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Capítulo 2: Lo que no puede ser revelado

Las actividades del día poco a poco llegaban a su fin, el atardecer anunciaba la hora de descanso y poco a poco cada súbdito regresaría a su casa a descansar y otros iniciarían el trabajo de proveer energon a quienes han tenido algún desgaste; sin embargo, los guardias conforme al turno que les correspondía a realizar la vigilancia se relevaban para evitar que el enemigo pudiera realizar algún ataque sorpresa.

Por otra parte, los exploradores regresaban a rendir su informe ante el rey y sus caballeros cibertronianos; se reunían en consejo para escuchar a quienes realizaban el trabajo extramuros. Ultra Magnus, quien era el guerrero con mayor experiencia tomó la palabra y se dirigió hacia la asamblea:

-Hemos escuchado el informe dentro del territorio que protegemos, pero es evidente que los decepticons no estarán satisfechos hasta que el último bastión autobot lo tengan en sus manos: En la villa Scramble, que es uno de los puntos de acceso, últimamente se ha visto concurrida por civiles y foráneos; temo que poco a poco se vayan infiltrando en nuestros dominios.

-Considero que Lord Magnus está exagerando. – Intervino uno de los presentes que portaba una armadura con vivos verdes y acabados grises. – Desde que ellos se quedaron con el territorio de Lexus, no han pensado en atacarnos.

-Cromodome – Respondió Magnus observándolo de reojo. – Eres joven y a ti no te ha tocado ver al enemigo en acción, no podemos estar tranquilos; no se detendrán.

-Con todo respeto señor – Intervino nuevamente – Que mi juventud sea un motivo de inexperiencia no significa que no pueda observar lo que me rodea. – Al parecer el guerrero se había sentido ofendido. – He realizado labores de patrullaje en los límites del territorio enemigo, no he visto nada que indique o levante sospecha alguna. ¿Acaso usted sabe algo más que el resto de los caballeros no sepamos, Lord Magnus?

En ese momento, los guerreros empezaron a murmurar y antes que Magnus respondiera, Optimus intervino.

-Señores – Dijo en tono neutro logrando que los aludidos posaran la mirada en él – Cromodome, al igual que el resto de los caballeros tienen el derecho de conocer la aflicción genuina de Magnus, como a su vez, lo que sea pronunciado en ésta sala, quedará bajo juramento de silencio.

Aquellos caballeros se observaron entre sí; nunca habían visto al rey con una mirada que reflejaba un dolor profundo.

-Tienes la palabra, Magnus. – Le indicó el monarca.

-Pero su consejero real…

-No te preocupes por él – Expresó en tono tranquilizador. – Él está consciente de todo y sabe que tarde o temprano, éste momento llegaría.

Magnus suspiró y observó a los presentes.

-Hace muchos años, participé en la batalla de Iacon, aun puedo ver la spark de mis compañeros caídos y a ésa "cosa" devorándolo todo.

El territorio Tenebroso

Mientras tanto, a muchos kilómetros del territorio autobot, en los dominios decepticons el paisaje cambiaba rotundamente, muros de imponentes montañas, árboles de aspecto siniestro, y una densa neblina oscura indicaban que el ambiente fuese inhóspito, pero la realidad era que en ese lugar, el pueblo civil se desarrollaba bajo la vigilancia de los soldados decepticons quienes habían desarrollado una influencia estricta; producían el energón pero, la mayor parte de éste lo recibían las clases altas y castrenses.

El castillo decepticon se encontraba localizado en una de las montañas más altas cuyos habitantes lo habían bautizado como Monte Unicrón, en honor a una de las deidades supremas que había ganado adeptos.

Al mando del imperio se encontraba a cargo de un mech que se había hecho llamar así mismo "Fallen", su apariencia daba la impresión que estuviese desprotegido porque no portaba armadura alguna, sin embargo, su habilidad en la espada y el lanzar las dagas lo convertían en un hombre peligroso.

Se acercaba al balcón para contemplar su reino oscuro, cuando escuchó que unos pasos se acercaban.

-Majestad. – Expresó de forma respetuosa aquella figura.

El susodicho esbozó una leve sonrisa y no le dirigió la mirada.

-Lady Arachnide – Respondió de forma sombría. - ¿Qué noticias me has traído el día de hoy?

La femme mencionada portaba una armadura oscura como la noche e inclinó la rodilla.

-Nuestros subordinados han entrado a Villa Scramble, y sus sospechas son ciertas.

Al escucharlo se giró hacia la femme y le pidió que se levantara.

-¡Miserables! – Expresó con desdén. – Unicron estaba en lo correcto, ellos tienen la llave.

-Iacon fue destruida y el linaje real fue exterminado, temo que los autobots no conocen en sí su historia del todo; Primus fue muy estúpido y debió ceder ante nuestro dios destructor.

-Debemos aprovechar el momento, sin despertar sospechas, mantén a tu gente a la espera, no queremos echar todo por la borda.

Un padre y su hija

Alpha Trion se encontraba acompañando a Arcee mientras ella entrenaba con la espada a puerta cerrada. El anciano observaba a la femme usar el arma de madera preguntándose si en verdad hacia lo correcto en permitirle involucrarse en peleas.

Tenía en su memoria la imagen de su hija cuando ésta era una sparkling quien en medio de sus aventuras infantiles había llegado a una de las salas de entrenamiento donde los aspirantes a caballeros demostraban sus cualidades para pertenecer a ese digno cuerpo de defensa. Notaba la curiosidad en el ruido que producían las armas como la habilidad de combate.

En ese episodio, Ultra Magnus había notado la presencia de la menor destacando que, en uno de los ejercicios que consistía en subir por una cuerda que se encontraba sujetada por una viga para después poner en manifiesto la capacidad de mantenerse equilibrio, Arcee notó esa actividad muy divertida. Sin contar que la sparkling se lastimó las manos tratando de subir, la menor llegó hasta la viga manteniéndose en equilibrio, desplazándose como si fuese un felino.

Ambos cruzaron miradas cuando notaron la felicidad de la menor ante una situación "no apta" para una femme. Sin embargo, aquella aventura fue interrumpida por Alpha porque no deseaba que tomara iniciativa de ir a escalar algún muro y Ultra Magnus rápidamente subió por la cuerda y llegó hacia la menor.

-¡Por favor señor, quiero estar más tiempo! – Expresó con un puchero la menor.

Magnus podría tener el semblante serio, pero por alguna razón, aquella sparkling revelaba su lado "sensible".

-A tu padre no le agradará esto, pequeña. – Esbozó una leve sonrisa y llevándola consigo descendieron de aquella altura.

Para aquellos aspirantes fue un momento divertido pero al mismo tiempo despertaba la motivación en ellos:

-¡Si una menor pudo hacer eso, por qué nosotros no!

Alpha dejó sus recuerdos por un momento para hablarle a su hija:

-Arcee, ¿recuerdas que una vez te prometí que cuando estuvieras lista podrías entrenar con Magnus?

Aquella fémina continuaba blandiendo la espada.

-Padre – Dijo en forma respetuosa – Me dijo que un guerrero no sólo debe dominar la espada o el arte de la guerra, debe tener conocimientos, saber letras y cómo debatir con las palabras sin usar un arma. – Dejó de entrenar por un instante. – De Magnus he aprendido éstos movimientos y sólo me ha enseñado a esquivar ataques.

Alpha esbozó una sonrisa aunque estaba algo decaído, la femme se acercó y lo llevó a sentarse en uno de los bancos colocándose junto a él.

-Deseaba con todo mi spark que vivieras en paz conforme a tu género. – Lo pronunció con un toque nostálgico.

La femme con su diestra tomó las manos de su padre.

-No estés triste, yo estoy feliz porque me permitiste continuar con mis inquietudes infantiles, ¿verdad que no te he decepcionado?

Hubo un silencio mientras de forma cariñosa acariciaba la mejilla.

-Eres mi orgullo Arcee. – Sonrió con levedad. – Magnus te entrenará para sobrevivir y te enseñará el arte de la guerra pero prométeme que nunca usarás esto para tu beneficio y que sólo lo harás cuando tu vida corra peligro o si está en tus posibilidades de ayudar a alguien.

La femme asintió con la cabeza, las palabras de su padre, para ella, son sagradas.