—Mamá, iré a un baile. Iré a un baile de verdad.
Luna sonreía mientras miraba lo que parecía ser un boceto de dibujo. Se encontraba sola en aquel salón donde todo había comenzado hacía tanto tiempo, en su mano tenía varias hojas de dibujos, pero sólo uno era él que ocupaba su atención. Un dibujo de una mujer adulta, rubia y de ojos dulces.
Pandora Lovegood.
Su madre.
En el dibujo la mujer sonreía dulcemente; era un recuerdo de cuándo ella le contaba su cuento favorito antes de dormir. Había sido complicado, le había tomado toda la tarde terminar la obra. Pero podía decir que valió la pena. La hacía sentir como si estuviera a su lado después de tantos años...
¿Estaría orgullosa de ella?
Esperaba que sí.
—Todo fue tan repentino. Jamás pensé… ¿Será como en mis cuentos?
Miles de dudas empezaron a surgir dentro de su mente.
Apenas habían pasado un día y aun no terminaba de creer lo que había pasado. No sólo había recuperado a su amigo, sino que ahora tenía.. Algo más.
¿Era normal sentir tantas cosas a la vez? Se sentía como una niña pequeña: con un mundo desconocido por explorar. Era extraño, le daba miedo pero a la vez le entusiasmaba.
Eso era normal, ¿verdad?
—Incluso tengo un vestido má —Comentó la joven brillandole los ojos —. Es como el de Genevieve, aún no puedo creer que Draco…
La joven se sonrojó tan sólo de recordarlo.
Draco Malfoy. Su compañero, su amigo y ahora… Su novio.
Era mucho más de lo que alguna vez pudo imaginar.
—Draco… Él hizo todo esto por mí —Murmuró Luna sintiendo algo cálido en su pecho —. Ojalá estuvieras aquí. Me hubiera gustado que lo conocieras…
Luna suspiró tristemente.
En fin, no importaba. Tenía otras cosas en mente ahora, así que empezó a guardar los dibujos, ya había hecho bastante por hoy.
—¿Llevas mucho tiempo esperando? —Preguntó Draco a espaldas de Luna. La joven ni siquiera había notado cuando entró.
—¡Oh!
La sorpresa de escuchar su voz hizo que todas las hojas se le cayeran al suelo sin remedio. Por nada del mundo esperaba encontrarse con Draco tan pronto, se suponía que llegaría dentro de una hora. Lo peor es que ahora todos los dibujos estaban regados por el piso.
—Ay no…
—Déjame ayudarte —Dijo Draco agachándose a recoger las hojas. A lo que Luna enseguida se sumó.
Ambos decidieron recoger las hojas en silencio. Apenas había pasado un día desde que estaban… Juntos. Y por el momento casi nada había cambiado.
Bueno, casi nada excepto por el constante golpeteo en su pecho.
—¿Llevas mucho tiempo esperando?
—No realmente —Respondió Luna casi de forma instantánea, luego pensó mejor su respuesta—. Oh bueno, tal vez sí, no lo sé… Creo que perdí la secuencia del tiempo hace rato.
Draco no pudo evitar negar con la cabeza, aunque no parecía molesto.
—No me digas… ¿Estuviste todo este tiempo dibujando? —Preguntó él mirando todas las hojas a su alrededor.
Luna asintió, sorprendida de que Draco adivinara tan fácilmente.
—Quería practicar un poco —Comentó ella mirando sus propias manos—. Si quiero hacer lo que me pediste debo mejorar un poco más.
—Luna, no-
—Así que me puse a dibujar personas. Quería ver si puedo recrear emociones, porque de seguro me sentiré muy feliz ese día.
—Luna…
—Y realmente no me salió muy bien. El cuerpo tampoco. Así que decidí practicar anatomía para poder recrear bien los pasos, pero es difícil y aún no…
Fue en ese momento que Draco decidió intervenir agarrando su mano.
Que estés aquí es más que suficiente
El joven esperaba calmarla de esta forma y ciertamente… Funcionó. El calor de su tacto fue más que suficiente para que Luna se detuviera y le mirara finalmente a los ojos.
—Luna, cálmate por favor —Dijo Draco suavemente, aún sin soltar su mano.
Siendo honestos ninguno de los dos estaba muy acostumbrado a esto del contacto físico, pero cada vez se sentía más natural buscarlo y recibirlo; Draco esperaba que eso siguiera así. Lo harían poco a poco, juntos.
Mi mano siempre estará ahí para ti
Hubo una pequeña pausa.
—Sé que te pedí hacer esto. Y es bueno que dibujes otra vez —Respondió Draco honestamente —. Pero tampoco quiero que te sobreesfuerces. Te invité al baile para que pasaras un momento divertido. Di-ver-ti-do, ¿escuchaste? No para que te estreses y te generes dolor en la mano.
—No me duele la mano.
—¿No? ¿Y porque llevas todo este tiempo sobandote la muñeca?
Efectivamente, Luna sentía un dolor en la muñeca desde hacía dos horas.
—Amm… Yo…
Draco negó con la cabeza. A veces era tan fácil de leer...
—No te fuerces… No me perdonaría si por mi culpa desarrollas una tendinitis —Dijo él mientras su mirada se ensombrecia un poco —. No necesito que te pasen más cosas malas por mi culpa...
—Está bien, tranquilo —Dijo Luna sonriendo levemente —. Nada malo ha pasado. No pensé que fuera a preocuparte tanto... Es lindo.
Draco volteó a verla visiblemente ofendido.
Aun no entiendes lo mucho que me importas, ¿verdad?
—Siempre me preocupas, tonta —Respondió Draco acercándose más a su rostro —. Desde ese día que te presté mis botas me di cuenta de que eres una persona extremadamente torpe y que atraes problemas fácilmente.
—Lo siento…
Al escuchar esto Draco se apartó. Por un momento Luna pensó que iba a enojarse, pero el joven sólo se limitó a soltar un suspiro. Su semblante parecía mucho más relajado.
Aunque siendo honestos, eso siempre pasaba cada vez que estaba con Luna.
—Tampoco lo decía para que te disculparas. A pesar de todo eso es algo que me gusta de ti —Dijo él volteandose a verla preocupado —. Pero… ¿crees poder quedarte tranquila y no meterte en ningún problema mientras tanto?
Luna le miró sin comprender.
—Me gustaría que definieras problema.
—Luna…
—Haré mi mejor esfuerzo —Dijo ella sonriendo.
La joven levantó entonces su dedo meñique en señal de que era una promesa.
Por supuesto que Luna Lovegood haría algo tan infantil pero valioso como las 'Pinkie Promesas'. Y Draco, como buen novio que era, creería en esa promesa con toda la seriedad del mundo.
A fin de cuentas, nadie puede romper una Pinkie Promesa.
—Eso es suficiente para mí —Respondió uniendo su dedo meñique con el suyo.
Draco sonrió levemente.
Usualmente era un muchacho serio y no disfrutaba mucho de lo que pasaba a su alrededor. Pero cada vez encontraba más momentos felices que lo llevaban a eso… Sonreir.
Era raro, y sólo podía hacerlo con ella. Pero esperaba acostumbrarse poco a poco.
Los dos seguían hablando sobre tonterías, los dos seguían ayudándose mutuamente y los dos seguian dandose animos continuamente. En el fondo nada había cambiado, y eso estaba bien.
Estarían bien.
En ese momento se dio cuenta de que finalmente habían terminado de recoger los dibujos, así que decidieron sentarse en el suelo.
—Uh, esto es tuyo —Dijo él entregandole las hojas.
De repente Draco pudo ver un dibujo que particularmente llamó su atención. Una mujer joven y sonriente, con un considerable parecido a Luna.
—Un momento… ¿Esa es?
Luna asintió.
—Es mi madre.
—Oh…
Draco no pudo hacer otra cosa que agachar la mirada. No tenía porqué avergonzarse, sabía muy bien que la madre de Luna estaba muerta. Aun así… Una cosa era saberlo y otra cosa muy distinta era darle un rostro a esa información. A esa persona. Lo hacía sentir mucho más… Real.
Tal vez lo mejor era abordar el tema de otra forma.
—Se parece mucho a ti.
—¿De verdad?
Draco asintió.
—Tal vez demasiado. Parece tu copia.
—Muchas personas me lo han dicho —Respondió ella mirando el dibujo de su madre —. Al parecer soy idéntica a cuando tenía su edad.
La joven parecía recordarla con mucho cariño. Sin importar los años. Y Draco no podía evitar sentir admiración por ella, pero también curiosidad.
—¿Puedes contarme más sobre ella? —Preguntó mirándole a los ojos —. Cómo era, quiero decir…
—Oh, pues era una bruja brillante.
Los ojos de Luna parecían lucir una mezcla de melancolía con nostalgia.
—Era brillante. Tal vez la mejor en su área, pero aun así era muy dulce. Siempre me hacía sentir mejor… Horneaba los mejores postres del mundo y me cantaba antes de dormir.
—Suena a una mujer maravillosa.
—Lo era. Ella amaba las criaturas mágicas como yo, así conoció a mi papá —Dijo Luna mientras la recordaba —. ¿Sabes? Ella era una magizoolista muy famosa y mi papá un día fue a hacerle una entrevista, o eso iba a hacer… Pero mamá tenía un Escarbato y ya sabes que ellos aman las cosas brillantes. Cuándo papá iba a hacer la entrevista su libreta y pluma ya no estaban.
—¿El escarbato robó sus cosas?
Ella asintió mientras recordaba todo con una sonrisa.
—Ujump, mamá estaba tan avergonzada que le invitó un café. Así empezó todo.
—Ya veo... Al parecer no somos los únicos unidos gracias a las acciones de un animal.
Draco dijo esto último recordando a Pocchi. Ciertamente no era una criatura mágica, pero el animal los había ayudado a unirse en más de una ocasión, y no podía negar que le había agarrado cariño. Eso contaba para algo, ¿verdad?
Bueno, al menos Luna parecía entenderle.
—Oh, tienes razón. ¡Qué curioso! Tal vez sean los Wirkplush, escuché que ellos pueden intervenir en el futuro de las personas por generaciones.
Draco aun no sabían que eran los Wirkplush. Tenía que anotarlos a su lista de cosas que investigar para comprender mejor a Luna.
La lista no paraba de crecer últimamente.
—Tal vez. Por cierto, hablando de tu padre… ¿Ya le dijiste? Ya sabes, sobre que te quedarás aquí para navidad.
Las mejillas de la joven se tiñeron de un leve color rojo al recordar que, efectivamente, se quedaría estas navidades en Hogwarts para ir al baile.
De hecho, serían sus primeras navidades en Hogwarts.
—Oh sí. Está muy contento —Respondió Luna sonriendo —. Quiero decir, obviamente me echará de menos este año, y yo también. Pero está feliz de saber que iré contigo a un evento como este.
—Un momento… ¿Él ya sabe sobre mí?
—Yo… Hace unos meses le hablé de ti. Le dije que había hecho un nuevo amigo —Comentó Luna como si nada —… Papá estaba feliz de que tuviera a alguien además de Ginny.
Draco realmente no sabía cómo procesar el hecho de que el padre de Luna ya supiera sobre su existencia. Mucho menos que supiera que él llevaría a su hija al baile de navidad.
A fin de cuentas él era un Malfoy, y su padre, Lucius Malfoy, le había hecho la vida imposible al padre de Luna incontables veces.
Tal vez se estuviera adelantando, pero realmente esperaba que no lo odiara.
—Oh… Espero que no te extrañe mucho estas navidades —Comentó Draco tratando de disipar sus negativos pensamientos —. Sé que son las primeras que pasan separados.
—Será extraño no compartir pie de manzana juntos —Admitió Luna, aunque su sonrisa no parecía disiparse —. Pero él lo entiende. El más que nadie sabe cuánto amaba los cuentos de mamá.
—¿Tu madre era quien te los leía?
—Lo hacía todas las noches.
Draco sintió una extraña sensación en su pecho. No sólo era incomodidad o pesadez. No, era el sentimiento de que llevaba una carga en sus hombros. No sólo se trataba de compensar a Luna por el mal que le hizo, sino de honrar el recuerdo de su madre.
Después de tanto tiempo, aun había cosas que no sabía sobre la joven, pero quería cambiar eso. Quería saber más sobre Luna. Quería entenderla, pero sobre todo: quería apoyarla.
Quería apoyarla, pero para eso necesitaba saber.
—Luna, ¿cómo…?
—Murió en un accidente cuando tenía 9 años —Respondió Luna casi de forma instantanea —. Era una bruja brillante, le gustaba experimentar y... y… Y un día algo salió mal.
La mirada de Luna se ensombreció por un segundo.
—Cuando me di cuenta mamá estaba inconsciente frente a mí y no había nada que pudiera hacer… Nada.
Hay cosas que el tiempo aún no logra borrar…
Draco sólo pudo mirar a la joven y agarrar su mano, esperando calmarla con su tacto.
No estaba acostumbrado a lidiar con las emociones de los demás. Demonios, si fuera otra persona se iría de ahí en ese mismo instante. No soportaba la incomodidad.
Pero estamos hablando de Luna, y Draco haría todo lo posible por ella. No pensaba dejarla sola, ni siquiera con sus tormentosas emociones.
—Lo siento —Respondió él después de un rato.
—No te preocupes. Con los años pesa menos, pero…
—¿Pero…?
—Pero a veces me pregunto qué pensaría de mí si me viera ahora.
—Seguro que estaría orgullosa de ti.
Luna levantó la mirada, visiblemente sorprendida.
—¿Tú crees?
El asintió.
—Has hecho más por mí y tus compañeros que yo por alguien en toda una vida —Explicó Draco sin soltar su mano, por nada del mundo planeaba soltar esa mano —. Estoy seguro que estaría feliz de verte ahora. Sobre todo ahora.
Tal vez sus palabras no fueran la gran cosa, pero quería que Luna creyera en ella siquiera un poco. Las palabras eran magia, podían curar y reparar; pero en este momento esperaba que pudieran ayudar.
Eso sería más que suficiente por ahora.
—Me gustaría que estuviese aquí, ella fue la que me leyó todos esos cuentos de pequeña… —Comentó Luna sintiéndose un poco mejor —. Seguro estaría feliz de conocerte.
Luna decía esto de forma honesta y Draco la quería por eso. Pero siendo honestos, él sólo podía recordar cómo antes de conocerse la llamó Lunática varias veces en los pasillos.
Como siempre la trato de ser inferior.
Como luego de hacerse su amigo la apartó sin darle siquiera un explicación.
Y de repente ya no creía que su madre estuviera muy feliz.
—No creo que ella esté tan feliz de verte conmigo —Murmuró Draco más para sí mismo que otra cosa.
—Ella te amaría.
—Creo que no sabes de lo que hablas...
—Sí lo sé.
Luna sujetó su mano con más fuerza, como si quisiera transmitir todas sus emociones a través del tacto.
Y en cierta forma estaba funcionando.
Realmente eres sorprendente Luna
—Este momento, este vestido, estos dibujos… Nada de esto existiría de no ser por ti —Dijo Luna mirandole a los ojos —. Estás haciendo lo que jamás creí posible. Me enseñaste a creer, mamá estaría más que feliz.
La sonrisa de Luna parecía competir con el mismo sol, todo mientras ella le miraba como si estuviera viendo las estrellas. ¿Cómo era posible?
Todo esto… Era demasiado para él.
—Tú.. Tú… Tienes idea de lo que estás diciendo, ¿no?
¿Tienes idea de lo que me haces sentir?
Luna no dijo nada. Sólo se limitó a acercar su otra mano a su mejilla, como si pudiera decir todo con el simple tacto.
Creo en ti.
Confio en ti
Te quiero a ti.
Draco podía sentir como el calor subía a su rostro.
—Sí lo dices supongo que no tengo de otra más que creerlo… —Respondió él finalmente, sin apartarse del tacto —. Tu sonrisa... Parece brillar más que el mismo sol.
—Uh, yo...
—No lo digo como algo malo Luna.
—Oh.
De repente Luna se percató de la posición en la que estaba: sentada en el suelo junto a Draco, con la mano sobre su mejilla y mirándolo como si fuera lo más precioso del mundo. La calidez en su pecho no hizo más que crecer.
Bueno… Siendo honestos, para ella él era lo más precioso en su mundo.
Tantas emociones por una misma persona. Era.. Era... Esto era normal, ¿verdad? Aún estaba acostumbrándose a todo, sus emociones, sus pensamientos… Pero se sentía natural. Se sentía como si llevara todo la vida haciendo esto. Era el destino, ¿no?
Sólo quería estar más cerca.
Más cerca...
—Draco, yo... podría… ¿podría…? —Dijo ella acercándose cada vez más
De repente unas voces resonaron fuertemente afuera del salón.
—¿Qué haces aquí?
—¿¡Tú qué haces aquí!?
Tanto Luna como Draco se voltearon confundidos al escuchar esas voces, las reconocieron enseguida. Sin duda eran… ¿Ginny y Blaise? ¿Qué hacían aquí?
Enseguida ambos salieron del salón abandonado para efectivamente, encontrarse a Ginny Weasley y a Neville Longbottom junto a Blaise Zabini en medio del pasillo. La pelirroja y el moreno parecían a punto de entrar en una discusión mientras Neville trataba de calmar a Ginny sin mucho éxito.
¿De qué demonios se habían perdido?
—¿Dónde está? —Preguntó la pelirroja.
—Ya te dije que no lo sé Weasley.
—No te creo. No he visto a Luna desde ayer, sus compañeras dicen que no está. ¿Acaso Malfoy y tú están planeando algo?
—Ya quisieras, Weasley. Yo sólo vengo a buscar a Draco, el muy idiota no apareció para cenar —Respondió Blaise cruzándose de brazos, nada intimidado por las palabras de la joven —. A mi no me metas en tu problema. Y dicen que los Slytherin tenemos una mente cruel. Pensar de más te está afectando.
—¿¡Qué dijiste!?
—¡Ginny no! —Dijo Neville agarrando a la pelirroja del brazo, logrando que la joven se calmara.
Muy bien, suficiente.
—¿Ginny? ¿Neville? —Preguntó Luna.
—¿Blaise? —Preguntó Draco al mismo tiempo.
Los susodichos se voltearon a ver a Luna y Draco sorprendidos. Ni siquiera se habían percatado de que estaban ahí desde hacía rato.
De repente todos se dieron cuenta de la situación en la que estaban y siendo honestos… Nada tenía mucho sentido.
—¿Qué hacen aquí? —Preguntó Luna sin comprender.
—¡Luna, estás bien! —Respondió Ginny abalanzándose sobre su amiga y abrazandola —. Venía a buscarte. Creí que algo había pasado y… y… Y por lo que veo estás bien.
En ese momento la pelirroja se dio cuenta de su situación en la que estaba: había armado un tremendo alboroto creyendo que algo malo había pasado cuando su amiga estaba tranquilamente junto a Malfoy.
Antes de que pudiera pensarlo el calor empezó a subir a sus mejillas mientras un silencio incómodo inundaba el pasillo.
—Oh… —Fue lo único que pudo decir la pelirroja.
Por su parte, Blaise miró a Ginny, luego a Draco y Luna y luego otra vez a la pelirroja. No tardó en procesar lo que estaba pasando y ciertamente le parecía muy divertido.
—Vaya, esto sí que es interesante —Comentó Blaise sonriendo.
Y no era para menos, Draco también encontraba la situación muy divertida. No todos los días se podía ver a Ginny Weasley avergonzada por sus acciones. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía unas semanas la joven le había roto la nariz.
Se podría decir que era su pequeña venganza. Por mucho que lo intentara Draco no pudo evitar mostrar una sonrisa socarrona. Lo cual por supuesto no le agradó mucho a Ginny.
—¡Hey, tú no te rías! Después de todo lo que hice lo menos que podrías hacer es dejar de burlarte.
—Lo siento, pero no puedo evitar reirme cuando la situación es completamente hilarante. ¿Pensaste que había hecho algo malo, Weasley? ¿Después de todo lo que vivimos? Me siento herido.
—Tú cállate.
Sus palabras no parecieron servir de mucho, puesto que la sonrisa seguía sin borrarse del rostro de Malfoy. De hecho, el joven parecía a punto de reír.
Ginny se volteó a ver a Luna. Reconocía que tal vez había exagerado, ¿pero alguien podia culparla? Hacía dos días había accedido a dejarla a solas con Malfoy y luego de eso no la había vuelto a ver.
—Es que, no aparecias y yo bueno… —Dijo Ginny enredándose cada vez más. Finalmente se volteó a ver al joven Malfoy —. ¡No puedo creer que accedí a ayudarte!
—Ginny trata de calmarte por favor —Decidió intervenir Neville.
—No es mi culpa que Malfoy sea un insufrible.
—Deberías calmar mejor a tu novia Longbottom —Comentó Blaise viendo toda la situación.
—E-ella no… Quiero decir, nosotros-
—Perfecto, creo que lo descompusiste Blaise —Respondió Draco mirando al moreno.
—¡No te metas con Neville!
—Oye, ¡tú te metiste con nosotros primero!
Luna decidió que era momento de detener esto.
—Draco, Ginny, por favor, ¡ya calmense!
Ambos se voltearon a ver a la joven.
Luna se sorprendió por unos segundos. Todos la estaban viendo y… Era extraño. Probablemente era la primera vez que tanta gente la miraba sin que fuera motivo de burla.
¿Así sería de ahora en adelante?
—Lo siento por no haberte hablado ayer Ginny —Se disculpó Luna honestamente —Yo… Supongo que me fui a la cama de una vez. Aun no me terminaba de creer lo que había pasado y quería descansar.
Por un segundo la mente de Ginny se detuvo, tratando de procesar la situación.
Luna estaba junto a Draco como si nada hubiera pasado. De hecho, parecían más unidos que nunca…
—Lo que había pasado... —Murmuró Ginny mientras su mente se llenaba de claridad —. Un momento. Eso quiere decir que Malfoy y tú…Ustedes dos…
Draco tragó saliva, ¿este era el momento no?
El momento en que todo se volvía real.
Hasta ahora su relación se había quedado en el salón abandonado, a escondidas de todo el mundo, no porque quisieran ocultarlo; sino porque nunca habían tenido oportunidad de mostrarlo.
Siempre preferían estar ahí… Apartados de todos, en su mundo, así había empezado todo.
Pero era momento de enfrentar el mundo real. Draco estaría mintiendo si dijera que no sentía un poco de temor por saber la reacción de las personas, pero estaría bien… Mientras ella estuviera a su lado todo estaría bien. O al menos eso quería creer.
Antes de que pudiera decir algo Luna se acercó y sujetó su mano, compartiendo su calidez. Por un instante ambos se miraron como si nadie más existiera en el mundo. Y eso fue más que suficiente para que todos los demás entendieran.
—Estamos juntos Weasley — Dijo Draco tranquilamente —. Juntos de verdad. No es precisamente un secreto, pero ustedes son los primeros en saberlo.
Después de aquellas palabras el silencio inundó el pasillo.
Así se empieza, ¿no?
Fue un largo silencio, hasta que finalmente Blaise fue el primero en reaccionar.
—No puedo creerlo… ¡Lo hiciste! ¡Jaja, al fin lo hiciste! Ya era hora hombre, no aguantaba más tu aura negra.
—No tienes que armar tanto alboroto Blaise… —Murmuró Draco rodando los ojos.
—Claro que sí, ¿crees que te ayudé tanto por nada? Haré tanto alboroto como quiera.
Antes de que siquiera pudiera responder Luna se acercó al moreno. Blaise los había ayudado a ambos cuando más lo necesitaban sin pedir nada a cambio.
Realmente esperaba que en futuro pudieran seguir siendo amigos.
—Gracias por todo Blaise —Respondió Luna sonriendo amablemente —. Sin ti nunca hubiera logrado hacer esos dibujos, y sé que fuiste tú quien ayudó a Draco después… No lo hubiera podido hacer sin tu ayuda.
Las palabras dulces de la rubia lo atraparon por sorpresa.
—Eh yo… De nada Lovegood, realmente no fue nada.
Ginny se acercó a Luna, viendo toda la situación con expresión neutra.
Sospechosamente neutra.
—Así que al final todo salió bien, ¿eh?
—¿No estás molesta Ginny? —Preguntó Luna temerosamente.
—¿Qué? No no. Digo, si es raro que estés con Malfoy. La simple idea me da ganas de vomitar, y me ofende un poco que no me hayas dicho enseguida pero…
Hubo una larga pausa.
Finalmente Ginny suspiró.
—Pero ambos han pasado por mucho para estar juntos... ¿Verdad?
Draco asintió sin soltar la mano de la joven Ravenclaw.
—Supongo que te lo debo a ti, Weasley —Admitió él de mala gana —. Probablemente no hubiera entrado en razón de no ser por ti… O tus golpes. Mi nariz aun duele cada vez que lo recuerdo.
—¿Uh? —Dijo Luna sin comprender esto último.
—Eeeeeh, te lo contaré luego.
Ginny se cruzó de brazos, agradeciendo en el fondo que Draco pudiera omitir el insignificante detalle de su violento encuentro en el pasillo. Aunque sabía que tarde o temprano tendría que contárselo.
—Sólo digamos que Malfoy y yo discutimos antes —Dijo Ginny como si nada.
—Peeeero al final logramos llegar a un acuerdo. ¿No es así, Weasley?
Ginny le miró detenidamente por unos segundos. Probablemente los segundos más largos en la joven y corta vida de Draco.
—Sí... Se podría decir que sí —Dijo ella finalmente — Sólo no metas la pata, ¿eh Malfoy?
Draco asintió.
—Haré lo que pueda.
—Muy bien. Muy lindo y todo, pero me siento traicionado —Intervino nuevamente Blaise —. Los ayudé a ambos par de traidores, ¡a ambos! y ni siquiera me pudieron contar enseguida. ¿Acaso les fallé?
Ginny frunció el ceño al escuchar esto último.
—Un momento, ¿tú ayudaste a Malfoy? Creí que yo lo había ayudado.
Ay no… Por favor, todo menos una discusión entre estos dos.
Lo último que necesitaba Draco era que ambos se pusieron a discutir por esa tontería en medio del pasillo.
Y efectivamente, antes de que se diera cuenta Ginny y Blaise parecían tener una competencia para determinar quién era más miserable por su culpa. Diosito, ¿por qué? Lo peor es que ambos parecían unos niños, olvidando que eran de casas rivales.
La situación era casi hilarante… Casi.
—Ya quisieras Weasley. No sabes lo que he tenido que aguantar.
—Pues yo he tenido que compartir detención con este idiota durante dos semanas. ¡Dos semanas!
—Já ¿tú crees que eso es mucho? ¿Acaso tienes idea de lo que es vivir con él? Al menos tú eres libre después de detención.
—¡Pero en las habitaciones tienes más compañeros! —Exclamó Ginny señalandolo —. Yo tenía que pasar mi tiempo sola con él. Te juro cada día estaba más cerca de matarlo.
—Ojalá lo hubieras hecho.
—¡Oye! ¿¡De qué lado estás!? —Exclamó Draco interviniendo en la discusión.
—Del lado bueno de la humanidad.
Neville, quien hasta ahora se había mantenido apartado de todo, miró a su alrededor sin comprender nada de lo que estaba pasando.
—Amm… ¿Soy él único que está completamente perdido aquí?
Todos se voltearon a ver a Neville. Por un momento se les había olvidado de que el pobre muchacho seguía ahí sin comprender nada de lo que estaba pasando.
A todos se les escapó una pequeña sonrisa.
Ciertamente la situación era muy única. Todos podían notarlo.
Ravenclaw, Slytherins y Gryffindors, juntos en un mismo espacio sin matarse. Incluso llevandose relativamente bien. Todo mientras Draco y ella seguían agarrados de la mano.
Tal vez fuera una señal de que las cosas podrían ser mejor de lo que esperaban.
Tal vez había esperanza.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Luna.
Estarían bien.
Una vez aclarado todo el asunto no había mucho más que hacer. Era tarde, así que todos decidieron que lo mejor era regresar cada uno a sus salas comunes.
Pero antes Draco tenía que hacer una cosa.
—Weasley, ¿podríamos hablar un segundo?
Hellouuu!
Draco y Luna están finalmente juntos, y como podrán ver, cada uno se está acostumbrando a esto de expresar sus sentimientos, pero hasta sus intentos son muy lindos xDD cofcofsorryporinterrumpirelbesocofcof Draco especialmente sigue sintiendose culpable por todos los problemas que le causó a Luna, pero entre los dos se ayudarán a superar todo.
¿Qué piensan de la participación de Ginny, Blaise y Neville al final? Quería mostrarlos para que Luna y Draco legitimaran su relación a otras personas y para que ustedes vieran que si bien Draco ha evolucionado bastante durante todos estos capítulos, el es amable con Luna y soolo con Luna, con los demás aun le falta progreso, pero ahí va xDD
¡En fin, nos vemos!
wenn: Me alegra que te gustara el capitulo! Después de tanto sufrimiento me parece justo que estos dos vivan sus momentos felices y cursis xDD como siempre gracias por tu comentario, besooos 3
