Finalmente era el día de baile y honestamente nadie sabía qué hacer.

O al menos eso pensaba Draco, que en esos momentos se encontraba en el Gran Comedor desayunando. El día apenas estaba empezando pero podía notar como todos estaban entusiasmados corriendo de un lado a otro mientras hablaban sobre el tema.

Por su parte, él se sentía… Nervioso. Por muchas razones. Pero trataba de no pensar en ello.

Fue en ese momento que se volteó a ver a la mesa de Ravenclaw. Luna se encontraba ahí, comiendo sola como ya era usual. Una sensación de lástima inundó su pecho, si tan sólo fueran de la misma casa podrían comer juntos todos los días, incluso podrían pasar tiempo en la sala común.

Pero bueno, no se podía tener todo.

Justo en ese instante ella se volteó a verlo y sus ojos conectaron instantáneamente.

El joven sintió un poco de vergüenza al ver que lo habían pillado observándola, aunque a ella no parecía importarle. De hecho, le saludó alegremente haciendo un gesto con la mano.

¡Hola! —Dijo ella moviendo los labios sin pronunciar un sonido y saludando levemente con la mano.

Que suerte que Draco sabía leer labios.

Antes de darse cuenta empezó a seguirle la corriente.

Buenos días —Respondió él moviendo los labios cuidadosamente.

¿Todo bien?

Draco asintió.

Ahora sí.

Oh, ¿y antes no?

Sólo me sentía un poco aburrido, Blaise no ha bajado a desayunar y tú estás lejos. Esto es lo malo de ser de diferentes casas.

Mira el lado positivo: ¡hablar así es divertido!

¿Divertido? Si alguien me ve seguro pensará que estoy loco.

¿Y eso es tan malo?

Él negó con la cabeza.

No, supongo que no...

Luna simplemente se limitó a sonreír, y Draco estaría mintiendo si dijera que su sonrisa no era contagiosa, pues antes de darse cuenta le sonrió de regreso.

Quién lo diría, su primera sonrisa del día; cada vez era más fácil hacerlo.

—Hey Draco, ¿que estás haciendo?

El joven se volteó a ver a Theodore Nott, uno de sus compañeros de casa. Al parecer había notado su inusual sonrisa.

—Nada —Dijo Draco poniéndose serio otra vez.

—Estabas mirando a una de las mesas, ¿no?

—No sé de qué me hablas.

Su compañero pareció entender que por el momento no lograría sacarle ningún tipo de información, así que decidió dejarlo así y ponerse a conversar con Blaise sobre Quidditch o algo por el estilo; cosa que Draco agradeció infinitamente.

A ver… Su relación no era un secreto precisamente, en lo absoluto; quería a Luna más que nada. Pero tampoco se había molestado en revelarlo a nadie más que a Blaise. Apenas habían pasado unos pocos días y se podría decir que quería disfrutar de la tranquilidad.

Aunque eso cambiaría pronto.

Hoy era el baile de navidad y una parte de él no podía negar que estaba nervioso. Más de lo que quería admitir.

—¡Theo termina de comer! —Exclamó Pansy enfurecida a su pareja de baile —. Necesito que salgamos lo más rápido posible a Hogsmade.

Su compañero suspiró pesadamente y rodó los ojos; se le podía notar el fastidio a kilómetros de distancia. Hasta Draco se compadeció de él.

Sabía muy bien lo intensa que podía llegar a ser Pansy a veces, sobre todo cuando se trataba de estos temas.

Y pensar que ella probablemente habría sido su pareja de no haber sido por Luna...

Ufff, de lo que se salvó.

—Pansy, ya te dije que los accesorios que tienes están bien.

—Eso lo dices porque eres un hombre. ¡Los hombres no saben el trabajo que lleva verse bien para un baile!

—Por Merlín... —Dijo Theo tratando de calmarse —. Blaise, ¿me das una mano?

El moreno apenas se limitó a levantar la cabeza de su plato de comida.

—No gracias, quiero disfrutar mi desayuno tranquilo —Respondió Blaise mordiendo su sandwich.

No era necesario leer mentes para entender que la mirada que Theo le lanzó a su compañero significaba traidor.

Mientras tanto Draco permanecía al margen de todo. Lo que más quería era terminar de comer e irse a su habitación, o al menos eso pensaba hasta que...

—Hablando de parejas…

Draco y Blaise se miraron entre sí.

Ay no, ¿ahora qué?

—Hey Draco, ¿qué pasó con tu pareja? Al final nunca supimos con quién irás.

Draco suspiró mientras ahorcaba a Theo en su imaginación. Al parecer no podría disfrutar de una mañana tranquila.

Bueno, soñar no costaba nada.

—Eso es porque no se los he dicho —Respondió él con indiferencia.

—Que cruel eres —Dijo Theo haciéndose el herido —. No nos estás engañando, ¿verdad?

Draco frunció el ceño.

—¿Por qué desperdiciaría mi tiempo haciendo eso?

Muy bien, ahora que todos empezaron a mirarle con curiosidad.

¿En dónde terminaría esto? No lo sabía.

—¿Entonces quién es? —Insistió ahora Millicent, otro compañero de casa —. Todas las chicas de Slytherin querían ir contigo, debiste escoger alguna.

—Incluso Pansy se pasó una semana haciendo drama al respecto —Comentó Goyle como si nada.

—¡Yo no estaba haciendo un drama!

Theo rodó los ojos, ignorando por completo las quejas de la joven.

—Ajá, el punto es que no irás solo, ¿verdad?

Draco se encogió de hombros.

Una parte de él quería decirles a todos que iría con Luna al baile y quitarse ese peso de encima de una vez por todas. No sólo eso, quería decirles que estaban juntos en una relación y que la quería y.. y...

Pero tenía que calmarse.

Al menos por esta mañana.

—No veo porque es importante, saben que odio los bailes.

—Sólo es curiosidad. No es de esta casa, ¿verdad? —Respondió Theo.

—Lo descubrirán cuando lo vean esta noche.

Sobra decir que la respuesta no fue satisfactoria para nadie.

Pansy, sobre todo, parecía ofendida por esta respuesta. A fin de cuentas, ella había sido rechazada por Draco y ni siquiera sabía por quién.

Podría negarlo todo lo que quisiera, pero la verdad es que se sentía herida; había sido un golpe bajo a su orgullo.

—Eres horrible —Dijo Pansy cruzándose de brazos —. Blaise, ¿tú sabes algo? ¡te estás riendo!

Efectivamente, el moreno estaba mirando toda la situación con una sonrisa divertida que para nada ayudaba a disimular lo que estaba pasando.

Draco se recordó a sí mismo ahorcar a Blaise luego.

—A mi no me mires, yo no sé nada —Se excusó el moreno.

—Eres un terrible mentiroso —Refunfuñó Pansy.

—Vamos Draco, al menos danos una pista.

Draco suspiró.

—Bien, les daré una: es más bajita que yo.

Todos se le quedaron mirando fijamente.

Esa pista era ridícula. Sumamente ridícula. Sobre todo si se tenía en cuenta que Draco era un chico bastante alto para su edad. Cualquier chica de cualquier casa era elegible bajo ese parámetro.

Pero el factor shock fue más que suficiente para que el rubio aprovechara y recogiera sus cosas. Ya había sido suficiente por el día de hoy. Tenía mejores cosas que hacer; así que comenzó a caminar hacia la salida, seguido de sus compañeros.

Justo en ese ese momento Luna Lovegood se acercó al grupo.

—¡Draco! —Exclamó Luna al verlo, aunque luego se percató de que no estaba solo —. Oh... Disculpa que les interrumpa.

Por supuesto, todos excepto Draco la miraron sorprendidos, ¿qué hacía ella de todas las personas acercándose a él con tanta naturalidad?

Si tan sólo supieran...

Pansy fue la primera en reaccionar.

—¿Qué demonios haces aquí Luna-?

Draco alzó su mano, como señal de que se callara la boca.

Si algo tenía claro es que nadie iba a llamarla Lunática en su presencia. Nunca más. No importaba si ellos no sabían de su relación aún.

Quién se atreviera a hacerlo se las iba a ver con él.

—No te preocupes —Le respondió Draco amablemente a la muchacha —. ¿Sucede algo?

Luna miró por un momento a los demás Slytherin. Era curioso recibir tantas miradas al mismo tiempo, aunque eso no le importaba realmente.

En su lugar posó su mirada en los ojos de Draco.

A pesar de estar fuera del salón abandonado sus ojos seguían transmitiendo la misma calidez de siempre; la misma calidez que tanto amaba de él.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Luna.

—¿Por casualidad has visto a Ginny? Se supone que nos veríamos aquí en el Gran Comedor.

—¿Uh? No, no la he visto. Pero… Podría ayudarte a buscarla si quieres.

Luna negó con la cabeza.

—No te preocupes, creo que sé dónde puede estar —Dijo ella mirando en dirección al pasillo —. Nos vemos más tarde, ¿sí?

Sin decir nada más la joven se fue rápidamente, dejando a todos visiblemente confundidos.

Por su parte, Draco podía sentir como todos tenían sus ojos puestos en él y la verdad es que estaba demasiado concentrado en Luna para prestarles la más mínima atención.

—¿Qué fue eso? —Preguntó finalmente Pansy.

—Nada importante —Dijo él con indiferencia —. Ahora si me disculpan, quiero pasar un rato a solas.


Después de todo el alboroto del Gran Comedor lo único que hizo Draco fue lanzarse directamente en la cama, esperando disfrutar de la poca tranquilidad que quedaba por el resto del día.

Lo cierto es que no quería hablar con nadie, estaba muy nervioso para eso. Al parecer sólo se sentía tranquilo cuando estaba con Luna, aunque no lo admitiría nunca en voz alta.

Para su desgracia el momento de paz no le duró mucho. Blaise no tardó en entrar en la habitación con una gran sonrisa socarrona en la cara.

Esa sonrisa le daba una mala espina.

—¿De que te ríes? —Preguntó Draco frunciendo el ceño.

—De nada.

No era muy difícil adivinar de qué iba la risa. A fin de cuentas, sólo había una cosa que podría hacer sonreír tanto al moreno en ese momento.

—No es gracioso.

—No, por supuesto que no —Respondió Blaise sarcásticamente —. ¿Pero sabes? Es lindo ver lo amable que eres con ella. Hasta me asusta un poco.

Draco apartó la mirada. Tampoco era necesario que se lo recordaran, ni siquiera él se había acostumbrado a eso.

—Tampoco es tan sorprendente.

—Tal vez para ti no, pero créeme que para los demás es casi como ver un... ¿Como los llamaba Lovegood? ¿Sinricows?

—Dinkiblows —Respondió Draco mientras la sonrisa del moreno crecía más y más.

Por un momento el rubio pensó que la sonrisa de Blaise se comparaba con la del gato rizón de Alicia en el País de las Maravillas y lo peor es que a Draco nunca le habían gustado mucho los gatos.

—Eso mismo. Es como ver un Dinkiblow.

Él no respondió.

No sabía que era peor: Blaise hablando sobre sentimientos o Blaise haciendo referencias a criaturas mágicas.

Tal vez si lo ignoro lo suficiente cambiara de tema y me dejará tranquilo...

—Así que… ¿nadie sabe sobre tu relación con ella?

Bueno, eso no funcionó.

—Tú lo sabes —Aclaró el rubio.

—Sabes a lo que me refiero.

Draco soltó un amargo suspiro.

—No, aun no —Dijo el rubio pasándose una mano por el cabello —… Supongo que no he tenido la oportunidad y tampoco he querido tener problemas antes de tiempo. Sólo ayer Luna estaba preocupada por todo esto del baile.

—Eso puedo entenderlo —Respondió Blaise después de meditarlo —, aunque tampoco podrás mantenerlo así por mucho.

Draco frunció el ceño. No entendía para donde iba la conversación.

Por primera vez desde que todo comenzó estaba reflexionando sobre las posibles reacciones de sus compañeros. Era extraño, no podía decir que era completamente indiferente, sentía un poco de miedo; pero tampoco le importaba demasiado.

El joven recordó la noche anterior en la torre de astronomía y como la muchacha había sido capaz calmarlo con su simple mirada. Así había sido siempre; y ahora más que nunca.

Tal vez eso era lo único que necesitaba.

—Hoy iré al baile con ella Blaise. ¿No eras el que me decía que exageraba respecto a todo este asunto y que no me preocupara de más? —Respondió Draco señalándolo con el dedo.

Blaise sólo se encogió de hombros.

—Y sigo pensando que es cierto —Dijo el moreno soltando un suspiro —. Pero… Eso no quita que tendrás a varios en en tu contra por algunos días. Sólo quiero saber si estarás bien.

Draco le miró fijamente por unos segundos. ¿Acaso Blaise se estaba preocupando por él?

Qué curioso… Todo este tiempo había pensado que sus compañeros de Slytherin eran insoportables, personas sin gracia o sin corazón; pero lo cierto es que Blaise siempre había sido diferente a los demás. El moreno era amigable con todos, incluso con él; la persona más insoportable en Slytherin.

Blaise lo había ayudado durante su peor momento sin pedir nada a cambio y él jamás olvidaría eso.

Finalmente Draco entendió que no estaba solo en su casa. Blaise Zabini también era su amigo, y esperaba que eso no cambiara pronto.

—Tú estarás de mi lado y de Luna, ¿no? —Preguntó finalmente Draco.

Al parecer la pregunta agarró por sorpresa al moreno, el cual parpadeó varias veces hasta finalmente procesar la información.

—Por supuesto —Fue lo único que pudo responder.

Draco sintió como un peso se le quitaba de encima al escuchar esa respuesta.

—Entonces eso bastará.


Luna se encontraba caminando por los pasillos de Hogwarts con curiosidad.

Se suponía que iba a encontrarse con Ginny en el Gran Comedor hacía unas horas, pero su amiga nunca apareció, lo cual era muy muy extraño...

¿Será que se encontró un Dinkiblow?

No lo sabía, pero esperaba encontrarla cerca de la sala común de Gryffindor, así que estaba dirigiéndose para allá.

—¡Aquí estás!

Luna reconoció esa voz. Rápidamente se volteó para encontrarse con la persona que tanto estaba buscando: Ginny Weasley.

Lo más curioso es que no estaba sola, la pelirroja iba acompañada de Blaise Zabini. Cosa que no pasó desapercibido por ella.

—¡Ginny! Te estaba buscando —Dijo Luna sonriendo —. Oh Blaise, pareces apurado, ¿estás evitando a los Wirkplush?

Blaise le miró sin comprender.

—Ammm no… De hecho, te estábamos buscando a ti.

Luna inclinó la cabeza.

Ellos dos buscándola. Eso que era curioso.

—¿A mí? ¿Ustedes dos?

Ambos asintieron.

—Pero Ginny —Respondió Luna curiosa —. Se suponía que nos encontraríamos en el Gran Comedor hace unas horas…

La pelirroja parecía haberse olvidado de aquello, porque enseguida su rostro se llenó de realización y arrepentimiento.

—Ay es verdad… ¡Lo siento! Pasó algo en el camino y perdí la noción del tiempo, de verdad —Explicó Ginny apenada, aunque luego su semblante cambió a uno más alegre —. Pero mira, falta poco para el baile ¿no? Reunámonos en el salón abandonado.

La mención del salón abandonado llamó la atención de Luna.

—Qué curioso, ¿y eso para qué?

Blaise tomó un paso al frente, decidiendo que era su momento de intervenir.

—Bueno, no creas que hago esto muy seguido Lovegood, pero… Draco me dijo que estabas un poco preocupada —Trató de explicar el moreno.

—Ya yo planeaba hacerlo de todas formas —Continuó diciendo la pelirroja —. Pero por casualidad me encontré a Zabini y él me dio la idea de usar el salón abandonado...

—Decidimos ayudarte —Finalizó Blaise —. Ya sabes, a arreglarte para el baile.

Luna pestañeo varias veces hasta que finalmente procesó lo que acababa de escuchar.

—¿Arreglarme?

Ambos asintieron.

—Nadie sabe sobre ustedes, así que lo mejor es que des la mejor impresión posible —Respondió Blaise, para luego señalarse a sí mismo —. Yo soy un experto en eso.

Una sonrisa amable se dibujó en el rostro de Luna.

Sin duda era un gesto muy lindo. Nunca nadie le había propuesto algo así, pero lo cierto es que se sentía un poco extraña con toda esta situación.

De hecho, ahora que lo pensaba, toda esta semana había sido un remolino de emociones para ella. ¿Las relaciones siempre eran así?

—Es muy lindo de su parte, pero no tienen que molestarse...

—Tonterías —Respondió Ginny negando con la cabeza —. Siempre soñé con que nos arregláramos juntas, como amigas. ¡Será divertido!

Luna se detuvo por un instante.

Sabía muy bien que su amiga era persistente y no iba a desistir hasta obtener una respuesta positiva. Así que decidió meditar nuevamente el asunto.

—Supongo que sí sería divertido... Incluso podríamos buscar Dinkiblows en el camino, ¿no? —Dijo Luna sonriendo.

Blaise miró a Ginny, la cual simplemente se encogió de hombros.

Eeeeh, por supuesto Lovegood —Respondió Blaise siguiéndole la corriente.

—Nos vemos dentro de una hora, ¿si? —Dijo Ginny —. ¡Y no olvides tus cosas!

Y ambos se fueron, dejando a Luna con las palabras en la boca.

¿Qué acababa de pasar?


—Al fin llegaste —Comentó Blaise al ver llegar a Luna —. Te estábamos esperando.

Tras una hora todos estaban reunidos en el salón abandonado. El moreno se las había ingeniado para convertir el salón en un lugar cómodo para trabajar; las mesas estaban llenas de materiales y habían varios espejos.

Luna le miró expectante mientras dejaba sus cosas en una mesa, apenas acababa de entrar.

Aún no se terminaba de creer que ambos estuvieran esperándola, especialmente Blaise.

—Esto es un poco raro… —Murmuró ella después de un rato.

—Es gracioso que de todas las personas digas eso —Respondió él sonriendo, aunque luego aclaró —: No es nada personal.

Luna negó con la cabeza, sabía que no era en serio.

—No te preocupes, te entiendo —Dijo Luna mirándole fijamente —. Los pensamientos graciosos ayudan a espantar a los Dinkles.

Gracias al cielo justo en ese momento Ginny se acercó a los dos. En sus brazos llevaba una caja con lo que parecía ser trozos de tela.

—Aun no puedo creer que realmente nos estés ayudando Zabini —Comentó Ginny viendo al moreno.

Blaise simplemente se encogió de hombros. Suponía que era entendible que la muchacha sospechara de él. Draco no había dejado la mejor de las impresiones.

Pero él era diferente, y preferiría que lo juzgaran por sus propias acciones.

—Estoy lleno de sorpresas. Después de todo lo que hice deberías aprender a confiar un poco más en mí Weasley.

Ginny apartó la mirada, aún no muy convencida.

—Si tú lo dices…

—¿De verdad vas a ayudarnos Blaise? —Dijo Luna interviniendo en la conversación.

La joven estaba entusiasmada, no podía negarlo. Pero aún no se terminaba de creer que realmente recibiría ayuda para arreglarse, estaba acostumbrada a hacer todo por su cuenta.

Era curioso, se podría decir que Ginny y Blaise serían sus hadas madrinas esta noche, ¿no?

—Por supuesto. Sólo yo sé cómo dar una buena impresión —Respondió el moreno sonriendo.

Ginny rodó los ojos.

—Creo que te estás dando mucho crédito.

—Hice el vestido de tu amiga. Así que no, no lo creo —Dijo Blaise dramatizando un gesto de autosuficiencia —. No soy un experto, pero sí que sé más que la mayoría sobre estas cosas.

Ginny sólo se le quedo viendo, por mucho que quería responder sabía que lo mejor era evitar pleitos innecesarios.

Por su parte, Blaise empezó a caminar hacia la puerta del salón. La verdad es que estaba disfrutando mucho toda la situación. Esto era más divertido que pasar el resto de la tarde en su habitación.

Además, las muchachas le caían bien. No perdía nada echando una mano, ¿verdad?

—Ahora apúrense y no tarden —Comentó Blaise abriendo la puerta —. Sé por experiencia que no toma tanto tiempo ponerse un vestido.

El rostro de Ginny enrojeció.

—¡Zabini!

El moreno rodó los ojos.

—Eso lo sé porque confecciono ropa Weasley. Deberías dejar de ser tan malpensada, ¿no crees? —Dijo Blaise saliendo finalmente del salón.

Ambas chicas se miraron entre sí con curiosidad. Por un momento Luna juró haber visto como una sonrisa se dibujaba en el rostro de Blaise antes de salir, pero prefirió no mencionarlo.

Sin más que decir ambas procedieron a cambiarse.

Minutos después ya ambas estaban vestidas con sus respectivos vestidos. Ginny llevaba un vestido largo de color verde brillante con pequeños detalles rosas mientras que Luna llevaba el vestido que Draco le había regalado.

Sobra decir que Luna no cabía en sí de su entusiasmo y se le notaba por montones. A su parecer ambas se veían muy bonitas.

—Woao… Realmente es muy lindo —Comentó Ginny viendo el vestido de Luna —. No puedo creer que unos Slytherin serían capaces de trabajar tan duro.

Luna enseguida abrazó a su amiga, estaba demasiado feliz para preocuparse por el espacio personal.

—Tú también te ves muy linda Ginny —Dijo Luna sonriendo.

—¡Deberíamos tomarnos una foto!

En ese momento Blaise se acercó a ambas chicas. Tenía que admitir que su entusiasmo era muy lindo, incluso enternecedor.

Lastima que no había tiempo que perder.

—Eso pueden hacerlo después, ¿no creen? —Comentó Blaise interrumpiendo el momento —. Ahora veamos... Empecemos contigo Lovegood, luego podemos pasar a Weasley.

Luna se sonrojó, aún no estaba cómoda con la idea de que alguien se tomara la molestia de ayudarla de esta forma.

—Podríamos empezar mejor con Gi-

—Me parece bien, el caso de Luna es más complicado —Dijo Ginny sin prestarle atención a su amiga —. A ver… ¡Yo quiero ayudar! ¿Por dónde comenzamos?

Blaise observó a Luna de arriba a abajo, como si pudiera analizar lo más profundo de su alma y más.

—¿El cabello, no? Hay que hacerle algo —Comentó el moreno.

—Podría ser algo con trenzas —Sugirió Ginny.

Blaise frunció el ceño.

—¿Estás loca? Eso es algo de estilo para todos los días, esto es un baile.

Ginny rodó los ojos.

—Bien, ¿qué propones?

—Algo más elegante, como un moño.

—¡Debes estar bromeando!

Luna miró la situación incómoda.

¿Un moño? ¿Unas trenzas? Ella nunca había usado algo como eso...

Además, lo que menos quería era causar una disputa por su culpa.

Oh no...

Antes de darse cuenta tanto Ginny como Blaise se olvidaron de su presencia y empezaron a discutir más y más por las razones más absurdas.

—¿Qué tal si usamos este sombrero? —Dijo la pelirroja sacando un sombrero elegante de color azul —. Es bonito y combina.

Blaise hizo un gesto de indignación.

—Quita esa cosa horrorosa de mi vista Weasley.

—¿Qué? ¿Qué tiene? —Respondió ella cruzándose de brazos.

—¡Parece un nido alborotado!

Ginny soltó un amargo suspiro.

—Bien, ¿qué propones ?

—Ya yo he ido a varios bailes a diferencia de ustedes dos —Comentó Blaise sacando un chal de quién sabe dónde —. Mira, sé que esto es lo más adecuado.

Ginny miró el chal con horror. Sin decir nada lo agarró y lo lanzó lejos de la vista de Blaise.

—¡Hey!

—¡Sólo es adecuado guardado en un baúl!

Blaise y Ginny se miraron fijamente, parecían a punto de empezar una pelea a puño limpio y la joven Ravenclaw decidió que era el momento de intervenir.

—Ummm… La verdad es que ninguna de esas cosas me gustan mucho.

Ambos se voltearon a verla.

—¿Qué?

—Bueno… Los sombreros son muy lindos, pero soy un poco torpe con ellos y siempre se me caen. Y los chals me gustan, pero me pican mucho y atraen a los Nargles —Dijo Luna apenada —. Lo siento… La verdad es que me gustaría algo diferente para este baile. Algo parecido a .

Ambos se le quedaron mirando fijamente, sin saber muy bien qué decir.

Ginny no tardó en entender lo que decía su amiga; y la verdad es que se sentía como una completa tonta. Luna siempre había sido Luna y lo que estaban tratando de hacer iba en contra de todo lo que ella creía. No estaba bien.

Pero Blaise… Bueno, a él le era mucho más difícil entender toda la situación.

—Lovegood, esto es lo mejor forma de dejar una buena impresión en el baile —Comentó el moreno.

Luna negó con la cabeza.

Este era su momento. El último recuerdo que tenía de su madre antes del accidente era precisamente de esto: de los bailes que aparecían en sus cuentos antes de dormir.

Sin duda quería disfrutar lo que más pudiera de esto, pero tampoco así.

—Querer ser tan perfecto puede ser peligroso Blaise —Aclaró Luna recordando con cuidado el accidente de su madre —. Sólo… Les estoy pidiendo que me hagan ver como mi misma. Nada más.

Por un instante Luna pudo recordar lo que le había dicho Draco la noche anterior.

Así como me veo feliz estudiando estrellas, así de feliz te ves tú creando arte. El vestido puede ser tu nuevo lienzo si quieres Luna —Eso había dicho él.

Esas palabras… Esas palabras parecían mágicas ahora que las recordaba.

—Por ejemplo… ¿Podría usar flores?

—¿Flores? —Preguntó Blaise.

—Siempre me han gustado las flores. Son un símbolo de la naturaleza muy bonito. Podrían combinar, ¿no crees?

Blaise lo meditó por un segundo.

—No lo sé Lovegood… Podría verse infantil.

—No es infantil, es lindo. Las flores transmiten vida al igual que tú y yo.

A Blaise le estaba costando ver el punto de todo esto.

—Aamm... ¿Cómo dices?

—Color, vida, energía… Quiero representar todas esas cosas —Dijo Luna sintiéndose cada vez más segura —. Draco me dijo que esta era una oportunidad de hacer arte. Yo seré el lienzo, crearé algo nuevo.

—Quién diría que Draco sería tan poético… —Respondió el moreno pensativo —. Así que un lienzo, ¿no?

Luna asintió.

—Sólo un poco por supuesto. Este… Este vestido es lo más valioso para mí. Siempre amaré a Draco por habérmelo dado. Pero este es el vestido de Genevieve, y yo no soy Genevieve.

Blaise no le respondió, sólo se le quedó viendo detenidamente. No parecía muy convencido con la idea.

—Prometo que sólo será un toque —Dijo Luna con mirada suplicante.

Ni siquiera él podía decirle que no a esa mirada. Ahora entendía porque Draco siempre terminaba perdiendo contra ella.

Finalmente el moreno suspiró, dándose completamente por vencido.

—Está bien, está bien. Tú ganas Lovegood.

—Si hablamos de toques... —Dijo Ginny interviniendo en la conversación —. Un poco de brillo no estaría de más, ¿no?

Luna sonrió.

—Me encantaría.


Draco estaba esperando a Luna.

Estaba en medio del pasillo del segundo piso, apartado de todo el mundo. Hogwarts tenía numerosos pisos, no por nada era un castillo inmenso, pero el segundo piso tenía la peculiaridad de que no tenía el acceso a ninguna sala común, es decir, no había casi nadie por ahí en esos momentos.

Justo eso quería; estar un rato a solas con ella. Así fuera un instante antes de adentrarse en el alboroto que sería el baile de navidad.

El baile… Una parte de él estaría mintiendo si dijera que no estaba nervioso.

No tenía dudas de que quería a Luna, estos días juntos habían reafirmado una vez más sus sentimientos por ella. Era… era… Bueno, no sabía cómo explicarlo. Aún estaba acostumbrándose a todo esto de sentir en general.

Sólo estaba seguro de algo: se sentía feliz. Tal vez lo más feliz que había sido desde que comenzó a estudiar en Hogwarts.

Pero una parte de él seguía preguntándose si eso sería suficiente.

Primero estaba el hecho de que esta sería su primera cita con ella, ¿no? Y nada más que en un baile… La cosa con la que la joven llevaba soñando desde que tenía uso de razón. Tal vez su temor fuera infantil, pero ¿estaría a la altura de sus expectativas?

Draco siempre había mirado estos eventos con desdén, indiferencia incluso, y ahora mírenlo: completamente fuera de su zona de confort.

Su vida se había convertido en una completa ironía.

Por otro lado estaba el hecho de que hoy todos sabrían de su relación.

Draco se había prometido a sí mismo que no lo tendría en secreto, era lo mínimo que podía hacer después de todo. Sin embargo, conocía muy bien lo crueles que podían ser las personas, especialmente los Slytherin.

¿Y si arremetían contra Luna?

Por primera vez en su vida estaba preocupado por la seguridad de alguien más y no sabía qué hacer al respecto.

¿Y si…?

—Lo siento, ¿llevas mucho tiempo esperando Draco?

Por poco el rubio deja el alma en el piso de la sorpresa.

—¿Luna?

Frente suyo estaba una joven que reconocía como Luna, o al menos suponía que era Luna. Tenía que ser Luna, ¿verdad?

La joven llevaba un vestido azul tal como lo recordaba: era largo, de mangas tres cuartos y con un lazo alrededor de la cintura. El vestido era de cuello redondo y tenía pequeños pliegues de tela en el área del escote.

Pero ahora había una pequeña diferencia: el color. Draco recordaba que el vestido era azul de forma uniforme, pero ahora… Parecía una estrella. Brillaba y se desvanecía. Tenía un degradado que se desvanecía hasta el final de la falda, pasando de azul marino hasta azul claro y finalmente blanco.

Todo esto sin contar el detalle del brillo. El vestido tenía pequeños destellos de brillo que iban desde la falda hasta las mangas. Todo acompañado con una corona de flores.

Sólo ayer Draco había dicho que Luna era su estrella, pero ahora… Ahora realmente lucía como una.

Creo que acabo de tener un cortocircuito...

No supo cuánto tiempo pasó después de aquello. Su mente no parecía procesar pensamientos coherentes. Mientras tanto Luna aprovechó para admirar detenidamente a Draco.

Luna siempre había pensado que Draco era muy guapo, y esta vez no era excepción. Su túnica de gala no hacía más que resaltarlo.

—Woao… —Dijo Luna viéndolo mientras sus mejillas se teñían de un color rojo —. Realmente te ves increíble, ¡pareces todo un príncipe!

Ammm...

—¿Dónde lo compraste? ¿De qué está hecho? —Preguntó Luna inspeccionando cada detalle de su túnica de gala.

Draco maldijo su suerte. Luna estaba tan cerca de él y sólo lo estaba usando como un puto maniquí.

Vamos Draco, di algo coherente por el amor a Merlín.

—Tú… ¿Tú eres la Luna que yo conozco?

Enseguida quiso darse un golpe a sí mismo apenas se percató de la estupidez que dijo.

Al menos Luna no dio señales de inmutarse.

—¡Por supuesto! —Dijo Luna sonriendo —. Ni siquiera los Dinkles pueden crear ilusiones, todos lo saben.

Esta sensación…

Sí, no había duda: esta era la Luna que tanto conocía y amaba.

Luna siempre había sido especial, pero ahora… Parecía brillar más que nunca. No sólo por lo linda que se veía, sino por su alegría y su energía; era un aura mágica.

Draco no sabía cómo expresar todo lo que sentía al verla de esta forma. Así que decidió que lo mejor era expresarlo con gestos, esos gestos que cada vez eran más fáciles de hacer.

Antes de darse cuenta simplemente la abrazó, envolviendo sus brazos delicadamente alrededor de ella.

—¿Uh? ¿Draco, estás bien? —Preguntó Luna extrañada, pero correspondiendo el abrazo de todas formas —. Oh no… ¿Los Dinkles se están metiendo con tu cabeza otra vez?

Draco negó con la cabeza y se apartó lentamente del abrazo; sus emociones parecían a punto de desbordarse.

¿Cómo ella no podía ver lo que para él era tan obvio?

—Sabía que harías algo increíble —Dijo Draco sonriendo levemente —. No esperaba menos de ti Luna.

La sorpresa no tardó en inundar el rostro de la joven. A fin de cuentas, todo este tiempo había temido haber arruinado el vestido.

—¿De verdad te gusta? —Preguntó Luna, una sonrisa tímida parecía formarse en sus labios —. Así que… ¿No estás molesto por los cambios?

Draco le miró con toda la seguridad del mundo; la respuesta salió de sus labios sin pensarlo:

—Estás preciosa Luna.

Aunque para mi siempre lo estás...

Luna se detuvo al escuchar esa palabras. Alegría, incredulidad y cariño; todas esas emociones parecían surgir dentro de su ser a la vez.

Preciosa. Nunca nadie… Nunca nadie le había dicho eso.

Lo único que pudo hacer fue agarrar su mano con cuidado, como si fuera lo más preciado del mundo.

Y tal vez lo era, al menos para ella.

—Gracias… —Dijo Luna sonriendo dulcemente.

—¿Fue muy difícil? —Preguntó Draco observando el detalle de los colores en el vestido—. Hacer lo de los colores me refiero.

El vestido ciertamente era precioso. Sin duda había requerido de ingenio y varios encantamientos, pero el resultado había valido la pena.

En esencia era casi el mismo, pero los colores le daban un toque especial. El degradado azul parecía reflejar un punto medio entre el cielo y el mar. Al verlo Luna sentía que flotaba, esperaba sentirse igual al bailar.

—¡Oh! Para nada, Ginny y Blaise me ayudaron un poco —Respondió Luna sonriendo al recordarlo —. ¿Sabes? Blaise es muy bueno en encantamientos. Junto a él logré hacer un hechizo de degradado de color y Ginny me ayudó con los accesorios. No lo hubiera podido hacer sin ellos.

Un momento, ¿acaso había dicho que Weasley y su amigo habían trabajado juntos para hacer todo esto?

Tal vez si estaba soñando.

—¿Ginny y Blaise?

Luna asintió.

—Se pusieron de acuerdo y me ayudaron a arreglarme en el salón abandonado —Comentó como si nada —. También fue una sorpresa para mí.

—Así que ahí es donde estuvo Blaise toda la tarde… —Dijo Draco más para sí mismo que para Luna —. ¿Y no hubo amenazas de muerte?

—Sólo unas pocas.

—¿Y peleas?

—No más de lo usual.

—Tal vez si estoy soñando… Tal vez me volviste loco.

Luna rió un poco al escuchar esto último.

—Fue muy lindo de su parte —Comentó Luna amablemente —. No tengo amigos en mi casa, así que pensé que tendría que hacer todo esto sola.

Draco no supo muy bien cómo reaccionar a ese comentario.

Sabía que la mayoría de sus compañeros no entendían a Luna, muchos incluso la despreciaban; cosa que aun no podía entender. Pero tenía esperanza de que eso cambiara poco a poco.

Luna tenía Ginny, y ahora además lo tenía a él, Draco Malfoy. Incluso Blaise y Neville parecían llevarse bien con la muchacha...

Tal vez por el momento no tenía amigos en Ravenclaw, pero eso no significaba que no tuviera personas que la apreciaran.

—Supongo que entonces tendré que agradecerles —Dijo finalmente Draco.

—¿Incluso a Ginny?

—Bueno… Tal vez sólo a Blaise.

—¡Draco!

—Está bien, está bien… —Respondió rodando los ojos —. También Weasley merece su reconocimiento. ¿Feliz?

Luna sonrió y por un segundo Draco creyó quedar ciego por tanto brillo.

—Más que feliz… Creo que podría quedarme aquí para siempre.

Él le miró indignado.

—¿Y perderte el baile después de los miles de pisotones que me diste en las clases?

—Creí que sólo habían sido veinticinco…

—Veinticinco, mil… No hay mucha diferencia —Respondió Draco encogiéndose de hombros —. Pero supongo que no puedo culparte. Te entiendo, antes pensaba constantemente que tal vez todo esto era un sueño.

Ella se volteó a verlo con curiosidad, no era muy usual que él hablara tan abiertamente sobre sus inseguridades.

—¿Pensabas?

Draco asintió.

Lentamente agarro su mano, dejándose llevar por la calidez de su tacto.

—Descubrí la solución anoche en la torre de astronomía —Dijo Draco observando la unión entre sus manos —. Tu mano… Cada vez que algo me abrume puedo agarrarla y todo vuelve a tener sentido. Es así cómo puedo mantenerme tranquilo.

Sólo así todo tiene sentido...

Luna inspeccionó la unión entre sus manos. Ambas encajaban perfectamente, a pesar de que la mano de Draco era más grande que la de ella.

Como si fueran el uno para el otro.

—Nuestras manos… —Murmuró Luna llenándose de claridad —. Me gusta.

—Tú también puedes hacerlo, cuando quieras.

—¿Incluso…?

Draco asintió.

—Incluso en público en Luna, no tienes que preguntarlo. Yo… Yo siempre trataré de ayudarte.

Luna le miró detenidamente. Por un instante reinó el silencio, gracias a Merlín el pasillo estaba casi vacío y podían hablar con tranquilidad.

En la mañana ella había notado cómo el joven parecía nervioso, pero ahora… Parecía diferente, más seguro, con un brillo especial en los ojos.

Realmente estaba orgullosa de él.

Nunca nadie había creído en él. Y ahora a pesar de sus miedos Draco estaba aquí, junto a ella, y no planeaba apartarse nunca más. Estaba dando lo mejor de sí; eso era lo más importante. Ahora era su turno de ayudarlo, así fuera un poco.

Luna posó su mano sobre la mejilla del rubio, tratando de transmitirle seguridad.

—Sé que has estado nervioso… —Murmuró ella.

Draco se detuvo por un segundo.

Sabía que no tenía sentido mentirle a ella.

—Te mentiría si te dijera que no —Admitió Draco soltando un suspiro —. Creo que siento muchas cosas a la vez.

—Lo sé.

—No quiero que pienses que me avergüenzo de ti Luna, porque no es así. Yo... De verdad estoy feliz de que vayamos al baile juntos.

—También lo sé —Respondió Luna sonriendo amablemente, parecía entender todo sin necesidad de palabras —. Sé que no ha sido fácil para ti. Te quiero por eso.

Dicho esto la joven le depositó un suave beso en sus labios lleno de cariño.

Esa era la única seguridad que Draco necesitaba.

—Y sé que para ti tampoco… —Respondió él acariciándole un mechón de cabello —. Pero estaremos juntos, ¿no?

Ella asintió.

—Somos un dúo.

Ambos se miraron y el tiempo pareció detenerse un instante; pero ese instante tenía que terminar pronto.

Ya era momento de irse... Juntos.

—Sí… Ahora vamos, no queremos llegar tarde. No puedo esperar para ver a Potter haciendo el ridículo bailando.

—¡Draco!


¡Hola! ¡Regresé de las cenizas!

Siento que estafé a medio mundo diciendo que ya se venía el baile cuando a lo mucho coloqué el inicio xDD ¿pero que puedo hacer? Cuando me fijé el documento de word tenía 6000 palabras asjakljsa Perdí mi laptop y tuve que terminar y corregir este capitulo en el telefono, respeto a la gente que escribe asi siempre. Aún así fue bastante divertido de escribir, sobre todo por las escenas de Ginny, Blaise y los demás Slytherin.

¿Quieren saber como es el vestido de Luna? En la imagen de portada del fanfic se puede ver. herriochi fue el artista encargado de dibujarlo, le solicité una comisión a herriochi pueden conseguir más de su arte en instagram!

wenn: Yo también estoy sorprendida con lo lindos que pueden ser asjaklsja aun asi espero que se siga viendo bien ;u; me alegra que te gustara el capitulo, muchas gracias por leer :D

Ahora sí. ¡Nos vemos en el baile!