Alerta Spoiler... Lemmon xD

Rose Pov

Leah nos había convencido a Bella y a mí de pasar una noche de chicas, para desahogarse con nosotras sobre su amor imposible hacia su jefe Sam. La verdad es que tenía meses de no salir con ellas. Y pues, no me había dado cuenta de lo mucho que las extrañaba porque ser madre me absorbía por completo.

-Pues entonces apareció él.-dijo toda soñadora la morena.- con su traje, taaaan perfecto.- suspiró y tras beber otro sorbo de su martini prosiguió.- Pero luego apareció ella, con un pedazo de pedrusco y supe que estaba perdida.

-Oye, hay muchos peces en el mar.- le dijo Bella animándola.- Solo, abre los ojos.

-No puede ser.- dije tras mirar un par de veces al mismo lugar sin creer lo que estaba viendo.- Yo lo mato...

-¿Qué?-dijeron ambas confundidas.

Me levanté de la barra y me dirigí hacia dónde el idiota de mi marido estaba jugando en el billar con sus amigos.

-¡Royce! ¿Qué haces aquí?-Dije enfadada.

-¡Hola preciosa!-dijo alegremente y ligeramente ebrio agarrándome por la cintura.-¿Conoces a Laurent & James no?

El par de idiotas se me quedaron viendo embobados. Solo los ignoré y me enfoqué en el pedazo de hombre que tenía frente a mí. -¡Te dejé cuidando a los niños!-Me quejé soltándome de su agarre.

-Tranquila, tranquila.-Dijo relajado.-Están con mi madre, así que están sanos y salvos.

-¡Royce!-suspiré agobiada.- Se suponía que ibas a quedarte con ellos. No puedes solo deshacerte o dejárselos a tu madre, tú eres su padre y tú deberías estar con ellos.-dije enfadada.

-Solo pensé en sorprenderte.- sonrió coqueto.- Hacia mucho que no salíamos solos.-me sonrió.

-¿Rose estás bien?-Preguntó Bella llegando a mi lado.

-Si, vámonos.-Respondí molesta.

-Hey, hey. Espera.-Dijo Royce tomando mi mano.-Piénsalo, nena. Una noche juntos.

Era increíble lo que este tipo podía hacerme sentir de un momento a otro. Podía odiarlo y detestarlo, pero una parte de mí era incapaz de hacerlo. Talvez eran los recuerdos que tenía de nuestra mejor época juntos que aún se sentían vivos. No lo sé. Simplemente esa mirada traviesa de brillantes ojos verdes eran mi perdición. Eso y su sonrisa coqueta de hoyuelos. Acababan completamente con mi autocontrol.

Tras meditarlo un par de segundos asentí. -Genial, hermosa.- sonrió.- No te arrepentirás, lo juro.-Un mechón de su cabello rubio se salió de su bandana. ¡Dios! ¿Por qué tenía que ser tan sexy?

-¿Estás segura?-dijo Bella confusa.

-Eso creo.- la abracé.- No te preocupes por mí. Y vigila que Leah no beba demasiado ¿si? Necesita trabajar mañana.

-Claro, no queda bien que el jefe la vea con resaca el día después de anunciar que se casa.- solo reímos y yo me quedé allí mientras mis amigas se iban.

-¿Te apetece una partida al billar nena, o prefieres que bailemos un rato?-dijo mirándome se colocaba tras de mí, y yo volvía a sentirme como una adolescente hormonada.

-¿No estabas con tus amigos?-pregunto curiosa mientras dirijo mi vista hacia el par que se encuentra pidiendo unas bebidas en la barra.

-Se las arreglaran sin mí...-Sonrió.-¿Entonces... Una partida?-Dijo pasándome el palo.

-Dado que nunca fuiste un muy buen bailarín...-El hizo un mohín.-Acepto.-Sonreí tomándolo.

-Rose, ¡Estás haciendo trampas!-dijo divertido.

-¿Yo? No sabes lo que estás diciendo.- dije molesta.

-Esa falda afecta a mi concentración.- suspiro.- Así que si estás haciendo trampa.

-Royce, deja de decir tonterías.- dije algo ruborizada.

-Oh nena.-me sonrió.- Es que no sabes lo que provocas en mí.-dijo abrazándome por detrás

-¡Royce!-Me reí tontamente.-¿Que estás haciendo?

-Pues refrescándote la memoria... Ya sabes... Hace mucho tiempo que no jugamos a esto.-Dijo ahora cambiando de tema mientras me tomaba los brazos guiándome.

-¿No estás muy cerca?-pregunté confundida y nerviosa a la vez.

-¿Te molesto?-sonrió.-Solo quiero ayudarte para que no pierdas tu sola.

Como no dije nada. Él prosiguió.-O si quieres que nos vayamos a otro lugar.-Besó mi hombro.-Estoy a tus ordenes.

Y ahí me sentía como si tuviera 16 otra vez.

-Royce.- solté en un suspiro sin poder moverme.

No sabía qué hacer, por una parte quería soltarme, deshinibirme, no pensar tanto las cosas, pero no podía dejar de ser yo.

-Ajá...-dijo mientras apartaba el pelo de mi cuello y comenzaba a besarme. Dios. Hacía demasiado que no me sentía así...

-¿Royce?- me giré como pude para quedarme frente a el.

-¿Si?-Dijo en un susurro cargado de deseo.

-Está bien...-Me rendí por enésima vez cayendo ante sus encantos.-Salgamos de aquí.

Salimos de ahí y él tomó mi mano con firmeza. Cuando llegamos a su moto me dio un casco y me agarré a él, no había que ser una lumbrera para notar lo duro que estaba, me dediqué a pasar mis manos por su espalda y cuello, ya que iba a pecar...tenía que hacerlo bien ¿no?

Una vez entramos a casa, la pasión acumulada se desató por completo.

La ropa fue perdiéndose en el piso de la casa, dejando un rastro hacia nuestro dormitorio.

-¡Royce!-gemí cuando me alzó en sus brazos y enredé mis piernas en su cintura para besarlo mejor.

-Dios nena.- me sostuvo por el trasero mientras me devolvía el beso y se apoyaba en el armario

Perdimos un poco el equilibrio así que Royce me lanzó a la cama y él se deshizo de su camisa. Ahora pude apreciar mejor sus músculos y tatuajes. No había sido consciente de lo mucho que lo había echado de menos. Me mordí los labios y Royce eso no lo dejó pasar.

-¿Te gusta lo que ves no?-Presumió un poco.

-Cállate y bésame, tonto.

-¿Vas a admitirlo de una vez o no?-dijo divertido cuando se separó de mis labios.

-Mmmm.-sonreí contra su boca.- vas a tener que ganártelo.

-Reconoce que ya lo he hecho.-dijo recorriendo mi cuerpo, jugando con el encaje del sujetador.

-Eres un fanfarrón.-Fruncí el ceño.

En respuesta él rió y siguió haciendo lo suyo.

-Oh Royce... Oh Royce...-Gemí cuando sentí que estaba haciendo estragos conmigo allá abajo, intercalando sus dedos con su lengua.

-¿Te gusta, no?-Sonrió con suficiencia.-Ahora es mi turno. Dame placer, mujer.

-¿Qué?-Dije sorprendida.

-Ya escuchaste. De 4.-Se había puesto en su modo demandante que me daba coraje pero me prendía.-Eso es.-Me dio una fuerte nalgada antes de pasarse al otro extremo y bajar sus pantalones y sacar su miembro.-Chupamela.-Ordenó. Decidí hacerlo esperar un poco, mostrándome reacia, así que el perdió la paciencia.-Vamos, nena.-Casi frotó su polla en mi cara.-Hazlo.-Pasó sus dedos sobre mis labios y me reí ante su desesperación y le mordí un dedo-¡No seas mala!-Me dio otra nalgada que me hizo gritar. Momento que aprovechó para introducirla en mi boca. No me quedó más remedio que hacérselo oral.

-Buena chica.-Sonrió satisfecho. Y como siempre, queriendo mantener el control de todo, marcó el ritmo de las arremetidas halando mi cabello. Cuando él creyó que estaba a punto de venirse. Me hizo parar y se colocó detrás de mí. Deslizando su polla en mi interior. Empezando a embestirme duro y rápido mientras halaba de nuevo mi cabello de vez en cuando y me propinaba fuertes nalgadas.

-¡Royce!-le llamé en un grito ahogado.

-Ahora no nena.- suspiró fuerte.

-Has...-no pude evitar gemir.- ¿Tienes protección?

-No te preocupes nena, no queremos otro soldadito. Al menos por ahora.- dijo besando mi espalda.

Unos minutos después, ambos tratando de recuperar el aliento, Royce salió de mí y se giró para quedar cara a cara.

-Eres jodidamente hermosa nena.- sonrió y al besarme y le correspondí. Aunque algo raro pasó, Emmett apareció en mi mente de repente. Recordé como me había besado esa tarde, tan atento y delicado, tan diferente a Royce...

-¿Estás bien, Rose?- preguntó colocándome a su lado y tapándonos con la sábana.

-Sí.- sonreí, eliminando a Emmett de mi mente.- Pensaba en los niños.

-Deja de pensar en ellos un segundo, muñeca.-Rió despreocupado.-Ellos están bien.-Me besó la mejilla.-Mejor piensa en nosotros.-Otra vez se había puesto sobre mí.

-¿Sabes?-sonreí mientras jugaba con su pelo.- Me siento como si no hubieran pasado los años, como si aún tuviera 16 y nos hubiéramos fugado de casa. ¿Recuerdas?

-Como olvidarlo.- río besándome.- Aunque para eso, hubiera sido mejor que te hubiera llevado a un motel.- no pude evitar reír.

-Dios.- dije riendo y el besaba mi cuello a la vez.- Esa mujer barbuda me asusto de verdad.

-Eres una exagerada.- sonrió.- Fue mejor nuestro concurso de gemir más alto que la pareja de la habitación de al lado.

Volvimos a reír.- Eres un asqueroso.- dije riendo a carcajadas.

-¿Me prometes que me llevas por la mañana a recoger a los niños y pasamos el día entero con ellos?-le pedí esperanzada. Si íbamos a intentar algo, había que hacerlo bien.

-No quiero perderos.-dijo besando mi frente

-Lo sé.- sonreí.- Todo irá bien.- esta vez fui yo quien le besé y me acomodé junto a él.

Emm Pvo

-Seguro que ella está bien Emm.- dijo Garret por última vez. Nos habíamos ido a casa de mi amigo a ver el partido de los Yankees, él había tenido que hacerse cargo de su hija ya que Kate, su mujer, había salido por lo que ahí estábamos los 3, Edward, Garret y yo, hablando de nuestros problemas.

-Papi, ¿me calientas lechita?-dijo la adorable pequeña rubia de ojos claros, la mezcla perfecta entre sus padres, algún día me encantaría tener mini Emmett's también. Mi amigo la alzó en sus brazos y la llevo a la cocina riendo.

-Dale tiempo. O ¿acaso quieres espantarla?-Dijo Edward fastidiado.

-¿Espantarla? ¿De que estás hablando?-Dije acomodándome en el sofá.

-A ver... Dejarle un montón de llamadas perdidas y mensajes harán que la espantes, viejo. No quieres ser el intenso que la acosa, ¿no?-Dijo rodando los ojos.

-Pues claro que no, pero no la acoso, simplemente me preocupo por ella porque no me fío del poco hombre bueno para nada con el que está casada.

-Estás cambiando los términos, no te preocupes tanto, cuando ella quiera o lo necesite te llamará.- palmeó mi hombro.

Garret llegó con su pequeña en brazos.

-Al parecer la pequeña princesa ha quedado KO.-le sonreí.

-Ya era hora.- rió bajito mirando enamorado a su hija.- En un segundo vuelvo. Y Emm, no te estreses hermano, Kate no me habló hasta 3 semanas después de nuestra primera cita.

-La diferencia entre tú y Kate... Es que ustedes si lo hicieron en la primera cita... En cambio Rose y yo, nada.-Me crucé de brazos.

Edward y Garret rieron.-¿Osea que eso es todo lo que te preocupa? ¿Qué no hayas podido llevartela a la cama?-Dijo Garret divertido.

-No.-Dudé un poco.-Yo puedo esperar todo lo que quiera... Si ella quiere ir despacio, lo entenderé.

-Echate agua Emm, eso ni tú te lo crees.-Siguieron riendo.

-Además, ¿quién te garantiza que no se haya reconciliado ya con su marido?-Dijo Edward sarcástico.

-Ya la perdiste, hermano.-Dijo Garrett divertido jugando con mi ansiedad.

-Además...¿crees que quiera ir despacio?-preguntó Edward.- Sabe perfectamente cuál es el proceso desde bien joven y además...Royce no debe ser el típico al que le guste la delicadeza y el romanticismo. ¿No crees?

-Dejadme en paz.-dije molesto.- No voy a hablar de la "Pasada" vida sexual de mi Rose.

-Deja de comportarte como una nena pudorosa, grandulón. Seamos honestos, mira que yo si comparto lo que hago con ustedes.-Dijo Edward con suficiencia.

-¿Ah si? ¿Quién fue tu última víctima?-Dije cruzándome de brazos.

-Ayer Lauren me llamó y no supe decirle que no.- sonrió.

-Eres un enfermo y ella te consiente todo lo que quieres.

-¿Que le voy a hacer? Si soy irresistible.- sonrió y Garret comenzó a reír.

Yo rodé los ojos y seguí tomando cerveza.

-Oye, ¿ya llevas cuántas... 6?

-5.-Respondí.

-Deberías bajarle.-Dijo Edward.-No quieres que Rose te diga que no por tu barriga cervecera.-Dijo aguantando la risa.

-¿Cuál?-Me quejé frunciendo el ceño.

-Pues sentado se te nota, hermano y desde este ángulo.-Contestó Garret divertido.

Quizá tuvieran algo de razón, la verdad es que había aumentado un par de kilos desde mi ruptura, pero hace poco había retomado el gimnasio y la dieta.

Solo posé frustrado la cerveza en la mesa y volví a mirar mi móvil para saber si Rose me había contestado a algún mensaje.

-Pero ¿saben que?-sonrió Edward, recordando algo.- Bella, la amiga castaña de tu Rose, no está nada mal.

-¿También vas a meterla en tu lista de víctimas?-sonrió Garret

-Si, ya que aquí, Rose está reservada.-Dijo irónico Edward.-Puedo intentarlo con ella.-Sonrió coqueto. Yo rodé los ojos. Mi amigo nunca cambiaría.

Rose Pvo

-Buenos días linda.- apareció Royce en la puerta de la habitación.

-Hola.- traté de sonreír como pude.

-¿Como has dormido nena?-se acercó a besarme y me aparté para desperezarme.- Eres una marmota, mujer.- dijo riendo.

-Mmmmm.-dije metiéndome más entre las cobijas.

-¿No quieres ir a ver a nuestros querubines?-dijo divertido y mi instinto de madre saltó. Me reincorporé.-Lo sabía.-Sonrió divertido acariciando mi cara.-Voy a darme una ducha, ¿vienes?-Dijo coqueto.

-Me encantaría...-Me besó otra vez.-Pero nos atrasaríamos más.-Rompí el beso.

-Tienes razón.-Suspiró.-Ya salgo.-Dijo mientras se dirigía desnudo hacia la ducha. Dándome una perfecta vista de su trasero. Me mordí el labio inferior.

Cuando escuché que empezó a bañarse y a cantar bastante desafinado, cosa que me hizo reír. Busqué mi bolso y mi móvil.

Alcancé a ver varios mensajes y llamadas, lo localicé, eran de Emmett y de repente un sentimiento de culpa me invadió, el era tan atento... pero tampoco es como si le hubiera dado tantas esperanzas...¿no?

En los mensajes me preguntaba cómo estaba, era tan tierno.

-¡Rose!- escuché a Royce llamándome desde el baño.

Inmediatamente decidí borrar los mensajes y llamadas de mi celular.-Oye nena, ¿qué haces?-Preguntó Royce llegando a mi lado.

-Solo estoy viendo la hora y si tengo pendientes.-Dije nerviosa.

-¿Ah si?-Entrecerró los ojos. Yo asentí.-Espero que no tengas nada para ahora.-Dijo besando mi hombro.-Porque pienso llevar a mi familia a la playa.

-¡Perfecto!-Sonreí y le di un rápido beso en los labios.

-Prepararé el desayuno.-Sonrió complacido.

Me cubrí con las sabanas y fui a darme una ducha para ver a mis pequeños, los había echado demasiado de menos.

Después de desayunar, Royce y yo nos dirigíamos en mi coche a la casa de la mamá de él. Hacía mucho que no la veía. Probablemente desde antes del ingreso de Royce en la carcel.

-¿Y esa sonrisa?-dijo tomando mi mano.

-Tengo ganas de ver a mis hijos.- sonreí.- Eso es todo.- Además... hace un montón que no veo a tu madre.

-Sabes que ella te adora.-Me rodeó con uno de sus brazos y tocamos el timbre.

-¡Hola par de tórtolos!-Susan me abrazó muy contenta.-Me encanta que las cosas entre ustedes hayan mejorado.

-¡Mamá!-Royce abrazó a su madre.-¿Ves? Mi plan funcionó.-Sonrió con suficiencia.-¿Y los enanos, dónde están?-Preguntó una vez dentro:

-¡Mami! ¡Papi!-Nuestros tesoritos se acercaron hacia nosotros y Noah demandó de mi atención halando mi vestido. Así que lo cargué.-¿Cómo está mi principito?

-Te extrañé mami.-Dijo abrazándome fuertemente y escondiendo su carita en mi cuello.

-Yo también te extrañé muchísimo mi amor.- lo abracé con fuerza y Ryan se abrazó a mis piernas.- A los dos.

-Mami, la Abu nos ha puesto los dibujos amarillos.- dijo Noah.

-Los Minions, Noah.- dijo cansado Ryan.

-Espero que no te hayan causado mucha molestia.- sonreí a Susan.

-Para nada cielo.- me sonrió.- Sabes que adoro a mis nietos. Además aún soy una abuela que puede correr tras ellos.- dijo riendo.

-¿Qué es eso de que tu plan funcionó?-le pregunté curiosa al oído a Royce mientras los niños iban a traernos sus mochilitas y Susan había ido a la cocina.

-Ya sabes, la escapada romántica de anoche.-Dijo tomando mi mano y guiñándome.

-Pues de romántico, no tuvo casi nada.-Fruncí el ceño.

-Oh vamos, nena. No soy el tipo cursi y lo sabes.

-Para tu mala suerte lo sé.-me hice la "ofuscada".

-Oh venga nena.-me abrazó por detrás.- No me digas que no lo disfrutaste. Ambos lo pasamos muy bien anoche.- dijo besando mi cabeza.- Además muero por pasar un día de playa con ustedes.

-Está bien.- suspiré cansada y me abracé a él acariciando su pelo, colocando su bandana, mientras el acariciaba mi trasero.

-Te amo.- me dijo mientras me besaba.

-Royce...-suspiré y me separé antes de que llegarán los niños.

-Y bien...¿preparados para un día de playa?-dijo Royce haciendo que nuestros pequeños saltaran de emoción.

Y sin más nos dirigimos a Venice Beach a pasar un rato en familia.

Mis pequeños estaban emocionados de meterse en el mar. Sin embargo, antes les puse algo de bloqueador solar.

-Papi...¿vienes con nosotros?-le preguntó Noah a su padre.

-En un segundo.- se quitó su camiseta y yo me quedé embobaba una vez más.

-¿No quieres bloqueador tú también?- le dije divertida.

-Por supuesto.-Sonrió de lado. Y sin más apliqué bloqueador por toda su espalda y pecho. Cosa que obviamente él disfrutó.

-Listo.-Sonreí una vez terminé.

-¡Papi! ¡Mami!-Insistían los niños.

-Adelántense ustedes.-Dije mientras me ponía bloqueador solar en los brazos y las piernas.

-¿No quieres que te devuelva el favor, muñeca?-Dijo coqueto.

-Más tarde te lo cobro.-Le guiñé.-Ve ahora y cuida a los niños.-En respuesta me dio un sonoro beso en la mejilla y vi como se marchaban los 3.

Emm Pov

Luego de los comentarios negativos por parte de mis colegas referente a mi peso, había decidido salir a correr a la playa. La verdad era que tenía meses sin ejercitarme al aire libre. Además ahora que tenía tiempo, podía aprovechar también para sacar de paseo a Toby, mi mascota. Era un labrador retriever, bastante juguetón e inquieto. A decir verdad, era mi mejor amigo que jamás me criticaba.

Llevaba casi media hora y ya me sentía exhausto. Decidí descansar y recobrar un poco el aliento y darle algo a Toby también.

Cuando a lo lejos vi a una chica rubia muy hermosa que estaba de espaldas. Y vaya que vista me estaba dando de su escultural cuerpo, pese a que estaba usando un pareo que parecía más bien un kimono prácticamente transparente que se abrazaba perfectamente a sus curvas.

Cuando se giró pude verla de frente. Estaba usando gafas y sombrero. No pude ver su rostro aunque juraría que se trataba de Rosalie.

Para despejar las dudas caminé hacia dónde estaba.

-Ven Toby, vamos.

-¡Rose!- la llamé.- y ella se giró sorprendida. Me sonrió o al menos lo intentó, la noté algo tensa.

-Hola.-sonrió saludándome.

-¿Has venido con los niños?- sonreí al ver todos los juguetes y comida.

-Sí.-sonrió asintiendo.-¿Y quien es este adorable amigo?-sonrió cuando Toby se acercó a ella.

-Ah es Toby.-Sonreí.-Saluda amigo.-En respuesta ladró y ella rió.

-Ehm... Oye. ¿Por qué no has contestado mis mensajes?-Sonó más como un reclamo.-Quiero decir, pensé que la habíamos pasado bien ayer.-Aclaré al instante su cara cambió y lucía avergonzada.

-Emmett, debo ser honesta contigo.-Suspiró.

Solo la miré confundido para que continuara.

-Yo...-se mordió el labio nerviosa.- La verdad es que...

-¡Nena!- oí que la llamaron desde la arena.- ¡Te hemos traído un polo!

-¡Mamiiiiii! ¡El mío es de chocolate!-llegó Noah feliz.

-Dios cielo, te estás poniendo perdido.- dijo limpiándolo con la servilleta.

-¿Quién eres tú?- preguntó molesto Royce.

-Papi, ¿no lo recuerdas?- dijo Ryan.- Es Emmett. Lo conociste el otro día en casa.

-Ah cierto.- notaba la mirada furiosa de Royce.- Son buenos amigos ¿cierto?-Dijo sarcástico.

-En realidad.- dije triste, tratando de sonreír.- Yo ya me iba, solo estaba de paso.

Miré a Rose, se sentía culpable, no tenía por qué ¿no? Aunque no podía no enfadarme.

-Es mejor que te vayas mi mujer-Hizo énfasis-y yo tenemos que recuperar el tiempo perdido.

-Royce.-Dijo ella incómoda soltándose de su agarre.-Emmett.-Me llamó y me siguió.

-Oye, yo...

-Es bueno saber que se han reconciliado.-Fruncí el ceño.- Descuida ya no me meteré más en su camino.-Dije serio.-Toby, vámonos.-Mi perro se había quedado jugando con los niños pero atendió mi llamado.

¡Cuánto coraje! Había quedado cómo un completo estúpido.

HOLAAAAA :) Nos escondemos la Denisse y yo porque sabemos que vais a odiarnos... pero creemos que Rose necesita caer una vez más para darse cuenta de lo que realmente necesita (?

Gracias por los reviews, favs y follows :) esperamos ver que pensáis, todo va a ir pasando... confiad en nosotras :)