Hola a todos de vuelta! Como prometí, hoy les traigo un nuevo capítulo de mi primer fic, como verán ya a partir de aquí empieza a cambiar la historia con el manga original, así que espero que les guste!
Capitulo II: El Reencuentro
Ya habían pasado 4 años desde que el rubio, Uzumaki Naruto, y su sensei, el Gamma Sannin Jiraiya, se habían marchado de la villa a entrenar para que Naruto obtenga un nivel adecuado para enfrentarse a Akatsuki y para poder traer nuevamente a Uchiha Sasuke a la villa. En konohagakure, se sentía la ausencia del Shinobi rubio e hiperactivo, ya que todo estaba más tranquilo y eso aburría a todos. Los de la generación de Naruto, además de sus senseis y la Hokage, extrañaban mucho al rubio, más que nada una chica pelirrosa, ya que Naruto era su mejor amigo y además, en estos últimos años había nacido un nuevo sentimiento hacia el rubio, ya que ella se había enamorado de Naruto y finalmente había aceptado sus sentimientos, por lo que esperaba impacientemente la vuelta del rubio para ver que tan fuerte y guapo se había vuelto. Luego los demás seguían iguales, todos eran Jounin muy respetados y Konohamaru, el pequeño que era como el hermano menor del Uzumaki, se había vuelto uno de los mejores Chunnin de la aldea.
Mientras tanto, dentro de una cueva alejada a muchos kilómetros de lo conocido, se hallaban dos individuos hablando inmersos en la oscuridad.
- Finalmente Sasuke-kun ya está listo para ser mi propio cuerpo - Susurró una tenebrosa voz en medio de la cueva.
- Le aconsejo que no se confíe Orochimaru-sama, ya que Sasuke se ha vuelto muy poderoso, no debería subestimarlo… - Comentó una persona con lentes y con el pelo amarrado con una coleta.
- Tranquilízate… Kabuto, recuerda con quien estás hablando, yo el gran Hebi-Sannin Orochimaru, no dejare que me mate un chiquillo – Respondió el Sannin riendo maléficamente - Pronto obtendré el tan deseado Sharingan y con ello… ¡Finalmente destruiré completamente Konohagakure!- Exclamó maniáticamente mientras sonreía observando a su discípulo.
Al mismo tiempo, regresando a Konoha, dos jóvenes kunoichis se encontraban caminando por el centro de la aldea hacía la Torre Hokage mientras conversaban alegremente.
- Ahh... Vamos frentona, debes salir a conocer chicos, ¡Eres la única de nuestra generación que no tiene novio!- Exclamó una chica rubia de ojos azules.
- Ya te dije que no Ino, no puedo… Sabes lo que siento por Naruto, con él es el único con quien saldría - Respondió la pelirrosa de ojos jade algo ruborizada.
- Ahhh... Sakurita, tienes que entender que hace cuatro años que no sabes nada de él… Quizás ya está casado, tiene hijos, o es mas quizás el ya haya... - Planeaba terminar la frase hasta que la pelirrosa, con semblante de pocos amigos, la interrumpió.
- No te atrevas a terminar esa frase Ino... o te las veras con mi puño ¿¡Quedó claro!? - Exclamó, mientras le mostraba su puño cerrado a su amiga, causándole terror, ya que era totalmente consciente de la fuerza sobrehumana de la Haruno.
- Hai... Sakura-sama, disculpé... bueno mejor me voy ya al hospital, ¡Adiós!- Se despidió, temiendo por su vida para luego desaparecer en una nube de humo.
- Tsssk... Ino me pone los pelos de punta – Se decía a sí misma la Haruno mientras suspiraba- Mejor seguiré mi camino para ver a Tsunade-sama, quizás tenga algún trabajo para que pueda distraerme…
Y así, la pelirrosa, siguió con su camino, mientras que no podía dejar de pensar en la conversación anterior, ya que realmente le angustiaba la idea de que Naruto se haya enamorado de alguien más… Sabía que seguramente se había vuelto muy fuerte, por lo que no le faltarían pretendientes… Por lo tanto, estaba completamente decidida a demostrarle sus sentimientos cuando él regresara. Al poco tiempo y aún sumida en sus pensamientos, llegó a la Torre Hokage donde la esperaba su sensei…
- ¡Tsunade-sama, Tsunade-sama!- Exclamó una chica de pelo moreno intentando despertar a la Hokage.
- ¡Shizune! Espero que me hayas despertado para algún asunto que sea de vida o muerte o sino…- sonándose los nudillos- ¡Tú serás la que este entre la vida y la muerte! - Gritó la Hokage enfurecida al despertarse.
- Tranquila, tranquila, no es de vida o muerte pero seguro que le va a importar… - Susurró para luego darle el informe de los ingresos de personas a la aldea.
- ¡No puede ser! Han vuelto… - Musitó mostrando una gran sonrisa- ¡Sakura! ¡Sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas!- Exclamó observando la puerta de su oficina, por la que luego ingresó la pelirrosa algo temerosa.
- Lo siento Tsunade- Sensei, pero quería preguntarle si no tenía alguna misión para mí… - Susurró la Haruno muy nerviosa, con algo de miedo por la reacción anterior de su maestra.
- Mmm... No, hoy te dejare el día libre – Respondió la Hokage con una sonrisa, observando pícaramente a su alumna.
- Gracias Tsunade-sensei… – Respondió la pelirrosa con algo de pesadez, ya que realmente quería hacer algo para despejar su mente.
- Por cierto, ve y échale un vistazo a la aldea, seguro que encontraras algo interesante... – Musitó la Sannin, guiñando uno de sus ojos a la pelirrosa, quien no entendió a que se refería.
- Mmm... Claro, como usted diga… Pero ¿Para qué?- Preguntó extrañada por la actitud de la Hokage.
- Tú solo ve - Respondió, mientras comenzaba a leer algunos de los documentos que tenía sobre su escritorio.
- ¡Hai! – Asintió la Haruno para luego retirarse del lugar, mientras que tanto Tsunade como Shizune la observaban con una sonrisa.
Mientras tanto, en medio de la aldea, se encontraban caminando tres hombres y una mujer, uno era alto de aproximadamente 1,90cm, de una edad de cincuenta y cinco años, con el pelo blanco sostenido con una coleta, este traía un gran pergamino en su espalda. Otro, era rubio de ojos azules, tenía tres marcas zorrunas en cada mejilla, media aproximadamente 1,85cm, el joven aparentaba contar con unos diecisiete años de edad, llevaba una gabardina roja con llamas negras en la parte inferior de esta y su banda de Konoha en la frente, junto con un pergamino en su espalda. El hombre restante tenía su piel más oscura que el resto y tanto su barba como su cabello eran rubios, era muy alto ya que medía 1.98cm y parecía tener unos treinta años, además llevaba ocho espadas en su espalda y un cinturón en su cintura que aparentaba ser un tentáculo, este caminaba de la mano con la mujer del grupo, quien era rubia de cabello largo, media 1.78cm y tenía unos veintiséis años, llevaba una remera negra con un chaleco violeta encima y un pantalón negro.
- Jiraiya-sensei la aldea no ha cambiado en nada- Susurró el rubio de ojos azules con una gran sonrisa.
- ¡Tienes razón Naruto! -Asintió el peliblanco divertido por la actitud de su alumno.
- ¡Que recuerdos!- Suspiró con nostalgia- Huh... Mira sensei, han puesto el rostro de la vieja en la montaña... - Mencionó el rubio, señalando la montaña de los rostros Hokage.
- Era de esperarse... Después de todo es la Hokage, baka - Suspiró el Sannin, con resignación ante la idiotez del rubio.
- Tienes razón - Admitió el rubio, riéndose junto con las demás personas, ya que todos conocían la inocencia del Uzumaki.
Mientras tanto, a unos pocos metros, se encontraba Sakura caminando por la aldea sumida en sus pensamientos debido a lo que le había dicho la Hokage.
- ¿Qué querrá que mire Tsunade-sensei? – Se preguntaba a sí misma, mientras seguía caminando - Además se le veía muy alegre, quizás volvió a tomar sake…- Ante esos pensamientos, se percató del grupo de personas que se estaban riendo - ¿Quiénes serán ellos?... Nunca los había visto por la aldea – Pensaba mientras observaba a la kunoichi rubia y al shinobi de tez morocha, sin percatarse de la presencia de los dos shinobis restantes.
- ¿Sa...Sa...kura- chan?- Susurró el rubio conteniendo la hemorragia nasal, ya que la pelirrosa no solo había cambiado sus sentimientos en los cuatro años de ausencia del rubio.
- ¿Uh?... ¿Na...Na...ruto?- Musitó completamente sonrojada al percatarse de la presencia del Uzumaki.
- Sa...Sakura-chan… ¿Cómo has estado?- Preguntó sonrojado y con una gran sonrisa.
- Muy bien, Naruto ¿Y tú?- Contestó, sonrojándose al máximo y devolviendo la sonrisa.
- También, muy bien, cansado del viaje, pero feliz de volver... – Respondió, revolviendo sus cabellos debido al nerviosismo que tenía.
- Claro, como si tú fueras el único, baka… - Agregó la kunoichi rubia sonriendo y abrazando al Jinchuuriki por su cuello, causando algo de celos en la pelirrosa.
- Mira Sakura-chan, ella es Yugito Nii, y aquel de allá- señalando al hombre alto que estaba al lado de Yugito - es Killer Bee, ambos son unos amigos que conocimos en nuestro viaje y decidieron regresar con nosotros aquí... – Comentó Naruto con una gran sonrisa.
- Un gusto Sakura-san, Naruto nee-san nos ha hablado mucho sobre ti… - Saludó la rubia, haciendo sonrojar a ambos jóvenes.
- Lo mismo digo Sakura-san, es un gusto conocerte, veo que lo que decía Naruto sobre ti era toda la verdad… - Susurró Bee, sonriendo y haciendo que los adolescentes se sonrojaran aun más.
- El gusto es mío Yugito-san, Killer Bee-san- Saludó haciendo una reverencia.
- Bueno chicos, basta de presentaciones, recuerden que tenemos que ir a ver a Tsunade, hace mucho que no veo sus… - Musitó el Sannin, moviendo sus dedos de forma pervertida.
- ¡Viejo Pervertido! Nunca cambiará… – Pensaban para sí mismos Yugito y Naruto.
- ¿Tan grandes serán? – Se preguntaba a sí mismo Bee, comenzando a babear un poco...
- Otro pervertido – Pensó para sí mismo el rubio tapándose su rostro mientras observaba la reacción de Bee…
- ¡Baka! ¿¡En que estas pensando!? ¿Acaso quieres que me enoje? - Preguntó la rubia totalmente furiosa a su novio.
En ese momento Killer Bee, Jiraiya y Naruto sintieron el verdadero terror, ya que los tres conocían lo temerosa que podía llegar a ser Yugito cuando se enojaba...
- ¡No, por favor mi amor tu sabes que solo tengo ojos para ti! - Suplicó Bee, llorando por el miedo…
- ¡Yo también te amo!- Respondió la rubia calmándose de repente y abrazando con cariño a Bee, mientras que los tres shinobis suspiraban al unisonó, secándose las gotas de sudor que corrían por sus frentes.
Sakura contemplaba toda la escena con tres gotas de sudor cayéndoles por la nuca, aunque también intentaba contener su risa. Esos dos le habían caído bien, parecían ser buenas personas, además de que le hacía muy feliz el rostro alegre de su compañero de equipo. Luego de aquello, todos juntos se dirigieron al despacho de Tsunade. Al llegar el rubio procedió a golpear la puerta de la oficina, ya que recordaba que si no lo hacía recibiría la bienvenida con un escritoriazo en su rostro por parte de la Hokage.
- ¡Adelante! - Contesto la Hokage.
- ¡Tsunade oba-chan! - dándole un abrazo - ¡Cuánto tiempo... te extrañe mucho!- Susurró el rubio a quien consideraba realmente como de su familia.
- ¡Yo también Naruto! – Respondió la rubia correspondiendo el abrazo - Todo ha estado muy aburrido aquí sin ti… - Comentó la Hokage, con una gran sonrisa.
- ¡Ya volví, así que se acabó la tranquilidad oba-chan! - Exclamó el rubio, con una gran sonrisa, causando la risa de todos los presentes - Mira Tsunade oba-chan, te presento, ellos son Yugito Nii, y Killer Bee... – Susurró, haciendo que los nombrados dieran un paso al frente ante la Hokage.
- Un placer Hokage-sama - Dijeron los dos mencionados, haciendo una reverencia en muestra de respeto.
- El placer es mío - Contestó la Sannin sin dejar de sonreír.
- Bueno creo que ya nos saludamos, ahora a hablar del entrenamiento – Susurró cambiando su mirada a una seria - ¿El entrenamiento ha dado sus frutos? – Preguntó observando fijamente a Jiraiya.
- Claro Tsunade, ¿Qué esperabas?... Ahora no dudo en decir que él es hasta más fuerte que yo, seguramente ya es el Shinobi más poderoso de Konoha – Respondió con una gran sonrisa, orgulloso de su alumno, mientras golpeaba el hombro del rubio.
- Nee… Jiraiya-sensei, ya te lo he dicho, me falta lo más importante para ser el más fuerte – Comentó el jinchuuriki, llamando la atención de todos.
- ¿Qué es lo que te falta Naruto? - Preguntó la Hokage intrigada.
- Experiencia... - Respondió con una sonrisa, sorprendiendo a Tsunade, Shizune y Sakura por aquella respuesta.
- Vaya, veo que además de volverte fuerte has madurado Naruto, me alegra mucho – Contestó la rubia, sorprendida por la actitud del shinobi... - Bien, quiero ver los resultados de tu entrenamiento, ¿Qué te parece si te tomo unos exámenes? – Preguntó la Sannin.
- ¡Claro! – Asintió el Uzumaki.
- Entonces mañana ven aquí a primera hora, se te tomara un examen escrito y luego pelearas contra un Chunnin, si lo vences te ascenderé a ese rango, después pelearas contra dos Jounins y si ganas te ascenderé a Jounin, ¿Aceptas?- Explicó y preguntó la líder de la aldea, con una sonrisa confiada, ya que sabía de antemano la respuesta que le daría el Uzumaki.
- Claro que acepto Tsunade, así estaré a un paso más cerca de mi sueño y del de mis padres - Respondió el rubio con una gran sonrisa, llamando la atención de la Hokage.
- Jiraiya... ¿Le hablaste sobre quienes fueron sus padres? – Preguntó la rubia con seriedad.
- Pues claro ¿Acaso pretendías que me quedara callado? Sabes que yo siempre estuve en contra de ocultarle su pasado… - Contestó el Sannin con una gran sonrisa.
- Si, tienes razón- Agregó la rubia sonriendo - Entonces esto te pertenece Naruto... – Comentó, para luego sacar unas llaves de su escritorio y entregárselas.
- Mmm... ¿Qué es esto? - Pregunto el rubio con cara de no entender absolutamente nada, provocando que todos se golpearan el rostro debido a su idiotez.
- Baka, son las llaves de la casa de tus padres, todo el dinero y lo que está adentro te pertenece… - Respondió la Hokage, con una sonrisa y un tic en una de sus cejar provocado por lo lento que era aquel que consideraba como su nieto.
- Increíble... - Susurró el rubio asombrado, mientras observaba las llaves que le habían entregado.
- Bien, nos vemos mañana Naruto, no te olvides aquí a primera hora y no llegues tarde o sino... – Susurró la rubia con una sonrisa.
- ¿O sino? - Pregunto el jinchuuriki intrigado.
- Desearas no haber vuelto a la villa... – Respondió con una sonrisa sarcástica la Sannin, manteniendo un semblante amenazante.
- Hai – Asintió el Uzumaki, sudando con un gran miedo.
Y así, todos se marcharon del despacho excepto Jiraiya, quien solo quedo junto con Tsunade y Shizune. Al retirarse todos, tanto la Hokage como el Sannin se observaron seriamente, la Hokage se sentó en su asiento y Jiraiya tomó asiento en frente de ella, mientras la asistente de la Hokage les servía Sake a ambos.
- Veo que quieres contarme algo Jiraiya - Comentó la rubia, cruzando sus brazos sin dejar de observar al peliblanco.
- Tengo mucho que contarte Tsunade, tengo mucha información sobre Akatsuki y Orochimaru - Respondió el Sannin, con un semblante serio mientras era observado por su compañera – Akatsuki está buscando a todos los jinchuurikis, y como tú debes saber, en la Villa actualmente hay tres… - Musitó, mientras bebía el Sake, sorprendiendo a Shizune ante tal revelación, no así a la Hokage.
- Naruto, Yugito y Killer Bee, ¿Verdad?- Preguntó la Hokage, imitando a su compañero bebiendo aquella bebida.
- Exacto - Respondió el peliblanco, dándole la razón.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? – Interrogó Tsunade, sin dejar su seriedad de lado.
- Claro, dime – Asintió el Sannin, sabiendo para donde iba aquella conversación.
- ¿Por qué trajiste a Yugito y a Killer Bee a Konoha? - Preguntó la rubia, mientras daba otro sorbo del Sake.
- Imaginaba que preguntarías eso, verás… -Respondió el peliblanco luego de dejar de beber de su copa para comenzar a contar la historia de lo que había ocurrido en su viaje de entrenamiento junto a Naruto...
Hasta acá llegamos por hoy! En el próximo capítulo se comenzará a explicar mejor que fue lo que ocurrió en el viaje de Jiraiya y Naruto! Espero que les haya gustado, intentaré subir el próximo pronto, espero sus reviews con sus críticas u opiniones! Saludos a todos y hasta la próxima!
