Apartarse de Luna era mucho más difícil de lo que Draco pudo haber imaginado.
Habían pasado unos pocos días desde que decidió cortar su ''relación'' con Luna Lovegood y siendo honestos, Draco se sentía completamente miserable. Ok no, tal vez exageraba, pero lo cierto es que se sentía peor que nunca.
Draco nunca había sido una persona muy emocional, por eso le extrañaba de sentir tanto. Eran demasiado para su cuerpo, parecía que las emociones le abrumaban más que nunca. No podía evitar preguntarse qué estaría haciendo la muchacha, se preguntaba si estaba bien. Incluso se preguntaba si sentía tan miserable como él.
Probablemente no. Conocía a Luna, sabía que era mejor que él.
Esto era patético. Simplemente se había acostumbrado a la presencia de la muchacha, mucho más de lo podía haber imaginado, por algo se había enamorado de ella. Ahora notaba su ausencia más que nunca. Era un poco injusto, simplemente habían sido amigos, ni se había permitido desarrollar sus sentimientos e igual estaba sufriendo como un pobre miserable.
¿Cómo se le llama al sufrir por un amor que nunca ocurrió?
Draco sacudió la cabeza, tratando de mantener la cabeza fría. Tenía que convencerse de que esto era lo mejor, cosa que no era fácil. Le gustaba pensar que su sufrimiento era momentáneo, que después pasaría y todo podría volver a ser como era antes. Tal vez incluso pudieran volver a ser amigos. Tal vez...
Todo esto pasó porque era un cobarde y no quería afrontar lo que sentía. ¿Pero qué más podía hacer? La otra opción significaba revelar sus sentimientos y ya podía imaginar cómo terminaría eso. Sus padres lo matarían, sus compañeros lo discriminarían y básicamente todo su vida se pondría de cabeza. Todo este mundo de posibilidades lo asustaba terriblemente y no era para menos, nunca había vivido este tipo de cosas.
Por todos los demonios, ni siquiera sabía si ella sentía lo mismo por él, el miedo al rechazo también lo abrumaba, aunque no quisiera admitirlo. Pero de todas formas eso jamás sería posible. Si llegaba a pasar Luna se convertiría sin duda en un blanco para los Slytherin, y no quería eso. Ya sea a distancia él quería su bienestar sobre cualquier cosa.
Diablos, ¿por qué nadie le había dicho que enamorarse era tan complicado?
Era momento de ir a clase.
El joven se encontraba caminando solo por el pasillo perdido en sus pensamientos cuando sintió una sensación caliente acercándose rápidamente.
—¡Cunfundus! —Escuchó gritar a lo lejos.
Draco apenas tuvo unos segundos para reaccionar y esquivar el hechizo, pero lo logró. Rápidamente alzó la mirada y se encontró con quién había lanzado el hechizo. Nada más y nada menos que Ginny Weasley, una MUY furiosa Ginny Weasley.
Draco había previsto que la pelirroja iba a tomar represalias contra él, a fin de cuentas había roto su promesa. ¿Pero acaso ella creía que él se iba a dejar intimidar tan fácilmente? Pues estaba muy equivocada.
—¿¡Cuál es tu maldito problema!? —Gritó furioso Draco viendo como Ginny se acercaba a él.
—¿Cuál es mi problema? ¿¡Cuál es mi problema!? ¡Dímelo tú! Te pedí una sola cosa Malfoy, ¡una sola! ¿Y sabes con que me encuentro!? A mi amiga sintiéndose completamente miserable por tu culpa! ¡Tu serpiente asquerosa!
—¡Pues resuélvelo! ¡Ese no es mi problema!
—¡Claro que lo es! —Respondió Ginny alzando su varita —. ¡Desmaius!
Draco bloqueó su hechizo por poco con un Protego. Demonios, hasta él podía reconocer que si alguien era una buena duelista en Hogwarts esa era Ginny. Esto no iba a ser fácil, pero lo iba a intentar.
Muy bien, era momento de ponerse serios. Si ella quería batalla, batalla le iba a dar. Draco alzó su varita y empezó a conjurar los mejores hechizos que conocía, la pelirroja no tardó en hacer lo mismo.
—¡Expelliarmus!
—¡Petrificus Totalus!
—¡Expulso!
—¡Bombarda!
—¡Flipendo!
—¡Incarcerous!
Los hechizos no paraban de salir disparados y el duelo se estaba poniendo cada vez más intenso. Las pocas personas que habían estado en el pasillo salieron corriendo apenas vieron el alboroto temiendo que alguno de los encantamientos los golpeara a ellos.
Pasaron los instantes y poco a poco empezaba a perder el control. Draco no lo había previsto, pero Ginny era rápida, demasiado rápida. Sólo tenía pocos segundos para esquivar o bloquear los hechizos cuando la bruja lanzaba otros más. Tenía que hacer algo, prácticamente no le estaba dejando tiempo para respirar, si esto seguía así...
—¡Aquamenti! —Gritó Ginny, haciendo que un chorro de agua gigantesco saliera de su varita.
Ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar. Esta vez el hechizo le llegó de lleno. Ahora Draco estaba completamente empapado de la cabeza a los pies.
La ira empezó a correr por sus venas. Esto era demasiado humillante.
—¿¡Aquamenti!? ¿¡Quién demonios utiliza Aquamenti en un duelo, chiflada!?
—¡Pues yo! ¿¡Algún problema!? —Dijo Ginny alzando su varita para volver a disparar otro chorro de agua—. ¡Aquamenti!
—¡Impedimenta! —Respondió Draco rápidamente, bloqueando su hechizo.
—¡Flipendo!
—¡Protego! —Dijo Draco bloqueando el encantamiento y lanzando otro —. ¡Glacius!
Después de lanzar ese último hechizo el duelo se detuvo por instante.
Ambos se quedaron mirándose el uno al otro, mientras sentían como el agotamiento crecía. No podían negarlo ya, estaban completamente cansados. Llevaban varios minutos peleando y eso les estaba pasando factura. Pero ninguno iba a rendirse.
Sin pensarlo, ambos levantaron sus varitas y gritaron al mismo tiempo: —¡EXPULSO!
Esta vez no hubo tiempo de esquivar o de reaccionar, ambos hechizos los golpearon de lleno en el pecho, haciendo que salieran disparados por el aire y cayeran al suelo estrepitosamente. Ninguno se levantó, sus cuerpos no daban para más.
Dolor...
Lo único que podía sentir Draco era dolor. Antes lo sentía en un sentido emocional pero ahora literalmente todo su cuerpo dolía, y mucho. Por su parte, Ginny no estaba mucho mejor, el golpe le había lastimado el brazo y le dolía horriblemente, tampoco podía levantarse.
¿Como había terminado él en esta situación?
Ah, ya lo recordaba: su insufrible enamoramiento. Al parecer nunca obtendría un momento de tranquilidad. Una parte de él no podía negar que se merecía todo esto, aunque jamás lo admitiría en voz alta.
Draco se encontraba en el suelo sin saber qué hacer, si hacía o decía algo lo más probable fuese que Ginny le atacase nuevamente y no quería eso. Pero tampoco iba a disculparse o algo por el estilo, era demasiado orgulloso para eso.
Finalmente la pelirroja decidió romper el silencio.
—Juro que te voy matar —Murmuró Ginny sobándose el brazo y arrastrándose hacia donde estaba Draco.
—Pues no has hecho un buen trabajo, ¿sabes? —Respondió el burlándose a pesar del dolor —. Estoy adolorido, pero bastante vivo. Para tu desgracia.
La pelirroja no pareció prestarle atención a su comentario. Siguió arrastrándose hasta quedar finalmente frente a Draco. El joven Slytherin se tomó un rato para verla, al igual que él se veía cansada, y un poco furiosa también, lo cual era bastante entendible, pero sobre todo se veía triste. Confundida y triste.
Draco podía decir muchas cosas, pero no podía negar que Ginny se preocupaba por su amiga y lo demostraba en todo momento. A diferencia de él, que lo único que había hecho era causarle dolor a Luna. Una parte de él sentía envidia, él nunca tendría algo así, la única oportunidad que tuvo la destruyó apenas cortó su amistad con Luna.
Al final todo era su culpa, así que no debía molestarse.
—Tú… Me prometiste que no la lastimarías. No entiendo, ¿qué pasó? Creí que tú... —Dijo Ginny mirándole seriamente, no parecía menos molesta, pero si más dispuesta a dialogar.
El joven agachó la mirada, sintiendo algo de vergüenza. No sólo su mente le torturaba constantemente respecto al asunto, ahora Ginny Weasley tenía que hacerlo también. ¿Es que nadie podía dejarlo tranquilo?
Lo hecho, hecho está. Y Draco tendría que cargar con las consecuencias.
—Ese fue tu gran error Weasley: confiar en mí de todas las personas. Luna y tú... Fueron unas completas tontas —Respondió tajantemente Draco.
Al decir esto Ginny se abalanzó encima de él y lo golpeó en la cara rompiéndole la nariz.
—No me vuelvas a decir tonta, ¡y mucho menos vuelvas a hablar así de Luna! Ese golpe es lo mínimo que mereces.
Antes de que Draco pudiera decir algo en su defensa, o siquiera sobarse la nariz, una voz familiar interrumpió el momento.
—¿Qué sucede aquí!?
Oh no.
Esa voz la conocía muy bien, ambos la conocían muy bien. Draco se volteó lentamente para encontrarse con su peor su pesadilla. La profesora McGonagall en medio del pasillo los miraba a ambos, visiblemente furiosa. Muy furiosa.
—¡Malfoy! ¡Weasley! ¿¡Me podrían explicar qué ha sucedido aquí!? —Preguntó la profesora señalando a su alrededor.
Enseguida ambos se levantaron del suelo.
No se habían dado cuenta, pero el pasillo estaba hecho un desastre. Tantos hechizos y encantamientos no habían hecho más que destrozar el lugar. Draco y Ginny no se veían mucho mejor honestamente, tenían varios moretones y se veían completamente destrozados. Eso sin contar que la nariz de Draco sangraba un poco por el golpe de Ginny.
Draco suspiró.
Realmente esto no podía ponerse peor.
Detención.
Por dos semanas.
Con Ginny Weasley.
Draco quería que alguien lo matara.
Una vez que Madam Pomfrey le arregló la nariz el joven Slytherin se apresuró a entrar a su cuarto apenas llegó a la sala común. No quería que sus compañeros le preguntaran sobre su estado, mucho menos sobre su castigo o la pérdida de puntos. Quería tirarse en su cama y desaparecer, justo como había hecho los demás días.
Simplemente no quería hacer nada.
—¿Dónde rayos estabas? —Le preguntó Blaise apenas lo vió entrar.
—Ese no es tu problema, Blaise —Dijo Draco molesto y rodando los ojos.
Estaba de sobra decir que Draco tenía una malhumor insufrible desde hacía días y sus compañeros de casa eran los más afectados. Prácticamente no se lo podía decir nada al rubio sin que este reaccionara siendo pedante e insultara a los demás.
—¡Claro que lo es! Sobre todo si…—Respondió Blaise mientras miraba a Draco como si lo hubiera atropellado un camión —. Por Merlín, ¿qué rayos te pasó?
—Weasley menor me atacó en medio del pasillo —Respondió finalmente Draco.
—¿Ginny Weasley? ¿Por qué rayos te atacaría así sin más?
—Tal vez porque me lo merecía —Dijo Draco sin mirarlo a los ojos —. Tal vez porque hice algo que la hizo enojar.
Al escuchar esto Blaise se volteó a verlo muy alarmado. No era muy difícil adivinar la razón detrás de este pleito. Ginny tenía carácter, pero no atacaba a las personas sin un buen motivo. Sólo había una cosa que podía enfurecer tanto a la muchacha, sobre todo si se tenía en cuenta las amistades de la pelirroja.
—¿Qué hiciste? —Preguntó Blaise.
—Lo que tenía que hacer —Respondió Draco secamente sin querer hablar más.
Esas palabras fueron más que suficiente para confirmar lo que Blaise pensaba. Esto era increíble, sabía que Draco estaba pasando por una crisis, pero si Ginny llegó a atacarlo es porque realmente hizo algo malo. Realmente su amigo era un completo idiota.
—Ay no me digas, tú… —Dijo el Slytherin llevándose las manos a la cabeza —. No puede ser, ¿acaso estás demente? ¿Realmente dejaste llevar por ese tonto discurso sobre el deber? Draco, eres mejor que eso.
Enseguida el rubio empezó a enfurecer. No sólo tenía que lidiar con su constipación emocional, los ataques de Ginny y el nuevo castigo de Mcgonagall. Ahora también su compañero lo estaba regañando.
—¡No me digas quién soy Blaise! Lo sé mejor que nadie, soy un cobarde, un manipulador y un cínico. Por eso y más no debo estar al lado de Luna —Respondió Draco perdiendo el control de sí mismo —. ¡Estos sentimientos son una pérdida de tiempo! Así que hice lo que tenía que hacer: terminar mi amistad con ella. Por eso es que Weasley me atacó, sabía que buscaría venganza.
—Realmente no te entiendo Draco.
—No necesito que me entiendas.
—¿Y Luna? Sólo hablas sobre ti, ¿pero te has preguntado cómo está ella? ¡Se supone que eras su amigo!
Esto último hizo titubear al rubio, por mucho que odiara sus sentimientos aún se preocupaba por Luna, y eso se le notaba de lejos. Quería creer que estaría bien, que sólo serían unos días tristes y ya luego todo estaría mejor.
—Esto es lo mejor para ella, sé que estará bien. Es fuerte, mucho más que yo —Dijo Draco apartando la mirada, no muy seguro de lo que decía —. Si estuviéramos juntos de esa forma ella se convertiría en blanco de todos. Tal vez... Si todo esto pasa, podríamos volver a ser amigos, sólo amigos.
—¿Qué pase qué? ¿Qué te deje que gustar? Draco tienes sentimientos por ella, acéptalo. No arreglarás nada apartándote del mundo, mucho menos negando la realidad. Estás llevando todo muy lejos, tan sólo basta con mirarte para saber que no estás bien.
—Muy bien, acepto mis sentimientos, pero no haré nada al respecto —Respondió el cruzándose de brazos y negándose a escuchar más —. ¿Qué te parece?
El moreno tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no llevarse las manos a la cabeza de la frustración.
—Me parece que eres imposible.
—Muchas gracias, Blaise.
Blaise no sabía qué hacer. ¿Qué más podía decirle? Era obvio que Draco estaba en completa negación. No quería hablar con nadie y no quería hacer nada, eso sin contar su insufrible mal humor en estos días. Básicamente el joven se había encerrado en una burbuja, apartándose de la realidad que no quería aceptar.
Tenía que hacer algo.
Si Draco no quería aceptar la realidad y se iba a seguir perjudicando sólo tenía una opción: buscar ayuda externa. Sólo esperaba que no le saliera el tiro por la culata. Una parte de él realmente no podía creer que fuera a hacer esto, pero no soportaba ver como su compañero se comportaba como un completo idiota y destruía la vida de los demás.
Decidido, hablaría con Luna Lovegood.
Luna no podía seguirlo negando, se sentía completamente miserable.
Habían pasado unos pocos días desde que Draco decidió apartarla de su vida y lo cierto es que lo extrañaba, y mucho, más de lo que hubiera podido imaginar. Era curioso, una parte de ella le decía que no debía extrañarlo tanto, hacía meses ni siquiera se hablaban, pero lo cierto es que Draco se había vuelto parte de su vida diaria. Se había convertido en alguien que valoraba mucho.
Aun se preguntaba qué había pasado. Eso era lo que más le dolía a Luna, el no comprender las razones detrás de lo que sucedió. Sabía mejor que nadie que Draco le estaba mintiendo. Y Luna como buena Ravenclaw no soportaba no comprender nada. Era algo que no estaba en su naturaleza. ¿Por qué no podía ser honesto con ella? Desde hacía tiempo creía que el rubio le tenía la confianza suficiente para contarle de todo, pero veía que estaba equivocada.
Draco le estaba mintiendo y no sabía porque. ¿Por qué querría apartarla? ¿Por qué querría dejarle de hablar? Hasta entonces todo había estado bien. Eran buenos amigos, se veían todos los días y hablaban de temas triviales, nada más. Sólo eran pequeñas cosas que Luna apreciaba más que nada. ¿Acaso había hecho algo mal? Si así era le gustaría saberlo, así podría disculparse y hacer que todo volviera a la normalidad.
Sólo quería que todo regresara a la normalidad.
Este tipo de pensamientos eran los que surcaban su cabeza todos los días. Podía notar que Ginny estaba muy preocupada por ella, ¿pero qué más podía hacer? Estaba dando lo mejor de sí, pero sus emociones se le salían de las manos y eso se le notaba a veces.
Ese día Luna le preguntó a Ginny si podía acompañarla a la biblioteca para estudiar. Antes se reunía todas las tardes con Draco en el salón abandonado y se ponían al día con los apuntes, pero ya no podía siquiera acercarse a ese lugar.
—Lo siento, pero no puedo Luna —Respondió Ginny lastimosamente —Estoy castigada por dos semanas, tengo que ir todas las noches a limpiar los calderos en las mazmorras.
—¿Castigo? ¿Por qué?
—Bueno... Ya sabes cómo es mi carácter, alguien en los pasillos dijo algo insufrible sobre mí y mis seres queridos y no pude contenerme. Terminé en un duelo y Mcgonagall me cachó.
En parte era verdad, ¿no?
Obviamente Ginny no le iba a contar el completo motivo de su castigo, mucho menos le contaría que compartía detención con Draco Malfoy. Al menos no por ahora. No mientras su amiga aun estuviera sensible respecto al tema.
—No terminaste herida, ¿verdad? —Preguntó Luna preocupada —. Ginny, deberías tener más cuidado con los duelos.
—Lo sé, lo seeee —Respondió la pelirroja rodando los ojos —. Pero no te preocupes, pocas personas me pueden ganar en un duelo, lo sabes.
Luna rio un poco al escuchar esto, en parte sabía que era verdad. Ginny sabía defenderse por sí sola, mucha más que ella.
—Pobre de la persona que se enfrentó contigo entonces —Dijo Luna sonriendo.
—Eso sí podrías decirlo—Respondió Ginny cruzándose de brazos.
Después de aquella conversación la pelirroja se despidió rápidamente, alegando que tenía que apurarse o llegaría tarde a su detención.
Por su parte, Luna se quedó quieta por unos instantes. Ahora no tenía nadie con quien estudiar, lo cual no debería ser un gran problema, antes de Draco fuera su amigo estaba acostumbrada a estudiar sola, puesto que Ginny tenía otras cosas que hacer. Aun así…
En fin, no tenía más sentido pensarlo. Lo mejor era que se fuera de una vez a la biblioteca, poco a poco empezó a caminar hacia el lugar, dejándose llevar por sus pensamientos. Fue entonces cuando escuchó algo, era como si una voz la llamara a la distancia.
—¡Lovegood, espera!
Al escuchar aquello Luna decidió voltearse y… ¿Acaso ese era Blaise Zabini acercándose a ella? ¿Acaso estaba soñando?
—¡Lovegood! —Exclamó Blaise una vez logró alcanzara la muchacha —. Ufff, amm, disculpa si te asusté, pero es que parecías muy absorta en tus pensamientos y bueno… Hola.
Esto era raro. Incluso para Luna Lovegood. No era muy usual que las personas se le acercaran de esa forma a hablar, mucho menos estudiantes de Slytherin. Pero Blaise era uno de los pocos estudiantes de Slytherin que jamás había sido desagradable con ella.
La situación era sospechosa, pero podía darle una oportunidad.
—Hola Blaise, ¿sucede algo? —Dijo Luna de forma amable —. Es raro que me hables a mí. ¿Te preocupan los Dinkles en tu cabeza?
—Amm si, digo no, o sea sí sucede algo, pero no son los Dinkles —Respondió Blaise algo incómodo.
—¿Es algo preocupante?
—Se podría decir que sí.
—Pues soy todo oídos, puedes decirme —Dijo Luna sintiéndose curiosa por saber que le iba a decir Blaise.
—Amm, no sé por dónde comenzar honestamente… —Titubeó por un segundo el moreno —. Pero tiene que ver con Draco.
Al escuchar aquel nombre la mirada de Luna se ensombreció.
—Ah… No creo que pueda ayudarte mucho Blaise —Respondió tristemente Luna, perdiendo cualquier entusiasmo que había sentido —. Lo cierto es que Draco no ha vuelto a hablarme más desde hace unos días, no sé por qué, yo... Lo siento.
El moreno se sintió un poco mal al ver a Luna reaccionar de tal forma. No la conocía, de hecho esta era probablemente la primera vez que tenían una conversación formal, pero sabía que lo que sea que había hecho Draco le había afectado a la muchacha, se notaba fácilmente.
—No no, esa es exactamente la razón por la que te estoy hablando. Amm… Draco no está muy bien.
Luna frunció el ceño sin entender.
—¿A qué te refieres?
—Mira. Sé que parecerá loco, pero lo cierto es que Draco ha estado insoportable todos estos días y sé que tiene que ver con lo que pasó entre ustedes dos. Lo que sea que hizo fue una estupidez, lo sé, pero él te extraña. Tienes que hablar con él y arreglar todo.
Lo único que pudo hacer la rubia fue fruncir el ceño más y más. Nunca había hablado con Blaise en su vida, así que todo esto era muy extraño. No sabía si confiar en él. Draco la había apartado de su vida y ahora venía Blaise para hacer todo más confuso.
—Eso no tiene sentido, él fue quien decidió dejar de ser mi amigo —Respondió Luna cruzándose de brazos.
—Ya sé que no tiene sentido. Créeme, lo sé mejor que nadie. Tengo que vivir con ese ermitaño y sinceramente me está volviendo loco —Dijo Blaise más para sí mismo que para Luna —. Pero Draco no ha vuelto a ser el mismo desde que pasó aquello, estoy seguro de que se arrepiente.
Luna se tomó unos instantes para recapacitar sobre lo que el moreno le decía. Una parte de ella se entusiasmaba por el simple hecho de pensar que Draco aun quería ser su amigo, pero otra parte (la parte lógica) dudaba completamente de aquello. Draco básicamente le había dicho que era una marginada y que se avergonzaba de estar con ella, anteponiendo su imagen sobre su amistad.
Y cada vez que recordaba aquello se ponía triste.
—Yo… Creo que te equivocas —Admitió tristemente la rubia —. El mismo lo dijo, todos en esta escuela piensan que soy Lunatica Lovegood; él simplemente decidió unirse a los demás y apartarme. Eso es lo que hacen todos.
—Lovegood, eso no es verdad y lo sabes. Sé que eres una persona intuitiva y puedes notar cuando alguien es genuino. Por algo eres Ravenclaw. Dime, ¿no sentiste que algo estaba fuera de lugar cuando Draco te dijo aquello?
La rubia tenía que admitir que Blaise estaba en lo cierto. Lo que más la había herido era el hecho de no saber las razones detrás de todo. Porque estaba segura que Draco estaba mintiendo, lo conocía lo suficiente para saber cuándo algo lo afectaba de verdad y cuando no.
Lo que decía Blaise tenía algo de sentido.
—Sí, supongo que sí…
—Eso es porque él realmente no quería hacerlo. Se estaba mintiendo a sí mismo y aun lo sigue haciendo. Simplemente está siendo un idiota ocultándose bajo excusas aún más idiotas para apartarse del mundo y de ti.
—¿Entonces por qué lo hizo? ¿Por qué decidió apartarme? Eso es lo que no entiendo.
Blaise titubeó por unos segundos, sin saber que responder. Había llegado hasta este punto para ayudar a Draco pero tampoco podía traicionar su confianza revelando sus sentimientos así como así. Además de que era algo que no le correspondía.
A veces lo mejor era callarse.
—Eso no puedo decírtelo. Lo siento, Lovegood —Respondió Blaise sintiéndose bastante incómodo —. Pero debes creerme.
—Podrás tener razón, pero… Pero no puedo hacer nada, él se aleja apenas me ve —Dijo Luna sintiéndose triste al recordar la situación —. Yo… No comprendo lo que pasó, pero eso no cambia el hecho de que no me quiere ver más.
Blaise se quedó mirando a la joven. Era increíble como su amigo podía ocultarse tan cobardemente cuando lo más interesante del asunto era lo obvio que eran los sentimientos que tenían el uno por el otro. Draco realmente era un idiota. Se notaba que Luna lo quería más que nada. Era lamentable ver como estaban estos dos.
Era hora de acceder a su último recurso. Realmente a Blaise no le pagaban lo suficiente por hacer todo esto.
—Si no me crees entonces mira —Dijo Blaise metiendo la mano en su bolsillo y sacando un papel.
Lo que tenía Luna frente a si era una hoja fea y deteriorada, incluso parecía que había sido arrugada a propósito.
—¿Qué es esto? —Preguntó Luna.
—Sólo leelo.
Luna miró a Blaise sin estar muy segura de hacerle caso, pero finalmente agarró la hoja de papel y empezó a leer detenidamente lo que decía. Era una, una… ¿Una lista?
¿Por qué Blaise le estaba mostrando una lista?
—Si conoces a Draco tan bien como yo sabrás que esa es su letra.
Efectivamente, estaba en lo cierto. Esta era la letra de Draco.
Luna empezó a leer la lista, encontrándose con que cada punto anotado parecía ser una ventaja o una desventaja sobre ella, con una puntuación por debajo al estilo de las casas de Hogwarts. Esto era muy extraño, ahora entendía menos. ¿Por qué Draco escribiría algo así? No parecía algo que él haría.
Luna es muy torpe
10 puntos menos
Luna es compasiva con todos
10 puntos más
—Es una lista sobre mí… —Murmuró Luna lo suficientemente alto para que Blaise la escuchara —. ¿Por qué Draco haría una lista sobre mí?
—El muy idiota creyó que arrugándola yo no la encontraría. Ahora mira el último punto.
Luna siempre me hace sentir mejor, siempre
300 puntos más.
Esto era, era, era… Luna ni siquiera sabía cómo sentirse.
Lo primero que hizo fue mirar la lista detenidamente una y otra vez. Draco no la odiaba, todo lo contrario, la quería y esta era su prueba. Algo había pasado que había alterado su juicio, eso era seguro, pero no la odiaba. Ese había sido hasta ahora su mayor temor.
La joven se llevó la hoja al pecho, sintiendo como sus emociones se salían de control. Sabía que Draco la valoraba de una u otra forma, pero confirmar que la apreciaba tanto como ella a él, la hacía muy feliz, demasiado feliz. Parecía que todo el sufrimiento que había sentido estos días se había esfumado en un simple instante.
Draco la quería, no la odiaba. El realmente la apreciaba...
Luna se preguntaba cómo un simple trozo de papel la podía poner tan feliz. Era algo que nunca había sentido, su pecho parecía estar a punto de explotar y sus mejillas ardían cada vez más.
Draco sabía y reconocía cada uno de sus defectos, pero no le importaba. Eso lo dejaba claro en su último punto. Lo más importante para él era el cómo se llevaban y lo que sentía por ella, y Luna podía decir lo mismo. Lo demás no importaba cuando estaban juntos, eso era más que suficiente.
Quería estar cerca de Draco, más cerca de lo que nunca había estado.
Un momento...
Oh.
Tenía sentimientos por Draco… Ahora todo tenía sentido.
Las mejillas de la rubia se tiñeron de un fuerte color rojo, hasta Blaise pudo notarlo. Ya podía entender todo: el porqué le afectaba tanto, él porque se rehusaba a creer lo que sucedió, por qué lo extrañaba de esta forma. Todo lo que habían vivido la encaminó a este momento. La vida realmente era muy curiosa, ella no podía negarlo.
Luna sacudió rápidamente con la cabeza, este no era momento para dejarse llevar por lo que sea que sintiera. Lo único importante ahora era que Draco no la odiaba, todo lo contrario de hecho. Ella no era una persona ambiciosa ni nada por el estilo, lo único que quería era recuperar a su amigo, lo demás podría esperar. Había tiempo de sobra.
Blaise tenía razón, tenía que tratar de hacer algo. Al menos tenía que intentar.
—Yo… No sabía esto. No pensé…
—Estoy seguro de que Draco no quería que vieras esto, pero no podía seguir dejándolo pasar por alto. ¿Ahora ves lo que te digo?
Luna asintió rápidamente.
—Sí, ahora lo entiendo. Lo que sea que haya pasado se puede solucionar… Gracias Blaise, de verdad —Dijo Luna sonriéndole amablemente —. Realmente ha sido muy dulce de tu parte hacer esto.
—No tienes por qué agradecerme, créeme cuando te digo que una parte de mi lo hace solamente para salvarme el pellejo. No aguanto más su malhumor, tienes que hacer algo o lo terminaré matando yo mismo.
Luna rio un poco al escuchar esto.
—Me lo puedo imaginar —Comentó ella sonriéndole, se sentía mucho mejor —. Tienes razón, no puedo dejar esto así, pero… ¿Qué puedo hacer?
—Deben hablar.
—Ya lo he intentado y no ha salido muy bien.
—No, dije que deben hablar, pero no estoy diciendo que tú debas ser la primera en hacerlo —Aclaró Blaise señalando a Luna —. Draco es un cobarde y te evitará a toda costa, pero te aprecia bastante, así que tienes que hacer que cambie de opinión. Tienes que hacer que ese idiota te quiera hablar.
—Oh, entiendo... —Dijo Luna llenándose de claridad —. Creo que tengo una pequeña idea. ¿Podrías ayudarme?
—Sí porque no, cuenta conmigo.
Y así fue como todo comenzó.
Draco se encaminaba hacia las mazmorras, a pasar una divertida tarde limpiando calderos junto a Ginny Weasley.
Definitivamente esto no podía ponerse peor, aunque viéndole el lado positivo, al menos limpiando se distraería y dejaría de pensar en Luna. Eso si la pelirroja decidía quedarse callada de una vez por todas, lo cual dudaba mucho.
El rubio llegó al salón, el cual estaba hecho un completo desastre. Al parecer los de primer año habían hecho alguna poción asquerosa porque el salón simplemente apestaba a un montón de cosas. Lo primero que notó es que Ginny ya estaba en el lugar, al igual que la profesora Mcgonall.
Al ver que los dos ya estaban en el salón la profesora los regañó nuevamente por lo sucedido en la mañana y les confiscó sus varitas, alegando que se las devolvería apenas terminaran de limpiar el salón y los calderos.
—A ver si de esa forma aprenden a valorar la magia y deciden dejar de desperdiciarla en peleas bárbaras —Comentó la profesora encaminándose a la puerta —. Volveré en una hora, espero que esto quede impecable.
Dicho esto la profesora se marchó, dejándolos completamente solos.
¿Cuánto tiempo pasaría hasta que empezaran a matarse?
Draco estimaba que les tomaría al menos 10 minutos, así que con cuidado recogió la escoba y se puso en marcha. La pelirroja decidió hacer lo mismo, agarrando un trapo y pasándolo por las mesas. Después les tocaría limpiar los calderos. Si tenían suerte capaz terminaran en menos de una hora.
Si tenían suerte.
De esa forma pasaron los minutos en total silencio. Se podría decir que ambos habían hecho un buen trabajo.
—¿Por qué lo hiciste? —Preguntó la pelirroja finalmente.
Aquí vamos...
—¿De qué hablas?
—Sabes de qué hablo. ¿Por qué la apartaste? ¿Por qué le dijiste todas esas cosas?
—Eso no es de tu incumbencia —Respondió secamente Draco.
Sabía que ese tipo de respuestas solo enfadaría más a la pelirroja. Pero no le importaba, no le debía nada a ella ni a nadie. Quería que lo dejaran tranquila, ella no sabía nada.
—Rompiste tu promesa.
—Fue tu error confiar en una promesa hecha por un Slytherin, sobre todo por mí.
—¿Por qué harías algo así? Hacía unos días eran los mejores amigos y ahora no puedes estar en el mismo pasillo que ella, lo he notado. Dijiste que la apreciabas, incluso llegué a creer que realmente la considerabas tu amiga —Respondió Ginny sintiéndose cada vez más frustrada.
Draco se quedó callado por unos instantes, luego los instantes se convirtieron en segundos y finalmente en minutos. No tenía por qué responderle a ella, no le debía nada. Pero una parte de él se sentía incomodo al ser acusado de tal forma, sobre todo porque la pelirroja hablaba sin saber. Podría ser un odioso, pero no soportaba que lo acusaran de no importarle Luna. Porque sabía muy bien que no era cierto.
Suponía que lo mejor era decir la verdad.
—...Lo hago.
—¿Qué?
—La aprecio Weasley, aun lo hago. Aunque no lo creas.
La pelirroja frunció el ceño al escuchar esto.
—¿Entonces por qué hiciste eso? No tiene sentido, ¿sabes cómo ha estado todos estos días por tu culpa? —Le acusó Ginny señalándolo con el dedo.
—Lo hice porque es lo mejor para ella, es lo mejor para los dos.
—¿Lo mejor para ella? ¿Y quién eres tú para decidir eso? No sabes nada, se supone que eras su amigo, yo… ¡Incluso creí que tenías sentimientos por ella! ¿Pero no podrías verdad? Una persona como tú no es capaz de sentir nada.
—No me digas de lo que soy o no capaz, Weasley —Respondió Draco sintiéndose cada vez más irritado.
Draco empezaba a darse cuenta de que hablar con Ginny era una completa pérdida de tiempo. De hecho, hablar con cualquier era una completa pérdida de tiempo. Simplemente nadie parecía entender.
—¡Entonces di la verdad! ¡Deja de ocultarte con excusas! Dices que la aprecias pero demuestras todo lo contrario. Se nota que realmente no te importa.
—Cállate.
—Nunca te ha importado, ¿¡no!?
—¡Me importa más que nadie en este mundo!
Ginny se detuvo por un instante.
Draco apartó la mirada.
Y finalmente ninguno de los dos supo que decir.
Draco no había querido admitirlo en voz alta, mucho menos frente a alguien como Ginny Weasley. Pero no había podido aguantarlo más. Luna era alguien que le importaba y nadie podía decirle lo contrario. La verdad si no se dice pesa, eso es algo que estaba descubriendo por las malas.
El rubio tragó saliva, ya está, lo había dicho. Así que no importaba que siguiera.
—Ella me importa más que nadie. Más de lo que puedes imaginar… —Dijo él finalmente tras ahogar un suspiro —. Si vas a hablar sin saber mejor cállate.
—Entonces tú… —Dijo Ginny sorprendida mientras abría los ojos como platos. Una cosa era suponer que Draco sentía algo por Luna y otra cosa era que se lo confirmaran —. Ay, no puede ser.
Jamás en su vida Draco imaginó que estaría hablando sobre sus sentimientos con Ginny Weasley.
Pero la vida ya le había demostrado una y otra vez que le gustaba la comedia y la tragedia. Todo acompañado de una pisca de ironía para adornar el postre.
Y al parecer su vida era la mayor tragicomedia de todas.
—Mira Weasley. Es porque me importa tanto que decidí que lo mejor era apartarme de ella antes de que esto se convirtiera en algo peor —Murmuró Draco lo suficientemente alto para que Ginny la escuchara —. Nada bueno podría salir de estos sentimientos, ni para ella ni para mí. Era lo mejor.
—Tú… Tú realmente estás demente. ¿Esa es tu excusa? —Preguntó Ginny sintiendose cada vez más frustrada —. ¿Vas a ocultarte como un cobarde y causarle sufrimiento a los demás mientras niegas todo?
—¿Y qué esperas que haga? Mis padres, mis compañeros, todo el mundo me odiaría y Luna se convertiría en el nuevo blanco de todos. ¿Acaso quieres eso?
—¿Y porque te debería importar lo que digan los demás? ¿Qué tiene Luna de malo? ¡Tan solo mira cómo te encuentras! Ni tú te crees que esa es la razón más importante.
—Primero, ella no tiene nada de malo, ¿entendido? Sólo… sólo somos muy diferentes supongo —Dijo Draco apartando la mirada, podía notar como su cara ardía —. Segundo, yo soy el del problema. Soy un Slytherin, por supuesto que me importa lo que piensen los demás.
—No, eres un idiota. Eso es lo que eres.
—Muchas gracias, Weasley.
—No, lo digo enserio. Eres un idiota. Dices que nada bueno puede salir de esos sentimientos, pero ni siquiera te has molestado en pensar darte una oportunidad con ella, ¿verdad? Podrías ser feliz, pero no lo intentas porque eres un cobarde. Te ocultas bajo la excusa de que lo haces por el bien de todos, pero yo no te veo bien a ti ni a Luna, de hecho los veo completamente miserables.
Draco abrió la boca para tratar de protestar pero no encontró palabras. Simplemente habían desparecido de su boca. No tenía defensa, sabía que lo que decía la pelirroja era verdad. Por mucho que le doliera y le pesara la conciencia. La verdad era amarga y fría, justo como la merecía.
La pelirroja no pensaba dejarlo hasta ahí, quería seguir diciendo todo lo que pensaba y no iba a quedarse callada.
— Y dices que Luna se convertiría en un blanco, ¿pero adivina qué? ¡ella ya lo es para muchas personas! —Exclamó Ginny haciéndose la falsamente sorprendida —. Así que felicidades, no has cambiado nada, sólo la has regresado a su antigua vida, y lo peor es que fue tu decisión. Tu amistad era algo nuevo para ella y por mucho que odie admitirlo la hacía feliz... No tenías por qué destruir eso.
Draco se quedó herido, sorprendido e indignado, todo al mismo tiempo. Las palabras de Ginny habían sido como un balde de agua fría en su conciencia. La verdad en sus palabras lo había golpeado fuertemente. No sabía que pensar ni que sentir ya. Llevaba días cuestionándose a sí mismo si su decisión era correcta o no, trataba de autoconvencerse de que esto había sido lo mejor.
Pero cada día era más difícil que el anterior y estaba empezando a dudar.
Nunca se molestó en pensar que sería tener una relación con Luna. Estar con ella y quererla sin ocultarlo o negarlo como lo estaba haciendo ahora. Era un pensamiento que se había esforzado por negar con todas sus fuerzas, temiendo que fuera demasiado para él. Pero no lo era, en lo absoluto.
Querer a Luna se sentía tan natural como respirar.
Pero él era un Malfoy, no podía retractarse de sus decisiones. Había sido cruel con Luna y la había apartado de su lado sin haberle dicho la verdad. Le había causado el mal y eso era algo que no se perdonaría.
—...Lo hecho, hecho está Weasley. No es algo que pueda cambiar —Respondió Draco amargamente.
—Sí, otra excusa más.
El rubio no tenía intención de llevarle la contraria, sabía que era verdad.
Después de aquello el silencio volvió a inundar el salón. Ginny había dicho todo lo que tenía que decir y Draco... Draco realmente no quería saber más nada del mundo si era honesto. Su cabeza no paraba de dar vueltas, simplemente su conciencia y su sentido del deber estaban teniendo una pelea dentro de su cabeza.
Pero sin duda su conciencia estaba ganando.
—Malfoy. Si la quisieras de verdad no le harías esto, negándolo sólo te lastimas a ti mismo.
Por primera vez en todo el día Draco alzó la mirada y miró a la pelirroja a los ojos.
—Lo sé.
Era un nuevo día frio, muy frio.
—Lovegood, cuando dijiste que tenías una idea pensé que… Bueno, pensé que tenías un plan más elaborado, no sé, causarle celos, acosarlo, encerrarte con él en un closet. Ese tipo de cosas que pasan en las novelas —Dijo Blaise.
Básicamente era fin de semana y Blaise y Luna se encontraban juntos en Hogsmade. Desde aquel día que hablaron en el pasillo Luna dijo que tenía una idea. El moreno, siendo una buena persona, se había ofrecido para acompañar a la joven. A fin de cuentas había descubierto que no era tan malo como pensaba.
Seguía pensando que no le pagaban lo suficiente. Pero lo que no esperaba era llegar a Hogsmade y que Luna le revelara que su plan era tan... Normal.
—Oh... No realmente. Esas novelas son muy tontas y conozco a Draco, sé que nada de eso le gustaría. Saldría corriendo espantado —Respondió Luna como si fuera algo obvio.
—Lo de encerrarlos en un closet no me parece taaaan mala idea.
—Trataría de escapar apenas me vea —Aclaró Luna enseguida negando con la cabeza—. Eso sin contar que soy claustrofóbica. Y… y… y no quiero forzarlo a nada.
Al decir esto último la joven se sonrojó un poco. Aunque habían pasado unos días aún seguía pensando en lo de la carta y aun se preocupaba por Draco. Por eso no quería hacer algo como eso. Conocía muy bien que una de las cosas que más gustaba Draco de ella era que precisamente nunca lo forzaba a nada, sino que podía ser él mismo siempre. Eso era parte de su naturaleza y no pensaba cambiarlo.
—¿No quieres forzarlo? Lovegood estamos hablando de Draco, hay que forzarlo o sino no llegaremos a nada —Respondió Blaise sin comprender lo que Luna decia.
—No lo creo. Forzar a las personas nunca las ha llevado a nada bueno. Sobre todo a alguien como Draco.
Blaise solo pudo quedarse mirando a la rubia. No entendía nada de lo que hablaba, pero ella era de quien se había enamorado Draco y probablemente sabía lo que decía. Sólo le quedaba confiar. Aunque fuera de muy mala gana.
—No lo sé, aun sigo teniendo dudas con lo que dices... —Respondió Blaise cruzándose de brazos —. Tal vez él tenga razón en una cosa. Eres demasiado buena para tu propio bien.
—No lo digas como si fuera algo malo, ser bueno no se desperdicia nunca —Dijo Luna mirándole firmemente —. Creo… yo creo que sólo quiero hacerle recordar las pequeñas cosas. Cuando estábamos juntos siempre parecía sorprenderse cada vez que le enseñaba algo nuevo. Parecía un niño…
El moreno podía jurar que los ojos de la Ravenclaw brillaban cada vez que hablaba del rubio, sobre todo si lo asociaba con sus cosas soñadoras. No podía negar que era un poco raro para él, pero en fin, ese no era el punto.
—¿Entonces tu idea es hacerle recordar? ¿Nada más? ¿Sólo eso?
—Creo que lo que quiero es conmoverlo —Aclaró Luna mirando soñadoramente a su alrededor —. ¿Sabes? Conmoverse es una emoción muy linda y es algo que siempre hizo muy feliz a Draco, aunque no lo admitiera nunca.
Blaise suspiró.
—Realmente lo quieres, ¿no?
Al escuchar esto la rubia sólo pudo asentir mientras sentía que sus mejillas se volvían a teñir de un color rojo. Esto de sentir este tipo de emociones era totalmente nuevo para ella, su cuerpo la delataba fácilmente. Pero estaba bien, todo estaría bien.
—Si esto no hace que quiera hablar conmigo por lo menos sé que lo hará muy feliz, eso es más que suficiente para mí.
—Creo que mis oídos me traicionan ¿estás diciendo lo que estás diciendo? Lovegood… Se supone que estamos haciendo esto…
—Lo sé —Aclaró Luna apartando la mirada —. Los dos meses que Draco fue mi amigo fueron muy felices para mí. Pero tampoco puedo forzarlo a hacer algo que no quiera, por muy tonto que él se porte. Draco es inteligente y sé... Sé que sabrá reconocer la verdad. Sólo puedo ayudarlo a recordar, quiero creer que hay un poco de magia en recordar.
Existe un poco de magia en recordar los buenos tiempos...
Blaise se sorprendió un poco por las profundas palabras de la rubia.
—Ya veo porque eres Ravenclaw.
—Gracias Blaise —Respondió Luna sonriendo levemente —. No solo por el comentario, sino por acompañarme y ayudarme. Era algo que necesitaba…
—No hay de qué. Yo sólo espero que sepas lo que estás haciendo.
Sin decir más los dos se fueron caminando a hacer lo que iban a hacer.
Lo que no sabían es que Draco Malfoy los estaba viendo a la distancia.
Hellouuu!
Como pueden ver Ginny no se quedó de brazos cruzados y le hizo ver la verdad a Draco a través de palabras y golpes, como toda buena Weasley. Poco a poco nuestro muchacho está viendo la verdad, ya le falta poco. Mientras tanto Blaise decidió buscar a Luna para tratar de solucionar todo y Luna... Bueno ella ya se dio cuenta de que quiere a Draco y hará algo al respecto (al fin!)
En fin, como siempre muchas gracias por sus comentarios. Siempre digo esto, pero la verdad sus opiniones siempre me conmueven y me hacen sonreír, no importa si son largos o cortos.
Vctor Black: Muchas gracias por tu comentario! Me alegra muchísiiiimo que te haya gustado. Sé que desde hace rato estabas esperando una intervención de Ginny y aquí está :) Podrás ver que Ginny no escuchó la conversación como tal pero igual se enteró gracias a Luna y terminó pateandole el trasero a Draco, espero que eso te haya complacido jajaja. Un saludo!
wenn: Hola bella! Me alegro que te hayan gustado estos últimos capítulos, se que han estados un poco más dramáticos de lo normal jaja. Como podrás ver tanto Luna como Draco están en este proceso de descubrirse a si mismos, pero ya pasará :) En fin, siempre me hace feliz verte, muchos saludos!
Ahora cuéntenme! Qué les pareció!? Nuestros muchachos están lidiando por si solos con sus complicados sentimientos, pero ya pronto eso acabará. Qué opinan? Cualquier sugerencia es bien recibida! No olviden dejar su comentario.
Nos vemos! Bye!
