P.O.V S.S

-Sev-la voz de Lily me llama desde el pasillo-¿dónde estabas? Ayer te estuve buscando por todas partes, te he traído una rana de chocolate.

Mi dulce favorito ¿cuánto llevaba sin comerlo? La última vez también fue ella quien me lo regaló. En mi cumpleaños, me lo enviaba cada año, incluso después del incidente. Solo una cajita con una rana, pero ella fue la única que supo lo mucho que me gustaban.

-Te he echado de menos.

-Sev, ¿de qué hablas? Nos vimos hace dos días.-Casi quise llorar, para ella nuestra amistad nunca había cambiado, yo tuve que aprender a vivir sin su presencia. De pronto me abrazó, casi no pude reaccionar. Unos chiflidos nos rodearon. Cuando nos separamos todos nos estaban mirando. Por suerte se abrió la puerta y tuvimos que entrar a clase.

-Lo siento-mi pequeña pelirroja estaba ruborizada-parecía que lo necesitabas -su mirada brilló- Yo también te echaba de menos.

Nos sentamos juntos en clase y muchos nos miraron con sorpresa. Es cierto que éramos amigos pero era la primera vez que dos personas, sobre todo de Gryffindor y Slytherin, se sentaban en la misma mesa.

Aquel día casi me sentí volar. Era como si de golpe nos hubiéramos vuelto más cercanos que nunca.

-¿A qué te referías antes?-la curiosidad me pudo. Con cara de confusión Lily se giró hacia mí.

-¿Antes?

-Has dicho que tu también me habías echado de menos.

-Bueno, tú lo dijiste primero ¿me lo explicas?-casi me note ruborizar, había sido demasiado impulsivo.

-Yo he preguntado primero, acaso esa valentía de la que tanto fardáis en Gryffindor ha desaparecido. ¿Tal vez deba preguntarle a Minerva -me miró sorprendida ¿por qué?

-¿Acabas de llamar Minerva a la profesora McGonagall?

Joder, no hago más que cagarla.

-No se que me ha pasado, estoy bastante cansado, perdona. Hoy he dormido mal- es cierto, pase la noche intentado contar con todas las variables del plan de Watson- ¿Puedes contestar a mi pregunta?

-Aún no me has contado qué estuviste haciendo ayer, pero bueno ya que tienes tanta curiosidad y como veo que si sigues hablando vas a decir tonterías y te acabarán castigando te lo diré… -le tocó a ella ruborizarse- Desde que entramos a Hogwarts, bueno desde que nos pusieron en distintas casa, he sentido que nos habíamos distanciado. Ya se que, bueno los estúpidos James y Sirius no te han puesto fáciles las cosas. Y es verdad que yo me centré mucho en mis nuevas amigas. Pero aún así intentaba estar contigo, defenderte siempre, nunca hice caso de Marlene y sus tonterías sobre la rivalidad de casa, porque somos amigos ¿sabes?-Lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.- Pero a ti te sentaba mal que te defendiera, siempre te enfadabas y te alejabas más de mí. Y leías aquellos libros que no me gustan nada, cada vez más encerrado en tu mundo. Pero nada de eso me importaba, se que tu padre tampoco te lo pone fácil, así que yo no podía dejarte solo, no quiero hacerlo. Eres un chico muy valioso y no quiero que nadie te pisotee. No tienen ningún derecho.-Note algo rodar por mi mejilla, cuando lo limpie vi una lágrima, ambos llorábamos.- Y de pronto, este año, tú, bueno, tú…-Un sollozo interrumpió su frase.

Esta vez fui yo quien la abrazó, comenzó a llorar desconsoladamente sobre mi hombro y yo hacía tanto de lo mismo sobre el suyo. Cuando nos relajamos continuó.

-Este año te comportas diferente, no es que yo hubiera querido que cambiaras, pero ya no me alejas, la última vez que te defendí tú también me defendiste a mí. Y me dijiste que me echabas de menos y de golpe fue como si volviéramos a ser niños que soñaban con ir a la misma casa y que hacía magia. Aunque bueno sin lanzarle ramas a mi hermana.-Se rió ligeramente- Éramos unos críos.

-Yo, lo siento por aquello.-Me sentí avergonzado, sobretodo porque no me arrepentí en aquel momento. Realmente estaba lleno de odio. Y así seguí, hasta que la muerte de Lily transformó todo en tristeza.

-No te preocupes, sé que tú no eres así.-¿era aquello verdad?- ¿Por qué lo dijiste tú?

¿Qué contestarle?¿Que la había perdido?¿Que mi comportamiento nunca cambió?¿Qué me pasa de la raya?¿Que murió por mi culpa y pase el resto de mi vida intentando que su sacrificio valiera la pena?

-Me he dado cuenta de que no te demostraba lo mucho que me importas. Antes solo podía pensar en cómo vengarme de todos lo que me hicieron daño, no me daba cuenta de que tú estabas ahí para mí. Realmente aprecio lo mucho que haces por mí y no pienso volver a darte por sentada.

Su sonrisa fue radiante, realmente la amo.

-Así que, ¿dónde estuviste ayer?

-Estuve investigando con Watson.

-Te busqué en la biblioteca.

Bueno eh… Es que sabíamos que habría demasiada gente y necesitábamos algo de calma, sabes que odio estudiar con ruido.

-Con que sí, eh-tenía una sonrisa pícara- ¿Y donde estuvisteis?

No podía decirle lo de la diadema, ni sobre la Sala de las Cosas Ocultas.

P.O.V H.G

-Hey Hermione, ayer no te vi. Como no puedes ir a Hogsmeade te he traído unas grageas. He supuesto que algún sabor te gustaría aunque no te recomiendo los grises, normalmente saben a calcetín sucio.

-Gracias Xeno-las guarde en un bolsillo mientras íbamos camino al Gran Comedor.-¿Qué tal por ahí?

-Oh, es maravilloso, tendrías que conocerlo. Además estuve hablando con una chica muy agradable, se llama Pandora.

Esa era la madre de Luna, le escuche mientras me hablaba sobre ella. Nos dirigimos hacía el aula de pociones cuando una voz me llama.

-Watson, Watson.

Remus me llamaba.

-Adelantate, ahora te alcanzo.-Vi la rubia melena alejarse con la multitud.

-Escuchame, mi padre me ha contestado a la carta, ya se que ahora no es un buen momento pero tal vez cuando acaben las clases podemos ir a la biblioteca y te lo cuento todo.

-De acuerdo, muchas gracias. Nos vemos luego.

El día se me hizo eterno ¿qué le habría contestado? ¿que me podía pasar? Llegué a la biblioteca y me pesaba el estómago como si fuera de plomo.

-Watson.

-Puedes llamarme Jane, cuéntame por favor, llevo todo el dia de los nervios.

-Si bueno, Jane, mi padre me ha escrito, le conté toda tu situación y me ha dicho que es un caso complicado. Pero que hay algo que puedes hacer. ¿Cuando cumples años?

-¿Perdona?-Aquella pregunta estaba completamente fuera de lugar.

-No, escucha, a partir de los 16 puedes pedir la emancipación. Tendrías que escribirles a tus familiares y pedirles una autorización, luego mandarla al ministerio y mi padre me ha dicho que él se puede encargar del resto del papeleo.

-¿EN SERIO?-¿Era así de sencillo? Casi me pongo a saltar de alegría.

-Shhhhh.-Madame Pince no acogió mi grito con mucho cariño.

-Vamos fuera y te termino de comentar.

Yo accedí y pronto nos sentamos en un banco en el jardín.

-Básicamente a partir de los 16 puedes emanciparte, dada tu situación más el hecho de que tus únicos familiares viven fuera del país te dan más posibilidades para que se apruebe tu emancipación. Pero para eso necesitas la aprobación firmada por tus familiares o tutores. Como tu familia está en Francia puedes escribirles y cuando firmen podrás vivir aquí por tu cuenta. Si se niegan a hacerlo tendrías que mudarte con ellos allí.

-Estoy segura de que lo firmaran. ¿Y después de eso qué? ¿Puedo vivir libremente y ya está?

-Bueno, lo suyo sería que buscaras alguien con quien vivir porque comprarte un sitio para vivir, aparte de por temas de dinero, llevaría aún más papeleo. Pero no te preocupes por eso de momento, puedes quedarte en Hogwarts hasta junio. De todas formas, solo puedes pedirla a partir de los dieciséis, por eso te he preguntado cuándo era tu cumpleaños.

-Pues… Mi cumpleaños...-¿a qué día estábamos? espera un momento- En dos semanas, mi cumpleaños es el viernes de la semana que viene.

-Pues le diré que me mande los papeles para entonces y en cuanto lo tengas firmado yo se lo mando y te voy avisando.

Le sonreí ampliamente.

-Muchas gracias Remus en serio, no sé qué habría hecho sin ti.

-¿Así que en dos semanas, eh? ¿Tienes algo pensado?

¿Celebrarlo? Pensé en mis padres, en Harry, Ginny, Luna, pensé en la tarta que solía enviarme mi abuela ¿Para qué voy a celebrarlo? ¿Con quién? La única persona que sabe mi verdadero nombre no era el tipo de personas que hacen grandes fiestas y abrazos efusivos.

-Perdona, este año no tendrás muchos motivos para celebrar. He sido un insensible.

-No importa, dudo que lo celebre, la verdad es que tampoco me apetece.

Metí la mano en el bolsillo y encontré las grageas, perfectas para aliviar el malestar que se había creado en el ambiente.

-¿Quieres una?

-Anda, ¿te gustan las grageas?

-Bueno, me las ha traído Xeno, aunque tampoco he sido nunca de ranas de chocolate ni cosas así. Sobre todo porque mis padres eran muy estrictos con el tema dientes.

-Venga dame una.

Pasamos el resto de la tarde riendo y probando. Definitivamente la tarde había ido mejor que la mañana.