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Hola queridos lectores perdon por la demora

espero que les guste este nuevo capitulo

no me critiquen mucho porque estoy traumada con esta idea jejejeje

nos vemos abajo


SUEÑOS O PESADILLAS IMPARABLES


A veces el amor se siente y se decide también pero siempre todo cae por su peso y esto no es una excepción al final siempre termina saliendo lo impredecible como predecible, puedes morir o perseverar dependiendo de lo que realmente deseas, pero siempre terminaras cayendo en el mismo juego sin fin, hasta que tu corazón decida calmar las aguas de una tormenta infernal que tú mismo hayas provocado.

La vida nunca es fácil, la vida es una ruleta donde siempre hay subidas y peores bajadas pero siempre es depende de las mismas decisiones, decisiones que no son a veces decisiones propias sino sutilmente impuestas a través del miedo, de estereotipos o de la misma sociedad, la familia, etc. Cuando logramos ver el mundo como es y enfrentamos el miedo podemos encontrar la verdadera felicidad, pero es cuando uno mismo desea ver por fin la realidad y ser feliz aceptando la realidad.

Pero cuando una fuerza mayor este atormentándote día y noche, aquella obscuridad puede volver y no solo congelarte a ti, sino algo más grande, el amor es infinito y el amor puede ser sacrificio siempre y cuando sea lo mejor para la otra persona.

A.P.S


-¡¿Qué diablos…?!

El grito de Pataki los había alertado, habían estado teniendo un placentero descanso después de una larga y tediosa semana de sus estudios, el primero en salir de la habitación fue Gerald, detrás de ella y tratando de cubrirse lo mejor posible salió Phoebe, donde encontró a Arnold fuera de sí, a Helga asustada en un rincón donde parecía no poder moverse y a Alan tirado en el suelo algo pálido más de lo normal pero colérico.

-¡¿Qué demonios pasa aquí?! –Gerald la saco de sus pensamientos

-¿Helga? –Se acercó inmediatamente a la rubia quien ni siquiera movía un musculo.

Arnold miro entonces a la rubia, cuando escucho su nombre, observo que estaba en el suelo y que se tocaba la muñeca, ¿le hizo daño? ¿Cómo era posible que perdiera el control así? Ella no era nada suyo nada, él lo decidió así y sin embargo el verla en brazos de otro, pero ahora veía que pudo…

Movió su cabeza en una desesperación de alejar el pensamiento pero entonces…

-¡Eres un idiota! –Alan se levantó para atacarlo pero Gerald intervino.

-¡Basta! ¡¿Qué es lo que ocurrió?!

-¡Este idiota se me lanzo encima!

-¿Arnold? –Gerald miro a su amigo interrogativamente

-Por favor solo…solo no preguntes Gerald –Dijo el rubio regresándose hacia la habitación de la rubia –Solo discúlpenme necesito…un minuto –Y con eso termino de perderse

Alan no paso ese detalle por alto

-¡¿Qué es tu novio?! –Le reclamo directo a la rubia quien aún estaba en schock pero reacciono en cuanto Alan le dirijo la palabra

-No –Susurro molesta

-¡¿Entonces porque demonios me golpeo por un simple beso?!

-¡O quizás fue porque vio que yo no quería besarte, idiota!

-Helga –Susurro dolido el castaño –No parecías tan molesta cuando sentiste de nuevo mis labios

-Me sorprendiste, no entiendo que haces aquí y menos porque me besas sin siquiera pensar en si yo quiero o no besarte

-Es que…te extrañe demasiado y…ahora que volví a Hillwood lo que más deseaba…

-Si está bien Alan pero recuerda que no me gusta que hagan cosas contra mi voluntad –Dijo levantándose tratando de ignorar el dolor en la muñeca pero obviamente a sus amigos no pudo ocultárselos

-¿Te lastimaste?

-Nada grave

-Fue el idiota del rubio ¿No?

Helga lo ignoro –Referente a lo que paso con Arnold, yo lo arreglaré así que por favor si no tienes más que hacer aquí te pediría….

-¿Arnold?

-¿Qué pasa algo con ese nombre?

Entonces Alan tuvo un pequeño mal pensamientos desde ahí, si es que era el mismo Arnold que hace años le ayudo para que su padre le hiciera mas caso y pasara tiempo con él, porque él vivió eternamente agradecido con ese niño, pero ahora…ahora si esto era verdad ¿Cómo agradecerle?

-Nada, nos vemos luego cuando…todo este más tranquilo, vendré mañana

-Al rato querrás decir –Dijo la rubia sarcásticamente –Mejor no lo hagas no estaré de humor para soportar tus idioteces.

Alan no dijo más, opto por irse conocía a la rubia y no quería tener su odio.

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Helga ingreso a la habitación y pudo darse cuenta para su molestia que Arnold estaba ya dormido en el pequeño espacio de la cama donde ambos habían estado mirando películas de terror antes de que Alan llegara, suspiro frustrada, Phoebe y Gerald habían insistido en ver la herida en su mano pero sabía que no pasaba nada solo cayó mal al suelo cuando sintió que alguien la empujo.

Como le dijo a Phoebe, ella jamás vio que Arnold hiciera el contacto físico con Alan ni siquiera con ella misma, no sabía cómo explicarlo y Arnold no parecía tan el mismo cuando paso todo lo que paso. Eso le preocupaba.

Se veía tan tranquilo ahora, suspiro mientras se recostaba en la cama, observándolo y nerviosa, si es cierto que ya no era la niña locamente enamorada sin cordura de él, que se moría de los nervios de solo tenerlo cerca y que tenía que actuar de un modo diferente para poder actuar con cordura y no parecer retrasada, pero tampoco podía negar que pese a su sobreesfuerzo humano de tratar de no caer nuevamente en lo mismo no podía dejar de verle y pensar en lo mucho que le encantaba ese hombre.

-Ay Arnold –Susurro acariciándole el cabello -¿Por qué a veces parece que ocultas algo? –Pregunto mirándolo –Sabes….así eres muy tierno –Le deposito un pequeño beso en la frente para después alejarse lo más que pudiera sonrojada y tratando de descansar y no morir de un paro cardiaco

Arnold abrió los ojos sorprendido y sonrojado a la vez pero ya más tranquilo dejo que por fin el sueño viniera.


FLASH BACK


Caminaba por las pequeñas calles de Hillwood no comprendía donde estaba en realidad, todo parecía bastante cambiado solo sabía que su instinto le decía que caminara hacia la casa de huéspedes esperando por fin encontrarse a salvo.

Varias sombras aparecían de vez en vez a su alrededor, se preguntaba una y otra vez que era o ¿Por qué estaban ahí? ¿Por qué lo perseguían? ¿Eran reales?

Entonces escucho algo que le desgarro el corazón.

-¡¿Quién está ahí?!

Nadie respondió solo el silencio había, trato de agudizar su oído y debía llegar a donde estaba la persona pero ¿Cómo? Ni siquiera sabía si era posible porque no sabía si aquello era real, aunque se sentía real pero a la vez irreal, era un Hillwood más obscuro.

Entonces…

-Tú lo mataste

Era su madre un poco mas terrorífica que cuando se enojaba, observo que sus ojos eran rojos como..

-¿Ma…mama?

-La mataste

-¿Qué?

-La mataras

-¿Qué es lo que…?

Una rubia cayó a sus pies, fue arrojada por las sobras alrededor de él y de su madre.

-Al final la mataras como mataste a tu abuelo

-¡No!

-Te encanta ser el elegido ¿No Arnold?

-¿Gerald? –Su amigo estaba detrás de él y lo empujo provocando que cayera encima del cuerpo inerte de la rubia, esta no tenía más cuencas azules en sus bellos ojos que tanto amaba perderse en ellos.

-¡Ah!

-Asesino –Susurro la sombra que le abrazaba –Nadie te perdonara como no te perdonaron lo de tu abuelo, mi querido Arnold ¿Por qué sufrir más? Sabes que tienes un destino y un deber conmigo amigo

Volteo a verlo y entonces se perdió en los ojos que destilaban sangre, donde sabía que una vez que entrara en su juego jamás despertaría y volvería el mal del sueño.

Se trató de alejar no podía permitírselo -¿Arnold?

-¡Helga!

Abrió los ojos después de haberlos cerrado para alejarse de la sombra, entonces el panorama era diferente era una pequeña selva silenciosa y peligrosa aquella misma donde estuve con ella, aquella misma donde pude perderla, aquella misma que me vio nacer, no había error no podía equivocarme había vivido también ya ahí como para errarlo. San Lorenzo se alzaba a mí alrededor.

-¡¿Helga dónde estás?!

Miraba con desesperación a mí alrededor pero no lograba encontrarla, no escuchaba nada más que silencio…estaba demasiado silenciosa a decir verdad.

-¡Arnold ayúdame!

La historia no podía repetirse o al menos eso pensaba pero Helga estaba en un acantilado sujetándose con fuerza de una pequeña rama sobresaliente, la sombra estaba ahí, sonriéndome filosamente

-No lograras salvarla

-Helga… -Susurre acercándome rápidamente

-¡¿Qué acaso no lo entiendes?! –Me detuvo otra sombra con voz de mujer y ojos rojos –Tu destino es otro si no ella morirá

-¡No!

-Los mortales no tienen cabida entre nosotros, milagro

-Hombre milagro

-Aileen

Arnold tuvo una extraña sensación. Entonces Helga lo miro con toda la confusión en su rostro y lágrimas en los ojos mirándolo con amor infinito lo podía ver en su mirada. No podía dejarla.

-Ella no morirá

-No si tú no la matas como a tu abuelo –Dijo cantarinamente la sombra

-¡¿Qué es lo que quieren?! –Miro a la mujer de atrás de él, no era la primera vez que visitaba sus sueños…más bien pesadillas -¿Qué quieres de mí?

-Contigo el mundo sería nuestro y una nueva era empezaría –Miro a su alrededor –Comenzando con los que nos traicionaron

San Lorenzo comenzaba a tornarse tenebroso, Arnold miro a lo lejos como caían animales y sintió un escalofrió enorme, observo a Helga quien dormitaba, se intentó acercar.

-Eres mío y entonces ella no sufrirá ¿Qué decides Aileen?

Arnold cerro los puños molesto –No…no… -Se acercó más a Helga sin darse cuenta de que había utilizado lo que no debía –Helga –Trato de tomarla de la mano y ella también trato de alcanzarla –Dame la mano Helga

-Entonces morirá –Susurro la sombra colérica tratando de acercarse a la rubia

-¡No! –Una fuerte corriente de aire provoco que todos se alejaran y una fuerte lluvia arremetió en el lugar, lluvia de hielo letal, provocando que ambos desaparecieran.

Por un momento se perdió y entonces -¡Helga! –Se dio la vuelta y su peor pesadilla estaba frente a él…sudo frio mientras miraba como Helga terminaba de dar su último aliento, pues uno de eso le había atravesado el cuerpo, el mismo la mato, como dijeron que lo haría, el volcán comenzó a resonar en el lugar…en cualquier momento terminaría con todo.

-¡Helga!

Todo comenzó a nublarse en su mente…


END FLASH BACK


-¡¿Arnold?!

Abrió los ojos y frente a él, estaba una rubia bastante mojada mirándolo molesta y confundida, él también le miro confundido, ¿Por qué estaban empapados, sintió el frio inmediatamente?, su corazón se congelo ¿No fue un sueño? ¿Su pesadilla no era tan solo eso?

-¿Hel…Helga?

-¿Qué demonios te pasa?

-Yo…. –Se levantó mirándola molesta -¿Por qué…?

-¿Estamos mojados? –Enarco la ceja –Creí que eso me lo dirías tú y también por qué estas gritándome como loco, si me tienes al lado

-Yo no sé porque estamos mojados estaba dormido –Dijo sarcásticamente levantándose –Y del porque te llamo –Susurro –Fue porque tuve pesadillas

Y eso derramo la gota del vaso, Helga se levantó también colérica

-¡¿Es decir que soy tu peor pesadilla?!

-¿Acaso no te encargaste de serlo Helga? Durante años

-¡¿Qué no puedes olvidar cabeza de balón?! Ya te pedí perdón fue hace años

Arnold rodo los ojos –Como sea, fuiste un tormento en mi niñez porque no comprendía tu odio, no me puedes culpar por tener pesadillas contigo cuando me molestabas

-¡Supéralo!

-¡Claro que lo hare pero no puedes culparme!

-¡El buen samaritano no te queda hacerte la victima ahora!

-¡Sabes que siempre fuiste una pesadilla para mí y aun grandes lo sigues siendo y no sabes cómo odio eso! –El vaso que descansaba tranquilamente en la cama de la rubia cayo llevándose algunos retratos de ahí, ella se sobresaltó porque sintió una fuerte corriente de aire que le empujo el cuerpo, Arnold se percató rápidamente de esto. –Tenías razón –Apretó los puños –No podemos ser amigos, Helga Geraldine Pataki, simplemente porque demasiado odio de parte de ambos, tú me odias porque te he lastimado y rechazado y yo te odio… -Se le encogió el corazón al verla, Helga le miraba confundida y dolida sus ojos estaban cristalizados –Helga –Se intentó acercar pero ella se alejó –No quise decir yo…

-Oh claro que si querías Arnold –Se alejó un poco más mientras se tocaba la muñeca de nuevo pensando en algo –Sabes no sé qué es lo que te pasa, pero hace mucho dejaste de ser el Arnold que todos amaban, que yo ame –Arnold le miro dolido –Pero lo que sí puedo decirte es que entonces a partir de este momento ya nada queda entre nosotros, yo no te conozco ni tu a mí y mucho menos somos amigos o algo por el estilo como bien dijiste, ahora por favor vete de mi casa

-Helga por favor

-Adiós Arnold, cuando quieras hablar con la verdad me buscas

Arnold la miro interrogativamente -¿Por qué…?

-No soy idiota Arnold, y desde hace mucho me di cuenta de que cosas extrañas pueden pasar –Vio el agua –Vete

-Helga yo…

-¡Lárgate! –Lo empujo fuertemente fuera de su alcoba pero antes de que Arnold se fuera, pudo escuchar el sollozo que la rubia soltó al cerrar su alcoba, eso le dolió mucho más, pero debía protegerla, si aquello no fuera una pesadilla común, al final de cuentas ¿Cuándo sus pesadillas eran tan reales y tan especificas? Normalmente eran pequeños tramos donde no se sentía tan real, pero ahora era diferente, debía protegerla por precaución, estaba destrozado por supuesto, pero pensaba que era lo mejor, aunque nunca se esperó la noticia que sus padres estaban por darle.


Hola queridos lectores

sigo viva jejeje

espero que les guste este nuevo capitulo que vengo a dejar de pasada jejeje

disculpen por la demora ha sido un caos mexico y tambien un caos mi vida jejejej habia estado sin ganas de escribir pero ya regrese :D y como siempre les digo no los pienso dejar podre tener momentos de bloqueo pero no dejare historias inconclusas ;D

saludos