Podrán encontrar una nota de las palabras marcadas en cursiva al final del capítulo.


6.

—¿Akane?— llamó un hombre —¿Dónde está Ranma?

—Esta en el Dojo. Le pedí a Ryoga que viniera a entretenerlo un rato mientras hablaba con ustedes— contestó Akane.
El hombre se acomodó las gafas. Al igual que los demás, nunca habría imaginado que a su primer y único hijo pudiera sucederle algo de tal magnitud.

Por su parte, Soun Tendo miraba en silencio a la peli azul. Ver a la menor y más fuerte de sus tres hijas en aquel estado le afectaba demasiado, y no podía culpar a nadie. Ni a su joven yerno, ni al destino por depararle un futuro tan cruel a su pequeña. A comparación de Genma, el padre de Ranma, él era un hombre mucho más sentimental y no pudo evitar derramar algunas lágrimas ante la situación.

—Ranma padece esquizofrenia— habló la más reciente miembro de la familia Saotome.

Nodoka tapó su boca con la mano mientras cerraba los ojos. En el fondo lo sabía. Sabía que algo estaba mal con su hijo, pero ni así pudo evitar el sentimiento de tristeza.
Soun siguió llorando.

Genma no se inmutó. En su lugar tosió. —Akane, hija— habló. Sabía lo que quería decir, pero no como hacerlo. Volteó a su lado para buscar la ayuda de su esposa, quien al ver las intenciones que tenía el hombre, tomó la palabra.

—Mi niña— dijo Nodoka con el tono amable que le caracterizaba —Estamos contigo en esto— el par de hombres asintió —Sé que es difícil, pero entre todos vamos a hacer que esta situación sea lo más llevadera y posible de manejar— dijo para terminar.

Soun después de no haber dicho nada, por fin habló —Sobre las clases no te preocupes, hija. Ahora mismo es peligroso que Ranma se haga cargo del negocio familiar. Genma y yo nos encargaremos de ellas de ahora en adelante. Y, cuando tengas que recibir a tus alumnos, Genma, tu tía Nodoka y yo nos encargaremos de cuidar de Ranma— y tomó su mano.
Akane se permitió llorar una vez más mientras agradecía a su padre y sus suegros por todo lo que estaban dispuestos a hacer por ellos.

Cuando se calmó habló —¿Papá? ¿De verdad están bien que tú y el tío Genma den las clases?—

—Claro que sí, hija. Tal vez no somos tan jóvenes como Ranma, sin embargo aun conservamos las fuerzas necesarias para entrenar a un grupo de niños— dijo Soun.

Ella asintió y se levantó —Entonces iré a preparar la comida— Nodoka también se levantó y ambas se dirigieron a la cocina.

Algunos minutos después Ranma y Ryoga ingresaron a la sala.

—¿Papá? ¿Tío Soun?— preguntó extrañado de la presencia del par de hombres, después recordó que en la heladería, Akane había dicho que quería invitar a comer a su papá. Se acercó a los hombres y les saludo. Al otro lado de la habitación Ryoga movió la cabeza a modo de saludo —¿Y mamá?—

—Está en la cocina con Akane— contestó Genma. Ranma se alejó para ir a saludar a su querida madre. Cuando ingresó ambas mujeres voltearon, una siguió en lo suyo, la otra se le acercó.

—Ranma, hijo— dijo rodeándolo con sus pequeños brazos.

Akane rio al ver a la mujer tratando de abarcar el musculoso torso de su marido con sus pequeños brazos.

—Hola mamá— y de igual manera la abrazó, levantándola un poco para dar una vuelta con ella en brazos —¿Cómo has estado? —

—Yo muy bien hijo, ¿y tú?— la mujer miró a Akane. No sabía que tan enterado estaba Ranma de su enfermedad, y tampoco quería revelar información que solo podría alterar a su primogénito. Akane negó con la cabeza y Nodoka asintió.

—Todo bien mamá— dijo feliz, y luego hecho un vistazo a la cocina hasta dar con la estufa —Huele bien, ¿estará listo pronto?— las mujeres rieron.

—Si— dijo Akane —¿Dónde está Ryoga?—

—Se ha quedado en la sala con el viejo y tu papá. Iré con ellos mientras la comida esta lista— y salió.

Las mujeres lo vieron irse y suspiraron.


Después de la comida, la tarde pasó rápidamente y sin mayor inconveniente que la guerra de comida que empezaron Ranma y Genma a la que minutos después se unió Ryoga, quien también se quedó a comer con la familia.

Cuando la noche llegaba, los hombres se dedicaron a limpiar el desastre mientras Akane tomaba algo de té con la madre del ojiazul quien animadamente le platicaba algunas experiencias de su juventud.

El día terminó con la despedida de los invitados y un Ranma reacio a tomar el medicamento.
—¿Para qué es eso Akane? No estoy enfermo— dijo molesto.

Akane, desesperada, no sabía como hacer que tomara el par de tabletas prescritas. Concentrada en su preocupación por lo que pasaría en el futuro, Akane olvidó preguntarle al doctor como debía abordar el tema con Ranma y cómo explicarle el porqué de los medicamentos.
—Ya se que no estas enfermo cariño— aquellas palabras le dolieron internamente —estas te ayudaran a dormir, solamente eso—.

El hombre la miró suspicazmente —¿Estas segura?— Akane asintió —No las necesito, Ko-chan dijo que esta noche tenía algo que hacer, así que no vendrá— dijo tumbándose en el sillón —Deberías tomarlas tú, mira la cara que tienes—.

Exasperada, recurrió a su último recurso: la fuerza.
Aprovechando que Ranma se había tirado sobre el sofá, se lanzó sobre él y con sus piernas detuvo sus brazos. Debía darse prisa, ya que Ranma al ser mucho más fuerte que ella podía zafarse en unos cuantos segundos. Con su mano derecha tomo al hombre por las mejillas ejerciendo fuerza con sus dedos, obligándolo a abrir la boca. Después, rápidamente puso las pastillas al fondo de su garganta y quitó su mano, cerrando la mandíbula. Ranma sintió que se ahogaba y tomó el vaso de agua que Akane había dejado sobre la mesa, tragando las tabletas. Listo, Akane lo había hecho.

—¡¿Pero qué te pasa?!— exclamó quitando a Akane de encima.

Para no levantar más sospechas, Akane soltó una carcajada, esperando que Ranma lo tomara solo como una travesura de parte de ella.

—Eres una boba— dijo, y la abrazó.

Después de aquella escena, la pareja fue a su habitación para dormir.


Por primera vez en seis meses logró dormir tranquilamente. Tal vez se debía a la visita de su padre el día anterior, o a que, como dijo Ranma, esa noche Ko-chan no apareció y su marido también pudo dormir tranquilamente.
Al sentir el calor de los primeros rayos de sol, abrió los ojos. Miró el reloj que estaba sobre la pequeña mesa de al lado. Eran las 7:05 am. Cerró los ojos de nuevo y aún acostada se estiró, flexionando las piernas hacia a un lado y alzando los brazos hacia arriba.
Después abrió los ojos de golpe y todo rastro de sueño se fue.

Ranma no estaba en la cama.

Se levantó rápidamente y examinó la habitación. La ropa de Ranma seguía en el mismo lugar donde solía dejarla, lo que significaba que aún llevaba la pijama puesta.
Salió casi corriendo y el primer lugar a donde se dirigió fue la cocina, ahí su marido podría estar haciendo una de dos cosas: buscando comida, o haciendo otra de las cosas que la mujer pelirroja le ordenaba.
Cuando llegó no lo encontró. Se dirigió al baño. Nada.

Dio vuelta, y se fue al Dojo, tal vez Ranma estaría ahí practicando.

Estaba por llegar cuando el timbre sonó. Fue a abrir, extrañada de que alguien llamara la puerta tan temprano y con la esperanza que se tratara de Ranma.

—Buenos días, Señora Saotome— saludó la señora Aoyama, una anciana que residía en la casa de enfrente —No era mi intención molestarla tan temprano, pero parece ser que su marido esta ebrio. Desde hace algunas horas esta sobre su techo platicando a la nada—

Sin decir nada salió a la calle en compañía de la mujer y desde ahí pudo ver a su esposo. Tal y como lo había dicho la señora Aoyama, Ranma estaba en el techo, sentado y murmurando.
—Gracias señora Aoyama, y perdón por las molestias— ingresó de nuevo y rápidamente fue al patio trasero, tomo la escalera y subió. —¡Ranma!—.

Al escuchar su nombre volteó —¡Akane! ¡Mira!— dijo con emoción —Ko-chan tenía razón. Desde aquí, justo a esta hora, se puede apreciar el comienzo del Hades detrás del Jardín de los Sales Gemelos, ¿no te parece increíble que detrás de un lugar tan hermoso este el reino de Plutón?—.

Akane se asustó.

—Detrás de los Prados Asfódelos, están los Campos Elíseos. Ko-chan dice que si sigo como hasta hoy, el señor Radamantis me recibirá con gusto en ellos, y que si hago lo contario, los tres me enviarán al Tártaro. Aunque me conformo con morar en los Asfódelos— entonces Ranma apoyo su mentón sobre su brazo, que descansaba en una de sus piernas.

Akane miraba perdida. ¿Qué significaba que Ranma hablara del infierno?

Cerbero no está, tal vez esté trabajando. Y mira, por allá va Caronte.— agregó el hombre —Estoy seguro de que cuando sea tu turno, Akane, iras directo a los Elíseos— agregó y suspiró —Realmente no quiero que sufras por mí, pero te esperaré con gusto allá— dijo mientras sonreía al horizonte.


Disorder capítulo 6: Visión.


NOTAS.
- Hades. Inframundo griego. El nombre se usa para describir el reino del dios Hades de la mitología griega que se creía estaba situado debajo de la tierra.

- Sales Gemelos. En ciertas leyendas de religiones como el hinduismo, se cuenta que la reina Maya parió a Siddhartha Gautama bajo un árbol sal (saraca asoca, nombre científico). Otras, cuentan que Buda meditaba bajo un sal cuando les sobrevino la muerte física y que su cuerpo fue cubierto por las flores de este árbol. Así mismo, la leyenda cuenta que al morir Buda, cuatro pares de sales se volvieron blancos.
En el jainismo, se cree que la iluminación se recibe junto a uno de estos árboles, por lo que los creyentes que esperan el nirvana se representan a menudo debajo de un árbol como estos.

- Plutón. Nombre romano para Hades, dios del inframundo.

- Prados Asfódelos. Primera región. También llamado Hades, se trata del mismo infierno. Es el territorio de los muertos y es gobernado por el mismo dios Hades. A este lugar es donde indistintamente son enviadas las almas ordinarias después de su muerte, aquellas almas de personas que tuvieron una vida equilibrada entre el bien y el mal, aquí esperan su juicio, y después de ser juzgadas regresaban a los mismos Campos Asfódelos si no eran virtuosas ni malvadas.

- Campos Elíseos. Parte del inframundo gobernada por el juez Radamantis. Los campos Elíseos son la morada de los muertos virtuosos y los guerreros heroicos. Otra denominación para esta área del inframundo en la mitología griega es Islas Afortunadas o de los Bienaventurados. Equivalente al Cielo cristiano.

- Radamantis. Hijo de Zeus, hermano de Sarpedón y Minos. Uno de los tres jueces del inframundo, quien juzgaba a las almas de los orientales. Es el gobernador de los Campos Elíseos.

- Los tres. Ranma se refiere a los tres jueces del inframundo: Minos, Radamantis y Eáco.

- Tártaro. Prisión fortificada rodeada por un río de fuego llamado Flegetonte. En un principio era la prisión de los antiguos titanes, después, paso a ser la parte del inframundo habitada por las almas condenadas. En este lugar se dan los castigos adecuados al crimen de la persona.

- Cerbero. Perro de tres cabezas, derrotado por Heracles (Hércules). Aguardaba al otro lado del río Aqueronte en espera de las almas para después guiarlas a la tierra de los muertos para ser juzgadas.

- Caronte. Barquero de Hades, encargado de guiar las sombras de los difuntos al otro lado del río Aqueronte si tenían un óbolo (moneda griega) para pagar el viaje.