N/A: Casi. casi pero llego :3
Disclaimer: aún sigo buscando ese disclaimer divertido y original que diga que no soy Oda.
Cuando descubrió con quién viajaba en el tren, a Franky le entraron unos instintos homicidas similares a los que había sentido cuando se llevaron a Tom. Era esa mujer, Nico Robin, la mujer que podía traer la desgracia al mundo, la amenaza que tenía que parar. Una mujer que se había colado en la habitación del idiota de Iceburg y le había disparado. No creía que su amigo hubiera muerto, o eso quería pensar, era tonto y los tontos no podían morir tan fácilmente.
Además, tenía que despejar su mente de preocupaciones. Esa mujer tenía el poder de destruir el mundo con sus conocimientos y tenía que pensar en una estrategia para acabar con ella, para matarla, antes de llegar a Enies Lobby. El problema era que estaban siempre rodeados de los falsos e hipócritas del CP9 y ambos estaban esposados. Aunque él tenía una ligera ventaja sobre ella, ya que él llevaba cadenas normales y no de kairoseki como la mujer.
No dejaba de darle vueltas a diferentes formas de actuar pero todos le parecían inútiles y lo más probable es que acabaran con él muerto. Que oye, que nadie se pensara que a Franky le importaba morir, para nada, si era para que los estúpidos del CP9 no llevaran a cabo sus planes no le importaba dar si vida (y llevarse los planos del arma Plutón con él a la tumba de paso) pero no tenía muy claro si podría acabar con la mujer antes de que le mataran y ahí estaba el problema.
Vaya una mierda más grande. Tan ensimismado estaba en su pensamientos que no se llegó a dar cuenta de que estaba a solas en la misma habitación que la mujer hasta que ella habló.
–Siento lo de tu amigo.
Franky la miró con frialdad, ¿qué lo sentía? ¿Qué clase de asesina se arrepentía de matar?
–Tsk, Iceburg es idiota pero dudo que haya muerto. Seguro que se levanta a seguir dando por culo en un par de días.
La risa de la mujer le desconcertó. Pretendía ser una risa franca, pero le salió el tiro por la culata ya que no tenía fuerzas para ello, más bien era un sonido raro acompañado de una mueca que en ningún momento llegaban a parecerse a una risa o una sonrisa.
–¿Y qué me dices de tus nakamas? Creo que se liaron a tiros con los soldados.
–Estarán mejor sin mí–dijo en un murmullo.
Había bajado la guardia. ¡Era el momento! Pero por mucho que Franky quisiera acabar con ella, la cara de la mujer: la viva imagen de la tristeza, la soledad, el miedo…le decían que se había precipitado al juzgarla.
–Se supone que la marina es una organización que defiende la justicia y la paz, pero es una organización que está podrida por dentro. No me extrañaría que les fueran a matar de todos modos.
–Eso ya lo sé–dijo la mujer.–Pero los que se han quedado con ellos no podrán vencerles y si no vienen hacia aquí y se alejan lo bastante del CP9, estarán tranquilos por un tiempo…
–No veo a Mugiwara dejando tirado a un nakama. Aunque seguirnos es un suicidio, para empezar tienen que esperar al Aqua Laguna y después…no, no lo conseguirían, cualquier banda de piratas te abandonaría a tu suerte y elegiría vivir.
Robin estiró las comisuras de los labios en un intento de sonrisa, como si recordara algún tipo de chiste.
–Y por si se les pasa por la cabeza venir, ya me he encargado yo de desmotivarles para que no lo hagan.
Franky suspiró. Eran importantes para ella, se notaba a la legua. Por muy asesina fría y distante que quisiera parecer estaba sufriendo horrores por sus nakamas, tanto que ni le preocupaba su propia muerte, lo que probablemente ocurriría poco después de su llegada a Enies Lobby. Y Franky se preguntó si la soledad que rodeaba a Nico Robin era tan grande como la suya propia. Se apoyó en el respaldo del asiento y decidió esperar, no sabía porqué pero algo le decía que Mugiwara y su banda irían tras ellos. Atravesando el Aqua Laguna y todo lo que fuera necesario, el tío estaba como una cabra, tanto como para emprender aquella acción loca y suicida. Se aferró a ese pensamientos con todas sus fuerzas, con el apoyo de los Mugiwara tal vez podría acabar con la amenaza que suponía Nico Robin, pero no matándola sino devolviéndola a su lugar con los suyos.
Por lo que veía de ella ahora, no tenía mucha pinta de querer destruir el mundo. Tal vez y solo tal vez estaba empezando a salir un poco de luz en ese horizonte tan negro que tenían por delante.
¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? He intentado que no sea muy romanticoso, aunque me cuesta ya que shippeo a estos dos pero bien xD
Recordad que un fanfic con reviews, es un fanfic feliz :)
