Bueno chicos y chicas espero que les guste, es mi segundo lemon, pero espero poco a poco ir mejorando, tambien mi meta es subir 2 capitulos por semana, uno el miercoles y otro el sabado.

Recuerdos


Kikyo estaba furiosa, últimamente su poder espiritual había estado mermando, en lugar de purificar contaminaba, su corazón ya no era para nada puro, odiaba cada día mas a Kagome, la odiaba, porque ella le había robado el amor de Inuyasha.

Era una verdadera lástima que Naraku hubiese muerto, la perla había vuelto a purificarse gracias a esa maldita mocosa, en el último momento de la batalla final, la mocosa, rompió en pedazos la perla, Inuyasha y la zorra reunían los fragmentos, más en calma, pues ya no había ningún enemigo que se le comparara a Naraku.

Kikyo había descubierto que al perder la virginidad no se perdían los poderes, solo que al contaminar tu alma con un odio, pensamientos oscuros y deseos de venganza el poder de sacerdotisa cambia, en lugar de ser puros se volvían malignos, lo descubrió la noche antes de la batalla final contra el hanyō araña.

Esa noche Kagura por órdenes de Naraku la había llevado al palacio, que estaba rodeado de veneno, que al contacto con ella, se purificaba para que pudiera respirar.

-Naraku si tenías tantos deseos de verme, porque no personalmente hubieras ido por mi.

-no te confundas Kikyo, lo único que quiero es enseñarte mi más hermosa creación.

Extendió el brazo para desenvolver su pala y mostrar la perla completamente negra, tan contaminada, que Kikyo escucho, los gritos de las almas dentro de la joya.

-pero que has hecho

-muchas bajezas mi querida, muchas muertes y depravación, para que quedara más hermosa que antes, ahora el deseó que se le pida podrá cumplirse, pero traerá la destrucción de todo lo que lo rodee.

-y cuál es tu plan, si la perla te destruirá a ti.

-no yo no voy a usar la perla, si no la querida Kagome va a desear que todos sean felices, y es ahí cuando la perla la absorberá, veras mi querida sacerdotisa, Kagome es la única que puede detenerme, sus poderes son mucho más fuertes que los tuyos, creo que ya te has dado cuenta de eso no?, Hahahahaha, no pungas esa cara cariño, era de suponerse, tu naciste de un acto ruin y te mantienes con las almas que tus serpientes cazan, por el momento los poderes de Kagome están dormidos por falta de entrenamiento, así que es momento, de ponerle un alto.

-y que ganas haciendo tanto show Naraku, si tanto te molesta por que no matarla y ya.

-eh aquí el asunto, no quiero matarla, quiero que ella pierda toda la esperanza, y es ahí cuando interfiere yo, cuando ella este suplicando que se detenga la agonía, yo le daré una opción, ella me entregara su corazón puro claro está, y yo poder manejarlo, imagínate tener a la sacerdotisa más poderosa a mi mando, nadie podrá destruirme.

-solo para eso me llamabas?

-no, no, como veras todavía te deseó, la parte de Onigumo que me queda desea, y no puedo darme el lujo de manchar el cuerpo de Kagome, así que he decidido darme este gusto, eres una muñeca así que no sentirás nada.

Avanzó hacia ella malignamente, pero se sorprendió que la sacerdotisa lo mirara con una pequeña chispa de deseó en sus fríos ojos, lo excitó que ella misma desatara su hakama y que la dejara caer, mostrando su delgado y pálido cuerpo ante la mirada maligna de él, que sin pensarlo la acerco a su cuerpo, besando su delicado cuello, inhalando el aroma a barro y muere, eso hiso que su miembro se endureciera más, no por nada él era un sádico y ese olor a muerte le fascinaba, con sus manos recorrió la piel de la espalda, llegando hasta sus nalgas, acariciándolas y dejando pequeños surcos de sangre.

-ahhh

Un pequeño gemido por parte de ella fue suficiente, para que el hanyō mandara al carajo su concentración, la tumbo hay mismo en el suelo, poniéndose de rodillas, mientras que jugaba con los pezones rosados de la sacerdotisa, sabiendo que eso a ella le gustaba, puesto que se endurecían con cada toque de ese malvado ser.

Naraku se irguió completamente, arrancándose las ropas y casi de inmediato Kikyo se arrodillo enfrente del gran miembro de él, y poco, a poco, empezó a darle pequeñas lamidas, hasta que se animó a meterlo hasta el fondo de su garganta, movía la lengua mientras que con sus delgadas manos acariciaba los testículos de él, arrancándole varios suspiros de placer.

No soportando más, la levanto y coloco al borde de la ventana de ese templo, que era parte del palacio, Kikyo se sujetó fuerte del marco de madera, mientras le daba la espalda a su amante, quien levantando la pierna derecha de ella la penetro de una sola estocada, sintiendo la estreches de ella y oliendo la sangre que salía entre las piernas signo claro de que ya no era virgen, se movía frenéticamente entrando y saliendo de ella, mientras que su miembro se endurecía más, en cada quejido de placer

La enderezó poniéndola sobre el en el suelo, mientras que ella se movía de arriba hacia abajo, haciendo que sus pequeños pechos brincaran. De un movimiento la dejo debajo de él, levantándole las dos piernas, mientras que ella elevaba sus caderas, para encontrar las de el, en cada estocada sentía, que se le iban a escapar las almas que la mantenían viva, si desde un principio hubiera sabido de esta sensación, se hubiera entregado a Inuyasha hace mucho tiempo, se preguntaba si Inuyasha era así de grande que Naraku, lo más seguro que si pues él también era un hanyō.

Sintió un hormigueo en su vientre, que cruzaba toda su espalda, al mismo tiempo que la cara de Naraku se contorsionaba en una mueca de placer, y en ese momento los dos terminaron. Naraku todavía adentro de ella sonrió con la satisfacción en su rostro, tumbándose a un lado.

-par ser virgen sabes que hacer

-soy una sacerdotisa, se supone que tengo que conocer el funcionamiento del cuerpo, para ayudar a los humanos.

- no creo que ya lo seas cariño. perdiste tu pureza.

Enarcando su delicada ceja dejo que su poder fluyera y quemara el hombro de Naraku, mostrándole una pequeña sonrisa, mientras se levantaba y recogía sus ropas.

-no lo creo, pero Inuyasha y todos los que te odian están muy cerca, será una gran batalla Naraku y si ganas, déjame llevarme a Inuyasha al infierno

-ya veremos eso Kikyo, ya lo veremos.

La batalla fue despiadada, Kikyo no intervino, solo observo esperando su momento para poder llevarse el alma de Inuyasha, pero en el momento que Naraku capturo a Kagome ella pudo purificar la perla, siendo rescatada por Sesshomaru quien corto el tentáculo de Naraku que la mantenía cautiva, y protegiéndola de la caída, era extraño ver a Sesshomaru desviando cualquier ataque que fuera dirigido a esa mujer, y su Inuyasha fue tan fiero e igual de repulsivo protegiéndola, en el último ataque, colmillo de acero, colmillo sagrado y la flecha purificadora de Kagome acabaron por fin con Naraku y la perla volvió a fragmentarse

El corazón de Naraku fue expuesto gracias a que Kagura en su último momento lo robo para la pelea. por fin todo había acabado, Inuyasha estaba muy herido, pero sobreviviría, Kagome misma, su costado izquierdo desgarrado, el monje estaba débil pero su agujero negro detenido, lo podria conservar sin que fuera un peligro para su vida. Sango y Kohaku por fin reunidos, su vida había sido salvada gracias a la purificación y cuidados de Kagome, el gran Sesshomaru herido solo del hombro izquierdo al proteger a Kagome del último ataque desesperado de Naraku hacia ella en un último intento de encerrarla en la perla.

Su mente regreso al presente tenía que actuar rápido, Inuyasha ya la había rechazado por esa mocosa inuit y cada noche necesitaba más almas para mantenerse en este mundo, su tiempo se estaba acabando.