Rose Pvo
Me encontraba viendo una película con mis dos tesoros. Les había costado decidirse ya que Ryan se sentía demasiado mayor para ver una de animación pero Noah insistió y como su hermanito estaba enfermo el cedió sin chistar así que "Buscando a Dory" se estaba reproduciendo en nuestro televisor de la sala.
Habíamos cenado una rica sopa de carne en consideración con mi bebé pequeño, ya se encontraba algo mejor pero su pancita seguía molestando.
Un par de minutos después alguien llamó a la puerta y miré el reloj. ¿Quién narices hacía visitas clandestinas a mi casa a las 22:00 de la noche?
-Quedaos aquí ¿si? Mamá irá a abrir.- asintieron sin rechistar.
Y vaya sorpresa me lleve al abrir la puerta.
Era el idiota de Royce.
-¿Qué haces aquí a estas horas?-Me crucé de brazos en la entrada de la puerta.
-Pues es mi casa también. ¿Se te ha olvidado, mi amor?-Se acercó para darme un beso pero giré mi cara, haciendo que sus labios aterrizaran en mi mejilla.
-Oye.-Se quejó tomando mi cara en sus manos. Y besándome a la fuerza. Yo lo empujé.-Tranquila solo es un saludo normal entre esposos.-dijo estúpidamente.
-Aggh. Has estado bebiendo.
-No sé... Talvez.-Se encogió de hombros visiblemente borracho.
-Dios.- le dije molesta.- vete.- traté de sacarlo de ahí.- no voy a dejar que mis hijos te vean así.
-Oye nena.- se acercó a mí.- También son mis hijos, que no se te olvide.-y pasó adentro como Pedro por su casa.
-Royce...
-¡Papi!-apareció Ryan por la puerta y por consiguiente Noah.
-Hola muñecos.- besó a ambos en la cabeza.-¿Echaron de menos a papá?
Ambos asintieron pero mi pequeño hizo una mueca.
-Mi amor no deberías saltar así.- lo agarré en mis brazos.- tu pancita aún está malita ¿recuerdas?
-Si mami.
-¿Que le ocurre a tu pancita campeón?-Royce lo acercó a él y no pude evitar explotar.
-¿Recuerdas que ayer les atiborraste a comida basura? Bien, ahí tienes el resultado. Tu hijo pequeño tiene una intoxicación alimentaria.
-Oh. Solo intentaba ser un buen padre.-Se disculpó y rodé los ojos.
-Ya.- bufé.- como siempre.-cambié mi mirada hacia mis hijos.
-Niños ya es hora de dormir.- y mamá tenía ganas de cantarle las cuarenta a papá. Pero eso no iba a decírselo. Ambos comenzaron a quejarse, obviamente no querían dormir, pero entendieron que no debían estar ahí. Mis pequeños eran demasiado inteligentes.
-¿Vendréis a darnos las buenas noches?-dijeron mis pequeños esperanzados.
-Siempre.-dije. Seguido por un "claro" de Royce que casi no se entendía debido a su estado ebrio.-No tardamos nada ¿si? Os amo.
Los dos subieron las escaleras y me quedé a solas con el idiota de mi "marido"
-¿Qué?-me miró cansado.
-¿Por qué eres así, Royce?-Dije cansada.
-¿Así cómo? Guapo y sexy.-Dijo sonriendo de lado.
-Estoy hablando en serio.-Me quejé.
-Está bien.-Suspiró.-Siento lo de Noah, aparecer a esta hora.-Pero es que me siento solo sin ustedes.-Agachó la cabeza.
Se me encogió un poco el corazón.-Está bien.-Suspiré.-Puedes quedarte.-Me rendí.
-Me portaré bien.-Lo prometo.-Sonrió y tomó mi mano.
-Y Royce...
-¿Sí?-Dijo besando el dorso de mi mano.
-Por favor no confundas las cosas, ¿de acuerdo?
-Lo sé. Lo sé.-Dijo bufando.-Necesitas tiempo y estoy dándote espacio también.
Al menos tenía claro que estábamos separados.
-¡Mamiiiii, Papiiiii!-gritaron nuestros niños desde su habitación.
-¿Te ves capacitado para subir la escalera?-le dije riendo.
-Oh venga nena.- dijo con superioridad.- soy Royce King, un poco de alcohol no va a impedir que les de a mis hijos su beso de buenas noches.
Y era en esos momentos en los que volvía a dudar sobre nosotros.
-Os amo muchísimo.- les di su beso después de Royce.- Buenas noches mis ángeles.
-Os queremos mucho mami y papi.
-Bueno.- suspiré mirándole.-Supongo que hasta mañana.
-Oh vamos Rose... no pretenderás que duerma en el sofá ¿no?
-Royce...
-Y sí, no estoy confundiendo te lo juro.-bufó.- hazlo por mi espalda, juro que no voy a tocarte.
Solo bufé molesta y me dirigí a la habitación con el pisándome los talones.
-Hasta mañana, Royce.
-Buenas noches Rose.- se quedó en silencio.- ¿no quieres tú también beso de buenas noches?
-Royce...
-Está bien está bien. Ya me callo.
A la mañana siguiente. Unos ruidos provenientes del baño me despertaron temprano. Vi el reloj que tenía en la mesita de noche y me di cuenta que eran las 6:00 am. Seguro era Royce que pronto se estaba alistando para irse. No me importó así que me giré y acomodé mejor en mi almohada decidida a dormir otro rato.
Tras un par de minutos el ruido paró y pude relajarme en mi cama hasta que una molesta mano comenzó a deslizarse por mi brazo.
-Mmmmmmm.-murmuré molesta.-Royce...-Me quejé echándome la sábana encima.
-Buenos días, Rose.-Dijo con voz melosa en mi oído. Haciendo que se me erizara la piel.
-Aún faltan 15 minutos para que empiece mi día.-Me quejé fulminándolo con la mirada.
-Eres una marmota.- dijo riéndose y desordenando mi cabello.
-Para.- dije molesta.- solo déjame.
Volvió a reír mientras me dejaba ahí tras darme un beso en la cabeza.
-Es más...-Siguió hablando.-Puedes descansar unos minutos más y yo me encargo del desayuno y los niños.-Me guiñó.
-¿Estás seguro?-Lo vi desconfiada.
-Por supuesto, preciosa. Sabes que eso se me da excelente.-Sonrió de lado.
-Está bien.-Acepté un poco desconfiada y me acomodé más en la cama.-Royce.- le sentí pararse.- No olvides que Noah tiene...
-Tiene que tomar su remedio para el estómago, lo sé. Nena lo tengo controlado ¿si?
-Ajá.- sonreí contra mi almohada mientras volvía a quedarme dormida.
El sonido de mi celular cortó mi sueño profundo.
-¿Si?-Respondí.
-¿Rose? ¿Estás bien? ¿Te tomarás el día?-Preguntó divertida.
-Si, no. ¿Por qué lo dices? ¡Iggghhh!-Vi la hora que era.-¡Maldita sea! Lo siento. Me quedé dormida.
Bella rió al otro lado de la línea.-Eso supuse. Pero relájate. Tengo todo controlado. Solo no me falles en la tarde, tenemos que ir a ver el otro local en Echo Park, ¿Ok?
-Si, si. Ya llego por ahí.
-Está bien. Nos vemos.-Y colgó.
Inmediatamente me levanté de la cama y me di una ducha rápida.
Me vestí y arreglé en tiempo récord. Al bajar las escaleras me topé con la imagen de Royce sentado en el sofá, comiendo y riendo estúpidamente mientras veía algo en la televisión.
-¿Y los niños?-Vi para todos lados. -¿Por qué no me despertaste antes? Te das cuenta la hora qué es. Voy tarde a mi trabajo.
-Tranquila mamá osa. Ya los llevé a la escuela.-Se puso de pie y se acercó a mí.-No te preocupes por eso.-Me tomó de ambos brazos.-¿Si?-Sonrió.-Además no tienes por qué preocuparte de llegar tarde. Eres la dueña del negocio, nena.-Deshice el abrazo.
-Si, pero no puedo dejarle todo a Bella.
Royce rodó los ojos.-Ok.-¿Quieres qué te lleve?-Se ofreció muy galante.
-¿No interfiero con tus planes?-Dije sarcástica recordando una de nuestras últimas discusiones. Él bufó.
-Te prometo que he cambiado, nena.-Dijo pasando uno de sus dedos en mi rostro.-Quiero ser diferente. El tiempo en prisión me hizo darme cuenta de lo importante que son ustedes para mí. -Dijo viéndome a los ojos. No sabía si creerle o no.
-Por cierto.- me sonrió.- estás preciosa.
-Gracias.- sonreí.- Aún no me has dicho porque te metieron en prisión.- dije preocupada.
-Nada que deba hacer que frunzas el ceño.- le alcé la ceja.- no me alces la ceja nena. No tiene importancia. Ya pasó y estoy pagándolo ¿si?
-Por ahora.- dije algo molesta.
-Bien.- sonrió.-¿Aún quieres que te lleve? Tengo fuera mi moto.
-Royce hace siglos que no me monto...-dije algo asustada.
-Oh venga nena.- sonrió.- te veías jodidamente caliente.-solo bufé y me dirigí a la puerta.
-Por cierto, deberías comprarte un coche. Es más seguro para los niños.
Royce solo rió.
-Es en serio.-Dije mientras me ponía el casco.
-Está bien. Está bien. Tienes razón-Y sin más me subí a la moto, abrazándome a él y emprendimos el camino. La verdad es que estaba bastante cerca. En cuestión de 7 minutos llegamos.
-Bueno.- sonreí.- gracias por traerme.
-No es nada nena.- sonrió de vuelta mientras le daba el casco.-¿Quieres que vaya por los niños después?
-¿Puedes? No tengo problema en hacerlo yo...
-Quiero hacerlo. ¿Si? Les diré que te llamen cuando estemos en casa.
-Vale. Y mira, si quieres te doy las llaves de mi auto, no quiero que mis hijos anden en moto. Es muy peligroso.
Royce rió.-Eres una mamá osa sobreprotectora. Me haló hacia él.-Yo me las arreglo, ¿si? Conseguiré un auto.-Dijo tomando mi barbilla.
-Ok.-Asentí.
Antes de que pudiera darme la vuelta, Royce me plantó un beso pillándome totalmente desprevenida.
No pude evitarlo y le correspondí colocando mis brazos tras su cuellos.
Cuando sentí sus manos en mi trasero me separé y le di un manotazo.
-Te dije que no confundieras.-dije molesta volviendo a mí.
-¡Nena, me encanta que seas agresiva!-Gruñó satisfecho halándome de la cintura de nuevo hacia él.
-Royce, ya basta.-Me quejé.
-Está bien. Lo siento. Me dejé llevar.-Dijo para nada arrepentido.
-Por favor, no olvides recoger a los niños.-En respuesta justo cuando me di cuenta Royce me dio una fuerte nalgada que hizo que me sobresaltara.
-¡Te amo, Rose!-Gritó y se fue en su moto
Solo me di la vuelta enfadada y suspiré. ¿Maduraría algún día este hombre?
-¿Qué fue eso?-llegó Bella divertida y sorprendida.
-Olvídalo.-dije y me metí en el almacén.
Emm Pvo
Antes de iniciar con nuestro turno, Edward me arrastró a la cafetería en la que Rosalie trabajaba. Estaba empeñado en que hablara con ella y la verdad yo quería volver a verla. Así que aquí nos encontrábamos a punto de pedir un café cuando un pequeño espectáculo fuera llamó la atención de la clientela.
Se trataba de la rubia en cuestión con su 'flamante' marido. Nótese el sarcasmo. Yo rodé los ojos.
-Es mala idea haber venido, Edward.-Me quejé cuando ambos se estaban comiendo a besos.-No vine para ver como ese bastardo presume de su despampanante mujer.
-Shhh. Espera.-Yo rodé los ojos y decidí distraerme viendo los postres que tenían. No sabía si quedarme con los Brownies o con los cupcakes... O quizá ambos. Se veían deliciosas hasta que Edward interrumpió con un: '¡Oooh!' Acompañado de una carcajada.
-Parece que tu rubia tiene caracter.-Dijo divertido.-Tremenda cachetada que le ha dado.
-¿Cómo dices?-dije confundido mientras miraba por el ventanal, ahora se podía ver claramente como ella estaba más tensa que antes y probablemente algo enfadada. El sujeto la volvió a acercar bruscamente a él y cuando parecía que ya se iba le dio una fuerte nalgada en su trasero que hizo que ella se sobresaltase.
Yo fruncí el ceño.-Qué tipo tan pesado.
Edward rió.-¿Acaso tú no harías lo mismo?-Dijo divertido.
Yo rodé los ojos.-A diferencia de él, yo si tratar a las mujeres. Para empezar, no la besaría a la fuerza.
-Pues al principio no se veía tan obligada qué digamos.
-¿Has venido a molestar o a ayudar?-dije molesto.
-He venido a ser realista.-sonrió con superioridad.
Un par de minutos después la diosa rubia entró en el café bastante ofuscada.
- Se ve mil veces mejor en persona.-Dijo Edward mientras la veía descaradamente de pies a cabeza.
-Por lo menos disimula que te la estás comiendo con los ojos.-Le pegué en el hombro molesto.
-Te recuerdo amigo, que soy soltero y estoy en mi derecho.-Dijo con una sonrisa de lado.-Además esos jeans se le ven tan bien. El maldito de Garrett tenía razón...
-Cállate ¿quieres?- ella fue a hablar con la otra dependienta, parecían amigas.
-Aunque... su amiga tampoco está mal.
-Eres un enfermo, Ed.- dije riendo.
-Solo admiro la belleza femenina, amigo.- dijo riendo.
-Bienvenidos a le petite café. ¿Qué desean ordenar?-Se acercó la camarera a nuestra mesa.
-Quiero un croissant y un capuccino.
-Yo un brownie, 2 croissant y pastel de zanahoria. Ah y de tomar un Corretto, por favor.-Sonreí.
-Si qué tienes grande el apetito.-Bromeó Edward
-Soy un hombre grande que quieres.- dije sonriendo.
-Bella te dije que iba a estar ¿no?
-Si pero yo...
-¿Doctor Cullen?-sonrió y me quedé sin habla.-¡Qué sorpresa!
-Hola.- sonreí recordándome respirar.- la verdad es que si que es una sorpresa. ¿Como está el pequeño Noah?
-Oh.- sonrió más grande.- él está mejor, hoy se levantó tan enérgico que no quería quedarse en casa.
-Eso está bien, me alegro.
-Si.- volvió a sonreír.
-Hola soy Edward.-Sonrió mi amigo ofreciéndole la mano con una sonrisa coqueta.
-Mucho gusto, soy Rosalie.-Le dirigió una sonrisa deslumbrante.
Yo carraspeo y Edward me entiende porque vuelve a ver su reloj.-Oh mira la hora qué es. Voy tarde.-Dijo dejándonos solos.-Un placer Rosalie y nos vemos luego. Emmett.-Asintió y se levantó de la mesa. Cuando ya estaba unos pasos atrás de la rubia. Le dio un último vistazo y me guiñó.
-¿Te apetece tomar algo?
-Doctor Cullen.- sonrió sonrojándose.-Estoy trabajando.
-Llámame Emmett ¿si?- sonrió.- y bueno... puedo esperar.
Estaba algo indecisa, su amiga le hizo una seña desde la caja registradora y ella suspiró rendida.
-Está bien. ¿Un café?-le sonreí y señale lo mío.
-Creo que habrá suficiente.- ella se rió.
-Y bien, ¿Qué te parece?-Sonrió.
-Me gusta, es acogedor y la comida deliciosa.
-Un cliente satisfecho. Me gusta.-Señaló.-Hacemos lo mejor que podemos con Bella, mi socia y mejor amiga.
-Definitivamente me tendrás aquí con mucha frecuencia.
-Eso está bien.- sonrió.
-¿Puedo preguntarte algo? No contestes si quieres.
-Claro...-me miró algo desconfiada.
-Ese hombre que estaba contigo en la puerta era el papá de Ryan&Noah.
-Si...¿por qué?
-Ósea... ¿que es tu esposo?
-Algo así.- sonrió frunciendo el ceño.
-¿Adonde quieres llegar... Emmett?-dijo divertida
-Mira, ya somos adultos. Así que seré directo.-Tomé aire.-Me gustas, Rosalie. Y mucho. Y pues la verdad quisiera saber si tengo alguna oportunidad contigo.
Ella se quedó con la boca abierta, sorprendida. Sus brillantes ojos azules me veían sin decir nada.
-Vaya.- dijo tras abrir y cerrar la boca un par de veces, buscando que decir.
-Lo entiendo yo solo...-dije desanimado.
-Oye. Para.- agarró mi brazo para que no me fuera.- ni si quiera nos conocemos Emmett y yo tengo dos hijos, técnicamente estoy casada y no se... si estoy preparada para dar ese paso. Lo siento. Pero no me importaría para nada ser amigos.- sonrió apenada
-Solo dime algo.- volví a sentarme.- ¿le amas?
-Te estás poniendo demasiado intenso.-Dijo incómoda ella.-Además no sé absolutamente nada de ti.
-Lo siento. Tienes razón.-Me disculpé un poco apenado.-¿Que quieres saber?
-Solo...cuéntame lo que creas que debería saber.- sonrió.
-Bueno pues...no hay mucho que contar.- sonreí y rasqué mi cabeza.- soy de LA desde que nací, me encantan los niños y por eso decidí ser pediatra...
-¿Y tienes hijos?-Preguntó curiosa.
-Me gustaría. Pero no, no tengo... Ah y soy soltero por si te lo preguntas.-Aclaré nervioso.
Ella rió.-¿En serio? ¿Eres divorciado o...?
-No, nunca me he casado.
-Creí que a tu edad...-No la dejé terminar.
-¿Me estás diciendo viejo?-Me hice el ofendido.
-No, por supuesto que no.-Se ruborizó.
-¿Cuántos años crees que tengo?-Pregunté divertido.
-Mmmmm.-dijo pensativa.- treiiintaa y... ¿algo?-dijo nerviosa mordiéndose el labio.
-Bueno... no ibas mal.- le sonreí.- tengo 35.
-Y ¿yo?-sonrió.- ¿cuantos años crees que tengo? Sé que me ves joven porque te sorprendiste al saber que tenía otro niño mayor.-dijo aguantando la risa
-Yo calculo que no pasas de 25.-Dije entrecerrando los ojos.
-¡Acertaste!-Dijo entre divertida y sorprendida.
-¿Es un problema?-dije asustado de que dijera que si.
-¿El qué?
-La diferencia de edad.
-No.- dijo rotundamente.-La edad es solo un número.-Dijo encogiéndose de hombros. -Además me siento de 30 desde hace un par de años así que...¿la hay para ti?-dijo preocupada.
-Para nada.- le sonreí.-Entonces, tengo esperanzas contigo.-Tomé su mano entre las mías.
Ella rió nerviosa.-Te dije que estaría bien si solo somos amigos.-Respondió apartando su mano.
-Lo siento.- dije disgustado.
-Es igual.-me sonrió.- entiende que ni siquiera se lo que tengo con mi marido y... es complicado.
-Está bien.- dije disgustado.- Puedes contar conmigo, ¿de acuerdo?
-Eso ya lo sabia.- sonrió y no pude reír. De repente su teléfono sonó.-¿Me disculpas un momento?
-Claro.- ella se levantó y se fue al almacén a hablar estuvo menos de cinco minutos y cuando salió solo se veía rabia en su mirada.
-¡No me lo puedo creer! ¡otra vez Bella! ¡Otra vez se ha olvidado de recoger a los niños de la escuela!-dijo totalmente fuera de control.
-¡¿Qué?! Es increíble con este patán.-Murmuró Bella molesta.
-Iré por ellos. Ya regreso. Luego iremos a Echo Park, ¿ok?
-De acuerdo, ve tranquila. De todas formas aún no me ha confirmado Claire.-Dijo la castaña revisando su teléfono.
-Nos vemos.-Se despidió tomando su bolso y sus gafas. No pude evitarlo y salí tras ella.
-¡Oye, Rose! ¡Rose! Te vas sin decir adiós.-Le pregunté divertido cuando ya estábamos en la calle.
Ella se giró.-Lo siento, Emmett. Pero no estoy de humor.
-Lo sé. Estoy bromeando... ¿quieres que te lleve?
-Hmm no lo sé. No quiero incomodarte.-Dijo apenada.
-No es ninguna molestia.-Aseguré.-Entonces... ¿Qué dices?
-Está bien. Además deje el coche en casa.-suspiró.-si de verdad no te molesta.
-Para nada.-sonreí.- en serio.
Caminamos hacia mi Jeep. La ayude a subirse con cuidado de no poner las manos en lugar peligroso y me subí al volante.
-Bueno ¿A donde vamos?-sonreí
-Te indico.- sonrió.- no te preocupes.
-Así que... Conduces un Wrangler 2017, con un motor V6.-Dijo un poco más relajada mientras emprendíamos camino hacia la escuela.
-Wow... ¿Sabes de autos?-Pregunté incrédulo.
Ella se encogió de hombros.-Me gustan los autos. Y pues, Royce, se dedica a los autos. A modificarlos y restaurarlos.
-Ah.-Fruncí el ceño.-Entiendo.
-El idiota me ha enseñado muchas cosas pero no quiero pensar en él porque me da coraje lo que hace.
Yo tomé su mano mostrándole mi apoyo. Pude sentir su piel tan suave que suspiré. Ella se removió así que tuve que preguntar.-¿Te molesta que te tome de la mano?
-No es sólo que...-suspiró.- es igual.-sonrió.- ahí a la derecha.-dijo y aparqué el coche lo más cerca que pude. Lo que vi me estrujó el corazón. Ambos niños se encontraban cabizbajos en la escalera de la entrada de la escuela y juraría que el pequeño Noah estaba llorando.
-Oh mis bebés.-Dijo Rose saliendo del auto. Le ayudé a bajar y me quedé parado en el otro extremo del auto.
-Mis pequeños.- se acercó a ellos y los abrazó como si la vida le fuera en ello.- Dios.- les besó la cabeza y ellos volvieron a resguardarse en los brazos de su madre.
-Mami.-hipó Noah.- ¿Papá ya no nos quiere?-dijo cabizbajo haciendo que a Rose se le aguaran los ojos y que a mí me dieran ganas de golpear al bastardo de Royce.
-No cielo, no digas eso ¿si? papá los adora.- suspiró.- seguro que le pasó algo súper importante y por eso no pudo venir.
-Dijo que nos llevaría al zoo...-habló el mayor algo más enfadado que triste.
-Yo...-suspiró.- podemos ir después con tia Bella ¿si? Pero tenéis que venir con mama a ver un local para cafetería y portaros bien. Vamos mis soles.- les ayudó con las mochilas y andaron hacia mí.
-Doctor Cullen.-dijo asustado Noah.- no irá a pincharme ¿no?
No pude evitar reírme.
-Por supuesto qué no, campeón.
-¿Quién es él mamá? ¿Por qué estás con él?-Preguntó el mayor de los niños con el ceño fruncido.
-Es un amigo de mamá, cielo.- le atrajo hacia ella.- solo me ha traído para venir mucho más rápido.
El asintió mirándome desconfiado.
-¿Cómo te llamas?-Siguió con su interrogatorio el mayor de los niños.
-Es el Dr. Cullen.-Intervino el más pequeño.-
-Eso ya lo sé.-Contestó el más grande.
-Entonces ¿para que preguntas?-Dijo Noah confundido.
No pude evitar reírme.-Me llamo Emmett Cullen.-Le sonreí y le di la mano.
El seguía viéndome desconfiado al final me regresó el saludo.
-Niños.- sonrió Rose divertida ante los celos de su hijo.- ¿nos vamos? Aunque yo no tengo problemas si queréis quedaros más en el colegio.
-Noooooo.-gritaron los dos, y nosotros no pudimos evitar reír.
Los ayudé a subir al coche y volví a hacer el camino hacia la cafetería.
-Mami.-dijo Noah mirando a su madre desde atrás.- Ryan tiene novia.- señaló a su hermano acusándolo.
-¡Eso no es cierto!-Gritó Ryan.
-Si lo es. Vi cómo Vivi te daba besitos en la salida de la escuela.-Rió Noah.
-Ella está loca mamá. No puedo quitármela de encima. Se la pasa agarrándome de la mano y siguiéndome en la escuela.-Rose lucía divertida ante la situación.
-Pues...¿algo habrás tenido que hacer para que ella no te deje no, Ryan?-dijo Rose totalmente divertida.
El mayor frunció el ceño y Noah se rió.
-¿Ves mami? Tiene novia. Ahora yo soy tu favorito.-se cruzó de brazos.
-Listo. Ya llegamos a su destino.-Aparqué enfrente de la cafetería.-Y yo tengo que irme al hospital.
-¿En serio? ¿Eres doctor?-Preguntó Ryan.
-Si, al menos eso dice mi título.-Bromeé.
-Es que no lo pareces.
-¿Ah no?-Levanté una ceja.
-No.-se quedó pensativo.- pareces más un policía.
-¿Tu crees?
-O un soldado, ¡Cómo el abuelo y el tío Jasper!-Dijo un poco más emocionado.
No pude evitar reír.-¿Por qué dices eso?-Pregunté divertido.
-Ryan, cielo estás delirando.-Intervino Rose y cambió de tema.-Muchas gracias por todo Emmett.
-Descuida no fue nada. -sonreí y me bajé para abrirles la puerta y ayudarlos a bajar.
Los niños entraron corriendo por la puerta para que su tía Bella les diera dulces.
-Ahh se me olvidaba. Toma.-Le ofrecí mi tarjeta. Ella levantó la ceja.-Puedes llamarme, si se te ofrece algo o... si alguno de los niños vuelve a encontrarse mal.
-Claro.- sonrió.-gracias Emmett.
-No hay de qué.- dije viéndola entrar.
Hellouuuuuu xD ¿Cómo andáis? Espero que súper bien. Siento la tardanza pero últimamente no tengo tiempo ni de respirar. Espero que os este gustando la historia. Un besazo enooooorme y esperamos reviews.
Las amamos :)
