Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Ok, aquí la actualización, recuerden que este es un fic a pedido, una comisión y que esta historia se escribe en conjunto con mi hermana del alma YAOI´BLYFF, pasen por su perfil en FF.
Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a su creador Hajime Isayama, el contexto fue sugerido por un AU que él dibujó, la idea general es de una comisión que solicitaron, el resto es propia imaginación de Yaoi´Blyff y mía.
Advertencias: palabras altisonantes, lenguaje vulgar, nada más.
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"Es bueno tener una competencia válida.
Te empuja a hacerlo mejor."
Gianni Versace
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Los días fueron pasando, y el vínculo entre Historia y Levi no hacía más que crecer.
Siempre que podía, el conserje la invitaba a comer algo en el salón de maestros con él. Muchas de esas veces ella iba, pero siempre con algo de pena de sentir que le robaba su almuerzo.
Una mañana, todavía lo suficientemente temprano como para que llegasen todos los alumnos, Levi se la encontró en el pasillo. Ella tenía puesto una minifalda y una musculosa ajustada. Lejos de gustarle, se preocupó, pues podía ver sus costillas a través de la tela, y sus piernas estaban demasiado delgadas.
—Oye, ten —le dijo sin darle tiempo a saludarse. Era un mix de arroz con carne y verduras en un tupper. Historia le dio las gracias pero lo rechazó.
Levi la miró mal.
—No puedo comer esto. Estoy en una dieta que me hace adelgazar bastante, pero me estoy cuidado bien... quiero decir, tengo energía de sobra.
Encorvando una ceja le volvió a entregar el tupper, no iba a aceptar un no por respuesta.
—Es arroz y verduras, Historia, no hot dogs. Créeme que esto aportará a lo que sea que estés haciendo, es sano y no tiene grasas —Levi trataba de ser sutil, pero su sarcasmo relucía de tanto en tanto. No quería ser despiadado o muy directo, aunque a la vez no podía dejar que la chica se desvaneciera de lo delgada que estaba. Sabía que tenía algún problema, y quería ayudar, como pudiera.
—Además, lo preparé para ti —mintió—, me vas a ofender si no lo comes.
A Historia no le quedó más opción que aceptar.
—Está bien, pero lo compartiremos, porque es demasiado.
Levi no le respondió, siguió su camino, ya que cada vez faltaba menos para que el resto de los mocosos llegase.
La primera clase pasó lenta. Historia no veía la hora de salir de ahí. Si no hubiera sido por Ymir, que la mantuvo entretenida pasándole notas divertidas, se hubiera dormido.
Durante la segunda clase tuvo tiempo de ir al baño y deambular un rato, ya que el profesor no había podido llegar por problemas personales.
La clase se resumió a sacarse a Reiner de encima y hablar con Ymir. Y a soportar a Eren, quien parecía no entender sutilezas, como las miradas de fastidio que Historia le mandaba cada vez que el chico hacía algún comentario desagradable. Había aprendido que Eren era un soberbio niño de bien, y eso era realmente insoportable.
Mientras, Eren hablaba del nuevo videojuego que su padre le había traído de EEUU, y sus compañeros estaban a su alrededor como abejas en un panal. Historia decidió eludir la realidad, como hacía normalmente, y sus pensamientos se fueron a Levi de nuevo. Estaba conmovida, era la primera vez que alguien se preocupaba tanto por ella, porque se daba cuenta de que no le había creído eso de que estaba a dieta: por un lado le daba vergüenza, pero por otro alegría.
Lo bueno es que el resto de la hora pasó rapidísimo e Historia quiso escabullirse para almorzar con el conserje, como se le estaba haciendo costumbre, el problema era que Ymir le reclamó que últimamente la estaba dejando de lado, y le dijo que hoy no podía decirle que no. Suspiró sintiéndose dividida, su amiga tenía razón, así que decidió que si comía rápido con ella, podría ir con él más tarde. Se fueron a la cafetería como era habitual, le sorprendió no ver a Eren allí, que se había convertido en toda una celebridad y andaba con un séquito de personas de un lado al otro. Por otro lado, Mikasa y Armin estaban juntos en una mesa conversando tranquilos.
—¿Y esa comida? —le dijo Ymir atrayendo su atención.
—Ah, esto, bueno, eh, me lo... me lo regalaron.
—¿Quién? —preguntó con mirada fría, mientras sacaba su lonchera donde había traído hamburguesas con queso para la dos.
Historia tragó en seco, ¿qué haría? No estaba preparada para ese interrogatorio, y no podía mentir diciendo que ella lo había traído de su casa porque ya había admitido que alguien se lo había dado. Era imposible mentirle a Ymir. Por lo que suspiró y le confesó la verdad.
—Me lo dió el conserje.
La pecosa la miró por varios segundos en silencio, Historia se encogió de hombros.
—Ah, entonces era cierto eso de que te hiciste amiga de ese tipo —soltó con evidente molestia.
—Bueno, es un hombre agradable, nos gusta el mismo escritor —trató de justificar sin mucho éxito.
Ymir miró de reojo la vianda que le había dado Levi a su amiga, estaba muy bien preparado, parecía meticuloso, y nadie hacía un favor sin esperar algo en retorno. Agarró su hamburguesa y masticó enojada.
—¿Y qué le das a cambio de un poco de comida?
Historia la miró desconcertada, ¿a cambio?
—No sé qué te estás imaginando, Ymir. Yo no le pedí esto, él solo se ofreció amablemente.
—Amablemente una mierda, ese tipo te debe querer hacer algo, estoy segura, igual que el conserje anterior, que era un pervertido.
Historia se puso furiosa, su amiga estaba entendiendo todo mal, ¡Levi no era así!
—Parece como si no me conocieras, Ymir, ¿te parece que yo me dejaría hacer cosas por un plato de comida? ¿Sabes? Mejor me voy, no puedo creer que tengas una idea tan baja de mí.
Agarró el tupper y con las lágrimas a punto de brotarle de los ojos se volvió por el pasillo. No era cierto, Levi no era así, está bien que lo conocía hacía pocos días, pero algo dentro, su propio instinto, le decía que era una buena persona. Al menos no la estaba mirando como un pedazo de carne para ser devorado, ella conocía esas miradas, y no sentía esa urgencia de huir o esconderse cuando los ojos de Levi se dirigían a su figura. Él era diferente.
Abrazó el tupper contra su estómago, pero cuando llegó al salón de maestros se topó con la imagen de Eren sentado frente a Levi, y ambos mantenían una charla muy entretenida. ¿Qué hacía Eren allí? ¿Por qué sonreía de esa manera? ¿Qué estaba pasando?
Sin darle tiempo a ninguno de los dos de que la vieran, se fue hasta el aula. Dejó la comida en su pupitre y corrió hasta el baño. Una vez adentro, se encerró en uno de los cubículos.
Estaba exagerando. Ymir estaba exagerando, y ella estaba… ella también estaba exagerando.
Ymir también le convidaba de su comida, ¿eso significaba que ella también quería algo a cambio? No, así que lo mismo podía pasar con Levi. Levi era amable. Y lo de Eren... bueno, eso sólo probaba su punto. Levi era un hombre amable con todos, no quería nada de ella, sólo su amistad, y eso estaba bien.
Salió, se lavó la cara sin tocar mucho su rímel y trató de recomponerse.
Se veía desastrosa, y no sólo por lo rojo de sus ojos, sino por lo delgada que estaba. Levi tenía razón. Sus huesos sobresalían más de lo usual.
La puerta del baño hizo que se sobresaltara, y al hacerlo, notó que se trataba de Ymir.
—Oye, lo siento. Sólo... eres importante para mí, ¿sí?, y me preocupo por ti. Es todo.
Historia asintió y se le acercó para abrazarla. Si bien no estaba de acuerdo con la elección de palabras de su amiga, la entendía. Tenía motivos para sospechar de todos, más del conserje nuevo, a quien no conocía.
—Levi no es así. Sólo es amable. De hecho, lo vi con Eren recién, estaban hablando como si nada.
Ymir hizo un gesto que Historia no se molestó en descifrar.
—Mejor volvamos antes de que acabe el receso.
Salieron del baño e Historia fue hasta el aula para agarrar la comida. Comieron en el bufete y cuando sonó la campana, volvieron. El ánimo de Historia no era el mejor, pero trató de no estar triste, no tenía verdaderos motivos. Hasta que vio entrar a Eren al aula. Tarde.
—Perdón —se excusó con una sonrisa enorme—. No me di cuenta de la hora.
—Jaeger, cuando suena la campana, se vuelve a clases. A menos que seas sordo, entonces no entiendo qué pudo retrasarte.
—Ya dije que lo sentía. No va a volver a pasar —respondió todavía sonriendo y se sentó. Historia trató de no hacerse ideas raras, pero fue imposible no escuchar a Eren murmurarle a Armin.
—No me importa que sea conserje. A Levi sí me lo follo.
—¿Quiere dar la clase también? —interrogó la profesora, ya sin tanta amabilidad.
—Perdóóón.
La clase siguió, aunque la rubia no puso concentrarse. En lo único que pensaba era en Levi y Eren, almorzando juntos. Sintió un malestar en el estómago, pero esta vez no era por hambre. Pidió un momento para ir al baño, y su profesora debió verla mal en verdad, ya que hacía minutos había vuelto del receso en donde pudo tranquilamente usar el baño.
En el camino se topó con Levi, y sus ganas de hablarle le ganaron. Quería recriminarle el haber pasado ese tiempo con Eren, pero la verdad es que no tenía derecho. Así que optó por otra cosa.
—Gracias por la comida. Estaba rica. Después de lavar el tupper te lo devuelvo.
—Es bueno saber que comiste algo, me alegra que te haya gustado.
Y silencio.
—¿Estás bien?
—Sí. Cansada. Es todo.
Levi no le creyó, pero tampoco le siguió el juego de preguntas.
—Bueno, nos vemos —le soltó de mala gana, hasta ofendida, antes de seguir camino.
Levi volvió a sus quehaceres, todavía le quedaba limpiar el salón de Química, cosa que detestaba porque la loca de la profesora Zoe siempre terminaba arruinando algo o teñía las mesas con sus mezclas raras y él tenía que refregar como poseso.
Se quedó pensando en lo raros que eran los adolescentes de ahora, de hecho, pensar eso lo hizo sentir un viejo de mierda, aunque apenas tuviera 26 años. Sin duda alguna, algo de carisma todavía conservaba, ya que los chicos de ese colegio parecían encontrarlo interesante. Algo les llamaba la atención de él por lo visto, y eran bastantes alumnos. Bueno, tampoco "bastantes", pero convengamos que Levi no era muy social, así que dos jóvenes era mucho para tan pocos días de haberse conocido.
Sin embargo había sido refrescante, nuevo. Historia, esa linda pequeña que leía libros complejos y que por lo visto tenía problemas para poder alimentarse, y Eren que tenía tanta energía y pasión en sus palabras, en lo que hacía. Le daba ganas de volver a ser un adolescente de nuevo, sobre todo porque en ese tiempo su madre todavía estaba en casa.
Llegó al salón de Química, y, tal y como había anticipado, había colores por todos lados, a saber con qué nuevo invento andaba esa persona. Se puso los guantes por precaución y comenzó su labor. Si bien no era el mejor trabajo del mundo, lo hacía con alegría, le gustaba limpiar. No era su cosa favorita, pero al menos no era algo que le desagradara, cosa que le bastaba.
Se preguntó por qué motivo Historia parecía molesta con él, si todavía había sacrificado su almuerzo por ella, pero, bueno, lo resumió a que eran actitudes típicas de adolescentes. A decir verdad, estaba preocupado, era propio de su naturaleza ese instinto protector. Por otro lado, agradeció el que Eren se hubiera acercado a compartir con él unos sándwichs de miga riquísimos que aprovecharon al máximo, o se hubiera muerto de hambre.
Mientras tanto, en el curso, la profesora de Educación Civil les había pedido a los alumnos trabajar en grupos, y a Historia justo le tocó hacerlo con Eren, entre otros. El chico parecía brillar, emanaba un aura de alegría que nadie se explicaba, después de todo, ¿quién diablos tiene una sonrisa de Guasón en una aburrida clase de Educación Civil? En fin.
—Bueno, yo voy a resumir la hoja 24 —dijo Ymir con su misma cara de seria de siempre.
—Yo puedo hacer los dibujos en la cartulina, dibujo bastante bien —se ofreció Eren con entusiasmo.
—Creo que falta una parte que hay que buscar en la Constitución, puedo hacer eso —habló Historia un poco apagada.
Todos estuvieron de acuerdo, y pronto se pusieron a trabajar.
—Se nota lo contento que estás —dijo Historia como al pasar, mientras buscaba la información del trabajo práctico que estaban realizando.
—Sí, sí, estoy bastante contento —asumió el chico con una sonrisa misteriosa.
—¿Lograste que el conserje se convierta en tu novio? —soltó Ymir con evidente burla, y el chico ni se dió por aludido, tomó el papel y comenzó a dibujar con mucha precisión, sin dejar de sonreír.
—Todavía no —respondió al rato e Historia levantó la mirada sintiendo una creciente molestia, por lo que no pudo evitar decir lo que dijo, que fue más por enojo que otra cosa.
—No creo que Levi sea maricón.
—Uf, que feo prejuicio, Historia —se defendió el chico al que se le cortó de inmediato la sonrisa—. Yo sí soy maricón, ¿tienes algún problema con eso?
—Ah, no, yo... no lo dije en mal plan, es solo que... no sé, me parece que no batea para ese lado, eso es todo —trató de justificarse un poco abochornada por la idiotez que había largado.
—Ya vamos a ver, nunca digas de esta agua no beberé —indicó el joven mientras se concentraba en su dibujo, Historia decidió que mejor se quedaba callada y hacía la tarea.
Llegó cansada a su casa, su madre estaba algo sobria, y no le dió respiro, repitió como loro lo de siempre: que se vestía como puta, que cualquiera la iba a coger y le iba a hacer un hijo como hicieron con ella, que era basura, etc, etc. La joven se sabía de memoria todas y cada una de las acusaciones. "Oh, esta vez se olvidó de decirme que por mi culpa la dejó papá", pensó mientras tomaba una blusa a la que le quería sacar las mangas y ponerle unos parches divertidos que había sacado de una campera vieja.
—Si no fuera por tu culpa tu padre no nos hubiera abandonado —y lo dijo nomás. Pero al notar que Historia ya no prestaba atención a lo que le decía, la mujer sintió un ataque de ira.
Estaba molesta porque ya no le quedaba dinero para comprar vino, y con lo poco que había tomado no le alcanzaba para sentirse bien, y decidió hacer lo de siempre, descargarse con la pobre de su hija. Comenzó a los gritos, la agarró del cabello y la zamarreó varias veces, empujándola contra el respaldar de la cama y golpeándola en los brazos en el proceso. Como estaba detrás de ella, Historia no sabía cómo defenderse, solo lloraba y le pedía que se detuviera.
La soltó y fue por la máquina de coser, la joven se prendió a su cintura suplicándole que no lo hiciera, pero la misma voló al otro lado de la habitación donde se estrelló contra la pared. La dejó tirada en el piso, al igual que la máquina, golpeada, y llorando a viva voz. De cierta manera esa mujer disfrutaba con sus lamentos.
Encerrarse en el cuarto de repente se volvió su mejor opción. Se tiró en la cama, ni ganas de hacer la tarea tenía. Se quedó dormida de tanto llorar. Lo mejor iba a ser esperar a que pasase el día.
…..
El día siguiente no fue mejor.
Ella solía ser una de las primeras en llegar, y últimamente estaba aprovechando esos minutos para pasarlos con Levi. Encontrarse a Eren hablando con el conserje se sintió como una traición. Sabía que era estúpido sentirse así, pero no lo podía evitar. Se les acercó para saludarlos, y cuando estaba a unos pocos pasos, vio a Eren darle una bolsa enrome con la marca Adidas en el frente a Levi.
—¿Y esto? —escuchó preguntar al conserje.
—Ah, es que... mis tíos me regalaron estas zapatillas, pero me quedan algo chicas. Capaz y te van bien a tí.
Levi sacó de la bolsa una caja, y de la caja unas zapatillas blancas realmente hermosas. Impecables.
—Eren... es demasiado.
—Por favor. No me quedan, no puedo mandarles el regalo de vuelta a EEUU de todas formas.
—Son mi número —sentenció con una ceja arqueada.
—En buena hora —agregó Eren divertido.
Historia se sintió la tercera rueda, y como pasó a un segundo plano hasta para Levi, se dio media vuelta para volver al aula. No quería seguir presenciando eso.
Eren entró unos momentos después, todavía no había llegado nadie más, e Ymir seguía afuera fumando.
—Hola —saludó el chico con una sonrisa enorme, mostrando una dentadura impecable.
—Hola.
—¿Estás bien? Tienes el semblante un poco demacrado —Historia levantó la mirada, y por un segundo le pareció ver verdadero interés en los ojos de Eren.
—Sí. No dormí bien, es todo.
—Mh.
—Oye... ¿le... le regalaste zapatillas al conserje?
—A Levi. Sí. ¿Por?
Ella negó. Ni sabía para qué le había preguntado. No estaba segura de querer saber tampoco.
—Es una lástima que trabaje aquí. Si no fuera por ese pequeño detalle, ya seríamos novios.
—¿A qué te refieres con que es una lástima que trabaje aquí? —Historia decidió ignorar ese "ya seríamos novios" y decidió concentrarse en esa frase que le había sonado horrible.
—A que es un problema que trabaje en el mismo lugar donde yo estudio. Además, con lo que pasó con el conserje anterior y todo el rollo, a eso me refería, ¿por qué?
—Ah, no, yo pensé que lo decías por el cargo que desempeña.
—¿Eh? Como que no entiendo tu confusión.
—A que como él es un simple conserje... no sé, es como que diste a entender eso.
—Nada que ver, no tengo prejuicios con su trabajo, por mí puede descular hormigas, me da igual, el problema es que si descubren que somos algo, es un problemón para los dos —volvió a recalcar muy seguro de sí mismo.
—Bueno, a ver, que se conocen hace pocos días —la joven intentaba mantener a raya su molestia, pero cada vez era más y más evidente—, y tú hablas de ponerte de novio como si nada, o sea, mínimo deberían, no sé, salir, conocerse un poco, solo digo.
Rodó los ojos con fastidio y cruzó sus delgados brazos como dando a entender su punto. Eren se puso aún más serio.
—Bueno, no estamos en el 1800, Historia, si alguien te gusta y el otro también siente lo mismo, listo, ¿qué más se necesita para una relación? No le vas a estar pidiendo el ADN para ver si sus árboles genealógicos no coinciden en un punto y son parientes lejanos, o sea... —replicó con burla y no de una manera agradable.
—Obvio, pero tampoco es como que eres un pura sangre a punto de ganar una carrera, ¿no? Nadie te está apurando, pareces como desesperado, francamente.
—Historia, dime algo, ¿te molesta que yo converse con Levi? Digo, porque es como que te sulfuras cuando hablo de tener una relación seria con él.
Se miraron unos segundos en silencio, el ambiente era tenso e incómodo.
—Por lo pronto, Levi NO es tu novio, así que deja de pavonearte y llenarte la boca con mentiras —le susurró con todo el veneno posible, que se jodiera, ella no lo había buscado, estaba sentada tranquila y ese idiota había venido a provocarla.
—Ah, bueno, ahora creo que estoy hablando con la verdadera Historia y no con esa careta que tienes puesta todo el día. Eres bastante obvia, si me permites una opinión, pero lo siento por ti, yo puse mis ojos en Levi primero y voy a salir con él, entonces por tu bien te voy a pedir que te mantengas al margen.
—¿Por mi bien? ¿Disculpa?
Justo llegó Ymir y ambos la miraron al mismo tiempo.
—¿Qué pasa? ¿Interrumpo algo?
—No, Eren vino a devolverme el bolígrafo que le había prestado —indicó Historia mientras sacaba una pequeña lima de uñas de su cartuchera y fingía pulirse una.
—Bueno, me voy a mi pupitre, chicas —soltó el joven recomponiendo esa sonrisa de oro que lo caracterizaba y se fue.
Historia estaba que hervía de bronca, pero no lo demostró en absoluto, no había pasado por tanta mierda para que cualquier jovenzuelo viniera a amedrentarla con un par de palabras ¿Eren quería batalla? Pues batalla le iba a presentar.
Al otro día se tomó un bus y se apareció más temprano que nunca. Traía un termo con café, Ymir le había regalado un frasco el día anterior. Buscó a Levi por todos lados, pero no lo encontraba, hasta que lo vió en la parte de atrás, metiendo unas bolsas de basura en un contenedor, se acercó trotando y sonriendo.
—Hola, Li —saludó cariñosamente, una trenza le ceñía el rubio cabello por un costado del rostro dándole un aire tierno, llevaba un pantalón de jean blanco y una blusa en rosado pastel que le dejaba las clavículas y los brazos al aire, venía abrazando el termo de acero inoxidable.
El hombre la saludó con un cabeceo como era su costumbre y miró el horizonte, ¿no era un poco temprano para que cayeran los alumnos? Menos mal ya se había encargado de trapear los pasillos.
—Traje café, ¿quieres un poco?
Levi ya había desayunado en su casa, pero bueno, entendía que la joven quisiera devolverle un poco la atención del otro día con el almuerzo, así que asintió.
—Pero deja que me saque estos guantes primero —dijo mientras lo hacía—. Por cierto, ¿tienes tazas?
—Oh, eh, ah... creo que...
—Ven, vamos al salón de profesores, hay vasos descartables allí.
Caminaron lado a lado hasta ese lugar. Historia notó tres cosas, una, Levi no era un hombre muy alto, pero sin duda le sacaba media cabeza al menos, dos, tenía un cuerpazo y tres, había un pequeño descocido en el ambo del hombre, en la parte de la espalda. Una vez que llegaron, ella le dejó el termo y sacó de su mochila algunos elementos básicos de zurcir.
—Oye, se descoció la espalda de tu ambo, si me permites lo coceré en un abrir y cerrar de ojos.
—Ah, eso, sí, ayer se me enganchó cuando estaba reparando la ventilación, se atoró con un hierro que estaba salido. Bueno, iré un momento al baño a sacármelo, ya regreso —le avisó mientras salía por la puerta.
Historia se acomodó la blusa abriendo un botón más del escote y en el reflejo de su celular apagado se fijó si el brillo labial estaba en su lugar. Sonrió al sentir que ingresaba por la puerta, pero... era el fastidioso de Eren.
—¿Qué haces tan temprano? —preguntó el chico de mala gana.
Ella le iba a contestar, pero Levi los interrumpió.
—Ah, Eren. Hola.
—Hola, Levi. Buen día.
—¿Siempre vienen tan temprano o qué? —preguntó con verdadera curiosidad. Los adolescentes se miraron. ¿De verdad no se daba cuenta de que él era el motivo?
—Estás usándolas —señaló Eren con un cabeceo a sus pies. Historia siguió el gesto con la mirada y las vio. Eran las zapatillas que le había regalado el día anterior.
—Sí. Son muy cómodas. Gracias, Eren.
La rubia sintió cómo su estómago se estrujaba cuando escuchó ese nombre salir de la boca de Levi. Sintió celos también.
—¿Me das el ambo así puedo coserlo?
—Ah, sí. Gracias por la molestia.
—No es molestia. Coso desde siempre, esto es sencillo.
—Con razón siempre andas con ropa enmendada —interrumpió Eren. Ambos lo miraron—. ¿No tienes para otra ropa, que siempre le agregas retazos para que parezca distinta? Eres como Marge Simpsons con el vestido rosa —agregó entre risas.
Historia estaba por contestarle. No sabía si era porque le estaba por venir el período que se encontraba más emocional que nunca o porque de verdad quería impresionar a Levi, pero ese comentario le había dolido. Eren se dio cuenta cuando vio sus celestes ojos llenarse de una fina capa de lágrimas.
—Yo creo que es genial que sepas coser, Historia. Me encantaría saber, es bueno aprender cosas nuevas.
—Yo... no quise...—intentó disculparse el chico, pero Historia le pasó por encima a sus palabras.
—Puedo enseñarte cuando quieras.
Los dos podían jugar este juego.
Podrían haber seguido con el duelo de miradas, pero ambos quedaron boquiabiertos cuando Levi se giró y se estiró para bajar los casos descartables de un estante. La remera de algodón blanca que siempre usaba debajo de su uniforme de trabajo se había subido un poco y ambos no pudieron desaprovechar la oportunidad de ver un poco más de piel, aunque fue breve.
—Eren, ¿quieres café? Historia trajo.
—Sí, claro, salí rápido y no desayuné, traje unos bollitos dulces y calientes si gustas... Digo, gustan —se corrigió de inmediato.
—Bueno, falta un rato para el horario de entrada —dijo Levi mirando su reloj muñeca, ambos jóvenes se fijaron en todos esos músculos de su brazo flexionándose, como sabuesos persiguiendo un zorro.
Levi no tenía hambre, pero presentía que podría lograr que Historia comiera algo si se mostraba más cooperativo. Estaba algo pálida ahora que lo notaba, ¿y qué era eso en su brazo? Joder, ¿otro moretón? Había notado varios.
La joven le preocupaba, y mucho. Conocía de sobra esas marcas, especialmente porque una pareja que su madre había tenido cuando él era joven la golpeaba. Rememorar esas cosas le molestaba sobremanera. No podía quedarse mirando y no hacer nada. Pero debería estar a solas con la chica para ver si podía hacer que le contara lo que de verdad le estaba pasando. Apretó uno de sus puños, llegaba a enterarse de quién era el culpable de eso y lo haría puré con sus propias manos. De momento, no podía apurarse a sacar conclusiones, así que se aseguraría de generar un buen vínculo con la chica.
—Oh, son buenos —dijo mordiendo uno de los bollos—, deberías probarlo, Historia —ofreció el hombre cabeceando hacia la bolsa.
Historia obedeció, pero comió uno solo.
De a poco, con el pasar de los días, tanto Levi, Historia como Eren, hicieron de esas pequeñas reuniones, algo habitual. Los adolescentes seguían teniendo roces, pero por estar con Levi eran capaces de aguantar la presencia del otro. Claro que cuando podían, lo secuestraban para estar a solas con él. Historia aprovechaba cada oportunidad. Una tarde, incluso,
Levi se ofreció a acompañarla a tomar el autobús, y en el trayecto algo muy poco oportuno ocurrió. Una paloma le manchó el sweater.
—¡Diablos!— maldijo al ver la mancha blanca de excremento. Levi se rió, pero trató de disimular su entretenimiento al ver la cara asesina de la rubia— Qué asco— indicó mientras se lo quitaba.
Debajo tenía una musculosa de tiras que era translúcida prácticamente. Los ojos de Levi lo traicionaron, y le fue imposible no mirar lo que ese sweater escondía.
Esta vez fue el turno de Historia de sonreír.
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By Luna de Acero and Yaoi´Blyff
