Draco se sentía completamente miserable.
Era domingo, las clases comenzaban mañana y lo único que había hecho en el fin de semana era quedarse tirado en la cama de su cuarto como un pobre miserable mirando el techo. Algo totalmente indigno de un Malfoy.
¿Cómo había terminado en esta situación?
Ah cierto, ya se acordaba: su no tan insignificante enamoramiento con Luna Lovegood.
Demonios.
Draco se frotó los ojos y miró el techo de la habitación. Sentía que iba a morir, ¿cómo había dejado que esto pasara? estar aquí como un ermitaño porque no sabía qué demonios hacer con sus sentimientos. Lo peor es que no había resuelto nada y mañana tendría que enfrentarse a la dura realidad.
El suicidio siempre era una opción, ¿verdad?
De repente se escuchó el ruido de una puerta abriéndose, el joven ni siquiera se molestó en ver quién había entrado.
—Oh, por todos los demonios. ¿Aun sigues aquí?
Draco se volteó a ver al dueño de esa voz. Lo conocía muy bien, era su compañero de casa Blaise Zabini. Un joven alto, moreno, inteligente y sangre pura; una de las personas que más apreciaba en Slytherin.
—Déjame en paz Blaise —Respondió Draco amargamente.
—Oh no, tú a mí no me vengas con eso —Dijo Blaise cruzándose de brazos y poniéndose a la defensiva —. ¿Llevas todo el día metido aquí?
—Todo el fin de semana de hecho —Admitió el rubio de mala gana.
Blaise lo miró como si fuera un loco.
—Me das asco, Draco.
—Me han dicho cosas peores, tendrás que intentar algo mejor que eso.
—Ni que quisiera desperdiciar saliva contigo, pero ya enserio, ¿por qué rayos estás así? —Pregunto Blaise mirándolo de arriba a abajo.
¿Cómo podía decirle que la razón por la que estaba aquí era porque tenía la inteligencia emocional de una piedra, que acababa de darse cuenta de que le gustaba la persona que menos habría imaginado en el mundo y que mucho menos sabía lidiar con estos sentimientos?
No encontró respuesta a estas preguntas, así que decidió quedarse callado y voltearse al otro lado de la cama, ignorando completamente a Blaise.
—¿Tiene que ver con el escándalo que armaste con Luna Lovegood en el pasillo el viernes? —Preguntó Blaise a sus espaldas.
Draco sintió su cuerpo paralizarse. No puede ser, apenas habían pasado dos días...
—¿Lo sabes? —Preguntó Draco sin atreverse a mirar a su compañero ahora.
—Los rumores se mueven rápido en este castillo, sobre todo si son sobre ti. Al parecer gritaste en medio del pasillo, eso no es algo que se ve todos los días.
—Mierda. Justo lo que me faltaba.
Ahora no sólo tenía que lidiar con sus sentimientos, sino con los rumores detrás de todo.
Una parte de él sabía que era de esperarse esta reacción en la gente, él era un muchacho popular que rara vez perdía los estribos gritando. Aun así era molesto saber que tantas personas conocían este fatídico accidente.
—Ajá, a ver, quiero entender. Pasó eso, y bueno… —Dijo Blaise tratando de recapitular todo —. Ahora estás metido aquí como un ermitaño. ¿Qué fue realmente lo que sucedió? Lo único que sé es que parecías tener una discusión con Luna Lovegood.
El joven se sonrojó al recordar aquello.
Habían pasados días, pero el recuerdo estaba firmemente grabado en su memoria, era una mezcla de vergüenza y rabia que no quería afrontar en estos momentos. La molestia que sentía por los rumores no era absolutamente nada comparado con el hecho de tener que lidiar con sus propios pensamientos y emociones alborotados.
—No es nada. La gente está exagerando —O al menos eso quería creer Draco.
—Yo creo que no, sólo basta con mirarte, realmente te ves miserable —Dijo Blaise negando con la cabeza —. Ahora cuéntame, ¿qué sucede?
—¿Desde cuándo te importa lo que me pasa, ah Blaise?
—No me importa —Admitió sin problemas el otro Slytherin —. Pero te ves horrible y eres uno de los pocos en esta casa que genuinamente me cae bien. Creo que te caería bien una ayuda.
De no ser por la horrible sensación de pánico que sentía por todo este problema de Luna Lovegood el joven Slytherin se hubiera sentido conmovido por tales palabras. Pero no, quería estar solo y morir.
—Nunca pensé que fueras un alma caritativa.
—Estoy lleno de sorpresas.
Draco suspiró al escuchar esto último, dejando que su mente se llenara de recuerdos que quería olvidar. La memoria podía ser algo muy traicionero a veces.
—Hump, Luna diría lo mismo… —Murmuró él mirando el techo, al parecer todo le recordaba a ella ahora.
—¿Lovegood? ¿La llamas por su nombre?
Demonios.
No podía ser posible que se hubiera delatado a sí mismo tan fácilmente.
—Quise decir Lovegood —Corrigió rápidamente Draco.
—A ver: la llamas por su nombre, tuviste una discusión con ella y ahora estás encerrado aquí. Creo que ella tiene algo que ver con todo esto —Dijo Blaise después de analizar la situación.
Draco se quedó callado por unos instantes.
¿Qué debería hacer? ¿Negar todo o revelarlo? No quería decir nada pero honestamente una parte de él ya no aguantaba más toda esta presión. Tal vez si necesitaba una ayuda.
Finalmente suspiró resignado, suponía que decirle la verdad a alguien no lo mataría.
—Ella es el problema básicamente —Admitió Draco resignado, sintiendo un peso quitarse de su cuerpo al admitir la verdad.
Blaise por su parte era un muchacho listo, bastante listo de hecho, de no ser por sus lazos sanguíneos hubiera terminado en la casa de Ravenclaw. De repente todos los cabos sueltos empezaron a conectar rápidamente en su mente y finalmente obtuvo la respuesta que buscaba.
Enseguida abrió la boca sorprendido.
—Ay no me digas. Tú… —Empezó a decir Blaise perplejo. Ya comprendía todo.
—Cállate.
—De todas las personas...
—¡Te dije que te callaras! —Gritó Draco molesto.
Blaise tuvo que morderse los labios para no decir nada, pero podía verse perfectamente su sonrisa.
—Ok ok, no diré nada —Dijo él alzando las manos en señal de rendición —. Reconozco que jamás lo hubiera pensado, Luna Lovegood de todas las personas.
El joven Slytherin empezaba a arrepentirse de haberle dicho algo a Blaise. Al parecer el pensamiento de Luna y él juntos era más incomprensible de lo que él había pensado, y eso no era bueno.
—Muérete Blaise.
Blaise no le prestaba la más mínima atención a los insultos de Draco.
—¿Entonces qué? ¿Cuál es el problema?
—No me puede gustar.
—¿Por qué no? —Preguntó él, sin entender.
Draco se quedó callado, sin saber qué responder.
En todo este tiempo había tenido muy claro que ella no podía gustarle, pero nunca había formulado en palabras sus razones. Estaba sorprendido por la forma tan seria en que Blaise le preguntaba aquello, como si realmente fuera posible que algo como esto sucediera...
—Porque no —Dijo él secamente después de un rato —. Estamos hablando de Lovegood, es sangre mestiza, de Ravenclaw, es rara, molesta, y… y…
—Y te gusta a pesar de todas esas cosas —Dijo Blaise completando lo que Draco trataba de decir.
—No me gusta.
—Es curioso, te acabo de escuchar decir justo lo contrario.
—Estos sentimientos irracionales surgen de un deseo infantil y estúpido. Seguramente porque Luna es la única persona que me ha tratado de forma genuina en este mugriento castillo, es una reacción predecible y débil de mi cerebro. Lo mejor que puedo hacer es suprimir mis emociones con distanciamiento y auto control a base de meditación forzada.
Sí, eso funcionaría.
Draco tuvo que tomarse unos segundos para tomar aire después de decir tooodo eso. Quién lo diría, la negación era su mejor amiga en estos momentos.
Por su parte, al escuchar todo ese discurso Blaise se le quedó mirando por un rato sin saber qué decir, no podía creer que Draco hablara en serio, sabía que su amigo era estúpido en lo que se refería a las emociones humanas, pero esto era absurdo.
Al ver que no obtenía respuesta Draco pensó en voltearse de su lugar en la cama y dar la conversación por terminada hasta que finalmente Blaise decidió volver a hablar:
—¿Sabes? Yo no te juzgaría si salieras con Luna —Respondió Blaise honestamente.
Draco le miró a los ojos, no esperaba escuchar eso. Por su parte Blaise rodó los ojos al ver su cara.
—Sabes que no soy como tú o la mayoría de ustedes. Podré ser sangre pura, pero mis padres no me criaron con esos valores estrictos sobre la pureza de la sangre y el desprecio a los ''inferiores impuros'', y lo agradezco, ustedes pueden ser muy insoportables cuando se lo proponen.
—Pues me alegro por ti, Blaise —Respondió él amargamente.
—Oye, lo que trato de decir es que Luna podrá ser sangre mestiza, pero honestamente creo que eso es lo que menos te importa —Aclaró Blaise tratando de hacer entrar en razón a Draco —. Estamos en Hogwarts y lo estaremos por un buen rato, tus padres no te pueden hacer nada, eres libre de hacer lo que quieras y salir con quien sea. No te refugies bajo un pobre excusa de pureza de la sangre, sabes que eso es lo que menos importa ahora.
—Todo Slytherin me odiaría.
—Estás exagerando —Respondió Blaise enseguida—. Es cierto que no me esperaba que dijeras eso de Lovegood, ¿pero acaso recuerdas que hay sangre mestiza en esta casa, no? La mayoría de los de aquí no les importa eso, al menos no por ahora, somos jóvenes por el amor a Merlín.
Draco se mordió el labio, sin atreverse a mirarle a la cara. Sabía que lo que decía su amigo era cierto, pero eso no significaba que la situación dejara de ser complicada. Igual no sabía qué hacer para lidiar con estas emociones tan molestas.
Lo que le decía su amigo lo obligaba a afrontar la realidad, y eso era algo demasiado duro para él en ese momento.
—Sigue sin ser posible, ella es ella, y yo… Somos demasiados diferentes —Dijo Draco ahogando un suspiro —. Esto es demasiado estúpido, no sé cómo llegue a caer en esto.
Siendo justos consigo mismo, este enamoramiento no había ocurrido de la noche en la mañana. Surgió lentamente con cada pequeño momento que vivieron juntos día a día. Cuando se dio cuenta ya era tarde, había caído completamente.
¿Por Merlín, desde cuándo Draco hablaba así? Necesitaba jugar Quidditch o algo por el estilo. Esto iba a terminar matándolo.
—A mí también me sorprende, pero tú mismo lo dijiste: pasó porque eres un estúpido —Dijo Blaise sonriendo sarcásticamente.
—Dije que mi situación era estúpida, no que yo lo fuera.
—Es lo mismo a mi parecer.
El joven rodó los ojos, frustrado.
—El punto es: jamás podría ser. Estos sentimientos son falsos, no más surgen porque he estado hablando casi todos los días con Luna y eso ha hecho que mi atención se fije en ella. Si hablara con otra chica pasaría lo mismo. Si te fijas realmente no tiene lógica nuestra relación, somos totalmente diferentes.
—Si estás aquí tirado no pueden ser muy falsos esos sentimientos. Y un momento… ¿Has estado hablando con ella todos los días?
Ah demonios, lo que le faltaba.
—Casi. Pero ese no es el punto.
—¿Es decir que todas esas tardes en las que te desaparecías…? —Dijo Blaise haciendo una cuenta imaginaria con los dedos —. Draco, esto lleva pasando al menos dos meses.
—Dije que ese no era el punto. Mira, hasta hice una lista de sus desventajas. —Respondió Draco tratando de cambiar el tema.
Blaise le miró extrañado.
—¿En serio?
Sin decir nada Draco le extendió un papel con un montón de anotaciones y garabatos, su compañero rodó los ojos al verlo pero decidió leerlo de todas formas.
—Esta lista me parece muy injusta honestamente —Dijo Blaise cuando terminó de leer el papel.
—Sólo dice la verdad.
—Que Luna sea ''muy amable'' no me parece una desventaja —Respondió Blaise señalando el punto anotado en la lista.
—Lo es para mí.
—Ya… —Dijo Blaise mirándole seriamente — ¿Y por qué no haces una lista de las ventajas?
—¿Qué?
—Usualmente la gente cuando evalúa algo hace una lista de ventajas y desventajas para comparar ambas partes. Deberías hacer lo mismo.
—¿Y si no quiero? —Respondió Draco cruzándose de brazos.
—Pues puedes continuar ocultándote como un ermitaño. Tú decides.
Draco se le quedo mirando, sin creer lo que su amigo le estaba sugiriendo, pero Blaise no se dejó intimidar en ningún momento. Cualquiera que hubiera entrado al cuarto se hubiera encontrado con una intensa batalla de miradas.
Una batalla que terminó ganando Blaise Zabini.
—Bien, haré tu jodida lista —Respondió Draco de mala gana, quitándole el papel de las manos.
Le demostraría a Blaise que estos sentimientos no eran de verdad.
Luna es muy torpe
10 puntos menos
Luna se distrae con facilidad
10 puntos menos
Luna es extremadamente ingenua
10 puntos menos
¿Cuánto tiempo llevaba haciendo esto?
Ni siquiera sabía en qué número se estaba basando para restar o sumar puntos, simplemente estaba haciendo anotaciones estúpidas y ya. Suponía que no podía quejarse, había sido su idea hacer esta lista en primer lugar.
Draco suspiró amargamente. Le demostraría a Blaise, con lista o no, que estos sentimientos no tenían valor, eran absurdos y surgían de la constante convivencia, podría superarlos y seguir con su vida rápidamente.
El joven volvió a mirar el papel, ya tenía anotado una buena cantidad de desventajas. La joven era torpe, distraída, rara, infantil, supersticiosa, demasiado buena para su propio bien y un montón de cosas más.
Ahora tocaba escribir las ventajas.
Luna es una persona dedicada
10 puntos más
Luna es compasiva con todos
10 puntos más
Luna nunca presiona a nadie
10 puntos más
Poco a poco se dejó llevar y empezó a escribir las cosas buenas de la joven. Era incluso más fácil que escribir las desventajas, sentía que conocía muy bien a Luna y eso le permitía escribir fácilmente. Una sensación cálida inundó su pecho.
Finalmente, al mirar el papel se dio cuenta de que había escrito más ventajas que desventajas, y no sólo eso, sino que ahora que notaba que las desventajas le parecían insignificantes al lado de las ventajas.
No es que no fueran considerables, es que simplemente a Draco ya no le importaba que Luna fuera todas esas cosas negativas. Las cosas buenas opacaban todas las malas a su parecer.
Draco miró nuevamente el papel. Faltaba algo...
No supo por qué, no supo que lo llevó a hacerlo, pero inconscientemente decidió escribir su pensamiento más importante sobre la muchacha, quedaría fuera de la categoría de ventaja o desventaja, simplemente escribiría lo que sentía.
Luna siempre me hace sentir mejor, siempre.
300 puntos más
Draco se quedó mirando el papel, sin saber qué hacer con lo que había escrito.
Finalmente decidió arrugarlo, convirtiéndolo en una bola.
¿A quién le importaba una estúpida lista? Ciertamente a él no.
Luna sentía que algo estaba mal.
No tenía pruebas, o al menos no pruebas concretas. Pero Luna no era tonta, podía notar que algo estaba mal con Draco.
¿Qué había pasado?
El joven la estaba evitando o al menos eso sentía ella. Hacía días que no lo veía, ni en los pasillos ni el salón abandonado. Había tratado de buscarlo pero por nada lograba conseguirlo. Todo comenzó con ese encuentro en el pasillo donde Draco se molestó con ella.
Luna ahogó un suspiro, no le gustaba que el joven se hubiera molestado con ella, mucho menos que ahora la estuviera evitando. La hacía sentirse mal, lo único que quería era resolver lo que sea que estuviera pasando, estaba preocupada.
Aun recordaba lo que había pasado ese día. Draco había corrido a ayudarla apenas cayó al suelo, recogió sus libros e incluso le agarró la mano para confirmar que estaba bien. Aun podía recordar lo sorprendida que se sintió al verlo ahí junto a ella.
Luna no pudo evitar sonrojarse y mirar su mano al recordar el hecho, nunca antes le habían agarrado la mano... Se había sentido lindo.
Ahora que lo pensaba Draco la había llamado por su nombre por primera vez también. Era algo que había esperado desde hacía tanto tiempo.
La joven negó con la cabeza tratando de olvidar todo. No era el momento para pensar en esas cosas, primero tenía que resolver este problema. Nada de esto era justo, sólo quería verlo, extrañaba a su amigo.
Antes no lo hubiera pensado, pero ahora que no lo tenía a su lado se daba cuenta de lo mucho que le hacía falta. Draco no era perfecto, ella tampoco, pero se habían vuelto buenos amigos y se complementaban muy bien. Realmente disfrutaba pasar el tiempo con él, eran momentos que valoraba mucho.
A fin de cuentas, la había defendido cuando todo estaba mal y le había ayudado cuando más lo necesitaba, eso era algo que nunca olvidaría.
De repente alguien se le acercó por detrás, interrumpiendo sus pensamientos.
—¡Hola Luna!
La joven se volteó a ver la dueña de aquella voz: Ginny Weasley, su mejor amiga.
—Hola Ginny —Respondió Luna forzando una sonrisa.
Ginny enseguida notó que algo estaba mal.
—¿Sucede algo? —Preguntó Ginny frunciendo el entrecejo.
—¿Por qué lo dices?
—No te ves muy bien Luna. De hecho, no te ves bien desde hace días.
—Ah… Debe ser porque no he dormido bien últimamente, no te preocupes.
La pelirroja no parecía creerse esa excusa.
—Si tú lo dices…
La joven Ravenclaw ahogó un suspiro. ¿Debería decirle a su amiga lo que le pasaba? Una parte de ella sabía que no le entendería, ella nunca había aprobado su amistad con Draco, pero otra parte decía que Ginny era su amiga, y los amigos se ayudaban entre sí contando sus problemas, ¿no?
Finalmente Luna decidió que lo mejor era ser honesta consigo misma y su amiga. Al menos así se quitaría un peso de encima.
—Bueno si te soy honesta Ginny… Estoy preocupada —Admitió Luna —. Draco no me ha hablado desde hace unos días, no sé qué sucede.
—¿Qué? ¿Cómo así?
—Creo que me está evitando.
—Eso no tiene sentido —Respondió Ginny frunciendo el ceño.
—Supongo que no… —Dijo Luna, sin saber qué pensar.
—Seguro no es nada importante Luna, no te preocupes por eso, estoy segura que Draco sólo está ocupado o algo así —Dijo Ginny colocando su mano en su hombro, tratando de calmarla.
La joven Ravenclaw no parecía muy convencida de esto y Ginny pudo notarlo enseguida. Ahora se sentía mal por ella, ¿qué más podía hacer para ayudarla?
Luna por su parte decidió que lo mejor era cambiar de tema, no quería hablar más del asunto si era honesta, la hacía sentir triste.
—¿Y cómo te preparas para el baile? —Preguntó Luna de la nada.
Al decir esto la pelirroja se sonrojó fuertemente. Luna aún no sabía que todo lo de la invitación al baile había sido una farsa, Ginny ni siquiera estaba segura de si realmente iría o no. Seguramente Neville había dicho eso sólo para salir del paso.
Trató de no pensar en eso, era deprimente.
—Ah, pues bien… Es muy emocionante, pero me pone nerviosa.
—Lo imagino —Respondió Luna sonriendo —. Estoy segura de que todo saldrá bien, estoy muy feliz por ti.
—Gracias Luna.
En ese momento apareció Neville por el pasillo.
Al ver a las dos chicas decidió acercarse, se le podía notar un leve sonrojo, probablemente por el hecho de tener que hablar con Ginny. No había tenido la oportunidad de hablar con ella en todo el fin de semana.
—Hola Neville. Te ves un poco consternado, ¿estás bien? —Preguntó Luna casualmente al verlo llegar.
—Amm sí, estoy bien. Sólo un poco apurado, Snape ha sido terrible con nosotros, y compartir clase con los de Slytherin no ayuda en nada —Admitió Neville viéndose visiblemente cansado.
A Luna parecieron brillarle los ojos al escuchar esto.
—Neville, disculpa. ¿Dijiste que acabas de salir de pociones, no? ¿Acaso viste hacía donde se fue Draco?
—Amm si —Respondió Neville con nervios —. Lo vi subir por las escaleras cercanas a las armaduras, ¿por qué preguntas?
La mente de Luna empezó a maquinar rápidamente. Esta era su oportunidad. Sabía dónde estaba Draco, si era lo suficientemente rápida podría alcanzarlo y hablar con él para aclarar lo que sea que hubiese pasado.
—Por nada, gracias —Dijo Luna decidiendo que lo mejor era irse, no podía perder más tiempo — Tengo que hacer algo, nos vemos más tarde, ¿sí Ginny?
—Claro, cuídate Luna.
Sin decir más Luna se fue rápidamente.
Mientras tanto el joven Gryffindor se quedó sólo con Ginny, sintiéndose algo incómodo. No habían hablado como tal desde ese día en biblioteca.
—¿Acaso me perdí de algo? —Preguntó Neville confundido.
—Está buscando a Malfoy —Respondió Ginny —. Al parecer la serpiente la ha estado evitando desde hace días.
Neville frunció el ceño al escuchar eso.
—Eso no tiene sentido.
—Pensé lo mismo —Dijo Ginny asintiendo—. ¿Sabes que pudo haber pasado?
Neville asintió con la cabeza.
—Ahora que lo pienso sí, vi algo la semana pasada… —Admitió Neville recordando todo—. Estaba caminando por el pasillo y vi como un grupo de chicas hicieron que Luna cayera al suelo con todas las cosas que cargaba. Draco vio todo y fue rápidamente a ayudarla pero al poco tiempo se pusieron a discutir o algo así, no pude oír mucho. Lo único que sé es que al rato Draco gritó que no entendía a Luna y se fue corriendo. Me sorprende que no hayas escuchado sobre eso.
Ginny asintió escuchando cada detalle y procesándolo. Ahora todo tenía más sentido.
Al parecer Draco estaba molesto con Luna por lo sucedido en el pasillo y la estaba evitando, ¿pero por qué? Algo no terminaba de cuadrar, ¿que habían hablado esos dos para que el joven Slytherin se fuera corriendo de esa forma? No era algo típico de él.
—Es muy extraño —Murmuró Ginny para sí misma —. Pero así él está lejos de ella, eso es algo bueno… ¿no?
—Pues Luna no parecía muy feliz…—Respondió Neville dudoso.
La pelirroja suspiró, sabía que Neville tenía razón.
—No, realmente no —Admitió ella de mala gana —. Es irónico, está pasando justo lo que quería pero al parecer eso hace a Luna más miserable. Debiste verla el día de hoy, no sonrió en casi todo el día.
—Si te sirve de algo, Malfoy se ve igual de miserable.
—¿En serio?
Neville asintió.
—Hoy vi clases con él. Jamás lo vi tener tan mal desempeño en pociones, incluso Snape tuvo que bajarle puntos. A Draco, su estudiante favorito.
—Vaya, esto es más grave de lo que imaginé. No puedo creerlo, pero esos dos deben resolver lo que sea que haya pasado pronto —Dijo Ginny, sintiendo nauseas de solo pensar en que estaba admitiendo que su amiga estaba mejor con Malfoy.
De repente recordó lo que había descubierto ese día cuando se habían escondido en la biblioteca para espiar a Draco y a Luna. Sin duda no había sido su mejor idea, pero pudo confirmar algo muy importante: los dos tenían sentimientos por el otro. O por lo menos eso es lo que ella suponía.
¿Cómo pudo haberlo olvidado? Todo empezaba a tener sentido en su cabeza ahora.
—Creo que ya sé que sucedió, o por lo menos la razón detrás de lo que sucedió... —Dijo Ginny entendiendo todo —. Tengo que hablar con Malfoy.
—¿Estás segura? —Preguntó Neville temerosamente —. La última vez parecía muy molesto de que estuviéramos ahí, además no sé si es correcto que nos metamos en este asunto.
—No haré nada malo, lo prometo. Sólo quiero aclarar algo importante, nada de Ginny metiche —Dijo ella alzando la mano como si hiciera un juramento de honor —. Ya eso lo tuve que aprender por las malas.
—Vale, te creo. Sólo… ¿Qué tal si voy contigo?
Ginny frunció el ceño levemente al escuchar esto.
—¿Tan poco fe tienes en mí? —Respondió ella cruzándose de brazos.
—¡No no! Sé que puedes hacerlo sola, s-sólo digo que empezamos esto juntos, ¿no? —Dijo Neville mirándola un poco nervioso —. Entonces deberíamos terminarlo juntos. ¡C-como un equipo! Además de que me miedo que puedas hacerle algo a Malfoy...
La pelirroja miró al joven por un instante y luego sonrió, sintiendo como se calmaba de inmediato. Realmente Neville era muy dulce, no entendía como las demás personas de su casa podían pensar algo malo de él.
—Hump, no sé si debería sentirme ofendida por eso último o no —Respondió ella en broma.
—No deberías, temo por él no por ti —Aclaró Neville enseguida —. Piensa mejor que soy un amigo que está dispuesto a acompañarte en esta locura.
—Supongo que sí, eres muy amable Neville… —Respondió Ginny sonriendo levemente —. ¿Qué te parece si a cambio de todo esto te ayudo con Defensa contra las Artes Oscuras? sé que es difícil para ti.
El joven apartó la mirada al escuchar esto. Primero, no estaba acostumbrado a escuchar cumplidos. Segundo, se sentía algo cohibido con la idea de que Ginny quisiera pasar su tiempo ayudando a alguien como él.
—No lo sé, Snape dice que ya no tengo remedio. No deberías perder tu tiempo...
—¡No digas eso! Snape es un idiota, al menos hay que intentarlo —Dijo la pelirroja firmemente —. ¿Trato?
Al decir esto último, Ginny extendió su mano a Neville. El joven la miró perplejo unos segundos hasta que finalmente asintió.
—Trato —Respondió Neville agarrando su mano y sonriendo, cerrando así el trato.
Ambos se rieron un poco después de esto y se soltaron las manos, era bueno estar con alguien con quien hablar tan cómodamente.
Vaya, era interesante como con Harry ella se volvía una chica tímida que ni siquiera podía hablar, mientras que con Neville podía ser ella misma sin problemas. Realmente Ginny se estaba dando cuenta de lo agradable que era Neville, esperaba poder conocerlo más.
Mientras tanto, Neville pensaba que este era el momento perfecto para hablar aquel asunto pendiente con la pelirroja.
Era ahora o nunca.
—Ah y Ginny… Yo quería decirte… Bueno que, q-quería decirte que ese día en biblioteca, yo...
Al escuchar esto el rostro de la pelirroja empezó a colorarse.
—A-ah —Respondió ella nerviosa —. N-no te preocupes. Sé que fue para salir del paso, yo... No tienes que ir al baile conmigo...
—¡No, no! Digo, si lo hice para salir del paso, p-pero quería saber si tú... bueno, amm... S-si tú aun q-quisieras ir conmigo al b-baile —Neville cada vez se trababa más y más —. ¡Como amigos claro! Ya sabes... E-eres mi amiga y bueno, te aprecio mucho y q-quisiera ir al baile contigo, ¡Pero no tienes que aceptar si no quieres! Lo e-entendería perfectamente.
—¡Neville respira! —Respondió Ginny tratando de calmarlo — Cálmate, claro que quiero ir al baile contigo. Sé que la situación salió de la nada pero eres un gran amigo y quiero ir al baile. Estaría más de feliz de ir contigo.
Neville se le quedó mirando, su sonrojo debía verse de aquí a la China, pero Ginny no dijo nada. Gracias a Merlín.
—Eso es un alivio —Respondió él ya más calmado —. ¿Nos vemos ese día a las siete?
Ella sonrió.
—Siete me parece perfecto.
Draco se encontraba caminando por el pasillo.
Llevaba días evadiendo a Luna, lo cual era mucho más difícil de lo que parecía. Los dos no compartían clases, por el hecho de ser de años diferentes, pero encontrarse en los pasillos era extremadamente fácil, sobre todo porque Luna disfrutaba de ponerse a explorar por el castillo.
¿Qué iba a hacer? Una parte de él seguía negándose a todo.
Odiaba tener estos sentimientos. Odiaba haberse convertido en un ser irracional sin un control real de lo que sentía o de lo que hacía. Ahora se encontraba aquí viendo qué demonios hacer con su vida y su situación.
Era obvio que estos sentimientos estaban ahí, pero se negaba a aceptarlos.
A fin de cuentas, ¿qué cosa buena podrían traerle? Los enamoramientos eran estúpidos e irracionales, no traían más que dolor y problemas a las personas. En su casa le habían enseñado que las relaciones de pareja tenían como único propósito formar alianzas poderosas. ¿Qué alianza podría salir de aquí?
Nada bueno, eso era seguro. Luna y él eran demasiado diferentes.
Demonios, aun se preguntaba cómo había caído por ella.
Luna era torpe e ingenua, demasiado buena para su propio bien. Eso sin contar su rareza y su obsesión con las criaturas extrañas. Era probablemente todo lo contrario a Draco y aun así...
¿Para qué lo seguía intentando? Tenía que ser honesto, Luna era una persona increíble a su manera, por muy diferente que fuera a Draco. A fin de cuentas eso era lo que le gustaba de ella, que era diferente pero que se complementaba tan bien con él. Tal vez por eso nunca se dio cuenta de estos sentimientos hasta tan tarde.
Todo era culpa de ese salón abandonado. Si nunca hubiera entrado a ese lugar nunca hubiera empezado a juntarse con Luna y nada de esto estaría pasando.
No espera, tampoco así.
No es que no quisiera verla, sólo no quería tener estos sentimientos absurdos. No podía tenerlos. Nada bueno podía salir de ellos. Nunca había estado enamorado antes y eso lo asustaba horriblemente. Sobre todo por haberse enamorado de la persona que menos hubiera esperado: alguien que no sigue las leyes de la sangre, alguien impopular en toda la escuela, alguien extravagante y alguien extremadamente ingenuo.
A su corazón no le importaba ninguna de esas cosas al parecer.
¿No podían haberse quedado eternamente como amigos? Él era feliz así, no veía porque todo tenía que cambiar. ¿Ahora qué podía hacer? Quería regresar en el tiempo, cuando estos sentimientos no existían.
Le gustaba Luna, pero eso no significaba que iba a dejarse llevar por eso. Le daba demasiado miedo.
Estaba decidido.
Este enamoramiento no podía seguir, tenía que detenerlo cuanto antes. Cada vez que la veía perdía su uso de la razón y eso no podía suceder más.
Finalmente Draco se dio cuenta de que si quería librarse de estos sentimientos sólo tenía una opción: separarse de Luna.
A fin de cuentas, sólo sería temporal, ¿verdad?
Tal vez después, cuando todo se calmara, podrían volver a juntarse, pero no ahora; no cuando tenía sus pensamientos tan revueltos. Tenía que apartarse para poder tomar un respiro, sólo así podría volver a ser el Draco de antes y seguir con su amistad con Luna.
Énfasis en la palabra amistad.
Justo en ese momento se encontraba caminando solo por el pasillo y la persona que protagonizaba todas sus desgracias apareció al frente suyo: Luna Lovegood.
La joven no tardó en verlo y acercarse corriendo a él. Draco sintió que se le caía el alma a los pies.
—¡Draco aquí estás! Te he estado buscando. No te veía desde ese día cuando corriste y pensé que algo había pasado y yo…
—No pasa nada, estoy bien —Respondió él amablemente, tratando de calmarla.
Luna sonrió al escuchar esto y Draco sintió su corazón derretirse, estaba feliz de verla sonreír. Oh demonios, realmente estaba jodido en todos los sentidos posibles. Desde cuando una sonrisa tenía tanto poder sobre él?
—Es un alivio, estaba preocupada por ti.
—¿Por mí? —Preguntó Draco sorprendido.
La última vez que se vieron Luna se encontraba en el suelo porque una joven le había metido un puntapié. ¿Y ella estaba preocupada por él, quien estaba perfectamente bien?
Realmente Luna era demasiado buena para su propio bien, una parte de él quería abrazarla y otra parte quería decirle que dejara de ser tan tonta. Al final optó por no decir nada.
—Ese día te fuiste tan rápido que no pude seguirte. Me asustó que salieras corriendo así —Continuó diciendo Luna.
Draco sintió como sus mejillas ardían de vergüenza al recordar eso, no había sido su mejor momento y quería que las personas dejaran de recordárselo.
—No fue nada, sólo tenía que irme, no aguantaba estar ahí —Dijo Draco, lo cual era cierto.
—Oh. Entiendo… Pero todo está bien, ¿verdad?
Draco se quedó callado unos minutos, mirando al suelo.
Esta era su oportunidad.
Tenía que hacerlo. Sólo llevaba hablando unos minutos con Luna y ya estaba dejándose llevar por sus emociones, si no detenía esto quien sabe que pudiera pasar, le daba pánico de siquiera pensarlo… Draco suspiró agarrando todo el valor posible.
—En realidad no. Tenemos que hablar —Dijo él seriamente.
Luna le miró extrañada al escuchar esto.
—¿Qué sucede?
—No podemos seguir viéndonos.
Lo soltó como una bomba. Así sin más, pero era lo mejor. Por su parte la joven pareció no comprender lo que Draco acababa de decir.
—¿Qué?
—El viernes pasado armé un escándalo no digno de un Malfoy —Respondió Draco apartando la mirada, no quería ver sus ojos —. Yo… No puedo seguir perdiendo la compostura de esa forma y mucho menos puedo dejar que mi reputación se pierda por andar juntándome contigo.
—¿Conmigo? ¿De qué hablas?
—Sabes a lo que me refiero. Todo el mundo están hablando de lo que pasó. Para todos eres Lunatica Lovegood y yo.. Yo he sido descuidado, ¿qué pensarán ahora de mí al verme así contigo?
Luna se tomó unos instantes para responder. Draco no pudo evitar notar la decepción en su rostro.
—Yo… Estaba asustada, ese día gritaste y saliste corriendo y no te volví a ver más, pensé que había pasado algo, sentí que me estabas evitando pero creí que era imposible… Fuiste la primera persona después de Ginny en defenderme y ahora…
—Entré en razón —Dijo Draco interrumpiéndola —. No puedo defenderte del mundo y mucho menos puedes cambiar el cómo el mundo te ve a ti; comprendí eso.
Una gran mentira.
Esa no era la razón por la que hacía esto, pero era la única excusa creíble que podía decirle a ella, a fin de cuentas no podía revelarle sus sentimientos.
—¿Eso es lo que importa? —Preguntó ella sin comprender nada.
—A mí sí. Mi estatus es lo más importante que tengo.
Ella frunció el ceño, era la primera vez en su vida que veía a Luna hacer esto.
—Estás mintiendo —Dijo Luna mirándole a los ojos, se podía ver la decepción que sentía ella.
Draco hizo su mejor esfuerzo para no apartar la mirada, no quería mirar sus ojos tristes, pero tampoco quería que ella descubriera su fachada.
—¿Qué dices? —Preguntó él.
—Sé que estás mintiendo Draco…—Respondió Luna ahogando un suspiro —. Te conozco lo suficiente para saber cuándo algo de verdad te afecta y sé que esa no es la razón por la que no quieres hablar conmigo. Te estás mintiendo a ti mismo y estás tratando de mentirme a mí.
Demonios.
Incluso en un momento como este ella podía descubrir tan fácilmente cuando mentía. Realmente Luna le comprendía mejor que nadie. Es por esto que la situación no podía continuar.
—No sabes lo que dices. Lo que te digo es verdad, mi reputación me importa.
—Sé que sí, pero no estás siendo del todo honesto. Sucede algo más, por favor dime..
—Cree lo que quieras, lo que te digo es en serio, no puedo seguir perdiendo el tiempo haciendo lo que sea que hemos estado haciendo —Draco ahogó un suspiro —. Es hora de madurar.
Después de eso Luna no volvió a hablar, simplemente se le quedó mirando por un largo rato.
Ella lo conocía muy bien, mejor que nadie probablemente, por eso sabía que algo no cuadraba. Eso le decía su conciencia. Aun así otra parte de ella sabía muy bien que para la escuela ella era simplemente Lunatica Lovegood, era normal que las personas se alejaran de ella pensando que era rara.
Tal vez Draco simplemente decidió unirse a esas personas. Ya no sabía con certeza.
Esto le dio a Draco la oportunidad de reflexionar sobre todo. La mirada triste de Luna le estaba matando la conciencia. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Realmente quería esto? Estaba empezando a pensar que no era tan buena idea hasta que ella decidió hablar:
—Eso es triste —Respondió finalmente agachando la mirada.
—No vengas a decirme lo que es triste y lo que no. A mí me hace feliz mi posición, tú no podrías entenderlo, eres.. eres...
—Soy Lunática Lovegood, una marginada dentro de esta escuela —Dijo Luna amargamente —. ¿Eso es lo que quieres decir?
Draco guardó silencio por un segundo, desapareciendo cualquier molestia que había sentido antes. No quería que ella estuviera triste, pero tampoco quería sentir lo que sentía; le daba demasiado miedo. No tenía otra opción si quería alejarse de Luna y librarse de todos estos sentimientos.
La respuesta fue dura.
—Sí… —Respondió él finalmente, sin verla a los ojos.
—Entonces… ¿Ya no me hablarás más?
—No, no puedo.
—Está bien. Puedes irte, sea cual sea tu razón... —Dijo Luna apartándose de él —. Siempre recuerdo a los que se van.
Esto no había salido como pensó.
Una parte de él deseaba por lo menos haber tenido una mejor excusa. ¿Como podía explicarle que hacía esto porque era lo mejor para los dos? Él era un cobarde en negación, y ella no se merecía eso.
Era un mal necesario, algo que tenía que hacer por el bien mayor, o al menos eso trataba de pensar. Ya no sabía nada, lo único que quedaba en él era un sentimiento de pena y culpa. No había forma de ir a atrás.
Tal vez, sólo tal vez, después pudiera compensarlo todo.
—Lo siento —Murmuró Draco apenado.
Luna ni siquiera se atrevió a mirarlo.
—Sólo… Creí que eras mi amigo.
De repente recordó su primer encuentro, parecía que había pasado hace una eternidad. Aun recordaba cómo se habían encontrado en un salón abandonado, sin ninguna intención de ser amigos, mucho menos terminar enamorándose.
Ahora lo único que podía recordar era esa frase que le había dicho Luna y que había llevado consigo hasta ahora:
—Tú misma lo dijiste, ¿no? Nunca he tenido un verdadero amigo.
Y sin decir más, Draco se fue dejando a una desolada Luna Lovegood.
NO ME MATEN
-le lanzan tomates-
LES DIJE QUE SE VENÍAN COSAS SAD
Creían que iba a ser tan fácil? Pues lamentablemente no, Draco viene de un hogar complicado que hace que no sea tan fácil meterse en una relación de este tipo. Se encuentra en negación por varias cosas: nunca ha estado enamorado, piensa que las relaciones son sólo para formar alianzas, le asusta haberse enamorado de la persona más excéntrica en la faz de la tierra, piensa que todos lo van a rechazar, y demás. El simplemente quiere seguir siendo amigos, nada más.
Draco no es valiente, a si que a mi parecer el reaccionaría de una forma cobarde al inicio, o sea alejándose. Pero como dije antes, esto no durará mucho. Mientras tanto, podrán ver que cerré por así decirlo este arco de Neville/Ginny con respecto al baile. A partir de ahora el foco serán Draco y Luna hasta el final.
Que hablando de Luna, el siguiente capitulo será su momento para brillar. Ella no se ha dado cuenta completamente de sus sentimientos por Draco, pero creo que es entendible, nunca ha tenido un amigo hombre, así que ella asocia todos sus sentimientos con amistad.
Por cierto, gracias por sus comentarios, follows y favorites! No saben lo feliz que me pongo cada vez que recibo uno!
GabiLime: Muchas gracias linda! Me hace muy feliz que te unas a la historia y que te guste! Luna y Draco son un amor
Vctor Black: gracias por tu comentario! espero que no te haya decepcionado, como puedes ver Draco no afrontó sus sentimientos, hizo exactamente lo contrario ahjskahsas peeero eso no durará por mucho, y te puedo asegurar que ni Luna ni Ginny se quedarán de brazos cruzados! Igual espero que te haya gustado.
Nos vemos!
