—Ginny, no creo que esto sea una buena idea.

—Y yo te repito que esta es una buena idea, Neville.

Ambos estudiantes de Gryffindor se encontraban en la biblioteca de Hogwarts, agachados en el suelo escondiéndose detrás de un estante desde hacía una media hora. Las rodillas de Neville dolían y Ginny no podía negar que ya estaba cansada de estar escondida ahí.

¿Cómo habían terminado en una situación así?

Pues…

Flashback

Luna y Ginny se encontraban en el salón de clases de Snape. La clase de Pociones había sido larga y tediosa como siempre, pero Luna se sentía bien, por primera vez en su vida Snape no le había bajado ningún punto e incluso había terminado la poción a tiempo sin problemas.

Ya cuando la clase estaba terminando Snape se acercó a entregar los resultados de sus ensayos. Nadie pudo haber preparado a Luna para la nota que vio.

Woh, saliste mejor que yo. ¡Un extraordinario! ¡felicidades Luna! —Dijo Ginny abrazándola. Luna nunca se había sentido tan contenta y sorprendida a la vez.

Aun no puedo creérmelo…

Te dije que podrías hacerlo —Respondió Ginny sonriéndole.

Es verdad —Dijo Luna sonriendo mientras veía su ensayo —. Draco también dijo lo mismo. Supongo que sí tengo que creer más en mí.

Espera, ¿Malfoy dijo qué?

Luna había olvidado que el tema de Draco aún era algo delicado para Ginny.

Oh, Draco dijo que debería creer más en mí. ¿Sabes? Él fue quién me ayudó a hacer este ensayo ayer.

Ya veo, así que te ayudó a estudiar… Y ammm, ¿cómo fue esa sesión de estudio?

Oh, fue muy agradable —Respondió Luna al recordar lo que había pasado el día anterior —. Draco es un buen profesor. Me distraía constantemente, pero él no se molestó conmigo en ningún momento, incluso me ayudó a repasar para futuras lecciones; fue muy amable de su parte.

Escuchar palabras tan dulces relacionadas con Draco Malfoy casi le daban ganas de vomitar a Ginny. Y tal vez estuviera loca, pero podía jurar que las mejillas de Luna se estaban poniendo rojas. Se tuvo que forzar a sí misma a sonreír por su amiga.

Vaya, me… Me alegro.

Luna asintió alegremente y luego miró su ensayo.

Me pregunto si Draco se pondrá feliz al saber esto —Dijo ella mirando su Extraordinario.

Seguro que sí —Respondió Ginny forzando una sonrisa.

De repente a Ginny se le ocurrió una idea.

Una brillante idea.

Ella no podía quitarse la mala espina respecto a todo este asunto, pero no podía seguir confrontando a Luna y Draco. No conseguiría nada de ellos. Así que pensó que la única forma de poder averiguar qué estaba pasando realmente era observarlos. Sólo así podría asegurarse de que nada malo estaba pasando y quedarse tranquila.

¿Sabes qué? Deberías ir a mostrárselo. Seguro le alegrará ver que su ayuda sirvió de algo

Luna pareció meditar por un segundo lo que su amiga dijo.

Sí, tienes razón. Iré a buscarlo. ¡Nos vemos en la cena, Ginny! —Dijo Luna antes de irse.

Hasta luego, Luna.

La joven Gryffindor se quedó ahí viendo como poco a poco Luna se alejaba. Ahora sólo quedaba una cosa por hacer, si todo salía bien obtendría la información que quería y se quedaría tranquila o mataría a Malfoy, lo que pasara primero. Pero no podía hacerlo sola...

Fue en ese momento que Neville Longbottom pasó a su lado como si fuera una señal mandada del cielo.

¡Neville! —Saludó Ginny al muchacho — ¡Amm, hola! Yo… Sé que es repentino, ¿pero podrías hacerme un favor?

Amm claro, ¿qué necesitas?

Pues….

Fin del Flashback

Y así fue como Ginny y Neville terminaron en semejante situación.

Honestamente, la idea había sonado mucho mejor en su cabeza.

—Ginny…

—Ok, lo admito. Taaaal vez no haya sido mejor idea que he tenido, pero no ha sido mala tampoco, ¿no lo crees?

El joven Gryffindor le miró a los ojos, sin saber muy bien qué decir. De todas las formas que se imaginó pasando la tarde, espiando a Draco Malfoy no fue una de ellas. Aunque tampoco es que tuviera algo mejor que hacer y Ginny le caía bien, era una de las pocas personas que nunca se había burlado de él.

No todo era taaan malo.

—¿Y qué es lo que estamos esperando? Sólo me dijiste que necesitabas mi ayuda para descubrir algo sobre Malfoy… —Dijo Neville.

—Ah, estamos esperando a que él diga algo sobre Luna.

Esto último sorprendió genuinamente a Neville. Conocía a Luna, no por nada era la mejor amiga de Ginny. A Neville le caía bien, había hablado pocas veces con ella pero se podía ver a simple vista que Luna era alguien especial. No entendía cómo ella tendría algo que ver en esto.

—¿Luna Lovegood? ¿Tu amiga de Ravenclaw? ¿Qué tiene que ver con Malfoy?

Ginny suspiró.

La historia no era muy fácil de explicar, pero haría su mejor intento. Así que poco a poco empezó a explicarle la historia. Desde que ella descubrió a Luna y Draco caminando juntos en Hogsmade, hasta su confrontación con Draco hacía unos días.

—...Entonces Luna me dijo que Malfoy le ayudó a estudiar para Pociones. Por lo que sé ellos siguen reuniéndose en ese salón.

—Eso es… Raro.

—Por supuesto que lo es. Luna es mi mejor amiga y no me confío de él, tengo miedo de que pueda hacerle algo.

—Eso lo entiendo, pero Ginny… —Neville empezó a trabarse al hablar, tenía miedo de decir algo que no debía —. No crees que tal vez, ammm, ¿tal vez deberías confiar un poco más en Luna?

La joven volteó a verlo apenas escuchó esto, indignada.

—¿Ah?

—D-digo, amm... Sé que toda esta situación de Luna y Malfoy es rara, pero Luna tiene un buen juicio y puede cuidarse sola. Tal vez deberías darle un voto de fe.

—Estamos hablando de Malfoy, Neville.

—No creo que Luna haya negado que Malfoy ha sido una persona horrible —Aclaró Neville rápidamente —. Sólo digo que Luna debe tener buenas razones.

—¿A qué te refieres? —Preguntó la pelirroja frunciendo el entrecejo.

—Digo… Si Luna está con él es porque algo ha pasado, ella no estaría con una mala persona porque sí —Explicó Neville lentamente, un poco nervioso —. Por lo que veo esto lleva tiempo ocurriendo y nada malo ha pasado, incluso dijiste que hablaste con los dos.

—Sólo vi la cara horrible de Malfoy, eso es más que suficiente.

Neville decidió ignorar ese comentario.

—Al parecer sólo son dos personas que se llevan bien —Aclaró Neville pensativo —. Lo cual sí me parece un poco extraño, pero no me corresponde juzgar.

Ginny se quedó meditando un rato al respecto.

Hasta ahora no había hablado con nadie del tema. No podía hacerlo con Luna por obvias razones y sus otras amigas no estarían interesadas.

El tener ese pensamiento constante de preocupación y no haberlo podido expresar la había vuelto algo paranoica. Odiaba a Malfoy por obvias razones, pero tenía que admitir que Neville tenía un poco, solo un poco de razón.

Estaba confundida. Por un lado odiaba a Malfoy y pensaba que nada bueno podía salir de él, pero por otro lado reconocía que estar espiándolo no era algo bueno. Muchos menos cuando ya había hablado con él y no tenía pruebas de nada.

—No lo sé. Tal vez y sí estoy exagerando… Lo único que quiero asegurarme de que nada malo pasará. Luna la ha pasado muy duro aquí y no confío en él, no importa cuantas veces me digan que lo contrario.

—Hey, no tienes que confiar en él. Por Merlín, yo tampoco lo hago —Admitió Neville haciendo un gesto con la mano —. Sólo pienso que tenemos que confiar en Luna, no creo que estaría feliz de saber que estamos aquí espiando.

La pelirroja meditó otra vez sobre eso un instante hasta que finalmente suspiró.

—Si, supongo que tienes razón —Admitió Ginny en señal de derrota —. Está bien, a partir de hoy prometo no hacer nada, me quedaré tranquila. Supongo que es lo único que puedo hacer.

—Me parece bien —Dijo Neville sonriéndole, estaba feliz de que Ginny se hubiera calmado.

—¡Pero! Si ese bastardo le hace algo a Luna...

—Si eso pasa te ayudaré en lo que sea que hagas —Aclaró Neville en señal de apoyo —. Aunque honestamente espero que no sea un plan tan malo como este.

Ginny rio al escuchar esto.

—Sí, a la próxima te dejaré a ti la planificación de planes —Dijo Ginny sonriendo, por lo menos algo bueno había salido de esta situación —. Creo que esta es la primera vez que estamos tanto tiempo solos, debo haberte dejado la peor impresión.

—Nah. Puede que no haya sido tu mejor idea, pero lo hiciste porque genuinamente estabas preocupada por Luna. Eso no es malo.

—Gracias… —La sonrisa de Ginny creció un poco más —. Lamento haberte arrastrado a todo esto Neville, seguro tenías mejores cosas que hacer.

—No hay de qué, y no te preocupes, ha sido divertido. Ya quisiera yo tener a alguien que se preocupara así por mí.

La pelirroja se sintió un poco ofendida al escuchar eso.

—¡Hey! yo me preocupo por ti Neville —Dijo Ginny dándole un codazo a Neville —. Siempre te he considerado un buen amigo.

El joven Gryffindor se sonrojó levemente al escuchar esto. Apreciaba mucho Ginny, pero nunca esperó que ella lo apreciara de la misma forma. Era agradable.

—Gra-

—¡Shhhh! ¡Ahí viene Luna!


Draco dirigió su mirada hacía el estante de libros que se encontraba cerca suyo.

¿Realmente esos tontos creían que él no había notado que estaban ahí? Si tanto querían espiarlo al menos deberían aprender a guardar silencio. Él ya había supuesto que a la pelirroja no le bastaría con la conversación de ayer pero esto era absurdo.

Draco suspiró. A esta hora usualmente estaría en el salón abandonado, pero tenía que investigar algo para Herbología y necesitaba unos libros en específico para hacerlo.

—¿Draco? —Dijo una voz que ya él conocía perfectamente.

El chico se volteó y se encontró con quién esperaba encontrarse: la joven Ravenclaw que tanto apreciaba. Recientemente estaba tan acostumbrado a verla. Su presencia se había vuelto algo cotidiano, algo que de una u otra forma siempre estaba esperando.

Era divertido pensar eso. Porque recordaba que hasta hacía un mes él estaba evitando a Luna porque su presencia le incomodaba. Cómo cambiaban los tiempos.

—Hola, lovegood.

—No esperaba encontrarte aquí, ¿estás ocupado?

El joven negó con la cabeza.

—No mucho, sólo estaba buscando algunos libros. ¿Tú qué haces aquí?

—Ah, también venía a buscar unos libros, pero también vine porque pensé que estarías aquí… Quería mostrarte algo.

El hecho de que Luna estuviera aquí específicamente porque quería hablar con él le hizo sentir algo en su interior. Estaba acostumbrado a ver a la muchacha seguido, pero siempre parecía que eso pasaba por simple casualidad, como si el destino los hiciera encontrarse una y otra vez.

No obstante, habían caído en cierta rutina. Ahora casi todos los días se encontraba con la muchacha en el salón y en estos últimos días había empezado a anhelar esos pequeños momentos cada vez más, pero esto era distinto. Hoy por primera vez se habían encontrado en otro lugar porque querían verse y eso lo hacía sentir extraño, pero feliz.

Extrañamente feliz.

—¿Ah sí?

Luna asintió sonriente mientras sacaba un papel de su bolsillo y lo desenvolvía. Draco ya empezaba a suponer que era, pero no quería quitarle la emoción a la muchacha. Pocas veces la veía tan entusiasmada.

—¡Mira! —Dijo Luna entregándole una hoja de papel.

Ante él estaba el ensayo que Draco y Luna habían hecho el día anterior. No tenía que enfocar la vista para apreciar perfectamente la letra "E" de Extraordinario en la hoja.

Draco no pudo evitar sonreír al ver la hoja. Enseñarle a Luna no había sido tarea fácil, la muchacha había demostrado ser una estudiante desesperante y Draco más de una vez quiso dejar todo tirado; pero todas esas molestias valieron la pena el verla sonreír junto a su ensayo.

Luna estaba feliz por su nota y él se sentía feliz por haberla ayudado a estar así. No era un sentimiento muy común en él, pero le gustaba. Esperaba poder sentirse así más seguido, no estaba para nada mal.

—Te dije que te iría bien. Felicidades, Lovegood —Dijo Draco amablemente.

Sus palabras parecieron llegar a lo más profundo de Lovegood, ya que la muchacha le sonrió como nunca la había visto sonreír. Por un instante pudo jurar que los ojos de Luna brillaban y que sus mejillas ardían.

Pero seguro eran ilusiones suyas, se estaba dejando llevar por el momento.

—Gracias —Respondió Luna honestamente. Eso era algo que le gustaba de ella, siempre era muy honesta, incluso para decir las gracias —. También me fue muy bien en la clase en general, terminé una poción antes del tiempo límite por primera vez. No lo hubiera podido hacer sin ti.

Ahora era su turno de conmoverse y sonrojarse. Las palabras de Luna lo habían agarrado desprevenido. Aún no comprendía como Luna podía expresar sus sentimientos con tanta facilidad cuando él era una piedra en ese sentido.

—No hay de qué. Tú me ayudaste a cambio, ¿recuerdas?

—Sí, es verdad. Al final tenías razón, sólo tenía que creer más en mí.

—Por supuesto que tengo la razón, te habías tardado en darte cuenta.

La joven rodó los ojos al escuchar sus delirios de grandeza. Habían cosas que nunca cambiaba. Aun así la muchacha no dejaba de sonreír.

Este momento no lo podría arruinar nadie.

—¿Y… Es muy difícil de encontrar lo que estás buscando?

El joven se volteó a ver la mesa en la que estaba, básicamente era un desastre de libros y papeles.

—Más o menos —Admitió Draco —. Vine a buscar algunos libros de Herbología que necesitaré para la siguiente semana. Pero se ha vuelto más complicado de lo que pensé. Al parecer las plantas que utilizaremos son raras y no están en cualquier libro.

—Conozco bastante sobre libros de Herbología —Dijo la muchacha tímidamente — Podría… Podría ayudarte un poco.

Dos meses atrás Draco se hubiera negado a cualquier ayuda. Ya sea de ella o de cualquier otra persona. Él era un Malfoy y era una persona independiente, pero había aprendido que una ayuda de vez en cuando no lo mataría, sobre todo si venía de ella.

Además, así podría seguir hablando con Luna.

—Adelante.


Así habían pasado los minutos.

Ginny y Neville seguían escondidos detrás del estante. Ahora que Luna y Draco se encontraban ahí no podían escapar hasta que ellos se fueran, lo que al parecer no iba a pasar por el momento. El Slytherin y la Ravenclaw estaban muy concentrados haciendo lo que estaban haciendo.

—Bueno... Parece que ahora estamos atrapados aquí. Ya te dije que lo siento, ¿verdad? —Preguntó Ginny sintiéndose muy avergonzada de si misma.

Neville sonrió levemente al escucharla.

—Sólo unas diez veces.

—Lo siento...

—Te dije que no te disculparas —Volvió a decir Neville mirándole a los ojos honestamente —. Lo volvería a hacer, ¿sabes?

Ginny sonrió al escuchar esto, después de todo no había sido mala idea hacer esto. Había descubierto que Neville era una persona increíble y un gran buen amigo. No entendía como las demás personas de su casa podían pensar lo contrario.

—Esto es tan… Raro —Reconoció Ginny después de un rato.

—¿Qué cosa? ¿El estar espiando a Draco Malfoy desde hace una hora?

—Eso, y… —La muchacha intentó formular las palabras pero no encontraba la forma —. Y que al final no haya pasado nada pero a la vez haya pasado de todo. No sé si se entiende.

—Sí te entiendo...

A ver, ¿por dónde podía empezar?

Se podría decir que estaba sorprendida con lo que estaba viendo y a la vez no. Hasta ahora Luna y Draco no habían hecho nada más que hablar amigablemente e investigar algunas cosas en unos libros, eso no era raro. Y al menos le aliviaba ver que trataba bien a Luna, tal vez si era verdad eso de que él la apreciaba a su manera.

Ahora. Lo raro es que nunca había visto a Draco actuar así, parecía otra persona.

Siendo honestos no esperaba encontrarse a estos dos actuando como lo estaban haciendo. Realmente pensaba que Draco estaba manipulando emocionalmente a Luna por algún motivo que sólo él sabía, pero ahora Ginny se daba cuenta de que, que...

—Woh, ¿acaso acaba de sonreírle a Luna? —Preguntó Neville sorprendido viendo como Draco le mostraba un libro a Luna.

—Ay no, tengo ganas de vomitar otra vez —Dijo Ginny llevándose la mano a la boca para contener las náuseas.

Algo olía mal aquí, pero ahora era diferente.

No era muy difícil notarlo. Ginny podía ver los pequeños gestos: los toques, las sonrisas y los leves sonrojos. Al estar juntos parecían encerrarse en una burbuja donde nadie más podía entrar. Ambos eran felices ahí.

Los dos parecían unos tontos enamorados.

Un momento…

Oh no.

—Me sorprende ver a Malfoy siendo tan amable—Dijo Neville al ver a los dos jóvenes interactuando —. Pero parece una situación normal, no se ve para nada como lo que decías.

Dios, ¿sólo ella se daba cuenta del desastre que se venía?

—No, esto es mucho peor.


—¿Cómo te fue con Ginny?

—¿Ah?

—Ginny —Repitió Luna —. Sé que te confrontó ayer al poco de irme.

—Espera un momento, ¿sabías que ella estaba ahí e igual me dejaste solo? —Preguntó Draco indignado por semejante traición.

Luna se encogió de hombros.

—Sabía que ella no se quedaría tranquila hasta que hablara contigo y también sabía que no te iba a pasar nada —Dijo Luna sin saber cómo mirar a Draco.

—¿Nada? Debiste haber visto su mirada, ¡pude haber muerto!

—Yo te veo bastante bien.

—Sobreviví gracias a un milagro, no gracias a ti —Respondió Draco dramáticamente —. ¿No crees que le das demasiada confianza, eh?

Luna nunca había negado con la cabeza tan rápido en su vida.

—Hablamos de Ginny. Confiar en ella es lo menos que puedo hacer.

En un momento Draco pensó en lo que diría Lovegood si supiera que su amiga los estaba espiando justo en este momento. Sería muy divertido decírselo, pero no quería meterse entre la amistad de las dos chicas, así que optó por quedarse callado.

—Ay, si supieras Lovegood… —Murmuró Draco para sí mismo.

—¿Dijiste algo?

—No dije nada.

Draco optó por cambiar de tema, a fin de cuentas ya habían terminado de hacer lo que tenían que hacer.

—En fin, creo que con estos libros es suficiente, ¿no crees?

Les había tomado un rato, pero finalmente pudieron encontrar todos los libros de Herbología que Draco iba a necesitar. Ya podían irse.

No obstante, algo llamó la atención de Draco. Al lado de los libros de Herbología se encontraba una pila mucho más alta de libros. Algunos los reconoció y otros no.

—Lovegood, ¿qué es todo esto?

—Ah, no es nada, decidí aprovechar el tiempo para buscar unos pocos libros.

El joven quiso reír. La joven hablaba de los libros como si fueran unos pocos cuando en realidad era una pila enorme. Draco se preguntó si Luna podría cargar con todo eso sin caerse.

—Tu definición de "pocos" me preocupa; seguro estos libros pesan más que tú. Además, ¿para que necesitas todo esto?

—No los necesito realmente, simplemente me gustaría leerlos —Admitió Luna encogiendose de hombros —. Son divertidos.

—Sí, eso suena a algo que tú harías.

La curiosidad lo impulsó a acercarse a inspeccionar el grupo de libros. Hubo uno que le llamó particularmente la atención, en la portada se apreciaban varias doncellas que parecían estar bailando ballet

—Las 12 princesas bailarinas... —Leyó él viendo la portada, poco a poco el título empezó a hacer eco en su memoria —. Un momento, este libro libro lo conozco.

Recordaba muy bien ese libro. Se lo había visto en aquella ocasión cuando unas muchachas desagradables le habían metido un puntapié a Luna en el pasillo y la habían hecho tropezarse junto a sus libros. En ese entonces él no era amigo de Luna pero una fuerza desconocida lo llevó a acercarse a la muchacha y encontrar ese libro entre todos los demás que estaban en el suelo.

Vaya, recordaba todo tan perfectamente a pesar de que eso había pasado hace más de un mes.

—Es uno de mis favoritos —Respondió Luna sonriendo levemente y admirando el libro.

De repente, al joven le inundó la curiosidad. Ella era una muchacha conocida por tener gustos interesantes, pero eso no significaba que fueran malos. Siempre se terminaba sorprendiendo (en un buen sentido) por su visión del arte y la naturaleza, tal vez esta vez no fuera diferente.

—¿Qué es?

—Un cuento muggle sobre doce hermanas que son princesas y bailan.

—Un cuento muggle, porque no me sorprende —Respondió Draco sarcásticamente —. Déjame adivinar… ¿De ahí viene tu obsesión con los bailes?

La joven se sonrojó al escuchar esto.

—Un poco…

Draco sonrió al ver su sonrojo, iba a decir algo cuando de repente…

¡PAAAAAAM!

—¡Ouh, Neville! —Gritó una voz femenina que ya conocía: Ginny.

Ah, demonios.

Justo frente a ellos se encontraban Ginny y Neville aplastados por unos libros. Al parecer habían tropezado y los libros no pudieron evitar caer sobre ellos.

Casi había olvidado por completo que Weasley y Longbottom estaban ahí espiándolos desde hacía un rato. Realmente eran unos idiotas, Luna y él ya estaban a punto de irse y justo en ese momento decidían revelarse…

Por otro lado no pudo evitar sonreír al ver la situación. Mientras tanto, Luna sólo podía mirar sorprendida a los dos chicos en el suelo.

—¿Ginny? ¿Neville? ¿Qué hacen aquí?

Los dos se miraron a los ojos sin saber qué decir. Draco se tuvo que contener a sí mismo para evitar soltar una risotada. Estaban completamente acorralados y no podían hacer nada al respecto.

—Amm pues…

—Nosotros, verás….

Ginny y Neville no hacían más que balbucear incoherencia tras incoherencia. Mientras tanto Luna seguía mirándolos sin entender del todo lo que estaba pasando.

Finalmente, fue Neville quién agarró el valor suficiente para decir algo coherente.

—¡Y-yo estaba pidiéndole a Ginny que me acompañara al baile!

Al escuchar esto Ginny miró a Neville con la boca abierta y las mejillas sonrojas, su sonrojo fue tal que Draco ya no podía distinguir entre su cara y su cabello; lo cual le causó mucho risa, ojala pudiera tomarle una foto para la posteridad.

Por su parte Neville pareció darse cuenta de lo que implicaba lo que acababa de decir, porque su cara empezó a tornarse roja y cualquier despojo de confianza en sí mismo desapareció en ese instante. Los dos estaban ahora balbuceando palabras incomprensibles.

La pelirroja fue la primera en recobrarse del shock y rápidamente se adaptó a la mentira.

—¡Y-y yo acepté! ¡Estaba tan feliz que abracé a Neville y n-nos caímos! —Dijo ella poniéndose aún más roja. Si es que eso era posible.

Okeeeey, Draco no se esperaba eso.

Tenía que admitir que la mentira estaba buena. Obviamente él no se la creería jamás, pero Luna… Bueno, digamos que los ojos de ella empezaron a brillar apenas escuchó la palabra "baile".

Era increíble lo predecible que era a veces.

—¿Oh, en serio? ¡Felicidades! Seguro la pasarán muy bien —Respondió Luna alegremente.

—¡P-por supuesto que sí! —Respondio Ginny nerviosamente sin saber bien que hacer —. Y casualidad estás aquí, ¡es el destino! No podía esperar a contarte, pero veo que estas algo ocupada, ¡así que mejor nos vamos!

Entonces Ginny agarró a Neville del brazo y lo empezó a jalar para irse de ahí. Lo que más querían ahora era escapar.

—Oooh —Respondió Luna, entendiendo todo de repente —. No es nada, sólo estaba ayudando a Draco a buscar unos libros pero ya terminé; podemos hablar cuanto quieras.

—¿De verdad? —Preguntó Ginny.

De repente ella pareció darse cuenta que eso implicaría abandonar a Draco, porque se volteó a ver al joven esperando algún gesto de aprobación. No es que lo necesitara, pero no quería hacerlo sentir mal por irse.

Draco se cruzó de brazos y asintió.

—No te preocupes por mí, Lovegood. Puedo seguir por mi cuenta, ve con tu amiga.

—Está bien, nos vemos más tarde entonces —Respondió Luna despidiéndose y agarrando sus cosas.

—Hasta luego, Lovegood.

Sin más, las dos amigas se fueron alegremente de la biblioteca. Dejando a un visiblemente incómodo Neville Longbottom y a un irritado Draco Malfoy solos. No era la mejor combinación de todas.

El silencio era sumamente incomodo ahora.

—Ammm, yo…

Draco alzó la mano para que no siguiera hablando.

—Mira. Tienes suerte de que Lovegood se creyera semejante idiotez —Dijo Draco amenazadoramente —. Y que quede claro: si los descubro a ustedes dos otra vez espiándonos les lanzaré un maleficio, ¿entendido?

Neville tragó saliva al escuchar esto.

—Entendido.

Ya no tenían más nada que hablar, así que Draco empezó a agarrar sus cosas con intención de irse. Pero antes haría su buena acción del día.

—Ah y Longbottom, sé que lo del baile lo inventaste al último minuto, pero no por eso deberías perder tu oportunidad con Weasley.

Sin decir más, el joven Slytherin se fue dejando a Neville con las palabras en la boca.

¿Acaso Draco Malfoy acababa de aconsejarlo?

Neville necesitaba un respiro.


Un día pasó después de ese acontecimiento extraño en la biblioteca, pero eso no era importante.

Lo importante es que cada vez faltaba menos para el baile de navidad.

Todo el mundo hablaba de ello. Las chicas se arreglaban lo máximo posible buscando conquistar algún chico, mientras que estos buscaban desesperados a quien invitar. El castillo era un completo caos.

Draco no entendía esto, su actitud era a lo sumo indiferente con este hecho, cosa que la mayoría de la gente no lograba comprender. Él era el rey Slytherin, presumido y narcisista. Los bailes eran la ocasión perfecta para demostrar su posición como Malfoy, ¿por qué los rechazaba tanto?

La gente no sabía que, si bien eran la ocasión perfecta para presumir, también eran un esfuerzo tonto. Desde pequeño Draco había sido obligado a asistir a bailes y a partir de esa experiencia no quiso saber de ellos nunca más.

Consideraba que vestir exageradamente elegante, bailar con parejas que siempre le pisaban los pies, calarse las charlas de señoras aburridas y verse obligado a fraternizar con gente que no tenía ningún interés en él, era un esfuerzo innecesario y de poco valor.

Tengo cosas mejores que hacer.

Los bailes son una pérdida de tiempo.

— ¿No podrían hablar de otra cosa?

Eso era lo que les decía a sus compañeros de casa cada vez que querían hablar respecto al dichoso baile. Estaba a punto de perder los estribos, ¿que no hablaban de otra cosa?

¿Cuándo la gente iba a dejarlo tranquilo? ¿Cuándo iba a terminar esto? ¿No podían simplemente actuar como personas normales? Un baile era sólo eso: un baile. Draco sinceramente jamás entendería a la gente.

Gracias a esto, ahora se refugiaba en el solitario salón más que nunca. Ahí nadie le molestaría. Ahí podría estar tranquilo.

Excepto por Luna.

—Draco, falta poco para el baile de Navidad... Tú irás, ¿no? —Preguntó ella, viendo como Draco escribía.

Estaban juntos en el salón como era ya usual. Ambos en una mesa, ella dibujando y él... Pues escribiendo algo que parecía ser muy importante, puesto que a duras penas le prestaba atención a ella.

—Lamentablemente...—Dijo él después de un rato, más concentrado en escribir su ensayo que en ella.

—¿Entonces con quien irás? No te he visto hablar del baile o de nadie...

Draco se quedó callado por unos segundos.

—Eso es porque lo odio y pues...No lo sé realmente.

La muchacha le miró genuinamente sorprendida.

—¿No tienes pareja?

Draco se sintió indignado al ver la mirada de la muchacha.

—¿Qué te pasa? Por qué me miras así, ¿eh? Para que sepas que varias chicas se me han propuesto, pero no les he respondido a ninguna. No me interesa.

Oh.

El silencio se mantuvo por unos segundos, la joven no sabía muy bien que decir.

—Pero ya falta poco para el baile, deberías ir pensando...

—Pues no lo sé, no me importa realmente. Supongo que iría con Pansy Parkinson. Igual todo el mundo espera que vayamos juntos —La amargura se le notaba a Draco a kilómetros de distancia.

Por su parte, al escuchar esto la mirada de Luna se ensombreció un poco; sólo un poco.

—Ah... Entiendo.

Draco alzó la vista y se encontró con la mirada extraña de Luna, no parecía feliz pero tampoco triste, simplemente no había emoción ahí; se quedaron mirando por unos segundos hasta que finalmente la joven aparto la mirada.

¿Era idea suya o Luna parecía estar decepcionada?

—No pareces estar muy feliz, Draco —Respondió Luna cambiando el tema.

—Estoy lo más contento que podría estar, ¿ok?

—Eso me parece triste...

Al escuchar esto Draco detuvo su escritura y se giró a ver a la muchacha; no entendía lo que acababa de decir.

—¿Qué dices?

—Pues eso — Respondió ella encogiéndose de hombros —. Que me parece triste.

Draco quiso reír.

—Debes estar bromeando.

—No, Draco —Luna negó con la cabeza —. Esta ocasión no sólo es un baile, es un evento para que seas libre por una noche y hagas lo que quieras. Nadie te juzgará ni nada por el estilo, es una oportunidad. En mis cuentos siempre hablan de los bailes como algo especial y mágico

—Esos cuentos son cuentos, Lovegood. Nada de eso es real — Respondió él cada vez más irritado —. Odio los bailes, eso ya debes saberlo, ¿acaso no te acuerdas de cuando nos conocimos en este salón? Me parecen molestos y tontos, fui a varios de ellos durante mi infancia y no me gustaban. Ahora ya crecí, ya maduré y tengo cosas más importantes que hacer. No tengo tiempo para andar tonteando...

Tonteando como tú.

Iba a decir eso, pero se contuvo.

—¿Como yo?

Draco sonrió amargamente. A Luna no se le escapaba nada.

—Ser maduro no significa ser infeliz. Nada que te pueda traer felicidad es una tontería —Dijo la chica, al ver que él no decía nada —. No hay nada mejor que una verdadera sonrisa, incluso en adultos. Eso dice mi papá.

—Yo sonrío de verdad —Repuso él.

—Eso no es lo que dicen los Dinkles en tu cabeza —Dijo Luna señalándolo.

Draco gruñó por lo bajo. Era una tontería, sí. ¿Pero saben que era más tonto? Que sentía que en el fondo lo que le decía era verdad. Como usualmente era. Y cuando te sientes así lo mejor que puedes hacer es actuar a la defensiva. Cosa que no le costaba en lo absoluto a él.

Ahora era su turno de contraatacar.

—¿Y tú qué? ¿Te sientes feliz siendo así? Eres el hazmerreír de Hogwarts, Lovegood. Todos se burlan de ti, esconden tus cosas, te llaman Lunática...

—Tú no —Dijo Luna, interrumpiéndolo —. Nunca más has vuelto a llamarme así, de hecho.

Él quiso replicar, realmente quería replicar. Pero para su gran molestia, sabía que lo que le decía la chica era verdad. Desde hacía ya un buen tiempo no veía el punto de llamarle así. Se había acostumbrado a su excéntrica compañía, al punto en que no tenía ese antiguo interés en molestarla. Al punto en que la consideraba de cierta forma su amiga.

¿Por qué?

Tenía que cambiar el tema, y rápido.

—Ese no es el punto —Respondió mirando para otro lado, casi rechinando sus dientes —. ¿Eres feliz así? ¡Mírate, Lovegood! Has perdido cuanto ya, ¿dos meses hablando sobre ese tonto baile al cual no irás?

La mirada de Luna se ensombreció.

De repente Draco se sintió algo mal, tal vez no debió haber dicho eso, ¿pero que podía hacer? No podía retirar lo que dijo, su orgullo Malfoy se lo impedía.

Ahora era el turno de Luna de estar acorralada. Ella no pudo hacer más que morderse el labio, sin saber que responder.

—Simplemente me gustan los bailes y ya —Murmuró Luna. Draco al menos agradecía que hubieran cambiado los papeles.

Pero él no entendía, y no había algo que odiara más que no poder entender.

—¿Por qué? ¿Qué le ves de especial a todo esto de los bailes? ni siquiera has ido a uno.

—Creo que por eso mismo me gustan. Nunca he ido, pero sueño con poder ir algún día.

—Eso es absurdo, incluso para ti, Lunati-

Luna lo interrumpió firmemente.

—Por favor. No me llames Lunática —Dijo la muchacha seriamente. Mas seria de lo que Draco la había visto nunca.

Demonios.

Ahora sí que se sintió mal. Realmente no había querido llamarla así, se había dejado llevar por la rabia, simplemente estaba, estaba...

—Lo siento...

—Está bien —Dijo Luna tranquilamente. Se podía notar que no estaba molesto con él, cosa que agradecía infinitamente.

Al ver su mirada tan seria sobre él, Draco no tuvo de otra que desviar la mirada. Nunca la había visto así, y realmente preferiría no hacerlo. Luna era una chica soñadora y alegre, todo lo contrario a él. Cosa que le desesperaba a veces, sí, pero era lo que la hacía especial. Que los papeles cambiaran era raro, y descubrió que no le gustaba sentirse raro con Luna.

Simplemente se limitó a encogerse de hombros.

Se quedaron unos minutos en silencio, un silencio incómodo.

—Creo que nunca voy a entenderte, Lovegood —Murmuró el chico con un suspiro.

—Me lo han dicho unas cuentas veces —Dijo ella, inclinándose a su lado. Draco intentó no prestarle atención, pero lo cierto es que no sabía qué hacer, estaba molesto, pero quería tenerla cerca—. No es realmente malo si lo piensas. Es como una eterna aventura, las aventuras son buenas ¿verdad?

—Si tú lo dices...

De nuevo los dos se quedaron en silencio. Pero esta vez era diferente al anterior, esta vez era cómodo.

—Lamento que no estés feliz por ir al baile.

—Hay muchas cosas más tristes en el mundo —Contestó con una sonrisa sarcástica.

—Supongo que sí. Esta mañana quería alimentar a los Thertrals pero los elfos no habían preparado comida, eso fue triste —Comentó Luna, mirando perdidamente hacía arriba —. Y que pierdas una oportunidad para disfrutar algo como esto, eso también me parece triste.

En este punto ya no quería discutir más con ella. Ya no veía el punto de llevarle la contraria. Entendía lo que trataba de decir, pero no es que pudiera hacer algo al respecto.

Draco recostó su cabeza contra la mesa, mirando a Luna quién se encontraba sentada junto a él. Una parte de él quería que los dos se recostaran ahí y se olvidaran de todo.

—Créeme Lovegood, si pudiera cambiar de lugar contigo para que tu pudieras ir al baile en mi lugar, lo haría —Dijo Draco, resignado —Ambos seriamos mucho más felices así...

Se quedaron mirando por un rato, sin decir nada.

De repente un pensamiento extraño empezó a inundar su mente. Los bailes siempre le habían parecido horribles, eran eventos llenos de gente hipócrita dónde todos se comportaban como tontos, por eso los odiaba.

Pero Luna no era hipócrita y mucho menos idiota.

Aquí en este salón, antes de todo esto no recordaba haber estado de tan buen humor. De hecho, no recordaba haberse sentido tan feliz antes en Hogwarts. Lo cual era absurdo; por eso se esforzaba tanto en olvidar y no pensar al respecto. No debía darle tanta importancia como lo estaba haciendo, no era digno de un Malfoy.

Pero ahora que Luna le hablaba de bailes y felicidad no pudo evitar pensar en que sería ir al baile con alguien diferente. Alguien con quien realmente disfrutara estar y hablar.

Con alguien como ella.

Tal vez sería mejor, tal vez la pasaría bien, o quien sabe, tal vez fuera todo lo contrario, ¿cómo sería? Draco sentía curiosidad, nunca había pensado en que tenía mayores posibilidades de las que tenía. Era algo que se escapaba de su imaginación y era un pensamiento extremadamente tonto, pero y sí...

Divago unos segundos, pensando en un mundo de posibilidades hasta que Luna lo trajo de regreso a la realidad.

La triste realidad. No podía pensar en cosas como esa.

—Es una lástima —Dijo Luna en voz baja.

Draco se volteó a mirarla y por un momento podía sentir justo lo que ella decía.

—Sí... Realmente lo es.


Ese día había comenzado mal e iba a terminar mal.

Draco estaba caminando por el pasillo. El día finalmente había terminado y con ello la semana, ahora tenía el fin de semana entero para descansar, era un alivio.

Mientras caminaba empezó a pensar en que haría ahora.

Fue en ese momento que vio a Luna a lo lejos.

Aun recordaba la pelea que habían tenido hacía unas horas. Por un momento no supo que hacer, aún estaba un poco molesto por ese confrontamiento, pero más que eso se sentía incómodo. La muchacha le había puesto a pensar cosas que nunca había pensado y ahora no sabía bien cómo reaccionar a esos pensamientos.

Draco maldijo por lo bajo, todo era culpa de ese tonto baile.

De repente sus pensamientos se detuvieron, tenía un mal presentimiento. Pudo ver como Luna se encontraba caminando al lado de un grupo de chicas mientras cargaba un pila de libros, lo próximo que vio fue como una de las muchachas se reía de ella y seguidamente le metía un puntapié haciendo que Luna cayera al suelo.

—No otra vez —Pensó Draco acercándose rápidamente a Luna.

Ya había visto esto una vez, hacía mucho tiempo cuando aún no era tan cercano a la muchacha. Un grupo de chicas le había metido un pie a propósito y Luna había caído al suelo tal como ahora. ¿Por qué? Pues por ninguna razón, simplemente porque para ellas era divertido al parecer.

Antes de que se diera cuenta Draco se encontraba agachado al lado de Luna. La chica se encontraba tirada en el suelo con un desastre de libros a su alrededor. Esto estaba muy muy muy mal.

La ira empezó a crecer dentro de él. Pero primero lo primero; tenía que ayudar a Lovegood.

—¿Estás bien? —Preguntó Draco preocupado mirándole de reojo.

—Estoy bien —Dijo ella sin mirarle a los ojos. Lo cual era muuy raro, Luna siempre miraba a la gente a los ojos.

Antes de siquiera pudiera procesar que estaba haciendo Draco agarró su mano, obligándola a que le viera a los ojos. Si la situación no fuera otra probablemente su cara estaría ardiendo por el simple hecho, pero obviamente eso no ocurriría ahora. Miró a la joven a los ojos, fue ahí cuando vio su vergüenza y tristeza. Esto no estaba bien.

—¿Segura? —Repitió Draco aun preocupado.

Todo este gesto pareció sorprender a la muchacha, quién se sonrojó y apartó la mirada nuevamente. Se sentía un poco avergonzada ahora, no sólo por lo de Draco sino por las miradas de los demás. Lo cual era entendible si se tenía en cuenta que nunca nadie la ayudaba cuando estas cosas pasaban.

—Sí, no pasa nada —Respondió Luna soltando la mano de Draco y empezando a recoger sus libros.

La sensación de vacío en su mano quedó opacada por la molestia que sintió al escuchar esas palabras.

¿Que no pasaba nada?

Esas muchachas habían hecho que Luna se tropezara a propósito, y lo peor era que no era la primera vez. Ah no, eso sí que no.

—¿No pasa nada? Lovegood, ¿acaso no viste lo que pasó? ¡La chica te metió un puntapié a propósito! —Dijo Draco empezando a alterarse.

La joven no podía negarlo, así que bajó la mirada avergonzada.

—No pasa nada —Volvió a repetir Luna —No es nada que no haya pasado antes, estoy bien, Draco.

—Sólo porque ya ha pasado antes no significa que está bien.

—No, no lo está —Admitió Luna de mala gana —, pero no puedo obligar a las personas a actuar como yo quiera porque sí. Yo sé que ellas son unas persona desagradables y crueles, eso debería bastar.

—¡Claro que no! No se trata de obligarlos a actuar como quieras, ¡se trata de que no mereces esto!

Luna guardó silencio. Por un instante temió haber dicho algo que no debió decir, pero finalmente la joven decidió hablar.

Mientras tanto Draco empezó a notar como cada vez más personas se les quedaban viendo.

—Ya sé que no lo merezco, Draco —Admitió Luna tristemente.

Nunca había visto a Luna tan… Triste. Ella no era así. Luna era alegre, amable y soñadora, no era para nada cómo la imagen que tenía al frente suyo. Por primera vez podía apreciar las heridas que tenía a causa de todo el acoso que ella había sufrido.

De repente quería matar a todas las personas que se habían metido con Luna.

No era justo.

—¿Crees que no lo sé? —Continuó diciendo Luna, se podía notar el dolor en su mirada —. Todos los días me llaman Lunática, todos los días alguien se burla de mí o me esconde mis cosas. Pasa tan seguido que ya no me importa, la verdad. Y no digas que no hago nada, he intentado cambiar esto muchas veces pero nada sirve. Sólo te tengo a ti y a Ginny...

En otra ocasión se hubiera sentido halagado de que Luna dijera eso sobre él, pero no hoy. Eso era lo que menos importaba en este momento.

—Eso no tiene porqué ser así…—Murmuró Draco lo suficientemente alto para que Luna le oyera —. Podrías hablar con Flickwick o McGonagall.

—Ya hablé con ellos y no pueden ayudarme más de lo que han hecho.

—¡Entonces véngate de ellos! Hechízalos, no me importa. Lo importante es no permitir que esto ocurra nunca más.

—¡Eso sería cruel! Sería rebajarme a su nivel y no quiero eso. Sería igual de mala que ellos.

—No lo serías, simplemente estarías demandando el respeto que te mereces.

—No puedo andar hechizando a las personas exigiéndoles respeto, Draco.

—¿Por qué no? Yo lo hago todo el tiempo.

—Porque eso no está bien.

—¡Aaaahh! ¡No te entiendo, Luna!

El silencio inundó el pasillo y el mundo pareció detenerse por un instante.

Probablemente todo Hogwarts lo había escuchado.

Podía sentir las miradas de todos a su alrededor, juzgándolo en cada aspecto.

Pero eso no importaba. Draco no entendía nada. ¿Por qué armaba tanto alboroto? ¿Por qué le importaba lo que le pasara a ella? No tenía sentido, él nunca había hecho algo como esto. Desde que empezó a juntarse con Luna parecía otra persona.

¿Quién era Luna Lovegood?

Ya no podía seguirlo negando. Era alguien importante para él, alguien a quién apreciaba muchísimo. Por dios, incluso acababa de llamarla por su nombre.

Sólo Luna podía hacer que un día horrible se convirtiera en un día estupendo. Sólo Luna podía hacerlo disfrutar con cosas tan tontas como el arte abstracto y sólo con ella podía ser él mismo sin ser juzgado.

Tal vez fueran cosas insignificantes, pero eran cosas insignificantes que lo hacían feliz.

¿Pero por qué?

Draco estaba molesto. No, molesto era poco, estaba furioso; aunque no sabía bien porque. Sólo sabía que no quería que la gente tratara mal a Luna cuando ella obviamente no lo merecía. Porque Luna era una gran persona y no entendía como nadie podía verlo cuando para él era lo más obvio del mundo.

Simplemente quería protegerla.

De repente la realidad le cayó como un balde de agua fría.

Oh no.

Oh no, oh no, oh no, oh no, oh no.

Le gustaba Luna. A Draco le gustaba Luna.

—¿Draco? —Preguntó Luna haciéndolo regresar a la realidad. A la horrible realidad.

Demonios, no podía seguir aquí.

Tenía que escapar.

Antes de que pudiera pensar en algo más, el chico se levantó y salió corriendo. Corrió sin mirar atrás, ni siquiera la llamada de Luna pudo detenerlo.

Sólo cuando llegó a su habitación y se acostó es que se dio cuenta de la realidad. No le importaba haber armado un alboroto frente a un montón de personas, mucho menos haber perdido su dignidad al salir corriendo de esa forma.

Ahora sólo podía pensar en una cosa: estaba enamorado de Luna Lovegood.

Mierda.

Draco estaba realmente jodido.


HELLOOOOOOOU

¿QUE TAL? ¿QUE LES PARECIÓ? ¿MUY INTENSO?

Primero que nada: Draco al fin se dio cuenta de sus sentimientos, ¡aleluya! Sólo le tomó 7 capítulos y 29.000 palabras, casi nada. Que hablando de palabras: este capitulo es un MONSTRUO, literalmente es el más largo que he escrito. Nada más y nada menos que 7.350 palabras.

¡Ufff! Lo peor es que estoy casi segura que debe tener varios errores de redacción que tendré que corregir después, pero no podía seguirme aguantando, quería publicar este capitulo cuanto antes. Desde que empezó la historia esperaba llegar a este punto y estoy conforme con el resultado. No se si será lo mejor que he escrito pero no me importa, tenía que llegar a este punto sí o sí.

A partir de aquí se viene cosas medio tristes y emocionales porque los dos son unos bobos que no saben lidiar con sus sentimientos, pero no se preocupen, no durará mucho. Como podrán ver también aproveché y metí un poco de Neville y Ginny como pareja asjkajsa Ellos siempre me han gustado y toda esta cosa de ellos espiando a Draco y Luna fue muy divertida de escribir.

En fin, por favor porfis díganme que les pareció este capitulo. Realmente me esmeré muchísimo haciéndolo y amaría saber su opinión, sea buena o mala, ¡no importa! Pero quiero saber que piensan de todo lo que ha pasado hasta el momento.

wenn: Hola linda! Siempre te recuerdo muy bien porque fuiste el primer comentario que recibí independientemente de la pagina web donde está este fanfic. Me alegra que te haya gustado todo y que pienses que los personajes siguen siendo ellos mismos, escribir a estos dos idiotas no es nada fácil pero igual lo intento jaja

Victor black: muchas gracias por tu comentario! sí, Ginny es un personaje que no se quedaría tranquilo al ver esto que estaba pasando con Luna, a veces exagera pero todo lo hace de buen corazón. Me alegra que te haya gustado.

En fin, como siempre muchas gracias por sus comentarios y follows, me hacen muy feliz.

¡Nos vemos!