P.O.V H.G

Había sido una conversación menos productiva de lo que pensaba pero al menos Snape había encontrado la forma de solucionar mi problema familiar. El apellido que estoy usando no es parte de ninguna gran familia en Inglaterra, lo cual facilita muchas cosas pero complica otras. Puedo librarme del ministerio de momento, pero sigo siendo menor y sin ninguna clase de tutor legal. El apellido que yo había dado pertenece a una familia que se había mudado a Francia años atrás por lo que no se podía conseguir más información sobre ellos. Necesitaba buscar alguien que me tutelara. En otros tiempos se lo hubiera pedido a Molly, pero ella no me conocía así que estaba totalmente descartada. De hecho, cualquier adulto de mi pasado solo existía en el futuro. Malditos viajes en el tiempo.

-Te veo preocupada.

-No te preocupes Xeno, últimamente tengo demasiadas cosas en mi cabeza.

-Eso no es bueno, los nargles aprovechan esos estados de ánimo para robarte las cosas. ¿Quieres contármelo y te ayudo? Ya sabes que un par de ojos nuevos ayudan a esclarecer las ideas.

¿Debía? Realmente no sé en quién puedo confiar pero obviamente necesito alguien con quien hablar y aunque estemos juntos en esto Snape no tiene pinta de querer ser mi confidente y amigo. No había tenido muchas oportunidades de hablar con el padre de Luna más allá de la boda de Bill y Fleur y cuando acudimos a él acabamos huyendo de los mortifagos e incluso tuve que borrarle la memoria. Sin embargo fue porque tenían a Luna, y ella era lo único que le quedaba.

-Desconfías de mí-no me esperaba aquel comentario.- Lo veo en tu mirada, no sabes si puedes confiar en mí. Es comprensible, a penas nos conocemos pero es malo no tener a quien contar tus miedos. Se comen todo lo bueno.-se parecía tanto a Luna.

Empezó a andar en dirección al aula de encantamientos. ¿Por qué no contarle algo? Aunque solo fuera lo estrictamente necesario, después de todo este no es mi mundo.

-Xeno, espera...

Le conté el accidente de mis padres y que lo que quedaba de mi familia se había marchado del país por lo que no tenía a quién acudir.

-Entiendo, pues la verdad es que es complicado y mucho me temo que yo no puedo ayudarte. Pero sé quién puede hacerlo.

-¿Quién?

-Remus Lupin, no me mires así de confundida. Su padre trabaja en el ministerio, aunque no se exactamente en que, estoy seguro de que podrá darte algún consejo.

-¿Remus?-tenía razón, seguramente él podría ayudarme- Muchas gracias-me sentí más aliviada- la verdad es que no tenía ni idea de por dónde empezar.

-¡Remus!-lo vi alejarse al salir del comedor- ¡REMUS LUPIN!

Varias cabezas se giraron, entre ellas la de Snape y Lily. Llevaba dos días sin hablar con ellos, no había tenido tiempo de aclarar más cosas con el profesor pero había estado demasiado ocupada con las clases y pensando que le iba a decir a Remus. Ahora estábamos a viernes y no había clases por la tarde, era el momento perfecto. Lo vi buscar con la mirada así que le saludé con la mano. Rápidamente me reconoció, se giró hacia sus amigos para despedirse. Me fije que Sirius le susurró algo mientras me miraba. Me sonroje inmediatamente, conociendo a Sirius le habría dicho cualquier cosa. Solo vi a Remus poner los ojos en blanco antes de venir hacia mí.

-Hola Watson, ¿Qué tal estás?-me sonrió con dulzura. Por un segundo se me olvido todo lo que tenía que decir.

-Yo…-no no es un asunto urgente Hermione céntrate- Verás, tengo un problema y necesito tu ayuda.

-Claro, haré lo que pueda. ¿Quieres que vayamos al jardín y me cuentas?

-Perfecto.

P.O.V S.S.

-REMUS LUPIN.

Aquel grito interrumpió la conversación con Lily. ¿Qué hacía Granger llamando al lobo? La verdad es que no había tenido la oportunidad de hablar con ella, solo habíamos cruzado algunas miradas de vez en cuando. Pero volver a ser estudiante después de años como profesor me estaba costando más de lo planeado. Además, aún tenía que pensar una forma de derrotar al señor oscuro. Demasiado en lo que pensar. Necesitaba tiempo para investigar.

-¿Mañana iremos a Hogsmeade?-La voz de Lily me devolvió a la realidad.

-¿A Hogsmeade?-realmente no me apetecía nada, las amigas de Lily no me tragan ni yo a ellas tampoco- Creo que no puedo ir, no le pedí a mi madre que me firmara la autorización. -Lo cual era cierto.-Lo siento se me había olvidado completamente. De todas formas tenía que coger algunos libros de la biblioteca.-Aprovecharía para investigar sobre esos Horrocruxes.- ¿Nos vemos el domingo?

-Tu como siempre en la biblioteca.-me miró con algo de recelo-¿Qué libros vas a coger?

Al principio no lo entendí, pero de golpe recordé que a Lily no le gustaba que investigara magia oscura. Si realmente quiero que cambie la opinión que tiene sobre mí debo demostrarle que estoy cambiando.

-Yo…-su mirada de desconfianza aumentó con mi titubeo- Voy a hacer una investigación con Watson.

Técnicamente no le estaba mintiendo y ella inmediatamente se relajó.

-¿De eso era de lo que tenía que hablarte el primer día? Pensaba que no os conocíais ¿Cómo es que lo estáis haciendo juntos?

-Ella-joder es que había tantas cosas sin pensar- vio un libro que yo estaba leyendo. Por eso se me acercó antes de acabar en la enfermería. Después vino para preguntarme sobre el tema y decidimos investigar juntos el tema.

-Anda-me dió un suave codazo- con que si ¿eh?-su tono tenía cierto toque de burla.

-¿Qué pasa?-¿Por qué se comportaba así?

-Bueno, es la primera vez que te veo querer trabajar con alguien.-Me sonrió- Sobre todo con una chica.- De pronto me note ruborizar, se estaba llevando una impresión que no era.

-Yo… Bueno… Es que es un tema muy interesante y ella sabe mucho del tema…

-Sí, lo sé Severus. Simplemente me gusta ver que estas haciendo amigos de otras casas. Rodearse solo de Slytherins no es bueno para ti.-fruncí el ceño ¿a qué se refería?

-Primero, Granger y yo no somos amigos. Y segundo...

-¿Quién es Granger?- mierda.

-Watson, quería decir Watson, me he confundido. El caso es que, no me ha gustado nada tu comentario sobre Slytherin. No es como si los Gryffindor fueran la mejor compañía del mundo.

Me miró dolida.

-Bueno si no somos buena compañía mejor me marcho.-Me había precipitado.

-No, espera Lily.-le agarré del brazo y la acerque- Lo siento. Ya sabes que no me refería a ti, sino a Potter y sus amiguitos. Es simplemente que estoy harto de los prejuicios contra mi casa.

-Yo-bajó la mirada

-Eh tú, Snivellus-Una voz prepotente sonó detrás de mí-Suelta a Evan. ¿Solo sabes meterte con personas más débiles que tú?

-Muy buena James, está claro que esta serpiente necesita una lección de modales. Obviamente nadie se va a acercar a ti si no sabes contratar a una señorita.-Su estúpida sonrisa de niño bonito, me dieron ganas de hacerla desaparecer para siempre, pero ya lo había visto hundido. Esta vez fui yo él que sonreí, de hecho iba a responder cuando noté un tirón en la mano. Lily se me adelantó.

-A lo mejor quienes necesitan modales sois vosotros.-Cruzó los brazos- ¿A caso he pedido vuestra ayuda? Si no sabéis lo que está pasando no os metáis donde no os llaman. Severus y yo estamos perfectamente. Así que ya podéis marcharos los tres porque no os necesitamos.

Me sentí reconfortado, hacía tiempo que nadie me defendía. No puedo creer que antes fuera tan orgulloso como para no apreciarla. James, Sirius y Peter la miraron.

-Decir que Lily Evans es alguien débil no ha sido muy inteligente por vuestra parte. -Lily se giró y me miró con sorpresa.-Ella es una de las brujas más excepcionales que conozco por lo que dudo que sea una damisela que deba ser rescatada y menos por un chucho como tú.

Potter y Sirius me miraron con odio.

-Vámonos chicos-intervino Peter, esa rata.- Ya habéis oído.

Se marcharon.

-Lo siento-empezó Lily- ya se que no te gusta que te defiendan pero es que me cansa que se metan donde no le llaman.

-En realidad aprecio mucho que me defiendas, pero mi orgullo me impedía decirlo.

Nos miramos fijamente y noté como su mirada empezó a brillar. De pronto ella rompió el contacto.

-También lo siento por lo de antes Sev, tienes razón. Mi comentario ha estado fuera de lugar y es evidente que tú no te equivocabas con el tuyo-Puso lo ojos en blanco.- ¿Quieres ir a dar una vuelta por el patio? Tanto tiempo encerrada me está chamuscando el cerebro.