P.O.V S.S

He descansado estupendamente, hacía tanto que no dormía así de a gusto, hablar con Lily realmente me había relajado. Estar con ella hace que todo sea mejor y ahora que sé todo lo que va a pasar y puedo cambiarlo la salvare y siempre estará en mi vida. Pero ahora tenía que pensar en el asunto de Granger y cómo solucionarlo. Mi estómago rugió con fuerza. Ya habrá tiempo para ella después del desayuno. Siento como si no hubiera comido en meses.

-Severus, tenemos que hablar. Ayer no te vi durante la cena.

-Lo se Lucius, no fui a la cena. Precisamente por ello iba al Gran Comedor a desayunar.-Como si mi cuerpo quisiera darme veracidad, mi tripa vuelve a sonar.

-Si, perdona-él siempre con modales cuidados- hablaremos más tarde. Yo estoy esperando a Narcissa.

Me marché antes de que pudiera decir nada más. Supongo que quiere hablar del señor oscuro y de cómo lograremos nuestros sueños gracias a él. Éramos tan ingenuos.

Tener que volver a las clases es super tedioso, pero como ya me se el temario he tenido tiempo para formar un plan, pero tendré que investigar las grandes familias. Ahora toca pociones con Gryffindor. Ese es otro tema que me preocupa, en caso de que Lily y yo no acabemos juntos y si ella acaba con Potter podría tener el mismo desenlace que la última vez. Esta vez no voy a informarle de la profecía, pero eso no me asegura nada. De momento faltan años para que Trelawney la haga, así que he de deshacerme del señor Tenebroso para asegurar la vida de Lily. Solo pensar en mi vida sin Lily me da escalofríos. Aún puedo cambiar eso y evitar que se aleje. Puedo solucionarlo todo pero para eso necesitaba a Granger. De ahí otro de mis problemas. ¿Podría fiarme de ella? Necesitaba hablar con ella urgentemente. Una melena roja me saluda y se sienta en la mesa delante de la mía, interrumpiendo mis pensamientos.

-Hola Sev-todas mis preocupaciones desaparecen.

La clase ha transcurrido sin problemas, pero faltaba algo. Sinceramente esperaba ver una mano levantada dispuesta a contestar todas las preguntas de Slughorn. Poder ver cómo otros profesores interactúan con la incallable sabelotodo ¿Dónde está Granger? ¿Acaso hizo mal el examen? Imposible, ella nunca suspendió un examen. ¿Habrá puesto más de la cuenta y la habrán adelantado algún curso? No me sorprendería, ella y su necesidad de demostrar todo lo que sabe seguro que ha acabado con cualquier posibilidad de pasar desapercibida.

Llega la hora de la comida y aun no he visto a Granger por ningún sitio.

-Estoy seguro de que muchos ya habéis oído hablar de él, una nueva fuerza, que protege los ideales que nosotros siempre hemos tenido en mente.

Revisé la mesa mientras Lucius nos informaba sobre aquel que no debe ser nombrado. Vi a algunos de los futuros mortifagos, muchos sonreían complacidos. Me obligue a mi mismo a imitarlos, no debía levantar ninguna sospecha y si quería deshacerme de el señor oscuro, primero tendría que acercarme.

Por fin Granger aparece por la puerta acompañada de un rubio que me resulta familiar.

Me ve y me sonríe mientras se sienta en la mesa… ¡¿De Ravenclaw?!

-Snape luego tenemos que hablar- me comenta al terminar la comida.-A las 6 en el lago negro.

P.O.V H.G

La verdad es que me estaba adaptando mejor de lo que pensaba a mi nueva casa. E incluso ya he hecho algunos amigos, entre ellos nada más y nada menos que el padre de mi extravagante amiga Luna. Es cierto que me quede dormida entre lágrimas, he perdido absolutamente a todos mis amigos. Un mundo nuevo en el que se lo que va a pasar a grandes rasgos pero del que no se nada. Pensé en la posibilidad de no poder volver a ninguno de mis amigos y no poder hacer ninguno, nunca he sido muy sociable después de todo. Pero de golpe apareció Xeno y cada comentario suyo me hace sentir como si Luna estuviera conmigo. Eso me da fuerza, pasamos juntos toda la mañana y aunque las clases se hicieron un poco largas me dieron tiempo a pensar en lo que quiero hacer. Se lo explicaría todo a Snape y...

-Lo siento, por Merlin, deja que te ayude.

Había pasado todo demasiado rápido, yo estaba sentada en el suelo y mis libros desparramados. Levanté la mirada y un joven castaño extendía una mano hacia mí.

-Gracias. No te preocupes yo tampoco te he visto, me llamo He.. Jane, Jane Watson.

Su cara me resulta familiar, pero no se de que.

-Anda, tú debes ser la nueva, yo soy el prefecto de Gryffindor, Remus…

-Lupin.

Inmediatamente me tape la boca. No lo había reconocido. Pero esa mirada de vergüenza, tiene menos cicatrices.

-Perdona ¿nos conocemos?

-Yo…-que mal- yo… -piensa Hermione piensa- he oído hablar de ti. Las travesuras de los merodeadores os preceden. Remus, Serio y Jake ¿no?-

Él soltó una carcajada, fue tan espontáneo que yo misma no puedo evitar reír y soltar la tensión.

-Sirius, James y no te olvides de Peter.

-Si tienes razón perdona.

Me mira y me noto sonrojar ligeramente.

-Bueno si alguna vez necesitas algo no dudes en preguntarme, supongo que nos veremos por ahí.

De pronto me puse demasiado nerviosa.

-Claro, bueno tengo que irme adiós.-me marché antes de que pudiera responderme.

¿Y ese ataque de nervios repentino? Es cierto que en tercero tuve un pequeño flechazo por Lupin. Era agradable, inteligente y para qué negarlo un regalo para la vista. Pero tenía 13 años y no fue más que un tonto enamoramiento. Y ahora ahí estaba él, de mi edad. Centrate Hermione, has quedado con Snape y ya llegas tarde.

P.O.V S.S

Llevo aquí ya un buen rato y Granger aún no llega. De pronto la veo corriendo hacia mí.

-Lo siento, de veras- dice jadeante-me choque con Remus y se me cayó todo al suelo. Tuve que disimular. En fin, ya estoy aquí.

-Demos una vuelta, prefiero evitar cualquier tipo de oídos indiscretos.

-Para empezar creo que deberíamos quedarnos-eso sí que me sorprendió, pensé que tendría que convencerla- no me mire así, es la mejor solución para todos. Y para eso debemos destruir a Vold

-Shhh, no mencione su nombre. Puede que en el futuro hayan bailado sobre su tumba pero aquí sigue vivito y coleando.

-Debemos destruirle…

-Y ¿cómo piensa hacerlo exactamente señorita Gra…. Watson? Si puede saberse claro.

-Llameme Jean si lo prefiere-me interrumpió

-No lo prefiero-puede que ahora tengamos la misma edad pero ella sigue siendo una ex alumna- en fin y ¿cómo piensa usted hacer eso?

-Bueno he estado calculando, y según lo que Harry nos contó ya debería tener hechos como mínimo 3 horrocruxes.

-¿Horrocruxes?¿Qué es eso?

Después de una larga conversación en la que un montón de cosas empezaron a cobrar sentido descubrí lo que eran, que habían 5, al menos ese fue el cálculo definitivo de Granger y que si no los destruimos, no tendremos posibilidades de vencerle. Llegó la hora de la cena y aún seguíamos en el patio. Anocheció, era la hora de ir a las habitaciones y aún no habíamos decidido gran cosa. Ya en mi cuarto cerré las cortinas y empecé a pensar en ello. El primer paso sería el más complicado, acercarse a él. No podíamos esperar todo un año hasta que Lucius tuviera la oportunidad de presentarnos a él. Además, yo mismo debía acabar el colegio antes de poder hacer nada. Debíamos encontrar otra forma de llegar a él.