NO TODAS TUS BUENAS ACCIONES SON BIEN RECOMPENSADAS
RECOMPENSA I
—Tu primera misión es esta —ordenó Housen mientras todos estaban en el comedor disfrutando de la primera comida del día, dejando caer un folder amarillo frente de él.
—¿Misión? —cuestionó confundido mientras ladeaba su cabeza, y con los cachetes llenos de comida.
—Sí, demuéstrame que tienes lo necesario para seguir en mi tripulación y ser mi subordinado. Si no lo logras serás vendido en Kokubou. —El pequeño había dejado ya de comer y tomó los documentos —. Ahí se especifica todo lo que tienes que hacer, partes en ocho horas.
—Bueno —respondió dejando de lado lo que leía y siguió comiendo.
—Ahora a escoger el moderador, —todos se tensaron, usualmente las misiones que se dan a los novatos son muy fastidiosas y en recovecos un tanto difíciles de hallar, así que todos rezaban porque no les tocara ese labor —. Serás tú. — Señaló a la persona que estaba frente al pelirrojo comiendo tan despreocupadamente como él.
—¿Yo? —interrogó para confirmar la orden.
—Sí, recuerda que sólo debes ser un observador, no puedes intervenir en su misión, y asegúrate de traer las pruebas para que lo abalen —indicó para después abandonar la habitación.
—Pobre Abuto, terminó siendo el niñero del conejito.
—Su estadía en ese lugar será fea.
—Ser moderador de la primera misión de un novato siempre es experiencia desagradable. —Ese tipo de comentarios eran los que se murmuraban en el lugar.
Pero Abuto simplemente los ignoraba, tenía interés en el joven Yato, y es que desde que le designaron la misión estaba comiendo con una sonrisa de oreja a oreja.
—Señor Abuto —. El mencionado solo alzo la mirada —. ¿Qué tan fuertes crees que sean las personas que tengo que matar?
—¿Matar? ¿Tú primera misión es un asesinato? —Cuestionó sorprendido, realmente Housen quería probar a ese chiquillo y es que usualmente las primeras misiones eran cazar un extraño animal o conseguir un artilugio muy difícil, misiones dadas por los altos mandos que son meros caprichos personales y no merece la pena mandar a un grupo.
—Si —respondió aun manteniendo su amplia sonrisa —, eso es lo que decía esos papeles. —Señalo los escritos a un costado de ellos.
Abuto para no quedarse con la duda los tomó para leerlos.
—No sé qué tan fuertes son, pertenecían a otra división del escuadrón, pero tal vez sean los suficientemente fuertes para pertenecer al Harusame —concluyó al terminar de leer.
—Interesante, eso significa que podré luchar con todo lo que tenga, sin importar que tenga que arrancarle un brazo. —El pelirrojo ya estaba deseando hacer su deber.
—En unas horas nos iremos. —Ignoró olímpicamente el comentario —. Empaca lo necesario, al parecer te dieron tres días para encontrar a esos sujetos, procura comer y dormir lo suficiente.
—Bueno. —Kamui era de buen comer, no era necesario que se lo dijeran.
—Nos van a pasar a dejar en el planeta donde debemos encontrar tus víctimas, nos vemos dentro de siete horas en la puerta dos.
—Está bien, señor Abuto —respondió mientras comía y miraba a la nada.
—Se me hace algo extraño el tipo de misión que le dejaron, ¿en qué estás pensando Housen sama? —Eran los pensamientos que inundaban la mente del castaño mientras abandonaba el comedor.
Ambos Yatos colgaban una maleta sobre su hombro y su paraguas en mano. Frente a ellos se iba abriendo la puerta, tenían que saltar para pisar el suelo del planeta donde se encontraban, porque la nave no aterrizó, se encontraba sobrevolando a un nivel de al menos diez metros.
—Venimos por ustedes en tres días o lo que quede. —Una carcajada acompañó ese comentario burlón.
—Sólo debo traer la cabeza de quienes mate, eso cuenta como prueba, ¿no? —Los zafiros del pelirrojo demostraban determinación y entusiasmo.
—Seguro —respondió algo dudoso el que los despedía. —Abuto mi más sentido pésame, —su mano se posaba en el hombro del castaño como seña de condolencia.
—El último en llegar es un conejo —comentó Kamui antes de saltar.
—Parece que tiene muchas agallas.
—Sí, eso parece, a ver cuánto le dura la cabeza sobre sus hombros con esa actitud. Más te vale venir puntual por mí —ordenó Abuto antes abandonar la nave.
El planeta a donde habían llegado resultaba ser agradable para los de su especie, una zona selvática con un clima templado húmedo, no estaba lloviendo pero si nublado.
—¿Qué vas a hacer para encontrar a esos sujetos? —cuestionó, dudaba un poco sobre sus cualidades de búsqueda —. Son unos hombres que están siendo buscados por el Harusame, no creo que sea fácil encontrarlos.
Ambos caminaban por un sendero en medio de los altos árboles de caoba, pareciera un camino creado por los habitantes de esa zona.
—Bien, entonces, ¿qué camino vamos a tomar? —Habían llegado a un punto donde el camino se separaba en dos partes, a la izquierda se seguía por el sendero en medio de la selva y otro parecía llevar a una civilización.
—El de la izquierda —respondió el pequeño sin darse el tiempo para analizar,
—¿Seguro? —Habían estado caminando por horas desde que pisaron tierra y los pies del castaño ya pedía a gritos un descanso.
—Sí —respondió y empezó su andar por la vía escogida
Abuto miró por última vez el camino rechazado y siguió a Kamui, era su moderador tenía que seguirlo a donde fuera.
—¿Son ellos? —señaló a un campamento improvisado hecho por esos hombres quienes buscaba.
—¿Qué? —Decir que no estaba sorprendido era poco, esta vez habían caminado menos tiempo que de lo que tardaron en encontrar el punto de separación. Tomó el folder de la misión y empezó a comparar los rostros de quienes estaban a unos escasos metros de ellos, alrededor de una fogata, con los de las fotos —. Sí
—Genial, se ven que son fuertes —dijo entusiasmado mientras se salía del sendero y empezaba a caminar hacia los hombres.
—Recuerda que yo no te voy a ayudar…
—¿Quién necesita tu ayuda? Es más no quiero que te metas, son mis presas —dijo mientras lo volteaba a ver y le dedicaba una mirada que demostraba audacia —. Buenas noches caballeros —saludo como si se acabara de encontrar a un viejo conocido y con su hermosa sonrisa.
—¿Tú quién eres? —cuestionó el que parecía más fuerte de los cinco, por su gran tamaño.
—Oh solo soy un aprendiz del séptimo escuadrón del Harusame.
—Arriesgamos nuestros traseros para cumplir una misión, pero cuando más los necesitábamos en un ataque de fuerzas enemigas no dieron la espalda, dejando morir a nuestro equipo, somos los únicos sobrevivientes y esto es lo que nos mandan. —Se quejó uno que seguía sentado.
—Joshira, Juro, Rai, Ebisu y Arashi, Yatos de un subescuadrón comandado por Housen, ellos y sus compañeros eran quienes se encargaban de las misiones de infiltración —Abuto leía más información sobre ellos en el folder —. Tras su fracaso en su última misión decidieron escapar, se les perdió la pista pero recientemente han sido vistos en el planeta Janguru.
—Housen nos negó la ayuda cuando nos encontrábamos en una situación crítica y por eso nosotros decidimos abandonarlo —comentó Ebisu, parecía ser el líder de esos cinco hombres.
—Si sobrevivieron quiere decir que son los más fuertes —concluyó Kamui.
—Escucha niño, no sé quién seas o a que hayas venido pero el Harusame no es lugar para conejitos como tú. —Arashi es más grande de los cinco se había puesto frente a él, la diferencias de estaturas era sorprendente.
—Pues parece que Housen sama ya no necesita sus servicios porque mando a ese niño a exterminarlos, para evitar cualquier fuga de información. Es su primera misión yo sólo soy un mero espectador, no me hagan caso.
—¿Un niño? ¿Es en serio? ¿A Housen no se le zafó un tornillo? —expuso Ebisu y sus compañeros se empezaron a reír.
—No se preocupen, pueden venir con todo y todos juntos —indicó Kamui mientras bajaba su maleta y se ponía en pose de pelea.
—Si es lo que quieres. Joshira, Rai enséñenle lo que es realmente ser miembro del Harusame —indico el líder.
—Será como jugar con un niño —comentó burlón Rai.
Ambos adultos decidieron atacar al mismo tiempo, lanzando su puño a la altura del pequeño, pero él lo esquivo dando un salto para arriba, aprovecho la altura para darle una patada en la cabeza a Joshira, este al estar desprevenido la fuerza de impacto lo mando a unos cuantos metros lejos de su lugar.
—Vaya, parece que no te debemos tomar a la ligera —comentó mientras se levantaba y se tronaba los huesos.
—Por eso les dije que fueran con todo —respondió Kamui.
Ahora fueron todos menos Ebisu contra el pelirrojo. Nadie le podía atinar un golpe, en cambio él les dio varios en distintas partes del cuerpo. Inclusive Ashira que se veía como el más fuerte no podía contra él.
—¿Quién es este niño? —cuestionó Ebisu a Abuto, ambos se mantenían sentados mientras observaban el enfrentamiento.
—Es una cría de Yato que Housen sama recogió como discípulo.
—¿Housen le ha estado entrenando? Teóricamente él sería el primero en serlo. —Estaba muy sorprendido —. Es muy fuerte para su edad.
—Si, además de que es hijo de Umibouzu —agregó Abuto.
—Realmente ya me aburrieron, pensé que por ser miembros de una división especial sería más emocionante luchar contra ustedes, pero inclusive atacar al viejo resulta más divertido —dijo Kamui mientras tomaba su parasol
—¡¿Es hijo del hombre más fuerte del universo?! —gritó siendo escuchado por quienes peleaban.
Kamui le disparó en la frente a quien había gritado, teniendo así su pronta muerte.
—Maldito —gritaron con furia los cuatro antes de atacarle todos juntos, golpe que nunca llegó porque Kamui utilizó su parasol en forma de espada y les quito la cabeza de su cuello.
—Lo siento, debí comentar que es muy sensible con el tema de su familia —murmuro Abuto hacia el cuerpo sin vida de Ebisu.
—Bien, misión cumplida —dijo Kamui mientras observaba su trabajo.
—Bien, la cumpliste en menos de dieciséis horas, ahora tenemos dos días libres y al parecer nos podemos quedar con el campamento ya armado por ellos.
—Eso es cierto y me muero de hambre —dijo mientras se sentaba a lado de su acompañante.
—Parece que dejaron algo al fuego —respondió Abuto después de observar el lugar.
—Sabe horrible —Kamui ya había tomado la olla e inclusive le dio una probada al caldo que se encontraba cociendo ahí.
—Pues es lo que hay —Abuto ya se estaba sirviendo, antes de que se el niño se lo fuera a acabar.
—Me reusó a comer algo así
—¿Entonces que? ¿Puedes guisar algo mejor? —dijo mientras utilizaba un tono sarcástico.
—Guisar algo mejor. —La frase se quedó en la mente de Kamui y buscó con la mirada algo que le pudiera servir, al no ver nada afuera entró a la tienda de dormir y encontró unos trozos de carne, unas cuantas verduras, inclusive una arrocera.
—Se ve que eran todas sus provisiones —comentó Abuto mientras veía como el pequeño sacaba varias cosas cerca del fuego —. Espera, no me digas, ¿sabes cocinar? —Abuto le sorprendía esa cuestión, y es que en cierta forma no se lo esperaba o nunca lo vio como una posibilidad, aunque si se ponía a analizar se veía lógico, con su madre enferma y su padre de viaje, él tenía que tomar las responsabilidades del hogar.
—Si sé —respondió mientras se encontraba colocando arroz y agua en la estructura de madera para ponerla cerca del fuego. —¿Va a comer eso o se va a esperar a lo que prepare yo? —cuestionó mientras cortaba ahora la carne.
—Quiero probar lo que vayas a hacer.
—Entonces en lo que estoy aquí, vaya a buscar agua —solicitó mientras señalaba un recipiente lo suficientemente grande como para albergar agua durante varios días.
—¿Para qué? Yo traje un poco y apuesto que tú también —Kamui solo le dedico una mirada y siguió con su labor —. Está bien, más te vale que eso que preparas te quede muy sabroso.
Ambos ya se encontraban disfrutando de los alimentos que el niño había preparado, el agua que mando a pedir la ocupó para limpiarse la sangre de sus enemigos y también aprovechó para cambiarse de ropa antes de comer.
—¿Señor Abuto? —habló cuando ambos ya tenían su porción de comida en manos, pero no habían probado nada.
—¿Dime?
—¿Todas las misiones en el Harusame son así de aburridas? —Al adulto le extraño la pregunta, porque si extinguir la vida de cinco Yatos experimentados le resultaba aburrido, no quería imaginarse que era lo divertido para él.
—¿Por qué lo preguntas?
—Pensé que ellos serían más fuertes por ser miembros de un subescuadron especial, pero fueron muy débiles. —Él todavía seguía sorprendido de que hubiera terminado tan rápido, inclusive los encontró en escaso tiempo, pero hasta para él le habían parecido débiles, ¿será por eso que Housen lo mandó solamente a él para encargarse de unos molestos conejos?
—Pues puede que esta misión haya sido aburrida porque fue la primera, las primeras siempre son aburridas —comentó, y sus palabras le recobraron el ánimo al pelirrojo, después de eso ambos empezaron a comer sin decir una palabra más—.Vaya niño sí que sabes preparar la comida muy bien. —Le alagó Abuto cuando ya habían terminado.
—Me alegró que le guste, si me disculpa, ya me iré a dormir. Buenas noches señor Abuto —Se despidió para después adentrarse a la casa de campaña.
—Vaya quien hubiera pensado que tú eres tan hogareño, o que las costumbres de casa no se olvidan. Aunque estuvieras cubierto de sangre preparaste alimentos y a la hora de la cena presentarte limpio. ¿Si te hubieras quedado en tu hogar serias feliz o terminarías escapando con otros piratas espaciales? Pensar que hoy te convertiste en asesino a tus escasos diez años de edad y lo hiciste parecer de lo más sencillo que inclusive estabas sonriendo —pensaba Abuto mientras estaba acostado intentando ver el cielo, pero no podía porque las grandes hojas de los árboles frondosos lo tapaban.
Lo primero en estar en el piso de la nave fue una bolsa la cual emanaba unos extraños fluidos carmesí, después de eso dos Yatos la arribaron.
—Aquí está la prueba de que cumplí mi misión —expresó Kamui señalando la extraña bolsa, para los dos Yatos que le estaban esperado, uno de ellos era quien días atrás le había despedido y él que le dio la orden.
—Revísalo —le ordenó el de grises cabellos.
—Joshira, Juro, Rai, Ebisu y Arashi, los Yatos que se encargaban del espionaje —dijo al momento de distinguir los rostros —, y parece que Ebisu fue quien peor la acabó. —Señaló el balazo en medio de su frente.
—La próxima vez viejito por favor dame misiones más peligrosas —solicitó mientras le daba la espalda al capitán, este empezó a reír.
—Ellos tienen más de dos días de muertos —comentó mientras más observaba las cabezas de quien una vez fueron unas leyendas entre el séptimo escuadrón.
—Sí, los encontramos en el mismo día que nos dejaron en el planeta, ni siquiera se paró para pedir información —agregó Abuto —, si no quieres acabar así, no menciones a su familia —sugirió para ambos.
—Vaya parece que resulto ser igual que fuerte y necio que su padre —dijo Housen —. Será muy interesante verlo crecer.
N/A: La foto de portada le pertenece al artista en twitter hengyo
