3.

La esquizofrenia suele iniciar alrededor de los 25 años de edad. El inicio de la enfermedad después de los 40 años sugiere algún otro diagnóstico. podría tratarse un trastorno delirante, pero es necesario descartar trastornos del estado de ánimo.

La enfermedad en sí inicia de manera gradual, con frecuencia de modo imperceptible. Por lo menos seis meses antes de que establezca el diagnóstico, el comportamiento empieza a cambiar. Justo desde el inicio, puede incluir ideas delirantes o alucinaciones; o puede ser anunciado por síntomas más leves, como creencias peculiares pero no psicóticas.

Si bien la mayoría de los pacientes mejora con el tratamiento, pocos se recuperan al grado de volver completamente a su condición premórbida. El tratamiento adecuado casi siempre implica el uso de fármacos antipsicóticos, los cuales, a pesar del riesgo de efectos colaterales, con frecuencia deben tomarse de por vida.


El trayecto del hospital a la clínica psiquiátrica fue de unos 20 minutos. Akane se mostraba tranquila, pero por dentro sentía como la incertidumbre y la preocupación se hacían más grandes, se sentía nerviosa, y a su vez, asustada. No temía por la estabilidad que (al fin) había conseguido, temía por Ranma, porque no volviera a ser el mismo de antes.

Cuando estaban a punto de llegar, uno de los conductores tomó un radio y avisó que "el traslado" ya estaba llegando. Después de algunos minutos, la ambulancia estacionó frente a urgencias, ahí una enfermera los esperaba.
Al bajar, uno de los paramédicos le entrego una carpeta a la enfermera, esta, contenía el expediente clínico de Ranma y le dio (lo que Akane consideró un resumen) de los hechos.
Después, ingresaron. Uno de los jóvenes que iba en la ambulancia llevaba la camilla donde estaba Ranma mientras iba explicando la situación y los procedimientos realizados antes de su llegada al lugar. Akane caminaba detrás de ambos.
Finalmente, la enfermera se detuvo frente a una puerta y tomó el expediente de Ranma, en seguida, hizo agradeció y el chico de la ambulancia se despidió.
Inmediatamente después, llegó un camillero para ingresar con la camilla al consultorio. Cuando entraron, la enfermera entregó los papeles al médico y le comunicó la situación. El camillero colocó a Ranma sobre una cama, y ambos se retiraron.

—Buenas tardes señora Saotome, soy el doctor Tamiya, especializado en psiquiatría. Mi colega, el doctor Kamiyama, me ha hablado de usted y su esposo — Y extendió la mano.
Akane tomó la mano del doctor saludándolo. Estaba sorprendida, el hombre a pesar de ser alguien entrado (quizá) en sus 50 años, mostraba una actitud suave y cálida.

—Gracias por recibirnos tan rápido doctor, soy Akane Saotome — devolvió el gesto agradecida

Después de la presentación, Akane fue interrogada de nuevo por la preguntas que le fueron hechas en el hospital general, y respondió a todas de la misma manera que lo había hecho. La diferencia fue que, esta vez, el médico tenía una lista en la que oba marcando ciertos puntos.

—Bien, señora. En base a los datos que me dio, podemos descartar cualquier enfermedad física. Ahora bien, parece ser que efectivamente su marido está pasando por un cuadro psicótico, no puedo darle diagnóstico certero ni específico ya que, dentro de la psiquiatría, muchas enfermedades coinciden en un gran número se síntomas, por lo que hay que valorar exhaustivamente a su esposo y realizarle ciertos estudios para llevar a un diagnóstico. Y es mi deber decirle que sólo este proceso puede tardar hasta 4 meses —Aclaró.

Cuando dijo esto, Akane se sintió perdida, ¿tendría que esperar 4 meses para saber qué era lo que estaba mal con Ranma?

El doctor puedo ver claramente como parecía que Akane colapsaría. Él sabía que lo haría en algún momento. Llevaba 15 años ejerciendo su profesión y había visto muchos casos parecidos, donde la estabilidad familiar se vería afectada por un trastorno psiquiátrico, sin embargo, tenía que ser claro con ella desde el principio.

El galeno estaba a punto de decir algo más cuando notó que Ranma había despertado.

—¿Akane? —Ella inmediatamente reaccionó. Quiso acercarse, pero el doctor se lo impidió .

—Es mejor que no se acerque, él podría reaccionar de manera violenta —le dijo el doctor en un susurro, y ella obedeció.

—Hola, ¿cómo te sientes, Ranma? —preguntó Akane.

Él no contesto de manera inmediata. Primero, dio un vistazo al lugar desconocido en el que se encontraba. Después, recordó los hechos sucedidos antes de perder la consciencia, y procedió a preguntar de manera desesperada.
—¿Akane? ¿En dónde estamos? —
Ella notó que su esposo comenzaba a alterarse de nuevo, así que le contestó de la manera más suave que pudo.
—Tranquilo Ranma estamos en un consultorio médico —Dijo, diciendo la verdad a medias —tu herida se abrió, y tuve que traerte para que la curaran —.

Él inmediatamente trato de sentarse, pero notó que su cuerpo no le respondía de la manera en que lo hacía siempre.
—¿Akane? —Habló de nuevo —¿Qué pasó con la mujer pelirroja? ¿En dónde está? ¡Akane! ¡Necesito que me respondas! ¡Por favor! O si no, ¡Ella se enfadará conmigo! —.
La mirada de ambos cambió. Akane se sorprendió, y el doctor, se preocupó.

—Tranquilo Ranma, ella no nos siguió hasta aquí. Descansa, aquí podrás hacerlo en paz al menos por algunos momentos —Dijo Akane.

El doctor, aprovechando que Ranma parecía estar lucido a medias, intervino.
—Señora Saotome, ¿podría permitirme algunos momentos a solas con su marido? Necesito hacerle algunas preguntas —.
Akane asintió preocupada y algo reticente, y, dándole una última mirada a Ranma, salió del consultorio.

El doctor, ahora a solas con Ranma, comenzó de nuevo con el cuestionario. Tomó una silla y la llevo cerca de la cama en donde se encontraba él, pero esta vez solo se dedicó a tratar de conocer más los síntomas específicos que presentaba dicho paciente.
—Muy bien, señor Saotome, hace algunos momentos lo escuche hablar acerca de una chica pelirroja y también, escuche como dijo que "ella se iba a enojar con usted. ¿Podría explicarme de que es lo que usted hablaba? —.

Ranma intuyendo las buenas intenciones del hombre de la bata, decidió confiarle lo que le aquejaba.


—Le diré todo desde el principio, doctor. —Y continuo. —La pelirroja apareció hace unos cinco meses. Al principio, solo llegaba a platicar conmigo. Ella decía que provenía de China, y que estaba ahí en busca de mi ayuda para poder regresar a su país.
Me pareció una situación extraña, y nunca le hable de ella a mi esposa porque tenía miedo de que se pusiera celosa y malentendiera la situación.
La mujer, que se hizo llamar Ko-chan me visitaba cada martes por la mañana, específicamente cuando Akane se encontraba fuera de la casa haciendo las compras, y fue así durante los primeros dos meses desde su llegada.
Pero al tercer mes, ella comenzó a visitarme también durante las noches. Aquello me asustó mucho. Ella aparecía aproximadamente a las 12:00 de la noche en mi cuarto mientras yo dormía, y para evitar que Akane se diera cuenta salía a la cocina, donde podía platicar con ella y después se retiraba, como a la 1:30.
Solamente una vez Akane se dio cuenta de que no estuve en la cama durante casi dos horas, así que le dije que no tenía sueño en ese momento, así que baje a leer un poco para no despertarla y para recuperar las ganas de dormir. —

El doctor escuchaba atentamente a Ranma, y tomaba anotaciones de todos los datos que creía, eran relevantes.
—Prosiga, señor Saotome. —

—Llámeme Ranma, aún soy joven, lo que pasa es que me case cuando aún era un chiquillo, ¡Ahh! las cosas de la vida— Agregó Ranma, quien ahora parecía relajado, como si los acontecimientos de más temprano nunca hubieran sucedido —En fin. El día que Akane se dio cuenta que "estuve desaparecido" luego de aquello, apareció un panda. Él me dijo que debía alejarme de Ko-chan, que ella era malvada y solo buscaba hacerme daño a mí y a querida Akane ¿Puede creerlo? En un principio lo ignore, ya que, aunque Ko-chan apareció de una manera extraña, nunca había mostrado un comportamiento agresivo u hostil.
Y a partir de ahí varias "personas" más aparecieron y cada una tenía su personalidad. Por ejemplo, esta Nana, que es una gata. Ella es muy dulce y muy juguetona, y pelea seguido con Yon, que es un ratón muy amargado, todo lo contrario a la gatita.
También esta Kyuu, un pajarito con un cuerpo que asemeja a un nueve y que dice estar enamorado de mi esposa ¿usted puede creerlo? —

El doctor seguía anotando. Conforme más describía Ranma, el doctor sospechaba cada vez de una enfermedad en específico, pero nada estaba dicho.
—Entonces, joven Ranma. Dice conocer a varios entes que… —Pero Ranma interrumpió.

—No son entes doc, son animales reales, y pueden hablar ¿no es maravilloso? Justo ahora me siento como una princesa de esos cuentos que les gustan a las mujeres, en donde la protagonista es amiga de los animales y puede comunicarse con ellos. —Dijo Ranma, y el doctor volvió a anotar.

—En fin —Soltó un suspiro —Cuando estaba a mediados del tercer mes desde la llegada de Ko-chan, su comportamiento dio un cambio radical.
Una tarde de julio, mientras Akane y yo nos encontrábamos en el patio, ella apareció. y me dijo "Ranma, querido, necesito que hagas algo por mí", yo la miré tratando de darle a entender que no podía prestarle atención en ese momento porque Akane se encontraba cerca, y aunque ella se encontraba ocupada tendiendo alguna ropa, temía que se diera cuenta y se armara una pelea entre mujeres. Estaba a punto de decirle que no a Ko-chan, cuando ella me mostro un cuchillo, "Ranma, querido, si no haces lo que te digo, tu amada esposa será quien pague las consecuencias", fue lo que me dijo.
Yo temiendo por la vida de mi amada Akane, la obedecí. Ko-chan me dijo que me dirigiera hacia la cocina, tomara un cuchillo y cortara mi brazo izquierdo. No sabe cuánto temí doc, lo peor de todo era que no podía pelear con Ko-chan porque era una mujer, y mi madre me enseño que a una chica nunca debería de golpearla, así que seguí las ordenes de Ko-chan.
Mientras realizaba el corte Akane llegó. Yo temí por ella de nuevo, doc. Mi esposa me arrebató el cuchillo y aventó lo más lejos que pudo. Yo trate de buscar a Ko-chan, pero ella ya no estaba ahí, así que solo deje que Akane me ayudara, y que me alegré de que al menos por ese día la pelirroja hubiera preferido regresar a su casa —.

El facultativo escuchaba atentamente y se mostró lo más neutral posible.


Disorder capítulo 3: Historia.