Capítulo 6: Falta de compasión
Parte 4
El silencio reinaba en la casa, ese silencio que tanto deseaba interrumpir, nunca estuvo a gusto en la soledad, pero fue esa obsesión a la compañía lo que había alejado a su esposo. Se había ido refiriendo que su matrimonio con ella no había valido la pena en comparación a todo que había tenido que aguantar a su lado. Solo Susana había sido una bocanada de aire fresco en aquella unión que lo sofocaba y por ella había vuelto y soportado a Rosana Marlowe.
Y poco a poco la vida de su esposo se fue extinguiendo, su suegra, una mujer dura que nunca la aceptó, había argumentado que su hijo había muerto de decepción terminal. Tal vez sí, o tal vez fue el menjurje que bebió en su brandy durante los últimos 6 meses que ella estuvo dispuesta a soportar sus malos tratos.
Al final, gracias a que él se había ido, pudo gozar de un poco de paz, paz que duro poco al saberse sola cuando Susana comenzó a ser más independiente.
No era la primera vez que ella se interesaba en un joven, pero sí la primera en que veía verdaderamente enamorada a su hija y por ello prometió hacer todo para que Susana fuera feliz. La joven rubia le había contado sobre sus sentimientos por Terrence Grandchester y también el dolor que sentía al saber que él tenía novia.
Rosana se fijó como meta romper el lazo que lo unía a otra joven para atarlo con grilletes de acero a su hija.
Fue fácil hablar con la casera de Terry y empezar el rumor sobre un compromiso que se formalizaría poco después del estreno de la obra. O antes si esos dos vehementes jóvenes no podían esperar para gritarle al mundo su amor.
También fue fácil convencer a los tramoyistas y acomodadores del romance de los protagonistas de la obra mientras bebía una copa con ellos, a pesar de que esos hombres se encontraban en horas de trabajo.
/o.O/
Mientras tanto, en la compañía teatral Stanford, la escena se desarrollaba sin mayores contratiempos.
Los demás personajes se alejaron dejando solos en el baile a Paris y a Julieta. Entraron Romeo y Mercutio. Romeo reparó en Julieta y ella en él. Paris se alejó.
- Deja Mercutio que vea aquel ángel celestial y sucédame tan mal como esta gente desea. Que si es fuerza que la vida… - pero en ese momento las luces que iluminaban el escenario, cayeron, el joven que interpretaba a Romeo no tuvo tiempo para reaccionar ante el inminente peligro que se colapsaría sobre su cabeza, pero la rubia, que sobre el tablado era Julieta, se percató de la amenaza y corrió lo más rápido que pudo para empujarlo.
- ¡Terry, cuidado! – el impacto contra el joven, detuvo la intensidad de su fuerza y ella no pudo escapar de la estrepitosa caída de las luces y quedó atrapada entre ellas. Sorprendiendo y asustando a todos los presentes que corrieron en su ayuda. Terry la tomó en sus brazos, preocupado ante la inconsciencia de la rubia.
- ¡Susana, Susana! – la llamó, una y otra vez - ¡SUSANA! – estaba desesperado por hacerla reaccionar.
Después de eso, todo sucedió muy rápido, pero Terry se sintió paralizado ante la situación. Una ambulancia había llegado y se llevó a Susana, Robert le aviso a la señora Marlowe y todos esperaron fuera de la sala de operaciones, la escena se repitió en la mente de Terry una y otra vez, torturándolo.
Cómo tenía tanta fuerza siendo tan pequeña pensó y la usó toda para salvarme. Susana, no mueras rogó al cielo.
No supo cuánto tiempo paso, hasta que por fin las luces de la sala donde estaba Susana se apagaron y de la puerta doble salió un doctor, aún con el tapa bocas puesto, que se quitó en cuanto Robert Hataway preguntó sobre el estado de Susana.
- Susana, no morirá – empezó el hombre, mientras veía las sonrisas y caras de alivio en las personas detrás del productor, especialmente el de un joven castaño – pero su pierna derecha… no pudimos evitarlo, hubo que amputarla.
- ¿Amputarla? – el alivio que sintió un segundos atrás no fue comparable a la desolación que lo invadió en ese momento. Escuchó los sollozos de sus compañeras y las exclamaciones de sorpresa del resto, la madre de la rubia, no pronunció palabra alguna. Susana, por protegerme, tomó mi lugar.
/o.O/
El tren dejo de moverse y se anunció la estación de Nueva York. La multitud se formó en las puertas del vagón. Y no pudo evitar sentir frío en el cuerpo, pero lo atribuyó a que el invierno ya estaba presente en aquella ciudad, reflejándose en los nubarrones que amenazaban con una tormenta. Candy no sabía a dónde ir, se abrió paso entre la gente, caminando de un lado a otro, sin encontrar un rumbo fijo. No sabía la dirección del teatro. La estación poco a poco se fue vaciando y una lluvia ligera comenzó. Tomó asiento en una banca para refugiarse, justo enfrente de ella estaba un afiche de la obra, se alegró al descubrir que tenía la dirección. Ese había sido un golpe de suerte que agradeció al cielo.
Junto a ella estaba una joven de cabellos castaños, casi pelirrojos, de mirada altiva, pero triste. La joven vio de reojo a la rubia y ésta desvió rápidamente la mirada.
- Terry… - susurró sin pensarlo.
- ¿Eres otra admiradora? – preguntó la castaña, con una sonrisa socarrona.
- No es eso – respondió Candy, bajando la mirada. Karen se permitió recorrer con la mirada a la rubia.
- No me engañas – respondió – pero lamento decirte que Terry no piensa en nadie más que en ella – la última palabra pareció escupirla con envidia y coraje.
- ¿Ella? – por toda respuesta, Karen señalo el afiche y apuntó directo a Susana.
- Hay un mito que asegura que todos los actores que interpretan Romeo y Julieta terminan casándose. - La sorpresa no se disimuló en absoluto en la pecosa cara. – Terry y Susana deben estar ensayando mucho, pasas más tiempo con tu compañera de escena que con cualquier otra mujer – Karen alzó la cabeza al cielo y cerró los ojos – si tan solo yo hubiera sido Julieta – Candy se levantó de su asiento, molesta e indignada. Decidió que era momento de tomar acción, cogió su pequeña maleta y se dirigió al teatro, era seguro que ahí lo encontraría.
No vio que un caballero se acercó a la joven castaña, ni cómo el semblante se le iluminaba, mientras caminaba rumbo al carruaje que ya la esperaba, la necesitaban urgentemente en el teatro.
Candy salió del andén y se dirigió al lugar donde estaban los coches de alquiler, la lluvia se hizo más fuerte, mojándole la cara y el cabello.
/o.O/
Terry veía a Susana recostada en la cama de su habitación de hospital. Susana, me gustaría tomar tu lugar, sería más fácil.
El castaño estaba sorprendido de forma negativa por cómo habían relegado el accidente de Susana a un segundo plano, por consideración a Robert, que tanto había impulsado la carrera de su hija, Rosana no hizo publicó el accidente, ya que eso había influenciado de forma dañina en la publicidad de la obra.
Terry no regresó a los ensayos, le avisaron que Karen Klaise sería la nueva Julieta, mientras que otros días, la obra había sido todo para él, ahora, junto a Susana semi inconsciente, no lograba concentrarse y mucho menos alejarse de la chica. Se sentía terriblemente culpable.
Llevaba 18 horas en ese hospital, pensó que lo mejor sería estirar un poco las piernas y estuvo a punto de retirarse cuando sintió una penetrante mirada.
/o.O/
Candy llegó al teatro y admiró lo imponente de las marquesinas sobre la avenida, pensó que por la noche debía disfrutarse aún más la vista.
De inmediato supo que no le abrirían la puerta principal solo con decir su nombre, así que rodeo el lugar y encontró una congregación de chicas que esperaban impacientes la salida de algún actor.
Se detuvo detrás de las chicas, una de ellas le sugirió que si conocía a alguno de los actores bastaba con tocar la puerta y el vigilante llevaría el mensaje para saber si la podían recibir.
Candy llamó, tragó saliva y le sonrió al hombre alto y con gesto severo que la miraba directo a los ojos, con un claro fastidio.
- ¿Nombre? – interrogó.
- Candice…
- No, de la persona que quiere ver – Candy torció un poco la boca.
- Terrence Granchester – el vigilante se atrevió a recorrerla con la mirada y después vio a las demás jovencitas que esperaban impacientes, y entonces recordó lo que Rosana Marlowe le había pedido a cambio de $20 dólares semanales. Y que por supuesto, no le diría nada a nadie que aquella rubia de ojos verdes por fin había aparecido para seguir cobrando.
- ¿Tiene relación con el señor Granchester?
- Somos amigos – explicó Candy, qué sentido tenía decirle que era su novia, no hubiera hecho diferencia alguna. El sujeto se aproximó a Candy, como si quisiera que solo ella escuchara lo que tenía que decir.
- Si fuera su amiga, sabría que él está en los Hamptons, preparando su fiesta de compromiso con Susana Marlowe – aquello lo dijo con marcada crueldad.
- ¡Eso no es cierto! – le gritó Candy al hombre, quien se sorprendió un poco ante la reacción de la joven.
- Puede entrar si gusta y ver que sobre el escenario están los reemplazos de Susana y Terrence. Aunque soy muy dedicados en su trabajo, se tomaron este fin de semana, volverán para la presentación privada con la prensa.
- Quiero ver – le dijo recelosa, el hombre condujo a Candy por un pasillo que daba a la parte de atrás del escenario, no pudo ver a Julieta porque estaba sobre la torre, pero el chico que estaba recitando las líneas del acto, definitivamente no era Terry. Candy contuvo las lágrimas y volvió sobre sus pasos.
No puedo creer en eso, debo confiar en Terry, esto es un malentendido se dijo a sí misma mientras salía del teatro. No supo dónde más ir, encontró en su camino una pequeña cafetería y se detuvo para descansar y recargar energías, pues de pronto se sintió desfallecer y lo atribuyó a la falta de alimento.
/o.O/
Terry miró los azulados ojos de Susana, ella tenía el rostro serio.
- Terry – lo llamó.
- Susana.
- Has estado conmigo todo este tiempo, ¿verdad? – él no respondió, ella miró sus manos – Gracias.
- Susana yo…
- En los ensayos, mi mamá me dijo que Karen me reemplaza, seguro ella está contenta. No deberías perderte los ensayos, Terry, pronto será el estreno – la voz de la rubia estaba cargada de una enorme tristeza.
Se quedaron en silencio un par de minutos, ella no lo miraba a los ojos, pero se atrevió a levantar la vista y perderse en las profundidades verdiazules del castaño.
- Ella vendrá, ¿verdad?
- ¿Eh? ¿Quién?
- Candice White – omitió el otro apellido de su rival, sintiendo que al menos así, estaban en condiciones similares de status.
- Sí, Candy vendrá pronto – confirmó el caballero, temblando ante la ironía de la situación. Ojalá yo estuviera de mejor humor.
- Supongo que habrán terminado – alzó la voz Susana, sintiéndose incapaz de seguir aguantándose lo que tenía que decir.
- ¿Qué dices? – la voz de Terry denotó desesperación.
- ¡Eres responsable de esto! Terry, tú… debes pasar el resto de la vida conmigo. ¿Entiendes Terry? – la mirada de Susana tenía una determinación inquebrantable, pese a que sus manos temblaban mientras se aferraba a la cobija que la cubría.
Desprecio y repugnancia fueron los únicos sentimientos que pudo experimentar hacia ella.
- No – dijo adusto – no puedo casarme contigo, ni quiero hacerlo.
- ¿Y crees que así nada más te librarás de mí? – Susana comenzó a llorar.
- ¿Y quieres que finja que te quiero?
- ¡Quiero que me resarzas lo que hice por ti! – sentenció furiosa. Furiosa porque sabía a qué se debía su negativa, furiosa porque ella había dado todo por él y él pretendía deshacerse de ella como si fuera una piedra en el zapato.
- Cubriré todos los gastos y planeo apoyarte económicamente – propuso, tratando de acabar con esa discusión.
- ¡No quiero eso, te quiero a ti!
- Antes de tu accidente me declaraste tu amor, pero no me dejaste responder, Susana, nada ha cambiado para mí. Amo a Candy y tú lo sabías.
- Pero ahora, me escogerás a mí.
- No voy a decidir entre tú y ella, Susana, el salvarme la vida no me convierte en tu prisionero.
- ¡Maldito! – espetó, roja de ira - ¡Me lo debes! Y en el fondo lo sabes y es por eso que no me has abandonado desde el accidente.
- Jamás seríamos felices.
- Eso lo decidiré yo.
- ¿Y estarás conforme sabiendo que es precisamente eso lo que yo haré contigo, conformarme? – objetó – siendo el premio de consolación.
- Me ames o no, me lo debes – resolvió la rubia, usando todo lo que tenía contra él.
- No te debo nada.
- ¿Tu vida te parece poco?
- ¿Y tengo que pagarte con la mía para estar a mano?
- Por supuesto, cómo crees que podré vivir ASÍ – la dulce y tierna Susana se convirtió en la más infame de las mujeres al convertir un acto tan noble en un negocio – invalida, ¿crees que un hombre se fijará en mí? ¿Quién me cuidara, o me amara, crees que algún día compartiré la cama con alguien? ¡Soy una mujer mutilada! ¡Es tu obligación!
- ¿Y vivir así te haría feliz? Sabiendo que amo a otra.
- Puedo obligarte a amarme, puedo obligarte a lo que sea.
- Y también puedes hacer que te odie con todo mi ser – gritó furioso antes de azotar la puerta.
/o.O/
Candy pagó la comida y se dirigió al otro lugar donde podía encontrarlo, su departamento.
Llegó fácilmente al edificio de clase media y espero a que alguien la atendiera en la recepción, una señora de edad madura que llevaba una escoba, la vio y le sonrió.
- Buenas tardes – saludó la señora.
- Buenas tardes, ¿podría indicarme si Terrence Granchester se encuentra?
- No, el joven Terry no vino a dormir anoche – puso su dedo en la barbilla – casi siempre llega de madrugada, pero hoy que fui a hacer la limpieza encontré todo como lo deje ayer – Candy estuvo a punto de darle las gracias, pero su interlocutora continuó hablando – de hecho tampoco he visto a Susana.
- ¿Susana? ¿Ella vive aquí?
- Oh, no, claro que no, pero casi siempre viene a ver al joven Terry y le deja el desayuno, están juntos un rato y luego ella se va al teatro, al poco rato sale él. Parece que así es como disimulan su romance de la prensa - a Candy le pareció que la señora era medio cotilla, pero dudo que fuera mentirosa.
- ¿Su romance? – el afán que mostraba la rubia despertó la alarma de la señora.
- A todo esto, ¿por qué tanto interés? ¿Es usted de la prensa?
- ¿Eh? No, no, Terry y yo somos conocidos, estaré unas horas en la ciudad y quería verlo.
- Ya veo, pues seguramente este fin de semana no volverá, recuerdo que la señora Marlowe me comentó algo sobre una fiesta de compromiso. Susana y el joven hace una pareja tan bonita – siguió la mujer mayor.
Las piernas de Candy se tambalearon, se sintió palidecer. La vista se le nublo a causa de las lágrimas que pedía a gritos salir desembocadas, pero no se permitió llorar, aún no. Quería ir a donde fuera y comprobar lo que dos personas que no la conocían y que no tenían por qué mentirle le estaban diciendo.
Terry y Susana juntos, Terry y Susana enamorados, felices, Terry y Susana burlándose de ella por ser tan estúpida y creer que un hombre como él podía amar a una mujer como ella.
No podía ser mentira, todo la conducía a la misma conclusión. Que nunca respondiera sus cartas, que aunque la noticia de su compromiso salió publicada en los diarios de todo el país el día anterior, él no había demostrado ninguna clase de reacción, peor aún, se encontraba de lo mejor en los Hamptons a punto de anunciar su compromiso con una mujer que no era ella.
/o.O/
Después de lo sucedido con Susana realmente lo único que quería hacer era descansar, olvidar lo que sucedía en sus vida, lo último que tenía en mente era ir al teatro y enfrentarse con todo lo demás. Estaba furioso, harto de que todo mundo tratará de manipularlo como si él fuera una marioneta. Pero sabía que un baño caliente y una buena noche de descanso no se compararían en absoluto al placer que le daría hacer las escenas intensas de Romeo y poder descargar la ira contenida en sus compañeros.
Estaba a pocas calles de su departamento, pero decidió virar en la siguiente calle e ir al teatro. Nada que le diera paz podría estar en esas cuatro paredes.
No cabía duda de que el destino no jugaba limpio contra él.
/o.O/
Candy pasó de la decepción al coraje. Deseando poder odiarlo tanto como lo amaba.
Sabía que las lágrimas pronto lograrían su cometido, así que se mordió los labios, apretó los ojos y con decisión se quitó el collar y el solitario que él le regalara.
- Disculpe, ¿tendrá un sobre? – la señora Mary miraba con recelo a la joven que tenía enfrente, parecía realmente triste, pero ella no sabía por qué. Asintió con la cabeza y paso detrás de escritorio de la recepción – muchas gracias – Candy busco entre sus cosas y encontró una pluma. Como si fuera una carta que fuese a mandar, escribió los datos, no iba a dejar que él supiera que ella había estado ahí – De verdad, lamento tantas molestias, sería tan amable de entregarle este sobre a Terry.
- Por supuesto.
- Muchas gracias – tomó su maleta y cuando se disponía a salir, se giró – y por favor no le diga que estuve aquí – la regordeta mujer, nuevamente asintió con un movimiento de su cabeza.
Ese día, curiosamente, Mary se iría de vacaciones por 2 semanas, sopesó la idea de dejar el sobre sobre los demás para que su reemplazo la entregará, pero, aunque no queriendo la cosa, vio lo que la jovencita había puesto ahí desconfió en dejar algo tan valioso a una persona a la que no conocía. Con paso decidido subió al departamento del castaño y dejo el sobre sobre la pequeña mesa del comedor.
Ya en la calle, Candy sintió que le dolía el pecho, su corazón latía ensordecedoramente, que pensó que todos los transeúntes la veían, molestos por el ruido que hacía.
Por fin sus lágrimas vencieron su voluntad y le quemaron las mejillas, se limpió con el dorso de la mano, pero las marcas quedaron impresas en su cara.
Candy se estaba consumiendo en la desesperación y la tristeza, por un buen rato no dejo de llorar. Se detuvo en una esquina y recargo su brazo en el poste, cayendo al suelo y dejando salir sus lágrimas y su confusión, ante la mirada curiosa de las personas.
Deseo no tener corazón, deseo vivir sin él, si eso era posible y si no lo era, con gusto estaba dispuesta a aceptar la muerte.
- Tery – lo llamo, inconsolable - ¿por qué me traicionaste?
Todo ese tiempo, lejos de él, sintió que había acariciado el cielo porque eran correspondidos sus sentimientos, pero ahora se daba cuenta de que había sido una estúpida al creerle, al permitirse sentir lo que sentía por alguien que no la amaba.
Intentó levantarse de la nieve, pero la intensidad del dolor y la desesperación la obligaron a doblarse nuevamente. Todas las fuerzas la habían abandonado y no podía dejar de llorar, ¿acaso lo haría por siempre?
¿Cómo recuperaría la fortaleza para vivir? Después de largos minutos, pudo ponerse derecha y dar pequeños pasos.
Sí, Candy, uno a la vez, ve hacía adelante, siempre hacía adelante se animó.
- Te odio, te odio – murmuró, esperando que el viento le llevará sus palabras a Terry, pero se arrepintió un segundo después. No lo odiaba, nunca podría hacerlo. Lo amaba y por eso le dolía tanto su traición. Viviría amándolo por todo lo que le quedará de vida, pero jamás lo perdonaría.
Vio a lo lejos un carro de alquiler de la que bajaban dos elegantes caballeros y corrió con todas sus fuerzas para alcanzarlo, en su camino choco con una persona, pero no se detuvo para disculparse.
Se subió antes del que el auto arrancará. Le pidió al chofer que la llevará a la estación de tren, Neil había previsto que ella tomaría el tren del día siguiente, pero la joven rubia no soportaría un minuto más en esa ciudad, tenía suficiente dinero para comprar un nuevo pasaje y volver a Chicago. Candy miró por la ventana y se perdió contemplando los copos que empezaban a cubrir la ciudad de blanco. En ningún momento volvió la vista atrás.
Continuará…
Espacio para charlar
Escribí 2 veces la escena de Terry y Susana, primero la hice como en el anime, con él escogiendo a la ojiazul, después como lo he plasmado, creo que lo que hacía dudar a Terry de alguna manera era la bipolaridad de Susana, en un momento le decía "tienes que quedarte conmigo" y al siguiente "no, mamá tiene que entender, no vuelvas y hazla feliz" Me parece que el termino es chantaje emocional, aunque, claro, como todas sabemos, funcionó, jajaja. Pero no quise manejar a ese Terry, porque qué necesidad de cargar al lastre de Susana. Y como les dije, ni un beso le va a dar y como Susana muere en el siguiente capítulo daba igual si le respondía bonito que si no lo hacía. Y debido a los comentarios que recibí sobre Susana, pues les quise dar ese gusto.
De Candy, hice la escena sí porque me parece que siempre ha sido muy crédula, le creía a los hermanos Leagan, por qué no hacerlo con dos desconocidos que no tenían razón para mentirle. Espero que haya podido expresar el dolor de Candy, aunque aún falta que llegue a Chicago y que Terry vea el anillo y la noticia del compromiso, uff, cómo será cuándo él vaya a Chicago, regresará a Nueva York con el corazón tan destrozado como el de Candy? No se pierdan el próximo capítulo de este fic que lo único que busca es entretenerlas un rato.
Pasemos a lo más bonito que puedo recibir por escribir, sus comentarios:
Yoliki, porque así es la vida, esa Elroy se empeña en buscarlo hasta por debajo de las piedras sin imaginar que estar justo en sus narices.
Miriam7, sí, Candy ya está esperado a su bebé, según mis cuentas para este momento tiene casi 12 semanas, pero aún no tiene síntomas, apenas le empiezan los mareos. En mi embarazo yo no sufrí absolutamente ningún síntoma y se me empezó a notar hasta los 5 meses, aunque a diferencia de Candy yo me enteré cuando tenía 3 semanas porque mi esposo y yo lo esperábamos con ansias, jajaja, pero esa Candy es una despistada. Y no, en el anime no la rompe, se arrepiente por haberla escondido y se la entrega a Terry.
Guest, eso sí, pero ellas siempre piensan en sus intereses y no les importa a quién dañan en el camino.
Aurora, no, Candy no se casa con nadie, después de la pérdida de su hijo y la "traición" del amor de su vida, difícilmente podría tener una relación con alguien.
Dianley, sí mira que esa tía abuela se pasa, lo bueno que Neil saco la cara por Candy y la ayudo para que fuera a Nueva York, él que iba a saber que Candy regresaría con el corazón roto.
Marina W, espero que tus preguntas se resolvieran en este capítulo.
Guest, sí, a mí también me gusto el cambio, pero en el siguiente episodio comprenderán por qué los convertí en aliados. Pues sí, seguramente el problema es la traducción, yo leí el manga en español, pero no llegue tan lejos, jajaja, como me gusta más el que es a color creo que lo leí hasta el tomo 3 o algo así, no sabría decirte que dice en esa parte con exactitud, supongo que sí es un no me desagradas, pero aquí en México se dieron muchas libertades con la traducción. Y yo estoy sacando los diálogos que necesito de ahí, así que le fui fiel a esa traducción.
Lizethr, oh, sí lo pintas así tan dramático, hasta yo me pongo triste, me alegra que volvieras a leer mi fic, muchas gracias. En este capítulo al menos le pare un poco el tren a Susana para que no ande de confianzuda, un poco de justicia para todas las que no la toleran. Espero que disfrutaras este capítulo y ya falta poco para llegar a la separación de bebé, prometo no darle una vida dura, ya será suficiente estar lejos de sus padres como para que lo pague con más sufrimiento.
Iris Adriana, qué bueno que pudiste recoger la firma, ojalá te haya gustado. Sí, Neil es sincero, prometo que no le va a clavar un cuchillo por la espalda. Y no, no la voy a casar con él. Tengo otros planes para eso. Y pues lo lamento, pero sí la hice sufrir mucho en este capítulo.
Phambe, pues sí explotará de rabia, pero siento decirte que Terry y Candy no vuelven a estar frente a frente sino hasta mucho tiempo después. De las cartas, bueno, ellos creían que nadie sabía sobre su relación, así que en teoría ellos no creen que haya alguien que desee separarlos interceptando su correo, además, con todo lo que estuvieron pasando, era comprensible que pensarán que no tenían mucho tiempo para escribirse. Terry no va a casarse con Susana, Candy no se casará con Neil, Michel va a morir (les he dejado muchas pistas de ello) y Eliza no va a enlistarse, ella va a detener a Stear para que no lo haga y no, Eliza y Albert no terminarán juntos, vamos, ni se conocen, jajaja, estoy pensando en dejarla con Stear, pero aún estoy jugando con la idea, tengo el desarrollo de los principales desde siempre, por eso con los personajes secundarios me gusta tomarme ciertas libertades que no afecten mi historia central así que esa es una posibilidad.
Y no, Edward no será adoptado por Terry ni por Susana, como ya dije, ella no llega más allá del siguiente capítulo. Espero haber resuelto la mayoría de tus preguntas.
Guest, muchas gracias por tus palabras para mi fic, me alegra que te este gustando, como ya explique, Candy ya esta embarazada, pronto lo va a descubrir. Referente a la otra observación, sí, me comentaron en mi Facebook que había otro fic basando en la misma película y con un título parecido, pero no, no me están plagiando, me parece que ese es un Albertfic que está basándose más en la película, mientras que el mío solo toma la idea central. La verdad es que al hacer una adaptación de algo que muchas personas han visto, te atienes a que haya otras versiones y eso está bien.
MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SEGUIR LEYENDO Y DEJARME SABER QUE ESTÁN AHÍ.
Nos vemos en la próxima.
19 – jul – 2017
Ceshire…
