ALERTA... LEMMON. XD
Rose Pov
Los eventos sucedidos desde que Royce me había amenazado habían incidido en mi decisión. Él repentinamente nos había abandonado de nuevo. Sin decir mucho, solo que estaría lejos por un mes. Parecía que estaba huyendo de algo y pues me asusté un poco. No sabía en que se había metido esta vez. Aunque ya poco me importaba, porque eso en parte también eran buenas noticias. Estaríamos en paz sin él y podía frecuentar a Emmett más a menudo. Sin embargo, al recibir un citatorio judicial para que mi marido se presentase a declarar por un delito que se le implicaba, disipó por completo mis dudas y de que estaba haciendo lo correcto. Separarme de manera definitiva de Royce.
Cuando vi a Emmett esperándome afuera de su auto, me dio seguridad para acabar de una vez con esto. Se veía muy guapo con esos pantalones de vestir que se amoldaban a sus piernas, una camisa azul que combinaba con sus ojos y una americana, siempre vestía así formal. Curiosamente lo encontraba bastante atractivo. Nada que ver con Royce. Un enorme contraste. Me sonrió con esos hoyuelos a los que confieso me estaba haciendo adicta, y no pude evitar devolverle la sonrisa.
-Hola.-Me saludó mientras se agachaba y depositaba un beso en mi mejilla. Y yo me estiraba un poco para corresponder el saludo. Creo que jamás me acostumbraría a la altura de Emmett. Con Royce nunca había tenido ese problema.
-¿Lista?-tomó mi mano.
-Claro.-Entramos juntos al bufete de Sam.
La recepcionista nos hizo pasar muy amablemente al despacho. Y ahí estaba mi morena amiga. Cuando nos vio una sonrisa se dibujó en su rostro y al ver nuestras manos juntas. Levantó una ceja de manera interrogante mientras su expresión cambiaba a la de "chica demando información, ahora" yo me ruboricé y solté la mano de Emm.
Leah se acercó a saludarnos y aproveché para darle un abrazó.
-Todo va a ir bien.- me susurró, para que solo yo pudiera escucharlo.- estás haciendo lo correcto.-se separó enseguida.- Sam llegará en seguida, tomad asiento.- sonrió y fue a por un par de documentos. Pasaron un par de minutos mientras Emmett sostenía mi tembleque de mano y me sonreía mostrándome tranquilidad.
-Bueno.- dijo Sam entrando al despacho tras de Leah.- Soy todo oídos.- nos sonrío, mientras le acercaba una silla a mi amiga para que se quedara. Leah se sorprendió y le miró el solo hizo un gesto con la mano restándole importancia, dando a entender que iba a necesitar su ayuda. Yo sonreí, al parecer ella también iba a tener que explicarme.
-He decidido divorciarme.-dije decidida tras respirar hondo. Vi como mi amiga sonreía y Emmett apretaba mi mano bajo la mesa.
-Está bien.- sonrió Sam.- necesito saber cómo ha llegado a esa decisión.
-Su marido, Royce King. Es un bueno para nada que no se preocupa por sus hijos y encima la trata mal.- dijo mi amiga enfadada cuando vio que yo no podía hablar.
-Leah.- Sam le tomó la mano con tranquilidad y eso la hizo callarse.-Continúa Rosalie.- me sonrió.
-Leah tiene razón. Ya no lo soporto y creo que es lo mejor para todos. Mis hijos no merecen una infancia marcada por alguien como Royce. Solo trae decepciones. Además tiene antecedentes criminales y de nuevo está siendo procesado. Y pues, yo no lo quiero cerca de mis hijos si sigue estando implicado en delitos.
- Entiendo que lo que quieres además del divorcio es tener la custodia completa de tus hijos ¿es así?- asentí.
-Es obvio.
-¿Qué clase de delitos se le atribuyen a tu marido?-Inquirió Sam mientras mi amiga tomaba apuntes.
-Hasta la fecha sigo sin conocerlos.-Dije un poco avergonzada.
-Bien. Nos encargaremos de investigar los antecedentes penales del Sr. King.-Dijo mientras le daba una mirada seria a mi amiga y ella asintió.-Y se lo notificaremos de inmediato.
Nos quedamos un buen rato hablando, hablamos sobre la demanda de divorcio, lo que quería y cómo podíamos hacer las cosas, Sam era muy agradable además de muy buen abogado y junto con Leah hacían un gran equipo, Emmett a mi lado me daba mucha tranquilidad, tanta que ni sabía cómo iba a decírselo a los niños, o peor, como iba a reaccionar Royce.
-Bueno, Rosalie de momento está todo, cualquier duda que tengas puedes llamarme o si te sientes más cómoda puedes hablar con Leah.-nos despedimos.- Cuídate.-dijo tras darme un abrazo. Le dijo algo a Emmett cuando yo estaba despidiéndome de mi amiga, algo que no pude escuchar pero que sacó una sonrisa del gran hombre que me acompañaba.
-¿Cómo te sientes?-me preguntó Emm cuando estábamos en el coche.
-Un poco abrumada.-dije mientras me abrochaba el cinturón de seguridad.
-Es normal.-Se encogió de hombros.-¿Ves? No fue tan difícil.-Me sonrió.-Al fin te alejarás de ese canalla.
-No puedo cantar victoria aún. Tengo que decírselo a mi marido.
-Ex marido.- Me corrigió con media sonrisa.
-Cierto.-traté de devolvérsela.
-¿Quieres que esté?-preguntó.
-No.- negué.- No te lo tomes a mal Emmett.- suspiré.- Solo empeoraría las cosas. Tampoco sé cómo lo tomarán los niños.
-Ellos te adoran Rose. No hay razón en este mundo para que ellos se enfaden contigo.
-Ya...pero el es su padre y...
-Hey.- sonrió.- Todo va a ir bien. No pienses más.- sonrió mirando al frente.
-Emmett, no sé cómo agradecer todo lo has hecho por mí.
-No es nada...-Hizo una pausa mientras tomaba mi mano.-O puedes aceptar mi invitación a cenar.-Dijo coqueto.
Esto me sonaba a algo más que una simple cena... tenía ganas de estar con él, necesitaba despejarme además, él me estaba ayudando muchísimo.
-Está bien.- sonreí.
-No te arrepentirás, Rose, lo juro.
Emmett Pov
Me sentía feliz porque Rose había aceptado mi invitación. Tomé una ducha rápida. Decidí afeitarme la barba, tenía el presentimiento de que esta noche sería especial. Era cuestión de tiempo que Rose se deshiciera de ese idiota. Empecé a tarear una canción mientras me veía en el espejo y Toby se acercó a mí ladrándome y se me quedó viendo con la lengua de fuera lo que estaba haciendo.
-Hola amigo.- le sonreí acariciando su cabeza.-¿Sabes? Rose aceptó cenar conmigo esta noche. Tal vez la veas por aquí hoy.- dije riendo, mi fiel amigo ladró contento.- Eso es.
Estaba contento aunque algo nervioso a la vez, Rosalie era una mujer perfecta y bueno yo... tenía algo de complejo por mi pequeña barriga...quería estar a la altura. Fui al armario a escoger la ropa.
Me decidí por algo casual. La verdad es que ese era mi estilo. Pantalones, camisa y una americana. Quizás parecía muy formal todo el tiempo. Pero me gustaba lucir así. A las 8 llegué a su casa. Era una suerte que el bueno para nada se encontraba fuera de la ciudad. Así que aprovecharía al máximo estas horas con Rose. Toqué el timbre.
Y tuve que aprender a respirar de nuevo.
-Estás hermosa.- le dije sonriendo mientras le daba la rosa que había cogido para ella en una floristería por el camino.
-Awwww.- sonrió.-Gracias Emmett. Que lindo detalle.- me sonrió.
Estaba deslumbrante, enfundada en ese vestido de encaje granate y nude que se pegaba a la perfección a su cuerpo, unos tacones negros y unos labios rojos que me estaban matando.
-Mami, ¿ya te vas?-llegó Noah corriendo a darle un beso a su madre que lo recibió gustosa.
-Portaos bien ¿si?-dijo cuando Ryan estaba abrazando sus piernas.- Os amo muchísimo.-los abrazó y los besó. Y salimos por la puerta después de que Bella sonriera sugerente y Rose se sonrojara.
La cena fue muy agradable, como siempre cuando estaba con ella, esta vez tratamos de conocernos más todavía, le hablé un poco de mi familia, aunque no demasiado, sobre mi trabajo mis amigos.
-No me puedo creer que Edward quiera intentar algo con Bella.- dijo Rose riendo.- Ella es un hueso duro de roer.- me sonrió.
-¿Estás bien?-dije cuando en un momento no paraba de mirar su teléfono.
-Si.- sonrió, enseñándome lo que andaba mirando, era una foto de ella con los niños cuando era pequeños, ella se veía adorable y sus bebés, ni que decir, la foto parecía ser del nacimiento de Noah ya que Ryan estaba junto a ella en la cama de hospital con su chupete mirando al pequeño bultito que su madre sostenía enamorada.-Es solo que no suelo separarme tanto de ellos y... bueno... pero está bien.
-Esa foto es hermosa.- le sonreí de vuelta.- Eres una madre maravillosa Rose, nadie puede negarte eso.-la tomé de la mano.
-Gracias.
La cena transcurrió como esperaba o incluso mejor, llegó el postre y cuando trajeron la cuenta yo pagué, incluso cuando Rose me miró con mala cara.
-¿Y ahora me llevarás a casa?-Preguntó curiosa mientras ella encendía la radio y yo me concentraba en la carretera.
-Ajá.-Asentí en tanto viraba hace la izquierda.
-Oye, pero mi casa queda hacia el otro lado.-Dijo viendo por la ventana.
-Eso ya lo sé.-Dije divertido.-Te estoy llevando a la mía.
-Ahhh. Estás raptandome.-Se cruzó de brazos y no pude evitar reírme.
-No, querida.-Tomé su mano.-Solo quiero que conozcas dónde vivo. Ya sabes, ahora que nos estamos conociendo mejor...-Me encogí de hombros.
-Oh vamos, Emmett.-Rodó los ojos.-Ambos sabemos que no solo se trata de eso.-Dijo divertida.
-¿Ah no?-Me hice el desentendido.
-Es para compartir un rato a solas.-Susurró en mi oído mientras pasaba una de sus manos sobre mi muslo que terminó en una pequeña descarga en mi entrepierna. El pequeño Emmett tendría por fin algo de acción. Pise a fondo el acelerador mientras que con la mano libre acomodaba mi entrepierna porque el pantalón se me hacía cada vez más estrecho.
Rose Pov
El apartamento de Emmett era bastante amplio y muy moderno.
-Wow.-Dije mientras me sentaba en el sofá de cuero que estaba en la sala. Emmett había ido por un par de copas y vino que me había ofrecido.
-¿Te gusta?-Preguntó sonriendo.
-Es encantador y muy espacioso. ¿Solo tú vives aquí?-Pregunté curiosa.
-Solo Toby y yo.-Se acercó y me dio una copa.
-Gracias. Y hablando de Toby... ¿Dónde está ahora?
-Seguramente ya se durmió o debe de andar por ahí.-Dijo tomando asiento a mi lado.
De un momento a otro se acercó más hacia mí y dejó su copa sobre la mesa.
-¿Ya te he dicho lo preciosa que luces ahora?-Susurró mientras acariciaba con uno de sus dedos mi cara. Me ruboricé y me mordí el labio nerviosa. -Me encantas.-Dijo haciéndose camino a mi cuello apartando mi cabello y dejando besos húmedos en él. Cerré los ojos concentrádome en sus caricias.
De un momento a otro se las había arreglado para colocarme sobre sus piernas. Y ahora unió nuestros labios en un beso lento y pausado que poco a poco se volvió más ardiente y demandante.
Ahora Emmett apartó un momento sus labios de los míos y se me quedó viendo mientras me seguía abrazando. Su mirada profunda y llena de fascinación me hizo sentir un poco abrumada.
-¿Qué sucede?
-Nada. Es solo que eres...-Suspiró.-Condenadamente hermosa...Quiero decir.-Carraspeó.-Increíblemente hermosa y quiero asegurarme que no eres un sueño.
Yo me ruboricé y reí.-Deja de hablar y bésame.-Demandé y así lo hizo. En respuesta le di un pequeño mordisco en su labio inferior y las caderas de Emmett se alzaron en un movimiento incontrolable.
Oh Dios. Podía sentir su erección por completo. Cosa que me hizo jadear y enredé mis brazos alrededor de su fuerte cuello. Su mano derecha rodeaba mi cintura. Abrió su mano para pasar la palma a lo largo de mi pecho, acariciándome y queriendo tocar más allá del encaje. En respuesta, apreté aún más mis brazos a su alrededor.
Emmett rodeó uno de mis senos con su mano. De hecho mi busto era pequeño y encajaba a la perfección con la enorme palma de Emmett.
Ahora Emmett puso las manos en mi espalda y poco a poco abrió la cremallera de mi vestido. Pude notar el aire frío que recorría mi espalda desnuda. Me moví un poco y el vestido se abrió todo.
Emmett torpemente desabrochó mi sostén y colocó su enorme mano, pesada y caliente en mis senos desnudos mientras deslizaba la boca por la mandíbula con besos suaves. Yo sonreí. Estaba siendo lindo conmigo. Emmett siguió deslizando su mano hacia abajo, deleitándose con la sensación de mi piel. Dejando un rastro de besos sobre mi piel expuesta. Frotó uno de mis pezones con sus dedos y gemí. Él en respuesta sonrió satisfecho. Y se dirigió ahora a chupar y lamer mis pezones. Un mechón de mi cabello cayó sobre mi hombro y él lo apartó, dejando un beso en su lugar.
-¿Seguimos con esto en el dormitorio?-preguntó él con voz muy ronca que me hizo estremecer.
En respuesta sonreí, y le rodeé la cabeza con ambas manos. Acariciándole el cuello con la nariz y hasta llegar a su oído. Asintiendo.
Emmett se levantó del sofá, sin ningún esfuerzo, conmigo en brazos y me llevó a su dormitorio. En el camino perdí mis tacones pero eso no importó.
Una vez ahí dentro nos encontramos con un acompañante que nos ladró justo cuando Emmett encendió la luz de su habitación. Nos observava desde la cama con la lengua de fuera. Me resultó divertida la escena así que me reí y Emmett regañó a su perro sacándolo de ahí:
-Toby, vamos afuera.-Pero su mascota no le hacía caso.-Así que me dejó en el piso y fue hasta su labrador retriever que yacía sobre el colchón. Y lo sacó de ahí.
-Lo disculpó.-Yo no... ¿En qué estábamos?-Preguntó coqueto.
-Sigue besándome.-Demandé me había había vuelto adicta a sus besos y caricias. Me puse de puntillas para alcanzar sus labios pero él fue a mi encuentro.
Me perdí en su boca, contorsionándome para sentir más de él, con los brazos alzados a gran altura para rodearle el cuello.
Estaba tan sumergida en la pasión y lujuria que su cuerpo emanaba que tardé un momento en darme cuenta que había bajado mi vestido y ahora se encontraba enroscado en mis caderas sin poder llegar a caer al suelo por su firme agarre que me tenía pegada a su cuerpo. Así que me separé un segundo, para que el vestido cayera al suelo, y luego volví a aferrarme a Emmet quién volvió a besarme con un beso largo, perfecto y eterno. Pasando una de sus manos sobre mi cintura y la otra atrás de mi cabeza.
Mis senos desnudos estaban siendo aplastados contra la camisa de su traje. Aún así podía sentir bajo la tela su fuerte torso. Aunque no era tan duro como lo imaginaba. Aún así moría por su piel en mi piel y tenerlo desnudo lo más rápido posible.
Desabotoné su camisa y para deslizársela por los hombros tuve que esforzarme tanto por lo alto como por lo ancho. La tela se resistía y yo gemí de impaciencia.
Emmett se rió ante mi impaciencia y yo lo vi mal.
-Déjame a mí.-Su voz era grave y profunda. Se desvistió por completo y pues si antes lucía imponente, pues desnudo lucía descomunal.
-Oh cielos.-Susurré al tenerlo frente a mí sin nada de ropa. Recorriendo su enorme cuerpo con mis ojos. Emmett no era de los que se afeitaban. Su pecho estaba cubierto por una capa de vellos oscuros. Muy diferente a Royce que no tenía un solo pelo en el pecho. Tenía músculos mas no estaban tonificados como los de Royce. Probablemente había subido de peso y quizás por eso ahora se encontraba a dieta. Pero a mi me gustaba como se veía. Era jodidamente caliente. Tan varonil, muy masculino. Seguí recorriendolo con la mirada hasta llegar a su entrepierna. Y demonios... Como todo lo demás en su cuerpo, su pene no se quedaba atrás... Era enorme, duro como la piedra, con grandes venas sobresaliendo tanto que incluso pude sentirlas cuando pasé mi mano por todo lo largo, mis dedos apenas podían rodearlo, acaricié con el pulgar la cabeza grande y protuberante. Esta noche definitivamente sería atravesada por esto. Me mordí el labio de solo imaginarlo.
Emmett gruñó en respuesta y pasó sus manos a mi trasero, dándome un apretón antes de desahacerse de mi última prenda. Bajó mis bragas y dejó besos desde mi abdomen hasta mi centro donde hizo estragos con su lengua. Se las arregló sin ningún problema y me cargó hasta la cama donde siguió con esa dulce tortura.
Cuando ya me había hecho llegar al primer orgasmo, se estiró un poco y cogió algo de la mesa de noche. Era un condón. Abrió el empaque con los dientes y se lo colocó con manos temblorosas e impacientes. Mierda. Ahora era más que real. Lo tenía sobre mí. Enorme, pesado, duro y caliente.
Continuó besándome profundamente. Ahora sus besos eran feroces, absorbentes. Me sujetaba con fuerza por la cabeza, inclinándosela hacia un lado y hacia otro para poder besarme en todos los ángulos posibles.
A pesar de lo maravillosos que eran sus besos, yo estaba distraída por la sensación del cuerpo desnudo que tenía encima. Cada vez que él se movía, cada vez que respiraba, se frotaba contra mí, con todo su peso y su dureza, despertaba todos mis sentidos. Nunca antes me habían hecho sentir así.
Ahora sus labios recorrían mi cuello, sus manos jugaban con mis pezones y su boca ahora se dirigía de nuevo a ellos.
Emmet era demasiado cuidadoso, tocándome como si estuviera hecha del más fino cristal. No era nada delicada y estaba más excitada de lo que había estado nunca. Este hombre necesitaba un ligero empujón. Yo definitivamente no estaba hecha de cristal, es más estaba acostumbrada al trato rudo mientras follaba con Royce.
Movía la mano poco a poco, muy poco a poco hacia la ingle. A este paso le llevaría toda la noche. Yo me contoneaba bajo él, recorriéndole la amplia espalda con las manos.
-Estoy lista, Emmet. Ya.- Mis palabras susurradas sonaron chillonas.
Su enorme cuerpo quedó quieto excepto por su respiración irregular. Sus fuertes jadeos resonaron en el silencio de la noche.
-No quiero lastimarte.
Sí, podía darme cuenta de ello. Demasiado se estaba contiendo. Necesitaba que este hombre actuara ya. Así que abrí las piernas, levantándolas. Estaba completamente abierta a él, y lo suficiente húmeda, Emmet tenía que notarlo.
Emmett gimió en respuesta, y se movió un poco hasta que estuvo situado en la entrada. Era enorme y en cierta forma era más real ahora que se disponía a penetrarme. Sus manos estaban ahora rodeándome la cabeza. Y ahora me besó otra vez mientras su lengua hacía en mi boca lo mismo que estaba sucediendo allá abajo.
Sentí el movimiento de los músculos de la espalda cuando empezó a introducirse dentro de mí. Poco a poco. Pensé que dolería mas no fue así. Porque lo hizo despacio, creando con esa fricción un calor increíble, mientras continuaba besándome con intensidad.
Cuando pellizqué su espalda, el gimió y movió las caderas en circulo. Oh Dios. Era increíble. Me sentía completamente atravesada por este enorme sujeto. Mis muslos empezaron a temblar por el esfuerzo de ternerlos muy abiertos y por el orgasmo que ya empezaba a notar.
Las manos de Emmet se apartaron de mi cabeza y bajaron hasta mis caderas, sujetándome fuerte, penetrándome aún más.
-Nena, estás muy estrecha.-Suspiró besando mi mandíbula hasta mi cuello, dejando un pequeño mordisco justo ahí. No pude evitarlo y con un grito salvaje, exploté, contrayéndome con brusquedad alrededor de su miembro mientras él se incrustaba aún más profundo.
-¡Perfecto!-Gruñó satisfecho.-Ahora ya estoy adentro.-Susurró.
Ahora empezó a mover sus caderas lentamente, en un suave vaivén. Un par de estocadas fueron suficientes para que yo me corriera otra vez. Él también lo hizo. Ahí nos quedamos jadeando y temblando mientras nos recuperábamos. Una de sus manos se encontraba en mi cabeza mientras que la otra me sujetaba con fuerza la cadera. Yo gemí en su boca y él aflojó su agarre mientras me besaba de nuevo.
Era increíble Emmett aún estaba muy excitado y yacía muy duro dentro de mí. Apenas podía respirar.
-¿Cómo lo llevas?-Susurró sobre mis labios.
-Ha sido increíble.-Estiré mis muslos que ya no presionaban las caderas de Emmett.
-Esto aún no ha terminado, nena.
-¿Qué quieres...? ¡Ohhhhh!-Grité un poco asustada cuando él invirtió nuestras posiciones, dando media vuelta conmigo en sus brazos. Encontrándome ahora yo sobre él. Su mirada estaba llena de lujuria y pasión. Y un poco de desesperación porque me empezara yo a mover. Pero me encontraba abrumada y un poco cansada. Aún así Emmett me seguía sujetando con fuerza las caderas para embestidas que ya no pudo resistir. El acto se volvió duro y rápido. Justo a lo que yo estaba acostumbrada. Solo que no a esta escala. Su mirada era profunda seguí clavada en mí durante todo el momento. Ahora nuestros cuerpos hacían ruido al chocar que eran amortiguados por los fuertes gruñidos de Emmett y el crujido de la cama. Ahora había rodeado mi trasero con ambas manos apretando y adoptando un ritmo instintivo, duro y rápido. Y sin más se corrió dentro de mí mientras un grito gutural salía de su pecho.
Emmett temblando, se aferró a mí al correrse. Aunque eso no impidió que siguiera follándome, incapaz de parar, con arremetidas pequeñas y rápidas.
Yo me vine cuando el dejó de moverse. Me alzó un poco para poder verme la cara, ya que yo simplemente me había desplomado sobre él.
-Oh Emmett.-Fue lo único que pude decir, ya me encontraba agotada.
Él entendió que yo no podía más, así que beso mi boca y mi cuello con suavidad, mientras se salía de mi interior.
-Está bien.-Besó mi mejilla.-Descansa. Su mirada soñadora es lo último que recuerdo antes de quedar completamente dormida.
Emm Pvo
Mi despertador había comenzado a sonar, suspiré y lo apagué, nunca había tenido problema en madrugar, pero hoy...con la increíble mujer que tenía a mi lado. No quería salir de la cama. Rose yacía sobre mí con su perfecto cabello alborotado, profundamente dormida con los labios entreabiertos. La noche de ayer había sido inolvidable, probablemente una de las mejores de mi vida. En el momento en el que me adentré en ella supe que no quería dejarla nunca y viéndola ahora así, tan relajada y tranquila, esto, solo confirmaba mi decisión.
Sonreí y comencé a acariciar su pelo dulcemente, mientras le daba un par de besos en la cara y en el hombro. Tras un par de segundos ella sonrió, aún con los ojos cerrados y suspiró, feliz y satisfecha, sonreí ya que eso en parte también había sido mi trabajo.
-Buenos días hermosa.- le dije y ella abrió los ojos.
-Buenos días guapo.- sonrió robándome el aliento.
-¿Cómo has dormido?-le pregunté.
-De maravilla.- sonrió.- ¿tú?
-Nunca había dormido tan bien.- le sonreí besándola. Ella me correspondió.
-¿Tiene ganas de jugar otra vez, Doctor Cullen?-dijo riendo, haciendo referencia a mi entrepierna que estaba presionada contra su vientre.
-Contigo, siempre.- le guiñé. Solo rió y bueno lo hicimos de nuevo, aprovechando que no había niños y que no sabríamos cuando volveríamos a tener una oportunidad de oro como esta.
-No hay mejor manera de despertar.- le dije acariciando su espalda.
-Ni que lo digas.- sonrió acomodándose en mi pecho. Comenzó a acariciarme, estaba llegando a mi abdomen cuando agarré su mano con delicadeza apartándola de ahí y la sostuve mientras la besaba, ella frunció el ceño confundida. La verdad es que tenía un poco de complejo ahí.
-¿Qué pasa?-alzó una ceja.
-Nada Rose.- dije como un niño pequeño.
-No seas bebé vamos, creo que puedes decírmelo ¿no?-dijo tras besar mi pecho.
-Es...-asintió haciendo que continuara.- Tengo un poco de complejo con mi peso, bueno sobretodo con mi barriga...
-¿En serio?-dijo parecía recordar algo.
Yo asentí.-He subido un par de kilos. De hecho peso casi 120-Bufé.
-Cielos...- murmuró sorprendida.- eso es más del doble de lo que yo peso.-
Yo reí.- Y me alegro que así sea. Así no me rompo la espalda cada vez que te cargo. Porque me encanta hacerlo.
Ella también rió.-Te gusta alardear, ¿eh?-Dijo divertida y yo besé su mejilla. -Mira, para mí estás increíble. Estabas a dieta ¿cierto?-volví a asentir.- Está bien si quieres hacerlo por ti, para sentirte mejor, pero... a mí me matas así. Me vuelves loca.- sonrió besándome y le correspondí, ¿cómo podía ser tan perfecta?
-Y mira...si te hace sentir mejor, yo tengo un pequeño complejo aquí.- guió mi mano hasta su vientre para que tocara la cicatriz que tenía por la cesárea.- Fue de Noah, él fue prematuro y no hubo otra manera de hacerlo.- sonrió algo triste y la besé.
-No debes acomplejarte por eso Rose, gracias a eso tu pequeño está aquí.
-Lo sé.- me sonrió.- Pero aún así es muy fea.-puso un puchero. Me levante y le di un beso ahí.- A mí me encanta.- sonrió, se levantó y me besó.-¿Esto también es por Noah.- sonreí acariciando el tatuaje en su hombro que rezaba "Little Prince" y ella asintió sonriendo.
-¿Cómo lo has adivinado?
-Bueno...tal vez me acordé que él ama "El Principito"- ella rió.
-Si es por eso. Y éste es por Ryan.- me enseñó el lateral izquierdo de su muñeca izquierda, en ese ponía "Sunshine".
-¿Por qué "Sunshine"?
Ella suspiró.- cuando di a luz a Ryan, estaba muy asustada, el embarazo había ido bien pero había sufrido mucho estrés, mi papá estaba todo decepcionado y no quería verme. A veces lloraba cuando Royce se iba por ahí y yo me quedaba con mi bebé toda la noche despierta, y tras noches sin dormir él solamente me sonreía y mi mundo se iluminaba, siempre fue mi pequeño sol.- sonrió con una lágrima rodando por su mejilla. Le di un beso en ambos tatuajes dándole a entender que si ella me dejaba, yo estaría siempre para ellos.
-Ve a darte una ducha ¿si? Voy a preparar el desayuno, y algo me dice que Toby no va a tardar en reclamarme.- en efecto, Toby comenzó a ladrar a través de la puerta cosa que la hizo reír. Unos minutos más tarde comenzamos a escuchar las pezuñas de Toby contra la puerta y en menos de un minuto mi perro abrió la puerta de la habitación y contento se subió a la cama con nosotros, Rose comenzó a reír, tapada con la sábana.
-¡Toby!- le regañé divertido y él me dio un lengüetazo. No pude evitar reír junto con Rose.
-Hola guapo.- dijo Rose acariciando a mi mascota.- Siento haberte acaparado a Emmett.- él ladró feliz.
-Vale suficiente.- dije sonriendo, Toby, mi feliz mascota ladró y salió corriendo tras de mí, mientras Rose seguía riendo
Holaaaaaa :) Sentimos haber estado taaan desaparecidas, peeero creemos que este cap podrá compensar la ausencia. Han pasado muchas cosas xD Como el tan esperado tiempo a solas de Emm&Rose y... la tan importante decisión que ésta tomó, visitando a Leah&Sam :)
Esperamos vuestros reviews :) Os amamos...
