P.O.V H.G
Despierto en la enfermería donde Madame Pomfrey me atiende y me dice cosas que no llego a entender.
-¡Oh! Veo que te has despertado, perdona querida, voy a avisar al director. Bebe esto, te ayudará con cualquier malestar que puedas tener.-Me miró con ligera intriga- Disculpa si te parezco inoportuna, pero no me suena haberte visto nunca antes aquí. ¿Cómo te llamas?
-Madame Pomfrey, soy Hermione…
-¿Hermione? Perdona hija pero no te recuerdo tú debes ser nueva ¿no? En fin como te decía, me gustaría saber qué ha pasado con Severus, os encontraron a ambos al lado de la puerta.-De repente lo recordé todo.
-¿Está bien el profesor?
-¿Qué profesor, querida? Os trajo Hagrid, es El Guardián de las Llaves no un profesor.
-No me refiero al Profesor Snape.
-La contusión ha debido ser fuerte, estás un poco confundida, Severus es un estudiante.-¿El profesor Snape es un estudiante? Pero si tiene cuarenta años.
-Pero…-la poción empezaba a hacerme efecto relajante así no le dí más vueltas- ¿cómo se encuentra Snape?
-Aún está dormido pero estoy segura de que despertará dentro de poco.
-Disculpe Madame Pomfrey pero le importaría dejarme sola aun me duele un poco la cabeza.
-Por supuesto querida, de todas formas tenía que ir a hablar con Dumbledore.
Mi mente empezó a moverse a toda velocidad cuando se marchó dejándome a mis anchas. Me senté y busque al profesor Snape con la mirada, dos camas a la derecha había un cuerpo. Fui directamente hacia él, ahí estaba tal y de pronto lo que Madame Pomfrey cobraba sentido. Delante de mí encontre un Severus Snape de 15 o 16 años, sabía que era él por los recuerdos. Madame Pomfrey no me recordaba, ¿no había cambiado tanto desde la última vez que nos vimos? ¿no? Busqué un espejo aunque tuve que conformarme con una bandeja. Lo que encontré casi me hizo desmayarme, era yo sí, pero yo con 15 años. ¿Qué estaba pasando? Fui de nuevo junto a Snape, se le veía tan tranquilo, tan joven y sin aquel ceño fruncido parecía casi… angelical. Era una imagen tan distinta a la última que recordaba. No pude evitar sonreír. Le retire suavemente un mechón de aquel pelo que siempre había querido tocar cuando su mano se posó sobre mi muñeca.
P.O.V S.S
Me desperté con un sonido de voces. Escuche la conversación entre Poppy y la señorita Granger, ¿qué estaba pasando? Lo último que recordaba era mirar a los ojos de Lily antes de prepararme para morir. Pero no morí, me concentré con más fuerza. De pronto recordé algo parecido a una mano metiendome algo en la boca pero todo lo demás estaba oscuro. ¿Qué había dicho Poppy? Que yo soy un estudiante, sin embargo, después de años trabajando juntos y de haberme sanado tantas heridas ¿por qué iba a decir eso? A menos que... Rápidamente llegué a la conclusión de que había viajado en el tiempo y que mi cuerpo también se había rejuvenecido. La verdad es que agradecí internamente el ya no tener los dolores de las torturas del señor oscuro. Además, por algún motivo Granger había viajado conmigo. Lo cual creaba dos problemas: cómo habíamos llegado y cómo íbamos a volver. Aunque ¿realmente quería volver? Siendo honesto conmigo mismo, no. No tenía nada que me retuviera allí, además si había vuelto al pasado podía cambiar cosas. Podría evitar la muerte de Lily o mejor evitar que acabara con Potter, estaba sumido en esos pensamientos cuando noté movimiento cerca de mí. Mi mano como un reflejo de la época de espía se levantó y agarró una muñeca que se acercaba a mi pelo. Puede que haya rejuvenecido pero mis memorias seguían ahí.
-Señorita Granger veo que no puede dejar sus manos tranquilas ni aunque se acabe de despertar.-Abrí los ojos y la vi completamente sonrojada, asustar alumnos uno de los pequeños placeres de la vida.
-Lo lamento profesor, de verdad-trataba de excusarse- un momento ¿se acuerda de mi?
Casi desee responder con sarcasmo pero aquella pregunta era lógica teniendo en cuenta que no tenía forma de saber lo que yo sabía.
-Es mi deber informarle que el hecho de que hayamos vuelto al pasado no significa que haya perdido la memoria.
-Mejor, entonces dígame qué es lo último que recuerda.
-Pasando por alto su evidente falta de respeto y viendo que me da la oportunidad de hablar lo último que recuerdo es ser levantado de la casa de los gritos después de eso todo se queda negro…
-No lo sabe, quedó en coma después de la mordedura de Nagini, la mañana del ataque..
-¿Qué ataque?
-Si me dejara continuar a lo mejor se lo podría decir-descarada Gryffindor-Como le estaba diciendo antes de que me interrumpiera, usted quedó en coma y no encontraban forma de despertarlo. Decidieron darle una poción experimental pero como los ataques de los mortifagos estaban incrementando buscaban gente para cuidar de usted…
-Y claro la pequeña Gryffindor sintió pena de su profesor y decidió cuidarlo-escupí con asco, realmente no soportaba a los leones.
-PERO CÓMO SE ATREVE SIQUIERA A INSINUAR QUE USTED ME DABA PENA-grito sin ningún control. ¿Cómo se atreve a gritarme? Pero ella no es la única que sabe gritar.
-BUENO QUÉ MÁS SE PODÍA ESPERAR DE UNA GRYFFINDOR COMO LA SEÑORITA GRANGER SIEMPRE DISPUESTA A SOCORRER AL NECESITADO
-BUENO A LO MEJOR ME QUEDÉ CUIDÁNDOLO PORQUE LE RESPETABA Y ADMIRABA.
¿Admirarme a mí? ¿Por qué iba nadie a admirarme? Y entonces lo entendí, maldito Potter, seguro que había compartido mis recuerdos con todo el mundo mágico. Pero eso no importaba ahora, podía cambiar el pasado, crear un nuevo futuro, al lado de Lily. Lily, necesitaba buscarla. Necesitaba… Necesitaba advertirle, pedirle perdón, esta vez no sería tan estúpido como para dejar que mi orgullo se llevará lo mejor de mi vida. ¿Pero a qué momento habrían vuelto exactamente? De repente entra alguien y Granger se aparta rápidamente.
-Sev ¿Dónde estás?-aquella voz que llevaba sin escuchar décadas estaba ahí de nuevo preocupada por mi. Casi quise llorar de felicidad.
-Lily estoy aquí- la veo acercarse con una sonrisa sincera. Noto unos brazos a mi alrededor y aquel característico color rojo me envuelve junto con un suave olor a almizcle.
-Oh Sev estaba tan preocupada por ti, Madame Pomfrey me comentó que estabas aquí, estaba muy preocupada y… veo que tienes compañía. Hola, me llamo Lily Evans-siempre tan agradable le da la mano- lo siento pero no me suenas ¿eres nueva?
P.O.V H.G
Aquella pregunta me dejó shockeada pero rápidamente me repuse, debía responder algo sin poner en peligro el posible futuro.
-Jean, Jean Watson y sí acabo de mudarme de Estados Unidos.
-Oh pues hablas sin ningún acento.
-Es que en realidad viví aquí hasta los once años, luego tuvimos que mudarnos. Nos volvimos a instalar hace poco y ahora voy a continuar mis estudios aquí.
-Anda ¿y como es que no nos han dicho nada? ¿Y cómo has acabado con Severus en la enfermería?
Mierda.
-Lily-sonó la voz de Snape- me pidió indicaciones para ir a ver a Al… el director, íbamos de camino cuando unos niños de primero nos dieron con un confundus.
Wow, si que había pensado en aquello rápido.
-Oh, entonces tendrás que hablar con el director Dumbledore- la madre de Harry me sonrió, era guapísima- te enseño como se va, si ya estás recuperada obviamente- solo llegue a asentir- De acuerdo, luego nos vemos Sev.- la vi abrazar a Snape otra vez y una especie de tensión se formó en mi estomago. Se dirigió a la puerta y estaba a punto de seguirla cuando una mano me agarró la muñeca.
-Ni una palabra al viejo, ¿entendido?
-Pero ….
-No rechiste señorita Granger, o debería decir señorita Watson. Primero hablaremos nosotros y luego decidiremos qué hacer. La conversación no ha terminado.
