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Hola queridos lectores

espero que me disculpen por la tardanza

pero espero disfruten este capitulo

El fic ganador de la semana habia sido La luz en tu mirada, mañana viernes hare actualizaciones exclusivamente de este fic.

nos vemos abajo

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CAPITULO 4 LA DECISION DE HELGA


A veces la vida es increíblemente inesperada, los giros del destino son un juego macabro, pues normalmente los giros inesperadamente te llevan al lugar donde esperabas no reiniciar, donde comenzó y fue su fin al menos para alguien pero irónicamente es donde debe haber un real final o un comienzo real.

H.G.P


-Vaya que esta tormenta se tornó más fuerte –Comento la rubia ya cambiada con un pequeño pantalón y una sudadera mientras sostenía una taza de café mirando de reojo al rubio quien no decía nada estaba algo distraído pero se le miraba algo molesto aun.

-Aja –Murmuro casi inaudible y tomo su propia taza de café para llevársela a los labios, aquellos que estaban tomando total atención de la rubia, la cual tuvo que desviar un momento sus ojos ya que estaba comenzando a imaginar lo inimaginable para el rubio enfrente, pero era un momento perfecto como cualquier escena de película, ambos atrapados por la lluvia, solos en el departamento de ella pero…

-Creo que Phoebe estará con el cabeza de cepillo –Dijo pensativa mirando por la ventana –Bien ¿seguro que no quieres marcarle a tus padres? Seguro que…

-No…le enviare un mensaje –Dijo el rubio tomando el celular

-Bien –Se puso de pie para dirigirse a la sala, con el rubio siguiéndole un momento después

-Helga

-Mmm

-¿Somos amigos? –Pregunto este nervioso –Creí que después de lo de….el día del…. –La lluvia azoto más –Funeral

Helga se sonrojo -¿Qué?

¿Qué caso tenia negarlo? Ya no tenían diez años y era la segunda vez que se confesaba y la primera real donde no se retractó después y aun así…

-Bueno… -La miro aun nervioso sin saber bien que decir ni si ella estaba molesta o no.

-¿Qué creíste Arnoldo? –Pregunto comenzando a sentirse molesta y nerviosa por como la miraba el rubio.

-Que me odiabas –Dijo sonriendo melancólicamente –Ya que después de eso…no volvimos a hablar….bueno….

-Yo no fui la que se fue del país –Dijo interrumpiéndolo dejando de lado su comentario, claro que lo odio en su momento, pues… ¿Cómo no odiarlo? Era la segunda vez y creyó que quizá…esos días le hizo creer que…pero no…

Solo se burló. Esa era la verdad

-Perdóname era necesario y…lo mejor para ambos, creo –Dijo bajando la mirada avergonzado –Pero…yo quiero decirte que te…

-¿Qué? ¿Tú qué? –Murmuro la rubia mirándolo un momento, sus ojos celestes destellaron por un momento, Arnold temió ya que esa brillante luz que estaba irradiando los zafiros solo los había visto en esas ocasiones y no podía…

Arnold no podía, no podía hacerlo, en realidad no debía –Te quiero, Helga y odie perderte, quiero que estés en mi vida como antes, como cuando parecíamos amigos, quiero recuperar a mi…amiga –Dijo mirándola incómodamente a los ojos, no era lo que quería decir, pero era mejor que nada, ya que siempre fue nada.

El brillo se fue apagando pudo notarlo, sus cejas se juntaron un poco más por el obvio disgusto consigo misma o con el mismo, pero dejó escapar después de unos segundos el aliento –Claro creo que….nada pierdo ¿No?

Arnold sonrió amargamente, era un momento agridulce, la tendría en su vida pero no como deseaba y se maldecía a si mismo por ello…

Maldecía sus dones…

Maldecía a los dioses…

Maldecía su origen e incluso su nacimiento…

El pago que debía pagar era caro demasiado caro, pero al momento del nacimiento nunca pensó en ello, menos cuando tenían diez años y estaban en San Lorenzo.

Maldijo internamente de nuevo antes de que la rubia se adelantara para llevarle cosas para que pasara la noche, la lluvia parecía no cesar y el odio, rencor y tristeza del rubio tampoco.

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Había una neblina densa que lo cubría prácticamente todo, se distinguía a distancia un enorme volcán entre la maleza y árboles, el viento silbaba anunciando la muerte segura en el ambiente, los pájaros silenciosos se habían retirado del lugar, frente a este se encontraban miles de cadáveres en el rio, que alguna vez era desembocado hasta el océano ahora estaba seco.

El poco agua que salía de la pequeña catarata donde alguna vez había caído de la montaña en la cascada formada, salía en gotas pequeñas provocando un pequeño rio en las rocas que ahora se veían, entre esto había cadáveres de la tribu, pudo notarlo por la vestimenta, el charco de sangre se veía combinada por el agua.

Entonces caminando entre ellos, lo noto…una cabellera rubia en el suelo con sangre entre estos, con los ojos abiertos de par en par, la boca entreabierta y una grave herida en el corazón, la sangre se le helo, la respiración se cortó, el cielo oscureció al instante, su corazón lloraba sangre, sangre que miraba salir del de ella.

Sus ojos inexpresivos y azules como el mar, estaban vacíos, sin el brillo que tanto amo, sin nada dentro de este cuerpo, la vida de la rubia había terminado y el…él fue el culpable.

El volcán despertó una vez más y el trueno trajo consigo la lluvia, aquello no podía estar pasando.

-Hel…Helga –Susurro quebrándose la voz mientras trataba de alcanzarla pero parecía más lejana cada vez que lo intentaba y la voz de aquella sombra regreso…

-"Así será" –Fue lo último que alcanzo a oír antes de escuchar el grito de una voz llamándole, pero el sudor frio recorrió todo su ser al mirar las sombras cayendo sobre el inerte cuerpo de Helga.

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-¡Arnold! –Abrió los ojos y observo que aún estaba en el sofá donde la rubia le dijo que podía dormir, vio inmediatamente los zafiros que tanto amaba y de pronto supo, que era una pesadilla, solo eso.

-¿Qué…?

-Estabas gritando mi nombre –Susurro la rubia sonrojada

-¿Enserio? –Se sonrojo también

-Aja –Se alejó un poco del rubio dándole espacio –Bueno…pues son las 7 de la mañana, no sé qué tengas que hacer, Arnoldo pero debo de alistarme para ir a ensayar

-Oh….claro perdón –Se puso de pie pero había olvidado un pequeño detalle.

-¡Vístete pervertido! –Grito la rubia sonrojada mientras se daba la vuelta para irse.

-Lo lamento… -Murmuro sonrojado antes de tomar sus pantalones y comenzar a vestirse

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Una hora más tarde ambos estaban saliendo del departamento cuando Phoebe hizo su aparición.

-¡¿Qué significa esto Helga Geraldine Pataki?!

-No es lo que…

-Phoebe yo…

-¡Tu cállate! –Tomo del brazo a su amiga y la hizo regresar al departamento, Arnold se sintió un poco culpable pero decidió mejor darles su espacio, así que antes de que cerraran la puerta se despidió de la rubia y se disculpó rápidamente de nuevo antes de que Phoebe le cerrara la puerta.

-Phoebe esto no es lo que parece…el…yo

-¿Qué no se supone que estarías anoche con Fabián?

-Ah eso me recuerda que no quiero más citas con tus amigos, Phoebe

Helga se cruzó de brazos molesta

-Eso no importa ahora, me hablo molesto porque te fuiste del restaurante corriendo dejándolo ahí como idiota además vengo y te encuentro saliendo con Arnold de nuestro departamento ¿Cómo demonios…?

-Escucha Phoebe –Suspiro cansadamente –No lo repetiré así que escucha bien –Vio su reloj debía ser más breve –Tu amigo es un patán, Arnold me lo encontré cerca del Chez Paris porque iba a cenar con su familia, me Salí porque como ya dije tu amigo fue un reverendo idiota conmigo y sabes que no soporto a los idiotas –Phoebe rodo los ojos sabiendo que Arnold era un idiota y ella aun así lo toleraba –Cuando Salí, me di cuenta que algo paso en el Chez Pierre entonces vi al padre de Arnold llamándolo, pero ya iba corriendo, así que lo seguí porque…porque seguramente podría pasarle algo –Se sonrojo –Cuando vi que entro al cementerio ya estaba lloviendo y pues…no podía dejarlo ahí solo…yo…

-Y volvemos a lo mismo –Dijo molesta Phoebe

-No esta vez no –Susurro débilmente –Me pidió ser su amiga de nuevo y…no se lo negare pero tampoco…tampoco seguiré con este amor que me está matando –Dejo escapar una pequeña lagrima traicionera

-Helga

-Mi decisión que ahora estoy tomando, Phoebe es definitiva –Suspiro –Arnold Shortman solo será mi amigo…y yo dejare un lado para siempre mi amor por el…no amare más a Arnold, lo prometo –Comento mientras tomaba un viejo relicario de la bolsa y lo tiraba a la basura antes de salir del departamento dejando a Phoebe algo confundida y sorprendida ¿De verdad esta vez estaba tan decidida a dejar de amarlo? No sabía si la decisión de Helga seria definitiva una parte de ella se alegraba y la otra….tomo el relicario para guardarlo, muy en el fondo sabía que tal vez…quizás algún día si es que el idiota de Arnold Shortman tuviera un sentimiento diferente hacia la rubia, y si no le exigiría que no atormentara más.


Hola queridos lectores

espero que les haya gustado este nuevo capitulo :D disculpen por la demora

como comente el fic ganador fue la luz en tu mirada, no actualice el sabado porque no me llegaron votaciones :( pero espero que de hoy para el sabado si me lleguen y les haga su actualizacion extra :D

he estado ocupada por el trabajo y tambien porque estoy comenzando a escribir un pequeño proyecto por lo que ayer no pude terminar el capitulo pero ya esta :D

sigan votando queridos lectores ya que sus reviews son los que me alientan a seguir escribiendo :D

saludos