Hola, antes de iniciar, quiero mostrar mi agradecimiento por sus reviews, el de mi hermana Julieth Nobunaga quien me ha apoyado y dado ideas par escribir, y el comentario de Just Name que me animó a seguir. un abrazo a ambas. espero disfruten del siguiente One-shot.
Rodarán Cabezas.
Papá y mamá se prepararon "animosamente" para irse de viaje como pareja con el fin celebrar sus no sé cuántos años de casados, al menos textualmente eso fue lo que dijo el muchachito Christopher de 16 años al joven Marschal Penwood de quince años, mientras conversaban por Skype. Los padres del heredero de Hellsing planearon un viaje hacia las Islas Malvinas para celebrar como tenían merecido, sus tantos años soportandose uno al otro, pero con más amor y menos o nada de ropa. El viaje duraría 5 días, así como el campamento musical al que iría la pequeña Christabel que en ese entonces pasaba por los 11 años, en conclusión Christopher se quedaría sólo en casa o bueno, con la supervisión de Victoria. Pobrecita.
— Dime que vendrás Marschal, no quiero aburrirme, jugaremos Need of Speed apostando dinero. ¿Qué dices? — Pidió casi haciendo un puchero falso a su amigo, nieto y tocayo del difunto Shelby Penwood.
— Hmm lo pensaré Chris, tengo deberes atrasados de mis clases particulares de Economía.
— ¿No inventes Marschal. Estudias en vacaciones? — se burló Christopher.
—Sabes como es mi padre— Se quejó el otro. Al pobre Shelby Marschal Penwood le impartían clases para su cercano Ingreso a la universidad de Oxford. Sin embargo, como siempre, la labia de Christopher logró convencerlo para que junto con Darryel, Nieto de Hugh Islands fueran a la mansión Hellsing con el propósito de jugar videojuegos, solo que . . . los planes de Christopher eran otros.
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El timbre sonó y atendió Seras que afortunadamente estaba cerca a la entrada. Le dio la bienvenida a los dos muchachos y estos pasaron inmediatamente a la habitación de Christopher, lo encontraron echado en su cama con su Mac en las piernas, concentrado, tipeando y haciendo quién sabe qué.
— Marsh, Darryel , bienvenidos — Sonrió el pelinegro dejando ver sus preciosos colmillos inmaduros. Los recién llegados se acercaron a la cama de Christopher, Darryel como si estuviera en su casa se desparramó sobre un puff y se quitó los zapatos. Mientras que Marschal sólo se sentó al borde de la cama.
— ¿Nos llamaste para verte procrastinar en la laptop? —dijo Darryel sin mirarlo sacando su iPhone para responder sus chats pendientes.
— ¿Que se supone que haces, por qué tan sonriente? — Preguntó Marschal.
— Amigos — el Dracul volvió a sonreír habiendo terminado de tipear, volteando su laptop para que los otros alcanzaran a ver lo que exponía allí. —Haremos una reunión aquí en mi casa, invité a algunos chicos y chicas del colegio. —En la pantalla se veía unos cuantos chats donde se confirmaba la asistencia de algunos, pero eso no era lo importante, lo que más animaba a Christopher era que tenía asegurada la asistencia de la muchacha que le gustaba, Charlotte Hoffman. La pelinegra perfecta, aspirante a modelo de alta costura.
En eso, Darryel se levantó y se colocó los zapatos nuevamente, dirigiéndose a la salida.
— ¡Oe! ¿A dónde vas? Darryel — Quiso saber Christopher.
— Ni pienses que estaré aquí con esta facha —Dijo Darryel mirándose a sí mismo con vergüenza de la apariencia de ñoño que traía. — Iré a casa a cambiarme.
— No inventes —se rio Marschal —Tú siempre estás vestido así, nadie lo notará.
Automáticamente el rubio con cara de fastidio, mostró la pantalla de su teléfono para indicarles a sus amigos que la hermosa Delca Roy asistirá también. Christopher se sorprendió, porque a ella ni la había tenido en cuenta. "Como corre el chisme" pensó, pero no se preocupó porque llegaran unos cuantos más.
—Volveré luego idiotas. —el rubio salió apresurado.
Marschal y Christopher se miraron y se encogieron de hombros, restaron importancia cuando al mayor de los jóvenes se le ocurrió organizar la sala de estar para la futura llegada de sus invitados, ambos jóvenes arrasaron con la alacena y pidieron ayuda a la servidumbre para que les dejaran preparados algunos bocadillos destinados para al menos veinte personas.
— ¿Chris? — Victoria sorprendió a los chicos en la sala de estar, instalando el equipo de sonido que meses atrás Christopher le hizo comprar a Íntegra y que rara vez lo usaba porque por sobre el aparato ese, prefería sus audífonos.
— Seras, hola. —saludó y continuó con lo suyo.
— Qué se supone que harás hoy? — cuestionó la Draculina.
El ojiazul contó a Seras con todo detalle qué haría una reunión sencilla con algunos amigos del colegio, que asistirá la chica que le gusta, inclusive la invitó a unirse, pero ella prefirió disentir; creyó que estaba bien lo que hacía Christopher, al fin y al cabo era un jovencito y no había problema en que compartiera con sus compañeros, le parecía espléndido que él, en su condición de medio vampiro pudiera relacionarse y tener amigos.
—Estaré en el sótano cariño, avisa por favor a tus padres —pidió ella sonriéndole con aprecio. Christopher asintió, claro que tenía intención de avisar a sus padres, sin embargo se distrajo tanto que lo olvidó.
Pasaron más o menos 95 minutos antes de que Darryel volviera. Estaba mucho más presentable que hace rato. Con un pantalón negro de bota muy ajustada, una camiseta sin mangas y con capota, sólo con el fin de exponer sus brazos de gimnasio.
— Oe Chris, ¿recuerdas a Paul, el estúpido que expulsaron del colegio por drogarse en el baño? — habló el rubio buscando con la mirada que podía hacer.
— Si, ¿qué pasa con él? — Dijo Christopher probando algunos discos originales en el equipo de sonido.
— Me lo encontré en el camino, y me preguntó qué haría, entonces le dije que haríamos una reunión aquí en tu casa y se auto invitó. Así que vendrá. . . con unos amigos.
—Maldición Darryel, espero no traiga drogas, sí mi papá se entera, me empala. —Respondió en un tono burlón y preocupado. Pero ¿qué tan malo sería otro invitado?, bien dice el dicho que donde comen cuatro pueden comer cinco o algo así decía el estúpido dicho.
—El señor Alucard es el terror para todos los culos de la faz de la tierra — Bromeó en voz baja Marschal para Darryel.
—Excepto para la señora Integra. — contestó el otro riéndose.
— Los escuché imbéciles, cállense o seré yo quién los empale. — amenazó Christopher levantando su dedo de enmedio.
El timbre sonó anunciando la llegada de los invitados, primero llegaron 5 personas, los primeros a quiénes Christopher había invitado, y entre varios lapsos de 10 a 20 minutos llegaron otros grupitos de cuatro, cinco y hasta diez personas; se completaron más personas de las que había imaginado el jovencito pelinegro, pero el lío es que no dejaban de llegar y la sala de estar ya estaba tan congestionada que la gente se esparció por todo el primer piso incluyendo la cocina, el comedor, los pasillos, por tanto él optó con ayuda de Marschal y de Darryel atravesar el enorme sofá frente a las escaleras principales para que absolutamente nadie subiera ni al segundo ni al tercer piso.
— Maldición la comida no va a alcanzar. —Christopher estaba ofuscado.
— Mi amigo, para que comida si mi equipo y yo hemos traído unas deliciosas y frías cervezas. — La voz conocida lo sacó momentáneamente de la preocupación. Era Paul, un ex compañero de clase que a sus escasos 16 años había tenido problemas con las sustancias psicoactivas al inicio del año escolar. Al muchacho se le vetó el ingreso a las instituciones de alta alcurnia, por ende se estaba formando académicamente en casa y dirigiendo su vida al mundo deportivo, donde según él no sería juzgado; por tanto ese día asistió con su equipo de fútbol y cada uno de ellos con sus novias y sus novias con sus mejores amigas o primas solteronas.
—Se les llenará la panza con esto — terminó de decir Paul bebiendo de la lata.
— Mierda Paul, la idea no era. . .
Pero Paul no dejó a Christopher terminar su frase. Le dio una palmada en la espalda y le aseguró que habría suficiente alcohol para toda la noche, luego se fue embelesado tras una chica bonita que ni siquiera el 'dueño' de la casa conocía.
— Chris —otra voz conocida que le llamaba lo sacó de la nueva preocupación que había adquirido. Está vez era de la hermosísima Charlotte. La chica más linda del colegio según Christopher. Él, idiotizado olvidó todo que le preocupaba y la saludó muy animado, se unió a ella y pareció relajarse ante las más de 150 personas que ya habitaban la mansión. El cuchicheo inundaba la primer planta, y aunque el equipo de sonido sonaba a toda "mierda" como diría Darryel. La música se oía poco, salvo en la sala de estar que ya se había vuelto la pista de baile.
— Muy buena fiesta has armado — Gritó Charlotte mientras bailaba con Christopher. — ¿Qué estás celebrando?
—Nada en especial —él hablaba fuerte y muy cerca a ella. —sólo fue porque sí. —se encogió de hombros.
Los dos sonrieron y continuaron bailando. Para muchos de los que estaban ahí, Christopher y Charlotte eran la pareja perfecta, ambos eran muy populares e influyentes en el colegio, Charlotte por lo bonita y Christopher por lo buena onda y bueno también por lo hermoso y perfecto, al menos esas eran las palabras que usaba el grupo de fans que tenía el muchacho para referirse al mismo.
Tres años consecutivos Charlotte y Christopher fueron el rey y la reina del baile de fin de año, a los demás les sorprendía porque aún no eran pareja.
— ¡Christopher! ¿Dónde te habías metido? Un tipo está en la puerta con un montón de aparatos que no tengo ni puta idea que son — Gritó Islands tomando al aludido del brazo y separándolo de su pareja de baile.
— ¿De qué hablas Darryel?
— Dice ser Deejay.
— ¿Y quién mierda pidió un Deejay? — se descolocó el pelinegro y el otro solo encogió los hombros dando seña de que no tenía idea.
El joven que se hacía llamar Deejay, no tenía más de 19 años, se presentó y agradeció haber sido invitado a la fiesta. Le prometió a Christopher que daría un excelente show y que no le cobraría por ello, siempre y cuando le ayudara a promocionar su trabajo. Chris no sabía que responder, ya le parecía demasiado, sin embargo Darryel le rogó y le convenció de que lo dejará presentarse. Así fue y la reunión tomó forma de una mega fiesta.
La gente seguía llegando, los guardias de la entrada estaban preocupados, pero por orden de Christopher tenían que permitir el paso a sus "amigos", los pobres no imaginaron que se trataba de tanta gente y para colmo las hectáreas ya se habían vuelto parqueadero y zona de baile, el Deejay hizo el trabajo de acomodar toda la tecnología de sonido prácticamente en cada rincón de la casa y fuera de ella, el estruendo era impresionante.
Ya habían pasado dos horas, la mansión Hellsing estaba vuelta toda un antro. Y Christopher en su ansiedad había bebido más de lo adecuado y permitido por sus padres.
—Chris —Charlotte hizo su aparición nuevamente, con las mejillas sonrojadas, con la sonrisa de oreja a oreja y lo más grave, semidesnuda, con el bra expuesto y con unos vaqueros cortos que sabrá Dios de dónde los sacó. — Ven a la piscina, el ambiente está una locura.
Christopher en su sopor, se dejó llevar, en su mente retumbaba la palabra "Piscina"... La piscina, la misma por la que él y su hermana Christabel rogaron que su mamita Integra construyera porque estaba de moda tener piscina y todos sus amigos tenían una en su mansión.
Cuando llegó al lugar de la piscina vió que lo que dijo Charlotte era cierto, la locura había tomado forma, todos estaban empapados, semidesnudos, bebiendo cerveza y otras combinaciones que pudieron ingeniarse con la línea de vinos que encontraron en la cocina. Unos brincaban a la piscina sin cuidado, habían otros besándose, otros vomitando en los rincones o sobre las pobres materas con las plantas que la señora Hellsing había aprendido a cuidar.
El pelinegro en medio de su trance guiado por la música pudo identificar a su amigo castaño Marschal en medio de la piscina sobre un flotador, agitando la lata de cerveza, en ese instante, detrás suyo apareció Darryel hasta el tope de la ebriedad diciendo palabras incomprensibles, riéndose y sorbiendo de la botella de vino que traía en la mano.
— La mejor fiesta del mun... mundo mundial —gritó entre hipos el rubio abrazando a Christopher invitándolo a su tambaleo. Al otro lado se acercó Paul, también abrazándolo y haciéndole beber a la fuerza un vaso con quién sabe qué tipo de bebida revuelta con un polvillo extraño y algo que parecían medicamentos efervesciendo y flotando dentro del líquido.
Todo a la vista de Christopher se desfiguró, algo estaba viendo que le generó gracia haciendo que riera a carcajadas, mas un fuerte zarandeo le obligó a detenerse y a prestar a atención.
— ¿Qué significa esto jovencito? —gritaba Victoria enfadada y desesperada después de buscar a su contrario entre los 300 y un poco más de adolescentes que habían invadido la mansión.
—Venga Vicky, únete. —Canturreó Darryel ofreciéndole la botella de vino.
— ¡Por Dios y su Majestad! ¿Qué están haciendo? —Victoria no solo se enfadó aún más, también se asustó por el estado de Christopher y los hijos de Sir Danyel Islands y Sir Stanley Penwood. Sumándole que la mansión estaba hecha un completo basurero. Si había algo seguro era que Integra la iba a degollar.
—Ahora mismo llamaré a tus padres Christopher. —Pero el otro solo sonrió y la abrazó.
— No te pongas rancia Vicky —Dijo el pelinegro riéndose. Victoria se zafó de los brazos del muchacho y caminó de vuelta a la mansión, buscó con premura el teléfono y marcó al número de su Ama, pero para suerte suya, el teléfono estaba desconectado al parecer el cable estaba dañado, era como si un montón de ratones lo hubieran mordisqueado.
¿Qué clase de adolescentes son estos? Pensó la draculina ideando cómo controlar la situación sin hacer uso de sus poderes exponiendo su naturaleza, eso sería peor.
Tomó su teléfono celular y marcó al móvil de Integra sin recibir respuesta. Luego marcó al móvil de su maestro que automáticamente la envió a buzón de mensajes. Victoria Seras desesperó y optó por ir hasta la entrada para pedir refuerzos y que estos le ayudaran a evacuar la mansión.
Atravesó la sala de estar con dificultad, era demasiada la gente que poco podía caminar entre ellos. El Deejay tocaba su estruendosa y repetitiva música.
Por toda la casa se escuchaba:
Damn you'se a sexy bitch
—Vaya mierda la que escuchan estos jóvenes, transfórmate y sácalos a todos de un susto mignonette —le sugirió Pip
— Basta, no me hables Pip, déjame pensar. Ya tengo suficiente con esa música. Integra y mi maestro me van a masacrar.
Un grupo de cuatro jóvenes con camisa uniforme aparentemente de un equipo de fútbol se acercaron a Victoria y entre todos la levantaron como si de una porrista se tratara, la pobre no fijó resistencia por miedo a herir a alguno de los menores, pero estos hacían de las suyas balanceándola de atrás hacia adelante, ella ordenaba a gritos que la bajaran, pero los ebrios no le prestaban atención, hasta que llegaron al borde de la piscina y la tiraron ahí.
Cuando la draculina hubo salido, empapada y enojada, visualizo a Christopher besuqueándose con una muy bonita pelinegra. Pero el estruendo de unos juegos pirotécnicos la hicieron desviar su atención. ¿De dónde provenían? Por su puesto de la azotea dónde estaba el helipuerto. Esto ya se había salido de control, de repente en su cadera izquierda su celular empezó a vibrar de manera incontrolable, indicando que su teléfono móvil ya era inservible por el agua que absorbió. Ahora la situación era peor, incapaz de comunicarse con sus amos y sin saber cómo controlar ese montón de seres hormonales sin llegar a los extremos.
—_¡Ay! Que Dios se apiade — expresó Bernadotte al interior de la vampiresa.
Cerca de ella pasaron corriendo un grupo de jovencitas gritando: —¡Un incendio! —aquello alertó a Victoria e hizo uso de su habilidad para ver metros más allá en dirección al lugar de donde habían venido las niñas. Efectivamente había fuego sobre varios árboles y vaya que se extendía rápido. Todo causado por una pequeña fogata hecha inicialmente para asar malvaviscos, pero que luego usaron para estallar latas de cerveza.
— Esto es peor que los Pseudo vampiros con los que tengo que enfrentarme. —Gruñó la pobre corriendo hacía el lugar. Se topó con un grupo se mercenarios que intentaban restringir el paso al campo de entrenamiento a un montón de muchachitos ebrios que querían ir a ese lugar a según ellos "pasarlo bien".
— Capitana Seras ¿qué significa esto?— pidió explicación uno de los mercenarios.
— No hay tiempo de explicar, ayúdenme a sacarlos que aquí, ¡Ahora!
— Señor, si Señor.
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Pasó aproximadamente media hora y a Christopher ya se le estaba extinguiendo el efecto de la droga. El sonido de un helicóptero lo alertó, cuándo reconoció el tiempo y el espacio se halló sobre el suelo, sin camisa. Hizo su mayor esfuerzo tratando de levantarse, a duras penas podía caminar; tuvo que detenerse un par de veces para vomitar lo que su organismo le pedía expulsar. La vista se le nublaba, aún así pudo ver que a su alrededor solo quedaban más chicos inconscientes en el suelo.
Se dio cuenta que la música había cesado y había sido reemplazada por las sirenas, pero no identificaba si eran de la policía, de los bomberos o de las ambulancias, lastimosamente eran de los tres tipos.
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Islas Malvinas
— ¿Qué me has dicho? ¡Imposible! Eso no es cierto. — hablaba enfurecida Integra Hellsing al teléfono.
Colgó de inmediato y buscó rápidamente la aplicación de mensajería instantánea, dónde estaban llegando un sinnúmero de mensajes y fotos.
La Sir no se detuvo en los mensajes, con mirar todas y cada una de las imágenes entendió la gravedad del asunto. Su mansión estaba echa un chiquero, con muchachitos a medio vestir sobre el césped y ni hablar de las latas de cerveza, paquetes de frituras y las prendas de vestir. En resumen toda su propiedad había sido profanada.
Alucard estaba sentado, apacible, no pronunciaba palabra alguna, consideraba que era lo más sensato mientras esperaba la indicación de partida con destino a Reino Unido dicha por su esposa. Pronta fue la acción de la rubia de pedir el jet privado para hacer el viaje más rápido.
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7:00 am.
Christopher Dracul Hellsing, Darryel Nolan Islands y Shelby Marschal Penwood, los tres estaban sentados en el sofá puesto en la oficina de Integra Hellsing. Ahora bien vestidos, duchados pero con los efectos adversos de la borrachera. Antes de estar en ese lugar pasaron por la comisaría donde fueron retenidos, evaluados, cuestionados y al fin liberados gracias a las influencias de sus empoderadas familias, mas las cosas no terminaban ahí.
— Ustedes montón de insolentes, ¿Quienes se creen para causar estragos de esta índole y además dejar en vergüenza sus apellidos? —Hablaba Alucard con severidad.
—Son tan solo dos mocosos de quince años y uno de dieciséis —pronunció con mayor énfasis la última cifra mirando con aversión a su hijo. —mocosos que aún no han aprendido a limpiarse bien el culo siquiera. ¿Les hace falta acaso mano dura? puedo sugerir como castigo para cada uno de ustedes unos buenos golpes, creo que los necesitan con urgencia.
Marschal y Darryel eran los más avergonzados, morían por ir a casa, no les importaba si recibían más regaños, lo único que querían era estar lejos de Alucard ya que este les producía un terror inimaginable, exceptuando a Christopher, que parecía más relajado y desinteresado de lo que decía su padre. Ni siquiera le miraba o bajaba la cabeza, solo desviaba su vista como si no le importara nada.
Integra estaba detrás de Alucard, con la mirada severa implantada sobre los tres chicos lista para dar sentencia luego de que el mayor de todos terminara de hablar.
—Como ya saben, ustedes generan una gran decepción para nosotros sus padres, Christopher, Marschal, Darryel. Por mi parte no les castigaré, pero si permitiré que rediman su pecado. —Dijo muy neutral Integra.
—Así como los tres iniciaron todo este desastre en mi casa, los tres lo limpiarán y dejaran todo tal y como estaba.
Los tres muchachos quedaron boquiabiertos. Se les hacía indignante tener que cambiar sus días libres de verano por trabajo que bien podría hacer la servidumbre. Alucard, al leer este pensamiento en la mente de ellos, sugirió un castigo planteado por él, uno que intervenía con una buena somanta basándose en el fundamento de que "la letra con sangre, si es bien aprendida". De esa manera los tres jovencitos cambiaron de parecer ante la primer idea dada por la rubia.
Tanto Alucard como Integra se retiraron sin hacer más comentarios, dejando al trío de mejores amigos que minutos después iniciaron una discusión sobre quién era el más culpable.
FIN
Nota: El titulo del capitulo está basado en el nombre en una canción hecha remix para una película muy popular llamada"Proyecto X" . Si ya la vieron, seguramente la habrán recordado al leer este capitulo.
Lamento si hallaron algún tipo de error ortográfico.
Gracias por llegar hasta aquí, sus comentarios son bienvenidos.
