Advertencia del texto: esta historia tiene contendido adulto, escena de sexo explicitó y violencia.
Recuerdo de algún personaje
"Pensamiento"
-Diálogo -comenta la autora.
Capítulo 2: Eiji Arudana.
I.
Una semana concretamente había pasado desde el incidente entre los mejores jugadores de Shohoku; Rukawa desde aquel día llegaba en bicicleta solo tan calladamente como nunca, durante ese tiempo llegaba o se iba temprano o tarde. Hanamichi caminaba solo a la institución, la vergüenza junto con la culpa no lo dejaba relacionarse con los demás para la desgracia de los números diez y once, Arudana Eiji no había concurrido a la institución. Desde ese golpe al que habría recibido su presencia no se había visto, preocupando a los demás, nadie sabia nada pero los involucrados de aquella vez sabían el porque.
La concentración del pelirrojo era dispersa, su preocupación de que la chica estuviera mal ante su golpe estaba robando, ese día su cabeza del entrenamiento. Sus pasos eran torpes, los tiros flojos y sus defensa tardías, todo esto hacia que su nivel volviera al principiante en las épocas del capitán Akagi .
-Sakuragi ¿Te encuentras bien? -pregunto Ayako, alertada a las malas reacciones del nombrado.
-¿He? Si, si, si, si solo estoy algo cansado -rascó su cabeza restándole importancia. Tomo el balón y comenzó a moverse natural, al final se concentro en su entrenamiento.
"¿Qué le habrá pasado a Sakuragi?" -Haruko estaba preocupada, había notado desde su vista crítica que los chicos estaban un poco desnivelado. -¡Animo Sakuragi, tu puedes!
"Oh Haruko" -reía tontamente volviendo sus ánimos al cielo. Comenzó con su entrenamiento con mas confianza.
La mujer toco el silbato. –Bien muchachos es todo por hoy los felicitó, entrenaron muy duro.
Los hombres asintieron mientras limpiaban su sudor. Después de eso, empezaron a limpiar el lugar.
-Oye Ayako debo irme, prometo limpiar la próxima -dijo Hanamichi, tomando su bolso yéndose.
-¿A dónde se va Hanamichi? -la mujer miro a la joven al lado suyo, Haruko negó mirando por donde salió.
II.
-¡Yohei! -el mismo giro a verlo, abrió los ojos como plato al ver la estela de polvo que Sakuragi hacia a sus pasos. -¡argh! Te alcance… -se apoyo en su rodillas tomando aire.
-¿Qué te pasa Hanamichi?
- Necesitó tu ayuda… ¿Sabes donde vive?
-¿Dé quien hablas?
-¡Ay no te hagas el tonto sabes de lo que te hablo!
-¡Aah! Esa chica -sonrió, guiño su ojo contento. -Vive a una calle mas arriba que Rukawa.
-¡¿Qué, Ellos vivían cerca!? -dijo sorprendido.
-Si por eso, venían juntos. Como ella es nueva aquí entenderás que es difícil acordarte los caminos si eres de otro país ¿No crees Hanamichi? -Sonrió.
-Si -bajo sus hombros seguido de su cabeza. -Quiero pedirle disculpas, no me gustaría pensar que me odiara y que deje de concurrir al instituto por mí culpa.
-No claro que no Hanamichi, veras que no estará enojada. Mira ¿por qué no le llevas una flor? -sonrió mientras pasa su brazos por el hombro llevándolo a la casa de la chica.
-Oye Yohei Mito -habló después de un rato mirando con duda, mezclado de picardía. -¿Cómo sabes donde vive?
Yohei sonríe de lado al lado, tomo de un lugar una rosa roja y se la entrego a su amigo. -Bien, te lo diré.
Sakuragi mira su puño con Horror, observando en su imaginación un poco de sangre en sus nudillo, Rukawa limpia en su boca el hilo de sangre en sus labios mirando con repulsión al pelirrojo.
-Mira lo que has hecho estúpido, no te perdonare que golpees a una mujer -el pelinegro apretó con fuerza sus puños, pero vio como salía corriendo de ahí.
-Deja lo Rukawa, deberías ir a ver esas heridas -Dijo Yohei serio. -Vayan a Shohoku, yo ya regreso -salió corriendo de lado contrario a su amigo. –"¿Dónde estará? la vi correr por aquí, adolorida así no llegaría a ningún lado. -la vio después de tanto correr llorando en un callejón limpiando la sangré. -¿Eiji?
-Ah Mito-san -limpió las lágrimas. -Les dije que estaba bien, deberías ir al Instituto. ¿Mmh? -se asustó al sentir la manos del muchacho sobre su mejilla. Miro como estaba la herida.
-Si no te curas ahora, seguirá sangrando y el dolor no pasará.
-Supongo que a esta hora en mi casa no habrá nadie -se levanto, un poco mareada por el golpe aun. Sintió como Yohei la sostenía del brazo. -Gracias.
-esta bien… disculpa a Sakuragi es un impulsivo, es un animal salvaje, no sabe como parar, se que no era su intención pegarte
-Lo sé… me metí en la pelea con Rukawa-san pero no podía dejar que ellos se pelearan así. Mas por que sea la culpable -dijo en un tono triste, decepcionado.
-No es tu culpa, esos dos son un par de tontos -se detuvieron una casa grande, la cual la puerta de madera se abrió
-Eiji-dono -la mujer se reverencio, y al ver la cara de la joven se tapó su boca. -Eiji-dono ¿Qué le sucedió?
- Tuve un problema, quise detener una pelea y salió mal -entro con Yohei al lado. -No le digas a mi Abuelo, por favor.
-Claro Señorita -corrió a traer un botiquín.
-Vaya, si que es grande esta casa -la recostó en el suelo, mirando después su alrededores.
-Mi abuelo es un empresario famoso, tiene muchos negocio por todo Japón y afuera.
-Vaya quien iba a pensar que fueras rica, teniendo posibilidades vas a Shohoku. -vio como la mujer limpiaba la herida y curaba poniendo algodón en su nariz.
-No soy rica esto es de mi abuelo, nada de aquí es mío, lo mío será cuando lo construya yo.
-Tienes razón. Eiji ¿Por qué ibas acompañada por Rukawa? -preguntó curioso.
-Abuelo conoce a Rukawa-sama, se enteró que Kaede-sama iba al mismo salón. Así que pidió que si podría acompañarme para no perderme pero era una idea de emparejarle con él
-Oh ya veo. Si escucharan sus fans te matarían por eso.
-Son unas tontas, no tengo interés en él de ningún tipo no me parece atractivo. Acepte por que no deseo desobedecer a mi abuelo. Además espero volver a mi país en algún momento -dijo melancólica.
Escucho ese tono melancólico y triste, tratando de evitar que se pusiera mal cambio de tema -¿Qué tipo de chicos te gusta? No, no es que me guste o algo por el estilo pero deseaba saber jejeje -se rasco la cabeza nervioso sonriendo mas.
La joven se puso roja al recordar y sonrió, mirando a su interlocutor. -A uno que me esta muy lejos -hizo una mueca fingiendo ser sonrisa. -Otra chica ocupa su cabeza.
-"Hanamichi" -pensó retomando esa sonrisa dulce de él. El mundo era muy chico con temas del corazón
-Así que estuve un rato y volví a clases -dijo sin importancia, acercándose a la casa de la joven.
-Vamos Yohei dime la verdad -lo codeaba compinche tratando de soncabarle la verdad que según el seria que le gustaba. -¿Te gusta, heee?
-Vamos Sakuragi, sabes que no. Sino no te llevaría a su casa.
-En eso tienes razón -acariciaba su mentón pensativo pero aun estaba en su posibilidades. Se detuvo en seco al ver la entrada de la casa, y la similitud con la casa de director Anzai era extraordinaria aunque esta era mas grande por cm. -¿Esta es su casa? -el pelicastaño asintió, dejándolo nervioso a mas no poder.
-Tranquilo Hanamichi -toco el timbre, a los minutos la señora de la otra vez abrió el portón. -Buenas tardes.
-Buenas tardes Mito-san -asintió educada. -Pasé Eiji-dono se encuentra estudiando la llamaré.
-Bien, en realidad viene acompañar a mi amigo, él venia hablar con ella
-¡¿Qué?! No me acompañarás.
-Debo a ir a trabajar y ya llego tarde -le guiño con confianza. -Vamos, se deben una charla.
-Joven por favor, acompaña me.
-Ve, ve -lo empujaba adentro. El pelirrojo trago nervioso siguiendo a la mujer, su amigo miraba mientras sonreía contento por él, solo esperaba que se diera cuenta que tenia una admiradora secreta. -Bueno a ir a trabajar -se fue.
La mujer lo encamino por jardín extenso en el que había una fuente zen, en una parte había un cantero lleno de rosas rojas, lo cual destacaba un poco mas en ese lugar, ahí entendió porque Yohei le dio la flor. Saco los zapatos entrando a una habitación la cual vio era de recibimiento; la casa era muy rustica y viendo bien eran personas de formalismo.
-Espere aquí Joven, llamare a la Señorita -se reverencio sin darle la espalda, saliendo del lugar.
El numero diez observaba con curiosidad el lugar, nunca imagino entrar en uno así, su pequeño departamento no se comparaba con ese lugar, si podría decir aquella habitación era mucho mas grande que su casa. Camino mirando para todos lados encontrando una foto singular, había una mujer joven y bella en ella, que sonreía con tanta felicidad, sus piel blanca y tersa hacia de ella una muñeca de porcelana, se parecía a Haruko.
-Es hermosa ¿No crees? -la voz dulce y calma de Eiji lo tomo de sorpresa, pego un pequeño e imperceptible salto. -Buenas Tarde Sakuragi-sama.
-Ho-Hola Eiji. Toma es para ti -entrego rápido la flor en un movimientos brusco producido por su nerviosismo.
-Gracias -la tomo con delicadeza, y con emoción miro la flor entre sus manos. -Me encanta las rosas rojas, en sí el color rojo -lo miro buscando su reacción a eso pero era su nerviosismo que tenia al entrar.
-Es muy bonita mujer jejej se parece a Haruko -rasco su nuca riendo tenso.
-Mi madre es sin duda una hermosa mujer -sonrió melancólica. -¿Te gusta mucho Haruko?
El diez se puso rojo de pena riendo feliz. -Jejejeje es muy linda, la verdad.
-Veo ¿A qué venias? -dijo seria, frunciendo el ceño en celos.
-Ah eso. Con respecto de la ultima vez que nos vimos, yo… -se quedo callado.
-Te perdonó si es lo que venias a escuchar, yo me interpuse en la pelea sabia que sucedería. Lo que no me gusta es que pelees por una boludes con Rukawa. Yo no salgo con él, no me gusta. Bien vamos al mismo salón vivimos en la misma calle. Si no he ido a la escuela es porque estado estudiando para los exámenes. Jeje -se quedo estática al sentir el abrazo fuerte del muchacho; respondió el abrazo.
-Gracias, creí que me odiabas y por eso no venias al instituto -la abrazo fuerte.
-Tonto -disfruto el abrazo como nunca. A ella le gusta a mas no poder Hanamichi Sakuragi, desde la primera vez que lo vio, no lo amaba por ser un deportista sino por lo que vio, el esforzarse cada momento para superar a su archi-enemigo Rukawa, amaba su determinación, lo amaba. Para ella esos segundo fueron eternos.
III.
Pasaron un año desde que Eiji Arudana ingresara a la preparatoria Shohoku, un año que fue de cambios para el grupo. El equipo de básquet de Shohoku estaban ya en los torneos escolares para la clasificación de las Nacionales. Este seria el ultimo año de Hanamichi Sakuragi y Kaede Rukawa, como todos su ciclo estaba yendo a su fin y esta era su ultima oportunidad para lucirse. Ambos querían dar todo antes de tomar su camino por separado, este año también sería el ultimo que Haruko Akagi tendría su lugar como mánager del equipo y que todos los protagonista estuvieran juntos.
En todos ese tiempo la chica nueva no había ido a concurrir mas a los entrenamiento como hablado con algunos de ellos, su actitud distante y poco comunicativa hicieron que se alejara mas de ellos. La única vez que se veía era en los partidos. La ex manager Ayako había caído en una desilusión al perder una gran amiga.
Todo era muy distinto.
-¡Eiji, Hola! -gritaba Yohei al ver a la chica caminando al instituto. Ese día estaba un poco atrasado, caminaba solo. Su sorpresa fue ver a Eiji que desde esa vez que acompaño a su casa no la había visto jamás.
-Hola -saludo muy formal. -¿Cómo estas?
-Bien, te has perdido no te he visto mas en los entrenamiento. Ayako se fue triste al no verte mas ahí.
-Debía estudiar mucho, empecé a trabajar y no tenia tiempo. Iba a los partidos pero no me quedaba mucho -dijo inexpresiva, esa alegría o sinceridad en su palabras se habían ido en tan pocos meses. El joven no sabía que había pasado en tan poco.
-Entiendo. Pusiste algo triste a los muchachos, mas a Sakuragi.
La chica lo miro de soslayo, su rostro serio no daba duda de alguna expresión de emociones. -No lo creó Sakuragi-san debe estar muy feliz porque Akagi-san es la manager.
"En eso tiene razón" -sonrió amable. -Oye en una semana es el partido contra Ryonan. ¿Quieres venir conmigo?
-¿Es una cita? -arqueo la ceja.
La risa estridente del muchacho se escucho. -Tomarlo como quieras -camino hasta el institución, ambos llegaban tarde.
IV.
-¡Buenas tarde! Disculpa la demora Yohei -se reverencio como siempre.
Ahí estaba la chica nueva vestida con un short oscuro, tenis como los que usaba Sakuragi y una remera musculosa roja de Shohoku, en la mano traía una campera por si refrescaba, estaba hermosa como siempre. El peli-castaño sonrió, el esfuerzo que tomaba la chica para que su amigo la notara se veía en esa vestimenta, de arriba/abajo era un llamado de alerta para el diez.
-¿Sucede algo? -su rostro duro que presentaba en el instituto había desaparecido, su voz gentil y expresión amable estaba en su rostro.
-No, es que estaba pensando que estabas muy lindo, la remera 10 te queda bien
-¡He! -se puso roja a mas no poder, agacho la cabeza con pudor. -Por mas que me haga un Tatuaje que diga "Te amo Tensai" en la frente, el nunca se fijara en mi. Ahora entiendo a Akagi Haruko con Rukawa.
-haaa. Así que sabes de los sentimientos de Haruko.
-Todo el mundo sabe sobre los sentimientos de los otros, solo Haruko, Kaede y Hanamichi son lo que no saben, mas bien ellos ignoran. Tu mismo te diste cuenta cuando estabas en mi casa. Por eso decidir alejarme, no quiero alimentar algo que no existe. Si no puedo regresar a mi país, deseo estar tranquila y feliz en este estado.
-Entiendo -tocó su hombro, regalando una sonrisa comprensible. -Si algo aprendí en estos tres años es que la vida da muchos giros. Tienes a Hanamichi como ejemplo, era un rebelde busca pleito, ahora es unos de los mejores basquetbolista.
-Espero Yohei -le regalo una sonrisa. -Eres un buen amigo. Vamos o llegaremos tarde… ¿O acaso tienes miedo que te vean con una chica? Ustedes los japoneses son muy decorosos -se río tomando la delantera.
Continuara…
[~]
Muchas gracias por leer
¡Espero sus comentarios!
Comenzado: 16/03/2019.
Terminado: 17/03/2019
