Draco sabía exactamente lo que tenía que hacer.
La cosa es que no tenía la menor idea de cómo hacerlo.
En estos momentos se encontraba en la biblioteca de la escuela, tratando de distraerse de la realidad y pensar en una idea de cómo recuperar a Luna, lo cual no era tan fácil que digamos.
Draco ahogó un suspiro. Se sentía culpable, muy culpable. Después de tantos días miserables ahora se daba cuenta de que había metido la pata en grande y no encontraba una forma de remediarlo. Una parte de él sabía que decir lo siento no sería suficiente, al menos para él.
Tenía que compensar su error de alguna forma.
Incluso temía haber arruinado irremediablemente las cosas con Luna, pero sabía que eso eran idioteces de su cabeza. Luna no podía odiar a nadie, era demasiado buena para eso.
Pero vaya, ¿cómo te disculpabas cuando habías prácticamente arruinado todo? Realmente no tenía idea, nunca antes en su vida había tenido que disculparse. Por algo era Draco Malfoy. Todo esto era nuevo para él.
Se sentía completamente confundido y odiaba sentirse así.
Fue en ese momento que lo vio: la portada de un libro en una estantería. Estaba lejos, pero Draco podía reconocer esa portada donde sea.
Las 12 princesas bailarinas.
El cuento favorito de Luna sin duda. Sin darse cuenta tomó el libro y se quedó observandolo por un rato. El libro le recordaba a Luna y a su obsesión con los cuentos, la magia y los bailes. Era algo especial para ella.
De repente una idea vino a su mente.
Tal vez funcionara, o tal vez no. No perdía nada intentándolo.
Plan para recuperar a Luna y hacer las paces con todos - Parte 1
—Mira, sé que fui particularmente insufrible contigo...
—Un insufrible y un imbécil —Dijo Blaise interrumpiéndolo.
—Un imbécil insufrible —Admitió Draco rodando los ojos —. Pero lo siento, ¿ok?
Blaise le miró por unos segundos hasta que finalmente suspiró.
—Está bien.
Draco no podía creérselo.
—¿Ya? ¿Así de fácil?
—Hey, no soy de guardar rencores —Dijo Blaise excusándose —. Además, sabía que tarde o temprano vendrías a mí rogando por ayuda. No puedo desamparar a una damisela en apuros.
—Claaaro... —Respondió Draco rodando los ojos mientras sacaba el libro de Luna —. Mira, ¿crees poder hacer algo de este cuento?
Blaise levantó la ceja al ver la portada del libro.
—No es para mí, idiota —Aclaró el rubio enseguida.
—Aaaaah, ya me habías asustado. Pensé que habías entrado en alguna etapa.
—¿Vas a ayudarme sí o no?
—Que sí hombre, aunque me debes una cerveza de mantequilla —Respondió Blaise mientras extendía su mano —. ¿Trato?
Draco asintió.
—Trato.
Plan para recuperar a Luna y hacer las paces con todos- Parte 2
—Estás demente si crees que voy a ayudarte —Respondió Ginny mientras limpiaba su parte del salón. Ambos seguían castigados.
—Weasley, sé que tienes todo el derecho a odiarme y honestamente no me importa si lo sigues haciendo. Pero sé razonable, estamos hablando de Luna.
Ginny se cruzó de brazos.
—A eso me refiero, ¿por qué debería ayudarte?
—Porque eres Ginny Weasley, la mejor amiga de Luna y sé que te preocupas por su felicidad. Si ella ha sido tan miserable como yo estos días entonces...
La pelirroja decidió que ya era suficiente.
—Bien, no hables más. Te ayudaré, pero sólo tienes una oportunidad.
—Gracias.
—Sólo no me hagas hechizarte.
Plan para recuperar a Luna y hacer las paces con todos - Parte 3
—Hola señora Beetle.
—Draco Malfoy, el destino sí que es curioso... ¿Qué te trae por aquí jovencito?
—Muchas cosas la verdad —Respondió Draco sintiéndose nervioso —. Pero espero poder contárselas pronto junto a Luna. Hace... Hace mucho tiempo que no venimos a tomar café todos juntos; realmente me gustó la última vez.
—¿De verdad? —Preguntó ella sin creer que un muchacho de la familia Malfoy se sintiera tan cómodo con su presencia.
Draco asintió honestamente.
—Ya veo. Sería todo un placer —Respondió ella sonriendo un poco—. Pero el destino me dice que no vienes solo por café. ¿En qué puedo ayudarte?
—¿Sería posible que sacara a pasear a Pocchi un rato?
La señora Beetle sonrió.
—Por supuesto. Solo no olvides darle sus croquetas.
—Entendido.
Luna se encontraba caminando por las calles de Hogsmade.
Estaba sola, usualmente Ginny la acompañaba estos días, pero por alguna razón la pelirroja no había estado disponible, algo sobre que no le pagaban suficiente por lo que tenía que hacer o algo así. En fin, era su último fin de semana en Hogsmade antes de irse a casa para sus vacaciones de navidad. Ya no vería más Hogwarts, a Ginny y a... Bueno, no importaba. Igual a Luna le hacía feliz la idea de regresar a su casa y ver a su padre otra vez.
Aun así, una parte de ella no podía evitar preguntarse cómo estaba cierto rubio. No lo había vuelto a ver desde su último encuentro en el salón abandonado y ya habían pasado unos días.
Antes de que pudiera seguir dándole vueltas al asunto la figura de un perro apareció a la distancia. Luna enseguida lo reconoció y en su rostro se dibujó una sonrisa.
—¿Pocchi?
Al escuchar su nombre el perro se acercó rápidamente a la joven y se le lanzó encima, lamiéndole la cara felizmente. Luna empezó a reír, no era muy cómodo tener un perro de 20 kilos encima tuyo, pero quería al animal y siempre era agradable verlo.
—¡Pocchi! ¡Para por favor!
Enseguida el perro se detuvo, dejándole una oportunidad para respirar y levantarse.
—¿Qué haces aquí? ¿Te perdiste otra vez? —Preguntó Luna mirando al perro.
—¡WOOF!
—Creo que debería llevarte a casa, ¿no crees? La señora Beetle debe estar preocupada.
—¡WOOF WOOF!
—¿No? —Pregunto Luna sin comprender.
Entonces Pocchi empezó a cavar el suelo y señalar con su cola hacia las afueras de Hogsmade, cerca de la casa de los gritos.
—¿Qué? ¿Quieres que te siga?
Pocchi empezó a sacudir la cola con entusiasmo. Al parecer eso era lo que quería.
—Hump... Si tú dices —Respondió Luna mirando el horizonte —. Vale, te sigo.
Habían pasado algunos minutos y Luna empezaba a preguntarse a dónde querían llegar. Algunos dirían que seguir un perro hacia las afueras de Hogsmade era algo tonto, pero Luna no pensaba así. Podía sentir que lo que Pocchi quería hacer era importante. Además, no era la primera vez que el perro la había llevado a buscar algún tesoro o algo así.
Finalmente llegaron a las afueras del pueblo. No había mucho que ver, y tampoco parecía haber nadie.
—¿Pocchi no te causó muchos problemas?
Esa voz...
—¿Draco?
—Hola, Lovegood —Respondió efectivamente nada más y nada menos que Draco Malfoy.
Pocchi en ese momento decidió separarse de Luna y correr en dirección a Draco. Mientras tanto el joven respondió al gesto acariciándole la cabeza, y pensar que en su primer encuentro no se habían llevado bien. Ahora el Husky Siberiano parecía estar muy cómodo con Draco.
—¿Él está contigo?
—Podrías decir que sí.
—Oh.
El mundo pareció detenerse por un instante.
Para Draco la persona que más quería y temía estaba ahí frente a sus ojos. Podía sentir como un nudo se le atoraba en la garganta. ¿Cómo podía decir tantas cosas a la vez? Luna por su parte se tomó el silencio como una señal de que tal vez no era la mejor idea estar ahí
—Amm... Tal vez debería irme.
—Luna no, espera.
La joven se detuvo al escuchar esto. Draco la estaba llamando por su nombre otra vez. Escuchar su nombre provenir de sus labios aún era nuevo para ella, pero le gustaba. Tal vez demasiado. Le hacía olvidar que estaban distanciados. La hacía sentir diferente, especial incluso.
Como si nada malo hubiera pasado jamás.
—Sí quiero que estés aquí, quiero decir... ¿Podrías quedarte un segundo?
—No hay problema —Respondió Luna asintiendo.
Por su parte, Draco sólo suspiró.
Te quiero y lo siento.
Lo siento y te quiero.
Ni siquiera sé por dónde comenzar
¿Podrías perdonarme?
Todos y cada uno de esos pensamientos resonaban en su cabeza sin parar. Tenía que hablar ahora o quedaría completamente loco. Tenía muchas cosas que decir, demasiadas. Pero tenía que empezar por lo más importante.
—Lo siento.
Tras decir esto el tiempo pareció detenerse de verdad. Luna simplemente se quedó ahí. Quieta. Observándolo sin decir ninguna palabra.
No sabía si esto era bueno o malo, pero no podía echar marcha atrás. Decidió tomar esto como una señal para seguir hablando.
—Lo siento... Por todo. —Dijo Draco agachando la cabeza, sentía demasiada vergüenza para siquiera mirar a Luna a los ojos.
Draco ahogó otro suspiro. El silencio de Luna no había hecho más que reafirmar sus más grandes temores. ¿Qué pasaría ahora? ¿Y si todo salía mal?
Esto era más difícil de lo que había pensado. No sólo se trataba de pedir disculpas, sino de reconocer todo lo que sentía y aceptar las consecuencias; para bien o para mal.
Y siendo honestos, no sabía si estaba listo para lo peor.
No pudo hacer más que levantar nuevamente la mirada y mirarla firmemente a los ojos. A pesar de que lo único que quería hacer era huir.
—Y sé que no es suficiente para todo lo que te hice pasar. Te aparté, lo sé. Y ni siquiera te pude decir la verdad. No estoy acostumbrado a pedir disculpas y sé que no es suficiente para compensarte, pero... Pero te extraño y, y... Y haré todo lo que esté en mis manos para que me perdones porque...
De repente el joven sintió como una fuerza externa lo interrumpía, dejándolo con las palabras en la boca.
Antes de que se diera cuenta Luna se había abalanzado a sus brazos, abrazándolo fuertemente. No podía procesar lo que estaba pasando, ni podía siquiera respirar.
Luna lo estaba abrazando.
Estaba siendo abrazado por Luna Lovegood.
Cualquier pensamiento, plan o idea que tenía había desaparecido completamente de su mente. Simplemente no sabía qué pensar. Ni siquiera sabía que sentir.
Sin siquiera pensarlo la abrazó de vuelta, dejándose llevar por sus emociones. Tristeza, rabia, miedo... Todas esas emociones parecían desaparecer lentamente a través del abrazo. Como si Luna supiera cómo calmarlo, como si esta fuera su forma de decir que todo estaba bien.
Todo estaría bien
Esa pequeño pensamiento fue lo último que necesitaba para dejarse llevar y detener su ansiosa cabeza por un segundo.
Nunca había abrazado a nadie de esta forma. De hecho, nunca había abrazado a nadie que no fuera su madre o sus abuelos. Era extraño, sobre todo si tenía en cuenta que Luna era mucho más bajita que él. Pero aun así se sentía... Natural. Como si llevara haciendo esto toda su vida.
Querer a Luna se sentía tan natural como respirar
Draco recordó ese último pensamiento que había tenido tras su conversación con Ginny en su castigo. Y vaya que tenía toda la razón.
Todo era tan... Ni siquiera sabía cómo describirlo.
Debo estar soñando
Aun así... Draco podía notar que algo estaba mal.
No le tomó mucho tiempo percibir que Luna lo abrazaba con más fuerza de lo que sería un abrazo normal. Como si se estuviera aferrando a su persona. Como si no quisiera escuchar más nada. Como si aún no creyera lo que estaba pasando.
Como si temiera que él la fuera a dejar.
Y no podía culparla.
Fue en ese momento que entendió que aún faltaban muchas cosas por hacer. Tal vez Luna estaría dispuesta a dejar las cosas así sin ninguna explicación, pero sabía que no era lo correcto, ni para él ni para ella.
Pero este abrazo había sido más que suficiente para darle todo el valor que necesitaba.
Finalmente fue Draco quien rompió el silencio.
—¿L-Luna?
—Realmente tú...—Murmuró Luna aún aferrada a él.
Poco a poco empezó a separarse de ella, a lo que Luna le siguió la corriente. En seguida pudo notar como la joven tenía los ojos húmedos, como si estuviera a punto de llorar.
Draco tuvo que usar todo su instinto para no abalanzarse sobre ella y abrazarla otra vez. Si lo hacía seguramente perdería el hilo de lo que quería hacer y no podía permitirse eso. Por lo menos no aún. Tenía que mantener la compostura.
Ambos se miraron a los ojos. Plata y gris: dos caras de la misma moneda.
Ninguno supo muy bien qué decir. Era extraño, nunca habían tenido problemas para expresar lo que pensaban, incluso sin palabras. Pero hoy era distinto, justo ahora que necesitaban más que nunca las palabras estas simplemente no salían.
—Creí que más nunca me volverías a hablar... Creí que tú... —Murmuró Luna.
Draco sintió como un nudo se le formaba en la garganta.
—¿Creíste que te odiaba?
Luna asintió tímidamente.
Había sido un tonto, lo sabía. Pero definitivamente no podía perdonarse esto. Todo este tiempo había pensado que Luna lo odiaba a él. A fin de cuentas, tenía todas las razones para hacerlo. Él fue quién había arruinado todo sin razón, no ella.
Pero por supuesto que Luna era Luna; por supuesto que ella se echaría toda la culpa.
Y era tan absurdo. Él estaba ahí junto a ella y podía sentir como eso era más que suficiente. Su presencia, su voz, y sus ojos; todo hacía que estas últimas horribles semanas parecieran un simple sueño. Eso era suficiente.
Todo este tiempo Luna había sido más que suficiente.
Realmente no se perdonaría por haber hecho sentir tan culpable a Luna. Tenía que remediar todo, un paso a la vez.
—Sabía que no era cierto —Aclaró Luna sintiéndose un poco avergonzada —.Siempre supe que en el fondo había algo mal, lo pude confirmar después con ayuda de Blaise. Pero debes entender. Pasaron tantos días y no supe más de ti. Realmente empecé a pensar que tú...
—Jamás podría odiarte Luna.
Draco dijo esto último con toda la seguridad del mundo.
Tanto fue así que Luna le miró genuinamente sorprendida. Por un segundo no parecía reaccionar, al punto de que Draco temió haberle hecho algo malo.
Poco a poco el rostro de la joven comenzó a cambiar. De hecho, pasó por todas las expresiones: sorpresa, confusión, desagrado, alegría y finalmente... Duda.
No podía evitarlo. Habían pasado tantos días desde su último encuentro que una parte de ella ya había perdido la esperanza.
Pero esto era real. Realmente él estaba aquí con ella otra vez.
Luna se sonrojó un poco al darse cuenta de lo que había pasado. Incluso se había lanzado a sus brazos, buscando confirmar si lo que estaba pasando era real, que su amigo estaba ahí junto a ella otra vez de buena voluntad. Probablemente había perdido su dignidad y sin duda agarró a Draco por sorpresa.
Pero no le importaba.
No podía negar que se sentía algo cohibida, pero también más tranquila. Como si se hubiera quitado un gran peso de encima. Mientras tanto, seguía ahí al lado de Draco. De hecho, parecía estar más cerca que nunca.
—Jamás podría odiarte Luna —Repitió Draco más seguro —. Al contrario. No te culparía a ti si me odiaras. Es lo mínimo que me merezco...
Draco ahogó otro suspiro.
—Todo lo que dije ese día en el pasillo fue una mentira, tenías razón. Y tengo muchas cosas por las cuales disculparme, pero primero necesito que entiendas algo: tú no tienes la culpa de nada... ¿Entiendes? De nada.
—¿Estás seguro de eso? — Dijo Luna.
—¿A qué te refieres?
—Draco, sé muy quién soy para los demás. Una joven rara que simplemente no encaja, no sólo en Ravenclaw, sino en todo la escuela. ¿Eso no te afecta? —Preguntó Luna dejándose llevar por sus pensamientos —.Todo este tiempo a mí no me ha importado, pero... Pero tú sí me importas.
Draco sintió su corazón detenerse al escuchar esto último.
¿Acaso ella acaba de...?
No era justo que ella dijera esas cosas tan a la ligera. No aún. No era para nada justo con su corazón.
—Y sé que sólo soy Lunati-
—Ni siquiera te atrevas a decirlo, ¿escuchaste? —Dijo Draco interrumpiéndola —. No quiero escuchar esa palabra nunca más. Tú eres Luna. Ni más ni menos. Y yo no quiero otra cosa más que eso.
De repente, se dio cuenta de las implicaciones que tenía lo que acababa de decir.
Ay no, nonono
Enseguida le invadió el pánico, pero gracias a Merlín ella no pareció darse cuenta de nada.
—Gracias —Dijo Luna sonriendo.
—Eh... Sí —Fue lo único que pudo responder Draco mientras desviaba la mirada —. De verdad lo siento Luna. No sólo por haberte apartado, sino por haberte hecho creer que de alguna forma era tu culpa. No lo merecías. Esta decisión fue mía y sólo mía, no tenías nada que ver... Estaba asustado.
—¿Asustado?
Draco asintió.
—En realidad, todo esto pasó porque estaba asustado...
Siendo honestos, ya no se sentía asustado. O por lo menos, ya no tenía el mismo tipo de temor. Antes temía afrontar las consecuencias de tener estos sentimientos ante los demás: su casa, sus amigos, su familia... Temía el rechazo de todos.
Luego comprendió que había otro rechazo muchísimo peor. Ahora su único miedo era haber arruinado cualquier posibilidad de estar con la única persona que le importaba más que esas cosas.
Eso le daba mucho más miedo.
—¿De qué? —Preguntó Luna sin comprender aún. No parecía molesta, solamente quería entender.
—De... De todo.
El joven se llevó las manos a la cara sintiéndose abrumado por todo. Luna se le quedó observando por un momento, como si pudiera ver algo que él no.
—¿Los Dinkles están abrumando tu cabeza? —Preguntó ella.
—Podría decir que sí... —Dijo Draco aun con las manos en la cara —. Ni siquiera sé qué decir.
Y era cierto.
Ahora que tenía a Luna frente a sí, se daba cuenta de que lo único que quería era hacer las paces de buena fé. Cosa que se podría decir ya había logrado, su abrazo era prueba viviente de ello.
Pero ahora tenía que explicar la verdad, y eso lo asustaba.
Por su parte Luna seguía mirándolo expectante, como si aún no creyera lo que tenía al frente. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que habían estado así: juntos y conversando. A pesar de que Draco estuviera completamente abrumado, podía sentir que algo había cambiado, tanto en él como en ella; así fuese un poco. Podía decir que eso era más que suficiente, por lo menos por ahora.
Sin duda quería respuestas, pero no necesariamente tenían que ser ahora. Podía esperar un poco más.
—Entonces no digas nada —Respondió finalmente ella.
—¿Qué?
—Creo comprender lo que pasó, así sea sólo un poco. Pero creo que es suficiente —Dijo Luna llenándose de claridad —. Estás arrepentido, y estás estresado, pero... También estás aquí conmigo. Si se te es difícil decir lo que sucedió entonces no debes hacerlo, al menos no aún.
Draco se sentía tan confundido que enseguida empezó a balbucear.
—Sí, pero yo... —Trató de decir él —. Luna lo que trato de decir es-
—Draco, tranquilo.
—Estoy super calmado, ¿no lo ves?
Luna rodó los ojos al escuchar esto, pero se le veía tranquila.
—¿Estarías bien si te digo que creo en ti?
—¿Es enserio?
—Jamás dejé de creer en ti, Draco —Respondió Luna llevándose una mano al pecho.
El joven se le quedó mirando unos segundos sin saber qué decir. Poco a poco sintió como el calor subió por su pecho hacia sus mejillas. Sentía que iba a explotar.
Luna creía en él. A pesar de todo, nunca había dejado de creer en que él haría lo correcto al final.
Nunca nadie había creído en él
—¿Cómo puedes decir eso? —Preguntó Draco sin entender —. Deberías odiarme, estás en todo tu derecho.
—Tal vez, pero no quiero hacerlo —Dijo Luna encogiéndose de hombros —. ¿Por qué debería hacerlo?
—Luna, estamos hablando de que te fallé como amigo. No supe ver lo que era importante, perdí de vista muchas cosas...
—Pero las volviste a encontrar —Afirmó Luna mirándole directamente—. Y por ti mismo. No estarías hablando conmigo si no lo hubieras hecho.
Draco abrió la boca para responder, pero simplemente no pudo decir nada. Por primera vez no tenía nada que decir. Las palabras de Luna...
Esto es demasiado para mí
Por un momento el joven se volteó a verla. Sus ojos parecían brillar como nunca antes los había visto. En cierta forma lo calmaban.
Parecían la luz de las estrellas.
—Todo este tiempo lo único que he querido es que volvamos a ser amigos. Ha sido complicado, y puedo ver que fue duro para ti también. Pero si estás aquí es porque al final has sabido reconocer la verdad. Al final has podido recordar.
Esas últimas palabras resonaron fuertemente en su cabeza.
Al final has podido recordar.
Los recuerdos... Todo este tiempo había tratado de olvidarse de sus recuerdos. Ahora se daba cuenta de que no sólo era imposible hacerlo, sino de que no quería.
—Creo que en realidad jamás pude olvidar —Admitió Draco honestamente —. Por mucho que lo intentase, siempre volvía a recordarte a ti y todo lo que hemos vivido... Tú regalo sólo fue el pequeño impulso que me faltaba.
Luna le miró levemente sorprendida.
—¿Mi dibujo?
—Fue probablemente el mejor regalo que me han dado. Los recuerdos son los que unen a las personas, ¿no? O eso es lo que decía.
Ella asintió, un poco avergonzada ante la mención de sus palabras.
—Sí, eso es lo que creo —Dijo Luna sinceramente —. Y Draco, lo que digo también es verdad. No tienes que decirme nada si no quieres, puedes hacerlo después. Yo... Yo puedo entender.
Draco negó levemente con la cabeza.
—Se que puedes entenderme, siempre lo has sabido hacer mejor que nadie... —El joven se tomó una pausa. —...Pero no es justo para ti. Mereces saber la verdad.
A fin de cuentas, todo esto había pasado por no decir la verdad. Luna seguía sin entender la magnitud de lo que hablaba, pero finalmente comprendió los sentimientos de Draco. Sabía que lo mejor era liberar todo de una vez.
—Está bien —Respondió ella finalmente.
Draco se mordió el labio.
Era ahora o nunca...
—Ese día en el pasillo me comporté como jamás lo había hecho antes. Perdí los estribos, te grité e incluso salí corriendo. Nunca había actuado así, mucho menos por alguien más. Siempre que estamos juntos me empiezo a cuestionar todo lo que creo y me convierto en otra persona, y eso... Me asustaba, más de lo que puedes imaginar.
—Yo jamás he querido que cambies Draco.
Draco asintió al escuchar esto último. Sabía que era verdad, pero aun así...
—Lo sé, y eso es algo que siempre me ha gustado de ti. Nunca me has presionado o juzgado para ser otra persona. Esto lo hice por mi mismo, empecé a cambiar sin darme cuenta.
—Y eso... ¿Eso era tan malo?
—No, realmente no —Dijo él negando con la cabeza —. Pero no fue fácil para mi verlo así al inicio. No por nada soy un Malfoy, nunca he conocido otra forma de ser o pensar. Para mí era completamente absurdo, jamás en mi vida pensé que Luna Lovegood sería la que haría esto conmigo.
—Yo tampoco habría pensado que tu serías mi amigo en un futuro —Comentó Luna como si nada.
Draco sintió su corazón detenerse del susto.
—Pero no te arrepientes ¿verdad?
Ella negó con la cabeza, se le podía ver una pequeña sonrisa.
—Aunque reconozco que la vida fue muy curiosa.
—Y que lo digas. Las dudas.. Siempre que te veía surgían dudas dentro de mí, desde el primer día ha sido así. Un día me di cuenta de que algo había cambiado definitivamente y eso era algo que no quería aceptar. Me daba demasiado miedo afrontar las consecuencias, mis compañeros, mi familia... Incluso a ti.
—¿A mí? Pero yo nun-
—Lo que más miedo me daba afrontar era a ti.
Luna frunció el ceño al escuchar esto último.
—Creo que no entiendo.
—No sólo mis pensamientos estaban cambiando, sino muchas cosas más en mí. Temí que esos... Cambios te asustaran. Sé que era absurdo, pero me invadió el pánico. Luego comprendí que la alternativa era mucho peor. Las personas cambian. Cambiar... No está mal. Lástima que me tomó tanto tiempo darme cuenta, lastimé a varios en el camino, incluyéndote.
Al escuchar esto Luna le miró con compasión. Para ella era extraño verlo tan cohibido, muy extraño. Sobre todo porque Draco siempre había parecido seguro y orgulloso de sí mismo.
Sin darse cuenta ella agarró su mano, esperando darle fuerza y Draco sin pensarlo la sujetó de vuelta.
Al parecer Luna no sabía del poder que tenía esta pequeña acción. Ella esperaba darle fuerza y ayuda, que entendiera que todo seguía estando bien, pero en realidad para Draco era mucho más que eso.
Mientras te sujete todo estará bien.
Draco ya lo sabía, pero era bueno que se lo confirmaran. A pesar de que su corazón parecía estar a punto de estallar.
Realmente Luna no estaba consciente del poder que tenía sobre él.
—No deberías ser tan duro contigo.
—Si supieras toda la verdad no dirías eso —Dijo él desviando la mirada —. Fue mucho problema innecesario.
—Pero sin esos problemas tampoco habrías aprendido... Draco, ¿por qué tenías miedo de mí? —Preguntó Luna sin comprender —. Jamás he querido que cambies. Desde el momento que todo comenzó aquel día en el salón abandonado te he aceptado tal y como eres porque tú has hecho lo mismo conmigo. Sobre todas las cosas eres mi amigo, no te cambiaría por nada del mundo.
Draco miró por un momento la mano que lo sujetaba y la apretó con más fuerza.
¿Si decía la verdad lo soltaría?
No quería saberlo.
—Yo tampoco, y tal vez por eso precisamente tenía miedo.
—¿Uh?
—Tú eres Luna Lovegood. Excéntrica, torpe y muy buena para tu propio bien, pero sobre todo eres mi amiga... —Respondió él recordando cómo comenzó todo —. No sé por qué el destino nos unió ese día en el salón abandonado, realmente aun me lo pregunto. Jamás lo pensé, pero de un día a otro te habías convertido en mi primera amiga de verdad, sin alianzas ni pureza de la sangre de por medio.
Draco suspiró levemente al recordar todo. Si hacía unos meses alguien le hubiera dicho que terminaría teniendo una conversación excesivamente emocional sobre su vida con Luna Lovegood seguramente se hubiera reído.
Ciertamente la vida era muy curiosa.
—Te habías convertido en alguien en mi vida. De por si eso ya era demasiado para mi, pero poco a poco empecé a pensar más en ti, en preocuparme más por ti y simplemente... Empecé a verte como algo más.
Draco se tomó una pequeña pausa, tratando de organizar mejor las ideas.
—Ese día en el pasillo, cuando esas muchachas te empujaron me di cuenta de eso. Me asusté. Nunca había sentido algo así. Siempre me habían enseñado que las relaciones sólo servían para formar alianzas estratégicas, esos sentimientos desafiaban todo lo que creía saber. Así que no pude hacer otra cosa más que correr...
Luna le miró perpleja.
Poco a poco su rostro empezó a cambiar, de confusión a realización.
Todo este tiempo tú...
De repente el rostro de la pobre parecía un camaleón, tornándose de todos los colores, especialmente rojo. Un rojo intenso que nunca había visto llenó su rostro. Luna no pudo hacer otra cosa que mirarle sin saber qué decir.
—Estás queriendo decir que tú... —Murmuró ella.
Draco asintió sin atreverse a mirarla a los ojos. No sólo su rostro, su cuerpo entero parecía estar a punto de explotar.
Aun así estaba decidido a no soltar esa mano. Esa mano había estado para él en sus peores y mejores momentos. Momentos que no cambiaría por nada. No lo volvería a hacer nunca más.
Era cierto, tal vez no merecía a Luna.
Pero vaya que la quería.
—Estar lejos de ti no hizo más que reafirmar mis sentimientos por ti Luna.
Silencio...
Tras decir esto último lo único que quedó fue un largo silencio. Draco empezó a temer lo peor.
—¿Luna?
—No puedo creerlo...
—Disculpa.
—No no, quiero decir... Todo este tiempo lo único que he querido es un amigo. Te quería a ti de regreso. Te extrañaba tanto que nunca esperé...
Luna apartó la mirada, pero aún no soltaba la mano de Draco.
De hecho, parecía estarla sujetando más fuerte que nunca. Como si tratara de expresar a través del tacto todo lo que no podía decir.
—...Jamás pensé que podría tener algo más —Dijo ella finalmente.
Luna lo dijo apenas lo suficientemente alto para que él pudiera escucharla y luego apartó la mirada. Draco miró a Luna, luego la mano que le sujetaba, y luego otra vez a Luna.
Así que ese era el problema. El joven no pudo evitar sonreír un poco ante lo absurdo de la situación.
Lo peor es que merecemos mucho más que eso, sobre todo tú Luna...
Tal vez de esa forma empezaran las grandes historias, a través de grandes confusiones. Pero también a través de grandes gestos de compensación.
—Podemos seguir siendo los mejores amigos del mundo. Eso no tiene por qué cambiar —Dijo Draco agarrando con más fuerza su mano.
—¿No?
Draco negó con la cabeza.
—No. Y... Y también podemos ser más al mismo tiempo. Como un dúo, el mejor equipo de todos —Explicó Draco como si fuera algo obvio —. Quiero demostrarte que podemos ser mucho más que una pareja... Si quieres, y si me lo permites.
Luna miró la mano que la estaba sujetando, tanto así que Draco empezó a sentirse nervioso. Ella lentamente apretó su mano, como si su agarre fuera lo más valioso del mundo.
—¿Esto... Esto es verdad? ¿No es un juego?
—Jamás bromearía con algo tan importante, y lo sabes Luna —Dijo él sintiéndose ofendido —. Tú me importas, no volveré a hacerte dudar de ello nunca más. Si no me crees, sólo debes mirar mi cabeza.
—¿Uh?
Draco sólo se limitó a señalar su cabeza. Esta vez una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
—¿Acaso no lo ves? No hay ni un sólo Dinkle. No tengo ninguna duda de mis sentimientos por ti.
Amaba la forma en que su sonrisa nunca era forzada o como siempre miraba maravillada las cosas más pequeñas. También amaba su entusiasmo por aprender cosas nuevas y como ella podía sentir empatía por todos los seres vivos, incluso quienes no lo merecían.
Ella era torpe, rara e ingenua y él era astuto, terco e impulsivo. Cada una de esas cosas eran diferentes e importantes. Pero se complementaban a la vez.
Por un momento la mirada de Luna parecía contar una historia y Draco se preguntó si tal vez con ese sentimiento bastaría para darle un final feliz.
Esperaba que sí.
—Te quiero Luna. Mucho más de lo que puedes imaginar.
El rostro de Luna pasó por varias emociones, confusión, esperanza y finalmente; felicidad. Antes de que siquiera pudiera decir algo la joven se lanzó a sus brazos nuevamente, abrazándolo con todo el cariño del mundo.
—¿L-luna?
—Yo también te quiero. ¡Te quiero mucho Draco! —Respondió ella en medio del abrazo.
Enseguida Draco sintió como una calidez invadía su cuerpo mientras correspondía el abrazo con toda su fuerza.
No estoy soñando
Estaba feliz.
Demasiado feliz.
Tanto así que no se dio cuenta de que llevaba varios minutos abrazando a Luna y la joven ya empezaba a extrañarse por su falta de reacción.
—¿Draco? Ammm, ¿está todo bien?
—No, quédate ahí. Quiero asegurarme de que no estoy soñando. No puedo creerlo. Estoy siendo abrazado por Luna Lovegood.
—L-lo siento.
—No te disculpes —Dijo él apretándola con más fuerza —. Quiero esto. De hecho, creo que es lo único que quiero ahora... Realmente lo que más lamento es no haberte seguido apenas te fuiste.
—No te preocupes. Ahora estoy aquí —Dijo Luna apartándose lo suficiente para mirarse cara a cara —. El destino nos volvió a unir.
Draco sonrió mientras colocaba su mano en la mejilla de ella.
—Y eso es más que suficiente para mí. Sabía que volvería a verte.
Ambos se miraron a los ojos, como si nada más importara, y era así. Nada parecía importar en ese momento. El tacto de su mano con su mejilla se sentía como una corriente eléctrica, pero a la vez muy natural. Demasiado natural. De repente un pensamiento nuevo invadió la mente de Draco. Tal vez, tal vez podría acercarse un poco más y... y...
—¡WOOF! ¡WOOF!
Enseguida ambos se separaron.
—¡Pocchi!
—Muchas gracias, perro tonto... —Murmuró Draco amargamente.
Pocchi, quién hasta ahora había estado callado observando todo había decidido que este era el momento perfecto para lanzarse sobre ambos y empezar a pedir caricias, a lo cual Luna respondió encantada.
Mientras tanto Draco miró con el ceño fruncido al animal. En su rostro se veía un leve sonrojo. De tan sólo pensar qué habría sucedido si Pocchi no los hubiera interrumpido.
—Realmente te extrañé —Dijo Luna sacando a Draco de sus pensamientos mientras acariciaba al perro.
—Yo también.
—¿De verdad? —Preguntó ella inclinando la cabeza.
—No me hagas repetirlo dos veces —Respondió Draco cruzándose de brazos —. ¿Crees que habría hecho todo este escándalo con Pocchi sí no? No fue fácil que ese perro me hiciera caso.
Luna rió un poco al escuchar esto.
—Pues Pocchi parece muy a gusto contigo, ni siquiera parece odiarte como la primera vez.
—Sí, sólo tuve que darle como 20 croquetas para que se quedara tranquilo. La señora Beetle me debe 5 galeones, recuérdame cobrarlos.
—¿Sólo 5 galeones? ¿Escuchaste eso Pocchi? ¿Quieres croquetas? —Dijo Luna mientras acariciaba a Pocchi —. ¡Draco te dará más croquetas!
—No puedo creer que lo trates como un peluche —Respondió Draco rodando los ojos.
—¡Es que es como un peluche!
—¿Un peluche de 20 kilos?
En ese momento el perro decidió entonces abalanzarse encima de ambos, como si no estuviera consciente de su peso. Draco y Luna reían mientras intentaban quitarse al animal de encima. No podían negar que era un poco divertido.
—¡Pocchi ya! ¡Basta!
—¡Está bien, está bien! ¡Te compraré tus tontas galletas! —Exclamó Draco rindiéndose completamente.
Al parecer eso era más que suficiente para Pocchi, pues apenas escuchó aquello decidió quedarse tranquilo moviendo la cola animadamente. A Draco le asustaba lo mucho que el animal parecía entenderles.
—¡WOOF!
—¿Te estás dejando ganar por un perro? —Preguntó Luna.
—No lo digas en voz alta, le inflarás el ego.
—Ya, claro...
Como si todo esto último no fuera suficiente, en ese momento el perro decidió apartarse de ellos y buscar algo en específico debajo de una banca cercana. A los pocos segundos Pocchi salió con una especie de caja en su boca.
—¿Qué es eso de ahí? —Preguntó Luna al verlo.
A Draco por poco se le cae el alma a los pies al ver lo que el animal tenía en su hocico.
—¡No, Pocchi no! ¡Suelta eso! ¡Perro malo! —Gritó Draco tratando de quitarle el objeto.
Pocchi se resistió por un rato, pero finalmente soltó la caja. No sin antes dar pelea por supuesto. Al final Draco terminó con una caja arrugada y abollada debido al jaloneo entre el perro y él.
—Gracias por nada, perro idiota.
—¡WOOF!
Luna miraba la escena sin entender y enseguida él se dio cuenta de esto.
Lo que me faltaba
Draco juró que nunca más le compraría croquetas a Pocchi. Le daban demasiada energía. A partir de ahora le daría comida para perro viejo.
—Amm... Esto es algo que tenía preparado para ti —Dijo él tras ser atrapado con las manos en la masa.
—¿Para mí? —Preguntó ella inclinando la cabeza.
Draco asintió mientras en su mente lanzaba a Pocchi por una ventana.
—Quería dártelo, aunque de una forma mucho más decente... —Dijo Draco amargamente —. Me parecía lo justo, por todo lo que te hice. Además de que ya casi es navidad.
—Draco no tenías porque hacerlo.
—Pero quería hacerlo. Al igual que tú, ¿recuerdas?
—Sí, pero-
—Sin peros —Interrumpió Draco alzando su mano —. Para alguien que habla tanto sobre "no ser tan duro con uno mismo" no permites que sea muy amable contigo, ¿sabes?
Ella trató de decir algo, pero efectivamente se dio cuenta de que él tenía razón, así que volvió a cerrar la boca. Al final sólo pudo agachar la cabeza y encogerse de hombros.
—Lo siento...
Draco suspiró mientras negaba con la cabeza.
—Yo también. Sólo es que... No lo mereces, yo sí, pero tú no.
—Ya, ¿qué tal si a partir de ahora ambos dejamos de ser tan duros con nosotros? A si sea un poquito.
El sólo pudo encogerse de hombros. Si Luna lo decía...
—Podríamos intentarlo —Dijo él sin creérselo del todo.
Ella rió un poco al escuchar el tono de voz de Draco. Algunas cosas nunca cambiaban, aunque eso no le importaba mucho.
Ahora tocaba volver al asunto importante.
—¿Así que esto es para mí? —Preguntó Luna mirando otra vez la caja.
Enseguida Draco se dio cuenta de la situación en la que estaba y apartó la mirada, sintiéndose un poco incómodo. O tal vez muy incómodo. Todo esto había pasado gracias al gigantesco perro que tenía al lado, el muy desgraciado se había comportado decentemente para luego deleitarse de su desgracia. Draco juró que se vengaría en un futuro.
—Bueno... Mi regalo no es tan original como el tuyo por supuesto, tuve que pedirle ayuda a Blaise para confeccionarlo pero... —Draco se dio cuenta de que se estaba yendo por las ramas —. Bueno, míralo.
Dicho esto le entregó la caja. Efectivamente estaba algo abollada y descuidada, para nada se veía como en un inicio la trajo y eso le molestaba. Pero Draco esperaba que el contenido estuviera intacto, eso era lo más importante.
Luna por su parte miró la caja, luego a Draco y luego la caja otra vez, hasta que finalmente decidió abrirla y se encontró con su contenido:
—Es un vestido... —Murmuró ella sorprendida.
Ante ella estaba un precioso vestido largo de color azul marino y toques de encaje rosado en el busto y mangas. Todo eso sin contar el forro de encaje brillante que llevaba la falda. Tenía corte princesa y era muy parecido a esos vestidos de cuentos de hadas.
—No es como tu regalo pero... —Dijo Draco pasándose la mano por el cuello visiblemente incómodo —. Pensé que te gustaría.
—Este es... Este es el vestido de Genevieve, la protagonista de mi cuento.
—Si, las doce princesas bailarinas.
—¿Lo leíste? —Preguntó Luna sin creérselo
Enseguida Draco apartó la mirada.
—Bueno, no puedo negar que era algo infantil —Dijo él cruzándose de brazos —. Pero puedo ver porque te gusta, es muy parecido a ti.
—Mi mamá me lo leía todas las noches antes de dormir. Eran 12 hermanas, cada una diferente a su manera, pero se querían entre todas y eran muy unidas —Explicó Luna mientras sus ojos adquirían cierto brillo —. Cuando era pequeña no tenía amigos ni hermanos, así me gustaba imaginar que yo podía ser parte de ellas y vivir sus aventuras... Así no estaba tan sola.
Luna pasó su mirada al vestido otra vez, parecía estar perdida en un sueño.
—Genevieve era mi favorita de todas... —Murmuró ella.
—Genevieve, la hermana del medio; la más torpe y extraña de las hermanas... Pero a la vez la más amable y decidida —Dijo él recordando el libro —. Supuse que era tu favorita, siempre hablabas de este cuento cada vez que salía el tema del baile y pensé que bueno... Pensé que sería bueno darte algo que te recordara a eso que tanto te gustaba.
—Creo que esto es mucho más que eso...
—Pero eso está bien, ¿verdad?
Ella asintió.
—Es mucho más de lo que podría imaginar —Dijo Luna mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa —. Gracias, Draco. De verdad.
—No, espera —Respondió él alzando su mano en señal de que parara —. No me agradezcas.
—¿No?
—No, porque esto no vendrá de a gratis. Yo... primero quiero pedirte un favor.
Luna le miró sin comprender.
—¿Un favor?
—Sólo es uno, lo prometo. Necesito que hagas un dibujo de un momento en específico. Como los que hiciste la otra vez, los que se mueven y tienen vida.
Enseguida la mirada de la joven se llenó de claridad.
—Oh, está bien. No hay problema, aunque podría tomarme tiempo.
—No importa, puedo esperar —Dijo él encogiéndose de hombros.
—Bueno, ¿y qué quieres que dibuje?
Draco pasó su mirada al vestido, luego a Luna y finalmente otra vez al vestido, hasta que finalmente decidió responder:
—El momento en que te saque a bailar usando este vestido.
Luna lo único que pudo hacer fue quedarse mirándolo fijamente, parpadeando varias veces sin reaccionar. Draco por un momento pensó que la había convertido en piedra o algo por el estilo.
—¿Uh?
—Luna... Lamento muchas cosas, y estoy tratando de compensarlas. Nunca había hecho esto por nadie, y realmente no soy fan de los bailes. Pero tú sí, y eso es más que suficiente.
—No tienes que hacerlo si no quieres —Aclaró enseguida ella.
—Pero quiero hacerlo. Quiero que ese momento viva eternamente, no sólo en nuestras memorias. Las fotografías no podrían hacerle justicia. Sé que sólo tú podrías hacerlo. Así como tu otro dibujo. ¿Crees poder hacerlo?
—S-supongo —Respondió ella sin sentirse muy segura.
Draco se daba cuenta de que la joven aún no estaba convencida del todo y no podía culparla, hasta hacía unos minutos ella ni siquiera terminaba de creerse su confesión.
El baile era un momento importante para todos en Hogwarts. Los estudiantes llevaban semanas preparándose para ello comprando ropa, ensayando bailes y buscando parejas. Luna probablemente tenía planeado celebrar navidad con su padre y ahora tendría que cambiar sus planes de la noche a la mañana. Todo esto sin contar que probablemente serían el centro de las miradas por ser una pareja bastante única.
A fin de cuentas, sólo faltaban unos cinco días para el baile. Sería algo complicado, pero no pensaba dejar que Luna perdiera la oportunidad de cumplir su sueño.
—Luna, no te regalé ese vestido para lo guardes en tu armario por siempre. Sé que es repentino y probablemente tenías planes de navidad con tu padre, pero sé que sueñas con esto desde siempre —Dijo Draco sintiéndose más decidido que nunca —. Ir contigo... Hace que cambie para mí. Por favor, no regreses a tu casa para navidad. Te necesito aquí, conmigo, ¿serías mi pareja del baile?
Luna finalmente pareció entender lo que de verdad significaban sus palabras, como si el mundo de posibilidades se abriera ante ella. Sus sueños, sus cuentos, todo lo que su madre le leyó de pequeña...
Sus ojos parecían brillar como estrellas con sólo imaginarlo.
—¿De verdad podré bailar un vals? —Preguntó ella finalmente.
Draco asintió.
—Eso y más, podrás hacer lo que quieras. Aunque creo que te caerían bien unas clases de baile —Dijo él dejándose llevar por sus pensamientos —. Aún recuerdo como casi te caes el día el primer día que nos empezamos a tratar.
—¿Tú podrías enseñarme?
—Por supuesto, el estilo que quieras.
La sonrisa de Luna fue la única respuesta que necesitaba.
—Claro que estaría feliz de ir contigo.
Draco abrió la boca para responder, pero enseguida Pocchi lo interrumpió. Al parecer el perro pensaba que era mejor si lo hacía él.
—¡WOOF! ¡WOOF! —Respondió Pocchi sacudiendo la cola.
Ambos se voltearon a verlo. Hasta hace poco el animal se había mantenido tranquilo, observando toda la situación, pero ahora estaba sacudiendo la cola feliz como si entendiera perfectamente lo que estaba pasando. Al parecer estaba muy entusiasmado con la noticia.
—Creo que a Pocchi está feliz —Dijo Luna acariciando la cabeza del animal.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Draco. Después de tanto tiempo, las cosas estaban donde deberían estar.
—Yo también lo estoy.
Primero que nada disculpen la larga demora. Me creen si les digo que llevo SEMANAS en este capitulo? La verdad es que he tenido un bloqueo horrible, en toda la historia de este fanfic jamás me había pasado. Literal escribía dos lineas, me atoraba, borraba algo y luego lo volvía a escribir y así. Pero finalmente terminé, estoy segura de que tengo 1298121 errores de narración, pero como dicen en mi país: nojodaaa. Llevo semanas en esto y mi mente no da pa maaas skasajsa igualmente luego lo corregiré por supuesto.
Draco y Luna al fin están juntos después de tanto peo. Realmente fue muy divertido y agobiante escribir a estos dos. Una parte de mi quería que Luna fuera más dura con él pero honestamente no podía hacerlo, ella no es así xDD Espero que les haya gustado toda la transformación de Draco hasta este punto. Cuando comencé esta historia tenía una sola cosa en mente: crear una historia donde Draco se descubriera a si mismo y encontrara poco a poco la redención a través del amor. Espero haberlo logrado y que no se vea muy ooc.
Creo que muchos se quedaron con las ganas de ver un beso xDD y que les puedo decir? estuve re tentada a hacerlo pero esto es un fanfic slow burn así que hay que esperar un poquito más :DD Mientras tanto nuestros muchachos se prepararán para el baile!
En fin, qué les pareció? CUÉNTENMEE -las apunta con una pistola- okno.
wenn: a mi también me daba cosita tener a Draco tan desdichado jajaja pero también creo que era lo más realista, no hay forma de que el le lleve la contraría a todo lo que creía sin sufrir algún conflicto xD igual me alegra que te haya gustado y espero que este nuevo capitulo no te haya decepcionado con todo esto de la confesión -se pone a rezar- igual muchas gracias como siempre por leerme :') love you!
Vctor: yo supuse que el plan de luna te iba a parecer super sobrio aksjasja y que puedo decir, supongo que luna realmente sabe leer a las personas y por eso crea cosas que lleguen al corazoncito, aunque ahora que están juntos la locura volverá, creeme xD espero que este nuevo capitulo te haya gustado! como siempre muchas gracias por estar ahí :')
