fue estar contigo.

-Oye...- Valka le apretó un hombro con confort. -Estas ahora ¿no? Y no te pasaste el día volando por ahí. Me buscabas un regalo. Y tengo que admitir que ese desayuno en la cama con la tarjeta fue la mejor forma de empezar mi día.

Valka le sonrió a su hijo y este le devolvió la sonrisa. La mujer le beso la frente y ambos pasaron lo que quedaba del día juntos.

Al final la comida de su madre no estaba mal. Aunque no era de ella, solo la estaba calentando puesto que se la compro a las cocineras del Gran Salón. Luego levantaron la mesa y la puerta se abrió de golpe, mostrando a un eufórico Chimuelo que con ayuda de un Escaldaron había logrado rescatar el dichoso regalo.

Después de todo no había sido un mal primer día de la madre para los Haddock.

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Estoico estaba sentado frente a la mesa en la cabaña que la gente de Histeria le había dado para pasar la noche. Entonces saca el pergamino que un Terrible Terror le había entregado en la tarde. No había tenido el tiempo para abrirlo, solo esperaba que no fueran malas noticias y que todo estuviese bien en Berk.

Al terminar de leerlo no pudo evitar reír. ¿Cómo Hipo esperaba que le resolviera su problema estando más de 2000 kilómetros de distancia?

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Y eso es todo por hoy. De nuevo me disculpo. Esto debió salir el domingo pero como les dije me olvide de escribirlo y no me dio el tiempo para terminarlo el mismo domingo.

Este one-shot esta basado en algo que le paso a mi primo. Mi abuela viajo a visitarme a mi y a mi familia para el día de la madre y él no tenia forma de conseguir un regalo para su madre. Entonces la llamo desesperado esperando que ella le resolviera el problema a 1500 kilómetros de distancia.

Al final mi tía pago su propio regalo, alegando que no importaba quien lo pagara sino que él lo eligiera.

Probablemente el siguiente capitulo también sea un one-shot, luego les traeré otro especial del día de la madre, este se centrará en Hipo, Astrid y Asdis. Después de ese capi prometo que comienzo a cumplir con las peticiones que me han dado. Y probablemente con mi incesante tendencia a publicar los especiales tan tarde, les estaré dando un especial de Halloween para Navidad o como los vikingos dicen ¡Snoggeltog!

Gracias por los favs a: HappyDylann y arcanivalverde.

Gracias por los followers a: HappyDylann, arcanivalverde, cami95 y Jlia Toyansk.

Saben que si me falta por agradecerle a alguien pido disculpas pero soy un tanto distraída XD.

REVIEWS:

HappyDylann: ¡Muchas gracias! Ojala te haya gustado este capi. Nos leemos pronto. Saludos.

EvlR: Jajaja Podría decirse que mi pasatiempo favorito es jugar con las mentes de los lectores. Supuse que sería obvio para todos en todo momento que era un sueño. No te preocupes muchas veces yo también dudo de cuanta honestidad hay en las palabras de muchos escritores cundo te dicen "Tal cosa no pasara". La idea de Gustav como el "reemplazo" vino de repente a mi mente. Como ya dije antes esta idea esta inspirada en mis papas a quienes les paso exactamente lo mismo, solo que mi mamá no fue tan agresiva como Astrid. Así que sí, puede ser posible que lo hayan soñado al mismo tiempo. Ojala te haya gustado este especial, nos leemos pronto. Y en poco tiempo estaré cumpliendo tu pedido.

Cathrina Frankenstein: Que lindo que te haya gustado. Perdón por los errores comenzaré a revisarlos. Gracias por avisarme, si ustedes no me dicen probablemente nunca me de cuenta. Pasar del sueño a la realidad es muy difícil. No sabia si lo había hecho bien es bueno saber que si :). Muchas gracias por comentar, espero este capi haya sido de tu agrado. Saludos.

Melgamonster: ¡Vaya! Cuantos reviews. Gracias por avisarme de los errores enseguida me pondré a corregirlos. En realidad estoy planeando otro mini fic que se llamará "Al diablo con la tradición". En síntesis será una precuela de "Todo por amor". Me alegra mucho que pienses que ese final fue tierno y adorable. Jamás me vi escribiendo romance o escenas sentimentales pero aquí me tienen. Y últimamente estoy con mucha sed de romance por lo que probablemente estaré escribiendo pequeños Dreabbles Hiccstrid. Ojala este capi te haya gustado. Nos leemos pronto. Saludos.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS:

Bien, creo que eso es todo. Un gusto publicar esto para ustedes. Nos leemos pronto. Esta semana no prometo mucho, estamos con el cierre de notas en la escuela. Muchas gracias a todos. Nos leemos... CHAUSIS.

¿REVIEWS?