Rose Pov
-¿Algo mejor?- me preguntó Emmett. Se había pasado prácticamente toda la noche conmigo.
-Emmett.- me mordí el labio.- Deberías descansar, es injusto que hayas estado toda la noche aquí.
-Quiero hacerlo Rose.- sonrió.- Me gusta cuidar gente, y más si son tan hermosas como tú.
-Hoy me veo de todo menos hermosa.-dije cansada.- ¡Ay!-me quejé cuando volvió a pasar el frío en mis costillas.
-Tranquila.-Se rió Emm por lo bajo.-Solo tomará un par de segundos que te acostumbres a lo frío.-Dijo divertido.
-Eso ya lo sé.-Dije un poco molesta.-Soy un desastre.-suspiré.
-No lo eres.-Tomó mi mano con la que tenía libre y me dio un apretón.
-Si lo soy.-Dije un poco avergonzada.-¿No lo ves?
-Bueno si tu insistes...-me dio una rápida mirada.-En ese caso eres mi desastre favorito.-Sonrió de lado antes de dejar un beso en mi frente.
-Eres demasiado bueno conmigo.- dije frunciendo el ceño.
-Te quiero.- me dijo concentrado en su trabajo.- No hace falta que digas nada, voy a esperarte.
Era demasiado perfecto para mí, él era un príncipe azul y yo, yo era un completo desastre.
Un par de minutos después alguien llamó a la puerta.
-Adelante.- Leah abrió la puerta acompañada por Sam, ¿habrían pasado la noche juntos? Luego tendría que explicarme. Miré a Emmett para que quitara el frío y bajase mi camisón, no me apetecía que vieran lo morado que el maldito de Royce me había dejado.
-Rose, nena ¿cómo te sientes?-Se acercó Leah preocupada.-¿Cómo está Doc?-Dirigió su mirada a Emmett.
-Ya revisé el cuadro. Y pues tiene fracturadas dos costillas... A parte de los hematomas... Sin embargo, hablé con mi colega que la atendió y le dará el alta hoy. Lo que significa que debe tener reposo absoluto, alimentarse bien y tomar los analgésicos. Oh y la terapia con frío para desinflamar por supuesto.
-Ese hijo de puta...- dijo molesta.-Dios nena, mírate.
-No hace falta que me lo recuerdes gracias.-bufé molesta, odiaba verles con esas miradas de lástima.
-Tus lesiones son obvias, Rosalie.-Habló Sam.-Por lo que Royce pasará como mínimo 30 días en la cárcel. Además de obtener una orden de restricción.
-¿Solo 30 días?-Preguntó Emmett incrédulo.
-Por violencia doméstica si.-Respondió tranquilo Sam.-Aunque...-Hizo una pausa.-Si hubo más que eso, como violación o agresión sexual, la pena es entr años.
-Maldito bastardo.-murmuró por lo bajo.
-Emmett. ¿No tienes nada más que hacer?-le miré.-Me gustaría discutir eso a solas con mi abogado.
-Rose.- Leah dijo tratando de calmarme.
Emmett suspiró y fue reacio hacia la puerta, me sentía una perra. Pero no era de su incumbencia.
Cuando fue a abrir la puerta mis pequeños entraron como balas y se tiraron a sus brazos.
-¡Emmett! ¡Yo le dije a mami que tú la cuidarías!
-¿A sí?-dijo divertido.
-¡Sí!-chillaron felices los dos.
-Oh bueno, al menos aquí alguien confía en mí.- Auch. Pero sí, me lo merecía.
-¡Mamí!-ambos se acercaron a la cama.-¡Te hemos echado muchísimo de menos!
-Lo sé, yo también.- dije besándoles sus caritas sin parar.
-Con cuidado, niños, a mamá le duele.- apareció mi hermano detrás de Emm.
-Mami...¿Papi te hizo eso?-acarició Noah mi mejilla.
-No.- traté de sonreírle.- ¿Recuerdas que bajé corriendo la escalera y tropecé?-él asintió.- Pues...ahí me di en la cara.-El asintió y se pegó a mí.
-Amores, ¿le traeríais a mamá un desayuno rico de la cafetería?
Emmett se rió.- No te rías, la comida aquí es peor que la de los aviones.- además quería terminar esa conversación con Sam&Leah. Ellos asintieron sonriendo y fueron en busca de mi desayuno con Jazz&Emmett.
-¿Por dónde íbamos?-me giré para mirar a mi amiga y mi abogado.
-Narranos los hechos, por favor.-Dijo Sam. Respiré hondo y comencé.
-Esa tarde recogí a los niños del colegio, ambos venían discutiendo en el coche.-sonreí.- cuando vimos a Royce en el porche, los niños sonrieron emocionados, a mí, se me heló la sangre. Los niños cenaron, los duché y se fueron a dormir, esa noche ni siquiera su padre les dio su beso de buenas noches. Cuando llegué a nuestra habitación, el me estaba esperando. No sabía cómo decirle lo del divorcio, estaba asustada y supongo que me dejé hacer.- comencé a llorar.
-Rosalie, ¿te forzó?
Yo asentí. Y empecé a llorar de nuevo.-No es la primera vez que lo hace.-Dije con la mirada clavada en el piso. Leah frotó suavemente mi espalda.-En fin, solo deseaba que eso acabara de una vez.
-Está bien.- me sonrió dándome confianza.- ¿Puedes seguir?-me preguntó y yo asentí.
-Está bien, continúa.
-Cuando terminó, le solté la bomba, le dije que quería el divorcio, que ya no lo amaba.
Comenzó a gritarme como un loco, dijo que no le quitaría a sus hijos, me llamó zorra y me insinuó que quería divorciarme por Emmett y porque él iría a la cárcel. Ahí empezó lo peor. Después de pegarle una bofetada por llamarme así, me la devolvió, y me dejo tirada junto a la pared.- Sorbí por la nariz.- Cuando vi adonde se dirigía, me levanté cómo pude y me coloqué frente a la puerta de los niños, no iba a dejarle hacerle daño a mis pequeños. Así que me pegó un golpe en las costillas y se llevó a Noah escaleras abajo. Y yo me asusté cuando vi que lo montó en mi auto... Traté de detenerlo. Pero no pude... Fue ahí que perdí los nervios. Cuando él arrancó y se pasó llevando el garage y chocó con el poste. -Me estremecí al recordarlo.-Pensé que había matado a mi hijo.-Se me escaparon unas lágrimas de los ojos.
-Como pude, corrí hacia el coche y cuando comprobé que todo estaba bien con él, me lo llevé de ahí, y supongo que los vecinos llamaron a la policía y a los sanitarios. Y eso nos lleva a esta cama de hospital.
-Creo que con eso basta. Los hechos que nos has relatado son suficientes para construir la demanda. Hay pruebas y testigos... Lo cual nos garantizará el encierro del Sr. King por una larga temporada.-Dijo tomando sus cosas.-Y a eso sumándole las otras posibles condenas que adquiera por los otros delitos que se le imputan
-¿Sam?-le llamé algo asustada.- ¿Podemos no meter a mis pequeños en esto? No quiero que pasen por algo así.-pedí
-Descuida. Será un proceso discreto.
-No te preocupes, nena. Sam sabe como hacer bien su trabajo.-Intervino mi amiga.
El teléfono de Sam comenzó a sonar.- Disculpadme.- salió fuera de la habitación a hablar.
-¿Hay algo que quieras decirme?- dijo Leah divertida.
-¿Ya pasó algo entre Samuel y tú?
-Pues el otro día...nos besamos.- dijo susurrando muy bajito.- Y todo gracias a ti y tu caso.
-De nada.-sonreí con suficiencia.
-Ahí no acaba, se separó de mi como si tuviera la lepra y no hemos vuelto a hablar del tema.
-Oh nena...-Tomé su mano.
-Oh vamos... Es igual... En cambio tú y el doctor Cullen tienen más que confianza.-Dijo coqueta mi amiga.
-¿Bella te contó?-le dije molesta. Siempre tenían que andar a mis espaldas.
-¿Sobre la media docena de orgasmos?-dijo alzando las cejas.
No pude evitar reír.
-Y ¿cómo es? Siempre quise hacerlo con un médico.
-¡Leah!-Le dije un poco escandalizada
-¿Qué?-Dijo divertida.-Conocen muy bien el cuerpo humano.-Dijo sugestivamente. Yo reí. Solo que dejé de hacerlo porque mis costillas dolieron.
-Aunque todo está muy complicado como para tener algo.-suspiré.
-Te mereces ser feliz Rose.- me sonrió.- No hay nada de lo que esté más segura. Y algo me dice, que Emmett puede ayudar a ello.
-Oh Leah... Si supieras lo bueno y comprensivo que ha sido siempre conmigo...-Suspiré.
-¿Ves?-sonrió.- Además a los niños no parece disgustarles... o ¿me equivoco?
-Ya lo están aceptando como mi amigo.-Dije divertida.
-¿En serio?-dijo riéndose.- Por algo se empieza.
-Listo.- entró Sam guardando su teléfono.
-Mamiiiiiiii.- mis pequeños entraron sonriendo y Emmett apareció detrás con el desayuno.-Te hemos traído el mejor desayuno del mundo.
-¿En serio?-dije sorprendida.-Me muero por verlo.
-Aquí tienes.- Emmett lo dejó en mi regazo, le sonreí.
-Gracias.
-¡Tia Bella!- sonrieron mis pequeños corriendo hacia la puerta.
Leah y Sam se despidieron y Bella entró y me saludó. Me vio preocupada.
-¿Estás bien?- me preguntó cuando los niños hablaban con Emmett.
-Ya estoy mejor.-Intenté sonreír.-¿Cómo están las cosas en la Cafetería?-Cambié de tema.
-Todo va perfecto, lo que me preocupa eres tú Rose.- dijo angustiada
-Todo va bien.- insistí.-Ya no te agobies de más.
Emmett PVO
Ya se habían arreglado todos los papeles y Rose por fin tendría el alta, le había prometido llevarla a casa con los niños en cuanto terminara mi turno. No había abandonado el hospital en 24 horas, incluso me había duchado allí, pero todo valía la pena si Rose estaba bien.
-Emmett. Como mami tiene que estar en la cama todo el tiempo.- preguntó Noah.- ¿Nos llevarás al cole mañana?
-Seguro, pequeño.
-No es necesario que lo hagas.-Intervino Jasper.-Yo puedo hacerlo.
-No es ninguna molestia.- le sonreí a Jasper.
-¿Nadie va a quedarse conmigo?- se quejó Rose con un puchero.
-Pero mami yo quiero ir al cole.-dijo Ryan. Al parecer tenía una excursión.
-Mami, aún no me dijiste si puedo ir al cumpleaños del viernes.
-Ya veremos ¿si?-le sonrió.-Esperemos que me encuentre mejor para entonces ,cielo.-el pequeño Noah puso un puchero.
-Sino el tío Jazz te llevará, campeón.
-¿Lista para irte a casa?-le pregunté a Rose sonriendo.
Ya se había cambiado, y entre su hermano y yo la habíamos convencido de ir en silla de ruedas hasta el coche.
-Me muero por llegar a mi cama.- dijo irónica.
-Puedo cuidarte si quieres.- le dije seductor al oído y ella rió.
-¿Vas a ser mi enfermero?-dijo alzando una ceja y mordiendo su labio.
-Podría ser hasta tu esclavo, si me lo pides así.-Suspiré y ella rió. Pero al instante dejó de hacerlo.
-¡No puedo ni reírme ni llorar a gusto sin que me duela!-Dijo enfuruñada colocándose unas gafas mientras recorríamos los pasillos del hospital hasta el parqueo.
-Pronto estarás mejor.-Tomé su mano y la besé.-Ven acá.-Dije una vez llegamos a mi auto, ayudándola a que se pusiera de pie con mucho cuidado.
-Gracias Emmett.-Dijo tomando uno de mis brazos.
-Sabes que lo hago con gusto.-La envolví en mis brazos en un abrazo que llevaba todo mi cariño. Casi al instante ella jadeo.-Emmett, me lastimas.
-Perdón, me dejé llevar.-Me separé de ella rápido.
-Pues si sigues haciéndolo, no funcionará que seas mi doctor/enfermero.-Se cruzó de brazos. Yo me razqué la cabeza.-Prometo que no volverá a pasar.-Dije colocando mi mano suavemente en su pequeña cintura.-Por más abrazable o cargable que seas me abstendré mientras te recuperas.-Dije solemne levantando la mano que tenía libre.
-Eres un payaso.-Dijo ella divertida.-Te besaría pero no te alcanzo.-Dijo levantando una ceja.
-Oh ese no es ningún problema.-Dije sonriendo de lado mientras me inclinaba y me dirigía hacia sus labios.
-Hmmmm.- refunfuñó cuando el beso terminó.- Odio estar así.- me miró y alcé una ceja divertido.-¡No puedo ni besarte a gusto!-dijo molesta y no pude evitar reír.
-Vamos a casa, tal vez si te acuestas estás más cómoda.
-Pues no.- bufó.- ¿Vas a quedarte conmigo al menos?
-Veré lo que puedo hacer, hermosa.- besé su mano. Y así puse rumbo hacia su casa, teniendo especial cuidado con los baches.
Cuando llegamos a su casa, pude observar la magnitud del desastre. La aseguradora estaba remolcando su mini SUV blanca que tenía la parte trasera muy dañada así como el techo. Los electricistas estaban nuevamente instalando el poste que había sido derribado por el auto de Rose. Y el portón de su garage... Bueno había sido arrancado. Jasper se encontraba hablando con un par de obreros para que se hicieran cargo.
-Te lo dije... Todo está hecho un desastre.-Comentó un poco apenada la rubia mientras tenía la vista pegada en la ventana.
-Ya no pienses en eso.- le sonreí.- vamos a dentro.
La ayudé a entrar, llegamos a su habitación y la ayudé a cambiarse, no es que me molestara en lo absoluto. Sin embargo, se me encogió el corazón un poco al darme cuenta de las otras marcas en su pálido y esbelto cuerpo, ella se sintió incómoda y yo dejé de ser tan obvio.
-Con cuidado.- dije sonriendo, mientras le colocaba la camiseta.- Eso es, preciosa. Ahora, a dormir.-dije divertido.
-Noooooo.- se quejó como una niña pequeña.- Dame amor.
-Ya que insistes...-Me quité los zapatos y me acomodé a su lado. La cama se zarandeó un poco con mi peso y Rose me vio divertida pero no hizo ningún comentario. Yo pasé un brazo bajo su nuca y le dio un beso en la mejilla. Ella se acomodó más en mí. Nos quedamos un rato abrazados hasta que no pude quedarme callado.
-Es la... Es la-aclaré mi garganta. Ella me vio interrogante.-¿No es la primera vez que te trata así?-Pregunté preocupado mientras sostenía su mano y pude notar unas marcas en su muñeca y ella frunció el ceño.
-¿Que estás insinuando?
-Lo que hablaste con Sam, ¿sabes?
-No creo que sea algo que quiera discutir contigo.-Se soltó de mi agarre y se empezó a enderezar.
-Mira no quise incomodarte... Es solo que...- Suspiré.- Mierda. Te quiero Rose y quiero protegerte aunque a veces se me va de las manos, lo siento. Si quieres puedo irme yo...mejor te dejo sola.
-No.- me dijo cuando estaba levantándome de la cama. Palmeó su lado de la cama para pedirme que me quedara y así lo hice.- Yo lo siento, me cierro demasiado contigo cuando solo quieres ayudarme.
-Es igual. No tienes porqué contarme algo si no quieres.
-Odio que me tengan lástima.-Comentó luego de una pausa larga.-Sé que he cometido muchos errores, pero Royce es uno de los peores... Excepto por mis hijos, claro. Son lo mejor que me ha pasado y lo único que tengo.-Tenía la mirada clavada en sus manos.
-Hey.- levanté su barbilla para mirarla.- No es lo único. Que pasa de tus amigas, y tu hermano, y bueno...yo también entro en el bote. Si quieres. Claro.
-Si que quiero.- me sonrió.- Pero tienes que tenerme paciencia. No estoy acostumbrada a estas atenciones.- dijo algo avergonzada.
-Podré con ello.- le sonreí acercándome a sus hermosos labios.-Déjame conquistarte.-La besé.-Quiero consentirte y tratarte como lo mereces.-Otro beso.
-No me presiones, Emm.-Susurró.-No quiero decepcionarte.-Apartó su cara de la mía.
-Estoy seguro que no lo harás.-Insistí tomando su cara entre mis manos.-¿No te das cuenta que lo que siento por ti es muy fuerte?-Pregunté acariciando su rostro con la punta de mis dedos.
-Iremos poco a poco.- me sonrió mirándome, acariciando mi pecho.
-Poco a poco.- sonreí.- Lo prometo. Tú mandas nena.- dije haciendo un saludo militar a lo que ella rió y me besó.
Seguimos besándonos y con cuidado me dediqué a acariarla, ella soltaba un par de jadeos de vez en cuando.
-Rose.-entró su hermano, ¿No podía llamar?-Venía a ver si necesitabas algo, pero ya veo que no.- dijo divertido.
-Creo que mejor iré por los analgésicos.-Me acomodé la ropa y me levanté de la cama. Salí de la habitación.
Rose Pov
Mi hermano podía ser inoportuno cuándo se lo proponía.
-Veo que no estás guardando el debido reposo.-Dijo con sarcasmo.-O ya te sientes mejor, ¿no?
-Jasper...
-Antes de que digas algo...-Se sentó a mi lado.-Cuéntame ¿Qué clase de relación tienes con este tipo?
-Ni siquiera sé si tenemos "una relación"-dije confusa y el me miró confundido.-Es solo que él si quiere que tengamos algo Jazz, pero yo soy un desastre.
-No eres un desastre, hermanita.- sonrió.- Y ese hombre se preocupa por ti.
-¿Tú crees?
-A la vista está, deberías haberle visto anoche mientras dormías. No se apartó ni un segundo de ti.
-¿Dejaste a los niños en el cole?-traté de cambiar de tema.
-Si... Pero no me cambies el tema.-Sonrió.-Yo creo que si, deberías de darle una oportunidad. Aunque parezca un Yeti.
-¡Jasper!- Me quejé y el rió.-No digas eso.
-Se ve que es un tipo agradable y tranquilo. Te trata bien y no parece violento cómo el imbécil que te hizo esto.
-Por cierto papá me ha dicho que quiere verte.
-¿No podría decírtelo él?-dije molesta.
-De hecho dijo que cualquier rato pasaría por aquí y...-Escuchamos que llamaban a la puerta.
-¿Quién puede ser? No crees que...-Y escuchamos voces...-¿No se tratará de...?
-¡Rosalie Lilian! ¡¿Dónde estás?!-Puse los ojos como platos era la voz de mi padre.
-¡Iiiigh! Jasper, Jasper haz algo, entretenlo.-Lo saqué de la cama como pude y él se rió.-Pero antes de que te vayas, pásame el maquillaje por favor.
-¿Cuál? ¿Esto?-Señaló el estuche de cosméticos que estaba en el tocador.
-¡Si!-Chillé.
-Toma.-Me los pasó.
-Gracias.-Comencé a maquillarme y Jasper salió de la habitación.
Les escuché hablar, Jazz le estaba entreteniendo, tal vez mi padre sabía lo que Royce me había hecho pero no quería arriesgarme.
-No está mal.- me sonreí a mí misma mirándome en el espejo de mano.
-¡Jasper! ¡Exijo que me digas dónde está tu hermana!
-Pero papá, Rose, está...-
Y ahí entraron a mi habitación.
-Hola papá, ¿No podías llamar?-sonreí.
-¿Qué acaso no puedo venir a ver mi propia hija?
-No estoy diciendo eso papá...-Intenté replicar.-Solo que no debes preocuparte. Estoy bien
-¡¿Qué no me preocupe?!-Exclamó indignado.-Eres mi única hija, por todos los demonios, Rosalie y no quieres que me preocupe.-Gruñó.-Cuando me enteré de lo que pasó tomé un vuelo hasta acá.
-¿Un vuelo?-Pregunté alzando la ceja.-¿Dónde estabas?
-Estaba en el Caribe pero eso no importa, carajo.-Ese maldito.-Gruñó.- Debí matarlo el día que te sacó de mi casa.-
Yo aún recordaba como mi papá había cargado su escopeta cuando huí con Royce de la casa.-Maldito infeliz.
-Ya no pienses en eso papá.- sonreí.- Estoy bien, estamos bien.- hice referencia a sus nietos.
-Están tan bien que por eso acabaste anoche en el hospital.- bufó molesto.- No nací ayer Rosalie, no soy idiota.
-Ya me divorcié de él, ¿ok?
-Y tuvo que mandarte al hospital para que te dieras cuenta que te habías casado con un pedazo de mierda.-Dijo ásperamente.
-¿Has venido aquí para qué?-bufé molesta.- ¿Para preocuparte o para tirarme más mierda encima?-dije tratando de levantarme fallando en el intento por el dolor en mis costillas.
Jasper me ayudó e intervino.-Papá ya fue suficiente, Rose necesita descansar.
-Y tú... Siempre consintiendo a tu hermana.-Rodó los ojos.-Eres demasiado condescendiente y esa es una de tus debilidades.-Bufó.
En ese momento apareció Emmett.-Lo siento, no quise interrumpir. Pero aquí te dejo los analgésicos y pues las indicaciones están ahí.-Señaló la receta y detuvo sus ojos en mí-Si no les importa, yo me retiro.
-Sr. Hale, un gusto.-Le ofreció la mano pero mi padre lo único que hizo fue verlo mal, así que Emmett retiró la mano avergonzado.-Jasper.-Saludó a mi hermano y éste solo asintió.-Rose.-No le importó tener 2 miradas clavadas y se dirigió hacia mi.-Que sigas mejor, si necesitas cualquier cosa llámame.-Yo asentí y me dio un beso en la frente antes de marcharse.
Nos quedamos en silencio hasta que escuchamos que se cerró la puerta yo suspiré.
-¿Y bien? ¿Ese es el tipo con el que le estabas poniendo el cuerno al imbécil de Royce?-Preguntó malhumorado mi papá.
-¡Se acabó!-dije enfadada, poniéndome de pie y sosteniéndome junto a la cabecera de la cama.-¿A qué has venido, papá? Si no entendiste a Jasper, necesito descansar y no estás ayudando. Nadie te pidió que vinieras del Caribe, tal vez allí hubieras estado mejor.-bufó.
-Rosalie, soy tu padre.- dijo molesto.-Tal vez no te lo parezca pero solo quiero lo mejor para ti. Y nunca me la has puesto fácil.
-He cometido errores, papá y lo sé, nadie es perfecto. Pero probablemente mi peor error fue el que me dio lo mejor de mi vida que son tus nietos.
-¿Vas a decirme quién era ese hombre?-dijo molesto.
-Es el Doctor Cullen, papá.- contestó Jazz.
-¿Y? ¿Sólo quiero saber que quiere contigo?
-Es un amigo, papá. Listo.
-Amigos. ¡JÁ!-Rió irónico.-Ya lo creo.
-Conozco a Cullen, papá.-Intervino Jasper.-No es malo, solo es grande y algo torpe.-Continuó divertido.-Pero está enamorado de Rose y adora a los niños.
-Pues no me gustaría ver a esa bestia enojada con mi hija...-Hizo una pausa.-Porque en vez de mandarte al hospital seguro te manda al cementerio. Y yo a él.-Gruño entre dientes molesto.
-¡Papá!-dije molesta.-¡No le conoces! De verdad no entiendo cómo puedes juzgar de esa manera a alguien que ni conoces. Nadie me ha tratado tan bien como él lo ha hecho.
-Si, seguro que salir con una mujer 10 años menor que él es un plus.
-¡Papá! ¡Ya está bien! ¿le has investigado?
-Parece mentira que no me conozcas hija.- sonrió burlesco.- Tengo mis contactos.
-Eres increíble.-Negué con la cabeza.
-Mira quiero asegurarme que no sea malo para ti, como Royce.
-No te atrevas a compararlo con él. Es mejor que Royce obviamente y por mucho.-Dije molesta.
-Hasta un vagabundo es mejor que ese bastardo infeliz.
-Es el padre de tus nietos.- dije confundida. Sin saber qué decir realmente.- Ellos le quieren y yo...- no sabía realmente que iba a decirles sobre lo que había pasado. Miré a Jasper buscando ayuda.
-Lo siento.- mi móvil comenzó a sonar y al tomarlo vi que se trataba de Emmett.
-Hola.- sonreí, bajo las miradas de mi padre y hermano.-¿Pasa algo?
-No, preciosa. Estoy en el coche y quería preguntarte si necesitabas que fuera a por los niños al colegio. Os vi bastante ocupados hablando.
Miré la hora en mi reloj, casi las dos.
-¿Podrías hacerlo? ¿De verdad que no te importa?-dije preocupada.
-Para nada linda.- le sentí sonreír.- Les recojo y te los llevo a casa.
-Genial, gracias Emmett.
-Bueno, yo tengo que retirarme.-Miró Jasper su reloj.-Tengo una reunión con el Coronel Kubrick.-Vendré más tarde.-Jasper se despidió con un beso y un abrazo.
-Hasta luego papá, y se bueno con Rose.
-Si, si. Vete. Estaremos bien.
Genial solo quedábamos nosotros-¿Quieres comer algo?-Pregunté mientras me ponía de pie y veíamos a Jasper salir.
-No te levantes Rosalie.- dijo molesto.- ¿No se supone que tienes que tener reposo absoluto? Y tomate los analgésicos anda, no seas testaruda.-agarró la butaca de al lado de la tv y la colocó junto a la cama.- Cuéntame que te hizo ese mal nacido, hija.
-Papá...-suspiré molesta
-Sé que no he sido el mejor padre del mundo pero...por favor hija.
-Ya sabes lo que pasó...-Susurré.-Además no quiero hablar sobre eso. De hecho me gustaría cerrar ese capítulo de mi nefasta vida.
Pasó un brazo sobre mis hombros.-Está bien. Pero a ver, cuéntame... ¿cómo conociste a ese muchacho Emmett?-Preguntó curioso. Una sonrisa se dibujó en mis labios.
-Pues... es médico. Pediatra exactamente.-le sonreí.
-Le gustan los niños.- afirmó y asentí.
-Si. Y bueno, Noah se puso malito con el estómago por culpa de Royce y Emmett estaba en urgencias... Y pues ahí fue cuando nos conocimos... Él empezó a frecuentar mi cafetería y hemos salido un par de veces.
-Me recuerdas mucho a Carol.-Suspiró papá.-Tu madre, que en paz descanse, ponía esa sonrisa y mirada soñadora cuando hablaba de ustedes o de las cosas que la apasionaban.-El semblante de papá cambió por completo. Dejó de ser un ser tosco, amargado y gruñón. Incluso una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
-La echas de menos.- le sonreí, mientras lágrimas caían por mis mejillas.
-Todos los días de mi vida, cielo.-me dio un beso en la cabeza.
-Me gustas más así papá.-dije abrazándome a él, como cuando tenía 6 años y me daban miedo los monstruos del armario. -Espera.- me separaré de él por un momento.-¿Por eso no querías verme?-le pregunté confundida y dolida.- ¿Por qué te recordaba a mamá?
-No digas eso cielo.- me miró.
-Papá... por favor no me mientas.
-¡Demonios! ¡Está bien!-Dijo cansado.-En parte sí. Es que cuando ella murió... Una parte de mí también lo hizo... Y pues tú a medida que ibas creciendo te parecías más a ella.
-Pero.- sorbí por la nariz.- ¡Yo te necesitaba! ¡Ryan tenía dos años y Noah casi nacía! Me dejaste de lado, cuando mi único apoyo se había ido.-le eché en cara todo lo que había sufrido.-Creía que estabas así conmigo porque seguía con Royce.
-Mira.-dijo intentando calmarme.-No te equivoques, ¿si? Detesto a Royce, siempre lo haré. Y eso también tiene que ver que nos hallamos distanciado.-Confesó con un nudo en la garganta.-La verdad es que me sentía demasiado abrumado y pues lo lamento. De verdad, hija. -Sus disculpas parecían bastante sinceras.
-¿De verdad?-dije con los ojos llorosos.
-Claro que si, Rose.- me abrazó.- Siempre serás mi pequeña.
-¿Vas a darle una oportunidad a Emmett?-le pregunté esperanzada.
-Si dices que es bueno contigo... Lo intentaré.-Se veía un poco reacio.
Bueeeeno :) Pues estamos de vuelta xD Esperamos sus reviews aquí también y por supuesto que os guste como va pasando todo.
