Capítulo 10. Un diagnóstico sombrío.
Cuando Claude y yo nos reunimos con Chris, me dio la impresión de que éste quería preguntarme qué le había pasado a Aremy, algo en su mirada me lo dijo. Sin embargo, Christopher abrió la boca para decir algo pero al final se arrepintió y dejó que su hermano hablara en su lugar.
- ¿Estás listo?.- me preguntó Claude.- Ya es la hora.
- ¿Ya?.- yo aún quería ir a ver qué le pasaba a mi hermana.
- Ya, ¿o es que te estás acobardando?.- se burló Claude.
- Por supuesto que no.- gruñí.- Vamos, pues.
Pues bien, la cosa estuvo así: cuando mamá y la tía Elieth trajeron el pastel, Claude y yo fingimos pelearnos con un cuchillo de cocina. De repente se apagaron todas las luces, gracias a Chris, y de pronto se escuchó un grito desgarrador, dado por Claude. Cuando las luces se encendieron de nuevo, Claude tenía encajado el cuchillo entre las costillas y su camisa estaba empapada en sangre (que era falsa, por supuesto, la habíamos conseguido por la tarde en una tienda disfraces). Todas las chicas menores gritaron, con excepción de Giovanna quien lucía una sonrisa bastante sardónica en su rostro, mientras Jazmín ponía los ojos en blanco, evidentemente ella ya había entendido que todo se trataba de una broma. Cuando mi tía Bárbara quiso acercarse a Claude para revisarlo, éste se puso en pie de un salto, se abrió la camisa y mostró el cuchillo de utilería. Vania, Valerie, Lisa Marie y Lizzie querían colgarnos pero Jazmín, Lorelei y Giovanna se reían a carcajadas.
- No es gracioso.- gruñó mi tío Karl.- Pudieron haberse lastimado.
- Pero no lo hicieron.- replicó mi tía Elieth, riéndose también.- Sólo son niños.
- Ve a lavarte, Claude.- ordenó el señor Schneider a su hijo.
- Lo haré llegando a casa, papá.- replicó Claude.
- Claro que no, lo harás ahora mismo.- replicó Karl.
Refunfuñando, Claude se dirigió al baño de la planta baja para asearse y cambiarse de camisa, una que le tuve que prestar yo porque no se le ocurrió llevar una de repuesto, bajo la atenta mirada de su papá. Maia se acercó entonces a mí con los ojos llorosos de tanto reír y me puso la mano en el brazo.
- Ésta estuvo buena, Dai.- me dijo.- Casi me la creo. ¡Valerie gritó como si la estuviesen persiguiendo a ella con el cuchillo, fue genial! Hacía mucho que no me reía tanto.
- ¿Cómo sabes que estuve involucrado?.- intenté fingir demencia.
- Por favor, si llevaba tu sello.- replicó Maia, con una sonrisa.
Me reí con ella durante un rato hasta que me di cuenta de que Giovanna nos observaba de reojo. Bueno, creí que lo hacía pero no estaba seguro de eso así que, para evitar otro "malentendido" como el que pasó en el salón de clases, me acerqué a ella cuando estaba sirviéndose un jugo.
- Hola, Gio, me da gusto que hayas podido venir.- la saludé, nervioso como siempre, mientras con señas me ofrecía a llenar su vaso.
- Hola, Dai.- respondió ella, con una sonrisa mecánica.- Al final decidí acudir porque después de todo quiero mucho a Jazmín.
- Me da gusto saber eso.- continué mientras acababa de servirle la bebida.- Aunque no lo creas sí me hubiera dado cuenta si no hubieras estado aquí.
- ¿Estás seguro?.- ella levantó ambas cejas en actitud interrogativa.- Me parece que te hubieras entretenido mucho con tu amiga Maia Shanks y no lo habrías notado.
- Maia es una buena amiga pero no me la habría pasado toda la noche hablando con ella.- me encogí de hombros.- Los dos tenemos otros amigos.
- Pero le gustas, eso va a hacer que prefiera tu compañía a la de otro 'amigo'.- señaló Giovanna.
- ¿Qué? ¡No, cómo crees!.- me reí abiertamente.- ¿Gustarle a Maia? Por supuesto que no, sólo somos amigos.
- Créeme, las chicas sabemos de esto, tú le gustas a Maia.- insistió Giovanna, muy seria.
Es cierto que Mijael ya me había dicho lo mismo antes, en muchas ocasiones, pero siempre creí que se trataba de una de sus bromas. Que Giovanna me lo dijera me desconcertó porque seguro estoy de que ella no estaba tomándome el pelo. Sea como fuere, me distraje con Giovanna durante más tiempo del que creí y cuando me di cuenta, mi madre estaba bajando las escaleras llevando a Aremy tomada por el brazo. Ambas se reían alegremente, como si nada hubiera sucedido, y fue entonces cuando noté que mi padre ya estaba reunido con los demás, llevando una actitud grave en el semblante. Algo debió haber hecho mi madre para que Are se sintiera mejor y probablemente ésta tuvo que insistir mucho para que la dejaran bajar por un rato en vez de quedarse en cama.
En ese momento alguien tocó el timbre; James fue a abrir la puerta y regresó acompañado por los Levin. En cuanto sus cinco integrantes saludaron a Jaz y le entregaron sus respectivos regalos, los padres se acoplaron a la fiesta de los adultos y los hijos se mezclaron entre nosotros. Me pareció escuchar a Claude decir que le decepcionaba que Anne no hubiese estado presente durante su broma pero quizás me lo imaginé.
- Oye, Chucky.- Mijael me picoteó el hombro.- ¿Ya viste que Marko mira como embobado a la loca hermana del Levin?
- ¿Cuál de las dos?.- pregunté mientras buscaba a Marko con la mirada.
- La de cabello negro.- especificó él.- La que se llama Karen.
- Prefiere que le digan Katie.- aclaré yo.- Ella odia que la llamen por su primer nombre.
- Uhhh, no me lo hubieras dicho.- Mijael sonrió con burla.- Bueno, ¿ya lo viste o no?
Efectivamente, Marko platicaba con Uriel pero miraba muy insistentemente a Katie, como si ella fuera la broma mejor planeada del mundo; ésta, al parecer, no se había percatado del interés de aquél (lo cual era chistoso considerando que ella se había fijado primero en Marko) y por lo visto no se daría cuenta ya que estaba muy ocupada hablando de chismes con su hermana y con mis primas Del Valle. Me pregunté si debía intervenir y presentarlos, como se lo había prometido a Katie, pero me dije que lo mío no es ser un casamentero, ésas son labores que le van mejor a mis hermanas, así que me quedé en donde estaba, disfrutando del momento.
- Se van a meter las moscas en la boca de Marko si no la cierra.- me dijo Mijael.
El momento cumbre de la fiesta llegó: Jazmín apagó las dieciséis velitas de su pastel, lo partió y abrió sus regalos bajo la atenta mirada de los demás. Papá le regaló un reproductor de MP3 de última generación, tal y como ella quería, mientras que mamá le dio una botella de "Pleasure Intense", su perfume favorito. Sus tíos, primos y amigos le regalaron ropa, muñecos de peluche y un diario, pero por supuesto que el mejor regalo fue el de Mijael. Cuando Jazmín vio la bailarina de colección, tan bien peinada y arreglada que incluso se parecía a ella, soltó un gritito de emoción.
- ¿Dónde la conseguiste?.- Jazmín casi saltó.- ¡Nunca antes había visto ninguna como ésta!
- Eso es porque se trata de una edición especial.- contestó Mijael, sonriendo.- Es única en el mundo, no encontrarás otra como ella.
- Tiene razón.- intervino Lizzie.- Yo le ayudé a acomodarla, en verdad que se trata de un modelo único.
- ¡Muchas gracias, Mija!.- mi hermana se le dejó ir al muchacho, al tiempo que lo colmaba de besos en las mejillas y en la frente.
- Lo que sea por verte feliz.- pocas veces he visto a Mijael tan sonriente.
Genzo soltó un suspiro de resignación, Karl sonrió, Elieth y Lily rieron del puro gozo. Por fortuna Kentin no estaba presente que si no hubiera acabado con la vesícula reventada por tanta bilis derramada. Parecía que el resto de la fiesta transcurriría sin otro dato qué comentar, por lo menos hasta que Aremy se mareó tan fuerte que casi se cae al suelo; si no lo hizo fue porque Erick alcanzó a sostenerla pero su tropiezo fue tan aparatoso que resultó imposible que los demás no nos diéramos cuenta de que algo grave estaba sucediendo. Mientras mis padres enfocaron toda su atención en Aremy, los Kaltz decidieron que lo mejor sería terminar la fiesta y actuaron de anfitriones provisionales, encargándose de despedir a los invitados y asegurándose de que se llevara a cabo una limpieza adecuada de la casa. El único "invitado" que se quedó fue Mijael porque se negó a irse para no dejarnos solos (Erick también quiso ayudar llevando a Aremy a su habitación pero papá le aseguró que él mismo lo haría); quizás no había mucho que él pudiera hacer por mi hermana menor pero sería muy útil para ayudarnos a calmar el enojo de mi hermana mayor. Jazmín se enfadó mucho cuando se enteró de que ésa era la segunda vez que su hermana se ponía mal en el transcurso de la noche, pues aseguraba que de haberse enterado antes habría suspendido la fiesta.
- Y precisamente por eso es que no quisimos decirte algo.- dije yo.- No queríamos arruinarte el momento.
- Si serán tontos, todos.- Jaz estaba muy enojada.- Mi hermana siempre va a ser más importante que cualquier fiesta.
Mis padres llevaron a Aremy a su habitación y nos ordenaron a los demás que nos quedáramos afuera. Mijael se llevó a Jazmín a su dormitorio para convencerla de que descansara un poco, mientras que Benji y yo decidimos quedarnos haciendo guardia, sentados en el pasillo alfombrado que conectaba las habitaciones. Un rato después regresó Mijael, diciendo que Jaz seguía molesta pero que al menos estaba más tranquila.
- Me hizo prometerle que le avisaré cada vez que suceda algo como esto.- contó mi amigo.- A pesar de que le juré y le perjuré que yo tampoco sabía que la Pecas ya se había puesto mal antes.
- No les quisimos avisar, lo siento.- expliqué.- Hasta papá estuvo de acuerdo en eso.
- Lo sé.- replicó Mijael.- La verdad es que agradezco que tampoco me hayan dicho algo a mí, me habría encontrado en un predicamento muy grande entre decirle la verdad y no querer arruinar la fiesta.
- Ahora sabes cómo nos sentimos.- suspiró Benji.
El teléfono de Mijael sonó y él intercambió algunas palabras con su interlocutor. Cuando colgó nos dijo que su madre le había llamado para pedirle que regresara a la casa y "dejara de importunar". Él quería quedarse con Jaz toda la noche si era necesario pero como mi tía Elieth lo amenazó con ir por él si no se iba por su cuenta, resolvió marcharse antes de que ella cumpliera su amenaza. No pasó mucho tiempo antes de que papá saliera de la habitación de Aremy para avisarnos que ella se pondría bien pero que necesitaba descansar.
- Así como también lo necesitan ustedes.- señaló el gran Genzo Wakabayashi.- Mañana tienen escuela, vayan ya a dormir.
- Sí, papá.- respondimos Benji y yo, al unísono.
Mi hermano se dirigió directamente a su habitación pero yo decidí ir a ver a Jaz; no tuve la oportunidad de entregarle su regalo y además quería explicarle por qué ni papá ni Benji ni yo quisimos avisarle que Aremy se sentía mal, así que toqué a la puerta de su cuarto esperando que no se hubiese dormido aún.
- Está abierto.- respondió Jaz, desde adentro.
Al entrar encontré a Jazmín sentada en su cama, admirando su nueva muñeca. Noté que estaba preocupada y feliz a la vez, como seguramente nos sentíamos los demás miembros de esta familia, pero no volteó a verme cuando me acerqué a ella.
- ¿No te parece que es hermosa?.- preguntó ella.- No puedo creer que Mijael le haya pedido a Lizzie que lo ayudara a arreglarla para que se parezca a mí.
- Eso es porque al Fede le importas mucho.- a ver si con eso mi hermana lo entendía.- Se esforzó mucho para conseguir las dos muñecas adecuadas para armar con ellas la que tienes entre las manos.
- Mijael siempre ha sido un amigo increíble.- Jaz suspiró. Me daba la impresión de que no sabía qué pensar con respecto a él.- Pero a veces siento que…
Jazmín se interrumpió a media frase. Menos mal que Mijael estaba ya en su casa, que si no le hubiera dolido mucho la friendzoneada que acababa de darle mi hermana.
- Al menos es mucho más linda que el regalo que te dio tu pseudo novio.- dije.
- ¿Qué novio?.- Jaz enarcó las cejas.- Ah, ¿te refieres a Kentin?
- Sí. ¿No es tu novio?.- cuestioné, haciéndome el tonto.
- No, no lo es. No aún, al menos.- Jazmín hizo una mueca.- Aunque a estas alturas dudo que llegue a serlo. He comenzado a darme cuenta de que no tenemos muchas cosas en común.
No me digas, hermanita. ¿Y en base a qué razonamiento inteligente hiciste esa suposición? No me gusta hacer generalizaciones basándome únicamente en apellidos pero en este caso tengo que admitir que un Hyuga y un Wakabayashi rara vez van a tener muchas cosas en común.
- Me sorprendería que ustedes dos tuvieran aunque fuese una sola cosa en común.- repliqué.- Sigo sin entender qué le ves.
- ¿Me creerías si te dijera que a veces yo tampoco lo entiendo?.- mi hermana puso cara de avergonzada pero después se recompuso.- Aunque no sé por qué estoy hablando de esto contigo, sigo enojada porque ni papá, ni Ichi ni tú me avisaron que Are se puso mal. ¿Qué fue lo que les pasó por la cabeza?
- Podría decirte que fue papá quien nos lo ordenó pero lo cierto es que Benji y yo también lo acordamos.- suspiré, sentándome en su cama.- Creo que lo que deseábamos era fingir que todo estaba bien, quizás creímos que si no hacíamos mucho escándalo las cosas podían seguir como si nada hubiera sucedido.
- Supongo también que papá no quería causar un alboroto.- musitó Jazmín, mirando la pequeña alfombra blanca que tenía junto a su cama.- Aun así debieron decirme la verdad…
- No volverá a suceder, lo prometo.- levanté mi mano derecha para reafirmar mis palabras- Y por cierto que no tuve oportunidad de darte tu regalo.
A mi hermana le gustaba mucho la música de un grupo británico llamado Coldplay, el cual me consta que continúa sacando discos a la venta. El que yo le di no era el último que la banda lanzó al mercado (por fortuna, ya que Osvaldo tuvo la idea de regalárselo) sino un recopilado de sus éxitos que incluía la canción "Clocks", la favorita de Jazmín.
- ¡Oh! ¡Mil gracias, hermanito!.- Jaz se echó sobre mí y me abrazó con fuerza.- ¡Eres un amor!
- ¡Puaj, deja de ser tan cursi!.- protesté aunque también la abracé.- No es para tanto.
- Con esto puedo perdonarte lo de hace rato.- bromeó ella.- Llevaba mucho tiempo buscando este disco.
- Feliz cumpleaños, hermanita.- contesté.
Me retiré a mi cuarto sintiéndome extremadamente cansado. No era para menos, considerando que la noche anterior no dormí tan bien como hubiera querido y que el día había resultado ser muy agotador. Al día siguiente sólo fuimos tres los Wakabayashi que fueron a la escuela, pues mi madre se llevaría a Aremy al hospital a que le tomaran una nueva muestra de sangre. Según lo que escuché, a diferencia de la vez anterior, una vez que terminaran Aremy regresaría a casa ya que no estaba en condiciones de ir a la escuela. Sobra decir que Jaz, Benji y yo ya estábamos angustiados de verdad.
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Débora se ofreció a acompañar a Lily al hospital debido a que Genzo no pudo librarse de sus ocupaciones y Lara estaba ocupada tramitando un permiso especial de maternidad. Gwen las recibió a las tres con una sonrisa que a todas luces era falsa, pues mi mamá pudo leer en los ojos de su amiga el presagio de una terrible noticia…
- Tendremos los resultados por la tarde.- avisó Gwen mientras el jefe de laboratorio en persona le tomaba la segunda muestra a Aremy.- Quisiera que estuvieras con tu marido aquí a las seis.
- De acuerdo.- asintió Lily.- A esa hora ya debe de estar desocupado.
En la escuela, mientras tanto, a mi grupo se le hizo el anuncio de que tendríamos a una nueva alumna; en realidad no acababa de llegar, al menos ya tenía una semana estudiando en la Wittelsbach, sino que simplemente se había cambiado de grupo. Al parecer la administración de la escuela se dio cuenta de que el grupo en el que había puesto a Katie Levin estaba abarrotado y decidió moverla al mío, el cual aún tenía algunos asientos disponibles. El director, pues, nos la presentó antes de que el profesor Haze nos diera los resultados del examen de matemáticas, aunque para esas alturas ya la mayoría conocíamos a Katie. El único que se quedó sorprendido fue Marko, quien quizás no podía creer en su buena suerte.
- ¡Hola!.- dijo la chica.- Me llamo Katherine Levin, aunque todos mis amigos me dicen Katie, y tengo poco de haber llegado a Múnich. Antes, mi familia y yo vivíamos en Estocolmo, en Suecia, pero a papá le ofrecieron un nuevo trabajo en el Bayern Múnich y por eso nos mudamos aquí. Se suponía que yo entraría a esta escuela hasta el siguiente año pero mamá creyó que sería buena idea que mis hermanos y yo nos fuéramos adaptando de una vez. Me gusta mucho esta ciudad aunque hacía mucho que no venía para acá y pues espero que nos podamos llevar bien.
Marko no dejaba de mirar con insistencia a Katie. ¿Qué tanto le veía? Quizás esa chiquilla loca era su tipo de chica. Me dije que, ahora sí, tendría que presentarlos a los dos dado que cada uno estaba muy interesado en el otro. Como sea, después de que Katie tomó asiento, el profesor Haze nos dio los resultados de los exámenes de matemáticas. No me sorprendió el haber obtenido la nota más alta, era ya habitual en mí. Sin embargo, Claude sacó el mínimo indispensable para pasar aunque se veía conforme con el resultado.
- Lo lamento, camarada franchute.- le dije.
- ¿Bromeas? ¡Pasé!.- exclamó Claude, feliz.- Para sólo haber estudiado la tarde anterior, no me fue tan mal.
- Hmmm.- Chris emitió un gruñido de inconformidad.- No te pases de cínico.
Mucho sospechábamos Chris y yo que sus papás no iban a estar tan de acuerdo con Claude. Ahora que el examen y la fiesta de Jaz habían pasado, mi mente se enfocó en la pesadilla del examen de francés. ¡Oh! Les cocottes!
- Espero que me vaya mejor en francés.- musité, más para mí que para él.
- No te preocupes, hoy por la tarde te ayudaré con eso.- Chris me palmeó el hombro.- Con mi ayuda pasarás.
- Confío en ti, camarada.- contesté, aliviado.- No puedo decir lo mismo de tu hermano…
- ¡Oye! Yo también iba a ayudarte.- protestó Claude.
- ¿Cuándo? ¿El próximo año?.- reclamé.
- No… El próximo semestre nomás.- replicó Claude, con una sonrisa cínica.
Salimos al receso; en el patio, como se estaba haciendo costumbre, se nos unieron Adler y Erick aunque Mijael no se veía por ningún lado, y como ellos no iban en su grupo no tenían idea de en dónde se encontraba (Adler era un año menor que Mijael y Erick uno mayor). Mientras mi mejor amigo aparecía, decidí buscar a Marko para presentarle a Katie pero no tardé en darme cuenta de que ellos mismos ya lo habían hecho por sí solos, en vista de que yo era demasiado perezoso para haberlo hecho antes. Ninguno me prestó atención cuando pasé junto a ellos y los saludé, no sé si me ignoraron a propósito por no haberlos presentado cuando me lo pidieron o fue que simplemente no me pusieron atención. Lo que me causaba curiosidad era que lo de esos dos parecía ser algo así como una especie de enamoramiento a simple vista, se nota que se gustaron desde el momento en el que cada uno vio al otro, si es que eso puede ocurrirle a un adolescente de trece años.
- ¿Cómo ves al Marko?.- me preguntó Mijael, apareciendo de repente junto a mí.- No pierde el tiempo, ¿eh? Si ayer no se le acercó a Katie fue porque la Pecas se puso mal primero.
- ¿En dónde estabas?.- pregunté.- ¿Asustando a algún pretendiente de mi hermana?
- No, estaba intentando convencer a Cruyffort de que nos pusiéramos de acuerdo para el laboratorio, tendremos clase de química después del receso.
- ¿Hubo suerte?.- quise saber.
- No.- Mijael suspiró, desalentado.- Sigue con ganas de partirme la cara.
- Ya veo.- moví mi cabeza de un lado a otro.- A este paso van a terminar reprobando los dos.
- Antes le parto la cara yo primero.- replicó Mijael, frunciendo el ceño. Al ver que se acercaban sus hermanos, añadió.- Por favor, no se lo comentes a nadie. No quisiera que Edward pensara que ando de bocón y que por eso me odie todavía más.
- Tranquilo, Fede, sabes que jamás te traicionaría.- aseguré, palmeándole la espalda.
Cuando nos reunimos con los demás, Benji ya se había incorporado también al grupo y participaba en el tema de conversación, el cual era el enamoramiento mutuo de Marko y Katie; Adler aseguraba que la noche anterior, antes de que tuvieran que retirarse por el inesperado desvanecimiento de Aremy, Marko le había comentado que estaba reuniendo valor para ir a hablarle a Katie. Era raro que Marko fuera así de tímido, habitualmente siempre era muy seguro de sí mismo.
- La mayoría de los hombres nos atontamos cuando estamos cerca de quien nos gusta.- señaló Erick.
- Totalmente cierto.- asentí, suspirando.
- Yo no.- negó Mijael.- Yo no me pongo así estando cerca de la chica que me gusta.
- Nos consta que no.- rió Claude.- Pero, ¿no es por timidez por lo que no te le has declarado?
- Cállate.- Mijael golpeó a su hermano en el hombro.- Por cierto, ¿cómo te fue en el examen de matemáticas?
- Apenas pasó con la mínima y eso gracias a Dai.- respondió Chris en lugar de su gemelo.
- Uhhhh, a papá no le va a gustar eso.- Mijael esbozó una sonrisa diabólica.
- Ni se te ocurra decirle.- amenazó Claude, con cierta angustia.
- Mi silencio tiene un precio.- respondió su hermano mayor, con malicia.
- Puedes recuperarte en los finales si estudiamos en serio y no sólo un día antes, camarada.- le dije a Claude, para tranquilizarlo.
- O cambiar tu nota.- sugirió Kentin Hyuga en esos momentos.
Todos nos giramos para verlo. No supe en qué momento se acercó a nosotros ni mucho menos qué tanto alcanzó a escuchar de todo lo que dijimos; por fortuna, nadie había mencionado el nombre de Jaz como el de la chica que le gustaba a Mijael, sino muy seguramente habría habido otra pelea.
- ¿Qué se te ofrece, Hyuga?.- preguntó Erick, con voz neutra.
- No mucho, realmente.- respondió Kentin, igual de neutral. Quizás los demás no le caíamos bien pero Erick no había hecho algo aún para que aquél lo detestara.- Sólo le sugería a Christopher que cambie la nota de su examen.
- Yo soy Claude.- replicó Claude, ácido.- Y eso ya no es posible a estas alturas.
- Da lo mismo quién seas, sabías que estaba hablando de ti.- Kentin se encogió de hombros.- Y claro que es posible, sólo necesitas que alguien que tenga habilidades de hacker lo haga por ti, entrando al servidor en donde la escuela aloja las calificaciones de los alumnos. ¿Tú qué dices, Wakabayashi?
- Que es plausible siempre y cuando encuentres a alguien que sepa hacerlo, aunque no sería muy ético.- fue Benji el que contestó, tan flemático como era su costumbre.
Mi hermano y yo intercambiamos miradas; sabíamos bien que Hyuga se había referido a mí pero agradecí que Benji hubiese respondido porque yo no supe qué hacer, evidentemente Kentin tenía una segunda intención y tenía que andarme con cuidado.
- Bien, olvidé que tú también eres un Wakabayashi.- Kentin frunció el ceño.- Estaba hablándole a tu hermano.
- Es normal. Como yo no juego fútbol, la gente olvida que también soy hijo de Genzo Wakabayashi.- Benji se encogió de hombros.- No me lo tomo como algo personal.
- Da igual.- replicó el Hyuga.- ¿Y bien, Daisuke Wakabayashi, tú qué opinas?
- Lo mismo que dijo mi hermano.- contesté, con cautela.- Incluyendo eso de que no sería muy ético hacerlo.
- Seguramente que no pero si es por una "buena causa", no le veo el problema.- insistió Kentin.- Lo aceptaría si quisieras hackear una cuenta de banco o alguna otra cosa que llevara a un fraude de dinero, no sería ético que lo hicieras, pero cambiar una calificación en el servidor de la escuela es un delito sin víctima.
- Que lo llames "delito" le quita toda la intención que tienes de querer hacerlo ver como algo "sin importancia".- señaló Erick, oportunamente.
- Es que estrictamente hablando es un delito informático.- Kentin se encogió de hombros.- Pero no significa que sea algo grave. Seguramente ya lo debiste haber hecho alguna vez, ¿no, Wakabayashi? Muchos me han dicho que eres muy bueno en informática. Y te estoy hablando a ti, Daisuke, por si todavía tienes ganas de escudarte tras de tu hermano.
- Aunque lo dudes, jamás he hackeado el servidor de la escuela para cambiar mi calificación.- repliqué, enojado.- Ni la mía ni la de alguno de mis hermanos.
- ¿No?.- el tono de burla de Hyuga me pareció muy insultante.- Pues qué honesto eres, Wakabayashi.
Se hizo un silencio denso. Mijael estaba callado pero llevaba mucho rato mirando a Kentin como si estuviera considerando la posibilidad de romperle la mandíbula. Yo, por supuesto, estaba enojado por la acusación indirecta que me hizo el Hyuga de haber alterado mis notas a través de medios poco honestos. Es cierto que soy bueno en informática y que me divierto hackeando las cuentas de correo electrónico de mis papás y de mis tíos, pero entrar al sistema de la escuela ya es otro cantar. Quizás no soy un excelente estudiante como sí lo es Jazmín (gracias al bendito francés), pero sí soy de los mejores pues uno de los requisitos que mamá impuso para que yo me dedicara al fútbol fue que sacara buenas calificaciones en la escuela (a diferencia de mi padre, que faltaba a clases para ir a entrenar). Tuve ganas de decirle todo esto al idiota de Kentin Hyuga pero Benji me hizo una seña negativa con la cabeza.
- Piensa lo que quieras, no me importa.- gruñí.- No es algo que piense hacer ni por mí ni por nadie.
- Y yo no voy a cambiar mi nota de esa manera.- se negó Claude.- No será perfecta pero al menos es mía. Ya me recuperaré en los finales.
- Sé un fracasado, entonces.- replicó Kentin, dándose la vuelta y marchándose.- Tal y como lo es tu hermano el Fürst.
Adler tuvo que contener a Mijael mientras que Chris tuvo que hacer lo propio con Claude y Erick conmigo. ¿Qué tantas posibilidades habría de que consideraran la muerte de Kentin Hyuga como accidental? Quizás, si planeábamos las cosas con cuidado…
- No pierdan la calma por alguien que no lo vale.- dijo Erick, sabiamente.- Lo que busca es hacerlos enojar, quiere que pierdan la cabeza y los castiguen.
- Pues está muy cerca de lograrlo.- repliqué, bufando.- Maldito idiota.
- Ese tipo es un petulante.- gruñó Claude.
- Es un completo idiota.- acordó Adler.
- Es un hombre muerto.- rebatió Mijael, apretando los puños.- Bien muerto.
- Concuerdo en que es todo eso que dijeron, menos hombre muerto.- replicó Benji, pensativo.- La cuestión es: ¿así se comporta porque así lo educaron o busca algo más? Mi papá siempre ha dicho que el señor Hyuga es un hombre agresivo pero que también tiene cierta noción de lo que es el honor, cosa de la que Kentin parece carecer, como que su personalidad no va muy acorde con la de su padre y eso me hace preguntar qué hay detrás de esa hostilidad hacia nosotros. Quizás simplemente busca una venganza.
- ¿Una venganza contra quién o contra qué?.- cuestionó Claude.- No le hemos hecho nada.
- Eso es lo que me pregunto.- Benji se encogió de hombros.
- Deberías proteger a tu hermana, Benji, prevenirla contra la clase de gente con la que se junta, en vez de andar sacando teorías sobre el estúpido comportamiento de ese imbécil.- lo reconvino Mijael, aún enojado. Pobre de mi amigo, primero Edward lo había hecho enfadar y ahora Kentin quería completar el trabajo.
- No me corresponde a mí el espantarle los pretendientes a mi hermana sino sólo apoyarla cuando lo necesite.- replicó mi hermano.- No tengo idea de qué le ve Jaz a ese muchacho aunque ella es muy dada a ser demasiado benevolente con los demás. Si mi hermana le está dando una oportunidad es porque quizás haya algo bueno en él.
- Si lo tiene está muy escondido.- gruñó Claude.
- Qué va a tener algo de bueno, es un completo idiota.- remató Mijael.
Desgraciadamente Kentin consiguió arruinarnos el resto del receso. Mentiría si dijera que nunca me pasó por la cabeza la idea de cambiar alguna de mis calificaciones más pobres con la esperanza de que mi promedio no bajara tanto, pero de ahí a que realmente intentara hacerlo había un trecho enorme. Si Claude alguna vez tuvo la misma intención tampoco me lo dijo, supongo que porque él sabía tan bien como yo que eso no era un "delito sin víctima".
Las cosas tampoco marcharon muy bien para Mijael después del receso. En el laboratorio de química, de acuerdo a lo que me contó mi amigo, Edward se las arregló para prenderle fuego a un poco de benceno que derramó al piso a propósito (una práctica que resultaba muy peligrosa), y echarle la culpa a Mijael del evento. Éste había intentado apagar el fuego pero al no saber cómo hacerlo de la manera correcta empeoró las cosas y la maestra tuvo que desalojar a los alumnos del laboratorio para evitar una catástrofe mayor. La profesora Quilty no dudó ni un momento que Mijael era el culpable y lo castigó por dos semanas, a pesar de los muchos intentos que él hizo para limpiar su nombre.
- Para variar, la única que creyó en mí fue Jaz pero ni ella pudo convencer a la profesora de que todo fue un accidente.- me dijo Mijael, bastante decaído.- ¿Por qué Cruyffort me odia al extremo de tenderme esta clase de trampas?
- No lo sé, camarada, pero si no lo averiguas pronto él va a conseguir que ambos acaben muertos.- señalé, con todo el tacto que pude.
Creo que lo mejor sería que la profesora Quilty separara a ese equipo de laboratorio pero no parecía ser una opción viable ya que ella insistía en reprobarlos a ambos si no aprendían a trabajar juntos.
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A las seis de la tarde, el gran Genzo Wakabayashi y su esposa, la doctora Lily Del Valle, esperaban en el consultorio de la doctora Gwen Heffener a que ella les dijera cuáles habían sido los resultados de la segunda prueba realizada a su hija menor. Mis padres decidieron que lo mejor sería que Aremy no estuviera presente así que mi tía Elieth se ofreció a cuidarla ya que ese día no tenía entrenamientos de esgrima con sus alumnos. Mi tía Gwen no sabía cómo darles la noticia tan terrible que ya conocía, siempre era difícil dar un diagnóstico tan sombrío a los pacientes o a sus progenitores pero con mis papás era peor porque ellos eran sus amigos.
- Tenemos ya el resultado de los estudios y, desgraciadamente, no son buenos.- murmuró Gwen, desalentada.- Ojalá hubiera un error pero se hizo la prueba muchas veces y el resultado es el mismo... Además…
- Además están los síntomas que presenta mi hija, ¿cierto?.- la interrumpió Lily, muy seria. Mi padre la tomó de la mano con fuerza.- No le des más vuelta al asunto, Gwen, por favor.
Sin duda, ésa ha sido una de las peores pruebas que mis padres tuvieron que afrontar como pareja.
Ese día llegué a mi casa alrededor de las ocho de la noche. Como la temporada de fútbol estaba por comenzar, me había quedado hasta tarde entrenando con el equipo, de manera que cuando llegué a casa la bomba ya les había caído a mis papás. Supe que algo andaba muy mal cuando vi a Jazmín sentada en las escaleras que llevaban a la planta alta, comiéndose las uñas. Ella nunca haría eso a menos que algo la asustara o preocupara en extremo.
- ¿Qué pasa, Jaz?.- le pregunté.- ¿Qué haces aquí?
- Mamá y papá andan raros.- respondió ella.- Hoy les dieron los resultados de las pruebas de Aremy y sé que no fueron buenas…
- ¿Te dijeron ya qué tiene?.- pregunté, ansioso.
- No, están esperando por ti.- contestó mi hermana.- Sólo quieren hablar con nosotros dos, a Benji y a Aremy no van a decirles la verdad.
Me senté en la escalera junto a ella y la tomé de la mano; Jaz me la apretó con fuerza y me sonrió para darme ánimos. Si mis padres no querían revelarles la verdad a mis hermanos menores era porque se trata de algo tan fuerte que ellos no serían capaces de sobrellevarlo.
"Para darnos valor el uno al otro", pensé. "Y proteger a nuestros hermanos menores".
Jazmín y yo subimos las escaleras tomados de la mano. La puerta del cuarto de nuestros padres estaba entreabierta y pudimos ver a Lily sentada en la cama, con el gran Genzo Wakabayashi apoyado sobre su regazo; ella le acariciaba el cabello mientras murmuraba palabras que no alcanzamos a entender del todo pero que sin duda iban encaminadas a tratar de consolarlo.
- Vamos a salir de ésta.- dijo mi mamá mientras sostenía la cabeza de papá.- El porcentaje de niños que se curan es muy alto.
- Te creo cuando lo dices pero aun así temo que ella sea del porcentaje que no lo logra.- musitó mi padre.- Nada de lo que he pasado en la vida me preparó para afrontar este temor.
- Ni a mí tampoco, mi amor.- suspiró mi madre.- Por eso es que debemos aprender juntos.
Al presenciar esta escena Jazmín y yo titubeamos, jamás habíamos visto tan decaídos a nuestros padres, pero entonces mi hermana apretó mi mano y cobró valor. Al mal paso, darle prisa, dicen.
- ¿Mamá?.- llamó ella, cautelosa.- ¿Papá? Daisuke ya llegó. ¿Es un buen momento para venir o regresamos más tarde?
- Pasen, por favor.- pidió mi madre, mirándonos con el rostro bañado en lágrimas.- Tenemos algo importante qué decirles…
Ella comenzó a explicarnos todo, desde los resultados de laboratorio hasta lo que Gwen les había informado esa misma tarde, aclarándonos por supuesto los términos médicos que no entendimos. A pesar de que ya intuíamos que algo andaba mal con Aremy, Jazmín y yo estábamos llorando a lágrima viva cuando mi madre terminó de hablar.
A Aremy, a mi preciosa y querida hermanita, le habían diagnosticado leucemia, el cáncer de la sangre…
Notas:
- "Les cocottes" significa algo así como "las cazuelas". Nótese que el francés de Daisuke es realmente malo.
