Capítulo 17. Cambios.
El rumor de que Jazmín Wakabayashi, una de las chicas más populares de la escuela Wittelsbach, se había separado de Kentin Hyuga se corrió como reguero de pólvora. Sé que esto puede sonar tonto y superficial cuando estamos pasando por problemas más difíciles pero está relacionado a un evento importante de la vida de Jazmín, así que me tomaré la libertad de comentarlo. El caso era que mi pobre hermana ya había recibido al final del día más de quince invitaciones a salir, incluida una por parte de Erick.
- ¿Qué, estás bromeando?.- le pregunté a mi amigo.- ¡Habías dicho que no ibas a pedirle una cita!
- Es curioso, no escuché que te quejaras cuando ella comenzó a salir con el Hyuga.- repuso Claude.- Ahora sí te indignas.
- Oh, vamos, que no fue con malas intenciones, sólo la invité a tomar un café y más que nada lo hice por si quería hablarme de Aremy.- confesó Erick, quien al menos tuvo la decencia de avergonzarse.- Y de cualquier manera me dijo que no.
- Puedes hablar en mi casa con mi hermana mayor acerca de mi hermana menor, no hay necesidad de pedirle que vaya a tomar un café contigo.- gruñí.
- Eso he intentado hacer desde hace días, o sea, acercarme a ella en tu casa, pero no sé si no has notado que Mijael no la suelta ni un segundo.- replicó Erick.
- Entonces pierdes el tiempo.- comentó Benji.- A mí se me hace que el motivo por el que mi hermana rompió con Hyuga tiene el apellido Schneider.
- Ay, eso me da tantas esperanzas.- replicó Claude, con ironía.- He querido declarármele a Jaz desde que tenía tres años.
- Te pasas de tarado.- a pesar de todo no pude evitar reírme.- Eres el Schneider equivocado, camarada franchute.
- Me rompes el corazón.- dramatizó Claude, haciendo una mueca de fingido dolor.
- Como sea.- volví a fulminar al Levin con la mirada.- Entonces, Erick, ¿Jazmín te dijo que no quería salir contigo?
- Ni más ni menos.- respondió mi amigo sueco, con una sonrisa torcida.- Ella fue muy amable y se veía apenada por decirme que no pero fue muy clara al respecto, sólo le intereso como amigo. Y está bien, entiendo que Mijael ha estado enamorado de Jazmín desde hace muchos años y por eso es que decidí no insistir. Sólo quise probar suerte y también darle a Jaz la oportunidad de hablar con alguien sobre Aremy, me da la impresión de que ella no trata el tema con nadie.
- Eso es cierto sólo de manera parcial.- fue Benji el que contestó.- Porque estoy seguro de que sí lo hace con Mijael y con Danielle.
- Me quitaste las palabras de la boca, camarada, justamente eso iba a decir.- añadí.- Mijael ha sido su apoyo desde que mi hermana se enteró del asunto y Danielle no la ha dejado sola en los momentos en los que el Fede no puede estar a su lado.
- Ya, ya entendí.- Erick alzó las manos y puso cara de disculpa.- Ahora sí va en serio, me hago a un lado para que Mijael haga lo suyo.
- A todo esto, no sé por qué el auténtico Schneider que quiere con Jazmín no la ha invitado a salir.- comentó Christopher, quien se había mantenido muy callado, escuchando nuestra conversación.
- ¿No lo ha hecho aún?.- me sorprendí.- Pensé que sería lo primero que haría al reunirse con ella.
- No, no la ha invitado a salir todavía.- me aclaró Chris.- Sus motivos ha de tener pero sí que estoy tan asombrado como tú.
Pues sí que era muy extraño el comportamiento de Mijael pero al salir de la escuela comprobé que lo que Chris dijo era cierto, mi mejor amigo no le había declarado aún sus sentimientos a Jazmín. Entiendo que el colegio no es el mejor lugar para confesarle a la chica de tus sueños que te encanta pero si a mí alguien me dijera que esa chica, que me ha traído loco desde hace tantos años, ha roto con su pareja, iría a buscarla de inmediato para declararme. Sin embargo, Mijael tenía sus motivos para no hacerlo y me lo hizo ver durante el llamado extraordinario que se le hizo a nuestro equipo de fútbol ese día. Y le llamo "extraordinario" porque se suponía que ya no tendríamos más entrenamientos sino hasta después del próximo partido en el que yo no iba a ser titular, pero se nos avisó a los integrantes del grupo que nos presentásemos en el campo de juego porque se nos iba a dar una información muy importante relacionada con el entrenador Köpke.
- ¿Qué es lo que te pasa, Fede?.- le solté mientras esperábamos al instructor.
- ¿Qué me pasa de qué?.- Mijael no quería entender.
- Chris me dijo que no te le has declarado aún a Jazmín.- señalé.- ¿Es cierto eso?
- Totalmente.- Mijael soltó un suspiro resignado.- Es más complicado de lo que crees, Chucky. Hablé con Jaz hace rato y me ha dicho que no quiere salir con alguien en este momento porque desea dedicarse a Aremy. Dice que Kentin le quitaba mucho tiempo y que no podía decirle el verdadero motivo por el cual no quería salir con él así que por eso no va a aceptar invitaciones durante algunos meses, para evitar tener otra vez ese problema con otra persona diferente.
- Oh.- tuve ganas de jalarle las orejas a mi hermana. ¿Es en serio?
- No digas sólo "Oh", Chucky, Jaz tiene razón al no querer dedicarse a un novio en este momento, sería algo idiota.- continuó Mijael.- Quiero mucho a tus hermanas y te consta, por lo mismo sé que la Pecas necesita a Jaz más que yo así que esperaré a que aquélla mejore para decirle a tu hermana mayor que la amo.
- No sé si eres un imbécil a secas o un imbécil noble, Fede, pero de que eres un imbécil, lo eres.- contesté, aunque en cierta manera me sentí impresionado por la fuerza de los sentimientos que tenía Mijael por mi hermana.- Jaz te necesita más que nunca y no hay mejor manera de apoyarla que siendo su novio.
¿De verdad estoy diciendo esto? ¿Quién soy yo y que hicieron con Daisuke Wakabayashi? No lo sé pero puedo asegurar que en ese momento me sentía decepcionado de que mi mejor amigo y mi hermana mayor no estuvieron juntos. Es cierto que dicen que los Géminis somos contradictorios pero esto es ridículo, se suponía que yo tendría que sentirme feliz del hecho de que Jazmín quisiera permanecer soltera. ¡Habrase visto!
- Sabes, Chucky, que me digas eso me hace sentir muy bien.- me dijo Mijael, con una sonrisa ligera.- Una parte de mí siempre creyó que nunca aceptarías que yo anduviera con tu hermana.
- Meh, era mi forma de fastidiar.- repliqué, encogiéndome de hombros.- Digo, tampoco quiero que me cuentes cada detalle asqueroso, como si la besaste o cosas similares, pero prefiero que esté contigo a que ande con alguien más. Sé bien que nadie va a cuidar a Jazmín mejor que tú, Fede.
- Gracias, amigo.- Mijael me puso una mano en el hombro.- No te voy a defraudar. En cuanto la Pecas esté mejor voy a declarármele a Jaz.
- Yo te aconsejaría que lo hicieras antes.- suspiré, apesadumbrado.- Por lo que investigué, Aremy no saldrá pronto de su enfermedad. Según tengo entendido, ella tendrá que tomar quimioterapia durante 36 semanas. ¡36 semanas! ¿Sabes lo que es eso para nosotros? Toda una vida, Fede, Jazmín te necesita ahora y no en 9 meses.
- ¿Qué?.- Mijael gritó.- ¿La Pecas va a estar en tratamiento durante tanto tiempo?
- Y eso si responde bien a él.- asentí.- Si su cerebro llega a resultar afectado por la enfermedad en algún momento, el tratamiento se alargaría o incluso se le tendría que aplicar radiación en la cabeza.
- No inventes, Chucky.- Mijael exhaló con fuerza.- Pobre Pecas…
- Por eso te digo que no esperes tanto, la vida es muy corta.- insistí.- Decláratele ya a mi hermana mayor.
- Voy a respetar su espacio por un tiempo, ya después veré.- negó Mijael.- Quizás lo haga cuando tú te le declares a Giovanna.
- Bien jugado, Fede.- sonreí sin poder evitarlo.- Bien jugado.
- Oye, cambiando el tema.- continuó Mijael.- ¿Al final supiste cómo fue que mi padrino se enteró del asunto de la convocatoria?
- Ah, sí, mi mamá me lo dijo.- la sonrisa se me borró casi instantáneamente.- Resulta que mi padre supo antes que yo que fui convocado por el señor Ozhora pues al parecer éste se lo dijo primero que a mí, así que papá sólo estaba esperando a que me llegara la carta de la JFA para hacer fiesta.
- Pero no esperaba que tú la fueras a rechazar, supongo.- comentó Mijael, pensativo.
- Según lo que me dijo mamá, así fue.- asentí.- Mi padre creía ciegamente que yo estaría muy emocionado por el asunto.
- Ya veo.- Mijael esbozó una sonrisa triste.- En cierto modo me siento mal por mi padrino porque de verdad que nunca ha considerado la opción de que tú no quieras hacer todo lo que él te dice. Va a estrellarse duramente contra la realidad cuando se percate de eso.
- Me sorprende mucho que mi padre se comporte de esa manera.- suspiré.- Según lo que todo el mundo me ha dicho de él, el gran Genzo Wakabayashi siempre estuvo bien asentado en la realidad.
- Supongo que cambió cuando se convirtió en padre.- comentó Mijael, encogiéndose de hombros.- ¿Y cómo están las cosas con él? ¿Te dijo algo más en la mañana?
- No lo he visto el día de hoy.- contesté.- Mi mamá nos trajo a la escuela, sospecho que cambió lugares con papá para evitar que siguiera discutiendo conmigo; además, mi madre dijo que hablaría con él para hacerle ver que no me puede obligar a aceptar hacer algo que no quiero, supongo que ese cambio en los roles forma parte de su plan.
- Jugada inteligente por parte de mi madrina.- admitió Mijael.- Aunque en algún momento tendrán que verse las caras mi padrino y tú.
- Lo sé.- repliqué.- Pero supongo que mamá está esperando a que a papá se le pase el coraje.
Para ese entonces había pasado el tiempo y el entrenador Köpke no había aparecido; cuando ya comenzábamos a preguntarnos qué le había sucedido y si debíamos marcharnos, apareció Hermann Kaltz, acompañado por su hijo, y nos reunió a todos para decirnos que el llamado extraordinario era para avisarnos que el entrenador Köpke había renunciado a ser nuestro entrenador por causa de fuerza mayor. El señor Kaltz no lo especificó pero nos dio a entender que se trataba de problemas de salud de un familiar suyo muy cercano y yo no pude evitar sentirme mal por el señor Köpke, me sentí muy identificado por obvias razones (al menos él sí pudo renunciar a su puesto en el equipo). En ese momento decidí que preguntaría cómo podría localizar al entrenador para enviarle un mensaje manifestándole mi apoyo; claro que por ser un niño de casi catorce años yo no podría hacer gran cosa por él pero sabía por experiencia propia que unas simples palabras de apoyo tenían mucho poder.
- En fin, el caso es que a partir de ahora voy a ser su instructor.- continuó el señor Kaltz.- Debido a que voy a estar en esta ciudad durante algunos meses, aprovecharé para continuar con su adiestramiento. Sé que estamos a mitad del torneo pero me esforzaré para adaptarme a su ritmo de trabajo.
Adler, parado junto a su padre, se veía muy orgulloso, sobre todo cuando los demás le aplaudimos al señor Kaltz. Éste confirmó que por el momento no haría muchos cambios hasta no ver cómo nos desempeñábamos en el campo de juego, a menos que se diera cuenta de que deshacer las decisiones del entrenador Köpke podría beneficiar al equipo.
- Sé que no había más entrenamientos programados en esta semana ya que está muy cerca el próximo partido pero me gustaría que tuviéramos uno de "emergencia" para que pueda empaparme bien de la estrategia que ya tenían diseñada el entrenador Köpke.- señaló el ahora entrenador Kaltz.- ¿Estamos de acuerdo?
- ¡De acuerdo, entrenador!.- respondimos nosotros, al unísono.
- Muy bien, comencemos entonces con el calentamiento.- el ahora entrenador Kaltz aplaudió un par de veces para animarnos.
Todos nos pusimos a correr alrededor del campo de manera inmediata, incluyendo Mijael, lo cual me sorprendió bastante.
- ¿Vas a quedarte al entrenamiento de emergencia, Fede?.- pregunté, sorprendido.
- Por supuesto, Chucky, hay que darle la bienvenida al tío Hermann.- respondió mi amigo, con una enorme sonrisa.- Adler no me lo perdonaría si no lo hiciera.
No conocía a Hermann Kaltz como entrenador, solamente como jugador, así que no sabía qué esperar de él; sin embargo, el hombre era inteligente y tenía una buena visión de juego así que no resentimos tanto, no tanto, el cambio de instructor, al menos no por el momento. Sé que es algo estúpido pero cada vez que pasaba corriendo delante del señor Kaltz, me entraban las ganas de preguntarle si nunca se lastimó la boca por jugar fútbol con un palillo de madera metido permanentemente entre los dientes. En fin, que como el señor Köpke ya había decidido que yo no sería titular en el próximo partido, cuando comenzó la práctica como tal yo me retiré a la banca; sin embargo, no había dado ni dos pasos cuando el ahora entrenador Kaltz me ordenó que regresara.
- Sé que el entrenador Köpke había puesto a Margus Hoffman como titular para el próximo partido, Daisuke, y sus razones habrá tenido pero ésta es una de las pocas cosas que él decidió con las que yo no estoy de acuerdo.- dijo el señor Kaltz.- He visto lo suficiente de tu juego como para saber que eres bueno y además tienes el sello de garantía de tu padre así que voy a ponerte de titular. Si Hoffman quiere quitarte el puesto tendrá que esforzarse más.
- Disculpe que lo contradiga, entrenador.- yo aún continuaba enojado con el gran Genzo Wakabayashi y sabía bien cuál era la mejor manera de fastidiarlo.- Pero preferiría quedarme en la banca y respetar la indicación del señor Köpke.
- ¿Eh? ¿Por qué?.- evidentemente el entrenador Kaltz se sorprendió.- Pensé que querrías estar de titular.
- No realmente.- me encogí de hombros.- Creo que Margus ha demostrado ser mejor que yo, es él quien debería de jugar de titular en el próximo partido.
- ¿Estás seguro de lo que estás diciendo?.- Hermann Kaltz se negaba a creer que estaba hablando en serio.- No te sientas presionado por cumplir con lo que dijo el entrenador Köpke.
- No me siento presionado, señor.- dije, con toda la seriedad de la que fui capaz.- No estoy en mi mejor momento así que considero que un partido en la banca me hará mucho bien. Además, por algo fue que perdí la titularidad, necesito recobrar mi forma antes de ponerme delante de la portería otra vez.
Creo que ni yo me creía lo que estaba diciendo pero seguro que el ahora entrenador Kaltz sí se lo creyó. Sin embargo, me negué a poner a mi hermana de pretexto, esa lección ya me había quedado clara y no volvería a cometer el mismo error. El entrenador meditó lo que dije durante algunos segundos tras los cuales le ordenó a Hoffman que se pusiera en el puesto de portero.
- Supongo que la enfermedad de tu hermana también te debe estar afectando.- para mi desgracia, el entrenador Kaltz sí quiso mencionar el asunto.- No me sorprende que no estés en tu mejor forma, Daisuke.
- No creo que ella sea el único problema.- solté, sin pensarlo mucho.- Tampoco he llevado bien las cosas con mi padre en los últimos días.
- Estoy al tanto de eso.- el señor Kaltz pareció avergonzarse.- No es que me guste meterme en lo que no me importa pero ha sido difícil no enterarse de que la relación entre Gen y tú ha sido muy tensa últimamente, sobre todo porque vivimos en la misma casa, por el momento, y me parece que la enfermedad de la pequeña Aremy no es el único motivo de rigidez entre tu papá y tú.
- No.- admití, sintiéndome inesperadamente deprimido.- Quisiera que dejara de presionarme tanto, no sé por qué tiene que ser tan controlador.
- No lo es tanto como tú crees.- el ahora entrenador Kaltz esbozó una sonrisa un tanto torcida.- Tu padre es un buen hombre pero nunca ha sido muy bueno expresando sus verdaderos pensamientos, por lo regular los da a entender de una forma muy indirecta. En tu caso, te presiona a seguir sus pasos porque cree que puedes ser feliz en ese rubro pero teme que pierdas el rumbo y quiere ayudarte a no hacerlo. Sin embargo, como Gen está acostumbrado a hacerlo todo a su antojo y es raro que alguien le diga que no, no se toma muy bien las negativas, sé que tu madre estará de acuerdo conmigo en esto. Tal vez no debería ser yo quien te lo hiciera ver pero la mejor manera de tratar con Genzo Wakabayashi es hablándole de frente, Daisuke; ocultarle las cosas sólo empeorará la relación que hay entre ustedes, si algo no te gusta simplemente díselo.
- ¿Lo menciona por el asunto de la convocatoria de Japón?.- sospechaba que este tema comenzaba a ser del dominio público.
- Exactamente a eso me refería.- asintió el ahora entrenador Kaltz, sin sorprenderse ni un poquito.- Tu padre se habría tomado mejor la negativa si se lo hubieras dicho de frente en vez de hacerlo todo a sus espaldas.
Bueno, que podía confiar más en la opinión de alguien como Hermann Kaltz que en la de Tsubasa Ozhora. A lo largo de la vida de papá, mucha gente ha dicho que el gran Genzo Wakabayashi y el Prodigio del Sóccer Japonés son "cercanos amigos entrañables que conquistaron la Copa del Mundo" pero yo siempre he puesto en duda esta declaración. Es cierto que Tsubasa Ozhora y mi padre fueron muy amigos cuando eran niños y que continuaron frecuentándose a lo largo de sus vidas, además de compartir tiempo en la Selección, obvio, pero estoy casi seguro de que Hermann Kaltz sabe más cosas del gran Genzo Wakabayashi que Tsubasa Ozhora, quizás porque éste no pasó tanto tiempo con mi padre en su versión adulta como aquél. Por supuesto, ésta es mi opinión, sólo mi padre sabe qué tan fuerte es su amistad con el Ozhora mayor.
- No es muy tarde para aceptar su consejo, entrenador.- dije, ciertamente aliviado.- Gracias.
- Dejaré que Hoffman sea el titular para que te tomes un tiempo para relajarte, Daisuke, pero eso no significa que voy a dejar que pierdas el tiempo.- me dijo el señor Kaltz.- ¿Quedó claro?
- Sí, entrenador.- acepté, muy serio.- Se lo agradezco en verdad.
- Bien, ve entonces a practicar con el lanzabalones mientras tanto.- me ordenó el entrenador.- Y Daisuke, no se te olvide que no estás solo en esto.
- Lo sé.- respondí antes de echar a andar.
Tendría que haber hablado con el entrenador Kaltz desde hace mucho, en definitiva, me habría ahorrado muchos problemas.
Casi al final del entrenamiento se apareció Karl Heinz Schneider, en parte para molestar al entrenador Kaltz y en parte para esperar a que sus hijos y yo termináramos la práctica para llevarnos a casa, según lo que el mismo señor Schneider me hizo saber. En ese movimiento noté la finísima mano de mi madre quien sin duda quería seguir evitando que papá y yo nos quedáramos a solas, como había ocurrido la última ocasión. Me gustaría ver qué tendría preparado la doctora Del Valle para cuando llegara a casa, mi padre y yo no podíamos seguir evitándonos por siempre pero, como suele suceder en estos casos, una vez más subestimé el poder de mi mamá. El gran Genzo Wakabayashi no salió de la habitación de mi hermana más que para cenar y, cuando lo hizo, Aremy iba con él. Por supuesto, estando ella presente ni mi padre ni yo íbamos a ponernos a discutir por nada. Tengo que admitir que fue agradable volver a tener a mi hermanita en la mesa, dentro de poco no saldría de su habitación más que en raras ocasiones, así que en cierto modo fue como una pequeña fiesta privada; esa noche, cenaríamos sólo los Wakabayashi ya que los Kaltz habían aceptado una invitación a comer por parte de los Levin. Hábilmente, mi madre guió la conversación en la mesa para sortear los temas difíciles, el ambiente se sentía tan relajado que incluso me atreví a mencionar el hecho de que el señor Kaltz era ya oficialmente el nuevo entrenador del equipo de fútbol y papá se dignó a hacer un comentario al respecto, algo así como que había sido él quien sugirió que fuese Kaltz quien tomase ese puesto dado que el entrenador Köpke ya había anunciado su inesperada renuncia.
- ¿Y cómo supiste que el entrenador Köpke ya había renunciado, papá?.- preguntó Benji, para mi enorme fortuna ya que yo tenía ganas de saberlo pero no me hubiera atrevido a preguntarlo.
- Lo supe cuando el mismo Köpke me llamó para sugerirme que tomara el puesto.- respondió mi padre.
- Como que eso es un tanto loco, ¿no?.- intervino Aremy, de buen humor.- Digo, si papá ya es entrenador de porteros del Bayern Múnich no sé cómo va a ser entrenador del equipo de Dai.
- Exactamente eso, Are-hime.- el gran Genzo Wakabayashi le sonrió con mucho cariño a mi hermana. Ninguno de los presentes quiso hacerle ver a Aremy que ella era la principal razón por la que papá no tomaría ningún otro trabajo aparte del que ya tenía.
Bueno, eso y el hecho de que habría sido una pesadilla el tener a mi papá de entrenador oficial de los equipos de fútbol de la Wittelsbach, yo no habría podido correr hacia un lado en donde él no pudiera controlarme. Por fortuna, el ahora entrenador Kaltz había tenido el buen tacto de no decirle a mi padre que rechacé recobrar la titularidad sin esfuerzo porque seguramente que habría habido otra pelea en la casa. Supongo que el padre de Adler se dio cuenta de que no es conveniente que el gran Genzo Wakabayashi se entere de todos los pormenores de los entrenamientos de mi equipo de fútbol.
Después de la cena, Aremy quiso que sus tres hermanos le contáramos las novedades acontecidas en nuestra aburrida y snob escuela, de manera que nos pasamos a la sala para hablar un rato con ella ya que su habitación seguía teniendo ciertas restricciones de visita; de inmediato Benji y yo le soltamos a Are lo ocurrido con Kentin y Jazmín, para gran desagrado de ésta puesto que no le cayó en gracia que su rompimiento con el Hyuga fuese del conocimiento público.
- Oh, Jaz, por favor.- protestó el incorruptible Ichimei.- Si terminaste con él delante de toda la escuela, no sé cómo esperabas que esto se mantuviera en secreto.
- Touché.- dije yo, sonriendo.- No fuiste precisamente muy discreta, hermanita.
- Bueno, ya.- Jazmín frunció el ceño, haciendo que por un momento tuviera cierto parecido con papá.- Tampoco es para que lo anden pregonando por todos lados.
- Sólo me lo dijeron a mí.- intervino Aremy, con cara de borrego a medio morir.- ¿No me lo pensabas contar?
- Claro que sí pero no delante de nuestro de par de tarados hermanos.- replicó Jazmín, enojada.
- Oye, que eso duele.- fingí sentirme ofendido.- Más tarado que Kentin Hyuga no soy.
- ¡Basta!.- mi hermana me golpeó con un cojín mientras los gemelos se reían a carcajadas.
- Supongo que no debes de tener deseos de estudiar.- comentó Aremy, cuando dejó de reír.- Te has de sentir muy triste, ¿no?
- ¿Triste? ¿Por qué?.- replicó Jazmín.- ¿Por lo de Kentin?
- Es lo lógico.- me encogí de hombros.- Cuando terminas con tu pareja te pones triste, es lo habitual.
- Bueno, pues yo no.- negó Jazmín.- Quizás porque he descubierto que Kentin es un completo idiota.
- Creí que lo querías.- insistió Aremy.
- En algún momento me gustó.- admitió Jazmín.- Pero eso fue hace cien años luz. No sé, la verdad es que, cuando llegó, Kentin era muy educado y encantador, no sé qué le pasó después pero cambió mucho.
- Kentin no es feo aunque su aspecto es más bien salvaje, claro que esto no ha impedido que sea el sueño de muchas chicas aunque nos sorprenda.- replicó Aremy, pensativa.- Digo, no es mi tipo de chico, es demasiado rudo para mi gusto pero tú tienes intereses de otro tipo, Jaz.
- ¿A qué te refieres con eso?.- Jazmín arqueó mucho las cejas.
- A que te gustan los poco convencionales, como Mijael.- sonrió Aremy.- Digo, aunque Mija es rubio, apuesto y popular, no es un engreído idiota sino un chico extremadamente loco y atrevido, nada convencional.
- A mí no me gusta Mijael.- todos notamos que Jazmín se puso roja hasta las orejas.- Sabes bien que es mi mejor amigo, Are.
- ¿En serio?.- Aremy fingió sorprenderse.- Qué raro, él también es el sueño de muchas chicas y pensé que sería el tuyo de igual manera.
- Pues sal tú con él.- Jaz intentó hacer una broma para desviar la atención aunque no le salió.- Ya que te gusta tanto.
- Lo haría pero me gusta alguien más.- suspiró Aremy.- También es rubio pero no es alemán ni tiene los ojos azules. Además, estoy muy segura de que la Wakabayashi que a Mijael le gusta no soy yo, Jaz.
- Bueno, ya, suficiente.- interrumpí a mis hermanas, un tanto molesto.- Que me aburren sus pláticas de chicas. ¿A mí qué me importa quién les gusta?
- Gracias, hermano.- terció Benji.- Estaba a punto de ahorcarme con mi cinturón.
Por respuesta, mis hermanas nos golpearon a los dos con los cojines. Fue un momento de relajación a pesar de que sólo hablamos de Kentin Hyuga y de Mijael Schneider; también noté que Aremy estaba de mejor humor, quizás enterarse de los chimes comunes de la escuela la hacían sentir que seguía teniendo derecho a comportarse como una adolescente, lo que le vino bien considerando que ella comenzaría con sus sesiones de quimioterapia más pronto de lo que cualquiera de nosotros hubiéramos querido. Por suerte, Aremy sólo tendría que estar en el hospital durante medio día, tiempo en el que se le administraría el medicamento, tras lo cual volvería a casa a sufrir las consecuencias. Mis tías Bárbara y Elieth ya estaban listas para relevar a mamá en el cuidado de mi hermana mientras que Catrina estaría al pendiente de vigilar que mi padre no perdiera el control conmigo. Vaya que me daba gusto tener a mi madrina aquí, sin duda que ella sabía cómo mantener a raya el mal genio del gran Genzo Wakabayashi.
Aremy y mis padres partieron muy de mañana rumbo al hospital; antes de marcharse, ella se despidió de nosotros con una enorme sonrisa que evidentemente era falsa pero que no quisimos quitarle porque sabíamos que debía estar muriéndose de miedo y que esa sonrisa era su forma de ocultarlo.
- Volveré pronto, ni van a notar que me fui.- dijo Aremy, queriendo animarnos un poco.- Jaz, no dejes de practicar para la competencia de baile. Benji, no dejes que ningún ruso te gane en la pista de hielo. Y Dai, espero que te vaya muy bien en tu próximo partido.
- Dices que volverás pronto pero hablas como si te fueras a tardar un mes en hacerlo.- replicó Benji, acertadamente.- Te veremos en la noche, ¿de acuerdo?
Jazmín sonrió levemente y yo esbocé una mueca al escuchar lo del partido, el cual por cierto ya se me andaba olvidando. Aremy nos volvió a sonreír antes de que mis padres se la llevaran; no sé por qué pero se me quedó muy grababa en la memoria la imagen del gran Genzo Wakabayashi tomando la mano de mi hermana para conducirla al exterior de la casa. Ese simple gesto denotaba tanta seguridad y amor hacia ella que por un momento olvidé que estaba enojado con él.
En el hospital, el doctor Lacoste fue a visitar a mi hermana al área de aplicación de quimioterapia. Se suponía que en esta zona sólo podía estar el paciente mientras sus familiares aguardaban en la sala de espera a que concluyera la aplicación del tratamiento; sin embargo, por ser Aremy menor de edad y por tener de padres a un ex futbolista famoso y a una doctora del hospital, ella tendría el lujo de ser acompañada por los dos. Así pues, mietras el doctor Jean hablaba con el gran Genzo Wakabayashi y con su esposa, la enfermera que atendería a Aremy le lanzó una mirada furibunda al galeno francés, situación que hizo reír a mi hermana. Su risa llamó la atención de mi padre, quien después desvió la mirada hacia dicha enfermera.
- Disculpe que la interrumpa en su trabajo, señorita, pero, ¿no nos hemos visto antes?.- preguntó mi padre, ajustándose el cubrebocas desechable.- Me parece usted muy familiar…
- Tenía la esperanza de que no me reconociera.- la enfermera, a pesar de todo, sonrió con franqueza.- Después de todo, usted y yo nunca fuimos presentados como tal, señor Wakabayashi.
- ¿De dónde la conoces?.- mi mamá enarcó una ceja, un tanto celosa según mi hermana.
- Fue hace muchos años.- respondió la enfermera.- Y no es como tal que nos conociéramos, acabo de decirlo, sólo coincidimos en varias ocasiones.
- Es eso exactamente pero no puedo ubicar en dónde nos vimos por primera vez.- replicó Genzo, tratando de hacer memoria.
- La primera vez que nos vimos fue en Francia, en el mundial Sub-16.- aclaró la mujer mientras se preparaba para ponerle una venoclisis a mi hermana.- De ahí nos volvimos a ver en Japón para el Sub-19 y después de eso no nos hemos vuelto a encontrar, señor Wakabayashi, no que yo recuerde, al menos. Quizás mi nombre le suene, si es que alguna vez se lo dijeron, me llamo Azumi Hayakawa.
- Creo recordarlo.- exclamó mi padre.- ¿No era usted la novia de Taro Misaki?
La enfermera tuvo un leve momento de titubeo, uno que fue muy notorio porque el doctor Lacoste emitió un breve sonido de sorpresa. Mi padre debió darse cuenta de que había dicho alguna barbaridad a juzgar por la reacción de los dos profesionistas de la salud.
- Amiga.- la enfermera Hayakawa se aclaró la garganta.- Nunca fui la novia de Taro, sólo su amiga.
- ¡Oh! Habría pensado que… .- comenzó a decir mi padre hasta que mi madre le dio un codazo en las costillas, tras lo cual se corrigió.- Lo siento, estaba equivocado entonces.
- Sólo fuimos amigos.- insistió la mujer, a quien le urgía cambiar de tema.- Bien, ahora debo pedirles que se hagan a un lado para poder hacer mi trabajo.
Mis padres hicieron espacio para que la enfermera Hayakawa comenzara a canalizar a mi hermana. El gran Genzo Wakabayashi poco sabía sobre Azumi Hayakawa, sólo la había visto formando parte de un grupo de animadores que fueron a apoyar al señor Misaki a Francia para el Mundial Sub-16 y dio por hecho que era su novia a juzgar por el interés que ella tenía en él. Sin embargo, papá no recordaba haber visto a la señorita Hayakawa en Japón para el Mundial sub-19 aunque supuso que eso se debía a que ella debió estar ahí por Misaki y como éste sólo jugó la final, no fueron muchas las ocasiones en las que su "amiga" anduvo rondando por los estadios.
- ¿Es amiga de Taro, entonces?.- preguntó mamá, mientras la enfermera hacía su labor.
- Eso es lo que dijo, yo habría jurado que era su novia.- Genzo se encogió de hombros.
- ¿Qué no Misaki se casó con tu prima?.- insistió mi madre.
- Pues sí pero eso no significa que él no haya podido tener otras novias antes de decidirse a estar con Eriko.- replicó mi papá, frunciendo el ceño.
- Bien, el medicamento que vamos a ponerle a Aremy es muy potente.- el doctor Lacoste apareció para interrumpir la plática de mis padres, haciendo que éstos se sobresaltaran.- Se llama Vincristina aunque eso ya lo debes de saber, Lily.
- ¿Se llama Cristina?.- mi hermana alcanzó a escuchar y puso los ojos como platos.
- Vincristina, cariño.- la corrigió mi mamá, con una sonrisa avergonzada.- Pero el nombre es lo de menos, lo importante es que va a ayudar a que te cures.
- Digamos que es como una amiga que se llama Vicky Cristina pero de cariño le dices Vincristina.- intervino la enfermera.- Y esa amiga te va a ayudar a recuperarte aunque es probable que vayas a terminar odiándola antes de que acabes el tratamiento porque te va a hacer vomitar, literalmente. Sólo recuerda que Vicky Cristina sólo quiere lo mejor para ti, Aremy, y que por eso hay que recibirla siempre con una sonrisa aunque tengas ganas de patearla.
- De acuerdo.- mi hermana esbozó una pequeña sonrisa genuina, las palabras de la enfermera habían ayudado a disipar en parte su miedo.
Mis padres notaron que el doctor Lacoste miraba a la enfermera con cara de embobado, muy similar a la expresión que pone Mijael cuando ve a mi hermana. Ninguno de los dos sabía qué estaba ocurriendo ahí pero como ellos no se meten en lo que no les importa, no se molestaron mucho en tratar de averiguar qué estaba sucediendo.
- Cualquier molestia que tengas, sólo llámame.- añadió Azumi.- Papás, por favor no se me pongan muy tensos, si ven que Aremy tiene molestias háganlo saber.
- Gracias.- Lily trató de mostrarse optimista.- Y esperamos no tener muchos ataques de pánico, después de todo soy médico y sé bien a lo que nos enfrentamos.
- Ay, doctora.- la enfermera Hayakawa puso los ojos en blanco.- Ya debería de saber que los doctores son los padres más histéricos que puede haber.
El gran Genzo Wakabayashi soltó una carcajada mientras que la doctora Del Valle volvió a sonreír con vergüenza porque no podía más que darle la razón a la enfermera. Azumi Hayakawa tenía toda la pinta de ser una mujer directa que no se contenía al momento de decir las cosas pero también era cierto que se tomaba muy en serio su trabajo. Después de verificar la dosis, el doctor Lacoste salió y mi padre se sentó en una silla ubicada junto a la poltrona en la que descansaba mi hermana.
- ¿Cómo te sientes?.- le preguntó mientras la tomaba de la mano.
- Bien, papá, tranquilo.- respondió Aremy, sonriendo.- Por lo que me dijeron, es muy pronto todavía para que empiece a sentir molestias.
- Lo sé pero no dudes en avisarnos en cuanto comiences a sentirte mal.- replicó mi padre, muy serio.
Mi hermana pronto se distrajo con una película que pusieron las enfermeras en la televisión, un drama juvenil que a mí me parecía muy meloso pero que a ella le encantaba, situación que aprovechó mi madre para hablarle a mi padre sin que Aremy los escuchara.
- No te estreses demasiado, ella se sentirá mal hasta que ya estemos en la casa.- le surruró mi madre, al oído.
- No me culpes, sólo quiero mantenerme tranquilo e imbatible para ustedes.- murmuró Genzo.
- Lo sé, mi amor, pero tienes que creer que todo va a salir bien.- susurró Lily.- Verás que será así.
A estas alturas, más que una confirmación era un deseo muy anhelado por todos pero, como ya lo he dicho en otras ocasiones, las cosas empeorarían antes de que siquiera comenzaran a mejorar.
Notas:
- Azumi Hayakawa es un personaje canon del manga de Captain Tsubasa, apareció por primera vez en el arco argumental del Mundial Sub-16 de la primera saga y ha estado también en el manga de Captain Tsubasa World Youth; su papel fundamental es ser un apoyo femenino para Taro Misaki, tal como lo han sido Yayoi Aoba para Jun Misugi o la misma Sanae Nakazawa para Tsubasa Ozhora, con la diferencia de que Azumi no ha sido confirmada oficialmente como pareja de Misaki. Azumi nunca ha aparecido en las adaptaciones televisivas de Captain Tsubasa así que es probable que quienes no han leído el manga no sepan quién es.
