Lo único que voy a decir es: YA NO ME CREAN NADA.

Cumpliré todas de las peticiones que me hagan pero primero viene un especial de Snoggletog a último minuto.

Una pequeña aclaración antes de comenzar. En este one-shot Hipo y Astrid aun no están comprometidos y su relación sigue siendo un secreto.

Disfruten!

Como entrenar a tu dragón no me pertenece, si algún personaje no pertenece a la película, serie o libros, es invención mía.

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Snoggletog era (por mucho) la época más esperada por casi todos los vikingos. La festividad comenzaba definitivamente tres días antes de la fecha establecida, sin embargo para los Berkianos iniciaba semana antes, mientras se preparaban a comprar comida, adornos, regalos y vestimenta para estrenar. Muchos también se preparaban a despedir a sus dragones, dado que en aquella época del año viajaban a una isla a tener a sus crías.

Era la misma rutina desde hacía tres años, cuando hicieron la paz con los dragones. Durante aquellos últimos meses Hipo y la pandilla habían estado en la orilla del dragón, arreglando un par de cosas pendientes que les quedaron desde la derrota definitiva (o eso esperaban) de Viggo y sus secuaces.

Todos estaban reunidos frente a un gran escenario de piedra que había en el pueblo, allí el jefe hacia gran parte de anuncios importantes como este. Oficializando la apertura de Snoggletog. Cuando el jefe termino de dar su discurso festivo, un par de dragones fueron disparados al cielo haciendo unos cuantos trucos y culminando con lanzar sus llamas al azul nocturno a modo de fuegos artificiales. Obvio habían sido entrenados por los jinetes para tal demostración.

Con la fiesta oficialmente abierta los vikingos se dispersaron felices a decorar sus hogares o seguir sus tradiciones familiares.

Una vez que todos se fueron solo quedaron en el enorme espacio vacío los seis jinetes de dragones.

-Wow- Exclamo Brutilda con la mirada fija en el viejo escenario - ¿Hipo como hace tu padre para repetir el mismo y aburrido discurso todos los años sin dormirse?

-Oye- Reto su hermano gemelo –Yo iba a decir eso.

El resto solo río mientras ambos hermanos caían al suelo en plena pelea.

-Ey… ¿pasa algo?- Pregunto Hipo a Astrid, el chico tenía un brazo rodeando la cintura de su novia, esta no había reído de las ocurrencias de los gemelos como el resto y estaba algo pálida, con la mirada fija en el suelo.

-¿Eh? No, no. No pasa nada.

-¿Segura?- Pregunto besando su mano –Te noto algo pálida… y distante.

-Segura.- La chica le compartió a su novio una tímida y pequeña sonrisa. Aprovechando que no había nadie Hipo tomo su barbilla y la acerco a si para besarla.

Astrid suspiro cuando sus labios se juntaron, sus manos se aferraban a su cuello abrazándose más a él y profundizando el contacto de sus labios.

-Ay no empiecen- Se quejo la gemela, dejando su brazo en el aire en pleno movimiento por pegarle a su hermano.

-Si quieren estar solos solo tienen que decirlo, pero no nos ahuyenten así- Respaldo Brutacio.

Ambos hermanos se pararon y se fueron, dejando a los tortolos en su demostración de amor. Patán solo hizo un "Dheaj" sacando la lengua y siguió a los gemelos. Mientras Patapez solo se fue sin decir palabra.

Después de un tiempo ambos se separaron con pequeño suspiro y juntaron sus frentes.

Hipo se mordió el labio antes de abrir los ojos y mirarla con un brillo especial cargado de anhelo.

-Papá estará ocupado en la decoración de la plaza y el Gran Salón ¿Planeas algo con tu familia para esta noche?

Podía ver la ansiedad en sus facciones y como sus manos se cerraban en puños alrededor de su cintura en su remera, esperando una respuesta negativa. Ella le sonrió y se acerco más a él, pensando en su respuesta por el revoltijo malestar en su estomago.

-Mmmmm no…-Susurro –Estoy totalmente libre para ti.

-¿Toda la noche?

-Toda la noche.

-Siendo así… hay un cálido fuego, velas y una cena romántica esperándonos en la cala.

La chica le sonrió y unió sus manos mientras ambos caminaban hacia la cala.

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Astrid abrió los ojos pesadamente, acurrucándose aun más contra el cálido cuerpo que la abrazaba a su lado. Hipo se giro y la presiono contra su pecho desnudo mientras los hundía aun más en las pieles.

-¿Qué hora es?- Preguntó ella.

-No se… temprano, aun es de mañana.- Ella suspiro y lo abrazo aun más fuerte. El calor que irradiaba su cuerpo contra el de ella contrastaba contra el frio del invierno. –En un rato habrá que regresar.

Ella se quejo apretando el abrazo entre ellos. –No quiero…

-Hace frio… Te puedes enfermar.

-Era mejor en la Orilla…

Hipo se rio contra su cabello y froto sus manos contra su espalda tratando de mantener caliente su piel.

-¿Por qué lo dices?

-Porque podíamos quedarnos toda la noche… y la mañana y a veces la tarde, en tu cama, calentitos, abrazados y…

-Y jugando…- Completo él con una sonrisa picara en su rostro, posicionándose sobre ella y besando su cuello, mientras la chica dejaba escapar pequeñas risas.

-Sí. "Jugando".

Las sensaciones y las caricias de la noche anterior se repitieron entre la pareja. Una vez terminaron ambos se vistieron y se apresuraron a sus casas antes de que sus padres notaran su ausencia. Con mucho sigilo Chimuelo se aferro del alfeizar de la ventana de Astrid y la chica entro a su cuarto. Con un último beso la pareja se despidió.

Cuando Hipo llego a su casa encontró a su padre durmiendo en el sillón frente al fuego casi extinto de la chimenea, él y Chimuelo se apresuraron a subir las escaleras sin hacer chirriar la madera.

Con un suspiro de alivio el castaño se recostó en su cama mientras el dragón en su roca del piso. Hipo sonrió para si mismo y se tapó con las mantas. –Duerme bien amigo- El dragón le respondió con un suave gruñido y en cuestión de segundos estaba en el mundo de los sueños. En cuestión de minutos Hipo lo seguía descansando lo que no pudo en la noche.

Era el segundo día de festejo, casi todo el pueblo estaba reunido en el Gran Salón y quienes no estaban allí se preparaban para ir. Los habían visitado jefes de otras islas, entre ellos los Berserkers. Sobraba decir que Patapez estaba más que emocionado por ver a Heather. Sin embargo lo que sorprendió a toda la pandilla fue el hecho de que Astrid no había mostrado emoción, o por lo menos no la verdadera.

Hipo no la veía desde su pequeña aventura en la cala y antes de eso ya la había visto rara. Cuando fue a visitarla su madre le dijo que ella estaba bien y solo era un poco de malestar en su estomago. Aunque Hipo estaba seguro de que esa información era incorrecta o no del todo cierta.

Si conocía bien a Astrid (Y vaya que la conocía), ella había minimizado la situación para que nadie se preocupara y menos en pleno festejo.

Era ya de noche, y no había nadie en las calles de Berk. Todos estaban en el Gran Salón esperando a que fueran las doce para celebrar Snoggletog y entregar sus regalos. Todos excepto Astrid.

En cuanto pudo Hipo se separo de su padre, los demás jefes y herederos, se dirigió a las calles del pueblo con Chimuelo a su lado.

Rápidamente llego a casa de la rubia y tocó la puerta suavemente.

-¿Astrid? ¿My lady estas despierta?- Al no recibir contestación Hipo suspiro, le pareció estúpido intentarlo pero aun así lo hizo, probó la manija de la puerta para ver si esta abría y para su sorpresa lo hizo.

Astrid no dejaría la puerta sin llave.

Con cuidado se adentro en la casa encontrando todo a oscuras. Miro a ambos lados de la habitación y no vio a nadie.

-¿Astrid?- Volvió a preguntar.

-¿Hipo?- Contesto esta sorprendida.

-Dioses al fin contestas. Amor ¿Dónde estás?

-En mi cuarto. Pero no… no subas aun no-

Hipo rápidamente se apresuro a subir las escaleras sin escuchar las quejas de su novia. Al llegar al cuarto encontró todo iluminado únicamente por la tenue luz de una vela en el escritorio. La rubia estaba en el suelo con la cabeza escondida en un bote. Hipo no necesitaba mucho para saber que vomitaba.

-Dioses Astrid… -Corrió a su lado, agachándose junto a ella y tomando unos mechones sueltos de su trenza, mientras la rubia devolvía en el balde todo su almuerzo. –Sabia que estabas mal… vamos a ir a ver a Gothi.

-No… estoy bien.- Respondió con la garganta seca y tosiendo.

-Astrid no. No mientas.

-No Hipo solo…- Suspiró- Solo abrázame.

La chica se acurruco contra él apoyando su cabeza en el pecho del chico mientras este la rodeaba con sus brazos y le dejaba un cálido beso en la cabeza.

-¿Mejor?- Le susurro.

-Mejor… ¿Qué haces aquí?

-Vine a verte.

-Sí, pero ¿Por qué?

-Porque Snoggletog no es lo mismo sin ti… para estar contigo. Y darte esto.

De entre sus ropas Hipo saco un pequeño paquete envuelto mientras ella se le quedo viendo.

-¿Qué es?

-Tendrás que abrirlo para averiguarlo.

Astrid se mordió el labio y escondió su mirada de él entre el pecho del chico. Con todo su problema se había olvidado por completo del regalo.

-Ey… ¿Qué pasa?

-Con todo me olvide de tu regalo…- Susurro ella avergonzada. Él en cambio solo se rio un poco.

-Tonta- Susurro besando su cabello. –No tienes que darme nada. Pero si insistes con un beso es suficiente.

-Pero te doy besos todos los días.

-Oh, ¿En cerio…?- Bromeo él. Acercando su rostro al de su novia y dándole un pequeño beso. –Llevas todo el día aquí.

-Mmmmm, un pequeño paseo no me haría mal.

La pareja se levanto y salió de la casa. Chimuelo los esperaba afuera y les dio una de sus típicas y tiernas sonrisas chimuelas al verlos.

Hipo se sentó primero sobre el dragón acomodando su pie prostético. Mientras Astrid se le quedo mirando al lugar vacio frente a él como si no supiera que hacer. Lo que fue estúpido teniendo en cuenta que habían tenido miles de vuelos románticos. El chico extendió una mano a su novia con un "ven", ella se le acerco medio temerosa. Hipo la sentó frente a él estilo princesa y sujetándola con fuerza para que no cayera.

En cuanto alzaron vuelo el frio de la noche toco sus rostros. La sensación comúnmente refrescante solo palideció aun más el rostro de su acompañante.

-¿Estás bien?- Su voz reflejaba solo preocupación.

-Si…-Hablo ella insegura. – Solo… un vuelo lento ¿si?

Hipo beso su mejilla y ajusto su agarre en su cintura. –Como My lady ordene.

Pronto volaron a través del pueblo envueltos en un cómodo silencio romántico. Astrid se acurruco aun más contra el pecho de su acompañante, escuchando los calmantes latidos de su corazón.

-Hipo…-Susurro ella, pronto se mordió el labio, tratando de encontrar valor cerrando los ojos y no mirarlo. –Hay algo que quiero decirte.

-¿Qué sucede?- La mano del chico viajo a su mejilla dejando suaves caricias en su piel.

Dioses ¿Por qué él tenía que ser tan tierno? Tierno y amable, lindo, inteligente, bueno y tierno… y lindo y aun más tierno y lindo.

-¿Me amas?- Las palabras salieron de sus labios por si solas sin que se diera cuenta. Ella no pudo hacer más que arrepentirse en cuanto lo dijo.

-Te amo…-Le susurro. -¿No te lo he dicho ya?

-Muchas veces.-Confeso ella, levantando la mirada para ver sus orbes verdes.

-¿Segura?- Bromeo él en tono juguetón. Ella río.

-Muy segura.

-Mmmmmm te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. Oh y te amo.- Ambos rieron y se dieron un pequeño beso en los labios. -¿Quedo claro?- Ella solo asintió y él le dejo otro beso en los labios. –Bien… ¿Qué querías decirme?

-Pues…

Con una explosión, un fuerte choque tras ellos y un grito de "Por Loki" perdieron el equilibrio. Debido a su posición Astrid no pudo sujetarse y se resbalo, las manos de Hipo no llegaron a atraparla.

-¡Astrid!

Rápidamente el Furia Nocturna y su jinete se apresuraron en picada hacia abajo para atrapar a la chica que gritaba en plena caída.

Chimuelo llego a Astrid he Hipo la atrapo en sus brazos justo a tiempo.

-¿Estás bien?- Pregunto preocupado a su jadeante novia. No era la primera vez que sucediera algo si, pero jamás la había visto así de… aterrada.

-No- Confeso. –Bájame de aquí.

Hipo juro que mataría a los gemelos de inmediato. Aun sin su dragón esos dos habían encontrado la forma de maniobrar a uno que se había quedado en Berk dado que los ciclos de apareamiento de la especie no coincidían con los de los demás dragones.

Una vez en tierra firme, Chimuelo aterrizo frente a la herrería. Hipo no perdió tiempo y cargo a su novia estilo nupcial hasta el pequeño cuarto en el fondo que estaba hecho exclusivamente para él.

Dejó a Astrid sentada en su cama y se apresuro a arrodillarse a su lado examinando su rostro en precaución a posibles heridas.

Rápidamente corrió y encontró un balde con agua, comenzó pasarle un paño húmedo por su rostro. La chica aun tenía la respiración acelerada, el rostro pálido y una mirada en shock.

-Astrid escúchame.- Tomó su rostro entre sus manos obligándola a mirarlo. –Iré por Gothi ¿De acuerdo?- Antes de que pudiera terminar de levantarse fue detenido por una mano más pequeña y un "No". –Pero…

-Sin peros… solo quédate. Estoy mejor.

Sin creer en sus palabras Hipo acerco una silla a ella y se sentó. –Amor…

-NO… Estoy bien- Respondió con la respiración algo acelerada –Solo, dame un poco de tiempo y… y me calmare.

La chica tomo las manos del castaño entre las suyas, cerró los ojos y empezó a respirar hondo intentando calmarse. Luego de unos minutos abrió de nueva cuenta sus ojos encontrándose con los verdes preocupados de su novio.

-Ya esta…-Susurro.-Estoy bien.

-Ast-

-Te decía…-Lo interrumpió –Había algo que quería decirte.

Hipo suspiro y la miro. Resignado sabiendo que no lo dejarían ir por Gothi.

Astrid pareció frustrase también ya que resoplo y bajo la mirada con los ojos fuertemente cerrados, negando con la cabeza.

-Ya… Shsss- La tranquilizo él llevando unos mechones de pelo tras su oreja y acariciando suavemente su mejilla.

-No sé por dónde empezar.- Confesó.

-No te preocupes, tomate tú tiempo.

Ambos se hundieron en el silencio mientras Astrid reflexionaba he Hipo le acariciaba el rostro con la yema de sus dedos a modo tranquilizante. La pesadez que había llenado la atmosfera desapareció por un ambiente más cálido y liviano.

-Hace unas semanas…- Comenzó. –que… no me he sentido muy bien.

-¿Fuiste a ver a Gothi?

-Si… No estoy enferma. Pero me he sentido muy mal… No sabía qué hacer. Como decírtelo…

Otro silencio inundo la habitación, esta vez recargándola de dudas de parte de ambos lados de la pareja. La rubia apretó más fuerte las manos del chico y suspiro.

-Hace dos meses que no me viene…- Dijo ella, con las mejillas coloradas ante tal confesión. Debía admitir que una pequeña parte de ella sintió ganas de cachetear a su novio cuando vio su cara de confusión. Suspiro. Llevo ambas manos del chico a su vientre y las dejos allí. –Hace dos meses… que no me viene Hipo.- Repitió ella, esta vez más lento y haciendo énfasis en las palabras. –Tengo un retraso… de dos meses.

Hipo llevo su mirada a sus manos en el vientre de su novia y luego a sus ojos.

-No…

Astrid suspiro frustrada. No le quedaba más que ser directa.

-Hipo… estoy embarazada.

Las palabras de fundieron a su alrededor. La mirada de Hipo al inicio parecía de confusión, para abrir paso a la sorpresa, dejándolo con los ojos muy abiertos y tratando de formar palabras sin éxito.

Los minutos que pasaron parecieron interminables para la pareja. El castaño solo se quedo viendo el suelo pensativo durante la mayor parte del tiempo. Luego de lo que pareció una eternidad, el chico suspiro y llevo sus manos a su rostro, luego a su cabeza tirando de los mechones castaños.

-Hace… ¿Cuánto?- Tragó duro y negó -¿Cuánto hace ya que lo sabes?

-Unas semanas… -Astrid podía ver la confusión en sus ojos y en su respiración agitada.

-¿Cuánto tienes?

-Mmmmm, Gothi dijo que probablemente dos meses.

-Dioses…

El chico volvió tirar de sus mechones de cabello y bajó la mirada al suelo. Estaban en un problema, un problema muy serio.

-Por Thor mi padre me matara… ¡Dioses! Tu padre me castrara.

Astrid no pudo evitar la pequeña risa que salió de sus labios. Tomó una de las manos del castaño y la besó. –No dejare que eso pase.

Con otro suspiro de parte del chico se volvieron a sumir en el silencio. Si para ella había sido difícil de asumir cuando Gothi se lo "dijo", aun con todas sus sospechas, no se imaginaba lo que debía de ser para él que no había sospechado nada.

Astrid se acerco un poco más a él y comenzó a acariciar su rostro como él lo hacía con ella cuando estaba nerviosa. Hipo volvió a llevar sus manos a su rostro, cubriéndose los ojos, quedó con los codos apoyados en las rodillas durante mucho tiempo… tal vez demasiado. Astrid empezaba a temer que jamás reaccionara.

Un fuerte estruendo se escucho afuera del lugar, seguido de gritos de júbilo. Ya eran las doce y Snoggletog había comenzado. Siendo la hora de celebrar e intercambiar regalos. Astrid no pudo evitar la media sonrisa que se formo en su rostro. Sin embargo esta desapareció cuando escucho un susurro cerca de ella. Giro el rostro y vio a Hipo con las manos cubriéndole la boca y la vista fija en la pared.

Como si el castaño hubiese entendido lo que los ojos de la rubia le decían, volvió a pronunciar lo que había dicho, aunque su acompáñate no llego a oírlo tampoco.

-¿Q-qué?- Astrid se le acerco un poco más, pronto los ojos de Hipo dejaron la pared y la miraron a ella. Al instante reconoció mil emociones en sus ojos. Mayormente sorpresa.

-Soy papá- Volvió a pronunciar por tercera vez, tomando las manos de Astrid entre las suyas. La misma Astrid quedó sorprendida por sus palabras, incapaz de decir algo.

-S-si…- Dijo por fin- Si, lo sé.

-Soy papá- Repitió el chico más emocionado. Con una sonrisa formándose en su rostro. Inmediatamente Astrid reconoció la felicidad y una pizca de miedo en sus ojos. –Astrid, soy papá.

-SI Hipo, lo sé- Le dijo con la misma emoción. –Lo sé, lo sé.

Con toda alegría que tenia Hipo se paró y la tomo en sus brazos haciéndola girar con él en el lugar, mientras ambos reían.

-Dioses no lo puedo creer My lady… es el mejor regalo que podrías darme- Ambos se regalaron una sonrisa he Hipo la beso incontables veces en los labios con mucha rapidez.

-No… no entiendo. ¿No tienes miedo?

-Por Thor… estoy aterrado. Pero feliz… muy feliz. -Ambos volvieron a reír y se abrazaron con fuerza. – Que Freya me ampare, tu padre me castrara si no me mata primero.

-Ya te dije que no dejare que eso suceda- Comentó posando una mano en su mejilla y compartiéndole una pequeña sonrisa que el chico le devolvió. Aunque al instante los ojos de su novio se abrieron como platos con miedo reflejado en ellos.

-Dioses… Los gemelos te tiraron de Chimuelo, debo llevarte con Gothi- Dijo con miedo palpable en su vos.

-Estoy bien Hipo solo-

-Sin peros… Vamos.

Sin más protestas el chico se llevo a su novia con la anciana del pueblo. Sorprendentemente esta se encontró en su casa pese a estar en plena festividad.

Luego de un chequeo y asegurarle a Hipo cinco veces que todo estaría bien (además de un golpe con su bastón para que dejara de preguntar), la pareja volvió al pueblo y caminaron juntos de la mano.

-Cierto…- Hipo se detuvo en seco, y de entre sus ropas volvió a sacar la pequeña caja envuelta en papel rosa. –Es hora de que abras esto…- Astrid tomó el paquete y rompió el envoltorio, al abrir la cajita sus ojos se encontraron con una A tallada en plata, la cual era cruzada por dos hachas tras ella que formaban una X. –¿Te gusta?

-Me encanta… -Contestó con una pequeña risita. Hipo tomó ambas puntas de la cadena y las ató en el cuello de la rubia, colocándole así la cadena. Astrid le sonrió y llevo una de sus manos a la mejilla del chico con una cálida sonrisa en sus labios. Ambos acercaron sus rostros hasta besarse, las manos de la chica viajaron hasta estar en el cuello del castaño y sus dedos se enredaban en los mechones de cabello, mientras el chico la abrazo por la cintura y la elevo unos centímetros del suelo, pegándola aun más a si mismo mientras jugaban con sus bocas.

El tiempo a su alrededor se detuvo y no sabían cuanto tiempo pasaron así hasta que un fuerte golpe los arrastro de nuevo a la tierra. Aun abrazados giraron sus rostros rápidamente y se encontraron con Estoico y Bocón viéndolos con la boca ligeramente abierta. El segundo había tenido una caja llena de botellas de hidromiel en sus manos, que ahora yacía en el suelo.

La joven pareja intercambio una mirada y una pequeña sonrisa se formo en sus labios. Rápidamente los gritos de apogeo del par frente a ellos comenzaron.

Al menos ahora ya tenían resuelto la parte de hacer pública su relación.

En definitiva este había sido un Snoggletog con los mejores regalos para muchos.

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Y eso fue todo.

Mikita: Jaja, pues hacerles pensar eso fue la idea original. Que bueno que te haya hecho reír. Siempre creí que no estaba hecha para escribir humor. Gracias por tu review. Saludos

Nota importante: En el one-shot se menciona que los vikingos inauguran Snoggletog tres días antes de la fecha original, y que esperan hasta las doce en el segundo día para comenzar a festejar, esta información es falsa, simplemente la añadí para meter relleno al one-shot.

Muchas gracias a todos quienes se toman tiempo de leer, comentar, o agregar a favoritos o followers. Nos leemos pronto. CHAUSIS!