Otro día pasa y Harry viene a visitarnos:
-Ron, Hermione ¿qué tal?
-Bien Harry ¿Qué tal vosotros?¿Han aceptado a Ginny en las Arpías de Holyhead al final o no?
-Pero que preguntas mas tontas haces amor, es mi hermana, conmigo como jugador en los Chudley Cannons tiene medio camino hecho-dice orgullosamente mi esposo aunque realmente no le esté escuchando-la han cojido seguro ¿verdad Harry?
-Emm… si Ron, la han cogido pero ahora vengo para informarles de una noticia importante. Han decidido darle una nueva poción a Snape...
-¿Qué pasa no se cansan o qué? Ponen tanto interés como si ese murciélago realmente valiera algo.
-El profesor Snape está.. ¿vivo?-es lo único que sale de mis labios.
-Si, bueno en realidad está en coma, el veneno de Nagini no se disuelve de su sangre. Os lo dije, que habíamos encontrado su cuerpo pero él todavía respiraba. Rápidamente lo llevamos a San Mungo, aunque ahora que lo pienso cada vez que intentaba comentartelo siempre cambiabas de tema así que decidí dejarlo estar -todo mi yo temblaba vivo fue lo único en lo que pude pensar. Harry siguió hablando y esta vez obtuvo mi completa atención-De todas formas como os decía le van a dar una nueva poción, es una especie de poción rejuvenecedora para que su organismo pueda volver al punto antes de que fuera mordido por Nagini. Aún está en fase experimental pero su cuerpo se está debilitando y peor es nada. Lo que en realidad venía a deciros es que ha habido de alguna forma algunos mortifagos se han enterado de que Severus está vivo y buscan venganza. Estaba buscando a alguien para hacer guardia y cuidarlo hasta que logremos capturarlos. Lo haría yo mismo pero estando en el cuerpo de Aurores tengo otras obligaciones. Ya sabéis que sois las personas en las que más confio...

-Yo lo haré-dije antes de que mi marido diera la negativa contundente como si hablara por los dos.

-Pero Hermione…

-¿Si amor?-le respondí aun a sabiendas de que me iba a decir.

-No puedes, quiero decir ¿por qué habrías de hacerlo? Solo es Snape. A parte pensaba que lo odiabas, nunca querías hablar sobre él.

-Bueno Ron, yo…-realmente no tenía respuesta para aquello, pensaba que estando muerto hablar de su muerte le dolía demasiado- Simplemente quiero ayudarle, ¿tengo que recordarte lo que él hizo por nosotros?

-Pero él mató a Dumbledore..

-Bajo la órdenes de este

-Además tu trabajo…

-Pediré una excedencia, de todas formas así cambio un poco la rutina.

-Bueno, yo…

-¿Nada más cariño?¿No? Bueno entonces me voy a preparar mis cosas. Ahora bajo- le digo a Harry.

Después de coger lo indispensable nos vamos dejando a Ron todavía buscando alguna excusa para que me quedara rumbo a San Mungo. Estamos rumbo a la habitación cuando Harry y yo empezamos a hablar.

-Te explicaré el plan, San Mungo no es muy seguro que se diga. El constante movimiento de médicos y enfermeras impide que los aurores puedan hacer bien el trabajo, por ello hemos decidido moverlo a una casa segura. Usaremos Grimmauld Place, con un fidelio que solo unos pocos aurores autorizados conoceran. La casa ya se encuentra acondicionada para trasladarlo. Por cierto, ¿puedo hacerte una pregunta? No hace falta que no contestes si no te sientes cómoda.

Un poco insegura le respondí afirmativamente.

-¿Y este repentino interés por Snape?

-No sé a qué te refieres-repliqué tratando de evitar el tema.

-Un día no quieres saber nada de él y al siguiente te ofreces voluntaria para cuidarlo, creo que sabes a qué me refiero.

-Yo.. bueno simplemente pensaba que estaba muerto y no podría cargar con otra muerte, Fred, Lupin, Tonks… y ahora que sé que él está vivo tal vez pueda enmendar aunque solo sea un poco este desasosiego que noto.

-No pasa nada Hermione lo comprendo, yo me siento igual ademas despues de todo lo que le hizo mi padre sumado a todas aquellas veces que me salvó la vida me hacen sentirme en deuda con él.

-Bueno de todas formas…

-Ya lo se no es una buena primera impresión.

Ahí justo delante de mí se encontraba ni más ni menos que Severus Snape, sin embargo no era aquel imponente profesor que yo recordaba. Se lo veía más pálido, frágil, enfermizo además toda su mesilla estaba abarrotada de pociones abastecedoras. De repente hizo un movimiento nada normal y la herida del cuello empezó a sangrar y abrirse. Mis ojos se llenaron de lágrimas al verlo en aquel estado mientras las enfermeras se encargan de limpiarlo, cerrar la herida y ponerle una venda nueva. Entonces le hicieron ingerir una de las pociones reabastecedoras y se giraron hacia nosotros.

-Mucho me temo que la persona que se quede con él tendrá que recibir un cursillo de medimagia porque sino le será imposible ayudar al señor Snape.-expresó una de las enfermeras.

-Me quedo yo-respondí rápidamente-¿cuándo tengo que empezar?

-De hecho puede empezar ya solo necesita rellenar la solicitud en la que usted asegure que va a ser la encargada de Severus Snape de forma permanente o hasta que otra persona le tome el relevo.

Rápidamente rellené el papel y me llevaron ante una mujer mayor que sin embargo irradiaba seguridad y disciplina. Algo en su mirada me recordó a McGonagall. Dos días más tarde ya sabía todo lo necesario para poder atender a Severus en cualquier situación. Llevaba un total de 3 días en el hospital y apenas había dormido así que decidí bajar a por un café. Lo mejor será ir a casa, me daré una ducha y volveré. Le pediré a Harry que me tome el relevo un par de horas.

Llegue a casa

-Ron, Ron ¿dónde estás?

Habrá salido, mejor para mí, me ducharé, me cambiaré y volveré rápidamente con Severus.

Subí directamente a la ducha, podría haber utilizado un hechizo pero me encanta el ritual de la ducha. De todas formas necesitaba pensar.

-¿Y este repentino interés por Snape?

-No sé a qué te refieres

-Un día no quieres saber nada de él y al siguiente te ofreces voluntaria para cuidarlo, creo que sabes a qué me refiero.

Realmente no estaba segura, es cierto que había tenido un fuerte flechazo por él, pero con el paso del tiempo me acostumbré a pensar que era una atracción adolescente. Y había hundido ese sentimiento en lo más profundo de mí cuando pense que él había muerto. Me había convencido a mi misma de que amaba a Ron, y es cierto que al principio así era, pero él empezó a dejar de esforzarse y ahora no sabía lo que sentía. Y de pronto como si realmente estuviera ahí para enseñarle cosas, Snape reapareció permitiendole dar un paso atrás y reevaluar su vida. Estaba vivo y ahora ella simplemente necesitaba hacerlo. Necesitaba cuidarlo, hacerlo sentir seguro aunque él estuviera en coma. Tenía esperanza en que él despertara, que volvería a ser como antes. Necesitaba verlo bien, deseaba lo mejor para él de una manera que nunca había sentido con nadie. Salí de la bañera y fuí a la habitación a cambiarme y lo que encontré allí, fue simplemente deplorable. Ahí estaba Ron montando a una muy excitada Lavander Brown. Ella gemía como una loca mientras el tomaba sin ningún respeto sus pechos. Habían puesto un hechizo silenciador por eso no les oí.

-¡Ronald Weasley me voy tres días y ya estás con otra!

-Te dije que no te fueras, no me escuchaste.

-¿Qué hace esta aquí?-preguntó desdeñosamente Lavander.

-Por si no lo sabes debido a tu corta inteligencia esta es mi casa. Y ese estúpido infiel con el que te estas acostando es mi marido. Pero no os preocupeis os dejo tranquilos, Ron quiero el divorcio.

Rápidamente me vestí y me fui directa al hospital. Podría decir que llore y que se me partió el corazón pero en realidad lo poco que me importo fue lo que realmente me asustó. No solté ni una lágrima, era como si no sintiera nada. De todas formas ahora debía centrarme en proteger a Severus. Hoy le habían dado la poción experimental y lo mantendrían en observación durante la noche. Harry me había avisado de que había habido registros de magia oscura por zonas cercanas a San Mungo. Al día siguiente haríamos el traslado, llegue a la habitación y me senté en una de las sillas al lado de la cama. Sin darme cuenta me quede dormida.

-Profesor Snape

-Señorita Granger. Desea decirme algo o solo me estaba reteniendo aquí por puro placer Gryffindor.

-Yo solo quería decirle….

-Señorita Granger a diferencia de algunas personas en esta casa soy una persona ocupada así que agradecería que se diera prisa

-Yo quería… que me gusta, que me siento muy atraída por usted y quiero que sepa que confió plenamente en usted.

-Usted también me gusta señorita Granger podríamos estar juntos, para siempre, escapemos de la guerra huyamos a un lugar seguros donde podamos estar seguros

-Snape bastardo traidor-la voz se hacia mas y mas alta a medida que se acercaba.

Repentinamente desperté, esa voz no venía de mi sueño. Sonidos de hechizos venían desde el pasillo. ¿Qué estaba pasando?

-Pagaras por tu traición maldita.

Juraría que era una voz conocida pero no estaba muy segura. De pronto entró en la habitación un hombre agitando la varita mientras murmuraba un hechizo que nunca antes había oído. Rápidamente me puse entre él y Snape, conjure un Protego Máximo pero estaba tan nerviosa y adormilada que solo conseguí detener el hechizo y debilitarlo de manera importante. De todas formas el hechizo me golpeó y me lanzó contra Snape mientras una burbuja blanca nos envolvía ¿Qué estaba pasando?