N/A: Lo prometido es deuda, aquí está el capítulo de hoy.

Disclaimer: Aún sigo buscando ese disclaimer divertido y original que diga que no soy Oda.


Empezaba a rayar el alba y todos los habitantes de la villa Syrup, en el East Blue tenían un ojo abierto. Ya quedaba poco, el ritual era el mismo desde hacía más de 10 años, aunque en los últimos meses había variado un poco.

Todas las mañanas pasaba igual, amanecía, los pájaros piaban y los que tenían negocios que atender se levantaban para ponerse manos a la obra, los desayunos se sucedían a horas más o menos similares y todos los días, antes de las 9:00 de la mañana sucedía lo mismo.

Primero empezaban los gritos, al principio no se escuchaban muy bien lo que decían debido a la lejanía, pero conforme se acercaban se iban haciendo más audibles, a los gritos les acompañaban unas pisadas apresuradas y cuando la persona en cuestión estaba llegando a las primeras casas de la villa se distinguían los gritos.

–¡Piratas! ¡Vienen los piratas! ¡Hay que huir! ¡Son muchos y muy fuertes, corred, no hay salvación!–cuando las pisadas llegaban a la plaza del pueblo, situada justo en el centro se hacía el silencio durante unos segundos, y luego la misma voz anunciaba.–¡Era broma! ¡Habéis caído!

En ese mismo momento, todos los habitantes del pueblo salían de sus casas armados con palos de escoba, rastrillos y algún que otro bate a acribillar al muchacho que les molestaba de buena mañana. Así se habían sucedido los días desde que el pequeño Ussop había perdido a su madre, desde entonces se le conocía como Ussopp el mentiroso.

Pero desde hacía unos meses la cosa había cambiado un poco: ya son se trataba de una sola y potente voz, ahora eran tres atronadoras voces que se metían en los tímpanos de los vecinos de buena mañana y que eran incapaces de ignorar. Las pisadas también armaban mucho escándalo y cuando los tres pequeños llegaban a la plaza del pueblo se dedicaban a hacer sonar una campana, un silbato y hasta un gong. Para luego decir que era una broma también, entonces los habitantes del pueblo salían enfurecidos a intentar pillar a los tres traviesos muchachos que seguían los pasos–aunque a veces se pasaban un poco, sobre todo el día que llevaron el gong– del que no dejaban de llamar su Capitán.

Y es que si bien Ussopp había desaparecido del pueblo sin decir palabra, nadie podría olvidarle jamás. Esos despertares tan escandalosos ya eran casi una tradición, y si por algún motivo se olvidaban de él, ya se encargarían Tamanegi, Ninjin y Piiman de ponerle remedio a esa situación.


Estos tres siempre me han parecido una monada :)