Draco se preguntaba cómo su vida había llegado a este punto.
Los días habían pasado y se podía decir que su estado mental era… Inestable. No importaba lo que hiciera, su conversación con Blaise y Ginny no habían hecho otra cosa que generarle dudas. Ahora su cabeza no paraba de darle vueltas al asunto, lo peor es que entre más lo pensaba peor se sentía respecto a su decisión.
Su decisión, su decisión, su decisión.
¿Cuánto había pasado ya desde que la había tomado? No lo sabía, su mente dudaba hasta de una fecha; se había convertido en alguien dudoso en todos los sentidos. Y su padre le había enseñado que no había peor cosa en el mundo que un hombre dudoso.
Trataba de distraerse, centrarse lo más posible en sus estudios y portarse como él Malfoy que debería ser; eso usualmente le funcionaba. Creía que así todo volvería a la normalidad.
Pero siempre volvía a pensar en Luna.
¿Que estaría haciendo? ¿Estaría bien?
¿Lo odiaría?
Probablemente, Luna había confiado en él como su amigo y él la había apartado sin siquiera explicarle la razón. Él también lo odiaría.
De hecho, una parte de él se preguntaba como Luna había permitido que fuera su amigo. Por supuesto, las personas seguro pensarían que Luna era afortunada por haber sido cercana a Draco, un muchacho sangre pura inteligente y popular, pero se equivocaban, era todo lo contrario.
Él había sido el afortunado al volverse amigo de Luna.
Esa era la verdad y jamás podría negarlo. Los demás sólo eran muy ciegos para ver lo obvio. Lo peor es que no supo valorarlo en su momento.
En fin, ya no importaba.
Ella seguramente lo odiaba ahora. Era lo más lógico, pero Draco trataba de no pensar en eso. Se suponía que hizo esto por su bien y el de ella, esto no era nada en comparación con los problemas que surgirían si se dejaba llevar por sus sentimientos. Sus compañeros, su familia, todos se pondrían en contra de Luna; eso sin contar que no sabía cómo ella reaccionaría ante esto.
Luna quería y necesitaba un amigo, nada más y nada menos, y ni siquiera eso lo pudo dar, tuvo que arruinarlo todo con su estúpido enamoramiento.
En ese momento Draco se encontraba caminando por Hogsmade. Sin darse cuenta ya era fin de semana y era momento de visitar nuevamente el pueblo. Una parte de él ni siquiera había querido salir, pero sabía muy bien que si no lo hacía su mente volvería a pensar en ese asunto que quería olvidar.
Así que optó por salir y distraerse un poco. Aunque honestamente nada era muy interesante, mucho menos estando solo.
Fue ahí cuando la vio.
Luna Lovegood. Su ex amiga y la persona que secretamente quería.
Se encontraba a sólo unos metros de distancia. ¿Cuándo había sido la última vez que la vio? Ya no recordaba. Pero se veía igual que siempre, usaba un suéter abrigado extremadamente colorido y unas botas que no combinaban en lo absoluto con sus grandes aretes.
Una parte de él quiso acercarse a ella y decirle que debía usar una bufanda, que no era bueno que fuera tan descuidada y que tenía suerte de que él cargara una extra. Pero se detuvo, eso no le incumbía ya.
Eso no fue lo único que le llamó la atención, Luna no estaba sola, alguien más la acompañaba.
Esa persona era… ¿Acaso era Blaise? ¿Qué hacía Blaise con Luna Lovegood de todas las personas?
¿Acaso se había vuelto loco? Nada tenía sentido. Todo esto era, era, era…
No espera, no le incumbía.
Draco sacudió la cabeza, lo que estaba viendo no dejaba de indignarle, mucho menos tenía sentido; pero no había nada que pudiera hacer. Una parte de él ni siquiera quería preguntarse qué rayos hacía Blaise ahí. No es que pudiera hacer algo con la respuesta.
Así que sólo se quedó quieto a la distancia, observándolos.
Luna parecía hablar algo con Blaise, parecía entusiasmada. Por su parte Blaise la escuchaba atentamente. Ambos parecían estar concentrados, puesto que ninguno de los dos se había dado cuenta de su presencia.
Ella parecía feliz.
Luna parecía estar feliz sin él.
No parecía importarle su ausencia.
Eso le llegó como un golpe en el estómago.
Él había hecho todo esto por su cuenta, creyendo que era lo mejor para ambos. Que sus sentimientos sólo le traerían problemas y que al final todo pasaría. Y mírenlo ahora: solo, frustrado y molesto. Lo peor es que era todo su culpa. Su miseria era su responsabilidad. Mientras tanto Luna parecía feliz. De hecho, no parecía dolerle en absoluto su ausencia, hasta parecía que había conseguido un nuevo amigo.
Se sentía tan desechable...
Draco ahogó un amargo suspiro, tratando de contener todas sus emociones.
Concéntrate
No sientas
No sientas
Tal vez, si tan sólo hubiera prestado un poco más de atención, Draco hubiera notado como los ojos de Luna parecían más cansados, ya no tenían ese brillo natural de siempre. O tal vez hubiera notado que su sonrisa parecía forzada, al igual que sus gestos.
Pero su frustración no le permitió notarlo, él sólo quería irse de ahí.
Y eso hizo.
Sin decir nada, Draco se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás.
Al llegar a su cuarto Draco no se sentía para nada mejor.
Su mente no paraba de hacerse preguntas.
¿Qué hacía Luna?
¿Qué planeaba Blaise?
¿Por qué Luna parecía tan... feliz?
Ginny Weasley le había dicho que había roto su promesa, que Luna se sentía miserable por su culpa. Pero no era así. La había visto, estaba más que feliz. Tal vez él sí tenía razón, tal vez esto si era lo mejor para ella.
Tener la razón nunca había sido tan amargo.
No debería importarle, ¿por qué rayos le importaba tanto?
Quería ser su amigo, quería regresar a lo que eran antes, se suponía que tenía que hacer lo posible para que las cosas volvieran a la normalidad. A un amigo no le importaría algo tan tonto como esto.
Justo antes de que Draco pudiera seguir reventándose la cabeza con preguntas Blaise entró a la habitación.
Sobra decir que en primera instancia el encuentro fue sumamente incómodo.
Draco ni siquiera se molestó en mirarlo, simplemente agachó la mirada y siguió haciendo lo que sea que estuviera haciendo. Blaise, conociendo su mal humor, no notó nada extraño y prefirió quedarse callado.
No fue hasta varios minutos después que Blaise notó que algo extraño pasaba. Draco estaba inusualmente callado. De hecho, ni siquiera hacía nada. El joven Slytherin parecía estar estancado leyendo la misma página de un libro desde hacía media hora.
Fue en ese instante que Draco decidió romper al fin el incómodo silencio.
—¿Qué rayos hacías con Luna?
—¿A qué te refieres? —Respondió enseguida Blaise.
—No te hagas el tonto. Te vi en Hogsmade.
En ese momento todo cobró sentido para Blaise.
Mierda.
En ningún momento se le pasó la posibilidad de que Draco los viera. Tenía que actuar tranquilo, realmente no había hecho nada malo. Lo único que hizo fue acompañar a Luna Lovegood por un rato y hablar con ella. Nada más.
No podían matarlo por eso, ¿verdad?
—Tranquilo, hombre. Sólo hablaba con ella, después de lo que hiciste lo menos que podía hacer era hablar con la pobre para ver cómo estaba y disculparme por tu pésima actitud en nombre de la humanidad.
Draco frunció el ceño al escuchar todo esto.
Honestamente le parecía pura basura.
—Muy gracioso Blaise. Pero Luna no necesita tu ayuda.
—Muy fácil para ti decirlo —Respondió Blaise cruzándose de brazos —. Tú fuiste el que causó todo. Además, ya no hablas con ella, no debería importarte lo que haga con su vida.
Enseguida Draco se sintió indignado.
Una cosa era que él dijera que no le importaba Luna y otra muy distinta era que se lo dijera alguien más.
—Claro que sí, ella me importa.
—¿Sí? —Dijo Blaise incrédulo —. Creí que me habías dicho lo contrario hace unos días.
—Sabes a lo que me refiero Blaise —Respondió Draco cruzándose de brazos —. El del problema soy yo, Luna no tiene la culpa de nada. Más vale que no le causes problemas con lo que sea que estés haciendo, o si no…
—¿O si no qué?
En ese momento Draco no pudo hacer más nada que mirarlo fijamente.
¿Qué podía decirle? Lo que decía Blaise era cierto. No tenía ningún derecho a pelearle por estas situaciones. Había renunciado a ese derecho en el momento en que apartó a Luna de su vida. Pero eso era más fácil decirlo que hacerlo. Siempre trataría de cuidarla, sentía que tenía una deuda con ella.
Antes de que pudiera seguir pensando Blaise lo trajo de regreso a la realidad.
—Mira relájate, nada le pasará a tu querida no-amiga. Así que quédate tranquilo, ¿quieres? Cada día estás más insoportable.
—No me digas que hacer —Respondió enseguida Draco apartando la mirada —. Y lo que dije respecto a Luna es enserio.
Blaise rodó los ojos.
Apreciaba a su compañero, pero realmente a veces era un insoportable.
—Bien, lo tendré anotado.
Al parecer lo que dijo resultó ser suficiente para Draco, puesto que no volvió a hablar más.
De esta forma ambos volvieron a caer en el silencio.
Blaise no se atrevía a hablar por miedo a desatar las emociones de Draco y Draco… Bueno, su estado emocional no era el mejor para conversar en esos momentos. Así que lo mejor era que ambos callaran.
O al menos eso hicieron por un rato hasta que el muchacho volvió a hablar.
—¿Luna estaba bien?
—¿Ah? —Dijo Blaise siendo agarrado por sorpresa con la pregunta.
—Pregunté que si Luna estaba bien…
El joven moreno tardó unos segundos en procesar la pregunta, pero finalmente pudo reaccionar. Trató de hacerlo de la forma más natural posible, pero lo cierto es que era algo incómodo.
—Oh, sí. Ella está… Bien. Supongo.
—Ya veo —Dijo Draco asintiendo sin mirar al moreno —. Eso es lo que importa.
Blaise meditó unos instantes. ¿Debería callarse o aprovechar la oportunidad de que Draco estaba sensible para tratar de hacer algo?
Bueno, no perdía nada intentándolo.
—Ella te extraña, ¿sabes?
—Me imagino que sí.
—Lo digo en serio —Dijo Blaise recalcando su punto.
—Pues no pareciera —Respondió Draco amargamente —. De hecho, la vi bastante feliz sin mí.
Enseguida Blaise ato cabos con el asunto. Demonios, lo que menos necesitaba ahora era que el rubio se alterara por lo que había visto.
—Draco, eso no es...
—A la próxima deberías decirle que no sea tan imprudente —Dijo el rubio tajantemente sin siquiera mirar a su compañero —. Hacía mucho frío hoy y apenas estaba abrigada, si algo le pasa sería tu responsabilidad.
Blaise no pudo evitar sentir como la frustración corría por sus venas. Aun hablando de ella Draco se las ingeniaba para cambiar el tema y evitar todo.
—Eso podrías decírselo tú mismo ¿sabes? Y gracias por ignorar mi punto.
—Sabes que no puedo Blaise.
—Ya —Dijo Blaise mirando a Draco directamente —. ¿No puedes o no quieres?
—Ya no importa.
—Por Merlín, Draco —Respondió Blaise rechinando los dientes —. Realmente no entiendo como Luna podría estar con alguien tan terco como tú.
La mirada del rubio se ensombreció al escuchar esto.
Enseguida el moreno se dio cuenta de que había metido la pata. No debía decir algo como eso, no a alguien tan emocionalmente inestable como Draco.
Blaise esperó una respuesta prepotente, pero no llegó nunca. Draco sólo se limitó a asentir con amargura.
—Sí, pues yo tampoco —Respondió finalmente el rubio.
—Espera, no me refería a eso.
Draco no quería escuchar más.
Estaba harto.
Harto de Blaise. Harto de Ginny.
Harto de Luna.
Y sobre todo, harto de sus sentimientos.
—Lo sé, sólo… Déjame en paz.
Blaise decidió que lo mejor era no forzar más el tema.
—Bien.
Draco sabía que algo estaba pasando.
Las cosas no habían cambiado mucho desde su pelea con Blaise. De hecho, no habían cambiado en lo absoluto, su vida estaba en una especie de estado automático. Sin pena ni gloria, sólo se limitaba a hacer lo que tenía que hacer y ya.
Pero eso no significaba que Draco no notara lo que pasaba a su alrededor.
Blaise ocultaba algo, Luna también ocultaba algo.
Draco no era ningún tonto.
Todo comenzó aquel día en que Draco los vio en Hogsmade. Desde aquel día el rubio empezó a notar pequeñas cosas, como Blaise llegaba más tarde a su cuarto o como Luna parecía más cansada. No podía ser una coincidencia, ambos debían estar haciendo algo juntos.
Y eso lo volvía loco.
Completamente loco.
¿Celos? No exactamente. No podía negar que se sentía herido con la idea de que Luna lo reemplazara tan fácilmente con alguien más, pero algo en su mente le decía que eso no estaba sucediendo.
Simplemente sentía que algo estaba mal.
Conocía a Luna y sabía que era una persona que se metía en problemas fácilmente. Una parte de él no podía evitar pensar que todo esto era un plan de Blaise para causarle problemas a la muchacha.
Así que empezó a investigar.
No era algo que lo enorgulleciera, pero no le importaba. Nadie lo notaba, lo hacía en secreto. Simplemente tenía que estar atento y prestar atención a su alrededor, si de algo estaba orgulloso Draco era de su perspicacia.
Le tomó un tiempo, pero finalmente pudo notar algo: Luna estaba yendo al salón abandonado, a veces acompañada por Blaise pero en su mayoría sola.
Draco ahogó un suspiro.
Aquel lugar… No lo había vuelto a visitar desde el día que apartó a Luna de su vida. No había querido. Resultaba demasiado incómodo, vergonzoso y doloroso; no le traería nada más que recuerdos molestos.
Tenía entendido que Luna tampoco había vuelto al salón, seguramente por las mismas razones que él.
Pero al parecer eso había cambiado. Lo había visto con sus propios ojos, Luna entraba a una hora en específico y salía a una hora en específico, siempre con un aura de cansancio a su alrededor.
Muy bien, si quería descubrir qué rayos estaba pasando tenía que tomar acciones.
Volvería al salón abandonado ese mismo día.
Draco se encontraba frente a la puerta del salón abandonado.
El plan era sencillo: entrar, averiguar qué pasaba y salir de ahí lo antes posible. No tenía por qué tener complicaciones; así que armó de valor y entró al salón.
El joven no pudo negar que sintió un revoltijo de emociones al entrar. Habían pasado días, semanas tal vez, desde la última vez que había pisado este lugar. Pero nada había cambiado, todo seguía igual excepto por sus miserables circunstancias.
Luna podía llegar en cualquier momento, así que no tenía tiempo que perder, rápidamente empezó a mirar a su alrededor hasta que finalmente encontró lo que estaba buscando. A lo lejos en una mesa se podía distinguir un desastre de hojas regadas.
Draco se acercó lentamente hasta que finalmente pudo distinguir que las hojas eran dibujos.
Los dibujos mostraban distintas cosas. Algunos eran de Luna sonriendo, otros de Draco hablando, incluso algunos eran de momentos específicos que habían vivido, como ese día que sacaron a pasear a Pocchi juntos en Hogsmade. Cada dibujo era único y especial a su manera pero todos tenían algo en común: los retrataban a ambos.
Draco reconocía que la técnica de Luna había mejorado muchísimo, se notaba en los trazos. Pero lo más resaltante no era eso. De hecho, lo que más le llamó la atención es que los dibujos no eran algo cualquiera, eran especiales. Los dibujos se movían recreando una escena, justo como las fotografías; simplemente tenían vida.
Dibujos que se movían, era realmente increíble. Nunca había visto algo como esto antes.
En medio de todas las hojas había un dibujo en específico que parecía estar apartado de los demás. No parecía muy importante, pero Draco notó como la hoja parecía tener varios lápices y plumones a su alrededor, como si hubiera sido la obra principal en la que Luna había trabajado.
Draco se acercó y agarró la hoja con la intención de ver el dibujo. Lamentablemente no pudo seguir observando porque en ese momento entró al salón la persona que más y menos quería ver:
Luna Lovegood.
El tiempo se detuvo por lo que pareció ser una eternidad.
Ambos se quedaron mirando con una mezcla de sorpresa y nerviosismo, había pasado tanto desde la última vez que hablaron. ¿Qué podía decir?
Finalmente Luna fue quién rompió el silencio.
—¿Draco?
—Lovegood —Respondió él sin saber qué más decir.
—Estás aquí —Dijo ella algo sorprendida.
Luna parecía algo nerviosa, incómoda incluso. Como si la persona que tenía enfrente ya no era aquel amigo con el que compartió tantas veces.
Era la primera vez que Draco veía a Luna actuar de esa forma.
—No había venido en mucho tiempo.
—Yo tampoco…—Murmuró Luna aún sin fijar sus ojos en él—. No… No esperaba verte.
No sonaba desagradable, tampoco molesta; simplemente decía la verdad. La joven le miraba como si no creyese lo que veían sus ojos. Había pasado todo este tiempo tratando de acercarse a Draco y ahora que lo tenía al frente no sabía qué hacer.
Lo cierto es que sentía algo cohibida.
—Sólo iba de paso, ni siquiera sé porque lo hice —Respondió Draco algo incómodo viendo que la muchacha no reaccionaba —. No debería estar aquí.
Por primera vez desde que llegó la joven le miró detenidamente a los ojos, justo como solía hacer antes.
Era curioso, sus ojos parecían expresar todo y a la vez nada.
—Entiendo —Dijo Luna asintiendo lentamente —... Si quieres podría irme.
¿Tienes algo que decirme?
¿Si tanto me extrañas porque no me dices que me quede?
—No, no te preocupes. Puedes quedarte, ya yo me iba.
—Tienes algo en la mano —Dijo Luna señalando a Draco.
Enseguida Draco sintió su cara arder.
Había olvidado por completo que estaba revisando los dibujos de Luna, se suponía que todo su plan giraba en torno a averiguar lo que pasaba y salir sin ser descubierto. Ni siquiera eso pudo hacer.
Los dibujos, no podía obviarlos. Lo habían encontrado con las manos en la masa.
—Ah, creo que esto es tuyo —Respondió él tratando de disimular su vergüenza —. No lo había visto antes, ¿has… Has vuelto a dibujar?
La pregunta agarró a Luna por sorpresa, aunque sólo por unos segundos. Enseguida su expresión volvió a la normalidad.
—Ah sí —Dijo ella mirando sus propias obras de arte —, desde que me inspiraste aquel día he tratado de volver a hacerlo, poco a poco, no es tan fácil como antes pero…
—Es increíble.
Lo dijo antes de que siquiera pudiera pensarlo.
Aun así no se arrepentía. No sabía que había hecho Luna o siquiera como lo había logrado, pero estos dibujos, esta técnica... No importaba que no hablaran, la verdad es que estaba maravillado con lo que había visto.
Ella se le quedó mirando por un segundos, pero finalmente sonrió.
Sonrió justo como en los viejos tiempos.
De repente toda la incomodidad que había en el ambiente desapareció. Por un instante todo parecía volver a la normalidad.
—Gracias —Dijo ella.
Este era el momento.
Podía cortar el tema y dejarlo todo ahí. No tenía que pasar a mayores, podría irse si quisiera, eso sería lo mejor, no tenía por qué seguir hablando. Pero una parte de él se negaba a hacerlo, no quería apartarse.
Sólo un poco más.
—¿Cómo lo haces? —Insistió Draco queriendo saber más sobre el tema —. Que los dibujos se muevan digo. Las fotografías se mueven, claro, pero nunca lo había visto en dibujos, es nuevo…
—Oh, lo aprendí de un artista muggle, se llamaba Walt Disney.
Luna se detuvo unos segundo, esperando algún tipo de señal para seguir hablando. En tiempos anteriores ni siquiera lo hubiera pensado, pero ahora estaba dudosa de hablar y arruinarlo todo como la vez anterior.
La expresión de confusión de Draco debió ser muy obvia, porque la joven tomó esto como una confirmación para continuar con la conversación.
—El hombre hacía algo llamado animación —Continuó Luna al ver que Draco quería seguir escuchando —. Es una técnica muggle muy interesante. Básicamente dibujaba un personaje moviéndose segundo por segundo. Al juntar los dibujos parecía que el personaje se movía solo, como…
—Como una ilusión a la vida —Completó Draco.
Luna sonrió levemente, sólo un poco. Lo suficiente para que Draco lo notara.
—Si, exacto. Incluso llegó a hacer películas muggle con esa técnica. Vi una hace poco y no pude evitar intentarlo, tuve que practicar varios hechizos pero pude crear un encantamiento que juntara los dibujos en secuencia.
El joven le miró genuinamente sorprendido.
Habían dejado de hablar hacía poco y Luna ya se las había ingeniado para crear algo totalmente nuevo sin su ayuda. Siempre había sabido que la joven era excelente en encantamientos, pero no hasta qué punto.
—¿Creaste todo un encantamiento nuevo gracias a una película muggle?
—Yo… No perdía nada intentándolo, pensé que sería una buena forma de guardar los recuerdos, ya que nunca quedaron fotos…
—Realmente eres sorprendente, digo… Tus dibujos son sorprendentes, esta técnica es… Me alegro que no dejaras de dibujar.
—No podía dejarlo, es lo único que me quedaba.
Auch.
De repente Draco recordó todo otra vez.
La razón por la que estaban distanciados.
Sólo llevaba unos segundos con ella y ya estaba perdiendo la compostura otra vez.
Tenía que escapar de ahí, rápido.
—Yo… Creo que debería irme —Respondió Draco tratando de esquivar la situación —. Pero antes toma... Esto es tuyo.
Fue entonces que Draco extendió el dibujo con la intención de regresárselo a Luna, pero la joven negó con la cabeza.
—Puedes quedártelo, yo… Lo estaba haciendo para ti.
—¿Para mí?
Ella asintió firmemente, parecía mucho más segura de sí misma ahora.
—Mis manos actuaron por su cuenta supongo. Casi es navidad, me voy a ir a casa, y sólo… Sólo quería recordar… Terminé haciendo esto antes de que me diera cuenta —Dijo Luna mordiéndose levemente el labio —. Ahora entiendo que era porque quería que lo tuvieras. Planeaba dártelo con ayuda de Blaise en navidad, no está del todo terminado pero… Quédatelo.
Draco no sabía cómo sentirse.
Indignado, confundido e incómodo. Esas eran las primeras emociones que venían a su mente en aquel momento. Aquello no tenía sentido, incluso en una situación como esta Luna lograba sacar lo mejor de sí para hacer algo por él, incluso después de lo que hizo.
Luna era simplemente demasiado buena para él.
—¿Cómo puedes darme algo después de lo que te hice? No lo entiendo, no lo merezco.
—Draco, fuiste mi primer amigo en mucho tiempo, eso fue más que suficiente para mí… Quería hacer algo.
—Luna… Eso no es justo para ti —Dijo Draco sintiéndose incómodo.
—Tal vez no, pero no pude evitar hacerlo —Reconoció Luna suspirando —. Aunque todo terminara mal los recuerdos de este salón no los cambiaría por nada. No quería olvidarlo y tampoco quería que lo olvidaras.
Tampoco cambiaría esos recuerdos por nada en el mundo.
No podría hacerlo ni aunque quisiera
—Luna…
—No tienes que decir nada —Respondió Luna rápidamente —. Gracias.
—¿Gracias? —Preguntó Draco confundido nuevamente.
—Por haber sido mi amigo y por llamarme por mi nombre, no lo habías hecho desde…
—Desde el día que te grité —Dijo Draco, sintiéndose algo incómodo al recordar aquello.
—Sí.
Yo soy quién debería darte las gracias…
—No deberías agradecer por esas cosas. Son tontas.
—Tal vez no debería —Admitió Luna encogiéndose de hombros —. Pero quiero y puedo hacerlo. Gracias… De verdad. Quédate con el dibujo.
—Está bien.
Después de eso ninguno se atrevió a hablar.
Sólo quedó un silencio incómodo, muy incómodo.
—Creo que debo irme, Ginny debe estarme esperando —Respondió Luna después de un rato.
—Luna, espera.
Enseguida la joven se volteó a verlo.
—¿Si?
Te quiero más que a nadie en este mundo
Te quiero y no es justo que seas tan fácil de querer
Te quiero y nunca había sentido algo así antes
Te quiero y eso no lo entiendo
Te quiero y no sé cómo lidiar con eso
Ayuda, necesito ayuda
¿Qué hago? ¿Y si? ¿Y si...?
No.
No podía tomar una decisión así. No con la cabeza tan revuelta.
Le daba demasiado miedo.
Ese era su problema.
—Nada… —Respondió finalmente él.
—Ya… —Dijo Luna asintiendo sin atreverse a hablar más —. Feliz casi navidad, Draco.
El joven apartó la mirada, sólo pudo sonreír tristemente.
—Feliz casi navidad, Luna.
Draco llegó a su habitación y se tiró a la cama sintiéndose completamente derrotado.
Absolutamente todo había salido mal, no sólo había sido descubierto por Luna con las manos en la masa, sino que sus sentimientos estaban más revueltos que nunca gracias a su conversación.
¿Lo peor de todo? Que aún tenía el dichoso dibujo en la mano. Ni siquiera se había molestado en verlo, estaba demasiado constipado para eso.
Draco suspiró amargamente, después de tanto esfuerzo lo menos que podía hacer era echarle un vistazo al dibujo. A fin de cuentas era un regalo de ella y se había metido en problemas tratando de buscarlo, así que sin más decidió verlo por fin.
El joven se tomó unos instantes para apreciar la obra.
El dibujo mostraba a Draco y Luna. Ambos parecían estar caminando por un bosque oscuro, Draco alumbraba el camino con su varita mientras Luna iba a su lado. De repente la joven se tropezaba con algo, pero él la sujetaba para que no cayera al suelo.
En el dibujo Draco parece preguntar por el estado de Luna. Al ver que todo estaba bien el joven señala las estrellas con su varita y dice algo que ella escucha atentamente. Luna le sonríe por unos segundos y entonces ambos siguen caminando. Esta vez con la diferencia de que Draco sujeta a Luna de la mano para ayudarla.
—¿Estás bien? Ya es la tercera vez que te tropiezas —Dijo Draco.
—Sí, estoy bien —Respondió ella —. Es la oscuridad, la luz de mi varita no es suficiente para ver.
—Ven, te ayudaré. Mantente cerca de mí y mira a tu alrededor.
Draco no supo cuánto tiempo se quedó viendo el dibujo embobado.
La ilustración era tan realista, hasta parecía real, era como si estuviera viendo una película. Realmente tenía vida.
Aun recordaba ese día perfectamente...
Todo comenzó por el deseo de Luna de ver una de sus criaturas mágicas y Draco como buena persona decidió acompañarla.
Sin saberlo terminaron adentrándose en las profundidades del bosque, mucho más allá de donde era permitido, ni siquiera Luna había llegado tan lejos antes. Todo esto sumado a lo absortos que estaban hizo que se perdieran completamente y que la noche los alcanzara.
Estaban perdidos, pero Draco logró sacarlos de ahí de la forma más inesperada: viendo las estrellas.
En un punto del trayecto el joven se quedó mirando el cielo hasta que finalmente reconoció lo que buscaba: la constelación del arquero. Draco explicó cómo su arco siempre apuntaba al norte, así que sólo tenían que caminar en cierta dirección y pronto llegarían al castillo.
El trayecto fue largo y molesto, sobre todo teniendo en cuenta la oscuridad del bosque. Luna se tropezaba a cada rato con alguna cosa por la falta de visibilidad. En un punto Draco tuvo que sujetar su mano con tal de que pudiera guiarse mejor, la luz de sus varitas no era suficiente.
El joven trató de no prestarle atención a la electricidad que sintió al agarrar la mano de Luna, lo importante era seguir caminando.
Finalmente, llegaron sanos y salvos a las inmediaciones del castillo.
—Nunca más Lovegood.
—Draco...
—Lo digo en serio. Casi terminamos perdidos, ¡perdidos! Tienes suerte de que reconociera la constelación del arquero o sino quien sabe dónde estaríamos ahora.
Luna no pudo hacer más que agachar la cabeza al escuchar el regaño, sabía que en parte sí era su culpa.
Aun así sentía que no todo fue taaan malo. De hecho, la había pasado bien; perderse en el bosque no era tan malo si al menos ibas acompañado.
Ahora sólo tenía una cosa en mente. Pocas veces el rubio hablaba de sí mismo o de lo que le gustaba, pero ahora acababa de revelar algo. No cualquiera sabía guiarse en medio de la noche con constelaciones y estrellas.
—La constelación del arquero guía a los viajeros con su arco… —Dijo Luna mientras su expresión se llenaba de claridad —. Vaya, no sabía que te gustaba la astronomía Draco.
El rubio apartó la mirada sintiéndose un poco incómodo.
Siempre le había gustado todo lo relacionado con el cielo y las estrellas, era un pequeño pasatiempo suyo. No por nada los nombres en su familia se escogian en base a constelaciones.
—Sólo es un hobbie, no es algo que grite a los cuatro vientos —Dijo Draco como si nada —. Mi padre dice que no es algo útil para la vida diaria.
—No me parece. De no ser por tus conocimientos nos habríamos perdido.
—Lo cual me recuerda; última vez que hacemos algo como esto, Lovegood. Nunca más. Ni siquiera sé cómo lograste convencerme para acompañarte.
—Yo sólo quería ver a las selkies… —Murmuró Luna.
—Y ese deseo nos llevó a estar perdidos en lo más profundo del bosque en medio de la noche —Recalcó nuevamente Draco.
—A mí me pareció divertido, fue como una expedición.
—Claro, porque ninguna otra persona te habría seguido en una aventura tan increíble como la búsqueda de unas selkies hasta el final de la noche, ¿no?
—Supongo que eso es cierto —Admitió Luna después de meditarlo —; eres realmente alguien muy particular Draco.
Él no pudo evitar soltar una risotada al escuchar eso.
—No puedo creerlo, Luna Lovegood de todas las personas me está diciendo a mí particular —Dijo él señalándose a sí mismo dramáticamente —. El mundo debe estar por acabarse, ¿es esto un sueño?
—No lo decía en un mal sentido —Respondió ella cruzándose de brazos —. Fue agradable salir acompañada al menos una vez. No fue tan malo para ti, ¿verdad?
El joven se detuvo al escuchar la pregunta.
No tenía que pensarlo mucho, la respuesta era clara.
—No, realmente no —Dijo Draco finalmente —. Venga vámonos, ya es tarde.
Draco no supo cuánto tiempo se quedó mirando el dibujo.
Tenía tantos recuerdos que quería olvidar, tantas cosas que quería negar; pero ya no podía hacerlo. Simplemente el dibujo había destapado un montón de recuerdos que tanto se había esforzado por olvidar.
El dibujo era precioso, no podía negarlo, y más importante aún, demostraba que Luna no lo había olvidado, lo extrañaba. Ahora lo tenía completamente claro.
Fue en ese momento que se dio cuenta de que el dibujo tenía algo escrito en la parte de atrás. ¿Qué era esto? ¿Un mensaje para él? No tardó en voltear la hoja y ver que efectivamente Luna había escrito un mensaje, reconocía esa letra mejor que nadie.
El mensaje era corto y sencillo, pero fue más que suficiente para llegar al corazón de Draco.
Los recuerdos son los que unen los corazones.
Por eso siempre seremos amigos.
Feliz navidad, Draco.
Con amor, Luna Lovegood.
Los recuerdos unían los corazones.
Los recuerdos...
Todo esto; su conversación con Luna, los dibujos… Todo esto había servido para refrescarle todos los recuerdos que tanto había querido olvidar.
Ahora entendía todo.
No importaba lo que hiciera, no podía negar su realidad. Apartar a Luna y suprimir sus emociones no servía de nada. Blaise tenía razón. Era una batalla perdida desde el momento en que todo empezó.
Porque los recuerdos unían a las personas y él no cambiaría esos recuerdos por nada.
Los momentos que había vivido con Luna eran especiales y siempre estarían guardados en su memoria, quisiera o no. Ambos estarían unidos a través de los recuerdos, eso era un lazo que no podía romper.
Realmente extrañaba a Luna, muchísimo.
Todo este tiempo había tratado de reprimir sus emociones, asustado de un posible futuro que ni siquiera se permitió vivir. Todo con la excusa de que era por un bien mayor, que al final todo pasaría.
Pero ahora entendía que lo que lo detenía realmente era el miedo.
Miedo al rechazo de sus padres, sus compañeros, su comunidad y sobre todo miedo al rechazo de Luna.
Nunca había sentido nada por nadie, así que era lógico que tuviera miedo. ¿Qué se hacía cuando tenías sentimientos por alguien? ¿Y si ella no sentía lo mismo? ¿Y si lo rechazaba? ¿Y si lo apartaba de su vida tal como había hecho él?
No, Luna no era así. Si de algo estaba seguro es de que ella era una persona extraordinaria en todos los sentidos y de que lo extrañaba tanto como él a ella.
Quería a Luna y nadie podría cambiar eso, ni siquiera su propia mente. Pero eso no era necesariamente malo, los sentimientos son eso… Sentimientos. Podían seguir siendo amigos, o capaz existía la posibilidad de ser algo más, no lo sabía, pero no perdía nada intentándolo.
A fin de cuentas, nada podía ser peor que lo que estaba viviendo ahora.
Hablar con Luna, estar con Luna y querer a Luna no tenían por qué ser cosas distintas. Pasase lo que pasase estarían bien, porque para eso eran amigos. De eso estaba seguro.
Vaya… Realmente había sido un completo tonto.
Lo había arruinado todo, tanto para él como para Luna. Había sido un egoísta, pero ya no más. Quizás aún estuviera a tiempo para remediar las cosas, no podía quedarse con los brazos cruzados.
Draco se levantó, sintiéndose más decidido que nunca.
Tenía que hablar con Luna cuanto antes.
AL FIN DRACO ACEPTO LA REALIDAD Y VA A HACER ALGO A RESPECTO, ALELUYA.
Este capitulo ha sido uno de mis favoritos, y es curioso porque muchas de las cosas escritas aquí no estaban planeadas al inicio, pero el resultado me ha gustado mucho. Draco tuvo bastante tiempo para reflexionar y analizarse a si mismo. Sé que ha sido tedioso todo este proceso pero deben comprenderlo, era parte de su mismo desarrollo. En fin, como pueden ver ya todo este insufrible arco de negación terminó. Ahora sólo queda ver que pasa; pero créanme cuando les digo que nuestro muchacho ya tiene la mente despejada.
Por cierto, por si no quedó claro, el plan de luna ERA perfeccionar estos dibujos y entregarselos a Draco con ayuda de Blaise en navidad, peeeero nuestro rubio la consiguió con las manos en la masa y se lo impidió, por eso ella estaba tan sorprendida y cohibida en este encuentro xD
Qué les pareció la conversación de luna y Draco en el salón abandonado? O el inesperado regalo improvisado de luna? O el conmovedor flashback de estos dos en el bosque? En el capitulo original ni siquiera tenía planeado que ellos dos hablaran, pero simplemente no pude contenerme
Como siempre muchas gracias a todas las personitas lindas que se han molestado en dejar un comentario o un like, jamás en mi vida pensé que esta historia le terminaría gustando a alguien más que a mí y aquí estoy ahora :') Un ultimo vas no sería nada sin ustedes, love yoou!
Nos vemos!
Respondiendo comentarios anteriores...
wenn: Blaise es una de las más grandes sorpresas de este fanfic, incluso para mi xDD me creerías si te digo que en mi idea de historia original él ni aparecía? me alegro de haberlo incluido. Por su parte Draco, bueeeeno, es un personaje complicado, su estado de negación no le ha permitido hacer mucho, pero ya todo terminó, creeeme cuando te digo que el remediará todo uvu btw, muchas gracias por tu comentario!
Vctor black: Yo también amo a Ginny, no tienes idea de cuanto tiempo estuve esperando para escribir esta escena de la pelea, la tenía planeada desde hacía meses y al fin la pude retratar, ginny is the best skajsaj Mientras tanto espero que el plan de luna no te haya decepcionado, como podrás ver fue interrumpido por Draco pero igual cumplió su cometido, eso es lo importante! y muchas gracias por tu comentario babe :')
