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Hola queridos lecctores
he vuelto jijijiji
espero que les guste este nuevo capitulo, este fic se terminara mañana o esta misma tarde jejeje depende
gracias por su paciencia y sus hermoso reviews que me alientan a seguir escribiendo :D
recuerden dejar su reviews y un voto por su fic favorito, el ganador tendra un capitulo triple el fin de semana o antes dependiendo :D
saludos desde cdmx
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CAPITULO 18 LA LUZ EN TU MIRADA
LUZ EN LA OSCURIDAD
Entre la oscuridad siempre habrá una luz de esperanza, cuando la tempestad puede volverse cada vez más agresiva y fuerte, puedes hallar una luz que te muestre que aún hay escapatoria.
Aquella hermosa luz tan deslumbrante y fuerte que llegue a tu corazón, una luz que nunca se extinguirá.
El amor sincero se puede ver a través de aquella magnifica luz, una luz de esperanza, una luz de amor en tu mirada.
H.G.P
-¿Arnold? –Pregunto la rubia mirando entre la oscuridad aun a Arnold tendido en su cama, se escuchaban gritos de las personas que habitaban en la casa de huéspedes y seguramente de las personas cercanas de ahí, pero no quiso moverse del lado de Arnold –Por favor vuelve –Susurro para después plasmarle un beso con desesperación sintiendo como si estuviera ante el fuego, pero no le importo.
Entonces -¡Maldita!
-Helga –Alguien la tomo del brazo para hacerla a un lado mientras veía como caía fuego sobre la habitación.
-Arnold –Le miro con una sonrisa aliviada aunque él se veía preocupado
-¿Por qué hiciste eso?
-¿Qué?
-¿Por qué no te fuiste?
Helga sintió su corazón quebrarse -¿querías que…me fuera?
-No…es decir
-¡Arnold!
Miles y Stella gritaban desde abajo al rubio, este miro a Helga y después la habitación –No hay tiempo, debemos salir y enfrentarlo entonces ¿Estás conmigo?
Extendió la mano a la rubia
Helga le miro con sorpresa pero sonrió dulcemente a Arnold –Por supuesto que estoy contigo ¿Qué no te ha quedado claro cabeza de balón?
Arnold rio un poco ante la mención de su apodo favorito de Helga para él.
-Sí creo que ya me quedo claro
El fuego intento llegar pero Arnold lo alejo para después abrir la puerta y salir
-¡¿Arnold estas bien?! –Su madre lo abrazo fuertemente, Arnold correspondió el abrazo pero no soltó a la rubia jamás
-Gracias Helga –Dijo Miles sonriéndole a la rubia
-Aún no termina pero no quiero poner a nadie en peligro –Miro a la rubia –Helga, las leyendas de la tribu de ojos verdes no son solo leyendas, tienen razón, como cuando nací y silencie el volcán, con mi nacimiento les di una nueva oportunidad de empezar, estaba escrito que mi madre estaría ahí y conocería a mi padre, rescatarlos después tampoco fue una casualidad, yo estaba destinado a eso
-Lo se
-Conocerte fue lo que no estaba escrito –Dijo mirándola con una sonrisa amable –No debía enamorarme de alguien que no fuera la reencarnación del mal, porque en conjunto hay un equilibrio con la misma, pero en el corazón no se manda y cuando te conocí, algo nació dentro de mi
-Es porque eres muy amable como siempre Arnold
Arnold negó con la cabeza
-Siempre fuiste tú y al salirse mi destino del destino escrito comenzaron los problemas, el rencor, los celos, todo eso cegó a Felicia quien creció creyendo que se casaría un día conmigo y que le brindaría un poder supremo, que en realidad es un poder que ella no conocerá nunca, porque cree que con ello será fuerte y amada, cuando es algo mas simple –Se acercó mas a ella –Y ella no aceptara que he entregado ese poder a quien amo y que no es ella.
Helga dejo escapar unas pequeñas lágrimas
-El amor que tengo hacia a ti me hizo querer alejarme, todo este tiempo pensé que yo había provocado la muerte de mi abuelo con un ataque que tuve al no saber controlarme pero hoy…hoy me di cuenta que no fue así –Miro a sus padres –Ella lo hizo
-¿Qué? –Dijo Miles sin aliento
-Ella trazo el destino de mi abuelo, no sé qué tanto poder tiene, pero logro lo que buscaba –Miro a Helga –Temerme a mi mismo y con ello alejarme de ti
-Pero ya no –Helga lo tomo del rostro –Mírame Arnold, yo jamás dude de ti
-Mi error fue dudar de mi y lo que ellos me habían enseñado
-Aun no es tarde hijo –Miles poso la mano en su hombro
-No quiero matarla aunque mi deseo es ese, por su culpa mi abuelo no esta aquí y eso me duele
-No tienes que hacer lo que no quieres –Dijo Helga –Quizás halla otra forma
Pero Arnold bajo la mirada negando
-Esta escrito
-Al diablo con eso Arnoldo, no me interesa –Lo beso –Lo resolveremos de la mejor forma ¿Qué debemos hacer?
-¿Segura que quieres ir?
-Deja de dudar, claro que quiero ir –Dijo Helga decidida
Arnold sonrió de lado
-Debemos ir a las afueras de Hillwood no quiero poner en riesgo a nadie más, pero si vas conmigo, no soy yo quien se tiene que enfrentar a ella
Helga lo miro con decisión
-Ya lo sabía, esto es algo entre ella y yo, lo siento dentro
Arnold suspiro
-Estaré bien Arnold ¿vamos?
Arnold asintió para después voltear a ver a su madre –Cuídense por favor, volveremos pronto
-Te amamos hijo y… -Miro a Helga –También a ti Helga, por favor cuídense los dos, los esperaremos
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Felicia miraba con una sonrisa de burla a Helga quien llegaba al lugar con Arnold.
-Así que ¿No te darás por vencida?
-Claro que no, yo no soy de ese tipo de personas cobarde
-Que bueno
Arnold miro a Felicia con enojo
-¿Qué haremos entonces? Porque te interpusiste en mi destino y no se me da la gana de dejarte a Arnold, el hombre milagro es para mi
Helga le miro con burla –Las personas no son objetos
-Eso da igual está escrito y tú no tienes…
-No me importan tus leyes, cada ser humano es libre –Miro a Arnold –Arnold me eligió porque se enamoró de mí y yo de él por supuesto –Volvió su mirada –No te quite nada porque en realidad nunca fue tuyo
-¿Y tú yo si no?
-Hoy está conmigo ¿No te es suficiente esa prueba?
-Eso cambiara –Miro al rubio –Arnold ven amor
Felicia extendió su mano hacia él pero solo la miro con desprecio
-Arnold
-Lo siento pero…yo no te amo ni te amare
Felicia lo miro con odio
-¡Morirán entonces!
Y la tierra comenzó a temblar fuertemente, pero Arnold no soltó a Helga, solo pronuncio unas palabras que Helga no comprendió pues era del idioma de los ojos verdes seguramente.
Todo paro en ese momento.
-No le harás daño, ni a ella ni al mundo, no más
-Ni a Arnold tampoco ¿A que le temes? –Pregunto Helga acercándose y por primera vez soltando al rubio -¿Por qué tienes que recurrir a tu poder contra una simple mortal? ¿Acaso crees que yo puedo vencerte? A la gran diosa reencarnada de la oscuridad
-Claro que lo haría
-Sin tus poderes –Helga rio en burla –Lo dudo, no eres mas que una cobarde
Y con eso basto
Felicia se abalanzo sobre de ella provocando que la rubia cayera de bruces entre la maleza, Arnold sintió ganas de acercarse a quitarla pero no debía, tenía que dejar que Helga peleara.
Aun cuando sintiera impotencia
Ella deseaba hacerlo y que confiara en ella.
Helga le dio un fuerte puñetazo a la Felicia quien lo recibió en la nariz, esta le jalo la cabellera rubia provocándole dolor, pero no se venció, le proporciono una patada con fuerza en el estómago a Felicia
Helga entonces fue soltada pero recibió un fuerte empujón de aire cuando Felicia decidió empezar a incendiar el bosque.
-Tramposa
-En la guerra y en el amor todo se vale y si mueres quemada ¿Qué importa? Podre consolar a Arnold por ti
-Como si Arnold se conformara con una basura como tu
Felicia lanzo una llamarada de fuego hacia ella, mientras que Helga se lanzaba hacia el suelo esquivándola.
-Si no quiere, simple…lo matare
Helga sintió miedo por primera vez desde que había llegado frente de aquella joven que estaba completamente loca
-No puedes…
-A mí me da igual y muerto el perro se acaba la rabia ¿No lo crees?
Helga la miro con enojo. –Tan cobarde ¿Por qué no aceptas que un hombre no te desea y punto? Sigue con tu maldita vida y busca el amor de verdad
-¿Amor? Ja –Felicia la tomo del brazo provocándole ardor –El amor no existe, solo existe el dolor y la decepción como tú ahora
-No estoy decepcionada
-¿No te decepciono Arnold en su primera vez? Creí que sí, no te ves tan feliz
-Eso es porque no sabrás jamás como se siente
-¿Qué?
-El vivir en amor –Dijo Helga tomando su hombro –Lo siento mucho –Susurro mirándola con pena
-¿Qué?
-Lamento que te sientas tan sola
-¡Cállate!
-Debe ser duro ser hija y reencarnación de algo que no elegiste
-Tú que sabes
-Nada es verdad pero se lo que es no ser amada
-¡Cállate todos me aman!
Helga sintió como la tomaba del cuello provocándole ardor en toda la garganta y la falta de aire.
-¡Helga!
-No –Susurro mientras tomaba las manos de Felicia –Sé que te dolió ser…ser así…pensar que alguien…alguien debía ser para ti y al final q…que no…debe ser duro
-Pero muerta tú, todo se acaba
-Si la matas, jamás podría existir algo
-Entonces –Tiro al suelo a Helga –Deberías morir tú sino me correspondes ¿No?
-El amor no es así
Helga se puso de pie.
-¡Entonces púdrete!
-¡No!
Una gran tormenta se desato al momento que Helga se abalanzo sobre Felicia provocando que ambas cayeran hacia la barranca que había.
-¡Helga! –Arnold corrió para alcanzarla
Pero el agua era demasiada.
-¡No! –Grito Felicia entendiendo de dónde provenía y el rubio era el único culpable.
Su fuego se había extinguido
-¡¿Por qué lo hiciste?!
Helga observo detrás de ella como Felicia quería hacer un último ataque hacia ella con una lanza mientras se sujetaba de donde podía para no terminar de caer.
El aire se arremolino junto con las gotas de lluvia que caían con estruendosos truenos.
-¡Helga!
-¡Arnold!
-¡Muere!
-¡No!
-¡No!
El grito de repente silencio todo…pero quedando todo en total obscuridad.
