Los ojos de Luna parecían brillar como estrellas al ver todo a su alrededor.

Ambos se encontraban en la entrada del Gran Comedor. Al igual que todos los demás estudiantes que estaban reunidos esperando pacientemente el inicio del evento.

El baile apenas iba a comenzar pero se podía sentir una diferencia en el aire. Algunos reían, otros lucían nerviosos y muchos otros sólo parecían estar curiosos sobre lo que vendría.

Se podría decir que tenían todo el tiempo del mundo.

Así que por el momento Luna aprovechaba de caminar de un lado a otro y ver todo; arrastrando a Draco como una muñeca de trapo en el proceso.

—Ten cuidado, Luna. Al paso que vas te tropezarás con algo.

—¡Es que hay mucha gente y muchas cosas! Oh, ¿crees que hayan Dinkiblows por aquí?

El muchacho meditó por un segundo.

Tal vez no lo pareciera, pero recordaba perfectamente todos los datos sobre criaturas mágicas que Luna le había dicho, aunque nunca lo admitiría en voz alta.

—Pues no descarto la posibilidad.

La sonrisa de Luna fue la única respuesta que obtuvo.

En ese instante se percató de que frente a ellos había una mesa con distintos aperitivos, postres y bebidas; seguramente para distraer a los estudiantes mientras esperaban la llegada de los campeones.

Luna fue la primera en notar esto y enseguida decidió acercarse.

—¡Brownies de caramelo! —Exclamó ella agarrando algunos postres —. ¿Quieres un poco?

Draco negó con la cabeza.

—No gracias.

—¿Estás seguro? Sé que son tus favoritos.

Él le miró detenidamente por unos segundos, los brownies le recordaban a uno de sus primeros encuentros en el salón abandonado.

No aceptes Draco. Es de mala educación comer tan pronto. Si tu madre te viera...

—Ammm… Mejor más tarde.

—Oh, qué lástima —Dijo Luna con decepción —. Supongo que tendré que comérmelos yo sola…

Acaso… ¿Acaso Luna estaba poniendo cara triste?

Ay no, eso sí que no. Apenas notó aquello el joven se volteó y le arrebató un brownie de la mano para luego comérselo.

Podían decirle lo que sea, pero simplemente no soportaba la cara de cachorrito pateado de Luna, por lo menos no tan temprano en una noche como esta.

Y bueno… Tampoco tenía nada que ver el hecho de que los brownies de caramelo eran sus favoritos, por supuesto que no.

—Sólo lo hago para ayudarte, ¿entendido?

Ella rodó los ojos, aunque se le podía ver una pequeña sonrisa en su rostro.

Esas y otras cosas sin relevancia ocurrieron mientras esperaban el inicio del evento.

Lo cierto es que no había mucho más que hacer además de hablar, observar y caminar. Por el momento no había nadie conocido a la vista, así que ambos decidieron que lo mejor era apartarse en un rincón y esperar pacientemente. A fin de cuentas, tenían toda la noche para seguir creando momentos.

Y eso hicieron.

Ambos se quedaron hablando tranquilamente apartados de los demás. A pesar de la ropa ostentosa y el cúmulo de gente se sentían cómodos, como si hubieran nacido para ello.

Después de un rato Draco notó que Luna se encontraba mirando todo en la distancia, como si estuviera perdida en sus pensamientos.

—¿Sucede algo?

Ella negó con la cabeza.

—Sólo estoy mirando… Todo se ve tan bonito hoy.

Draco dirigió su mirada al salón, podía entender por qué Luna estaba tan maravillada. El lugar había sido decorado con sumo cuidado para denotar un aura de clase y elegancia, hasta él estaba sorprendido con lo que habían hecho.

Realmente era mágico...

—Es extraño, ¿no lo crees? —Comentó ella suspirando —. Es el mismo Hogwarts de siempre pero diferente… Siento que soy muy pequeña al lado de todo.

Draco rio al escuchar el comentario.

—Bueno… Es que realmente eres muy pequeña.

Dicho esto, el joven colocó su mano encima de la cabeza de ella, resaltando aún más su obvia diferencia de altura.

Ella no pudo evitar sonreír dulcemente. La verdad es que sólo le provocaba abrazarlo.

—Sí, puede ser. Me pregunto si seré capaz de retratarlo todo...

—¿Retratarlo?

Luna asintió.

—Te lo prometí, ¿no? Ese día en Hogsmade… Te prometí hacer un dibujo de este día, para no olvidarlo nunca.

Draco frunció el ceño levemente.

Sí, era cierto. Quería tener un dibujo de este momento y por eso le había pedido a Luna el favor. Pero tampoco quería que la joven pensara demasiado en eso.

Ellos eran más importantes ahora.

—No tienes que pensar tanto en eso ahora. Estamos aquí juntos, ¿no? Eso es suficiente para mí.

—Gracias, pero… Me gustaría hacerlo.

La joven decía esto como si fuera su nueva meta de vida. Cada detalle, cada momento; todo parecía pasar a través de sus ojos con un brillo especial.

Un brillo que Draco nunca había visto.

—Tan sólo estoy llegando y siento que estoy llenándome de imágenes hermosas —Dijo Luna observando todo —. Pase lo que pase no quiero olvidar.

No querer olvidar…

Querer recordar todo… ¿Aunque algo saliera mal?

—¿Estás segura de eso? Sobre no querer olvidar...

Luna asintió.

—Por supuesto —Respondió ella sonriéndole como si fuera lo más precioso del mundo —. Un recuerdo que perdure más allá del tiempo… ¿Acaso hay algo mejor que eso? Recordar es una bonita forma de agradecer. Y yo… Tengo muchas cosas por las que agradecer. Sobre todo hoy.

Draco miró detenidamente la sonrisa de Luna.

Recordar sólo es una forma de agradecer...

—Está bien, no te detendré —Dijo Draco sonriéndole de vuelta —. Pero quiero que sepas que por mi ya has hecho suficiente.

Siempre has sido más que suficiente.

Ni siquiera lo había notado, pero su mirada, su pecho y su respiración; todo se relajó al mismo tiempo.

Por supuesto, Luna también se dio cuenta de esto, porque le estaba mirando atentamente.

—¿Y tú qué me miras? —Preguntó Draco extrañado.

—Tu sonrisa también debo retratarla.

—Tonta, no debes-

—¡Oh, parece que ya va a comenzar!

Efectivamente, las puertas del Gran Comedor se estaban abriendo.

El baile finalmente había comenzado.


Si el área fuera del Gran Comedor era hermosa, la sala del Gran Comedor como tal era simplemente espectacular, Draco aún no se terminaba de creer como habían transformado su cochino comedor en un salón de baile de ensueño, y una parte de él no tenía interés en saberlo.

Pero eso no era lo más importante, en lo absoluto. Lo más importante ahora eran los campeones, quienes estaban abriendo el baile con sus parejas.

Sin dudas los campeones eran el centro de atención gracias a su carisma, valentía y poder.

O tal vez otra cosa... Una cosa insignificante, sin importancia, como el hecho de que ver a Potter bailar era ridículamente divertido.

Sobre decir que Draco estaba viendo todo con una sonrisa malvada en el rostro.

¿Alguien podía culparlo? Harry Potter estaba haciendo el ridículo frente a todo el mundo de gratis y él lo estaba viendo en primera fila; esperaba no olvidarlo nunca.

Por su parte Luna se encontraba agarrada al brazo de Draco. Tal vez eran ideas suyas, pero lo cierto es que Harry parecía… Tener algunos problemas. Como si tuviera pequeños Skipish en los zapatos o algo así.

Hasta ella sentía algo de pena.

—No seas malo Draco —Le recriminó Luna al ver su cara —. Pobre Harry… Creo que tiene Skipish en los pies.

—¡Y yo creo que estás siendo muy amable, Lovegood!

Esa voz…

Luna se volteó rápidamente, conocía perfectamente esa voz.

—¡Blaise!

Efectivamente, frente a ella se encontraba nada más y nada menos que Blaise Zabini.

Apenas habían pasado unas pocas horas desde que se habían visto en el salón abandonado pero aun así la joven no pudo evitar sonreír al verlo.

Blaise le había ayudado a arreglarse toda la tarde junto a Ginny y si bien nadie podía negar que había sido caótico; tampoco podía negar que había sido muy divertido. Después de aquello Luna no podía considerarlo otra cosa que no fuera un nuevo amigo.

Un nuevo amigo…

Luna se sorprendió a sí misma pensando eso. Hacía unos meses no tenía a nadie más que a Ginny y ahora...

—El mismo —Dijo Blaise señalandose a si mismo —. ¿Por qué esa cara? ¿Sorprendida?

—Sólo me alegra verte —Respondió Luna con honestidad.

—No esperaba encontrarte aquí tan pronto Blaise —Comentó Draco interviniendo en la conversación y saludando a su amigo —. Escuché que Weasley y tú se unieron para ayudar a Luna esta tarde, ¿eso es verdad?

El moreno asintió.

—Trabajo forzado más que otra cosa —Respondió Blaise como si nada —, peeeero tienes que reconocer que Lovegood tiene mucha suerte. Hicimos un buen trabajo, ¿no?

—Pues sí, lo reconozco. Tiene mucha suerte... Aunque no puedo decir lo mismo de Potter.

Blaise sonrió sarcásticamente.

—¡Y que lo digas!

Después de aquello la joven sólo pudo ver con el ceño fruncido como Blaise y Draco empezaban a burlarse de Harry y su nulo sentido del ritmo.

Luna soltó un leve suspiro.

Algunas cosas nunca cambiaban…

—No les prestes atención Luna. Son hombres y no pueden evitar hacer tonterías —Dijo una voz femenina acercándose a ella.

Luna se volteó rápidamente, conocía muy bien esa voz.

—Oh, ¡hola Astoria!

La joven de pelo castaño le respondió a su saludo con un gesto en la mano.

A ver… Luna conocía a Astoria desde su primer año en Hogwarts. A fin de cuentas estaban en el mismo curso, con la diferencia de que pertenecían a diferentes casas; Slytherin y Ravenclaw respectivamente.

A pesar de esto Astoria siempre había sido muy amable con Luna. Era una de las pocas personas que siempre escuchaba atentamente sus historias y jamás la había tratado de forma despectiva. Aunque no se veían mucho por sus diferencias de casa.

Ciertamente no esperaba encontrarse con ella, pero no le molestaba en lo absoluto. Se podría decir que eran buenas compañeras.

—Me alegra ver que estás aquí —Dijo Astoria acercándose a ella —. No hay muchos de tercer año por acá.

—A mí también me alegra verte... ¿Vienes con Blaise?

Astoria asintió.

—Más como amigos que otra cosa —Comentó ella como si nada —. Aunque se lo agradezco, sino ni siquiera podría estar aquí.

Luna posó su mirada en su novio, el joven se encontraba a cierta distancia de ella hablando alegremente con Blaise sobre algún tema que no alcanzaba a oír.

—Entiendo a lo que te refieres...

En ese instante la mirada de Astoria pasó de ella a Blaise y Draco y luego a ella una vez más.

La joven parecía estar analizando algo y lo cierto es que incluso Luna empezó a notarlo.

—¿Acaso tengo Dinkles en la cabeza? —Preguntó Luna al ver que Astoria seguía mirándole raro.

La joven Slytherin apartó la mirada, avergonzada.

—¿Qué? Uh no, es que… Hump… Bueno me parece…

—¿Te sorprende que Draco y yo seamos pareja? —Adivinó Luna mirándole directamente a los ojos.

Astoria asintió y Luna sólo pudo encogerse de hombros.

Una parte de ella se preguntaba porque tenía que responder a ese tipo de preguntas en primer lugar...

—Tal vez pueda parecer extraño, pero Draco es muy especial para mí —Dijo Luna llevándose una mano al pecho —. Aunque no lo creas primero fue mi amigo y luego… Todo cambió. Es una larga historia

—Una historia algo peculiar, ¿no crees?

Una sonrisa se dibujó en los labios de Luna.

—Creo que por eso me gusta tanto.

Ella decía esto con toda la honestidad del mundo.

Al escuchar sus palabras Astoria le miró detenidamente, como si estuviera procesando cada detalle de lo que acababa de escuchar. Podía entender lo que decía la muchacha, pero aún sentía que algo no le cuadraba.

—Así que es cierto… —Murmuró Astoria después de un rato —. ¿Cómo lo haces? Lo siento. Es que Draco me parece… Complicado.

Luna se tomó una pequeña pausa, tratando de ordenar mejor los pensamientos en su cabeza.

¿Cómo explicar de forma sencilla lo que para ella era tan obvio?

—Creo... Que te sorprendería saber que es mucho más de lo que parece. De hecho… Casi todos los Slytherins lo son.

De repente la mirada de Astoria se llenó de claridad.

Finalmente Luna volvió a ver a la Astoria con la que había hablado tantas veces en clases: una Astoria tranquila, amigable y segura.

Ella ciertamente no terminaba de comprender todo, pero conocía a Luna y sabía que era una persona honesta; confiaba en su palabra completamente. Además, sabía reconocer cuando algo no era su asunto, no tenía razón de insistir.

—Quién lo diría… Así que los chicos de Slytherin tienen corazón.

Luna recordó la sensación cálida que sentía en su pecho cada vez que Draco agarraba su mano.

—De hecho… Tienen un corazón más grande de lo que imaginas.

En ese instante Draco decidió acercarse a ambas, Luna ni siquiera habían notado el momento en que había llegado.

—Bueno chicas, lamento interrumpir su conversación. Pero…

Sólo ahora bajo la luz del salón Luna se percató de lo bien lucía Draco. El joven lucía su túnica de gala con elegancia y clase, eso sin contar la forma en que estaba sonriéndole; como si no hubiera nada más importante en el mundo...

Luna se sonrojó levemente, realmente parecía todo un príncipe.

—¿Sí?

Draco le hizo una señal con los ojos.

La pista de baile estaba frente a ellos y varias parejas estaban bailando. Este era el momento.

—¡Oh! Por supuesto, ¡nos vemos chicos!


Draco caminaba agarrado de la mano de Luna.

A pesar de la cálida sensación que sentía gracias a la mano de la joven, Draco no podía evitar fruncir el ceño. Sabía que era tonto, sólo había sido una simple conversación entre chicas, pero aun así...

Así que es cierto… ¿Cómo lo haces? Lo siento. Es que Draco me parece… Complicado.

Creo que te sorprendería saber que es mucho más de lo que parece.

Luna ni siquiera se había dado cuenta, pero él había escuchado absolutamente todo.

Una parte de él no podía evitar sentirse incómodo respecto a todo este asunto. Al parecer en todas las versiones él sería el malo, el que nunca nadie comprendería y apoyaría; lo cual era muy entendible si se tenía en cuenta sus antiguas acciones, no podía negarlo.

Pero no dejaba de ser irritante, sumamente irritante.

Aunque no todo era malo. Lo cierto es que una parte de él no podía evitar quererla más que nunca. A pesar de los comentarios en ningún momento la muchacha había titubeado; sus sentimientos por él eran más genuinos y eso lo hacía sentir feliz.

Aún así… Draco se sentía un poco culpable, ella había tenido que defenderlo, y probablemente sería así de ahora en adelante.

Sobra decir que también era frustrante.

—¿Draco estás bien?

La voz de Luna lo trajo de regreso a la realidad.

—Por supuesto que sí —Respondió Draco tratando de disimular, sin mucho éxito, su amargura —. Me siento increíble.

Luna le miró detenidamente, como si no creyera lo que decía.

—¿Seguro?

—¿Por qué no lo estaría? —Preguntó Draco apartando la mirada, incluso había soltado la mano de Luna debido a la exasperación.

—Porque… Sé lo que es escuchar palabras duras de los demás.

En ese instante Draco se volteó a verla.

Todo este tiempo...

Por supuesto que ella ya lo sabía. Ella siempre había sido capaz de leerlo tan fácilmente y esta vez no era la excepción. Su mente y corazón eran un espejo para ella, no tenía sentido negarlo.

—Tú… Tú sabes mejor que nadie lo que se siente, ¿no? —Fue lo único que pudo decir.

Ella asintió nuevamente.

—Lo siento. No quise escuchar —Dijo Draco sintiéndose avergonzado de haber escuchado todo.

—Está bien... Y no debes preocuparte por sus palabras. Yo quién eres.

—¿Un egocéntrico con mal carácter?

Ella negó la cabeza.

Sin decir nada apretó con más fuerza sus manos sobre las de Draco, transmitiendo todas sus emociones al instante.

Esta calidez...

—Tú. Draco Malfoy. Compañero, amigo y novio. Todas esas en una. Alguien muy importante para mi.

Al escuchar esto lo único que pudo hacer fue apartar la mirada, esperando disimular un poco su vergüenza.

Esto era demasiado, incluso para él.

—Nunca dejas de sorprenderme —Respondió Draco sonriendo levemente.

—Gracias.

Eso fue lo único que necesitaba.

Ahora… Ahora venía lo importante.

De repente empezó a sentirse nervioso. Francamente parecía que pasaba de una preocupación para entrar a otra, ¿acaso esta era la vida haciéndolo pagar por todo lo malo que había hecho en su corta vida?

Porque de ser así, tenía que reconocer que la vida tenía un cruel sentido del humor.

Pero luego lo analizaría, eso no era lo importante ahora. En ese momento Luna estaba agarrada de su mano y le miraba atentamente, como si esperara una señal.

A fin de cuentas, frente a ellos estaba la pista.

—Ahora… Ahora sólo somos tú y yo —Dijo Draco mirandole a los ojos —, ¿recuerdas lo que te enseñé?

—Contar los tiempos en un compás de 3/4. No mover el pie derecho antes de tiempo y sujetar siempre tu mano para poder guiarme —Respondió Luna de forma casi automática.

Draco no pudo evitar reír al escucharla, la muchacha parecía alguna clase de máquina.

—Sí y no —Dijo Draco inclinando la cabeza —. Me refiero a lo más importante.

Luna asintió, recordando lo que Draco le había dicho en el pasillo antes de llegar al Gran Comedor, no podía referirse a otra cosa.

Mi mano siempre estará ahí para ayudarte.

—Lo más importante… —Dijo Luna apretando con más fuerza su mano —. No podría olvidarlo.

Ambos se quedaron viendo el uno al otro.

—Entonces… Luna Lovegood, ¿me concedes esta pieza? —Dijo Draco haciendo una pequeña reverencia y un gesto con el brazo.

Luna sonrió dulcemente.

—Por supuesto.

Antes de que Luna pudiera comentar algo, Draco la jaló con cuidado al centro del salón. Sin decir nada se acercó y colocó su mano delicadamente alrededor de su cintura, mientras que Luna no podía hacer otra cosa que sonrojarse levemente.

Lo había practicado varias veces, se suponía que no era algo nuevo, pero…

Bump bump bump

Draco sacudió la cabeza. Este no era momento de dudar.

—Tu mano… —Dijo él agarrándola con firmeza —. No temas, no la soltaré.

Draco decidió aprovechar el momento de titubeo en Luna y colocar la mano de la joven en su hombro, guiándola en aquel baile nuevo para ella.

Sin decir nada, ambos empezaron a moverse al compás de la música.

Un pie, luego el otro… Al inicio empezaron con movimientos torpes, sobre todo por parte de Luna, pero luego se dieron cuenta de lo más importante:

Los dos estaban junto a la persona que más querían

Antes de darse cuenta empezaron a moverse al compás de la música. La canción era un vals vienés, así que Draco guiaba a Luna en cada paso; agarrando su mano y haciéndola girar sobre sí misma o acercandola hacia él.

Fuera lo que fuese él no la dejaría ir.

Por un momento Draco recordó los anteriores bailes que había tenido en su vida. Usualmente solía preferir parejas con mayor experiencia. Le gustaba la idea de lucirse y hacer todo tipo de pasos complicados; a fin de cuentas era un Malfoy. Pero aquí era diferente… Y le encantaba.

Luna no era la mejor bailarina, apenas y seguía sus pasos. No contaba los tiempos, perdía el equilibrio fácilmente y ya le había pisado el pie al menos dos veces. Y aún así por primera vez en su vida parecía completamente perdido en la música.

Esto era distinto a todos los bailes que había hecho.

Tal vez por eso le parecía divertido. Por primera vez en su vida realmente se estaba divirtiendo mientras bailaba. No había reglas, ni pasos, ni tiempos, ni nadie que juzgara sus movimientos. Aquí lo único que importaba era dejarse llevar.

Tenía que admitir que no estaba tan mal.

Sin saberlo, los dos se acoplaron un poco al estilo del otro. Realmente era un baile nunca antes visto. Luna más que nadie parecía disfrutarlo. Ella, quién había empezado moviéndose con movimientos tímidos, ahora lo hacía con total seguridad.

Su alegría, más su vestido resplandeciente y sus pasos; todo parecía combinar para hacerla el centro de atención. ¿Eran ideas suyas o los destellos de su ropa parecían brillar más que nunca?

—Siento que estoy flotando —Comentó ella al momento en que Draco la hacía dar un giro sobre sí misma.

El joven sonrió al verla, simplemente no podía evitarlo. Rápidamente acercó a Luna hacia su cuerpo y en cuestión de un segundo colocó sus labios cerca de su oído.

—En cierta forma lo estás —Le susurró él lo suficientemente alto para que ella y sólo ella lo oyera.

Después de aquello Draco se apartó como si nada, aunque se le podía ver una pequeña sonrisa pícara. Todo mientras que el rostro de Luna no hacía más que enrojecerse.

El corazón de la joven pareció detenerse por un instante y francamente no sabía cómo rayos podía seguir bailando con tanta naturalidad. A pesar de esto Draco no podía hacer más que sentir una sensación cálida en el pecho al ver su expresión. Usualmente era él quien se ponía nervioso con este tipo de cosas, pero ahora se sentía más seguro que nunca.

Realmente las fotos no pueden hacerle justicia a un momento como este…

De un momento a otro lo que empezó como un baile terminó transformándose en un momento para los dos y sólo ellos dos.

Y los demás empezaron a notarlo.

Distintos estudiantes de Slytherin y otras casas empezaron a posar su mirada sobre ellos y no era difícil notar por qué. Draco Malfoy no era un desconocido en la escuela, pero justo ahora parecía otra persona. Su túnica de gala, su peinado; todo parecía opacado por su expresión al momento de bailar con… con…

¿Luna Lovegood?

Los compañeros de Draco se miraron confundidos entre sí. No entendían lo que estaban viendo frente a ellos, Draco ciertamente había mantenido en secreto quién sería su pareja pero aún así esto era absurdo. Luna Lovegood era conocida en Hogwarts por ser alguien peculiar, sin más ni menos.

Algo tenía que estar mal.

En ese instante Luna se percató de las distintas miradas que habían puestas en ellos. Estaba tan concentrada en lo suyo que apenas se estaba percatando de aquello ahora.

Con delicadeza la joven presionó la mano de Draco con más fuerza, lo suficiente para llamar su atención.

—Creo que somos el centro de atención.

Draco levantó la mirada a las personas a su alrededor.

Entre la multitud Draco pudo reconocer ciertas caras. Entre ellas el rostro de Theo, Crabble, Goyle, incluso Pansy estaba entre el público observando todo con ceño fruncido.

Este era el momento, ¿no?

Entonces, ¿por qué no se sentía preocupado?

—Sí…

Draco dirigió la mirada a la joven que tenía en sus brazos y de repente se dio cuenta del por qué:

La noche apenas empezaba, no tenía tiempo para dudar. Aún tenía muchos recuerdos que crear. Se lo había prometido y no planeaba romper una promesa.

No otra vez.

—¿Qué tal si les damos algo de qué hablar? —Respondió Draco sonriendo picaramente.

Por un instante Luna le miró anonadada.

Los ojos de Draco parecían transmitir un aura de seguridad que nunca había visto y mucho menos había esperado. Ciertamente era interesante y tal vez fuera tonto… Pero ahora viéndolo, simplemente parecía quererlo más que nunca.

La joven se acercó a él, casi recostando su cabeza sobre su pecho y sin decir más ambos siguieron bailando.

A fin de cuentas, esto era un baile ¿no?

Pasaron los segundos, luego los segundos se convirtieron en minutos y finalmente ambos perdieron el sentido del tiempo.

Ni siquiera volvió a levantar la mirada. Estaba demasiado concentrado en el momento que estaba viviendo, tal y luego… y luego…

Y luego su pie tropezó contra el suyo y ambos cayeron sin delicadeza al suelo frente a todo el mundo.

Bueno, la suerte fue buena mientras duró...

Ahora que eran el centro de atención. Ambos se encontraban en el suelo, Draco había utilizado su cuerpo para amortiguar la caída de Luna, pero lo cierto es que igual la caída había sido horriblemente indignante.

¿Y ahora qué?

Ambos se habían tropezado, estaban en el suelo, a los ojos de todo el mundo y… y….

Sólo pudieron mirarse por un segundo antes de empezar a reír.

¿A quién le importaba si ahora estaban en el suelo? ¿A quién le importaba si estaban haciendo el ridículo? Esto… Esto era demasiado divertido para prestarle atención a los demás.

—¿Por qué te ríes? —Preguntó Draco mientras trataba de detener las carcajadas.

—¡No lo sé!

¡FLASH!

En ese instante tanto Draco como Luna dejaron de reír. Ambos se miraron detenidamente sin entender. Ese sonido… ¿acaso había sido un flash?

—¿Uh? —Respondió Draco moviéndose para tratar de ver de dónde había venido el sonido.

—¡Esperen! ¡No se muevan! —Exclamó una voz conocida por ambos.

—¿Ginny?

—¿Weasley?

Efectivamente, frente a ellos estaba nada más y nada menos que Ginny Weasley vistiendo un elegante vestido verde junto a Neville Longbottom.

La reacción de ambos al verla fue distinta. Draco más que nada estaba confundido por el hecho de la cámara, mientras que Luna no parecía prestarle la más mínima atención al asunto.

La pelirroja llevaba una cámara que combinaba perfectamente con la sonrisa que tenía en su rostro. Draco se sorprendió de lo parecida que era a la sonrisa pícara de los gemelos Weasley. Obviamente ella había sido quien les había tomado la foto.

—¿Qué haces? —Preguntó él viendo como la joven revelaba la foto que había tomado y la guardaba en su bolso.

Ginny le sonrió y a Draco le dio un escalofrío por todo el cuerpo.

Esa sonrisa le daba mala espina...

—¿No es obvio? Estoy retratando el momento. No esperaba verte en el suelo Malfoy.

—Yo ni siquiera esperaba verte —Respondió él rodando los ojos, luego posó su mirada a Neville —. Hola Longbottom.

—Eeeeh… Hola.

Después de aquello tanto la pelirroja como Neville se acercaron para ayudarlos a levantarse del suelo.

Por supuesto, Luna estaba más que feliz de encontrarse con su amiga. No la había visto desde que se reunieron en el salón abandonado y le estaba haciendo falta su compañía.

—¿Y esa cámara? —Preguntó Luna tras ver detenidamente el objeto en manos de la pelirroja.

—Es mía —Respondió Neville señalándose a sí mismo —. Mi abuela me la regaló cuando se enteró que vendría al baile con Ginny… Está muy entusiasmada, seguro pensó que no conseguiría pareja, y bueno… Pensé que sería una buena idea traerla.

La pelirroja colocó una mano en el hombro de Neville. Apreciaba bastante al joven y por eso no le gustaba cuando él hacía comentarios penosos sobre sí mismo.

Sabía que a Neville le faltaba confianza, pero por lo menos quería demostrar que frente a Luna y ella no tenía que sentirse intimidado.

—Y lo fue, gracias por dejarme usarla —Dijo Ginny amablemente.

—Tu abuela parece muy generosa —Comentó Luna interviniendo en la conversación —. Se ve que está feliz por ti.

Los dos comentarios fueron más que suficiente para hacer sonreír a Neville.

—Gracias.

En ese momento Ginny se volteó a ver a Draco, quien estaba viendo la escena tranquilamente con expresión neutral, sin saber muy bien cómo intervenir.

Al parecer el joven estaba tratando de hacer bien las cosas.

—Y bueno… Sé que le dijiste a Luna que las fotos no podrían hacerle justicia al día de hoy y todo eso, pero eso no significa que voy a perder la oportunidad de tomar unas fotos —Comentó Ginny enseñando la cámara una vez más.

Draco rodó los ojos.

—Las fotos no son-

—¡Qué encantador! —Exclamó Luna mientras sus ojos brillaban de entusiasmo—-, ¿podemos tomarnos unas fotos juntas?

—¡Por supuesto! Para eso la cargo.

El joven Slytherin se quedó quieto, observando la escena con cuidado.

¿Por qué se sentía intranquilo? Sólo eran dos chicas entusiasmadas con una cámara, nada más y nada menos. No es que pudieran hacerle daño...

—Vamos Draco, ¡sonríe para la cámara!

De repente comprendió la razón de su inquietud. Draco ni siquiera se había dado cuenta del momento en que Luna había agarrado la cámara.

—Ni siquiera se te ocurra.

—¿Por favor?

—Si piensas que voy a-

¡FLASH!

—¡Hey! —Exclamó Draco.

Antes de darse cuenta Luna ya había presionado el botón de flash y cargaba con una foto recién revelada frente a él.

Como odiaba ese tipo de cámaras...

Las dos chicas se acercaron a ver la foto. En ella se podía apreciar a un Draco Malfoy que miraba la cámara con expresión irritada pero divertida. Su mano estaba levantada, como si tratara de evitar que le tomaran la foto.

A pesar de todo, Luna no pudo evitar admirar la singularidad de Draco. Tenía que reconocer que el joven Malfoy siempre tenía su encanto, incluso cuando no quería tenerlo.

—Realmente te ves como todo un príncipe —Comentó Luna admirando la foto —. A pesar de tu expresión.

—¿Sólo un príncipe? No sé si sentirme ofendido.

Tanto Ginny como Luna rodaron los ojos al escuchar ese comentario.

—¿Sabes? Escuché que hay una fuente de chocolate cerca de la ventana —Intervino Ginny antes de que Draco pudiera comentar otra cosa—, podríamos tomarnos fotos allá.

—¿De verdad?

Ginny asintió.

—De verdad.

—¡Entonces deberíamos ir!

En ese instante la mirada de Luna parecía brillar como estrellas de entusiasmo, ¡podría tomarse incluso algunas fotos! Sólo tenía que ir con Ginny y… y…

Luna se volteó a verlo, irse con Ginny implicaría dejar a Draco solo.

Un debate mental se empezó a formar en su mente. Se suponía que Draco era su pareja de baile, ¿se vería de mala educación si hacía algo sin él? Ella pensaba que no, ambos eran personas independientes, pero la verdad es que seguía sin saber mucho de etiqueta y esas cosas.

Por supuesto que Draco podría acompañarlas, pero podía ver que la pelirroja hablaba de esto como un momento entre amigas y ella tenía que respetarlo; en el fondo pensaba igual. Sabía que no tenía nada de malo.

Draco notó la indecisión de Luna y enseguida se encogió de hombros, por supuesto que no estaba molesto. Jamás podría estarlo con ella.

—Adelante, no tienes que preocuparte por mí —Respondió Draco tranquilamente —. Iré a buscar a Blaise.

—Por mi tampoco se preocupen —Comentó Neville interviniendo en la conversación —. Yo iré a ver qué hay de comer. Te espero en las mesas, ¿te parece?

Ginny asintió, sintiéndose agradecida por la amabilidad de Neville. No sólo por el gesto, sino por prestarle su cámara y todo lo demás.

Por su parte Draco notó que la pelirroja tenía un brillo competitivo en los ojos. Como si estuviera feliz de obtener su primera victoria de la noche.

Su primera victoria contra él.

—Bueno Malfoy —Dijo Ginny colocando su mano alrededor de los hombros de Luna —. Parece que me robaré a Luna unos minutos, ¿crees poder aguantarlo?

Draco sonrió sarcásticamente, no iba a caer en su juego.

—Sobreviviré. Pero me la devolverás, ¿verdad?

—¡No prometo nada!

Dicho esto, Luna le dio un beso en la mejilla y se fue junto a Ginny. Ahora ambos chicos quedaron ahí, solos, exactamente igual que ese día en la biblioteca cuando Ginny y Neville los habían estado espiando.

—Ammm…

—Veo que realmente me hiciste caso Longbottom —Respondió Draco con expresión neutral —. Felicidades y si me disculpas… Tengo otras cosas que hacer.

Y sin decir más, Draco se fue.

Mientras tanto Neville no pudo hacer otra cosa que quedarse paralizado por unos segundos. ¿acaso Draco acababa de felicitarlo?

Tal vez si se estaba volviendo loco.


Luna y Ginny caminaban de un lado a otro sonriendo y tomando fotos, ciertamente su entusiasmo parecía contagioso.

—¿Segura con que no hay problema con que use la cámara? —Preguntó Luna cargando dicho objeto en sus manos.

—Por supuesto. Sé que Neville está feliz de prestarnosla —Comentó Ginny como si nada —, cuando llegué lo primero que hicimos fue tomarnos una foto, parecía muy feliz...

Luna sonrió dulcemente.

—No esperaría menos de él, se ve que está feliz de haber venido contigo.

Ginny le miró detenidamente por un segundo, sin saber qué responder.

No podía negar que hasta el momento la había pasado muy bien con Neville, pero una parte de ella tampoco podía olvidar que todo esto de ir al baile juntos surgió por su invento de espiar a Luna y Draco en biblioteca aquel día.

De no ser por eso capaz no habrían venido juntos en primer lugar y eso… Eso en el fondo no le gustaba.

—¿Tú crees?

Luna asintió.

—Y pensar que estaba un poco nerviosa por todo esto del baile… —Murmuró Ginny.

Luna miró a su amiga por un instante. Ginny le estaba diciendo que ella entre todas las personas se había sentido nerviosa respecto al asunto del baile, lo cual era muy curioso; a fin de cuentas ella le había ayudado a arreglarse, pocas veces había visto a Ginny de esta forma.

Al parecer Ginny se dio cuenta de esto, porque decidió seguir hablando, como si tratara de explicar sus ideas.

—Sé que había dicho que quería ir con Harry y todo eso, pero la verdad es que Neville ha sido muy lindo conmigo. Es raro, ¿no crees?

Luna negó con la cabeza.

—No… La verdad es que no te imagino en este baile con otra persona, puedo ver que ambos están muy felices.

—Sí, tienes razón… —Dijo Ginny sonriendo —. Aunque no tanto como tú.

Luna se encogió de hombros.

—Draco me dijo lo mismo. Al parecer soy muy obvia.

—Eso está bien. ¿Por qué habrías de ocultar que te sientes feliz? ¡Sólo mírate!

En ese instante Ginny sacó de su bolso algunas de las fotos que había revelado.

Estas fotos eran de antes de que se encontrara con Ginny. Habían fotos del corredor, las mesas, algunas personas. Se notaba que Ginny era como ella y debido a su entusiasmo le había tomado fotos a casi todo lo que veía.

Pero eso no fue lo que le llamó la atención. Lo que le llamó la atención fue una foto en específico, una foto de un muchacho rubio y una joven en vestido azul bailando juntos; ambos parecían felices y perdidos en su mundo...

—Esos somos…

Ginny asintió.

Era una foto de Draco y Luna bailando, unos instantes antes de que cayeran al suelo.

—No pude evitar tomarles unas fotos —Comentó Ginny como si nada —. Malfoy aún no me termina de convencer, pero tengo que reconocer que se veían lindos.

Luna le miró sorprendida.

—¿De verdad?

—¡No me hagas repetirlo!

Luna rió al ver la expresión exasperada de la pelirroja. Podía entender que esto era más que suficiente, no podía exigirle tanto. Igualmente agradecía el detalle de haberles tomado una foto.

—Gracias Ginny —Dijo Luna mirando las imágenes —. No sólo por la foto. Draco y yo, el vestido… No habría hecho nada sin tu ayuda.

Ginny sólo pudo sonreír levemente.

—Estoy segura que habrías hecho lo mismo por mí.

Y eso era cierto.

Desde que se conocieron hacía seis años no habían hecho otra cosa que ver la una por la otra. Cuentos, anécdotas, clases; todo lo habían hecho juntas. Por mucho tiempo habían sido la única amiga que tenía la otra y eso formaba parte de sus recuerdos.

Los recuerdos son los que unen los corazones...

No se cambiarían por nada del mundo.

—Aun no puedo creer que realmente estemos juntas aquí —Comentó Luna observando todo a su alrededor —. Y pensar que al inicio creí que no iba a poder venir.

—Tonterías. ¡Si no hubiéramos conseguido pareja entonces habríamos venido juntas!

—Pero ambas somos de tercer año.

—¿Y? Eso no me habría detenido —Respondió Ginny cruzándose de brazos —. Somos dos caras de una misma moneda. Seríamos la mejor pareja de todas. Sin ofender a Malfoy.

Luna rio al escuchar esto último, sabía que la muchacha lo decía en broma.

Ambas habían soñado con vivir un momento así desde muy pequeñas. Ella no era la única con una pasión no tan secreta por los cuentos e historias, era normal que Ginny estuviera tan entusiasmada como ella.

—¿Sabes? Aún podríamos hacerlo… —Propuso Luna mirando la pista que tenían frente a ellas —. Bailar juntas, ¡como amigas!

Al escuchar esta propuesta Ginny se llevó la mano al mentón, fingiendo una exagerada expresión de reflexión.

—Hump, puede ser… ¿Aún te acuerdas de esa canción que cantábamos juntas de pequeñas? —Preguntó Ginny como si nada.

La joven Ravenclaw asintió y antes de que Ginny pudiera decir algo empezó a entonar una melodía que enseguida reconoció.

Soy como tú. Tú eres igual. Deseamos ya, un sueño realizar —Cantó Luna melodiosamente.

—No puedo creer que la recuerdes. Muy bien… ¡Entonces hagámoslo!


Draco se encontraba hablando tranquilamente con Blaise en el Gran Comedor.

Ambos estaban sentados en una de las mesas. Desde hacía rato Astoria y Blaise habían terminado de bailar y por el momento ella no daba señales de ser vista. A Blaise no parecía importarle, cosa que en el fondo Draco agradecía, así podía quedarse hablando con él.

Draco aún no se terminaba de creer todo lo que había vivido. Realmente había bailado con la persona que más quería frente a todo el mundo para luego caerse al suelo, entre más lo pensaba más risa le daba.

Pero lo importante era eso: habían bailado juntos y esperaba seguirlo haciendo. La noche apenas comenzaba.

Draco recordó por un momento las miradas de sus compañeros. Estaba seguro de que los habían visto de inicio a fin y la verdad es que no le importaba en lo absoluto. Tal vez era una nueva faceta de él, pero la verdad es que no estaba interesado en lo que los demás pensaran de su vida.

Estaba feliz, demasiado feliz como para que le importara otra cosa.

En ese instante pudo ver a Luna y Ginny en la distancia. Ambas se encontraban en medio de la pista bailando juntas; se agarraban de las manos, daban vueltas y cantaban algún tipo de canción que él no conocía.

Soy como tú

Tú eres igual

Todos lo pueden comprobar

Desde la distancia Draco podía ver la sonrisa de Luna. El vestido brillaba casi de la misma forma que hacía unos minutos cuando ambos bailaron juntos. Todo eso acompañado de su sonrisa hicieron que Draco se quedara embobado viéndola.

—¿No habías dicho que Lovegood no sabía bailar? —Dijo Blaise señalando la pista de baile.

—Es que no sabe —Respondió Draco recordando los miles de pisotones que Luna le había dado.

El moreno le miró confundido.

No veía la correlación entre lo que decía y lo que veía. Había visto a Luna bailar con Draco y ahora con Ginny, y si bien la muchacha carecía de cierto sentido del ritmo, no se podía decir que era mala.

De hecho, por muy raro que fuese parecía iluminar toda la pista.

—Entonces…

—Supongo que bailar no se trata sólo de saber que hacer, sino de sentirlo —Fue lo único que respondió Draco.

Blaise levantó la ceja, extrañado de que su amigo hablara de esa forma. No era particular de él. Draco Malfoy sobre todas las personas era un perfeccionista, todos los sabían.

—No me mires así —Dijo Draco al ver como le estaba mirando Blaise.

En ese momento el moreno decidió que lo mejor era centrarse en otra cosa.

Dicha cosa era la muchacha que se encontraba bailando alegremente junto a su amiga en medio de la pista. Hasta Blaise tenía que reconocerlo, Lovegood parecía haber nacido para esto y Ginny tampoco se quedaba atrás.

Blaise recordó a la muchacha que conoció aquel día en el pasillo cuando Draco y ella aún estaban peleados. En ese entonces la joven tenía una mirada sombría debido a la falta de su amigo y ahora parecía todo lo contrario. Nunca la había visto tan alegre.

—Tengo que darte un reconocimiento —Respondió él mirando a Draco —. Se ve feliz. Mucho más de cuando lo conocí cuando ustedes estaban… Ya sabes…

—¿Distanciados?

—Iba a decir peleados, pero sí.

Draco suspiró, recordando todos los momentos de duda por los que había pasado.

Había sido un largo camino, pero había valido la pena… No se arrepentía de nada.

—Ni siquiera sabía si iba a poder estar a la altura.

—Nunca vas a poder estar a la altura.

Al escuchar esto Draco rodó los ojos.

—Woao. Gracias, Blaise.

—No me refiero a eso, tonto —Respondió Blaise como si fuera algo obvio —. Me refiero a que las relaciones no son una historia escrita. No están hechas para estar a la altura de nada y nadie. Tú solo debes ser tú mismo y ya.. La historia se contará sola.

Draco recordó el pensamiento que tuvo cuando estaba con Luna esperando el comienzo del baile.

La sonrisa de Luna parecía contar una historia y Draco se preguntó si sus sentimientos serían más que suficiente para darle un final feliz…

Esperaba que sí.

Tal vez no lo reconociera antes, pero ese había sido el pensamiento que lo había detenido al inicio. La incertidumbre y el miedo, y si bien cada vez cursaban con menos frecuencia su mente, lo cierto es que no era fácil cambiar de la noche a la mañana.

Gracias a Merlin tenía a personas como Luna y Blaise que le daban el apoyo que tanto necesitaba.

—¿Y si no soy suficiente? —Preguntó Draco apartando la mirada.

—Siempre serás suficiente para la persona indicada.

El rubio miró a Blaise con extrañeza.

—¿Desde cuándo eres tan inteligente?

—Desde que dejaste de ser tan tonto.

—Muy gracioso. Ja-ja —Respondió Draco sarcásticamente, aunque no se sentía molesto en lo absoluto.

Después de aquello Draco siguió conversando un rato más con Blaise sobre temas triviales.

Luego de aquello pasaron los segundos, luego los minutos y finalmente se dio cuenta de que ya había pasado un rato desde que se había despedido de Luna; era momento de que estuvieran juntos otra vez.

El joven posó su mirada en la pista. Luna no se encontraba ahí. Draco conocía muy bien a la joven y sabía que lo más probable era que estuviera comiendo algún tipo de dulce, así que rápidamente se despidió de Blaise y empezó a encaminarse hacia las mesas de comida.

Fue en ese instante en que Draco escuchó una voz conocida.

—¿Qué haces tú aquí, Lunática?

Esa voz…

Draco aceleró el paso. Conocía muy bien esa voz. Durante todo este tiempo había estado perdido en su mundo, olvidándose de la realidad: existía un mundo de personas afuera que no querían nada que ver con ella, mucho menos ahora que eran pareja.

Finalmente Draco llegó al origen del alboroto.

Luna y Pansy se encontraban a cinco metros de distancia la una de la otra. Pansy se encontraba acompañada de Theo y Crabble y tenía una mirada de pocos amigos.

—¿Y bien? —Preguntó Pansy cruzándose de brazos.

Draco suspiró.

Esto le pasaba por decir que la noche apenas comenzaba.


¿PENSABAN QUE ESTABA MUERTA?

PUES NO MIS CIELAS MUAJAJAJAJAJA

¿Qué les puedo decir? Sé siente bien estar de vuelta asjaklsja

Algunas se preguntarán porque tanto tiempo ausente y la razón es sencilla: mi vida es un caos slkajsja Ahora estoy al norte del continente, trabajando 6 días a la semana en un país donde el idioma oficial no es español. Así que... TENGAN PIEDAD DE MI POR FAVOR Y NO ME ODIEN ;_;

Pero en fin, lo importante es que finalmente logré conseguir tiempo para escribir y terminar este capitulo, ¡yey!

¿Qué les pareció? ¿Algo bueno que contar? ¿Les gustó mi referencia a Barbie? Incluso me atreví a meter a Astoria porque quiero ver el mundo arder aslkajsa La noche apenas empieza y Luna y Draco aun tienen varias cosas por vivir, pero finalmente ya vimos su primer baile :D ¿Estuvo decente mi narración? No olviden decirme que les pareció, juro que me conformo con un simple emoji de review ;u;

¡Nos vemos! Y como siempre, muchas gracias por leer.