Rose Pvo
-Sana y salva.- me sonrió Emmett mientras me abría la puerta y me ayudaba a bajar.
-Gracias.- le sonreí.- lo he pasado muy bien.
-Yo más.- se acercó a mí y me besó y no pude evitar corresponderle.
-Te hablo más tarde ¿si? Veré si los niños se despiertan y tal vez podamos ir al zoo cuando acabes tu turno.
-Eso está hecho.- me sonrió.-Hasta la tarde preciosa.
Entré en casa y me encontré a Bella sentada en el sofá.
-Suéltalo.- la miré interrogante.
-Tienes una cara de haber tenido un gran polvo.- dijo divertida.- si, muy satisfecha te veo mujer.- me reí.
-Ha sido impresionante.- dije sonriendo soñadora.
-Uhhhhhh.- guiñó.- Es bueno ehhh.
-Es increíble. Creo que no he estado tan exhausta en la vida.- sonreí.-Con decirte que aún lo siento entre las piernas.
-Wow.- silbó.- ¿Cuantos orgasmos?
-6... o tal vez 7.- sonreí.
-¿Qué es un orgasmo, mami?
-Apareció Ryan frotándose los ojos con su manita desde la escalera. No sabía que estaba despierto, me corté y vi mal a Bella por no hablar en voz baja.
-Son emociones fuertes que a veces sienten los adultos.-Respondió Bella muy seria enmendando su imprudencia.
-Y...¿tú lo has sentido mami?-preguntó concentrado.
-Mami ha sentido unos cuantos esta noche pequeño.- dijo riendo Bella.
-¿Y como es? ¿Es bueno?
-Muy bueno.
-Bella.- la miré mal.
-¿Cómo cuando como helado de chocolate?-dijo sentándose en medio acurrucándose en mi.
-Algo así.- le acarició el pelo.
-¡Mami yo quiero un orgasmo!-apareció saltando Noah hasta tirarse en mis brazos.
-Cuando sean suuuuuuuper mayores.- dije intentando contener la risa.
-Mamiiiiii.- Noah se colgó de mi cuellos.- ¿Me haces lechita?
-Por supuesto.- les besé a ambos.- ¿Me habéis echado de menos?
-¡Muchísimo!- ambos se tiraron a mis brazos.
-¿Donde has estado mami?- me preguntó Ryan. Se parecía mucho a su tío Jasper a veces ehhhh.
-¿También quieres lechita cielo?-le pregunté a Ryan ignorando su pregunta.
-Si pero...
-Es que estuve haciendo algo súper secreto para mis bebés hermosos.
-¿Una sorpresa?-dijeron con sus ojitos brillando de emoción.
-Ajá.- reí.- vamos a por esa lechita, amores.
Cuando ya los tenía a ambos frente a la televisión con sus tazones de leche y cereales, le mandé un mensaje a Emmett, en el le pedía que comprase las entradas para el zoo porque mis hijos me habían hecho un tercer grado, queriendo saber dónde había estado toda la noche. El me respondió con un emoji divertido asegurándome que nada más salir del trabajo iría a por ellas.
-¿Sabes? No digas nada.- sonreí a Bella.- Pero Emmett dijo algo sobre qué le interesabas a su amigo.
-¿Quién?
-Su amigo, Edward.- dije divertida
-Y ¿quién es Edward? -Dijo haciéndose la desentendida.
Yo rodé los ojos.-El que estaba con Emmett hace un par de semanas. Cabello cobrizo desaliñado, ojos esmeraldas... Él.-Lo busqué en mi cuenta.-La verdad es que está guapo.-Le pasé mi celular.
-Ah si. No está mal.- dijo restándole importancia.
-No seas mentirosa que sé que te llama la atención.- sonreí.-Pero...tengo más noticias.
-¿Que tal en el abogado?
-Bien, a eso iba.- sonreí.- Leah, al parecer está dando pasitos con Sam.- reí.
-Uuuhh ¿Enserio?
-Si.- le sonreí.
-Tengo que preguntarle cuando la vea.- me guiñó el ojo.
-¿Se han portado bien?-le dije señalando a mis pequeños.
-Siempre lo hacen con su tía Bella.-sonrió con suficiencia.-¿Sabes donde anda Royce?
-No pero ¿recuerdas lo del citatorio?-Ella asintió.-Pues, Sam lo está investigando.- bufé.- Así que seguramente se habrá ido a perder el tiempo a algún lado.- la miré asustada.- Aunque me da miedo, hablarle del divorcio.
-Todo va a ir bien.- me sonrió.- Eres la mujer más valiente y fuerte que conozco.-Me abrazó.
-¡Mami! ¡Terminé! ¡Te he ganado Ryan!- venía corriendo contento Noah con su tazón en la mano.
-Si claro.- llegó su hermano detrás algo enfadado. Les di un beso a ambos en la frente.
-Vamos a ducharnos ¿si? Iremos a un sitio suuuuuper divertido hoy.
-¡Yey!- chillaron felices.
Emm Pvo
Había llegado al hospital tras haber dejado a Rose en su casa, aún me sentía abrumado cuando recordaba cómo habíamos disfrutado el uno del otro.
-¡Viejo!- me llamó Edward.- Estás como ido. ¿Todo bien?
-Todo perfecto, Eddy.- odiaba que lo llamaran así.
-Hey bro.- me inspeccionó Garret.- tienes un brillo diferente en la cara.- sonrió tras pensar un momento.
-Pues eso se debe a que amanecí al lado de la mujer más bella y deseable del planeta.-Sonreí con suficiencia.
-¿Triunfaste con Rose?-solo asentí.- ¡Vaya!-Dijo sorprendido.
-Queremos detalles.- exigió Edward.
-La hice mía una y otra vez hasta el amanecer.
-Eres un fanfarrón.-Se quejó Edward.-Si eso fuera cierto, la pobre estaría en mi consultorio ahora.-Remató divertido.-Ya sabes...-Se encogió de hombros.-Por fractura de cadera o pelvis como mínimo.
Garret estalló en una carcajada y yo fruncí el ceño.-¿Qué estás insinuando, imbécil?
-Pues lo obvio. A ver... Ella es una barbie de carne y hueso y tú pues... -Me vio de pies a cabeza de manera despectiva.-Una bestia bastante grande y peluda. Esas 2 cosas no van bien juntas. -Dijo en tono de burla.
Garrett se mordió la lengua para no reír. Pero falló y pues yo me cabreé con él así que me acerqué y lo estampé con el casillero.-¿Cómo me llamaste?-Gruñí.
-Tran... Tran..Tranquilo viejo.-Edward se puso muy nervioso.-No te pongas sensible. Solo estaba bromeando.
-¡Hey ya! Cálmense los 2.-Intervino Garrett.-Ya pasó.-Palmeó mi hombro.-Lo que sucede es que Edward está celoso porque mientras tú estabas follando con esa diosa, él estaba pasando un turno de mierda con tanto accidentado en la emergencia.
Yo lo solté y me burlé de él.-Eres un maldito envidioso.-Negué divertido.-Puede que yo sea una bestia grande y peluda. Pero ella así me quiere y me desea. Y no puedo negarme a complacerla si me lo pide.-Sonreí de lado.
-Bastardo con suerte.-Edward murmuró por lo bajo y rodó los ojos.
Pvo Rose
-Mami, me duele mucho el brazo.- sollozó mi pequeño.
-Lo sé mi amor.- bese sus cabellos cuando lo senté en la camilla del consultorio de Edward.
-Vale campeón.- le sonrió.- va a dolerte un poco ¿si? Solo necesito tocarte para ver que ha pasado.- el asintió con un puchero.- Eres muy valiente lo sabes ¿verdad?- mi bebé asintió.- Eso es, parece que si está fracturado.- suspiró.- Pero voy a necesitar hacer una radiografía rápida.-Ryan apretó mi mano.
-Esto no va a hacerte ni cosquillitas, mi amor. Te lo prometo.- le di un beso en la cabeza. Y fuimos a sacarle las placas a radiología mientras tanto Edward se quedó conmigo esperando. Decidí romper el silencio un poco incómodo al notar por el rabillo del ojo la mirada fija de Edward en mí. Se había quedado como ido.
-Gracias Edward.-Giré la cabeza viéndolo a los ojos. Él se sobresaltó un poco y volvió en sí.-Por atendernos.-
-No es nada-Aclaró su garganta.- Lo que se por las novias de mis amigos.-Sonrió de lado.
-Ahhh.-Reí.-No soy la novia de Emmett.
-Ah...¿ Ah no?-Preguntó confundido.-Creí que ustedes 2 estaban saliendo.
Yo asentí.-Si. Pero como amigos.
-¿Puedo ser yo también tu amigo? Ya sabes podemos salir a tomar algo o a cenar.-Me guiñó.
-¿Estás coqueteando conmigo?-Levanté una ceja divertida.
-¿Te molesta que lo haga?-Dijo coqueto.
-¿Cómo va todo?-Apareció Emmett y pasó uno de sus fuertes brazos alrededor de mi cintura.-Este idiota te está molestando.-Señaló a Edward y este se puso hasta pálido.
Yo me reí.-Bien, solo estamos esperando las placas de mi bebé.
En eso apareció el radiólogo con los resultados.-A ver...-dijo Emmett tomando las placas bruscamente. Las puso contra la luz.-No es nada grave.-Dijo luego de unos segundos.-Solo una pequeña luxación.
-Oye...-Se quejó Edward tomando las placas.-Aquí el especialista soy yo.-Las examinó.-Tienes razón.-Dijo de mala gana.
-¿Ves? Rara vez me equivoco.-Parecían dos niños grandes peleando.
Yo suspiré.-Iré por Ryan.-Me solté del agarre de Emmett.
-Hola mi vida.- le sonreí.- ¿Todo bien?
-Sí.- escondió su carita en mi cuello.- tengo miedo.
-No tienes por qué amor. Te van a vendar el brazito y nos iremos a casa ¿si?
Solo asintió.
-Aquí estás campeón.- le sonrió Edward.- Solo hace falta vendar ese brazo.
-¿Me va a doler?-le dijo asustado.
-Para nada, enano.- sonrió.
-¿Que te parece si luego pintamos tu venda con Noah?-le propuso Emmett y sonreí.
-Vale.- me miró.- Mami ¿Aunque tenga el brazo malito podemos ir a ese sitio suuuuuper secreto?
Sonreí y miré de reojo a Emmett esperando ayuda.
-Si. Tu mami y yo lo tenemos todo planeado.-Respondió él.
-¡Genial!-Sonrió mi bebé.
-Bueno los dejo. Nos vemos más tarde.-Se despidió Emmett dándome un beso en la mejilla y mirando a Edward un poco amenazador. Edward se hizo el desentendido y siguió atendiendo a mi pequeño.
-Bien. No vamos a necesitar operarte. El hueso no se ha desplazado tanto. Así que lo que haremos será inmovilizar ese brazito durante un par de semanas.-Me miró.-d semanas iremos viendo cómo evoluciona.
-Ok.-Asentí. Y Edward se puso manos a la obra.
-¿Tienes una mamá muy guapa lo sabías?-le sonrió a mi hijo y yo no pude evitar reír por lo bajo.
-Mjmm. Mi mamá es la mamá más guapa del mundo mundial.- dijo convencido y sonreí muriendo de ternura.- Pero solo es mía, de mi hermanito y de papi.- mi pequeño... ¿cómo se tomaría el divorcio?
-Y... ¿Emmett? ¿Te cae bien?-preguntó Edward curioso y yo presté atención.
-No es malo, y siempre nos lleva a sitios geniales.- sonreí.-Aunque aún tiene que llevarnos a ver un partido de los Lakers.- Edward&Yo no pudimos evitar reír
Emm Pvo
-¡Mira mami, son delfines!-dijo Noah entusiasmado, tomando de la mano a Rose mientras le enseñaba el folleto.
Me acerqué a Ryan que aún seguía montado en el asiento.
-¿Necesitas ayuda campeón?- él negó seguro, tratando de desatarse, esperé con paciencia un par de minutos hasta que volvió a mirarme pidiendo ayuda.
-Ya estás, campeón.
-Gracias, Emmett.- me dijo cuando le solté en el suelo. Me dio la mano para cruzar y encontrarnos con su madre y su hermano que nos esperaban en la puerta, sonreí por el gesto, no me lo esperaba.
-¿Qué vamos a ver antes?-Preguntó Ryan emocionado.
Los niños se habían decidido por ir a ver los delfines. Estaban emocionados. Luego decidieron ir a ver el aquario. Andaban de un lado a otro queriendo conocerlo todo. Hubo un momento en el que por fin quedamos solos.
-A tus hijos no se les acaba la batería nunca.-Comenté divertido mientras pasaba un brazo sobre sus hombros.
-¿Por qué crees que vine así?-Se señaló así misma.
Andaba con unos shorts que le quedaban increíbles, un crop top que dejaba ver su plano abdomen, unas zapatillas deportivas y una gorra.-Me gusta cómo te ves.-Fui sincero.-Cómoda y relajada.
-Si...-Sonrió.- No me queda más opción para andar detrás de mis pequeñitos.
-Oye...quería preguntarte algo.- le dije algo molesto. Ella solo me miró confundida.-¿Edward se puso pesado contigo?
Ella se rió.-¿Estás celoso?-En respuesta fruncí el ceño y ella suspiró.-Solo me dijo que también quería ser amigo mío, como tú.
-Ese bastardo.- gruñí. Rose volvió a reír.-¿Amigos? ¿Eso somos? Por qué si te soy sincero no he tenido muchas amigas como tú.- le sonreí coqueto mientras pasaba mi mano cuidadosamente sobre su trasero.
-Somos algo así como, amigos con derecho.- dijo divertida levantando mi mano y dejando un beso en mi pecho.
Tomé su barbilla para que me viera a los ojos.-Sabes que no me conformo solo con eso.-Dije.
-Emmett...-Susurró ella.-Tú sabes que mi situación es complicada y eso es lo único que puedo ofrecerte.
-Al diablo Royce.-Murmuré mientras me acercaba a sus carnosos labios.-Yo te quiero solo para mí y que ni Edward o nadie coqueteen contigo.
-¡Mami!-Noah venía corriendo y Rose se alejó rápidamente de mí.- ¡Hay safaris! ¿Podemos hacer un safari?
-¡Quiero ver los leones mami!-llegó Ryan.
-¡Yo los elefantes!-suplicaron ambos.
Yo suspiré.
-Está bien, está bien.- Rió Rose y Ryan se colocó a su lado y fueron a la cabina para informarse. Vi como se alejaban mientras Noah se quedó junto a mí.
-¿Te lo estás pasando bien, Noah?-le dije sonriendo
-Está siendo suuuper.- dijo sonriendo con la boca llena de chuches.- reí.
-¿También curaste a Ryan?-dijo mirándome con los ojitos brillosos.
-Ayudé a que tu hermanito se pusiera mejor, si.-le sonreí.
-¡Qué genial!
-¿Vais a quedaros ahí todo el día?-dijo Rose sonriendo junto al autobús del safari.
Nos subimos al autobús y Noah se sentó junto a Ryan en el asiento delante a su madre, así que yo me senté al lado de Rose, pasé un brazo tras ella para acomodarme en el asiento y ella me recibió gustosa. Era agradable, solo estábamos nosotros y el guía que iría explicando todo se encontraba en la parte de abajo del mini bus.
-Oye...-Dije luego de un momento.-No quería reaccionar mal.
-Descuida.-Le restó importancia.
-Pero es que ya sabes...-Continué.-Quiero que me tomes en serio.
-Y lo hago Emm.-Volvió a verme.-Sólo dame tiempo.
-¿Puedo besarte?-susurré mirando a los niños que estaban demasiado ensimismados mirando todo lo que se cruzaba por sus ojitos.
-Ya lo habría hecho yo... Si no estuvieran los niños con nosotros.-Dijo coqueta mientras tomaba mi mano.
-No están mirando Rose.- le supliqué.- uno pequeñito ¿si?
Ella rió bajito.- Pareces un bebé a veces.- sonrió acomodándose en mi hombro y aproveché para darle un besito rápido, solo un roce de labios que me supo a gloria.
-Oh vamos.-Se quejó ella.-Puedes hacerlo mejor.-Me animó.
-Lo que tú digas.-Sonreí y la besé de nuevo. Ahora fue un poco más largo e incluso jugué con su lengua y ella sonrío satisfecha al separarnos:
-Mucho mejor.-Dijo antes de darme un rápido beso en las comisuras de los labios. Yo sonreí como un idiota.
La visita al zoo había sido muy agradable, los niños no paraban de reír y yo me alegraba de verlos tan felices y la sonrisa de Rose, era impagable.
-Tengo otra sorpresa.- dije decidido sonriendo.
Tres pares de ojos se pusieron sobre mi.
-¿Qué es? ¿A donde vamos?-dijo Noah entusiasmado.
-Venga Emmett, dinos.- le siguió Ryan.
-¿Emm...?-Rose alzó sus cejas.
-Vamos a tener una cena pirata.- sonreí
-Emmett no tienes por qué hacerlo.-Rose me tomó del brazo antes de que subiésemos al auto.
-Yo quiero hacerlo.-
-Pero...-Ella iba a replicar y sus 2 pequeños se agarraron de sus piernas y empezaron a rogarle.
-Mami, no digas que no.
-Por favor, por favor ¿si?
-Niños, niños. Van a botarme.-Dijo un poco asustada perdiendo el equilibrio. La escena era divertida yo me reí por lo bajo. Era gracioso ver a Rose tratando de calmar a su par de terremotos.
-Di que si, ¿por favor? ¿si?
-Ya los escuchaste, mami.-Dije divertido.
A ella no le quedó más de otra que aceptar.-Está bien.
-¡Yey!-Gritaron ambos y una vez más se le lanzaron encima.
Cuando se calmaron nos subimos al coche y emprendí el rumbo al restaurante. Todo era de piratas, el restaurante entero estaba decorado con la temática de un galeón español. Los ojos de Ryan y Noah brillaban de emoción, y aunque trataba de que no se le notara Rose también estaba emocionada.
-¡Esto es increíble!-dijo Ryan cuando la camarera, vestida de damisela, nos guió hasta la mesa.
-¡Que divertido!-dijo Noah.- Gracias Emmett.
-No es nada sonreí, y miré a Rose, que me sonrió de vuelta.
-¿Cómo te enteraste de este lugar?-Preguntó Rose cuando nos quedamos solos en la mesa mientras Ryan y Noah se habían ido en busca de su sombrero y su parche de piratas.
-Google.-Sonreí.-Primera vez que vengo y no está mal.
-Diste en el clavo.-Dijo sonriendo.-Ahora mis pequeños quedaran exhaustos cuando lleguemos a casa.
-Mejor.-Me acerqué más a ella.-Así compartirán a su mami.-Susurré en su oído.
Ella río.-Pues no te hagas muchas ilusiones, cielo.-Respondió divertida.
-¡Mira mami!- llegaron corriendo ambos de la mano.
-¡Soy Jack Sparrow!-dijo Ryan sosteniendo la espada con su brazo bueno. Su madre rió y yo la miré divertido.
-Es una de sus películas favoritas.- me sonrió.- Awwwww estáis adorables.- sonrió enamorada.- Venid aquí, mamá quiere haceros una foto.
Ambos posaron con una sonrisa.
-Déjame que os haga una a los tres.- me tendió su móvil y se puso junto a sus hijos. Les hice un par de ellas. Se veían adorables. Rose estaba en el medio y sus pequeños le daban un beso en cada mejilla.
-¿Qué van a tomar?-llegó la camarera sonriendo a los niños que la miraban entusiasmados.
La cena fue muy agradable, cada momento que pasaba con ellos, me gustaba más esto de estar en familia. Los niños disfrutaron el show de piratas, verlos así, hacía muy feliz a su madre, y eso era lo que yo buscaba. Hacerla feliz.
-Se han quedado fritos.- dijo Rose mirando enamorada a sus pequeños.
-Puedo llevaros a mi casa.- le dije.- está más cerca que la tuya.-tomé su mano esperando que dijera que si.
-Emm...¿no sería abusar demasiado?-dijo culpable mordiendo su labio.
-Para nada. -Le di un apretón a su muslo.-Así podemos aprovechar nosotros el tiempo.-Guiñé
Ella rió.-Eres tremendo.
Y sin más nos dirigimos hacia mi casa.
Cuando llegamos yo ayudé a bajar a los niños que estaban bien dormidos todavía.
Rose tomó al pequeño Noah en sus brazos. Y yo a Ryan.
-Menos mal que metí estos chandals como ropa de recambio por si acaso.- sonrió mientras tumbaba con cuidado a Noah en la cama.- podrán servirles de pijama.
-Eres una mujer muy previsora.- le sonreí.
-Eso me han enseñado ellos.- sonrió.
-Mami.- llamó Ryan desde mi brazos.-suspiré.
-Te dije que no cantaras victoria.- dijo Rose divertida.
-¿Donde estamos? ¿tenemos perro?
-No cielo.- rió Rose.- estamos en casa de Emm, estabais dormidos y nuestra casa está más lejos, amor. Dormiremos aquí hoy ¿si?
-¿Dormirás con nosotros mami?-y ahí mi plan se fue al garete, ella solo me guiñó.
-Ajá, vamos a lavarnos los dientes y a ponernos los pijamas ¿si? Andando.- sus hijos se encaminaron al baño de la habitación de invitados.
-Te veo otro rato.-Me guiñó y fue tras sus hijos.
-No tardes.- No pude evitar darle una suave palmada en su respingón trasero.
Yo me fui a mi habitación mientras Rose se encargaba de sus hijos. Decidí lavarme los dientes y desvestirme. Me quedé solo en boxers y me metí a la cama. Encendí la televisión y empecé a cambiar los canales.
Tras unos cuantos minutos que se me hicieron eternos, apareció en la habitación.
-¿Se puede?-susurró sonriendo.
-Vaya pregunta, Rose.- sonreí.-Ven aquí.- palmeé el hueco a mi lado en la cama.-¿Se durmieron?
-Como dos angelitos-Sonrío.
-Primero iré al baño.-Tras un momento salió con el teléfono en la mano riéndose sola.
-¿Qué sucede?-Pregunté curioso.
-Tu amigo Edward.-Contestó divertida mientras me pasaba su teléfono. Yo fruncí el ceño.
Eran varios dm de instagram que ponía: "¿cómo está Ryan? Si quieres puedo ir a verlo a tu casa". Un guiño.
Maldito Edward.
-¿Siempre es así de atento?-Preguntó mientras se sentaba en la cama.
-Solo cuando quiere conseguir algo.-murmuré molesto.
Ella rió.-Se nota que es persistente.
-¿Te gusta?-Pregunté.-Sé que muchas mujeres se sienten atraídas hacia él.-Murmuré molesto.
-¿Qué estás diciendo?-
-Oh vamos. Es un rompecorazones. Entiendo si sientes atracción hacia él.
-Oh Emmett.-Se puso a horcajadas sobre mí.-Tu amigo es guapo, ¿si?-Yo fruncí el ceño.-Pero no estoy interesada en él.
-¿Ah no?
-No, bobo. Sino, no estaría contigo.-Enredó sus brazos en mi cuello.
-Estás aquí conmigo porque yo te "secuestré"-Dijo medio en broma y medio en serio.
-Ya van 2 veces seguidas, ¿eh?-Susurró en mi oído.-Pero el punto es que tú me gustas y él no.-Me vio a los ojos.-Así que no te pongas celoso, cielo.-Unió nuestros labios en un beso.
Yo le correspondí y pasé mis manos por su cuerpo, rememorando esa maravillosa noche que habíamos pasado juntos. Se separó de mí sonriendo.
-Eres adorable cuánto te celas.-rió y volví a acercarla a mí para besarla de nuevo dejando un par en su mandíbula.
-¿Qué es lo que más te gusta de mí?-preguntó divertida.
-¿Ah?-pregunté algo abrumado.
-Me has escuchado.
-¿Además de esto?-la señalé y ella rió pegándome en el brazo.
-Lo digo en serio.-se acurrucó en mi pecho. Dejé un beso en su coronilla antes de contestar.
-Pues además de ser hermosa, en todos los sentidos. Eres una mamá coraje, muy cariñosa y alegre, y bueno, yo espero ayudar a que estés igual de sonriente que estabas hoy en el restaurante.- la besé.
-Y tú...¿Qué es lo que te gusta de mí?-Pregunté coqueto cuando nos separamos.
-Me encanta que seas lindo con los niños y conmigo. Además de que seas muy fuerte y grande.-Dijo con una sonrisa de lado.
Cuando fui a besarla otra vez, se separó y se quedó pensando en algo.
-¿Qué?- pregunté preocupado.
-Nada.- suspiró.- Es solo que...no tengo ropa para cambiarme.
-Eso no es problema Rose.- me levante y fui hacia mi armario.- Puedo prestarte una camiseta.
-Gracias.-sonrió cogiéndola y se cambió rápidamente ahí junto a mí. No pude evitar acercarme y abrazarla por detrás.
-Te ves adorable.-Susurré mientras ponía mi cabeza sobre su hombro.
Ella giró su cabeza y me dio un beso.-Gracias, Emmett.-Otro beso.-Por todo.
-No hay de qué, hermosa.- sonreí.- Lo que sea por verte sonreír así.- ella rió.
-Eso es.- volví a besarla y ahora ella se giró completamente y se puso de puntillas enredando sus brazos en mi cuello acercándome a ella. Sonreí satisfecho por lo que puse mis manos en su trasero y la levanté. Ella enroscó sus piernas en mi cintura.-Eres preciosa.-dije cuando la tumbé delicadamente en la cama.
De un momento a otro, el molesto sonido de un teléfono nos interrumpió.-Lo siento.-dijo avergonzada.
-¿Esperas alguna llamada?-dije acariciando su cara.
-No que yo sepa.- se estiró a cogerlo.
Suspiré.-Espero que no le hayas dado tu número a Edward.-Rodé los ojos.
-Ay Emmett.-Rió Rose.-Deja al pobre Edward en paz...No tengo registrado este número.-Dijo frunciendo el ceño.
-Entonces no contestes.-Seguí besando su cuello.
Otro sonido y otro y otro. Yo suspiré y me hice a un lado.-Revisa tus notificaciones. Parece que tienes varias.-Dije irónico tomando el control remoto y encendiendo de nuevo la televisión.
Rose Pvo
Noté raro a Emm, se había molestado porque mi teléfono no dejaba de sonar, pero no era mi culpa ¿no? Yo no le había pedido a nadie que me hablara, también me apetecía estar con el de nuevo, pero algo me decía que esos mensajes eran importantes. Miré de nuevo al enfurruñado hombre junto a mí y sonreí, luego le haría entrar en razón.
Me concentré en mi teléfono, los mensajes y correos parecían de Sam, respiré hondo y comencé a leer. Un jadeó escapó de mis labios cuando leí, todo lo que mi marido me había estado ocultando, tenía más que claro que mi decisión del divorcio seguiría en pie, sin importar lo que pasara.
El historial de Royce era increíblemente malo. Se le había detenido por embriaguez pública, vandalismo y ausencia ante juicio. La última vez que estuvo preso o al menos de la única vez que me di cuenta fue precisamente por verse envuelto en una pelea callejera. Eso explicaba sus largas ausencias en casa. Siempre se estaba metiendo en problemas. Sin embargo, ahora se le estaba investigando por un homicidio. Yo me estremecí de solo imaginarlo. Mi marido era un monstruo y todo mi matrimonio había sido una completa farsa. Llena de mentiras y engaños.
Comencé a sollozar. Estaba en shock. No podía concebirlo.
Pareció que Emmett olvidó su enfado porque de un momento a otro estuvo a mi lado, abrazándome.
-Hey.- me besó el cabello.-¿Qué ocurre?- yo comencé a llorar más fuerte aferrándome a él, Emmett agarró mi teléfono y comenzó a leer, lo noté tensarse por momentos, pero no iba a demostrarlo, al menos no ahora.
-Estás bien aquí,Rose.- me miró a los ojos.- Estás conmigo.-Solo me aferré a él por unos minutos mientras intentaba calmarme.
-¡Mamiiiiiiii!-escuché a Ryan sollozar desde la otra habitación. Me levanté lo más deprisa que pude, limpiándome las lágrimas y respirando profundo un par de veces. Fui hacia allí con Emmett pisándome los talones.
-¿Qué ocurre mi amor?-le dije besando su carita. Noah se había despertado, pero al ver que todo estaba bien trató de volver a dormirse.
-Me duele el brazo, mucho mucho.- puso un pucherito que me partió el alma.
-Lo sé, mi vida.- suspiré.- pero no puedo darte nada, ya tomaste tu medicina en la cena ¿recuerdas?-asintió resignado.-Trata de colocarlo encima de la almohada que te puso mami ¿si?-le reafirmé un poco el vendaje.- ¿mejor?-sonrió
-Si mami, muchas gracias.
-De nada mi amor, dulces sueños otra vez, mis pequeños.-dije desde la puerta cuando ambos se habían vuelto a quedar dormidos.
Y otra vez me sentí mal por la información que había recibido. Lloré de nuevo. Es que me dolía enterarme de todo.
-Shhhh. Ya. Ven.-Emmett me arrulló de nuevo en sus fuertes brazos.-No llores, ¿si?-notaba preocupación en su voz.-No estás sola en esto. Aquí me tienes.-Besó mi frente. Estuvimos así hasta que me tranquilicé.
-Oh Emmett.-Susurré.-¿Por qué eres tan bueno conmigo?-Pregunté con la cara enterrada en su cuello.
Él suspiró.-Porque te quiero Rose.-Seguramente lo decía para hacerme sentir mejor.-Y no lo digo, solo para hacerte sentir mejor.-Pareció que había leído mis pensamientos.-Lo digo porque lo siento.-Dijo ahora tomando mi cara entre sus manos. Se le veía muy convencido.-Tú eres una mujer grandiosa. No tienes por qué sufrir por un desgraciado. Mereces a alguien que se preocupe por ti, que te amé y te haga sentir especial.
-Oh Emmett yo...-Me interrumpió.
-No te preocupes, no te estoy pidiendo que me correspondas. Lo harás cuándo estés lista.-Se le veía un poco apenado.-No quiero hacerte sentir incómoda. Con mis sentimientos.
-Lo siento.-Me disculpé y sorbí por la nariz.-Soy un desastre.-Deshice el abrazo y me levanté de sus piernas. Fui al baño
Me soné y me lavé la cara. Eran demasiadas emociones. Salí cuando ya me había tranquilizado. Me acomodé al lado izquierdo de la cama.
Emmett me abrazó por detrás y me acomodé en su pecho, volvió a acariciar mi cabello cuidadosamente.
-Buenas noches, Rose.- me sonrió y se agachó para besarme. Le correspondí y volví a acurrucarme en sus brazos hasta la mañana siguiente.
-Mamiiiiii.- sentí unas manitas moviéndome impacientes.-Buenos días, mami.- dijeron mis dos terremotos sonriendo angelicales.
-¡Ahhhhhh!-Noah gritó asustado cuando un peludo amigo comenzó a lamerle la pierna, se subió a la cama y se escondió en mis brazos.
-Cielo, Toby no hace nada, es muy bueno ¿ves?-dije cuando se sentó a los pies de la cama para mirarnos.
Miré a Emmett y él sonreía divertido, con un brillo en los ojos que calentó mi corazón.
-¿Cómo va el bracito Ryan?-le preguntó.
-Bien. Ahora no me duele.- contestó sonriendo.
-Mami...-Ryan me miró.- ¿Has dormido con Emmett?- el aludido sonrío divertido. Tal vez recordando lo que había pasado en noches anteriores.
-Es que él no tenía más camas cielo.- suspiré.- y vosotros estabais más a gusto allí.
El frunció el ceño y antes de que hiciera más preguntas. Me levanté con Noah en brazos. -Vengan, vamos.-y tomé de la mano a Ryan.-A cambiarnos.
-Mami, ¿Por qué traes puesto eso?-Ryan otra vez.-No es de tu tamaño.
-Mamá no había traído pijama para ella así que le dejé una camiseta.- le sonrió Emm.
-¿Te gusta?-le modelé.- ¿Estoy linda?-pregunté divertida
-Te ves chistosa.-Respondió mi hijo riendo.
-Me lo tomaré como un cumplido.- dije haciéndole cosquillas.
Bañé a mis bebes y los vestí, se veían adorables. Nos encaminamos a La Cocina y encontramos a Emmett manos a la obra con un par de tortitas.
-¿Vas a comer eso?-pregunté divertida recordando su dieta.
-No.- sonrió.- es para vosotros, yo ya tengo mi desayuno aquí.- me enseñó un batido de proteínas, sonreí.
-¿Queréis tortitas niños?
-Siiiiiiiiii.- Emmett nos sirvió y desayunamos riendo, en familia.
Holaaaaaaa:) aquí andamos de vuelta :) esperamos que os gusteeee, y también esperamos reviews¡
