Rose Pvo
Después del desayuno, Emmett se había ofrecido a llevar a los niños al colegio, y después me acercó a casa.
-Gracias, Emmett.- sonreí acercándome a él.- Por todo, por los niños, el safari, la cena, ha sido genial.- sonreí.
-No ha sido nada.- me tomó de la cintura.- de hecho ha sido todo un placer.- se acercó peligrosamente a mi boca y corté la poca distancia que nos separaba para besarlo.
-Tengo que irme a trabajar ahora.-Dijo cuando nos separamos.
-Está bien.-Le di un último beso.
-Me gustaría decirte que te veré más tarde. -Me agarró más fuerte de la cintura.-Pero tengo turno todo el maldito día.-Suspiró.
-Ya... Bueno, supongo que nos veremos mañana.-Me encogí de hombros.
-Si, te escribo.-Me beso la frente y me dio un último abrazo de oso.
-Adiós Emm. Que tengas un buen turno.-Nos despedimos y emprendió su marcha. Yo fui por mi auto y conduje hasta la cafetería.
-Vaya, vaya, vaya. ¿Qué horas son estas de venir, rubia?-Bella estaba de brazos cruzados cuando entré a la oficina que ambas compartíamos.
Solo sonreí y suspiré soñadora mientras me sentaba en una de las sillas del despacho.
Bella alzó una ceja molesta, odiaba no saber que pasaba.
-¿Vas a decírmelo ya?-insistió.
-¿Qué pasa?-sonreí.- ¿Una no puede estar feliz?-dije molestándola.
-Solo suéltalo.
-Solo te diré una cosa.- sonreí.- Emmett.
-¿Otra vez estuvisteis sintiendo emociones fuertes que sienten los adultos?-No pude evitar reír recordando la definición que le había dado a Ryan.
-No. pero eso habría sido la guinda del día. Fuimos con Emmett al zoo, hicimos un safari y nos llevó a cenar a un restaurante pirata.- dije feliz.- ¿Sabias que hay de esos en LA? Los niños disfrutaron tanto...
-Osea... Me estás diciendo que a pesar que se portó de maravilla con tus niños... ¿Tú no lo recompensaste?-Preguntó incrédula. Yo negué.-Eres cruel. Lo tienes de las pelotas al pobre.-Dijo antes de echarse a reír.
-Oye. Créeme que tuvimos el momento, solo que Ryan me llamó desde la otra habitación, le dolía el bracito, y luego cuando estábamos ya en la cama, me llegó un mensaje de Sam.- dije. Mi semblante calló inevitablemente.
-¿Malas noticias?-Preguntó preocupada. Yo asentí.
-Royce es un monstruo.
-¡Vaya hasta que por fin te das cuenta!-Alzó las manos al aire de forma dramática.
-No, enserio.- miré alrededor que no hubiera nadie.- ha hecho cosas muy malas Bella.- la miré asustada.- y cuando te digo muy malas, es horribles. Le están investigando por homicidio.-dije perdiendo los nervios.- ¿Qué crees que hará cuando le diga lo del divorcio? No quiero que los niños vean en él, algún tipo de referente.
-¿Y aún así estás liándote con Emmett?-Dijo asustada.-Estás arriesgándote demasiado.
-A ver... Él no puede enterarse. Hace casi 3 semanas me abandonó de nuevo.-Dije tratando de convencerme que no se daría cuenta de la aventura que estaba teniendo con Emm.
-¿Y eso por qué?-preguntó asustada.- Eso no lo sabes. ¿Y si te ha estado vigilando?
-No digas tonterías, seguro se está escapando de alguna citación judicial.
-Pues yo mejor evitaría más problemas. Aleja a Emmett de todo esto. Royce puede hacerle algo.
-Bella, tu paranoia no me está ayudando.
-Además yo misma intenté sacarlo de este lío y el no quiso, dice que no va a dejarme sola en esto.
-Ambos son tercos.-Suspiró Bella y dejamos hasta ahí la conversación. Cada quien volvió al trabajo. Sin embargo, Bella ya me había puesto nerviosa. Royce era capaz de cualquier cosa.
El día pasó volando. Había llegado la hora de volver a casa. Mis pequeños venían contándome cómo había estado su jornada escolar. La verdad es que no les estaba prestando demasiada atención. Estaba sumergida en mis pensamientos. No podía darle más vueltas al asunto de Royce y pues Emmett tampoco salía de mi cabeza.
-¡Mamaaaaaaaaá!-Llamó mi atención Noah con un grito.
-Ryan deja de molestar a tu hermano.-Los vi por el retrovisor con el ceño fruncido.
-Yo no lo estoy molestando.-Bufó el molesto.
-Y entonces, ¿Por qué gritas, mi amor?
-Es que no me contestas, si puedo ir al cumpleaños de Brienne.
-¿Quién es Brienne, cielo?
-Es la gorda novia de Noah.-Contestó divertido Ryan.
-Eso no es cierto.-Le sacó la lengua y empezaron a golpearse y molestarse entre sí.
-¡Niños, dejen de pelear ya!-Les dije enojada.-Cuando lleguemos a casa, hablamos, ¿de acuerdo?
Ambos asintieron un poco molestos.
-No puede ser.-Susurré sorprendida al ver a Royce sentado en el porche.
-¿Qué sucede?-
-Mami, ¿qué pasa?-Preguntaron ambos curiosos.
Yo me estacioné. Y ambos vieron emocionados al idiota de su padre.
Yo me giré hacia ellos. Antes de ayudarles a bajar-Ninguna palabra de nuestra salida con Emmett, ¿de acuerdo?- Ambos asintieron moviendo sus cabecitas de arriba abajo. Bajaron del coche corriendo emocionados a ver a su padre.
-Papiiiiiii.- ambos saltaron a sus brazos.
-¿Qué le pasó a tu brazo campeón?
-Me caí con la bici papi.
-¿Andabas intentado hacer los trucos tan geniales que hace papá con la moto?-dijo sonriendo orgulloso. Ryan asintió.
-Bueno, no siempre sale, campeón. Tendrás que seguir intentándolo cuando ese brazo sane.
-Royce.- le dije molesta.
-¿Me has echado de menos nena?
-Ajá.- dije algo reacia cuando vino a besarme.
Los niños se fueron al salón llevándose a su padre con ellos para contarle lo que se había perdido estas 3 semanas que había estado ausente.
-Y entonces Ryan dijo que era mi novia pá.- oí reír a Royce.
Fui a hacer la cena, duché a los niños y los acosté mientras Royce se duchaba. Suspiré me esperaba una laaaarga noche.
-Royce... Tenemos que hablar.-Dije cuando ya se había puesto un par de boxers y se había acostado en la cama.
-¿Hablar? ¿Sobre que?
Me hizo enojar.-¿Te parece poco habernos abandonado por tres semanas?
-Mira tuve que irme por negocios.-Se acercó a mí que aún me encontraba de pie junto a la cama y se abrazó a mi cintura.-Ven acá, nena.
-No Royce, no es el momento.
-Tonterías...-empezó a besar mi cuello.-Esta noche quiero que seas mía.
-Por favor, Royce.-Me quejé y alejé su cabeza de mi cuello.
Pero me fue imposible detenerlo.
Ahora que besaba mis labios desesperadamente se las arregló para tumbarme en la cama y colocarse sobre mí. Muy hábilmente se deshizo de mis bragas y levantó mi camisón.
-Detente, Royce.-Forcejé con él y en respuesta él sujeto con fuerza mis manos con una de las suyas arriba de mi cabeza.
-Por favor, nena. No hagas las cosas más difíciles.-Gruñó y se introdujo en mí de una vez. Y comenzó a follarme viéndome a los ojos.
-Royce, quítate de encima.-Me quejé.
-Oh vamos, nena. Ambos lo necesitamos.-Siguió entrando y saliendo rápido.-¿No lo sientes?-Soltó mis manos y la pasó en mi cara. Se detuvo.-¿Acaso, mi muñeca no lo está disfrutando?-Parecía incrédulo.
-Royce ya déjame y termina de una vez, ¿si?
-Pero...-Comencé a contonearme debajo de él.-¿Qué haces? Voy a correrme ya si sigues haciendo eso.-Me vio con la mirada oscurecida.
-¿No querías follarme? Pues hazlo como si se tratara de la última maldita vez.-Apreté los músculos de su brazo.
Él en respuesta continuó con sus movimientos frenéticos y en cuestión de menos de dos minutos, por fin lo sentí correrse.
-Oh Rose, nena. Te amo-Se desplomó sobre mí con una enorme sonrisa.-Ha sido increíble.
-Bien.-Dije sarcásticamente.-Me alegro que la hayas disfrutado...Porque ha sido la última vez que follamos.-Mi tono de voz era indiferente.-Quiero el divorcio.-Le comenté seria y viéndolo a los ojos.
-¿Cómo dices? No te entiendo.-Se echó a un lado mientras una de sus manos recorría mi cuerpo.
-Lo que escuchaste.-Alejé su mano de mi cintura y me levanté de la cama.-Quiero el divorcio.
-Nena, acabamos de hacer el amor y ¿me pides eso? ¡No tiene sentido!-Gritó incrédulo y preocupado.
-¡Ya no te amo, Royce! ¡¿No te das cuenta?!-Le grité en respuesta mientras cogía mi bata y me la ponía encima.
-¡No puedes no amarme, Rosalie!- gritó como un loco yendo tras de mí.
-¡Pues ya no lo hago! ¡Te odio!
-¡No vas a divorciarte! ¡No vas a separarme de mis hijos!
-¡Tú solito lo haces muy bien! ¡Mi abogado dice que irás a la cárcel!
-¿A la cárcel? Pues que conveniente de tu parte abandonarme en este momento.-Dijo con sarcasmo.
-Mira esto es lo que vamos a hacer...-Dije respirando hondo...-Yo tendré la custodia completa de los niños, obviamente. Si tú aceptas ahora te permitiré visitas regulares con los niños. Te conviene aceptarlo. Ya tienes suficiente con los juicios que tienes pendientes, no querrás otro para el divorcio, ¿no?-Él se quedó pensando.-Además nos ahorraríamos mucho dinero y al parecer tú lo vas a necesitar para salir libre de lo que se te acusa.-Me giré y salí de ahí.
-¡Eres una zorra! Lo que quieres es divorciarte para revolcarte como una cualquiera con ese doctor de mierda.
Yo en respuesta le di una bofetada. -¡Deja de meterlo en todo! ¡Esto no tiene nada que ver con él!- Y él me la regresó con más fuerza.
-¡No vas a alejarlos de mí!- me agarró con fuerza del brazo.- ¿Te queda claro?- dijo sosteniéndome de la barbilla. Me soltó bruscamente y me dejó caer fuertemente contra el suelo mientras se dirigía hacia la habitación de los niños.
Cómo pude me incorporé de nuevo.-¡¿Qué crees que estás haciendo?!-Grité preocupada.
-Llevándome a mis hijos conmigo.-Gruñó furioso.
-¡No te lo permitiré!-Me puse ante la puerta del dormitorio de mis pequeños.
-¡Quítate de mi camino!-Gritó y yo me opuse. Él me dio un fuerte golpe en las costillas, sacándome por completo el aire. Yo caí al piso y vi cómo el maldito de Royce entró a la habitación y segundos después llevaba a mi pequeño Noah en brazos.
-¿Adónde me llevas papi? ¿Dónde está mami?
Royce lo tomó en brazos y bajó corriendo las escaleras. De paso tomó las llaves de mi auto y salió furioso. Yo me incorporé cómo pude no podía permitir eso.
-Mami, ¿qué está sucediendo?-Ryan se puso a mi lado asustado.
-Tu papá se volvió loco.-Contesté bajando las escaleras lo más rápido que podía.
-¡Mami!-gritó Noah asustado desde los brazos de su padre.
-¡Ya voy mi vida!-me tropecé al bajar las escaleras, respiré hondo y me reincorporé para correr tras ellos.-¡Royce Suéltalo!
-No escuches a mamá, campeón.- le decía Royce a Noah.
-¡Royce suelta a mi hijo!-grité con toda la fuerza que tenía.
Royce llegó al garaje y abrió la puerta con Noah en brazos, mi pequeño estaba asustado.
-¡Royce! ¡Abre la maldita puerta!-comencé a golpear el coche.
-¿Iremos de viaje, papi?-le preguntó Noah inocentemente. Con una barra de metal conseguí partir la ventana de Royce. El muy bestia entonces presionó el acelerador y se fue en reversa arrancando la puerta del garage con la parte trasera del auto. Yo grité asustada de que algo le hubiese pasado a mi pequeño Noah. Y corrí tras ellos pero me detuve cuando el muy imbécil de Royce no pudo frenar y fue a chocar contra el poste de enfrente, derribándolo y haciendo que parte de éste aterrizara justo sobre mi auto.
-¡Oh Dios mío!-corrí asustada por si la había pasado algo a mi pequeño.- ¡Noah! ¿Estás bien?-grité cuando llegué a su lado, él asintió a mi lado, abrí la puerta y le quité el cinturón para agarrarlo fuertemente en mis brazos cuando comprobé que estaba todo bien con él. No miré a Royce, no merecía que lo hiciera, era un mal nacido. No le importaba yo, ni siquiera sus hijos, sino no hubiera hecho eso. No me di cuenta de la magnitud que había alcanzado eso hasta que vi varios coches de policía en la entrada de mi casa.
-¿Se encuentra bien?-se acercó un oficial a nosotros. No sabía contestar, me encontraba en una especie estado de shock o algo parecido.
-Mami.- me llamó Noah escondiendo su carita en mi cuello.
-Todo está bien amor.
El policía me miró durante unos segundos más e hizo un gesto con su mano, un médico se acercó con una silla de ruedas.
-Vamos a necesitar revisarla.
-Mi otro hijo está dentro, él...estaba asustado, seguro se quedó en su cuarto.
-Se lo llevaremos enseguida a la ambulancia, pero necesito que colabore.- solo asentí, miré de nuevo a mi coche de reojo y vi que Royce estaba siendo detenido.
-¡Mami!-llegó Ryan llorando.- Lo siento.
-Hey, mi amor, no ha sido tu culpa ¿Está bien?
-¿Podemos ver a Emmett? Él puede curarte.- me sonrió tímidamente, le di un beso.
-¿Eres Rosalie?-me miró curiosa la chica que estaba revisándome. Solo asentí y ella sonrió. Y en menos de 5 minutos emprendimos el camino al hospital.
Emmett Pov
Mi turno había tenido bastante movimiento. No había pegado el ojo en toda la noche. Acababa de concluir el último chequeo con mis pacientes y ya me disponía a descansar. Sin embargo, alguien llamó a la puerta.
-Doctor Cullen, ¿puedo pasar?-Era una de las enfermeras.
Yo gruñí.-Está bien. ¿Qué es lo que sucede, Jane?-Ella cerró la puerta tras ella.
-Acaba de ingresar su novia.-Susurró
-¿Rose?-dije alarmado.-¿Sabes que ha pasado?
-No estoy muy enterada.- dijo preocupada.- creo que pasó algo en su casa.
-¿Ella está bien?
-Tiene un par de costillas rotas y algún hematoma por lo que he podido escuchar.
-¡Mierda!- me levanté furioso.- ¿Donde está, Jane?
Me hizo un gesto para que la siguiera, di un par de toques antes de entrar.
-Hola...-Dije acercándome a su lado y tomando su mano.-¿Cómo estás?-Se me encogió un poco el corazón al verla así. Tenía una vía en el brazo izquierdo, tenía puesto uno de los camisones del hospital, estaba tapada con la sábana hasta la cintura y tenía un par de cojines para encontrarse más cómoda, además de eso, tenía el pómulo algo morado. Ella al verme giró su rostro un poco avergonzada.-Está bien ¿si? Solo quiero saber cómo te encuentras.
-Me da vergüenza que me veas así.- dijo bajando la cabeza. Yo dejé un beso en ella y decidí cambiar de tema. No quería incomodarla.
-Y ¿los niños? ¿Cómo están?-
-Ellos están bien con Jasper. Un poco asustados pero no les pasó nada.
-Oh Rose debí estar ahí contigo y protegerlos.-Susurré pasando uno de mis dedos en su rostro. Ella me vio y comenzó a llorar, apartando su cara otra vez.
-Abrázame, Emmett, por favor.- dijo llorando agarrándose a mi camisa.- Hazme sentir algo.
-Te amo, Rose.- la abracé como pude.- Todo va a ir bien,no pienso dejarte sola.
Estuvimos así durante un par de minutos hasta que consiguió tranquilizarse.
-Deberías llamar a Sam.- le dije, aconsejándola.
-Le mandé un mensaje a Leah.-Respondió.-Sam ya lo sabe.-sorbió por la nariz y yo le pasé un pañuelo.-Gracias.-Se limpió.-Ha sido terrible. Fue peor de lo que imaginé. Prácticamente destruyó mi garage y mi auto. Casi lastima a Noah y...-Sollozó de nuevo
-Te lastimó a ti.- quise levantar un poco la sábana para ver los vendajes en sus costillas.
-Eso es lo de menos.
-Eres una testaruda.-susurré y besé su frente. -¿Qué te dijo Leah?
-¿A parte de despotricar? Pues que con ese nuevo cargo... La custodia completa es mía y que ahora que está detenido es mucho más fácil procesarlo.
-Eso está bien.- besé su mano.
-También dijo que ella se encargaría de llamar al seguro para el coche.-suspiró.- Oh Emmett, sé que están mejor con Jasper, pero echo mucho de menos a mis niños.
-Mira... Yo puedo llevarte a casa o dónde tú quieras cuando mi turno termine.
-No, Emmett. No es necesario. Jasper vendrá por mí.
-Quiero hacerlo Rose.- me sonrió, o al menos lo intentó.
-Bésame Emmett.-suplicó con sus ojos cristalizados.
Y así lo hice. Solo que me dejé llevar por un momento. Un jadeo se escapó de sus labios.
-Con cuidado.
-Lo siento.-Me disculpé y le di otro beso.-Descansa, nena. Vendré nada más que acabe mi turno.- besé de nuevo su frente.- Te quiero.-Salí de ahí.
Más tarde como a las 5 am, decidí llegar a verla otra vez. Entré con cuidado y sin hacer ruido. Rose dormía tranquilamente, pese a encontrarse en ese estado. Me quedé observándola embobado por unos minutos. Lucía pálida y frágil. No podía concebir cómo alguien podía abusar de este ángel. Royce era un puto canalla que pagaría lo que había hecho.
Cuando agarré el pomo de la puerta para salir y dejarla descansar, escuché a Rose.
-¿Emm?
-Estoy aquí nena.- me acerqué.- ¿Te desperté?
-No.- trató de sonreír.- La verdad es que es algo complicado dormir así ¿Me harías un favor?- asentí.- ¿Llamarías a la enfermera? Ya no recuerdo la última vez que me medicaron, y me duelen las costillas.- puso un puchero.
-Descuida. Yo me encargo.-Sonreí y fui a revisar su cuadro clínico.
Holaaaaaaa :) Un poco de drama para el body nunca viene mal y para los fics es lo mejor xD Es lo que mantiene la atención de las lectoras. Peeeeero bueno, a lo que estamos. ¿Qué os ha parecido? Esperamos sus reviews :)
