Capítulo 3: Espíritu Indómito
Era inevitable que algo por debajo del agua empezaba a gestarse en Villa Scramble, aunque era un lugar en donde la gente podría convivir de forma pacífica, la guardia de los autobots vigilaban la entrada de aquel lugar.
Y, como en todo reino hay secretos, los autobots se dedicaron a realizar un llamado a los jóvenes sin importar su condición social a presentarse en el castillo principal, se les dijo que necesitaban ser instruidos en la moral.
Arcee, quien durante el tiempo en que había entrenado con Magnus se había dado cuenta que las fuerzas armadas ya no contaban con los mismos tiempos de descanso, observaba que su padre Alpha Trion les hablaba sobre los ancestros y la lucha que tuvieron para dejar un legado, vivir con honestidad. Sin embargo, les pedía de forma encarecida que lo que observaran y vivieran pasando más allá del salón principal, realizarían un juramento de silencio.
A puerta cerradas: Ultra Magnus, Cromodone e incluso, el rey… se presentaban para entrenarlos para que ellos pudieran defender a sus familias como protegerse.
"Sería viable que las femmes pudieran defenderse y tener el mismo adiestramiento que ellos" pensó para sus adentros.
Las doncellas del palacio observaban desde los balcones a todos los mech jóvenes como al propio rey entrenar con tal ahínco. La hija de Alpha Trion había visto por vez primera al rey, fue una impresión grata porque no lucía como alguien que perteneciera a otro mundo, aunque el resto de las doncellas dejaron escapar algunos suspiros y sonrojos evidentes.
La femme se decía así misma que el reaccionar así es algo sumamente exagerado, no quiso externar su opinión porque lo primero que le dirían sería: "Arcee ¿de qué planeta eres? Los mechs son mejores que las flores", había escuchado los comentarios que las doncellas sentían hacia algunos caballeros como al rey mismo.
Su intuición le decía que debía prepararse porque temía que demasiada calma, vendría una tormenta imposible de superar.
Cuando los entrenamientos terminaban, Arcee salía a escondidas por la noche hacia las caballerizas: portaba una capucha para protegerse del frio, su espada de madera como los terrones de energón para Shadow. El equino parecía tener una conexión con ella porque cuando percibía su presencia, actuaba en complicidad y procuraba guardar silencio, se acercaba con sigilo esperando a que abrieran las puertas para que la diminuta figura femenina apareciera.
-Es hora de cabalgar amigo. – Le susurró la femme mientras le obsequiaba un terrón. – Si me permites, te pondré la rienda y los estribos y nos iremos de aquí.
Tomando algunos accesorios que estaban colgados en uno de los postes, se los colocó al corcel y con sigilo abandonaron las caballerizas.
El entrenamiento del binomio
Habiéndose alejado lo suficiente y logrando evadir a los centinelas de las murallas, Arcee y Shadow partieron hacia una de las regiones boscosas que se colocaban dentro de las propiedades privadas del rey.
Cabalgaban en medio del resplandor de la luna y las estrellas, podía sentir la femme el viento en la cara, disfrutaba del silencio de la naturaleza como del sonido del galope que le proporcionaba.
-Hoy conocí a tu dueño, no niego que es apuesto… pelea muy bien pero… tiene unos ópticos muy hermosos, pero confio en que no se lo dirás a nadie, ¿verdad? – Expresó a modo de broma mientras recibía un resoplo como respuesta afirmativa.
Cuando se hubieron alejado lo suficiente, la joven se despojó de la capucha y le susurró palabras a Shadow.
-¡Ayúdame a entrenar!
La chica había "tomado prestado" uno texto que algún escriba debió diseñar en como cabalgar y hacer alguna maniobra de combate junto a un bridón. En alguna ocasión le tocó presenciar como Magnus y Cromodone enseñaba aquellas técnicas a los guerreros.
-Sé que me va a doler, pero valdrá la pena. – Suspiró.
Arcee ensayaba dichas maniobras utilizando la agilidad de su cuerpo y, como era de esperarse, su cuerpo terminaba en el suelo, en otras sujetaba demasiado fuerte las crines de Shadow, sufrió raspones y golpes. Shadow observaba a la femme levantarse con todos los golpes y podía observar su determinación.
Hasta que, finalmente, logró ejecutar las maniobras a la perfección. La satisfacción de la femme como el relinchar de Shadow era una gran recompensa a su sacrificio. Todo pudo haber pasado desapercibido, seguir con las fugas nocturnas hasta que, cierta noche, mientras Arcee lograba escabullirse nuevamente hacia las caballerizas.
-Shadow – Susurraba – Sé que no te gusta la montura, pero debemos entrenar con ella.
Arcee se dirigía para abrir la puerta cuando notó que Shadow había salido con una montura de combate, para ser precisos, era una montura con grabados que mostraban que el jinete pertenecía a un rango alto.
-Veo que descubriste lo que a él no le gusta. – Se escuchó una voz muy educada quien salía de entre las sombras.
La femme estaba armada con su espada de madera, podía distinguir los ópticos azules que la observaban, sin embargo, notó que Shadow estaba tranquilo ante esa presencia. Experimentaba la vergüenza de ser descubierta por ¿su rey?
-Majestad… - Expresó de forma titubeante mientras inclinaba la rodilla en señal de respeto sin atreverse a verlo a la cara.
De una forma muy cortés, el mech fue saliendo de entre las sombras para que ella pudiese observarlo, sin embargo, él levantó a la femme.
-Por favor, no hagas eso cuando estemos solos, además, me abruma demasiado las pleitesías. – Le expresó animadamente.
-Yo sólo quería… - Expresó Arcee armándose de valor pero expresándose con respeto. – Es decir, Shadow es mi amigo y como puede observar, siento que, no encajo en la corte como doncella, por favor le suplico que no le diga nada a mi padre o a Sir Magnus, siento que quieren protegerme demasiado.
El mech esbozó una leve sonrisa.
-Comprendo tus inquietudes Arcee, te he estado observando como a mi fiel amigo y pude notar que ambos hacían una buena conexión, Shadow no se deja domar tan fácil. – Mencionó mientras le observaba. – Ahora explico por qué has estado usando vestuarios para cubrirte el cuerpo en temporada cálida como el simple hecho que él se encuentre totalmente dócil y casi somnoliento.
Repentinamente, aquel diálogo se ve interrumpido por un cuerno de batalla.
-¡Los decepticons atacan! – Se escuchó decir a uno de los guardias.
Shadow relinchó en modo de batalla mientras Arcee observaba que Optimus montaba al corcel.
-¡Sé que podrás ponerte a salvo como también podrás ayudar a otros, debo irme! – Dijo Prime mientras llegaban los soldados a abrir las caballerizas para disponer de los caballos.
Todo empezaba ponerse tenso, tanto los animales totalmente excitados por el ruido de batalla, permitían que les colocaran las monturas para participar en la batalla. Arcee no se quedaría con los brazos cruzados y con su arma de madera dirigiéndose al campo de batalla.
Como pudo, la femme había logrado salir de aquel sitio para observar como los soldados decepticons habían sometido a los guardias que cuidaban de la muralla, era un ejército de cien personas, que estaban armados con antorchas, incendiando chozas, paja y todo lo que se le atravesara a su paso. A lo lejos Sir Magnus, como Cromodone peleaban a diestra siniestra mientras que Optimus junto con Shadow se lanzaba en posición de avanzada.
Arcee distinguió los gritos de los sparklings que habían quedado atrapados en el incendio. Recordó las palabras de Prime y puso en práctica su entrenamiento para salvar vidas. Como pudo, haciendo uso de su valentía, la femme entraba en las casas y poco a poco sacaba a cada uno de los niños como algunos cuerpos que quedaban en calidad de inconscientes por el humo.
Escuchó el sonido de las armaduras acercarse hacia ella, por la velocidad a la que se dirigían, intuía que se trataba del enemigo, solo contaba con la espada de madera, aunque, por azares del destino, un sparkling de color azul había arrastrado hacia ella una espada.
-¡Puedes hacerlo! – Le dijo el sparkling mientras le observaba con ansiedad demostrado en sus ópticos.
Arcee sintió que aquella confianza le recorría por todo su cuerpo y con determinación tomó la espada por el mango y se enfrentó con los soldados a quienes contuvo.
-¡¿Una femme luchando como un mech?! – Se cuestionaban de forma incrédula.
-¡Esta femme te dará tu merecido, chatarra! – Expresó mientras en ese danzar marcial lograba herir a sus enemigos. La femme se sentía como pez en el agua, para ella, esto era una especie de examen final, en donde Sir Magnus o su padre no estarían con ella.
Con movimientos ágiles, Arcee pudo esquivar los golpes, el peso de la espada era muy distinto a su arma, pero, probablemente, los golpes recibidos al cabalgar le impidieron quejarse. Optimus llegaba en apoyo de la femme y armado con su espada logró herir a los guerreros decepticons.
Una voz potente que pronunciaba algo extraño hizo que desaparecieran los enemigos decepticons.
Arcee se dio cuenta que se trataba de Alpha Trion quien estaba armado como una especie de báculo de hechicero, sin embargo, éste lucía agotado, cayendo sobre sus rodillas.
-¡Padre! – Expresó la femme preocupada.
-¡Alpha! – Gritó Optimus mientras desmontaba del bridón.
-Todo estará bien, de ahora en adelante. – mencionó débilmente mientras Arcee y Prime le ayudaban a levantarse.
Los autobots habían triunfado aunque todo esto significaba una cosa: Los tiempos de paz habían terminado.
