N/A: Super tarde hoy, casi apago el ordenador sin publicar (menos mal que en el último momento me he acordado). Y con esto y un bizcocho yo sé de una que se va a hacer la cenaaa~

Disclaimer: Aún sigo a la búsqueda y captura de un disclaimer divertido y original que diga que no soy Oda.


Shanks y Buggy discutían el 90% del tiempo que pasaban juntos: que si por quién peleaba mejor, quién limpiaba mejor la bodega, quién era terminaba antes con la comida o quién era capaz de comer más. La lista era tan extensa que los miembros de la tripulación del Oro Jackson en vez de cansarse por ver a sus grumetes discutir casi todo el tiempo habían decidido hacer una elaborada lista de cosas por las que discutían, para matar el tiempo vaya, o hacer algo productivo o buscarle el lado divertido a estar constantemente escuchando las peleas.

Y como no, no podía faltar la clásica competición por ver quién de los dos aguantaba más el alcohol. Esa noche había dos retos: el primero era ver quién se emborrachaba primero y el segundo quién sería el primero en desmayarse. Y después de más de seis horas no se sabía donde empezaba el pelo y dónde empezaba la cara de Shanks y la nariz de Buggy estaba completamente camuflada de lo rojos que estaban los chicos. Aún así, en algún recóndito lugar de su subconsciente sabían que no debían parar de beber hasta que el otro hubiese caído. Por lo que por mucho que Buggy viera a demasiados Shanks como para contarlos y Shanks fuera a soñar con payasos durante las próximas semanas, ambos seguían bebiendo como si la vida les fuera en ello. O la reputación, que era mucho más importante.

Finalmente fue el capitán quién se vio obligado a poner fin a la ridícula competición, no quería ni pensar en cómo de castigado tenían ya sus hígados sus grumetes.

–Se ha acabado el alcohol–dijo en tono serio. Todas las miradas se dirigieron al capitán y cuando éste barrió a toda la tripulación con la mirada en una muda advertencia, éstos se apresuraron a esconder vasos y botellas que aún contuvieran alcohol.

–¡Pero Capitán!–protestaron los chicos al mismo tiempo.

–Ni capitán ni nada. He dicho que se ha acabado y se ha acabado. Además, pensad que mañana tenéis una nueva competición: ver quién tiene menos resaca.

Y como si hubieran apretado un botón, tanto Shanks como Buggy cayeron al suelo en un ruido sordo, antes de que tocaran el suelo ya estaban dormidos. El resto de la tripulación se apiadó de ellos y les dejó en un rincón del barco durmiendo la mona con dos cubos al lado de los chicos mientras apostaban cómo de monumental sería la resaca del día siguiente, mientras continuaban con la fiesta.

La vida pirata podía llegar a ser muy dura a veces.


¡Espero que os haya gustado!